¿Qué mensajes tiene el pacto de unidad en el PRI?

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+ No buscó un albazo sino apaciguar lo irremediable


El llamado pacto de unidad que firmaron ayer los aspirantes a la candidatura a Gobernador por el Partido Revolucionario Institucional, está lejos de tener como mensaje el madruguete o el adelanto a las formas previamente anunciadas. Más bien, el encuentro pareció ser un llamado a la prudencia entre los aspirantes, luego de que en los últimos dos meses han sido predominantes las descalificaciones entre grupos, el proselitismo de facto sin control, y la utilización de estrategias de “posicionamiento” que nunca estuvieron dentro del radar del verdadero proceso interno.

En efecto, ayer se realizó un encuentro entre el líder nacional del tricolor, Manlio Fabio Beltrones Rivera, y los ocho aspirantes a la candidatura a Gobernador de Oaxaca que el propio PRI reconoce como tales. Al encuentro acudieron Alejandro Murat Hinojosa, Eviel Pérez Magaña, Alfonso Gómez Sandoval Hernández, Mariana Benítez Tiburcio, Martín Vásquez Villanueva, Javier Villacaña Jiménez y Samuel Gurrión Matías. Ahí, se supone, firmaron un pacto de unidad en el que se comprometieron a mantener un clima de respeto y cordialidad, y a que cuando se anuncie la decisión cupular de quién será el candidato, todos se sumarán a él.

Todo esto ocurre en un contexto que, según parece, casi nadie toma en cuenta: en el PRI, sí, hay una competencia interna por la candidatura a Gobernador, pero en ella las reglas no necesariamente establecían lo que casi todos los aspirantes hicieron. Es decir, no contemplaba la posibilidad de que hicieran proselitismo; no incluía las encuestas y tampoco era una carrera de fenómenos o percepciones.

Era, más bien, una medición cupular en la que será una sola persona la que tome la decisión, y en la que tenían que considerarse —se supone— otros factores que no eran la de la entrega de despensas, o los recorridos con la militancia, o el trabajo territorial del que algunos presumen. Básicamente, la competencia interna siempre fue sólo en el ánimo presidencial, y en la legitimación que pudiera darle la dirigencia nacional del tricolor, como órgano formal de este tipo de decisiones.

Por esa razón, de entrada, el llamado pacto de unidad más bien pareció ser parte del interés que tiene el Comité Ejecutivo Nacional del PRI por apaciguar a quienes llegaron incluso a posturas irreductibles, y por enviar los mensajes de que todo lo hecho hasta ahora era bienvenido pero no necesario. De hecho, el mensaje de unidad está encaminado a la toma de una decisión cupular y vertical —como es el PRI— y a que frente a ella, todos los factores de poder se sumen y asuman una realidad en la que tienen un Jefe Político, y él es quien manda.

Y es que resulta que frente a todo esto, todavía hay quien insiste en los “mensajes”, en la percepciones y hasta en los albazos. Hubo quien, por ejemplo, ayer frente a la fotografía oficial del encuentro, aseguraba que la posición de cada uno en la imagen era el indicador de por dónde iba la decisión; decían también que era el encuentro previo para “planchar” a los que se quedarían en el camino. Evidentemente, nada de eso tiene sentido cuando las bases para hablar de todo eso se sustentaban en una competencia que nunca existió. Y resultó que, además, hasta en eso perdieron la cordura y continuaron en esa guerra de percepciones y ataques que no beneficia a nadie y, en estos momentos, a ellos más que a nadie.

LA IMPRUDENCIA

¿A quién le beneficiaba, por ejemplo, las bajezas que durante meses estuvieron circulando en redes sociales y en portales de noticias sobre algunos candidatos, si en la capital del país, quien decide, no lee eso y seguramente tampoco le interesa? Todo eso, fue resultado de una guerra intestina en la que pensaban que la decisión se tomaría con base en encuestas de popularidad o con sondeos de opinión. Nada de eso influyó y sí evidenció a quienes hoy no se pueden ni ver porque tal nivel de ataques los hizo perder la noción de que la política no es un asunto personal.

¿Cómo quedarán todos aquellos que gastaron millones de pesos en todo tipo de dádivas y regalos a gente que tampoco estaba involucrada en el “proceso interno” porque así como éste nunca existió, tampoco la militancia o los simpatizantes del PRI fueron invitados y ni siquiera tomados en cuenta? ¿Cómo o con qué tendrán que pagarle a esas personas o corporaciones que intencionalmente entregaron dinero a la nada para ese proselitismo estéril que finalmente no tendrá ningún resultado concreto?

Incluso, ¿cómo podrán hablar ahora de prudencia —que fue uno de los temas en los que el Líder nacional del PRI fue insistente— cuando los únicos que supieron detenerse a tiempo fueron Alejandro Murat y Alfonso Gómez Sandoval; el primero, que desde hace varias semanas detuvo prácticamente todas sus actividades políticas en Oaxaca justamente para dar paso a los tiempos establecidos en el partido tricolor; y el segundo que siempre demostró una gran conciencia sobre el verdadero sentido y fondo de la competencia, y nunca cayó en la tentación de imitar —en lo visible, o en las bajezas— a otros aspirantes que trataban de hacer campaña desprestigiando y sobajando a sus competidores, como si con esto hubiera algún tipo de crecimiento como políticos, o como aspirantes a un cargo público.

Por eso, en el fondo esta “competencia interna”, sólo aparente, es reveladora más en cuanto al temple y el compromiso de los aspirantes a la candidatura del PRI. Sirvió para que demostraran cuál era su nivel real de competencia; cuál su verdadero interés y forma de competencia por la candidatura; y cuáles sus herramientas. Todos, en el fondo, quedaron pintados de cuerpo entero en una competencia que existió sólo en las ideas de algunos pero que no pasa por casi nada de lo que se hizo.

VERTICALISMO

En el fondo, es una sola persona quien tiene la decisión, y no sabemos si está tomada ya o todavía no. Todo lo demás son meras especulaciones y manipulaciones que intentan apaciguar a quienes ya están desesperados por el resultado. Si recuerdan todos quién es el Presidente, de qué partido es, y quién es el que manda, entonces podrán entender la verdadera realidad y el verdadero sentido de todo lo que se ha hecho. Para bien y para mal.