¿Quién va a pagar por los quebrantos sufridos en CH por diez meses?

CH

+ Ámbitos de gobierno deben dejar mezquindad y aportar a recuperación


Seguramente nadie imaginó que los llamados “chachacuales” se quedarían en el zócalo y alameda de la capital oaxaqueña por casi 10 meses. Cuando se instalaron, en julio del año pasado, lo hicieron cobijados por la Sección 22 del SNTE para sellar su plantón y evitar un posible desalojo. Luego la informalidad cobró vida propia. Y no fue sino ante el repudio ciudadano, y una acción de gobierno concertada, que logró la liberación del corazón de la capital oaxaqueña. Qué bueno que ocurrió. Pero ahora la pregunta que nadie debe evadir es ¿quién va a pagar por los daños ocasionados?

En efecto, este es un problema multidimensional. Porque acaso en la primera capa del problema, en la más superficial, se encuentra el posible quebranto al “trabajo digno” de los chachacuales. Esa fue siempre su justificación, al lado de la excusa magisterial de que la presencia del ambulantaje era para “coberturar” el plantón que aún mantienen en la zona. No obstante, más allá de ese problema se encuentra el importante perjuicio que sufrió la vía pública por 10 meses de subutilización; y en un estrato todavía más profundo se encuentra el daño que todo esto provocó a la economía local, de la que nadie se quiere hacer responsable.

Es evidente que fue un simple acto de tolerancia del gobierno estatal lo que permitió que los chachacuales se instalaran en el zócalo bajo el cobijo de la Sección 22. En estos últimos años, el gobierno estatal se ha dedicado a evitar cualquier posible motivo de confrontación con los profesores. Por ello, con su silencio saludó la presencia de los ambulantes en el zócalo y alameda, cerrando los ojos al problema que esto ocasionaría.

En esa lógica, el Ayuntamiento citadino recibió el problema de rebote, pero poco pudo hacer para enfrentarlo, ya que todo era producto de un asunto político con el magisterio que rebasaba sus capacidades de negociación. Incluso, el gobierno de Javier Villacaña siempre estuvo acotado por esa circunstancia, incluso cuando se comenzaron a notar evidencias de que los liderazgos al interior de los chachacuales ya no respondían plenamente al interés de la Sección 22 del SNTE, y que estaban siendo infiltrados por otras organizaciones de comerciantes informales, que ya querían ocupar la zona de forma permanente, para vender espacios, cobrar derecho de piso y luego medrar con la venta de “protección” a los mismos comerciantes ambulantes.

Esa mezcla de factores es la que finalmente permitió el acuerdo con la Sección 22 para el retiro de los ambulantes del primer cuadro del Centro Histórico de la capital oaxaqueña. Pues era precisamente el cobijo político de la Sección 22 lo que permitió que los chachacuales se mantuvieran más tiempo que nunca en el zócalo. Si hacemos memoria, veremos que nunca se les permitió instalarse más que por periodos cortos de tiempo, y siempre en el marco de alguna festividad que más o menos justificara su presencia en calidad de “verbeneros”. Por eso, ya sin el apoyo político del magisterio, y frente a la contaminación de sus liderazgos propios, fue cuestión de menos de una hora conseguir su retiro a manos de la fuerza pública.

¿QUÉ HACER AHORA?

Son varios los asuntos a enumerar. Primero, qué estarán dispuestos a hacer los tres órdenes de gobierno para recuperar efectivamente los espacios que resultaron dañados por la presencia de los chachacuales. Segundo, hasta dónde estarán dispuestos a asumir su responsabilidad ya no por haber permitido la presencia de los ambulantes en el corazón de la Verde Antequera, sino para estimular la recuperación de la economía formal, que resultó severamente dañada con estos diez meses de plantón magisterial.

Frente a ese panorama, sería una gran contribución que el gobierno estatal dejara la mezquindad y la Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico reconociera que su apoyo al comercio establecido de Oaxaca ha sido tan disimulado, que pareciera que no ha movido un solo dedo para mantener a flote al comercio establecido debido a un problema del que todos fueron víctimas, pero del que el gobierno tendría el deber moral de solidarizarse y dar condiciones para su recuperación. Desde hace meses las organizaciones de comerciantes establecidos han exigido atención al gobierno estatal, a partir de que su permisividad fue uno de los aspectos que contribuyeron no sólo a que la Sección 22 invadiera la zona, sino que “invitara” a las organizaciones de chachacuales.

No obstante, lo que tampoco tendríamos que dejar de ver es que el gobierno federal también tendría que participar de un problema como éste. Hoy buena parte de las negociaciones con la Sección 22 se dan en la Ciudad de México ante instancias federales. Y esas dependencias, como la SEP o la Secretaría de Gobernación son también quienes han sido parte de decisiones como ésta que ha afectado profundamente a la economía local.

Desde 2006, el gobierno federal prometió apoyos al comercio establecido de la capital oaxaqueña para recuperarse de la crisis magisterial; apoyos económicos que, evidentemente, nunca aterrizaron. Y hoy, como entonces, el conflicto con la Sección 22 es tan suyo como del gobierno estatal, y en ese escenario no tendría que haber excusa para desentenderse de este problema en específico. Lo que debiera ser importante es que ahora los gobiernos municipal y estatal llevaran a ventilar esta cuestión ante las instancias federales, para que éste asuma la magnitud del problema y vea que más allá de las mezquindades y los partidismos hay un problema de fondo que necesita ser enfrentado y resuelto.

La economía local agoniza. Y no es sólo por la presencia de los chachacuales en este último episodio que duró nada menos que diez meses, sino por la suma de los problemas que ha enfrentado la ciudad en la última década debido a los conflictos políticos. En el fondo esto debiera de ser un acto solidario que terminaría reactivando de fondo este deprimido rubro de la actividad económica de la entidad.

¿DEBATE?

Ojalá que en medio de la desgracia que han sido las campañas proselitistas, haya destellos de propuesta y agenda legislativa. Estamos seguros que nadie se enteró. Pero la noche de ayer lunes se habría realizado un primer debate entre aspirantes a la diputación federal por el distrito 8. La forma y el fondo de ese intercambio entre candidatos, serán cuestiones dignas de ser analizadas y comentadas.