Comisión de la Verdad: que sus finalidades sean más que electorales

Comision de la verdad

+ Deben citar a los involucrados, pero sin anclas al calendario político


El fin de semana el presidente de la Comisión de la Verdad (CV), Alejandro Solalinde Guerra aseguró que dicho organismo citará al ex gobernador Ulises Ruiz a que rinda su testimonio sobre los hechos ocurridos en Oaxaca durante los años 2006 y 2007. Informó además que giró citatorios a otros ex funcionarios del periodo. Si consideramos el momento político del anuncio, y la fecha establecida para la entrega de las conclusiones de la memoria histórica que se supone que la CV está realizando, no hay más que concluir que los trabajos de dicha Comisión están perfectamente calculados en base al calendario político de la entidad.

En efecto, según una nota de Proceso, Solalinde Guerra destacó que los integrantes de la Comisión de la Verdad tomaron la decisión de llamar a declarar a Ruiz. “No importa que saque una biblioteca de libros, de todos modos lo vamos a llamar, porque es el principal presunto perpetrador (de la represión en Oaxaca), no cabe duda, pero además vamos a llamar a otras personas que están siendo señaladas”, resaltó. Este anuncio, ocurre en un contexto político inundado por la efervescencia electoral, en la que Ulises Ruiz insiste en ser uno de sus principales protagonistas.

Esta es una tragedia doble para Oaxaca: por un lado, la Comisión de la Verdad tiene una misión encomiable que, sin embargo, no está cumpliendo; por el otro, priva una especie de socarronería por parte de los ex funcionarios involucrados en la crisis social de 2006 y 2007, debido a que los resultados de la investigación no tienen ningún efecto vinculatorio, además de que saben que la propia CV está haciendo una investigación parcial, más cercana a la consigna política que a la rememoración de fondo del periodo, por lo que saben que también dicha investigación carga con cierto nivel de descrédito. Y finalmente porque saben que si la facultad de investigación de la Suprema Corte sobre violaciones graves a derechos fundamentales, y las investigaciones ministeriales, no fueron capaces de llevarlos ante los tribunales, esta investigación tampoco.

¿Por qué es trágico lo que está haciendo la CV? Básicamente, porque lo que hace es cumplir una consigna política de perseguir al régimen anterior a través de señalamientos y acusaciones, pero sin cumplir con el papel de fondo que debiera tener una Comisión de la Verdad. Si consideramos que organizaciones como Amnistía Internacional señalan que todas las víctimas de genocidio, de crímenes de lesa humanidad, de crímenes de guerra, de tortura, de ejecución extrajudicial y de desaparición forzada, tienen derecho a la verdad, entonces lo que la CV tendría que estar haciendo es cumplir con la búsqueda de la verdad y no cumplir con una consigna política.

Amnistía Internacional, dice además, que obtener la verdad sobre los crímenes es vital, primero, para que las víctimas directas conozcan toda la verdad sobre los crímenes de que han sido objeto, así como las razones que los motivaron, y para que se reconozca públicamente su sufrimiento. Además, dice, la verdad es necesaria para desmentir toda acusación falsa que haya podido formularse contra ellas durante la comisión del delito.

¿Verdaderamente está haciendo eso la Comisión de la Verdad en Oaxaca? No lo sabemos, porque la Comisión nunca estableció una ruta específica para su investigación; no ha demostrado estarla haciendo con base en criterios reconocidos para una investigación de esta magnitud, y porque más bien se la ha pasado señalando, acusando a priori a los responsables, y utilizando momentos y formas que lo que demuestran es un linchamiento político y no la intención de resarcir —al menos con la verdad— a todas las víctimas de aquellos episodios, fueren integrantes del movimiento popular o simples civiles que resultaron afectados por aquella crisis social.

ULISISMO, IMPUNE

Desde el momento en que se creó la Comisión de la Verdad, varias dependencias estatales, como la Procuraduría de Justicia, o los tribunales dependientes del Poder Judicial del Estado, debieron fijar una posición sobre la aceptación implícita de las deficiencias estructurales que les impidieron tener la estatura para conocer de los hechos relacionados con el conflicto magisterial, y llegar a conclusiones no sólo, declarativas sino incluso vinculatorias, para quienes resultaren responsables de violaciones graves a los derechos humanos y, por ende, de la comisión de delitos. Crear una Comisión de la Verdad trae aparejado el reconocimiento de la incapacidad de las instancias ordinarias de ofrecer certidumbre sobre qué ocurrió en un periodo específico. Este fue el caso.

Además, si el objetivo de la CV es conocer la verdad sobre las posibles violaciones a derechos humanos durante el conflicto de 2006, las organizaciones que impulsaron la creación de dicha Comisión —e incluso los mismos integrantes de la misma— debieran dejar constancia específica de su disposición a que, de verdad, se conozca toda la verdad. Es decir, a que esa Comisión se encargue de indagar todos los hechos que posiblemente atentaron contra la dignidad y derechos de las personas, y que no fuere sólo un tribunal creado ex profeso para enjuiciar al gobierno, porque eso sería conocer —en el mejor de los casos— una parte de la verdad, pero no toda.

Todo esto ha sido trágico, porque la CV parece más bien un montaje encaminado a enjuiciar mediáticamente a Ulises Ruiz —cosa que a él no le interesa, ni le afecta en lo más mínimo—, pero que en el fondo lo que hace es convalidar su impunidad frente a todos los hechos de los que se le acusa responsabilidad.

Aunque han pasado casi 10 años, las heridas del conflicto magisterial siguen abiertas, y sus agravios continúan vigentes. Y hacer todo esto sólo para empatar las conclusiones de la investigación con los tiempos electorales, sólo refleja que están desdeñando la verdadera justicia frente simples cálculos políticos. La responsabilidad de Ulises Ruiz debiera ser investigada a fondo y no ser utilizada como un mecanismo más del año electoral.

FIN ELECTORAL

“Seguramente —apuntamos aquí hace 12 meses (Al Margen 26.11.2014)— las conclusiones de la Comisión serán dadas a conocer en marzo de 2016… en un momento ideal para que esto sirva como un eficaz proyectil del gobierno y la coalición contra sus adversarios, en plenos tiempos electorales”. ¿Alguien sigue dudando que todo esto se va a cumplir a pie juntillas? Ver para creer.