Plantón magisterial: la disputa será por ver dónde se instalan

Asamblea Estatal

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Uno de los principales resolutivos de la Asamblea Estatal de la Sección 22 del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE), frente a las elecciones del 7 de junio, es que el inicio del paro masivo ocurrirá el próximo 1 de junio, en más de 13 mil escuelas de la entidad. Más allá de considerar o no como real la posibilidad de que busquen el boicot de los comicios, lo que hoy es importante ver es cómo se dará la negociación entre el magisterio y los gobiernos local y federal, para ver quién vence a la hora de evitar el plantón en su territorio. Es un hecho que éste ocurrirá. Lo que sigue en suspenso es definir dónde y para qué lo harán.

En efecto, la semana pasada el gobierno estatal, por conducto del IEEPO, entregó la primer respuesta al pliego petitorio entregado el 1 de mayo por la Sección 22, en el que básicamente el gobierno de Oaxaca no se compromete a nada, siguiendo la lógica de que ninguna de las demandas magisteriales –salvo la de los uniformes y algunos apoyos sociales como las becas— son hoy de competencia estatal. El fin de semana también se anunció el inicio de las rondas de negociación con el gobierno federal. Y en ese marco la Sección 22 anunció su resolutivo de estallar el paro indefinido de labores a partir del próximo 1 de junio, en el marco de la llamada huelga nacional, a la que han venido convocando diversas organizaciones disidentes.

Hasta hoy la Sección 22 no ha hecho más que anunciar su intención de ir al boicot de los comicios del siete de junio próximo, pero sin tener resuelto de qué forma lo haría. Y como lo hemos apuntado en otros momentos (Ver Al Margen del 26 de marzo pasado), un anuncio magisterial de esta magnitud no puede desligarse del contexto político del Estado. Y es evidente que, en ese amasijo de intereses, el grupo gobernante tenga particular interés en que fuerzas distintas al PRI retengan la mayor cantidad posible de diputaciones federales. Hoy en día, entre el PAN y el PRD, detentan 10 de las 11 diputaciones federales. Eso, en términos políticos, significa que el PRI está borrado del contexto político, y que entonces la meta del régimen se centre en conservar esas 10 curules, e incluso tratar de blanquear al PRI.

A partir de ese interés debe entenderse la determinación de la Sección 22 de boicotear las elecciones. Es una simple determinación, que a lo que apunta es a que los maestros alineados con los intereses sindicales comenzarán a trabajar no a favor de un partido o candidato en particular, pero sí para socavar ciertas posiciones que son clave para un posible repunte del partido tricolor en la entidad.

En esa misma lógica, no sería nada extraño —y no debiera sorprendernos si ocurre, porque muy seguramente eso pasará— que además de este llamado al boicot, luego la 22 llame al voto de castigo en contra de quienes no quieren abrogar la reforma educativa. Finalmente, lo que estarían haciendo es alinear los intereses comunes con el régimen que gobierna la entidad, para tratar de inhibir las posibilidades de una mayor participación ciudadana a favor del Revolucionario Institucional.

¿Y EL PLANTÓN?

Evidentemente, uno es el contexto político-electoral en el que ocurre el llamado de la Sección 22 al boicot de los comicios, y otro muy distinto el que se da respecto a su negociación anual. Aquí habrá una medición de fuerzas entre el gobierno estatal y el federal para ver cómo se define el plantón, que seguramente buscarán instalar los profesores en algún punto de la capital oaxaqueña, o de la Ciudad de México.

Pues es sintomática la respuesta que ofreció el gobierno estatal a la Sección 22, no sólo por el hecho de no haber asumido ningún tipo de compromiso con las demandas del magisterio democrático, sino sobre todo porque pareciera que ésta es una respuesta terminal. Según lo que se aprecia en el documento que contiene la respuesta a la Sección 22, el gobierno estatal ya no tiene intenciones ni posibilidades de continuar brindando respuestas adicionales porque de entrada reconoce que casi todos los rubros deben ser respondidos y negociados con el gobierno federal.

¿Qué intenta el gobierno estatal? Muy posiblemente conseguir que la Sección 22 resuelva ir a realizar “acciones contundentes” de presión a la Ciudad de México, para tratar de obligar a la Secretaría de Gobernación (¿y a la de Educación Pública?) a que resuelva sus demandas. Evidentemente, el gobierno de la República paga un costo social y político altísimo, cada vez que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación hace presencia en la Ciudad de México para exigir respuesta a sus demandas. Por ello, a su vez, también tratará de ofrecer a la 22 algún tipo de prebenda transitoria para que eviten el plantón en la capital del país, y resuelvan mantenerlo en la ciudad de Oaxaca. Todo esto, claro está, en el contexto de que los profesores ya estarían en paro indefinido, y sólo buscarían definir el espacio de sus protestas.

En ese escenario, el gobierno estatal buscaría hacer valer la alianza que ha mantenido con la Sección 22 para tratar de influir en que el plantón masivo no ocurra aquí. Su argumento base radicará en que el Gobierno del Estado no tiene capacidad ni competencia para resolver la gran mayoría de las demandas sociales y políticas de la Sección 22, y que por eso un plantón en esta ciudad sería improductivo y con nula capacidad de presionar al gobierno federal, que sólo se ve obligado a responder cuando los maestros llegan hasta la Ciudad de México.

Por todo eso, veremos que a partir de ahora se darán jornadas intensas de negociación, desde ambos niveles de gobierno, para ver quién logra generar mejores condiciones. La primera meta está en el 1 de junio respecto al paro indefinido y la instalación del plantón. Lo segundo será ver cuál es la ruta que toma el magisterio respecto al boicot electoral. Ahí no quedan dudas: alinearán sus intereses a los del actual régimen gobernante porque eso les garantizará continuidad en la meta de cogobernar la entidad.

¿NO HABRÁ AUTOPISTAS?

Bien haría el gobierno de Oaxaca en aclarar qué grado de veracidad tiene la información de que, contrario a lo prometido, las carreteras al Istmo y Costa no se concluirán ni en este, ni en varios de los siguientes. Sería trágico ver nuevamente pospuesto este viejo anhelo de la economía y los paseantes oaxaqueños.