Control del IEEPO: la próxima batalla entre la S-22 y el gobierno de Oaxaca

En varias ocasiones, la Asamblea Estatal de la Sección 22 del SNTE ha establecido en sus resolutivos exigir “la salida” de Germán Cervantes Ayala de la Dirección General del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, así como la negativa a reconocer su autoridad en cualquier mesa de trabajo. Dicho resolutivo es un indicio claro de la batalla que ahora intentará librar el magisterio contra el gobierno, en el marco de la elección presidencial de 2018: Poner como moneda de cambio la dirección del IEEPO, a cambio de la paz de Oaxaca.

En efecto, en Asamblea Estatal de la Sección 22 realizada este fin de semana, se estableció claramente la exigencia de la renuncia de Cervantes Ayala de la dirección general del IEEPO. Esto ocurre luego de una serie de rounds de sombra que se han librado a lo largo de los últimos meses, entre el magisterio y el gobierno, por el control administrativo de la educación básica y media básica en la entidad. En el fondo, hay varios grupos interesados en expulsar de la entidad no sólo a Cervantes Ayala —él parece lo de menos— sino a todo el grupo orgánico de la SEP, que desde finales de la administración estatal anterior asumió el control del IEEPO.

En esa lógica, habría que entender que Germán Cervantes Ayala fue uno de los enviados de la Secretaría de Educación Pública desde el momento en el que el gobierno federal acordó con la administración del entonces gobernador Gabino Cué Monteagudo, la expropiación del IEEPO a la Sección 22. Por eso, Cervantes arribó a Oaxaca prácticamente desde que se emitió el Decreto del Ejecutivo —el 21 de julio de 2015— que extinguía el IEEPO bajo el control orgánico magisterial, y daba paso a un “Nuevo IEEPO” con el control exclusivo de la autoridad estatal.

En aquellos momentos, junto con Cervantes llegó a la entidad un grupo de funcionarios de la SEP, que tendrían como objetivo retomar las funciones que hasta entonces habían realizado funcionarios designados por la Sección 22, en la estructura administrativa del IEEPO. Dentro de ese grupo estaba, por ejemplo, la actual coordinadora de nivel preescolar, Gabriela Santoscoy.

Todos seguían bajo el mando de Moisés Robles Cruz, funcionario nombrado por el gobernador Cué al frente del IEEPO, y ratificado luego del decreto de refundación del IEEPO. No obstante, antes del cierre de la administración —y como un acto preparativo a la transmisión de poderes en Oaxaca— hubo un acuerdo entre el Titular de la SEP y el entonces Gobernador, para generar una dirección de transición en el IEEPO. Por eso, Robles fue llamado a integrarse a la SEP y en su lugar fue nombrado Cervantes Ayala, como un funcionario neutro a los grupos que se transmitirían el poder público en la entidad, y que sobre todo representaba la garantía de que independientemente del cambio de poderes en Oaxaca continuaría la implementación de la reforma educativa.

Por eso Germán Cervantes no fue removido ante el cambio de administración, en diciembre del año pasado, pero sí hubo una reestructuración importante —y hasta natural— en las demás posiciones administrativas del IEEPO por el nuevo grupo gobernante. Hasta ahí, parecía que todos habían logrado convivir civilizadamente, hasta que hace algunos meses se dejaron ver los primeros visos del agotamiento de ese acuerdo inicial —en el que, disimuladamente, también participó la Sección 22— y por eso comenzó el golpeteo libre en contra de algunas de las posiciones emocionalmente relevantes para ese grupo que ni es de Oaxaca, ni pertenece al gobierno estatal, ni le es cómodo a la Sección 22 por su afán de implementación de la reforma educativa.

GUERRA DE BAJA INTENSIDAD

Todo eso explica, por ejemplo, por qué la Sección 22 enfiló sus baterías, desde hace varios meses, en contra de Gabriela Santoscoy. Ella, que no ha sido una funcionaria moderada ni prudente, comenzó a ser torpedeada por el magisterio oaxaqueño acusándola de prepotencia y malos tratos a los trabajadores.

Sin entrar en la veracidad o mentira de las acusaciones —parecen, de hecho, ciertas—, lo cierto es que ella no es ni la primera ni la única funcionaria del IEEPO que tiene una conducta polémica y, quizá, hasta indebida. Sin embargo, en realidad la virulencia con la que ha actuado la Sección 22 en su contra —bloquearle sus oficinas, secuestrar por varios días a varios de sus trabajadores, y desconocerla por completo— radica en dos cuestiones:

Primera, que es una de las funcionarias de la SEP enviada al IEEPO para tratar de desmantelar la estructura sindical que controlaba todas las funciones administrativas en el instituto; y segunda, porque Santoscoy sostiene una relación sentimental con el Director General del IEEPO —cuestión que no debiera tener ninguna trascendencia en el espacio público, si no fuera porque ese ha sido un factor que ha incidido en la medición de fuerzas entre grupos políticos. Por eso, al tratar de conseguir su destitución, la Sección 22 intenta no sólo hacer escarmentar a una funcionaria, sino sobre todo dar una demostración de fuerza contra la SEP, y en lo personal contra el Director General del IEEPO.

En todo eso, lo que queda claro es que la Sección 22 está intentando generar un escenario en el que de verdad pueda establecer como una moneda de cambio el tema del IEEPO. El magisterio ha contado, en los últimos meses, con el apoyo de algunos de los grupos que confluyen al interior de la administración estatal. Saben todos que la relación política más compleja y delicada que tiene el gobierno de Oaxaca en la actualidad, por mucho, es con la Sección 22. Y saben que en realidad habrá mucho más de fondo en esa relación que las intrigas actuales que algunos de ellos sostienen con los funcionarios enviados desde la SEP.

En eso se entrelaza la política nacional: la indefinición sobre el destino de la candidatura presidencial —que en uno de sus escenarios puede tener al secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, como el destinatario— hace a sus funcionarios en el IEEPO un blanco importante que debiera ser acotado, eliminado o neutralizado. Si Nuño llegara a ser candidato presidencial, Oaxaca sería el estandarte de sus acciones como titular de la SEP; pero eso mismo constituiría la base para unir y polarizar a la llamada “cuenca del descontento” del sureste del país que encabeza el magisterio junto con organizaciones sociales radicales de izquierda.

FACTOR DE NEGOCIACIÓN

Por eso no deja de ser importante la definición sobre el IEEPO. En el último de los casos, la 22 buscará establecer la salida de Cervantes Ayala como una condición de negociación para el complejo escenario de 2018. Podría ser, incluso, una condición para mantener la civilidad durante la primera mitad del siguiente año, para luego buscar un director afín. Este último es un escenario cercano y posible que vale la pena no perder de vista.