Frente al alza al pasaje, Sevitra evita los compromisos con la ciudadanía

Alza en la tarifa

+ Premian al “pulpo” y generan otro potencial caos con el sistema integrado


La Secretaría de Vialidad y Transporte (Sevitra) no sólo traiciona a los oaxaqueños al darle, con la autorización del alza a la tarifa del transporte público, un nuevo premio al pulpo camionero, sino que también está generando un nuevo caos con el llamado Sistema de Transporte Integrado, que ya planea poner en operación en la ruta Viguera-Xoxocotlán, con 141 nuevos autobuses. Antes de todo eso (incrementos a cambio de nada, y generación de nuevos sistemas de transporte), la Sevitra debería impulsar el reordenamiento de la flota camionera, las empresas, y los concesionarios, que ya están en operación.

En efecto, aprovechando el puente por los días de la celebración de los muertos, la Secretaría de Vialidad y Transporte anunció un incremento a la tarifa del transporte público concesionado de la capital y las zonas conurbadas, para fijarla en siete pesos por viaje. Al mismo tiempo, la dependencia anuncia el próximo inicio de operaciones de un nuevo sistema al que denominan como SIT: Sistema de Transporte Integrado. Según información difundida por el gobierno estatal, dicho sistema tiene la finalidad de orientar las acciones en materia de movilidad urbana “en el que el peatón es el centro de las decisiones, beneficiando especialmente a adultos mayores y personas con discapacidad”.

Según la información difundida, actualmente se construye una primera etapa que comprende la ruta de Viguera a Xoxocotlán, pasando por Calzada Madero, Central de Abasto y Parque del Amor. El SIT contempla la adquisición de una flota de 141 autobuses Dina Linner Padrón con capacidad  para 80 pasajeros y elevador de silla de ruedas para personas con discapacidad.

Y contempla, según lo que difunde, una alta tecnología de monitoreo constante a través de cámaras de seguridad, contadores GPS y GPRS, así como una alcancía de recaudo y un lector de tarjetas prepago. Lo que la información difundida no dice por ningún lado es quién se encargará de administrar dichas unidades, y cómo se planea que éste sea un sistema útil en el mediano y largo plazo para la ciudadanía, y no se convierta rápidamente en un nuevo “pulpo” que azote las calles, a los peatones, y a los automovilistas de la capital oaxaqueña.

La preocupación, en este sentido, no es menor. Pues en las ciudades donde operan sistemas más o menos similares al que se anuncia que se implementará en Oaxaca, éstos son operados por empresas privadas que sirven como administradores y reguladores del servicio, y que no necesariamente dependen de las empresas de transporte urbano tradicional. En el caso del Metrobús, en la Ciudad de México, éste opera bajo ese esquema que lo que intenta es evitar su perversión y su degradación a un servicio como el que prestan los autobuses de transporte público tradicionales. Gracias a eso es que se han podido sostener tanto las unidades como los mecanismos tecnológicos que permiten un funcionamiento eficiente.

Frente a esto, queda la incertidumbre de quién operará este sistema: pueden ser —pero no lo dicen— los mismos empresarios del transporte urbano tradicional; puede también ser operada por una empresa ajena a los servicios que ya se ofrecen; e incluso puede ser el propio gobierno quien directamente se encargue de la administración.

En cualquiera de los casos, esto choca con el hecho de que es el gobierno quien directamente está haciendo la inversión sin clarificar quién será el usufructuario de ese servicio, y cómo las arcas públicas recuperarán o preservarán la millonaria inversión que hoy en día se hace tanto para adecuar las vialidades a la operación de los autobuses, como en la propia adquisición de las 141 unidades que ya se anuncia que correrán por esa primera ruta establecida. ¿Entonces?

PREMIO A CAMBIO DE NADA

Al mismo tiempo, Sevitra les dio un nuevo premio a los concesionarios a cambio de nada. Les incrementó la tarifa del transporte, pero sin establecer una sola contraprestación concreta y obligatoria para los empresarios del “pulpo camionero”. En términos concretos, el alza se dio pero sin pasar por el reordenamiento del transporte concesionado, que es lo que verdaderamente le daría viabilidad al sector, tanto como una actividad lucrativa como en la mejora del servicio que evidentemente merece la ciudadanía a cambio del la onerosa tarifa que paga por el servicio de transporte público.

No hablamos de nada nuevo: habría sido provechoso que a cambio del alza a la tarifa, la Secretaría de Vialidad hubiera decretado, no pactado, el verdadero reordenamiento del transporte con base en los múltiples estudios que han mandado a hacer, y con los diagnósticos de cómo se debieran tomar medidas para mejorar el funcionamiento del transporte. No lo hacen, porque finalmente el “pulpo” es el amo y señor del sector, y la Secretaría de Vialidad es sólo una comparsa de sus intereses.

¿Por qué hablar de un reordenamiento? Porque buena parte del problema que tiene el transporte público es que está mal distribuido; que funciona mal; que hay un problema viejísimo con las rutas autorizadas; y que como no resuelven nada de eso, entonces optan por el camino fácil de decidir —entre todos— que sea la ciudadanía quien siga pagando, cada vez más, por ese servicio caro, deficiente y desordenado, que podría ser un mejor negocio para todos si los concesionarios estuvieran dispuestos a ceder por lo menos un poco a favor de la revisión exhaustiva de rutas, unidades y calidad del servicio, para al menos legitimar ante el público usuario las decisiones que toman.

No hay voluntad para ello. En cambio, nuevamente la Sevitra prefirió los anuncios subrepticios y el pacto con los camioneros, que dentro de no mucho tiempo revivirán su inconformidad por la puesta en operación del nuevo sistema de transporte integrado.

Al final, parece que fue a cambio de eso que les autorizaron la tarifa. Pero el problema es que si no hay orden, y si no se clarifica la operación del SIT, lo que tendremos dentro de no mucho tiempo en Oaxaca ya no será un pulpo, sino dos: uno, del transporte concesionado tradicional, y otro del nuevo sistema que, al pervertirse, podría convertirse en un nuevo grupo de presión que no resolvería los problemas de movilidad y sí sería un chantaje más para el gobierno y la sociedad oaxaqueños.

BORRÓN Y CUENTA NUEVA

¿Y entonces debemos olvidarnos que el “pulpo” es, junto con los conductores ebrios, el mayor causante de accidentes viales en Oaxaca?