Al descubierto, acuerdo negado de Sevitra con concesionarios

Carlos  Moreno

+ Carlos Moreno y su doble traición: a ciudadanos y al “pulpo”

La semana pasada, cuando intempestivamente los concesionarios del transporte urbano de la capital oaxaqueña anunciaron el incremento de un peso a la tarifa del pasaje, llamó la atención que fuera desde la gubernatura, y no en la Secretaría de Vialidad y Transporte, de donde se desmintiera la versión y se llamara al orden al “pulpo camionero”. En el fondo parecía haber una complicidad entre funcionarios y concesionarios para dar un albazo con el incremento al transporte, que finalmente ayer quedó al descubierto.

En efecto, cuando el pasado 1 de abril se filtró la información de que al día siguiente un grupo de concesionarios de la línea camionera Choferes del Sur, incrementaría unilateralmente la tarifa del pasaje, en este espacio dimos cuenta de la duda que despertaba el silencio de la dependencia encargada de atender el transporte, frente a la determinación con la que el vocero del Ejecutivo salió al paso para rechazar el incremento.

“El gobierno estatal —apuntamos en nuestra entrega del 2 de abril pasado—, a través del vocero del Poder Ejecutivo, Miguel Muñoz, se deslindó oficialmente de cualquier autorización al alza de la tarifa. Lo que ahora el gobierno debe indagar, y castigar si es debido, es si hubo algún pacto interno entre el secretario Carlos Moreno Alcántara y los concesionarios, para darle a los usuarios, y al propio gobierno, un albazo con este incremento sorpresivo. Sevitra titubeó varias horas ante la exigencia de que confirmara o rechazara el incremento. Y eso abre la posibilidad de que ahí haya habido una complicidad que finalmente no tuvo el resultado deseado.”

Esa sospecha hoy está confirmada. Ayer los concesionarios llamaron a una conferencia de prensa en la que le dieron un plazo al gobierno estatal para entablar una mesa de negociación en la que se revisara la tarifa autorizada, o de lo contrario bloquearían las principales arterias viales de la capital oaxaqueña. Dicha negociación no ocurrió. Y por eso después de las 13 horas más de 900 unidades se plantaron en varios de los cruces y calles principales de la capital oaxaqueña como señal de protesta.

Junto con la conferencia de prensa, los concesionarios emitieron una especie de comunicado, del que vale la pena rescatar algunas líneas, porque en ellas los mismos concesionarios ponen de manifiesto el acuerdo para incrementar el precio del pasaje, que luego negó la Sevitra.

“Los concesionarios del transporte urbano de pasajeros de la ciudad de Oaxaca, manifestamos públicamente nuestra inconformidad y rechazo por la decisión subjetiva que tomó el titular de Sevitra de dar marcha atrás a la tarifa revisada con el personal a su cargo; acordada de manera sustentada por las partes involucradas, es decir, entre los concesionarios y la autoridad responsable de $7.00 pesos.

“No aceptamos los pretextos que se quiere argumentar por parte de Carlos Moreno Alcántara para justificarse. Ya que no es culpa de los transportistas que no se hayan hecho los anuncios y los trámites jurídicos correspondientes a tiempo. Desconocemos de la interlocución al C. Carlos Moreno Alcántara (…) Tenemos tomas y secuestros de unidades prácticamente todos los días por parte de las diferentes organizaciones sociales que se manifiestan constantemente en la ciudad y nadie nos apoya o repone las pérdidas que esto conlleva. Hemos aguantado dos años tres meses, de manera paciente y prudente este aumento. Los empresarios hemos estado dispuestos a dar cumplimiento a los requerimientos de la autoridad, cambio de parque vehicular, capacitación a los conductores, operativos de revista, etc (…) es por esto que la mayoría de los usuarios que utilizan el transporte están conscientes del aumento. La ciudadanía sabe que todo ha subido y no podemos seguir con al tarifa actual…”

COMPLICIDADES

Varias cuestiones deben subrayarse frente a este posicionamiento de los concesionarios. Pues lo primero que salta a la vista es que, como se preveía, sí existió un acuerdo previo entre la Secretaría de Vialidad y Transporte, y los concesionarios, para incrementar el costo del pasaje.

Lo segundo es que ese consenso no fue avalado directamente por el Titular del Poder Ejecutivo sino únicamente por el titular de Sevitra, Carlos Moreno Alcántara, quien además de que ahora debe renunciar por esta traición a la ciudadanía, también perdió ya la capacidad de interlocución con los concesionarios, que ahora también se dicen traicionados y que se encuentran en franca rebelión frente al Estado, que es quien finalmente les otorgó la concesión para el servicio que prestan (y que en realidad debía decirse que es “el negocio que explotan”).

Otra cuestión que llama la atención es que en todo este embrollo los concesionarios hayan perdido todo pudor al querer presentarse como los únicos que resienten pérdidas por la inestabilidad política que priva en la capital, y que es a quienes el gobierno o los usuarios deben resarcir por sus pérdidas. Incluso parece hasta un mal chiste que los dueños del “pulpo camionero” digan que el público usuario está consciente y que apoya el incremento a la tarifa porque reconoce que “todo ha subido” y que por ende el transporte urbano no puede seguir “con la tarifa actual”.

Finalmente, lo que continúa siendo parte del tema de fondo ignorando es que tanto los transportistas como la autoridad mantengan una discusión llena de medias verdades y acuerdos no revelados, y que en nada de esto hayan considerado a la ciudadanía, que es quien finalmente terminará pagando el costo de sus decisiones. El gobierno, evidentemente, no quiere cargar con un costo político más en el contexto del inicio de las campañas electorales. Y los concesionarios insisten en presentarse como los quebrantados, cuando lo cierto es que ni tienen tantas pérdidas como dicen (porque en la lógica común, ningún empresario continúa en un negocio que ya no es negocio) ni han cumplido con los requerimientos de capacitación y renovación de la flota vehicular, como tanto insisten.

CARLOS MORENO DEBE IRSE

Hasta la tarde de ayer, Carlos Moreno no había dado la cara, ni ofrecido a la ciudadanía una explicación por lo que estaba ocurriendo, a pesar de que por sus errores le jodió el día a miles de personas. Lo primero que tendría que explicar es la veracidad de las afirmaciones de los concesionarios, sobre el acuerdo que tomaron con él y que luego fue negado por él mismo. No lo hará. Si tuviera vergüenza, ya habría presentado su renuncia.