¿El gobierno federal dejará en el olvido sus acuerdos con los traidores?

Estefan

+ Estaba anunciado que el ulisismo iría de lleno o con Eviel, o con JAEG


Los operadores del gobierno federal hicieron una operación política por demás cuestionable con los grupos que inicialmente pretendían que el candidato del PRI a la gubernatura fuera el senador Eviel Pérez Magaña. El régimen del presidente Enrique Peña Nieto, interesado en que Oaxaca vuelva a ser un estado gobernador por el PRI, intentó una operación cicatriz que no sólo ha sido fallida sino que, además, resultó en una alianza abierta con sus adversarios políticos. ¿Todo eso quedará impune?

En efecto, hoy es claro que por una especie de atracción natural, a la campaña de José Antonio Estefan Garfias se unieron dos grupos que hoy le pesan como lozas, y que ahora más que nunca es previsible que la pueden hundir: por un lado se encuentran los intereses del “facilitador” financiero de la actual administración, Jorge Castillo Díaz; y en el otro extremo está el acuerdo que la coalición CREO trabó con un sector del priismo resentido, porque ninguno de los integrantes de su grupo fue considerado como candidato a la gubernatura.

Respecto a todo esto, no deja de llamar la atención la forma en que tanto el gobierno federal, como el CEN del PRI, han desatendido los efectos de sus acuerdos fallidos. Pues como contexto, debemos recordar que el grupo del ex gobernador Ulises Ruiz Ortiz estaba resuelto a que el candidato a la gubernatura fuera su ‘delfín’, el senador Eviel Pérez Magaña. Ellos, como bloque, estaban resueltos a lograr ese objetivo aunque, desde hace casi un año, dejaron ver que no tendrían problemas en transitar a otros proyectos políticos si no eran satisfechos en sus intereses.

De hecho, desde septiembre del año pasado, los representantes del ulisismo dejaron ver esa posibilidad a través de un mensaje constatado justo en la celebración del cumpleaños del ahora candidato a gobernador por la coalición CREO, José Antonio Estefan Garfias. A aquel evento, que fue una especie de ‘pre-destape’, acudieron varios de los integrantes del grupo del ex gobernador Ruiz, con un mensaje claro: de darse las circunstancias, abandonarían a Eviel Pérez Magaña para caminar con Estefan Garfias.

Apuntamos en aquel entonces: “El ulisismo está desatado: en un evento político, disfrazado de “un cumpleaños”, este fin de semana todos los herederos del ex gobernador Ulises Ruiz se fueron a alinear con los prospectos a la gubernatura del grupo gobernante. Dejaron ver sus dos rutas: por un lado, seguir respaldando a sus desechables “candidatos naturales” (el senador Eviel Pérez y Héctor Pablo Ramírez); y por el otro —¡lo increíble!—, buscar una alianza con el gobierno estatal, para ir contra sus adversarios domésticos del PRI. Por eso, al “cumpleaños”, todo el ulisismo fue al pase de lista. Todo. De ese tamaño son las ambiciones, cuando de tratar de regresar al poder se trata (Al Margen 30.09.2015)”.

Hoy es evidente que, por un lado, la conversación filtrada a redes sociales entre Castillo Díaz y Beatriz Rodríguez Casasnovas, no deja duda de la alianza que finalmente sí trabaron con la campaña de Estefan Garfias, pero sí deja la interrogante de qué está haciendo el gobierno federal y el PRI para contener a este grupo que, por un lado, traicionó a Alejandro Murat al prometerle que caminarían como grupo con él a cambio de posiciones administrativas; pero que también está traicionando al propio Pérez Magaña, a quien finalmente dejaron solo —en ridículo— para caminar con sus adversarios ahora convertidos en aliados.

¿Y LOS ACUERDOS?

Cuando se definió a la candidatura al gobierno de Oaxaca por el PRI, se habló de que a Pérez Magaña —entonces senador con licencia— le habrían ofrecido un importante cargo en la administración pública federal, como parte del arreglo político al interior. Dicha versión se materializó justo cuando arrancó la campaña a la gubernatura, y Pérez Magaña —que era coordinador general de campaña— fue llamado a ocupar una de las subsecretarías de Desarrollo Social del gobierno federal. luego se repartieron algunas posiciones más para —según— consolidar el acuerdo entre los dos grandes bloques priistas en la entidad.

¿Qué pasó? Que de todos modos una parte importante del ulisismo se fue a la coalición CREO para apoyar a Estefan Garfias —que quién sabe qué tan bien le caiga el “apoyo” de un grupo tan desacreditado como ese—; que, pareciera que en el equipo de campaña de Murat Hinojosa sí se dio por cierta la idea de que esa operación cicatriz funcionó; pero que, a la luz de los hechos, resultó que los ulisistas tomaron las posiciones que les dieron en el gobierno federal, desde el PRI, pero que de todos modos consumaron la traición al proyecto de recuperación de la gubernatura del Estado.

En todo esto, la pregunta es: ¿De verdad el gobierno federal se quedará inmutado ante esta doble jugada con la que, gracias a dos traiciones, se pretenden quedar con sus “pagos de marcha” por no haber obtenido la gubernatura, y con lo que puedan obtener de enquistarse en el proyecto de sus supuestos adversarios?

SIN SORPRESAS

A nadie le sorprende la difusión de historias sobre la fortuna —y los problemas con la justicia— que enfrentan Castillo y los demás operadores financieros del gobierno estatal. Desde hace años, casi cualquier persona que haya hecho negocios o prestado servicios con el gobierno, sabía que ese era el verdadero conducto para estar dentro del presupuesto. Ahora sólo se está ventilando lo que fue secreto a voces casi desde que arrancó esta administración.