La UABJO sigue siendo una bomba a punto de estallar

fuego

+ Totalitarismo de los Martínez alimenta la incertidumbre


Nadie debe fiarse de la aparente calma que prevalece en la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca. El conflicto de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales sigue sin hallar visos de solución, mientras el rector Eduardo Bautista Martínez se mantiene instalado en la peregrina idea de que la inconformidad de dicha facultad se reduce a veinte personas. El gobierno estatal debe asumir este problema con oportunidad y responsabilidad, pues queda claro que el haber dejado este lío al garete no ha hecho sino alimentar el endurecimiento de posiciones de la familia Martínez Helmes y su —no es exagerado afirmarlo— Rector Fachada.

En efecto, es importante considerar los dos momentos más importantes del año para la UABJO, y lo determinantes que éstos fueron para su gobernabilidad interna y para convertirse —tampoco exageramos— en una amenaza a la política interior para el Gobierno del Estado.

El primero fue la elección de Bautista Martínez como rector de la Máxima Casa de Estudios, en el mes de mayo pasado; y la segunda, la elección del Director de la Facultad de Derecho, que es la más escuela numerosa y la más influyente en la vida interior de la Universidad. El rasgo común de esos dos momentos se resume en el fraude electoral, y en el respaldo del gobierno estatal —aún en la administración de Gabino Cué— para respaldar a la familia Martínez Helmes en la preservación de su cacicazgo.

De hecho, en mayo pasado (Al Margen 16.05.2016) en este espacio nos preguntábamos si la Universidad, y el propio Eduardo Bautista, estaban preparados para la época de un “rector fachada”. Apuntamos entonces: “Eduardo Bautista será un rector fachada. Sí, fachada de los Martínez y sus intereses. A ellos ya no les interesa algún valor académico sino el control de la Universidad. Ellos llegaron al clímax de su poder presencial con el rectorado de Eduardo Martínez Helmes, y ahora van por la manipulación. Bautista les servirá como fachada para el ensanchamiento de sus intereses y sobre todo para la permanencia al costo que sea”.

Esto se ha cumplido cabalmente, y la mejor muestra de ello es el conflicto en la Facultad de Derecho que, como también previmos en este espacio, sería manejado por la Rectoría con la indolencia propia de quien pretende encubrir a su grupo político y llegar hasta la ignominia con tal de no perder las posiciones políticas que ya ostenta. De hecho, desde que ocurrió el enfrentamiento por el control del Edificio Central Universitario, derivado de la fraudulenta elección de Miguel Ángel Vásquez como Director, era también previsible que la Rectoría no sólo no tomaría cartas en el asunto, que tampoco presentaría denuncias penales en contra de los responsables, que sí encubriría a los artífices materiales e intelectuales de esos hechos, porque eran ellos mismos, y que se resistiría totalmente a tratar de generar un arreglo con los grupos inconformes.

CERRAZÓN

“Esa es la lógica de quienes ordenaron incendiar la puerta lateral del Edificio Central de la UABJO —escribimos en este espacio el 22 de noviembre pasado—: preferir que ardiera el pórtico, y el prestigio universitario, con tal de mantener el control político y aislar a los adversarios. Lo lograron, aunque parcial y momentáneamente. Fue así porque, en efecto, lograron despojar a los universitarios inconformes con las maniobras para mantener el control de la Dirección de la Facultad de Derecho, del espacio físico que ocupaban, y para dejarlos sin la posibilidad de contar con una sede para su pretendida Facultad alterna de Derecho”.

Y luego dijimos lo que, para mal de la gobernabilidad del Estado, en estas semanas se ha cumplido al pie de la letra: “Dentro de la Universidad, tratarán —y, de hecho, ya comenzaron— de amedrentar a sus opositores. Buscarán también generar más divisiones. El problema es que sectores sindicales tradicionalmente confrontados, están hallando coincidencias en contra de la administración universitaria —y la llamada “familia real”—, que cada vez tiene más problemas para mantener el control universitario. Por eso, cada vez actúa con mayor irracionalidad y violencia. De no haber una intervención política al más alto nivel, dentro de poco tiempo tratarán de hacer con toda la Universidad, lo mismo que con el Edificio Central: quemarlo, antes que permitirle un solo espacio a quienes no comulgan con ellos”.

La prueba de todo eso es palpable a simple vista. La Universidad, en estas semanas, no sólo no ha hecho nada para ayudarle a la autoridad ministerial para que se deslinden responsabilidades sobre la quema de la puerta lateral del Edificio Central, y se persiga a los responsables, sino que se ha dedicado a encubrirlos. Al mismo tiempo, el rector Bautista ha intentado reducir el problema a la supuesta inconformidad de un puñado de personas, con quienes se ha negado por completo a dialogar, y a quienes ha perseguido en un afán de disolver la pugna sin entender la magnitud de un problema que ha involucrado a buena parte de los universitarios.

PROBLEMA DE GOBERNABILIDAD

Ante todo esto, es una incógnita la posición que ya debiera haber tomado la Secretaría General de Gobierno para evitar que este problema se desborde cualquier día de estos. En la UABJO hay múltiples barriles de pólvora política, únicamente esperando el chispazo para explotar. Todo eso se alimenta gracias a que el Rector Fachada de los Martínez Helmes no ha entendido que es él quien está parado sobre esa bomba política a punto de estallar, y que él será el primer damnificado. Nadie en Oaxaca quiere violencia. Pero el totalitarismo de los Martínez, y la indolencia de la Segego frente al problema, no hacen sino alimentar una perspectiva nada alentadora para ese conflicto.