DIF estatal: entre Fátima y Javier Silva, va de mal en peor

DIF-Oaxaca

+ Quieren limpiar la casa, no mejorar atención a vulnerables


Se supone que el DIF tiene la finalidad de velar porque los grupos sociales vulnerables puedan acceder a ciertos satisfactores básicos, y la protección del Estado, cuando se encuentran en una situación de desventaja. En Oaxaca, sin embargo, el Sistema DIF ha sido más motivo de escándalos y cuestionamientos, que de una atención efectiva a esos sectores desprotegidos. El colmo es que los supuestos remiendos que ha intentado el gobierno para esa institución, han resultado casi tan nocivos como los escándalos y problemas que generaron algunos de sus funcionarios.

En efecto, en los últimos meses el DIF estatal ha sido motivo recurrente de cuestionamientos debido a dos problemas que han sido críticos: uno de ellos, ha sido el de las pésimas condiciones que han subsistido en las dos casas hogar que tiene esa institución, para proteger a niños y jóvenes menores de edad que sufrieron abandono, violencia o abusos por parte de sus padres o tutores. Otra, fue el escándalo que generó el “descubrimiento” —dado a conocer por TIEMPO en su edición del 12 de abril de 2014— de varias toneladas de despensas y materiales de construcción que particulares habían donado al DIF para ser repartidas entre los damnificados por los fenómenos meteorológicos de 2013.

En el caso de las casas hogar, en este espacio en varias ocasiones se dio cuenta de las denuncias de los propios trabajadores, que aseguraban que, por ejemplo, los infantes de los dos albergues del DIF llegaron a pasar más de 15 días desayunando y comiendo únicamente nopales hervidos, y que en lugar de leche, como indicaría cualquier dieta, sólo les daban de tomar té de limón. Eso, además de vivir en espacios insalubres, hacinados y olvidados.

Todo esto ocurría bajo el argumento de que no había recursos económicos para mejorar la precaria dieta, y las inconcebibles condiciones en las que se encontraban dichos espacios, a pesar de que el Sistema recibe financiamiento estatal, federal y de diversas organizaciones internacionales, además de la organización de conciertos supuestamente a beneficio de las casas hogar, de los que nadie supo el paradero de sus recursos. ¿Cuándo mejoró un poco la situación? Cuando estas arbitrariedades fueron ventiladas en los medios informativos, García León se vio obligada a asumir sus responsabilidades.

Lo relacionado con las despensas y el material de construcción fue todavía más vergonzoso. Pues luego de lo publicado por TIEMPO sobre la existencia de varias toneladas de despensas abandonadas en un espacio amplio de las oficinas centrales. García León rechazó los señalamientos, pero al día siguiente este diario publicó las imágenes. Entonces se dijo ignorante de la situación, y ofreció una investigación y sanciones. Una semana después TIEMPO publicó que en las oficinas del voluntariado del DIF había también material de construcción abandonado, que también había sido donado para los damnificados de las lluvias de 2013.

La “gran solución” de la Secretaría de Administración a todo este problema, fue la de crear una subdirección general del DIF, que según fungiría como enlace entre la Directora y los trabajadores, pero a la que enviaron a un personaje supuestamente experimentado en manejo de personal para que arreglara todas las irregularidades administrativas —nada que ver con mejorar el servicio a los grupos vulnerables— que había en esa institución.

PIFIAS

Dicho personaje es Javier Silva Hernández, un burócrata que ha desempeñado diversos cargos en la administración pública estatal, siendo el más relevante el de subsecretario de Gobierno. A él enviaron a —según— enmendar los problemas que había ocasionado García León. Aunque en realidad parece que el remedio fue peor que la enfermedad.

¿De qué hablamos? De que Silva no sólo no ha resuelto los problemas que lo mandaron a arreglar, sino que ya generó nuevos. Hace un mes, por ejemplo, tuvo su primer enfrentamiento abierto con los trabajadores a los que se supone que llevaba la misión de controlar, pues llegó el día de la quincena y nadie pudo cobrar su salario. En lugar de enfrentar la situación, Javier Silva optó culpar a funcionarios menores por dicha situación. Eso no sirvió de mucho, pues aseguran que la explicación por la falta de pago fue tan superficial e inocente, que no había terminado de ofrecerla cuando los mismos trabajadores le pidieron que abandonara la reunión.

Eso no es todo. Hace unos días, la Directora del DIF mandó a instalar cámaras de vigilancia en ambas Casas Hogar, y envió a Javier Silva a que explicara a los trabajadores, cuál sería el funcionamiento de ese mecanismo de vigilancia. García León lo hizo de esa manera, porque se supone que la función de Silva Hernández es la de fungir como enlace entre la Dirección y los trabajadores. Así que ir a ofrecer esa explicación, simplemente significaba hacer su trabajo.

¿Qué pasó? Que Silva, al explicar el funcionamiento de las cámaras de vigilancia, dijo que éstas se instalaban por el desmesurado robo de material e insumos de las Casas Hogar, y sin más responsabilizó de esto a los empleados de base. Sintiéndose ofendidos, pues Silva no posee ninguna prueba de tal acusación, los empleados de base no permitieron la entrada de los técnicos que instalarían las cámaras. Y nuevamente, la petulancia de Silva, provocó un problema donde evidentemente no lo había.

Pero además, los trabajadores se preguntan ¿de qué servirían unas cámaras de vigilancia dentro de las Casas Hogar? ¿No se violarían los derechos de niñas y niños, cuando se tiene planeado instalarlas en los baños, lugares donde se cambian, o en dormitorios? ¿Y qué seguridad habría aun habiendo cámaras de vigilancia, si García León aunque tenga las evidencias a la vista de quiénes son los autores reales de tantos “faltantes”, las niega? ¿O García León y Javier Silva ya no recuerdan las despensas, los tinacos o los medicamentos caducos, que aún saliendo en la prensa, el DIF aseguraba que eran infundios?

FUNCIÓN OLVIDADA

A Alberto Vargas Varela le interesa muchísimo que al final del gobierno no haya problemas administrativos en el DIF. El volumen de dinero que ahí se maneja es tanto, y tiene tanta relación con Administración, que quizá por eso envió a uno de sus empleados a, según, limpiar el tiradero. Sólo que el remedio es tan pernicioso como las situaciones que generaron la creación de esa Subdirección, que hasta ahora es más conocida por sus problemas, que por sus soluciones.