Es esencial vencer la discrecionalidad de las negociaciones con la CNTE

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+ Los argumentos atendibles deben verse; también la testarudez al negociar


En las mesas de diálogo que sostienen la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y el gobierno federal, no parecen existir linderos definidos entre las demandas sustantivas del magisterio disidente, y lo que resulta parte de su agenda política. En ese marco, establecer el principio de publicidad en las negociaciones resultaría no sólo importante como un ejercicio de transparencia de cara a los mexicanos, sino sobre todo la posibilidad de que, por un lado, la Coordinadora defina la naturaleza de sus demandas; y que, por el otro, la ciudadanía conozca bajo qué condiciones negocia el gobierno federal.

En efecto, ayer el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong anunció que todas las futuras reuniones que tengan con los integrantes de la CNTE en su dependencia, serán públicas y transparentes, de cara a la sociedad, para mostrar que no están negociando la aplicación o vigencia de la ley educativa.

“Hoy quiero decirles que desde la Secretaría de Gobernación, le daremos transparencia, en caso de que se tengan que realizar nuevas reuniones para que las y los mexicanos sepan que no estamos negociando la ley, que estamos haciendo un trabajo que sí nos toca que es la del acercamiento de las partes, pero que no vamos a vulnerar lo que sería en contra de las propias mexicanas y mexicanos, de aquí para adelante reuniones con este grupo de inconformes serán públicas y de frente a la sociedad”, aseguró Osorio.

Asimismo, el titular de Gobernación aseguró que el gobierno Federal no ha claudicado, ni ha negociado la ley, además de que no habrá acuerdos que vulneren esta reforma. Dijo que no se ha podido llegar a un acuerdo con los integrantes del magisterio debido a que lo único que piden es la abrogación de la reforma educativa, pero se les ha dicho que no.

“Aquí quiero dejar claro, una vez  más quiero dejar claro, hacía ustedes y hacía los medios de comunicación, que ni se ha claudicado, ni se ha negociado la reforma, no hay ni habrá acuerdos que vulneren esta reforma por la que ustedes dieron todo de sí para que pudiera salir adelante”. Además detalló que desde la SEP se van a aplicar las acciones administrativas para los maestros que hayan incumplido la ley.

En ese sentido, es claro que el establecimiento de la publicidad de las negociaciones sería un elemento indispensable para conocer las estrategias de diálogo de la Coordinadora, así como sus tácticas. Pues resulta que hoy en día los qués y los cómos de la CNTE se encuentran deliberadamente revueltos, en un diálogo que —además— nadie conoce más que los directamente involucrados.

Más allá de satanizar o de santificar la lucha magisterial, lo verdaderamente importante de sus rondas de diálogo radica en que los mexicanos podamos conocer cuáles son las demandas sustantivas y trascendentes de la Coordinadora, y cuáles son los fundamentos con los que reiteradamente traban la negociación al no lograr conseguir todas y cada una de sus demandas de fondo.

LO LEGÍTIMO Y LO INCONFESABLE

Hay una frontera importante entre las demandas relacionadas con el modelo educativo, con la situación laboral y salarial de los trabajadores de la educación, y con las necesarias adecuaciones a la reforma educativa, y todo lo que tiene que ver con la agenda política de la Coordinadora.

En el primero de los rubros, por ejemplo, sería interesante conocer en qué consiste la tantas veces mencionada propuesta alternativa a la reforma educativa, en la que los integrantes de la Coordinadora fundan sus demandas laborales; sería bueno saber, también, en qué fundamentan sus argumentos relacionados con la privatización de la educación, y por qué satanizan la reforma tildándola de “laboral y administrativa” y no de “educativa”, sin razonar que, al final de todo, cualquier modificación al modelo educativo debía pasar de entrada por el cambio del esquema laboral de los operadores de la reforma. Así también podríamos saber cuál es su visión sobre la educación en el país, y cuáles son sus demandas no políticas, sino relacionadas estrictamente con su labor docente, y lo que ellos ven como el futuro de la educación pública nacional.

Así, al marcar esa primer frontera, los mexicanos también podríamos conocer cuál es, y cómo se negocia, el contenido de la agenda política de la Coordinadora. En ese sentido, todos los mexicanos debíamos entender que la existencia de una agenda particularmente relevante para la Coordinadora, es algo tan natural y previsible en cualquier grupo u organización social de la envergadura e importancia política que tiene la disidencia magisterial. Por eso, lo importante no es si esa agenda existe o no —de hecho, debíamos dar por sentada su existencia—; sino cómo se negocia y en qué condiciones el gobierno federal cede o niega lo que ellos piden.

DEMANDA AÑEJA

Esa demanda —la de publicidad en las negociaciones— ha sido una demanda largamente planteada por la sociedad oaxaqueña en la relación del gobierno de Oaxaca con la Sección 22, y sus tradicionales dobles negociaciones que terminaron el año pasado. De haber sido así, nos habríamos enterado cómo el magisterio logró sus 90 días de aguinaldo, el pago de bonos y prestaciones extraordinarias, su banco anual de plazas y los jugosos techos financieros con los que sangraron durante años el presupuesto oaxaqueño. Nunca hubo tal publicidad. Hay una luz de que eso pueda cambiar ahora. Que así sea.