¿De verdad la ruptura del PT tiene origen en el pago de favores?

Benja

+ Los partidos coaligados evitan pasar por un proceso autocrítico


La noche del viernes el senador con licencia, Benjamín Robles Montoya, anunció que será candidato a la gubernatura por el Partido del Trabajo. Esta noticia sorprendió, porque ello implica la salida de dicho partido de la coalición que ya tenía pactada con el PRD y el Partido Acción Nacional. Ante los hechos, las fuerzas políticas coaligadas denunciaron la injerencia de otras fuerzas políticas en los procesos internos de esa alianza. Pero lo que no hacen es reconocer que sus propias fallas contribuyeron a la fractura de sus posibilidades de triunfo en Oaxaca.

En efecto, antenoche la dirigencia nacional del PT anunció su decisión de apoyar al senador con licencia y ex perredista, Benjamín Robles Montoya, como su candidato a gobernador de Oaxaca para la lección del próximo 5 de junio. Al mismo tiempo, el PT envió un aviso al Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca donde informó de su separación de la alianza denominada “Con Rumbo y Estabilidad por Oaxaca” donde lanzarían a un mismo candidato a Gobernador.

Mientras eso ocurría en la capital del país, el todavía representante en Oaxaca, Rafael Armando Arellanes Caballero, aseguraba que la versión de la postulación de Robles por el PT era falsa. Pero una vez que todo se confirmó, éste anunció su dimisión como dirigente estatal de ese partido. Luego vino la siembra de dudas por parte del perredismo, respecto a la posibilidad legal de que Robles pudiera ser candidato del PT. Según dichas versiones, Robles Montoya habría sido designado candidato por el petismo, a pesar de no haber presentado formalmente su renuncia a las filas del PRD.

En consecuencia y para efectos legales, refería una nota de Excélsior, Benjamín Robles sigue siendo perredista, ya que su carta de renuncia como integrante del Sol Azteca no ha sido entregada en la ventanilla del partido que lo llevó a convertirse en senador por su estado. Esta declaración se la dio al diario de la capital del país, Edgar Blasio García, integrante de la Comisión Nacional de afiliación del PRD, quien destacó la relevancia de formalizar ante las instancias respectivas la salida de un partido político, sobre todo de cara a un proceso electoral.

Incluso detalló que “ciertos personajes” —haciendo una alusión clara a Robles— consideran que con el sólo hecho de anunciar públicamente su retiro de las filas del partido es suficiente. Otros lo hacen, dijo, con la intención de que si en otro partido no consiguen sus intereses, opten por regresar al PRD conservando todos los derechos que les da sus años de militancia partidista.

“La postulación del senador Robles por el PT en Oaxaca actualiza la posibilidad de la cancelación inmediata de la membresía del senador (…) pues mientras no tengamos el escrito de renuncia sigue siendo integrante del partido, una vez que haga formal su registro como candidato de otro partido se actualiza esta reforma estatutaria y en este momento se cancela su membresía”, aseguraba a Excélsior el perredista.

Ya ayer, trascendidos soltados por el propio equipo de campaña de Robles Montoya referían la posibilidad de que éste fuera candidato no sólo del PT, sino también del PUP, del Social Demócrata y del Partido Encuentro Social. Hasta las primeras horas de la tarde de este jueves no había confirmación expresa de tales situaciones; aunque evidentemente aún existe la posibilidad de que haya sustitución de candidatos dado el marco jurídico que rige al proceso electoral.

SOSPECHAS SIN AUTOCRÍTICA

La tarde de ayer, el coordinador parlamentario del PRD en la cámara de diputados federal, Francisco Martínez Neri, sostuvo que la salida del PT de la coalición en Oaxaca, obedece a un pago de factura al PRI por ayudarles a mantener el registro.

“Yo quisiera empezar por manifestar que esta madrugada, el PT resolvió disolver su participación de la alianza que se había armado en Oaxaca con el PAN y con el PRD. Quiero manifestar que nos parece bastante sospechosa la dimisión del Partido del Trabajo de esta alianza y que, desde luego, nos remonta a pensar que se trata de facturas que el PT estaría pagándole al PRI por haberlo salvado de su pérdida de registro y que hoy fue Colima y después es Oaxaca”, señaló.

En entrevista con El Universal, Martínez Neri afirmó que las acciones del PT son actos “perfectamente planeados por el PRI”, quien tienden a descarrilar la alianza de PAN-PRD en Oaxaca para la gubernatura. “Tanto el PRD como el PAN está suficientemente fortalecidos en Oaxaca, y vamos a trabajar muy fuertemente por conservar la gubernatura y, desde luego, por desenmascarar acciones de esta naturaleza”, anotó.

Hasta ahí todo parece muy correcto frente a la desbandada aparente que generó la salida formal de Robles Montoya, y el apoyo del PT. Sólo que en esa explicación, el PRD y el PAN no han atinado a entrar al necesario proceso autocrítico por el que debieran pasar no sólo para explicar este cisma, sino sobre todo para abordar lo relacionado con el proyecto de continuidad que representan esos dos partidos y su candidato, en un contexto en el que irremediablemente se enfrentarán a la polarización de la ciudadanía, y a una competencia electoral atomizada por la diversidad de candidatos, cargos de elección popular en juego, proyectos, y aspiraciones políticas.

En el fondo, no se trata de sólo ponerse a repartir culpas en el exterior, o de asumir una postura chovinista en la que todo lo malo viene del exterior, sin asumir también que existe una parte de responsabilidad que está en sus acciones y en las decisiones tomadas para sostener sus intereses cupulares, frente a la necesidad de generar consensos.

El reto que enfrentarán es mayúsculo, ya que ahora habrá al menos tres candidatos con capacidad importante de competir. Y si no asumen una postura crítica que les permita entender sus errores y convertirlos en oportunidades, entonces terminarán emulando al PRI que, en 2010, fue derrotado tanto por su guerra interna, como por la fortaleza de sus adversarios.

MUCHA PLURALIDAD

Actualmente, en el Congreso local hay nueve partidos representados. Esa pluralidad —que pudiera pensarse como sinónimo de democracia— no ha servido para nada, porque el Legislativo está paralizado, dominado por intereses, y sin capacidad resolutiva. Estos comicios, por la atomización del voto, reforzará esa pluralidad… y seguramente los problemas que ésta trae aparejada. ¿Lo ven quienes pretenden gobernar Oaxaca?