Deseable, que la S-22 se mantenga en la postura de no inmiscuirse en el proceso electoral 2018

Generalmente la Sección 22 del SNTE no tiene empachos en asumir posturas partidistas frente a procesos electorales tan importantes como una elección presidencial. Su doble lógica de organización gremial y de grupo de lucha social, les ha permitido establecer siempre la salvedad y la justificación de su involucramiento en temas electorales. En esa confluencia y pluralidad de grupos, radicalismos y objetivos, resulta por demás relevante la determinación de la Asamblea Estatal de la Sección 22, de mantenerse al margen del proceso electoral.

En efecto, el Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación de Oaxaca (MDTEO) acordó durante su Quinto Congreso Magisterial, celebrado los tres últimos días del mes de febrero, ratificar la vigencia de los 24 principios rectores que rigen su vida interna, además de mantener su cohesión gremial y “su convicción de alejarse de cualquier vínculo o injerencia de los partidos políticos en su vida sindical”.

El movimiento magisterial de Oaxaca además ratificó su convicción democrática al manifestarse como garante de la expresión ciudadana. Lo anterior, va en la misma línea que la CNTE, que decidió algo similar en el Congreso realizado en Chiapas, donde también rechazaron cualquier tipo de injerencia partidista o de algún candidato. En el caso del MTDEO, en Oaxaca acordaron: “Orientar el voto consciente y razonado hacía las bases, a los padres de familia, sociedad en general, en este proceso político electoral 2018, siendo garantes de la voluntad popular”.

Todo esto tiene congruencia con su Principio Rector 7, que establece que el movimiento de los trabajadores de la educación en Oaxaca rechazan todo tipo de control político del Estado, partidos políticos o corrientes ideológicas, así como también rechazar los posibles actos de los grupos internos del magisterio para tratar de aprovechar sus espacios e influencia en beneficio propio, e incluso que las tareas de formación política son exclusivas del movimiento y no de sus corrientes internas o grupos. También ratificaron su Principio Rector 4, que establece que ningún representante sindical debe ocupar puestos de elección popular en forma simultánea, ni sucederse en los puestos sindicales.

En la redacción final del documento de ratificación, se estableció que el movimiento magisterial de Oaxaca no apoya a candidato o partido alguno, aunque pareció haber quedado implícito cierto respaldo a Andrés Manuel López Obrador a partir de que los redactores del documento establecieron una postura a favor de un “proyecto alternativo de Nación”, término que resulta similar al que ha planteado el tabasqueño desde hace años como plataforma de su gobierno.

¿En realidad esto puede ser un apoyo a AMLO? Más bien, lo que parece es una concesión hecha entre los grupos magisteriales para tratar de hallar sus propios equilibrios. Pues aunque lo rechazan, lo cierto es que uno de los gremios más ideologizados y pluralizados que existen en Oaxaca y en el país, es justamente el magisterio oaxaqueño y particularmente su Asamblea Estatal.

Esa pluralidad, además de la presencia de grupos internos muy identificados con partidos políticos y candidatos, combinados con la influencia que pueden llegar a tener algunos de esos grupos, hace explicable el establecimiento del término “proyecto alternativo de nación”. Fue una forma de ceder una expresión a los grupos más identificados con la izquierda obradorista, a cambio del establecimiento específico de que como grupo no se involucrarían en ningún tipo de labor o activismo relacionado con temas electorales o de campaña.

CNTE, ¿ESTÁ CON AMLO?

Un dato que resulta importante en estos momentos, es el rechazo que manifestó la Coordinadora hace algunas semanas, al planteamiento hecho por Andrés Manuel López Obrador de derogar la reforma educativa —una de las principales demandas de la CNTE— por la vía de reformas constitucionales. “Su acuerdo no convence a la CNTE puesto que en vez de establecer un decreto que abrogue la reforma educativa, plantea una iniciativa de ley, Obrador le deja la tarea al legislativo”, indicó la Coordinadora en aquel momento.

¿Qué había planteado López Obrador? En su planteamiento concreto sobre la reforma educativa, prometió dar marcha atrás a la Reforma Educativa enviando al Congreso de la Unión, un nuevo proyecto de Ley del Servicio Profesional Docente, que tal como la Constitución establece, respete y garantice los derechos laborales y gremiales, las plazas de base del magisterio, dé certidumbre en el empleo y reconozca la carrera sindical como atributo de la gestión y desarrollo del sistema educativo.

Esta cuestión no es menor porque significa el alejamiento —también entendible y hasta natural— del magisterio con López Obrador. Por un lado, la CNTE ha insistido en una abrogación lisa y llana de la reforma educativa, para que el régimen laboral del magisterio retorne a su estado anterior a la reforma educativa; AMLO —y los demás candidatos—, se han referido a la necesidad de modificar y hacer evolucionar a la reforma educativa para que incluya cuestiones que al menos en esta ocasión quedaron de lado. Si entendemos la diferencia entre esas visiones, rápidamente podremos entender la razón del esquema planteado por la Coordinadora y el magisterio oaxaqueño, en el sentido de no participar por no sentirse, además, representado por ninguna de las fuerzas que ahora se disputan la presidencia.

Conforme pasen las semanas —quedan menos de 12 para los comicios— se irá viendo si en realidad ese alejamiento es por convicción y convencimiento, o si en realidad la 22 terminará volviendo a su vieja práctica de declarar su alejamiento de los procesos electorales y los candidatos, pero involucrarse en el proceso electoral a través de movilizaciones, marchas, plantones y demás, encimando sus demandas y su movimiento al tema de interés general que, en ese momento, es el relacionado con la definición presidencial.

¿SANA DISTANCIA?

Al final, queda claro que el movimiento magisterial está también jugando el rol que le corresponde en este momento de definiciones. Igual que como ocurrió en Oaxaca cuando llevaron a Cué al gobierno, ellos serían el verdugo y no el aliado principal de López Obrador como Presidente. Ser opositores ha sido una convicción del magisterio oaxaqueño. Por eso ahora, en las circunstancias en que se hace posible un triunfo de la izquierda en la elección presidencial, hay más resquemores por la sana distancia que por el desbordamiento a favor del tabasqueño.