Rito: la debilidad de su proceso le ganó a sus acusadores

Bulmaro Rito Salinas y Ulises Ruíz Ortiz

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Debe causar mucho desconsuelo el efecto social que provoca gente como el ex titular de Coplade, Bulmaro Rito Salinas: cuando en julio del año pasado fue aprehendido por agentes de la Procuraduría General de Justicia, nadie en la sociedad, en su partido o en el ámbito político estatal, se inmutó o protestó por su captura, y menos hubo quien acusara una motivación política en el hecho; y ayer que —luego de 16 meses en prisión— se anunció su liberación caucional, las únicas manifestaciones que generó la recuperación de su libertad fueron de protesta. A pesar de todo, la realidad se impuso a la ficción sobre la aparente persecución de los “saqueadores” de las arcas estatales del gobierno de Ulises Ruiz Ortiz.

En efecto, en las primeras horas de ayer martes en redes sociales se dio a conocer, como un “trascendido” la posibilidad de que Rito Salinas hubiera abandonado, durante la madrugada, la penitenciaría de Santa María Ixcotel, donde permaneció recluido desde julio del año pasado. Horas más tarde, el propio gobierno de Oaxaca confirmó la liberación del ex funcionario, pero aclaró que esto ocurrió al exhibir una fianza “a satisfacción del Juzgado Séptimo Penal del Distrito Judicial del Centro”.

De acuerdo con información de Quadratin Oaxaca, el Juzgado Séptimo de lo Penal en Oaxaca informó que Bulmaro Rito Salinas garantizó una fianza de 3 millones de pesos y la reparación del daño por más de 4 millones para obtener su libertad bajo caución la madrugada de este martes. De acuerdo con información del Juzgado, el inculpado exhibió en efectivo 800 mil pesos para gastos de ejecución y 8 mil 170.50 pesos para garantizar la multa.

Según Quadratin, los 3 millones de pesos que le fueron fijados por caución, así como los 4 millones 104 mil 976 pesos de reparación del daño, fueron asegurados por la defensa del inculpado mediante una fianza hipotecaria. Luego de asegurar esta cobertura, Bulmaro Rito obtuvo su libertad, aunado a que modificaron la condición de individuo peligroso a la sociedad, situación que había sido impugnada por los abogados.

Respecto a esta forma de recobrar su libertad a través de una cuestión de procedimiento, vale la pena recalcar que esto era cuestión de tiempo, porque prácticamente desde el momento de su aprehensión, aquí se dijo que en realidad la apariencia de justicia era un espejismo, y que el procedimiento mediante el cual se le había encarcelado encerraba debilidades evidentes.

El lunes 14 de julio de 2014 —cuatro días después de su detención— aquí apuntamos: Rito no está en prisión por alguno de los negocios presuntamente hechos al amparo del poder durante la administración de Ulises Ruiz, los cuales le dieron una fortuna económica incuantificable. Más bien, la Procuraduría le instruyó una averiguación previa al detectar que durante su gestión pudo haber desviado poco más de cuatro millones de pesos para su beneficio personal (…) lo que está ocurriendo es un conjunto de acciones oficiales para encerrarlo y, ahora, para mantenerlo en prisión”.

Un día después, sobre este mismo asunto, aquí apuntamos: “Sólo dos cosas son claras hasta ahora: primera, que Rito no está preso ni por los llamados ‘crímenes del 2006’; y segunda, que Rito tampoco está recluido en prisión porque el gobierno de Gabino Cué haya logrado desenmarañar el enredo que presuntamente le permitió hacer inmensos negocios al amparo del poder, o porque de fondo hubiera descubierto la forma en cómo habría hurtado recursos de las arcas estatales. No, porque aún con todas las afirmaciones infundadas y las especulaciones, lo único cierto es que Rito está preso por una acusación aislada, que es mucho menos trascendente y robusta de lo que parece”.

16 meses después, quedó claro que esa acusación poco trascendente y nada robusta fue de presunto peculado, y que el candado de su estadía en prisión, le fue puesto a través de la consideración de la juez de la causa de que Rito era un peligro para la sociedad. Una vez que ésta última cuestión resultó insostenible, y de que el imputado garantizó una fianza de ocho millones de pesos, no hubo objeción para que recobrara su libertad.

APARIENCIA DE INJUSTICIA

Es muy importante entender que Rito nunca estuvo en prisión por alguna de las razones que abrevaron su mala fama pública como político y como traficante de influencias y favores para hacer negocios y dinero al amparo del poder. Su estadía en prisión tampoco tuvo que ver con alguna de las múltiples exigencias de justicia que siguen pendientes respecto al régimen gobernante que antecedió al gobernador Gabino Cué. El encarcelamiento de Rito fue sólo un acto aparente de justicia que, para cuestiones de entendimiento práctico, ayer quedó sin efecto.

Con Rito en libertad, ahora lo que debe ocurrir es una nueva revisión al interior del gobierno sobre qué salió mal y por qué no han podido verdaderamente ir tras de quienes ellos mismos acusaron como “saqueadores”, y sobre quienes particularmente decían que habían cometido un gran fraude, y un enorme endeudamiento, por el descomunal negocio que fue la construcción de Ciudad Administrativa, y Ciudad Judicial, que ahora la Secretaría de Finanzas con tanta suficiencia anuncia que pronto terminará de pagar a sus constructores.

Al final, con Rito en las calles el ulisismo pierde ganando. ¿La razón? Pueden de momento ver su liberación como una victoria política y como un aliento para buscar recuperar la gubernatura en 2016. Pero en realidad lo que hizo el gobierno fue liberarlo para permitir que la galería de horrores de corrupción del ulisismo recuperara su alineación completa y original, para que los oaxaqueños valoren serenamente si quieren verlos de nuevo gobernando la entidad.

¿A DÓNDE VA LA IZQUIERDA?

Flavio Sosa asumió una parte importante del control de Morena en Oaxaca, a través de Nancy Ortiz Cabrera, que el fin de semana fue electa como lideresa estatal, y lo primero que hizo fue reiterar que no habrá alianza con el PRD. A su vez, algunas expresiones perredistas nacionales exigen que ese partido no se siga aliando con el PAN. En medio está el dilema de la competitividad, en una entidad como la nuestra, que es de las pocas donde aún les queda presencia. ¿En ese escenario de complejidad, alguien si aún existe, y qué rumbo lleva, el PRD local?