Robles está endureciendo su estrategia de presionar con encuestas

BRMontoya

+ Aprovecha las indefiniciones en el perredismo sobre la ruta a seguir


En los últimos días, el senador Benjamín Robles Montoya endureció su estrategia de presionar al Comité Ejecutivo Nacional del Partido de la Revolución Democrática, para la definición del candidato a la gubernatura de Oaxaca, por la coalición del perredismo con el PAN. Al parecer, Robles está aprovechando la crisis que generó la ruptura de la alianza en Puebla, así como la incapacidad del perredismo local de generar los acuerdos para postular a un candidato de unidad. Todo estaba anunciado, y únicamente Robles parece ir cumpliendo su ruta trazada desde el inicio.

En efecto, a lo largo de esta semana el grupo de Robles ha venido “revelando” diversas encuestas que lo ubican como el precandidato más competitivo en la contienda interna del perredismo en la entidad. Evidentemente, lo que están buscando es generar el impacto de esos anuncios de encuestas en las que gana. Pues de hecho no hay claridad total sobre la procedencia de dichos estudios de opinión ni, por ejemplo, una explicación completa sobre quién está financiando esos ejercicios. En el fondo, lo que Robles busca es demostrar con esos instrumentos, que él es el candidato mejor posicionado y que por ende el PRD no tiene otro camino más que postularlo en cumplimiento del acuerdo de que la elección del candidato se haría a través de encuestas.

Esta intención de Robles, así como su estrategia, estaba delineada desde hace meses. ¿Qué es lo previsible?, nos preguntábamos a principios de diciembre. Y apuntamos en aquel entonces: Lo previsible es que, luego de la definición en el PRI, Robles Montoya trate de presionar para apurar la definición de la candidatura a Gobernador, a través de la exigencia de que el PRD cumpla su palabra de preferir la competitividad de sus cuadros, sobre el fiel de la balanza de los gobernadores en esas definiciones.

Quién sabe si lo logre —abundábamos—, porque la pulverización del perredismo nacional, y su incapacidad de generar posturas serias y consistentes, dificultan la posibilidad de contar con una previsión específica de lo que puedan finalmente decidir, en un panorama nacional tan descompuesto como en el que ahora se encuentran. Mientras, sus competidores internos (el diputado federal José Antonio Estefan Garfias, en específico) tratarán también de capitalizar las indefiniciones del perredismo, y no desperdiciarán ninguna posibilidad de seguir generando la percepción de que la balanza podría definirse a su favor.

Hasta ahora todo eso ha ido ocurriendo según lo previsto. En este panorama, el PRD nacional se vio en la necesidad de establecer que la definición de su candidato a la gubernatura de Oaxaca ocurriría a través, o de un consenso del perredismo local —el cual es muy remoto, por no decir que imposible— o de un método estadístico en el que se alzara con el triunfo quien tuviera mejores números en las calificaciones electorales. Robles Montoya siempre le apostó a esa posibilidad. Y es eso justamente lo que hoy está explotando para apurar la decisión en su partido.

LA ESTRATEGIA

Ayer, por ejemplo, Grupo Radio Fórmula publicaba una encuesta, en la que aseguraba que “el senador con licencia del PRD, Benjamín Robles Montoya, de acuerdo con una encuesta en el estado de Oaxaca, elaborada por la empresa Buendía y Laredo, entre el 5 al 8 de febrero, es el aspirante mejor evaluado rumbo a la elección del 5 junio en la entidad”.

Un día antes había mandado a publicar otra encuesta, muy similar, proveniente de una empresa denominada Indemerc, en la que aseguraba prácticamente lo mismo: que es el aspirante mejor posicionado, y que es el que acumula mayor potencialidad de triunfo en los comicios de junio próximo. Y a la par de esas dos encuestas, hubo una tercera, de Parametría, en la que se decía que el 78 por ciento de la población votaría por Robles Montoya, para ser el abanderado de CREO y sólo el 28 por ciento a favor de Estefan Garfias. “Al interior del PRD, PAN y PT, el senador tiene un 68 por ciento de las preferencias contra un 32 del ex priista; es decir más del doble”.

Ayer, además, Robles le agregó otro ingrediente a su estrategia al hacer público el respaldo de cuadros de su partido como el senador Miguel Barbosa. En conferencia de prensa, el legislador perredista, acusó que pese a ser Robles Montoya el mejor posicionado para encabezar la candidatura del sol azteca, se está deteniendo su designación como abanderado por intereses internos. De acuerdo con los tiempos electorales, el 27 de febrero será la fecha límite para que el Consejo Estatal del PRD designe a su candidato para el gobierno de Oaxaca, por lo que Barbosa, llamó a que se designe al aspirante mejor posicionado.

Por su parte el senador del PRD, Armando Ríos Piter, presentó la última encuesta de Mitofski —Robles lleva cinco encuestas presentadas en lo que va de la semana—, donde se mostraba a Robles a la cabeza de las preferencias de la selección interna, “dos a uno” frente a los otros aspirantes. “Oaxaca es de los pocos estados donde verdaderamente tenemos una capacidad de salir a competir con un cuadro que ha representado nuestra visión, el Partido no se puede equivocar en esta ocasión”, expresaba.

¿Cuál es la intención? Con toda claridad, las maniobras de Robles consisten en tratar de dejar a la dirigencia nacional del PRD sin argumentos para seguir postergando su designación. Está aprovechando, además, la incapacidad del perredismo oaxaqueño de aglutinarse, y —democrático o no— está tratando de evitar un albazo en su contra, con uno similar a su favor, operado por él mismo. Quiere, de hecho, poner contra la pared al CEN del PRD, y obligarlo a la definición a partir de sus propias promesas de respetar las encuestas.

¿QUIÉN FINANCIA?

Algunas de las preguntas que Robles Montoya debería responder con el mismo denuedo por el que pelea por la candidatura que cree que ya le pertenece, es quién ha financiado no sólo las cinco o seis encuestas que ha presentado a lo largo de esta semana, sino la onerosa campaña proselitista que trae desplegada por el territorio oaxaqueño desde hace meses. Debería aclarar, también, quién financió el baile de los Tigres del Norte, que sólo le sirvió de telón para endilgarse un mote (el “tigre”) que, como él, ni siquiera resultó popular. Hay raudales de dinero corriendo en las campañas. Y lo que hace iguales a todos los candidatos es que nadie revela el origen ni dice a cambio de qué tienen tantos financiadores.