UABJO: ¿Bautista está preparado para ser un “Rector fachada”?

Bautista

+ Los Martínez no quieren compartir: van a imponer su cacicazgo


Aunque formalmente Eduardo Bautista Martínez asuma este día como rector de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca, debe estar en el entendido que será una autoridad que firme, pero no que mande, en la Máxima Casa de Estudios. Él es un resultado íntegro del cacicazgo liderado por Abraham Martínez Alavés, quien llegó al límite de imponer a un rector fachada ya no para compartir su poder, sino para camuflar la autoridad fáctica que pretende ejercer —ahora sí— a plenitud en la universidad de los oaxaqueños.

En efecto, el viernes hubo una elección de Estado en la UABJO, que se reflejó en diversos elementos que ahora serán determinantes en el rectorado de Eduardo Bautista Martínez. Si éste tiene la capacidad y sensibilidad para entender el escenario al que se enfrenta, entonces deberá considerar algunos elementos que serán un parte aguas de su ejercicio de cuatro años como rector de la Máxima Casa de Estudios, en unas condiciones particularmente complejas. Veamos.

  1. Eduardo Bautista Martínez es consecuencia de una elección escandalosamente fraudulenta. Su triunfo se enfrenta al cuestionamiento de origen de un evidente fraude electoral en el que no sólo tienen que ver las acciones relacionadas con la compra o coacción del voto —que fueron denunciadas oportunamente por sus adversarios políticos— sino también con acciones como el ‘inflado’ y el ocultamiento del padrón electoral. A tanto llegó la manipulación del resultado que, por ejemplo, en resultados como el de la Facultad de Derecho hubo más de cinco mil votos ejercidos, cuando en realidad esa escuela sólo cuenta con una población estudiantil y académica de alrededor de tres mil 500 personas. Ella situación inexplicable, se replicó en varias escuelas y facultades, y sólo encuentra una explicación en una clarísima manipulación del resultado que no apunta sino al fraude electoral.
  2. Bautista tendrá un rectorado particularmente supeditado a demasiados ‘liderazgos’ que a partir de hoy irán a cobrar sus dividendos. Para lograr su triunfo, Abraham Martínez Alavés se vio obligado a pactar con un grupo demasiado extenso de liderazgos universitarios —más amplio que en cualquier otra elección— para poder retener la rectoría. Ahora tendrá que pagarle, con posiciones y recursos de la Universidad, a grupos incompatibles entre sí que querrán compartir el poder. El problema no será para los Martínez —Abraham, y su ‘familia real’— sino para Eduardo Bautista, que tendrá un gabinete no plural, sino internamente irreconciliable. Ahí no habrá política que logre conciliar intereses tan heterogéneos como los que permitieron su arribo a la rectoría. Pero esa será su realidad.
  3. Bautista enfrentará un cacicazgo totalitario. ¿De qué hablamos? De que, a estas alturas, los Martínez ya no permiten ningún titubeo: o Eduardo Bautista se convierte en un rector incondicional de sus intereses, o será defenestrado a una figura meramente decorativa que servirá para cubrir las formalidades. Aquí lo hemos dicho: desde hace tiempo, los Martínez olvidaron sus tres postulados fundamentales (Democracia, Unidad y Diálogo) para establecer un régimen en el que nadie tiene el derecho del disenso. Ello provocó los rompimientos dentro de su propio grupo —de los cuales ya vimos algunos rasgos en este proceso electoral— y serán un factor al que se deba enfrentar Bautista Martínez cuando se enfrente a la disyuntiva de ejercer su autoridad, o supeditarse a los intereses de quienes lo llevaron al poder.

NUEVA —E INDESEABLE— ÉPOCA

De cara a otras circunstancias, las tres reseñadas hasta el momento, parecen lo de menos. ¿Por qué?

  1. Eduardo Bautista será un rector fachada. Sí, fachada de los Martínez y sus intereses. A ellos ya no les interesa algún valor académico sino el control de la Universidad. Ellos llegaron al clímax de su poder presencial con el rectorado de Eduardo Martínez Helmes, y ahora van por la manipulación. Bautista les servirá como fachada para el ensanchamiento de sus intereses y sobre todo para la permanencia al costo que sea. En el fondo, los Martínez le apuestan a la continuidad del grupo que encabeza el Gobierno del Estado; pero, como plan B, el gobierno actual los ve como la tabla de salvación de su régimen.
  2. Bautista inaugurará el tiempo de los ‘facilitadores’ universitarios, que replicarán la forma de hacer negocios y mantener intereses en el gobierno estatal. En los últimos cuatro años, hubo cierta moderación en los Martínez —Abraham y familia— porque la cabeza del grupo estaba en el poder. Ahora actuarán tras bambalinas, en la misma dinámica en la que Jorge Castillo Díaz —su aliado en el Gobierno del Estado— ha sido un ‘facilitador’ de los negocios e intereses inconfesables. Eduardo Martínez sería, en esta dinámica, una especie de ‘espejo’ de esa forma de “facilitar” acuerdos —sin ninguna responsabilidad ya legal o política, porque éstas ahora serán de Eduardo Bautista— a costa del presupuesto y la estabilidad universitaria.

PERIODO DE CRISIS

Por todo ello, no es exagerado suponer que la Universidad entrará en un periodo de turbulencia que sólo tendrá sosiego en la medida en que se entienda que estos ya no son tiempos para el ejercicio de un poder omnímodo como el que, en su embriaguez de poder, pretender seguir encabezando los Martínez, ahora desde la posición que mejor conocen: las sombras. El manotazo, y la escandalosa forma de manipular la elección de Rector, tendrá irremediablemente sus consecuencias. No tardará mucho en que las veamos.