Los medios, aliados involuntarios de la S-22, cuando repetimos sus mentiras

Utilizar la propaganda para manipular la opinión pública no es nada nuevo. Grandes personajes de la historia han sido maestros en ello y estrategias que han sido utilizadas una y otra vez, modificadas ahora con las nuevas tecnologías, pero en el fondo sigue siendo el esquema original. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) sabe de ello y lo usa a su manera para conducir a sus bases. Lo trágico es que también manipulan a la opinión pública que, alejada de los temas educativos, persiste en el mismo esquema e incluso los medios de comunicación, que por momentos insistimos en hacer nuestros sus lugares comunes y, con ello, terminamos dándoles la razón en este perfeccionado esquema de manipulación.

En efecto, basta con revisar algunas de las afirmaciones que regularmente hace tanto la Sección 22 del SNTE, en Oaxaca, como la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación en su esquema de movimiento regional. Es evidente que ellos, como grupo de lucha social y como gremio de trabajadores, tienen una membresía importante; pero es cierto también que esos grupos aglutinan a una enorme pluralidad de expresiones que no siempre responden de forma homogénea, ni pueden ser considerados como todos partidarios de los mismos postulados. No obstante, disimulando esa circunstancia, la Coordinadora y la Sección 22 repiten innumerables afirmaciones que en realidad tienen muy poco contenido real y comprobable. Veamos.

Una de sus grandes mentiras podemos leerla en los últimos comunicados emitidos como parte de su denominada jornada de lucha de 72 horas. “El Comité Ejecutivo Seccional realiza un amplio reconocimiento a la base magisterial por la movilidad y contundencia política demostrada durante las actividades de estos tres días”. Mentira: en sus protestas no participó ni siquiera el 10 por ciento de su membresía real, y eso para bien de la sociedad.

El magisterio atraviesa por un complejo proceso de hartazgo y descomposición interna en sus formas caducas de protesta, como la obligatoriedad para participar en marchas, plantones, bloqueos es, en la mayoría de sus agremiados, un lastre que si bien no se ha podido romper, en realidad muchos ya no acuden a ese llamado por la distorsión misma de las famosas demandas, que parecen peroratas que repiten y repiten sin nada concreto qué pedir, y menos qué ofrecer.

“Más de un millón de niños sin clases”: otra mentira. La mayoría de las escuelas estuvo trabajando y lo que se ve en las calles, un grupo representativo de radicales que viven en la idea antisistémica de exigir, gritar y usar métodos de guerrilla para sus acciones no son todos los maestros ni es la totalidad del magisterio. De hecho, hoy en día es imposible hablar de que “un millón de educandos se quedó sin clases” porque la matrícula escolar descendió del millón 300 mil alumnos que era hace alrededor de 10 años, a menos de 900 mil que están inscritos actualmente en escuelas gubernamentales. El resto de esos niños, además del crecimiento natural de la población, terminó en la prolífica ‘panza’ de la educación privada, a la que tanto ha beneficiado la 22 con su radicalismo y proclividad por los paros de labores.

Y en esa misma lógica, habría que empezar por diferencias quiénes salen a las calles embozados, porque muchas de las manifestaciones de la CNTE se nutre precisamente de gente ajena a la educación, no todos son maestros y eso ha sido un engaño en el que hemos vivido y secundado todos, principalmente los medios que hacemos el seguimiento informativo. Si habláramos realmente de las protestas, nos diéramos cuenta que es solo una posición de fuerza. Que ese lenguaje de confrontación es solo una postura o impostura, para llamarlo mejor.

MÁS MENTIRAS

Que piden la liberación de presos políticos, es otra mentira que repetimos constantemente. En Oaxaca no hay presos políticos. Más bien, son personas que han sido procesadas por diversos delitos del fuero común o federal, y que si bien tienen el respaldo de uno de los sindicatos más grandes de América Latina, tampoco es una postura unificada pedir su liberación.

“La CNTE lucha por la vigencia del normalismo”: otra mentira. Si el Estado tuviera la intención, como ellos dicen, de eliminar las escuelas normales, no habría aumentado tan solo en el sexenio del gobernador Gabino Cué Monteagudo, una plantilla de casi 20 mil trabajadores docentes. Hoy se cuentan casi 80 mil ¿de dónde salieron esos 20 mil que crecieron en los últimos años?

Así, es evidente que el recuento es largo y los medios de comunicación hemos sido artífices en parte de esos argumentos de engaño que utiliza la Coordinadora, porque aún cuando es el sector que más agresiones ha causado a la prensa, seguimos siendo sus tontos útiles acudiendo a sus llamados y repitiendo sus mensajes. Y hasta el lenguaje que ellos ocupan, lo hemos hecho nuestro.

Ni todos los niños se quedaron sin clases ni todo el magisterio estuvo movilizado; la contundencia solo es mediática. Si a eso le sumamos otros aspectos, como por ejemplo el hecho de que toda una camada de ex funcionarios del IEEPO —que recién dejaron de ser parte del Instituto— se dedican a torpedear y a desinformar desde los espacios donde obtuvo complicidad, estamos peor. De hecho, en la misma prensa nos acostumbramos a que en cada movilización, el vocero del Instituto salía a los medios a decir que se iba a descontar a determinado número de maestros, para la nota del día y ya. ¿En verdad que es así de fácil determinar cuántos faltaron y cuántos acudieron a clases? De nuevo las mentiras que persisten, porque estábamos habituados a cifras falsas, solo para salir del paso.

Si realmente se toma en serio este tema de los descuentos, deberíamos empezar por desmenuzar quiénes sí son profesores, porque hay que recordar que en la CNTE no solo están adheridos maestros, sino personal de apoyo, intendentes, secretarias y otros cargos que también participan en las marchas. Que faltaron a sus labores, está bien, que les descuenten; pero ya estuvo bien de seguir esos viejos esquemas que solo nos dan verdades a medias.

Además, las famosas 72 horas de paro, también es una mentira. Las protestas comenzaron el domingo, cuando es día inhábil en el calendario escolar. Y en marzo, en el recuento real, han sido solo dos días de suspensión parcial. El lunes 19 está marcado el puente y el 23, para cuando tienen previstas más protestas, ya será la primera semana de vacaciones.

INTERROGANTES

¿Quién engaña a quién y con qué fin se usa a los medios para posicionar tantas mentiras? Evidentemente, la gran ganadora es la Coordinadora. Por eso mismo, los medios debemos redimensionar nuestro trabajo frente a las acciones magisteriales para evitar seguir siendo el vehículo de sus habituales mentiras retóricas.