¿Dónde quedó la Comisión de Mediación en el diálogo Gobernación-CNTE?

Mesa

+ Hay descontrol en la negociación magisterial; alas radicales ganan terreno


Luego del desastre de Nochixtlán, el 19 de junio, el gobierno federal sólo tardó tres días en sentar a representantes de la CNTE, en una mesa de diálogo al más alto nivel con la Secretaría de Gobernación. Esto fue logrado, en gran medida, gracias a la intervención de un grupo de intelectuales que ofrecieron su mediación en este conflicto, y que fueron los que generaron las condiciones iniciales de entendimiento entre la Coordinadora y el gobierno federal. a la luz de los hechos más recientes, debemos preguntarnos dónde está hoy ese grupo de intelectuales que generaban la idea de certidumbre sobre el entendimiento y los resultados de esa negociación.

En efecto, el 21 de junio, dos días después del enfrentamiento de Nochixtlán entre la Policía Federal y trabajadores de la educación afiliados a la Sección 22, la Comisión Nacional de Mediación —que ha participado en otros temas relevantes, como las gestiones ante la Secretaría de Gobernación respecto a temas como la desaparición de dos integrantes del Ejército Popular Revolucionario en 2007— anunció su intervención en el diálogo que se vislumbraba entre el gobierno federal y la CNTE.

Ese grupo —dice una nota informativa del periódico La Jornada (http://bit.ly/2aZ4fpp), fechada el 21 de junio—, está integrado por “ocho reconocidos académicos, abogados, magistrados y defensores de derechos humanos, como Miguel Álvarez Gándara, Pietro Ameglio, Jorge Fernández Souza, Magdalena Gómez, Enrique González Ruiz, Dolores González Saravia, Gilberto López y Rivas y Pablo Romo Cedano”.

Según la nota, los derechos humanos, la distensión del conflicto magisterial y justicia serían los primeros tres ejes centrales de la negociación entre el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y la comisión única de negociación de la CNTE en las oficinas centrales de la dependencia. Un punto que dijeron desde entonces que sería incluido en el tema de distensión, es el relacionado con la liberación de los dirigentes magisteriales detenidos, entre ellos Rubén Nuñez Ginés y Francisco Villalobos, líderes de la sección 22 de Oaxaca.

Luego de las primeras rondas de negociación, se supo que dicho grupo de intelectuales había tenido una participación particularmente eficaz, al conseguir acuerdos como el relacionado a que la Sección 22 de Oaxaca se desistiera de llevar a cabo el bloqueo a las festividades de la Guelaguetza; participaron también en la construcción del acuerdo que permitiera la liberación de la carretera que comunica a la Refinería de Salina Cruz con las demás vías de comunicación; o que, en general, el conflicto y las acciones de protesta del magisterio no escalaran al nivel que se preveía al menos en la semana siguiente al enfrentamiento de Nochixtlán.

Incluso se llegaron a mencionar posibles negociaciones secretas entre funcionarios de Gobernación y líderes de la CNTE —que en alguna medida habrían sido propiciadas, facilitadas y presenciadas por esa Comisión Nacional de Mediación— para acordar algunas de las acciones de mayor impacto que hemos visto en los dos meses siguientes a la detención de Rubén Núñez y Francisco Villalobos, y de haber ocurrido el enfrentamiento de Nochixtlán.

No obstante, ante los hechos, hoy cobra fuerza la pregunta de dónde se encuentra esa Comisión de Mediación, ahora para ver ya no sólo por la Sección 22 o el interés gubernamental, sino por los oaxaqueños que quedamos en medio del conflicto.

¿QUIÉN DESATIENDE?

Una Comisión de Mediación del tamaño, la legitimidad, y la capacidad de interlocución, que representan los ocho académicos antes mencionados, funda su fuerza justamente en el respaldo social que congregan, y en el reconocimiento a sus capacidades para intervenir en asuntos en los que es requerida una voz ciudadana que equilibre las posiciones entre partes en conflicto, como actualmente en el caso de la Coordinadora y el gobierno federal, que llegaron al punto del enfrentamiento violento.

En ese sentido, fue bienvenida la intervención de esa Comisión cuando era necesario hallar puntos de entendimiento entre las partes en conflicto, e incluso las decisiones recientemente tomadas por el gobierno federal —como poner en libertad a todos los dirigentes magisteriales detenidos en el último semestre— serían aceptadas por su utilidad en un contexto en el que la Coordinadora magisterial también demostrara poner de su parte para generar mejores condiciones sociales y de gobernabilidad.

Por eso resulta un despropósito que, o Gobernación esté ahora marginando a esa Comisión de Mediación en el diálogo efectivo que tanto se necesita, y que por eso estén predominando las posiciones de los grupos más radicales de la Coordinadora; o que, por el contrario, la propia CNTE haya desacatado los posibles acuerdos construidos con la mediación de ese grupo de intelectuales, para recibir el cumplimiento por parte del gobierno federal pero faltando a un posible compromiso asumido por ellos mismos para no seguir lastimando a la ciudadanía y la gobernabilidad en Oaxaca.

VELAR POR LA GENERALIDAD

En este caso hay un problema de fondo: el magisterio oaxaqueño está endureciendo sus posiciones a menos de una semana de que arranque el ciclo escolar 2016-2017. Quiere forzar al gobierno federal al cumplimiento de más compromisos, a cambio del arranque del ciclo. ¿Y los oaxaqueños que estamos en medio? En eso, o no pensó la Comisión de Mediación, ¿o es que quedó rebasada? Por eso es importante saber cuál es su función actualmente en este proceso de diálogo.