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Reforma educativa: ¿de veras nos beneficia?

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+ Sin respaldo federal, Oaxaca padecerá más

 

En Oaxaca debemos ser muy cautos al suponer que la reforma constitucional en materia educativa, y las leyes secundarias que se han aprobado recientemente, pueden terminar con el problema que representa para la gobernabilidad, para la educación y para el presupuesto estatal, la hegemonía de la Sección 22 del SNTE. Sin las medidas adecuadas, y un respaldo federal decidido, este problema no sólo no se resolverá, sino que terminará generando más conflictos en la entidad.

En efecto, ayer mismo en este espacio señalábamos que, frente al abanico de posibilidades que se abren ante la reforma educativa, es fundamental que la Federación blinde a las entidades federativas reasumiendo más responsabilidades en el manejo educativo. Es claro –apuntábamos– que de no hacerlo lo que terminará ocurriendo es que los maestros volverán a refugiarse en la debilidad de los gobiernos estatales, y los seguirán presionando para que sean ellos quienes les den los recursos que no les otorga la Federación, y los sigan solapando (por la vía del chantaje, la presión y todas las acciones de las que siempre han hecho gala) en sus resistencias por ser evaluados, por ser sometidos a la ley, o por tener que cumplir con ciertos parámetros con los que ellos no están de acuerdo.

En todo esto, la gran incógnita radicaba en saber exactamente qué contiene la famosa Ley General del Servicio Profesional Docente y, sobre todo, cómo reparte las responsabilidad entre la Federación y las entidades federativas en el proceso de evaluación y situación laboral de los profesores del país. Esa duda, comienza a ser despejada por quienes ya tuvieron acceso al dictamen que aprobó la cámara baja y que ayer mismo sería discutido en el Senado de la República.

En ese sentido, el portal de noticias Animal Político ayer daba cuenta de este panorama educativo que, de antemano, no es tan halagüeño para entidades federativas como Oaxaca. Y es que al dar a conocer el contenido de la nueva legislación, señalaban que la ley [del Servicio Profesional Docente] establece que las autoridades educativas locales llevarán a cabo la selección de los evaluadores de los docentes de su estado y que establecerán los parámetros para que nuevos maestros puedan formar parte del sistema educativo del país, recibir un ascenso o continuar en el cargo; lo que para especialistas en el tema es uno de los principales problemas de la legislación.

Siguiendo la nota (que puede ser consultada en http://bit.ly/1cDHkLO), el investigador Ricardo Raphael aseguraba que la nueva ley “modifica la manera en la que se asignan las plazas, se otorgan las posiciones y se entregan los reconocimientos para los maestros del país, sin duda ese es el principal beneficio que vino desde la reforma constitucional y que esta ley secundaria confirma; pero le entrega a los gobiernos estatales la gestión de la carrera profesional de los profesores que el país”.

 

En ese mismo sentido consideraba el tema la investigadora del CIDE, Blanca Heredia, quien apuntaba que “se deja demasiado sueltos a los gobernadores en toda la parte de la instrumentación del servicio profesional docente. Ellos fundamentalmente tienen en sus manos las reglas del juego sobre quién puede ser maestro, qué se requiere para ello, tener una plaza fija, qué requisitos hay que cumplir para obtenerla, ascender o en su caso ser separado”. Según lo dicho, la ley también establece que las autoridades locales administrarán “la asignación de plazas” según el puntaje obtenido por los profesores de nuevo ingreso y establecer los mecanismos para la participación de organizaciones civiles y de padres de familia en los procesos de evaluación de maestros.

Estas no son buenas noticias para Oaxaca. ¿Por qué?

 

¿GOBIERNO REHÉN?

No son buenas noticias porque, desde que se creó el IEEPO y el gobierno de Heladio Ramírez López entregó todo a la Sección 22, el magisterio democrático convirtió en práctica común el chantaje al gobierno y la presión a la ciudadanía como una forma de cancelar, de facto, todas las normas y disposiciones que no les convienen. ¿Quieren ejemplos?

Primer ejemplo. Desde que en 2007 se puso en marcha la Alianza por la Calidad en la Educación, firmada entre el SNTE y el gobierno del presidente Felipe Calderón Hinojosa, en Oaxaca se decretó su rechazo absoluto y desde entonces el Gobierno del Estado ha maniobrado de todas las formas posibles para esquivar a la Federación respecto de la no aplicación de los mecanismos establecidos en dicho acuerdo. Los profesores oaxaqueños, por ejemplo, han visto detenido el proceso de mejoras salariales contenidos en la antigua carrera magisterial. Pero consiguieron, de todo a todo, que no se les aplicaran los nuevos criterios únicamente a través de la presión al gobierno estatal, que no ha tenido la capacidad (ni en la gestión actual, ni en la anterior, ni nunca) para hacer frente al magisterio e imponer su potestad ante las presiones sindicales.

Segundo ejemplo. Los maestros de Oaxaca han venido construyendo el Plan para la Transformación de la Educación en Oaxaca. El famoso PTEO es un plan alternativo sobre el cual el gobierno estatal elaboró, incluso, una iniciativa de ley que en mayo pasado fue a presentar a las cámaras federales, para que fuera tomada en cuenta en la elaboración de la legislación secundaria en materia educativa. No sabemos qué pasó con esa iniciativa en la capital del país. Pero lo que sí sabemos es que el magisterio de Oaxaca tiene como opción venir a presionar aquí a los Poderes del Estado para que, aún siendo inconstitucional en el ámbito federal, aquí reformen la legislación existente y apliquen el PTEO sólo para su beneficio.

¿Cuál es la opción ante todo eso? Que la Federación no le dé la responsabilidad a entidades débiles y sometidas por el magisterio, como la nuestra. Hacerlo sería únicamente volver a transferir la responsabilidad de un tema que es de primera prioridad en el ámbito nacional, y duplicar la condena que ya tiene Oaxaca desde hace décadas de seguir sometido a un magisterio beligerante, que está acostumbrado a tomar las cosas por la fuerza a arrebatar lo que considera suyo.

 

EL FRACASO…

De no hacer eso lo único que pasará es el fracaso, dentro de un año, dos, cinco o diez, de la que hoy se vende como la gran reforma educativa. Es duro aceptarlo, pero Oaxaca no tendrá la capacidad ni las condiciones políticas y de gobernabilidad, mínimas, para echar a andar un tema como ese…

Reforma educativa: pierde el “todo o nada”

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+ Federación, fortalecer a Oaxaca, ¿por qué?

Finalmente la noche del domingo se llevó a tribuna, se discutió y se votó favorablemente el contenido de la Ley General del Servicio Profesional Docente. Este, que por varias razones fue un acto sin precedente, deja también un cúmulo de lecciones que a partir de ahora deben ser asumidas y puestas en práctica por todos los actores y grupos que se encuentran alrededor de la reforma educativa. Estos son, a nuestro parecer, puntos esenciales que ahora deben ser tomados en cuenta.
1. La derrota del “todo o nada”. Por un lado, el magisterio de Oaxaca y de la CNTE estaban acostumbrados a dialogar y negociar con gobiernos estatales, fundamentalmente débiles. Su capacidad de movilización, su organización y su superioridad numérica en cada protesta, les permitía siempre suplantar la propuesta por la presión. Por eso, ubicándose en el otro extremo el magisterio fue derrotado en el campo de la argumentación. Es decir, no pudieron convencer a nadie (mucho menos al gobierno federal y a los legisladores de los partidos integrantes del Pacto por México, que ya iban predispuestos a favor de la reforma) de por qué era necesario no para ellos, sino para el país, que se derogara el nuevo contenido de los artículos 3 y 73 constitucionales, y que no se siguiera adelante con las leyes secundarias.
2. La CNTE fue derrotada por su falta de propuestas. Por años, el magisterio democrático ha asegurado que las leyes educativas buscan “privatizar la educación”. Eso mismo fueron a decir a la Ciudad de México. El problema es que nunca pudieron explicar, con argumentos serios, el contenido de sus denuncias. Ellos, en el fondo, fueron también derrotados porque en los espacios de diálogo que sostuvieron con el gobierno y el Congreso, nunca pudieron explicar, en concreto, qué era lo que ellos exigían, y en qué estaban dispuestos a ceder a cambio de que se incluyeran sus propuestas en la nueva legislación educativa.
3. Las victorias son efímeras si no se construyen sólidamente. Quedó claro en esta movilización magisterial, que el gobierno se ofuscó mucho más de lo que demostró, y que en eso se centró la crisis por la que atravesó en los últimos diez días. El problema es que la CNTE no aprovechó “su momento” para elevar de verdad la negociación. Nos explicamos: en menos de una semana, cuando el magisterio paralizó la Ciudad de México y retó a los Poderes, éstos detuvieron la discusión de las reformas y abrieron espacios de diálogo, como un mecanismo natural de contención de la crisis. Cuando eso ocurrió, la CNTE pensó que había ganado, sin calcular que su arrogancia sería el acicate para que el gobierno y los partidos, al sentirse débiles, decidieran apostar su resto a favor de una reforma que remediara el tema y reivindicara la potestad de los poderes del Estado.
4. La debilidad de la CNTE no es gracias al gobierno. Luego de la aprobación de las reformas, no falta quien asegure que el albazo de la Ley General del Servicio Profesional Docente y la falta de respuesta del magisterio, es gracias a que “el gobierno” dividió a la CNTE y les restó capacidad de respuesta. Eso es mentira. Su debilidad real la construyeron ellos solos, a pulso, ante una ciudadanía capitalina que es mucho menos tolerante que la de Oaxaca a los abusos de los luchadores sociales, y que está mucho menos dispuesta a sacrificar su bienestar en aras de una lucha que tampoco entienden por qué es democrática y por qué les beneficia. En ese sentido, ayer apuntábamos que en la Ciudad de México la Sección 22 y la CNTE se están nutriendo del apoyo de otros gremios para aparentar que son “el pueblo” y que son la mayoría, pero que en realidad ha sido prácticamente nulo el apoyo ciudadano espontáneo que han recibido, o bien porque la ciudadanía no se identifica con sus aseveraciones, o bien porque ellos mismos minaron ese apoyo con las afectaciones que han causado con sus movilizaciones.

¿EL GOBIERNO CEDERÁ?
Esta es una victoria que apenas puede ser declarada para el gobierno. Ahora debe considerar, de cara a la sociedad, cómo va a resolver algunos temas que son prioritarios:
1. El gobierno debe informar cómo abordará el proceso de evaluación magisterial en concreto, y cuánto tardará en hacerlo en todo el país hasta que esta reforma rinda frutos. La duda no es ociosa: en México, en los últimos años, se han invertido recursos millonarios para evaluar a todos los elementos de corporaciones policiacas en el país (municipales, estatales y federales), y dicho proceso no ha podido ser concluido a pesar de que se supone que todos los Estados, y la Federación, trabajan de forma coordinada para la evaluación y certificación de sus corporaciones policiacas y el total de policías en el país no rebasa los 600 mil elementos. En este caso, en México hay más de un millón y medio de maestros (más del doble que los policías). Y por eso sería bueno saber cómo, y en qué tiempo, harán posible el cumplimiento de los procesos de evaluación de esa Ley del Servicio Profesional Docente.
2. En ese sentido, es fundamental que la Federación blinde a las entidades federativas reasumiendo más responsabilidades en el manejo educativo. Es claro que de no hacerlo lo que terminará pasando es que los maestros volverán a refugiarse en la debilidad de los gobiernos estatales, y los seguirán presionando para que sean ellos quienes les den los recursos que no les otorga la Federación, y los siga solapando (por la vía del chantaje, la presión y todas las acciones de las que siempre han hecho gala) en sus resistencias por ser evaluados, por ser sometidos a la ley, o por tener que cumplir con ciertos parámetros con los que ellos no están de acuerdo.

OLVIDAR A OAXACA
3. El caso de Oaxaca será paradigmático. Esta es la cuna de la insurgencia magisterial y, posiblemente, se convierta en el último foco de resistencia de los trabajadores de la Coordinadora que se resistan a ser evaluados. ¿La Federación tiene un plan, o por lo menos lo ve, para rescatar no al gobierno, sino al pueblo de Oaxaca de esas resistencias? Lo peor que podría pasar es que de nuevo olvidaran a nuestra entidad, y que por ende aquí se siguieran fermentando todas las prácticas nocivas de las que ahora se sorprendieron en la capital del país. Oaxaca no puede quedar en el olvido de la Federación. Y es responsabilidad de ésta que, para que funcione la reforma que tanto les ha costado, aborden estos temas que son prioridad no sólo para nosotros los oaxaqueños, sino para todo el país.

Magisterio de Oaxaca, con sus cercos están cercados

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+ S-22 no encuentra apoyo de otros tiempos

Hoy, en el escenario de las protestas magisteriales, es claro que la Sección 22 parece haber dejado descuidados ciertos aspectos que, sobre la marcha, le están provocando problemas que ellos no previeron. Mientras ellos protestan en la capital del país, y mantienen el paro indefinido de labores en Oaxaca, aquí sus adversarios les están generando inconformidades por la vía de la “operación hormiga”. Y en la Ciudad de México, a pesar del estruendo de sus acciones de protesta, el magisterio democrático parece estar más aislado que nunca. Esto revela que, por cuidar sus cercos, ellos mismos quedaron cercados.
En efecto, en la Ciudad de México muchos están sorprendidos por la disciplina, por la capacidad de movilización y por lo bien organizado que está el magisterio de Oaxaca en eso de organizar protestas. A muchos se les hace multitudinaria la presencia de 10 o 15 mil maestros oaxaqueños en la capital de la República, y no hay quien sigue sorprendiéndose por verlos a todos juntos marchar, obstruir vialidades, cercar edificios públicos y acampar libremente en la Plaza de la Constitución, allá en la Ciudad de México. Esa “sorpresa” que provocan, está siendo manejada por el magisterio para generar una visión artificial del respaldo ciudadano que en realidad no tienen. ¿De qué hablamos?
De que, en Oaxaca, el magisterio de la Sección 22 se acostumbró a que la ciudadanía se convertía en aliada permanente de su lucha democrática, y que derivado de esa identidad muchos ciudadanos espontáneos salían a las calles a marchar con ellos, los apoyaban en sus manifestaciones e incluso les proveían de alimentos, espacios e insumos cuando protestaban. Incluso, en el pasado reciente, las llamadas megamarchas que organizaba el magisterio durante el conflicto del 2006 llegaron a aglutinar a cientos de miles de personas que los apoyaron incondicionalmente. Todo eso, hoy quieren aparentar que lo tienen en la Ciudad de México, aunque realmente no es así.
Y es que si observamos cómo se está desplegando la acción magisterial de la CNTE en la ciudad de México en contra de las reformas, veremos que, allá, ellos se están recargando y reforzando de lo que otros gremios les están proveyendo (gente, insumos, etcétera), pero no de lo que la ciudadanía pueda o quiera darles para que continúen manifestándose. Por eso, hasta el momento el magisterio de la Sección 22 se ha hecho fuerte en su intento por demostrar fuerza: Se ha valido de esos apoyos de otros grupos bien organizados (el SME, otras secciones magisteriales, y algunos otros sindicatos), y del orden y capacidad que ellos mismos demuestran en sus manifestaciones. Pero es imposible que digan que ese apoyo es de ciudadanos que respaldan su lucha.
¿Qué actitud asumen en realidad los ciudadanos de la capital del país frente a las protestas magisteriales? En los hechos, parece claro que los ciudadanos de a pie del Distrito Federal, lo que han asumido es que esas movilizaciones sí afectan sus derechos y por esa razón se resisten ya no digamos a apoyar a los maestros, sino incluso a tolerarlos. Allá, los ciudadanos parecen tener un concepto mucho más restringido de lo que es la tolerancia frente a las afectaciones. Y por eso son aislados, mínimos e irrelevantes para la lucha magisterial, aquellos que siguen anteponiendo las banderas políticas a las afectaciones y salen a marchar o a protestar junto con los maestros. La mayoría real no ha hecho sino repudiar esas acciones.
Frente a todo esto, habría que ver con una perspectiva menos desbocada lo que ocurre en la capital del país. Pues, de nuevo, es una minoría ruidosa la que organiza las protestas y las encabeza para tratar, en el fondo, de aparentar que ellos son la mayoría. En este caso, en la capital de la República, a la Sección 22 le cuesta mucho más trabajo generar esa apariencia, pues desde la ciudadanía real, los apoyos son mínimos y las resistencias son muchas.
Eso comenzará a acelerar su proceso de debilitamiento, si en el futuro cercano no encuentran cauces para continuar su lucha por otras vías que no sean las calles. Aunque quién sabe si su radicalismo y sus grupos de mayor confrontación les permitan abrir esos espacios que les eviten más desgastes y los pongan en una nueva ruta para continuar vigentes.

EL CERCO DE LA 59
No deja de llamar la atención que mientras el magisterio oaxaqueño está entretenido protestando en la capital del país, aquí en Oaxaca sus adversarios de la Sección 59 del SNTE les están haciendo labor de zapa para alimentar la inconformidad, y levantar a los padres de familia en contra de los “democráticos”. Como en política nada es casualidad, queda claro que las inconformidades de los paterfamilias no son del todo espontáneas, y que en esto tiene mucho que ver la mano de los viejos adversarios de la Sección 22 del SNTE.
Y es que, si vemos en un contexto más amplio las recientes inconformidades de padres de familias porque no inicia el ciclo escolar, podremos ver que eso es lo mismo que ha pasado en otros momentos cuando la 22 deja las aulas y de inmediato llegan sus contrapartes a meterles presión con los padres de familia. Eso, en condiciones muy similares, fue lo que ocurrió el año pasado en las comunidades de Mitla y Tlacolula, y sus alrededores, en donde incluso hubo un enfrentamiento violento en Mitla, en el que padres de familia se enfrentaron con profesores, dañaron sus vehículos y los obligaron a regresar a las aulas o a aceptar que fueran expulsados de las escuelas y de las comunidades para darle paso a los de la 59.
Eso es lo mismo que ocurre hoy en día en docenas de lugares en donde los padres de familia dicen estar buscando a los maestros de la 59 para que vayan a dar clase, aunque es muy posible que los de la 59 los hayan buscado primero a ellos, para abrirles el caminito hacia las inconformidades y para meterle más presión a la Sección 22 que se resiste a iniciar el ciclo escolar en Oaxaca.

RESPALDO DEVASTADO
En estos dos escenarios, es claro que el magisterio ha venido desgastando, al grado de la devastación, los grandes apoyos que tenía en la ciudadanía y en los padres de familia. Cuando su lucha fue verdaderamente democrática, en ellos se recargaban para continuar adelante y exigir mejores condiciones sindicales y salariales. Hoy, ese apoyo está extinto. ¿Por qué? Porque, sin ayuda de nadie, ellos se encargaron de echarse en contra a la ciudadanía, que es la que siempre le dio sentido y legitimidad a su movimiento.

Sección 22 y gobernabilidad: ¿qué ve la Federación?

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+ Lucha social junto a lucha armada: ¿sí lo ven?

Hasta ahora, los profesores de la Sección 22 del SNTE han desplegado una serie de acciones para demostrar fuerza y oposición al gobierno federal y los Poderes de la Unión, que pretenden consumar la aprobación de las leyes secundarias que reglamentarán el nuevo contenido constitucional en materia educativa. Una y otra vez, los maestros oaxaqueños (seguidos por los guerrerenses, michoacanos y de otras entidades que se han unido a la lucha) han dejado ver que tras de ellos se encuentra el fantasma de la ingobernabilidad. La muestra está puesta en los hechos de 2006 en Oaxaca. Sin embargo, en el análisis serio es claro que eso no ocurrió por las solas manos de los maestros, pues junto a ellos hubo un enjambre de organizaciones que contribuyeron al clima de ingobernabilidad. ¿Qué ve el gobierno federal respecto a eso en estos momentos?
En efecto, desde hace dos o tres días, en los medios de información de la capital del país se comienza a hablar con fuerza de la colusión que existe entre los representantes magisteriales de las entidades antes mencionadas, con grupos armados que tienen amplia experiencia en beligerancia. Quienes han denunciado esa relación y la posible presencia de grupos armados organizando las protestas magisteriales, sostienen que sólo a partir de eso puede entenderse por qué los profesores actúan con tanto orden, con tanta disciplina y con tanta capacidad para conseguir sus fines relacionados con la presión social. Empero, parece que si bien aciertan en denunciar esa relación guerrilla-magisterio, erran gravemente en el hecho de creer que éstas son estrategias guerrilleras.
Esto puede asegurarse a partir de la propia experiencia de Oaxaca. Pues en aquellos momentos, el conflicto magisterial y la revuelta social puede dividirse en dos grandes momentos: el primero, el de las protestas orquestadas por la Sección 22; y el segundo, cuando se endurecieron las prácticas de presión, apareció la violencia y comenzó el enfrentamiento abierto entre grupos inconformes y el aparato policiaco del Estado que intentaba enfrentar a los manifestantes.
El primer momento, que fue el puramente magisterial, es prácticamente el mismo que hoy se despliega en la capital del país. Y es que los maestros, con su sola organización y experiencia en la lucha social, son capaces de hacer todo lo que hasta ahora han demostrado. Sin necesidad de que nadie externo los asesore o los dirija, los maestros son capaces de tomar calles, de instalar campamentos y plantones masivos, de cercar edificios, de secuestrar transporte y de hacer presión a partir de su sola superioridad numérica. Hasta hoy, eso es lo que se han “limitado” a hacer. Y de todas las tácticas demostradas en estas jornadas de protesta en la Ciudad de México, ninguna se ha salido del radio de acción conocido del magisterio.
En Oaxaca, en 2006, hubo una segunda etapa que, si la recordamos, debe contarse a partir del 21 de agosto de ese año, que fue justamente el momento en que debería iniciar el ciclo escolar, y al seno de la Sección 22 se discutía si era pertinente o no que un sector del magisterio continuara la lucha y otro regresara a las clases.
Recordemos: cuando en esa consulta estaban a punto de ganar los moderados, y decretar el regreso a las aulas mientras continuaba su curso el conflicto y la demanda de renuncia del entonces gobernador Ulises Ruiz, un grupo de presuntos “infiltrados” del gobierno fue, esa madrugada, a tratar de tomar por asalto las antenas de la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión que se encuentran en el Cerro del Fortín. Ahí hirieron a un profesor.
Y la reacción “natural” –perfectamente calculada del magisterio, que eventualmente podría ser la que están esperando en este momento- fue la de denunciar la agresión, cancelar cualquier medida de distensión, tomar todas las estaciones de radio y televisión de la capital oaxaqueña para hacer una denuncia masiva del conflicto y llamar a la población a tomar parte de las inconformidades, y dar paso amplio a todas las acciones que ya exigían implementar las alas radicales. Ahí comenzó la fase violenta del conflicto, en el que sí tuvieron participación los grupos insurgentes que, hoy se denuncia, se encuentran en la Ciudad de México.

INFILTRADOS, ¿QUIÉNES?
Hoy, por eso, se equivocan quienes creen que hoy son las acciones del magisterio las que demuestran esa presencia presuntamente guerrillera. Esas manifestaciones, en realidad, podrían estar centradas en quienes exigen que el magisterio tome acciones más duras de las que puede desplegar en sí mismo, para que de ahí salgan sus primeras víctimas y entonces todo tome una dimensión distinta. Es una razón de pragmatismo puro, pero sólo a partir de eso puede entenderse la aparente pasividad del gobierno del Distrito Federal, y del Federal, frente a las acciones magisteriales.
Si en realidad uno y otro tienen aparatos de inteligencia e información eficientes, saben que lo único que necesita el magisterio es una chispa que termine de prender las inconformidades. Eso es lo único que tienen que buscar no hacer, para poder continuar sorteando el problema aún frente al costo político que paga la ciudadanía. Es claro que la ciudad de México no es Oaxaca y que los ciudadanos de allá no tienen el alto grado de tolerancia que tenemos los oaxaqueños. Pero debemos entender que una minoría bien organizada, bien disciplinada, y bien asesorada, puede hacer mucho más que una mayoría que es tomada por sorpresa y por asalto. Eso es lo que hoy pasa en la capital de la República.
En ese sentido, la línea que haría el punto de quiebre es delgadísima. En días próximos, el magisterio buscará incrementar el grado de violencia para conseguir las banderas y las justificaciones de represión que hoy no tiene, y entonces sí dar paso a los grupos duros que desplegarían otro tipo de acciones para obligar al gobierno a ceder a sus pretensiones. Todo eso, dados los antecedentes, sólo lo haría un gobierno torpe. Quienes tachan de tibio a Mancera no alcanzan a entender la dimensión que puede tener esta protesta, si teniendo ya un muerto en su seno, reciben el apoyo de otros grupos como el SME, los Panchos Villa, los Atencos y varios otros, además del EPR, que están listos para actuar.

NO HAY RAZONES
¿Bajo qué argumento los diputados de la LXI Legislatura rechazaron las cuentas públicas del 2010? No hay ninguna que sea válida. Sólo buscan encarecer la negociación e incrementar su bono de fin de Legislatura…

Magisterio: la lucha, por la reforma y por la fuerza

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+ Van por los símbolos, no sólo por las reformas

Los maestros de Oaxaca, y por ende los de las otras entidades del país que protestan, no se irán pronto de la capital de la República. Quien entiende la lógica de quienes manejan la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, entiende bien que su lucha no está únicamente circunscrita a los temas en concreto por los que protestan, sino que ésta siempre va encaminada a demostrar su fuerza ante los símbolos del poder establecido. En esas condiciones, no sería exagerado asegurar que el magisterio continuará en la Ciudad de México cuando menos dos o tres semanas más, hasta que pase el Informe de Gobierno y la conmemoración del Día de la Promulgación de la Independencia.
En efecto, la lógica del magisterio –el oaxaqueño, en particular- siempre está encaminada a encarar al poder establecido. Por eso, en Oaxaca para los maestros ya no constituye un reto la toma de las calles y, hoy en día, podemos asegurar que ya tampoco lo es la toma de los símbolos del poder establecido, aunque en otros tiempos sí lo fue. Nos explicamos: en los primeros años de la lucha magisterial, el magisterio retaba a la autoridad dejando las aulas y tomando las calles. Hace veinticinco años, por ejemplo, hacer un bloqueo vial era ya una afrenta a la autoridad. Pero después, cuando el gobierno comenzó a ceder más de lo que ya había hecho, los profesores no dudaron en ir por más. Y desde entonces, esa ha sido su norma permanente de conducta luchando no sólo por causas e intereses, sino también contra los símbolos.
Y es que cuando la calle ya no les fue suficiente, los maestros se fueron por los iconos del poder. Fue entonces que, para demostrar su poder a la ciudadanía, se organizaron para instalar obstrucciones masivas a espacios públicos y a arterias viales que eran, y siguen siendo, de vital importancia para la capital oaxaqueña. Así, por ejemplo, fueron masificando el plantón en el primer cuadro de la Verde Antequera cada mes de mayo. Y sus marchas venían acompañadas ya de cierres intermitentes a las principales calles de la ciudad, y también contra las vías terrestres que comunicaban a la capital y los principales centros urbanos del Estado de Oaxaca.
Al mismo tiempo, los maestros decidieron también encarar al poder público haciendo demostraciones de fuerza. Así, las protestas se encaminaron, además de la toma de las calles, la presión a los centros del poder público. Por eso la toma del Palacio de Gobierno se convirtió en punto indispensable de toda protesta, lo mismo que la sede del Poder Legislativo y del Tribunal Superior de Justicia del Estado. El efecto, obvio, no radicaba en poder “detener” al Estado, sino demostrarle a éste que ellos eran tan fuertes como para arrancarles la cotidianidad, protestarles en la cara, y conseguir sus fines sin padecer ninguna consecuencia por parte del Estado. Inclusive, en buena medida por causa de las protestas magisteriales, en Oaxaca se cancelaron actos simbólicos del poder público como los informes de gobierno, los actos masivos, e incluso se vieron disminuidos actos simbólicamente importantes como la conmemoración del Natalicio de don Benito Juárez, en su tierra natal, Guelatao de Juárez.
Después, en una tercera fase, los maestros de la Sección 22 se fueron a hacer esa demostración de fuerza pero ya en contra de otros símbolos del poder. Entonces fue cuando decidieron incluir en sus protestas las llamadas “transnacionales” a las que van todo el tiempo a protestar a Oaxaca; los símbolos del “capital”, como las instituciones bancarias y los centros comerciales, y también las representaciones de otros países que existen en Oaxaca. En diversos momentos (y en 2006 eso fue casi de forma permanente) el magisterio decidió ir a protestar a la representación consular del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica en la capital oaxaqueña.
Incluso, el aeropuerto internacional de la capital oaxaqueña no comenzaron a tomarlo en los tiempos de la sola toma de vías de comunicación, pero sí lo hicieron en este tercer momento, cuando en su lucha incluyeron los símbolos del poder económico que representa la comunicación de Oaxaca con las demás entidades y con el exterior. Huelga decir que aquí siempre han obstruido el centro aéreo sin ningún tipo de obstrucción.

PROTESTAS, “CON EL LIBRITO”
Por eso, como lo hemos dicho de forma permanente en este espacio, nadie se debería sorprender por lo que el magisterio oaxaqueño está haciendo en la capital del país. Están desplegando sus tácticas de protesta prácticamente “con el librito” que han ido construyendo a lo largo de treinta años de lucha magisterial, en contra de temas y en contra del poder, en la entidad oaxaqueña.
Hoy, si vemos con detalle, lo que el magisterio de la Sección 22 (y a éste lo ha seguido el magisterio de otras entidades que, aún siendo de la Coordinadora, no tiene tanta experiencia de campo en las protestas sociales como el oaxaqueño) está haciendo, es seguir, una a una, las tácticas que tanto ha ensayado en su casa. En la capital de la República, iniciaron con el plantón masivo y, por la premura, se fueron al mismo tiempo a la toma de las principales arterias viales (Paseo de la Reforma, Avenida de los Insurgentes, etcétera) y los centros del poder público como las dos sedes del Poder Legislativo. Ayer mismo marcharon a la Residencia Oficial de Los Pinos.
No todos entienden por qué fueron, por ejemplo, a la toma de embajadas de varios países y al intento de ocupar los alrededores del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Técnicamente no ganan nada con ir a protestar a sitios que, en apariencia, nada tienen que ver con su lucha. Pero en el fondo lo que buscan es demostrar, en esas representaciones diplomáticas y en el punto neurálgico que es para la economía y las comunicaciones, el aeropuerto de la capital del país.

GOBIERNO EN CRISIS
Es una novatada, por no decir que una estupidez, que el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto no haya previsto que todo esto ocurriría. Todo, absolutamente, estaba cantado y estaba visto en el “tour de force” que ha sido la experiencia magisterial de Oaxaca. El problema es que aún con eso nadie lo previó, y sólo cayeron en la cuenta fácil de que el magisterio iría a protestar unos días y ya. Pero, por esa larga cadena de lucha contra el poder y sus símbolos, no debía sorprendernos que los maestros de Oaxaca se quedaran en la capital para el Primer Informe Presidencial, y también para el Grito del 15 de septiembre.

Noticia para el país: Oaxaca sí existe

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+ Sólo protestan cuando presionan a ellos

Hoy que el magisterio oaxaqueño y de otras entidades tiene bajo asedio a la capital del país, todos “descubren” los métodos duros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, para hacerse presentes. En ese contexto, desde nuestra entidad deberíamos darle, al gobierno federal y a toda la Federación, la “noticia” de que Oaxaca sí existe y que eso de lo que tanto se alarman, siempre ha pasado en este estado olvidado por todos, y dejado hasta de la ley.
En efecto, este es hoy el escenario de la Ciudad de México: Los legisladores sesionando en un centro de convenciones. El Zócalo tomado y el Palacio Nacional acosado por el magisterio. Cientos de miles de ciudadanos afectados en sus actividades laborales. Cientos, seguramente miles de millones de pesos en costos. El aeropuerto internacional de la capital del país, casi secuestrado. Maestros asediando a televisoras y radiodifusoras para exigirles espacio. Y, como Espada de Damocles, pendiendo sobre la capital de la República la amenaza de que, ante cualquier oposición o intento de acción policiaca, los maestros darán la pauta para la ingobernabilidad, para la revuelta y para las acciones de sabotaje.
Ese escenario, es cierto, es aterrador… pero nadie puede decir que es algo desconocido para nuestro país. En ese sentido, hace algunas décadas, cuando hubo la amenaza de que las protestas estudiantiles se desbordaran y cayeran en el cuestionamiento franco a la autoridad o a la ley en la Ciudad de México, se aplicó la fuerza del Estado al grado de la represión brutal. Ese “fantasma”, es lo que ha impedido que la capital de la República se convierta en ese foco de insurrección que, aunque nadie lo reconoce, sí son hoy en día algunas entidades alejadas del centro del país, como lo es Oaxaca.
Por eso nadie debería asustarse de lo que pasa en la capital del país, y más bien deberían asumir que eso es un reflejo de todo lo que cada año ocurre en Oaxaca, ante el desinterés y la indolencia de todos los que ven a Oaxaca como una tierra aparte, y no como una entidad igual de importante que todas las demás en México, y que por ende necesita de forma apremiante de la atención tanto de la Federación, como de todas las entidades de la República.
Y es que, como hemos insistido en este espacio, en Oaxaca ya nadie se asusta por acciones de protesta como las que ocurren hoy en la capital del país, y tampoco lo haríamos si el magisterio tomara medidas aún más radicales, porque a la luz de las experiencias locales, las protestas pueden aún subir mucho de tono sin que, en el fondo, nada se altere. Aquí en la Verde Antequera, por ejemplo, es un tema que sí provoca enojo, pero que para efectos prácticos es casi irrelevante, es la toma del zócalo citadino y la instalación de un plantón masivo por parte del magisterio, que abarca más de cuarenta cuadras del primer cuadro del Centro Histórico de la capital oaxaqueña, y que deja sin clases a más de un millón 300 mil niños y jóvenes que acuden a escuelas públicas.
Del mismo modo, en Oaxaca nadie se asusta ya —y más bien es tomado con la tolerancia que sólo da la desesperanza de saber que nada puede hacerse en contra—, cuando el magisterio de la Sección 22 decide obstruir el trabajo gubernamental ante la toma de sus sedes, ya sea la Cámara de Diputados, o los complejos administrativos que albergan a los Poderes Ejecutivo y Judicial del Estado.
Lejos de asustarse, esa es la razón por la que todos los funcionarios oaxaqueños —todos, hasta los de niveles jerárquicos inferiores— cuenten con “oficinas alternas” para ir a refugiarse cuando sus sedes principales son ocupadas por maestros, por luchadores sociales, por campesinos o por quien sea que simplemente, en la exigencia de un satisfactor, decide obstruir el espacio y la actividad pública en el Estado.

FLAGELOS CONOCIDOS
No nos ufanamos de ser “experimentados” en el padecimiento de las protestas de grupos como el magisterio. Más bien, el sentimiento que queda es el de la doble vergüenza no sólo por haber permitido que todo eso ocurriera libremente bajo la figura de la tolerancia y del “estado de Derecho”, sino también porque en todo este tiempo Oaxaca ha sido algo así como un “territorio aparte” del resto del país. Aquí la legalidad ha sido puesta en entredicho a cada momento. Y aún ni ante los fuertes llamados de atención que fueron para todos los hechos del 2006, hubo voces responsables, de Estado, que tuvieran la determinación o la capacidad de hacer algo porque las cosas cambiaran.
En 2006 el magisterio desplegó, en Oaxaca, todas las tácticas que hoy está poniendo en marcha en la capital del país. Quizá no existe una numeralia exacta de todas las obstrucciones que realizaron en ese año. Pero si hacemos una revisión hemerográfica seguramente encontraríamos que fueron docenas de días los que el magisterio mantuvo aquí la toma del aeropuerto citadino, así como de otros puntos de concentración de medios de comunicación.
Si eso lo trasladamos a la actividad pública, podremos corroborar que fueron meses, sí, meses, los que el magisterio tuvo tomada la sede del Poder Legislativo, y otro montón de tiempo el que tuvo paralizada la gran mayoría de la actividad pública administrativa y judicial en la capital del Estado. Por eso, a nosotros los oaxaqueños lejos de causarnos sorpresa que hoy los maestros vayan a la Ciudad de México a emprender esas protestas que ya saben realizar, lo que nos sorprende es que aún frente a los llamados de atención, y la alerta que han sido en sí mismos los últimos años de acciones de protesta magisterial cada vez más radicalizada, nadie en el gobierno federal, nadie, parezca haberse dado cuenta que todo eso se estaba gestando, y que a la menor provocación eso mismo ocurriría en la capital del país, o cualquier otro en el que necesitaran concentrarse los maestros de Oaxaca.

TÁCTICAS GUERRILLERAS
Ahora, otro de los temas que parece sorprender a todos en la capital del país son las “tácticas guerrilleras” que puede emprender el magisterio para seguir protestando. ¿Eso es nuevo? Por favor: en Oaxaca las ensayaron, en tiempo real, durante meses. ¿O qué la toma de medios informativos, las barricadas, los bloqueos intermitentes, la brigada móvil, la comunicación por cohetones y las tácticas de defensa y resistencia ante las acciones policiacas fueron una casualidad? Todo eso estuvo siempre a la vista de todos. Que no lo hayan querido ver, y ahora se hagan los sorprendidos, es distinto.

Magisterio: extraviado en su papel de protestar

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+ La educación no debe pelear con la lucha social

El intercambio epistolar entre los profesores de la Sección 22 y los padres de familia de la Escuela Secundaria Número 84, de la Villa de Etla, es un claro ejemplo de lo perdida que se encuentra la guía respecto al compromiso del magisterio con la educación y con las causas sociales, y el respaldo que ya no tienen por parte de la sociedad y los padres de sus educandos. Es claro que todo está perdido cuando las personas que deberían respaldar una lucha, se convierten en rehenes de ésta, y cuando los luchadores sociales se convierten en victimarios de sus defendidos.
En efecto, la historia de la pugna entre profesores y padres de familia en la Secundaria 84 de la Villa de Etla no tiene mucho de complejo: ante el paro indefinido de labores que decretó la dirigencia de la Sección 22 previo al inicio del ciclo escolar, los paterfamilias se organizaron y pusieron un ultimátum a los maestros paristas: éstos tendrían que presentarse a trabajar a más tardar el día viernes 23 de agosto, o los padres de familia tomarían medidas como contratar a profesores externos para dar clases a sus hijos en las instalaciones escolares, o entregarían el centro escolar a los profesores de la Sección 59, que les ofrecieron cumplir con el calendario escolar sin un solo día de paro.
Así, puesto el ultimátum, profesores y padres de familia dialogaron y acordaron que el ciclo escolar arrancaría, en esa escuela secundaria, el viernes 23 con la presencia de cierto número de profesores (no todos), pero que ayer lunes 26 de agosto todos se presentarían a trabajar. Sólo que el día que pactaron para el regreso a clases, a los profesores no les pareció que los padres de familia tuvieran el control de las instalaciones, y que no se las entregaran de la forma “incondicional” que esperaban.
Ante esto, los profesores emitieron un comunicado señalando lo siguiente: “Al presentarnos nos encontramos que aún la escuela se mantenía cerrada con cadenas y candados en todos los accesos, impidiendo la entrada de maestros y alumnos. Obligándonos a firmar la entrada y salida en una hoja de cuaderno, como condición para entrar y salir del plantel, resguardado por un grupo de padres; permitieron la entrada de varios medios de comunicación acosando a maestros y alumnos dentro y fuera de las aulas, así mismo publicando fotografías en redes sociales”.
Señalaban, además, que los paterfamilias les inquirieron, de forma prepotente e injustificada, documentación oficial, y que “su verdadero interés no era el regreso de clases en favor de los alumnos, sino tener el control de nuestro centro de trabajo”. Y luego de rechazar las reformas educativas e “invitar” a los padres de familia a conocer la afectación que tendrían las reformas sobre la educación de sus hijos, resolvieron simplemente “no presentarse a la Escuela en tanto no se formalice la entrega total y absoluta de la institución, garantizando con esto la integridad de toda la comunidad educativa”.

REHENES
En respuesta al comunicado de los profesores, los padres de familia distribuyeron una dura respuesta en la que se quejan de la actitud de los profesores, niegan las supuestas agresiones y explican el motivo de su actuar, pero sobre todo les reprochan el ocupar la educación como una bandera para sus protestas.
“El desarrollo normal de la actividad educativa empezará cuando ustedes ‘Base Trabajadora’ –dice la respuesta de los padres de familia- dejen de hacer paros, marchas y demás actos de violencia que únicamente sirven para deteriorar la educación y formación de nuestros hijos. A los Padres de Familia no nos interesa tener en resguardo o control del edificio de la Institución en tanto, este sea aprovechado por y para los fines a que está destinado, cosa que no ocurre a la fecha (…) Por el contrario, vemos que a ustedes si les interesa tener el control no solo del edificio para aparentar que trabajan, además del control de los educandos, para utilizarlos de rehén ante sus ambiciones muy particulares.”
Y, en otra parte del comunicado, continúa: “El problema que se da en escuela, ha sido originado por la propia ‘Base Trabajadora’, precisamente por no trabajar, por sus múltiples ausencias en años anteriores, por no cumplir con los programas de enseñanza, por cobrar sin trabajar y todavía quieren más dinero, trastocando la ley, sus instituciones y lo más grave, en detrimento de la educación…”
En estas palabras, llama la atención el modo en que acusan al magisterio de tener como rehén a los educandos y a la educación, y la forma en que reprochan no sólo este paro, sino todas las acciones que han emprendido, en otros años, los maestros como parte de su lucha sindical. Esta visión, genuina sin duda, refleja uno de los grandes errores de los profesores: no haber podido nunca explicar su lucha y poner en calidad de adversarios a los padres de familia, que se supone que debían ser sus principales aliados en la lucha por la educación pública.
Y es que si para los profesores de la CNTE las condiciones en que realizan su trabajo educativo es un problema de fondo que los lleva a tomar la pobreza, la marginación y otros problemas sociales como parte de su lucha, hoy en día para la sociedad oaxaqueña ellos dejaron de ser defensores de los desprotegidos para pasar a ser parte del problema educativo. En esas condiciones, ¿cómo pedir comprensión para su lucha, si –como pasa en el comunicado antes mencionado- ellos mismos no pueden explicar los flagelos contra los que luchan? Por eso, los defendidos se sienten hoy rehenes. Rehenes de quienes –por no poder explicar su lucha- se supone que vienen a liberarlos aunque en realidad parecen hacer todo lo contrario.

OLVIDO OFICIAL
Nuestros compañeros de la Unión de Voceadores Oaxaca (UVEPLREO) lograron, hace algunos años, que el gobierno estatal, a través del Instituto de Vivienda, les otorgara lotes para la edificación de sus viviendas. La entrega fue a medias: físicamente les entregó el terreno pero no pueden avanzar en la lotificación del predio ¡Porque el mismo Instituto (hoy CEVI) “olvidó” exigir al vendedor original del predio que gestionara la “escritura madre” a favor del gobierno estatal, para que éste pudiera subdividir y entregar legalmente los pequeños lotes! Los voceadores llevan más de tres años en esa espera. ¿Apostará el director CEVI, Salvador Cerna Gil, y el titular de Sinfra, Netzahualcóyotl Salvatierra, a que termine el sexenio para no atender este asunto?

Ante las reformas, Oaxaca juega en dos bandas

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+ Moderación y radicalismo, ¿de fomento oficial?

Ha causado mucho estruendo a nivel nacional la acusación que pesa sobre el gobierno de Oaxaca de que, en la inminencia de las protestas por la reforma educativa en la capital del país, pagó por adelantado su salario a los profesores y otorgó un “bono especial” para financiar las movilizaciones magisteriales en la Ciudad de México. Señalamientos como éste, en realidad, son reacciones de quienes han visto cómo en Oaxaca han apostado a jugar, al mismo tiempo, en los dos bandos posibles (el de la moderación, y el del radicalismo) del ala opositora a las reformas constitucionales en materia educativa y energética.
En efecto, en su columna Ayuda de Memoria del pasado sábado en el diario La Razón, el periodista Raymundo Riva Palacio enlazaba el pago de salarios y el bono extraordinario otorgado al magisterio oaxaqueño, con la demostración de fuerza y de capacidad de movilización que la Sección 22 dio toda la semana pasada en la capital del país.
“La pregunta que más se escucha estos días —escribía Riva Palacio— es quién financió a los maestros de Oaxaca para su protesta en la capital, que en una noche levantaron su ciudad con alrededor de siete mil casas de polyester. Llegaron en autobuses desde sus comunidades en Oaxaca, sin nadie que los detuviera y con recursos para iniciar la movilización…”.
La posibilidad del “financiamiento oficial” a una movilización siempre existe. Pero lo que queda más claro, es que afirmar que el magisterio oaxaqueño sólo se mueve y protesta a partir de fuentes externas de financiamiento, es tanto como no conocer las capacidades de la Sección 22, y hablar en la ignorancia. Veamos por qué.
El magisterio oaxaqueño tiene más capacidades y conocimientos que nadie para organizar manifestaciones, e incluso para vivir en la resistencia. Su lucha de más de treinta años les ha permitido siempre protestar con la ventaja del sueldo garantizado. No es de sorprenderse que siempre, en todos los gobiernos y frente a todos los gobernantes, el magisterio ha ido a protestar pero siempre con el salario en la bolsa, porque esa es una de las precondiciones que ponen para dialogar, y construir la solución a sus demandas.
La única ocasión, histórica, en la que no se les pagó sus salarios (que no fueron descuentos, ya que al final el reintegro fue del total de los sueldos retenidos) ocurrió de agosto a diciembre de 2006, en la última fase del conflicto magisterial, en el que el gobierno de Ulises Ruiz sí les retuvo alrededor de cuatro meses de salario hasta que regresaron a las aulas. Sin embargo, no es sólo el salario lo que les permite la movilización. En realidad, la Sección 22 ha construido un entramado de controles y métodos disciplinarios que hacen que los maestros acudan a las movilizaciones quieran o no hacerlo, y que sus demás compañeros los financien tengan o no dinero, e incluso al margen de si quieren o no aportar para los viajes, las comidas y los gastos de los enviados a las movilizaciones.
Todo, en la relación de ellos con su sindicato, son “puntos” que juegan a favor o en contra —según sea su participación en las actividades sindicales— para el momento que solicitan a su sindicato les mejore su salario, su ubicación o sus prestaciones. Así, quien marcha y protesta es beneficiario, pero también lo es quien aporta dinero para las movilizaciones sindicales. En esa relación, el esfuerzo y la competitividad laboral no importan. Y esa es una de las razones por las que rechazan la evaluación y el servicio docente de carrera, ya que eso le quitaría al Sindicato el control que tienen sobre la situación laboral de sus agremiados, para regresárselo al gobierno.
Ahora bien, si el magisterio oaxaqueño tiene una larguísima tradición de protestas y plantones, ¿alguien debería sorprenderse por lo bien organizados que están para instalar, en cuestión de horas, miles de casas de campaña, manteados y demás; y tener todos los enseres necesarios para pernoctar, comer, dormir y todo, en el lugar en el que se planten?
La verdad es que, en este caso, no parece ser el financiamiento oficial el factor decisivo, sino más bien el hecho de que la 22 está demostrando que los conocimientos abrevados en tantos años de manifestación hoy levantan innumerables sospechas y avivan las acusaciones en quienes no terminan de creer que un gremio sea capaz de movilizarse con tanta eficacia y de generar tanto caos incluso en un escenario tan complejo, como lo es la Ciudad de México.

EL JUEGO DE LAS REFORMAS
Al final, es claro que al gobierno de Oaxaca le están cobrando el tratar de jugar en las dos bandas de la política opositora a las reformas. La filiación perredista del gobierno local, de entrada ya lo puso en el ala que dirá “no” a las reformas del presidente Peña Nieto. Y ya bien ubicado en ese sector, el gobierno de Oaxaca busca también unirse públicamente a los moderados, pero sin soltar a los radicales con los que también tiene trabadas alianzas. ¿De qué hablamos?
De que en el caso de la reforma educativa, el gobierno y la Legislatura oaxaqueña aún no votan en contra de los cambios constitucionales. Ese es un tema ya irrelevante, porque la mayoría de los estados ya aceptaron la reforma y ésta ya tiene el carácter de norma constitucional. Pero lo que sí es importante es la postura que asume cada una de las entidades. Ahí, Oaxaca ha “nadado de muertito” sin decir “sí” ni “no” a la reforma (para no romper con los opositores moderados) pero tampoco detuvo a los radicales, que ahora mismo protestan en la capital de la República.
Lo mismo pasa con la reforma energética. Públicamente, el grupo gobernante local se ubicó entre los que seguirán los pasos del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, que es el faro de la oposición moderada a la reforma que presentó el gobierno federal. Pero, como en el caso anterior, esa moderación local viene acompañada de la permisividad a la actuación de los grupos radicales locales, que seguramente tendrán una presencia importante en las acciones de resistencia que emprenda y encabece el ex candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador.

EN DOS BANDAS
El grupo gobernante local, también tiene una alianza histórica con el tabasqueño. Seguramente no caminarán juntos, pero tampoco lo dejará descobijado y, así, hasta le dará ciertos apoyos disimulados. Eso es lo que les hace tanto ruido en la capital del país. Entienden el ajedrez del gobernante. Pero no alcanzan a comprender los alcances de la Sección 22.

Al gobierno federal no le importan los oaxaqueños

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Programas federales, detenidos quién sabe por qué

 

Han pasado casi nueve meses desde que inició la nueva administración del gobierno federal, y ya comienza a provocar alarma que Oaxaca sea la entidad federativa que presenta mayor rezago en todo el país, en el nombramiento de delegados y en la reactivación de los programas federales. En varios momentos hubo razones que justificaban el aplazamiento de dicha decisión. Pero hoy ya no queda claro si las pugnas al interior del priismo han sido más fuertes que la atención federal, o si existe una especie de pacto tácito para mantener estática la presencia federal en Oaxaca. E incluso puede ser que al gobierno federal únicamente no le interese nada relacionado con la entidad.

En efecto, aunque en la mayoría de las entidades de la República el nombramiento de delegados federales ha girado alrededor de varios factores, hoy puede verse que Oaxaca no es prioridad para el gobierno federal, y que a su vez el gobierno de la entidad parece no tener prisa en que se reintegren las delegaciones federales. Mientras en entidades como el Estado de México o Hidalgo (de donde provienen el Presidente y el Secretario de Gobernación) la reintegración de las delegaciones se dio en los primeros meses del año, Oaxaca sigue estando por completo olvidada de la atención federal. Hay razones para afirmarlo.

El primer y más poderoso argumento que sostiene la grave desatención a la entidad, radica en que hasta ahora el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto ha mostrado nulo interés por la entidad, salvo en temas que son prioritarios como la atención de ciertos aspectos relacionados con la gobernabilidad, y la búsqueda de consensos con el grupo gobernante local para el tránsito de las reformas que ha venido realizando el gobierno federal a lo largo del presente año. Fuera de eso, ni el Presidente ni el Secretario de Gobernación, y en realidad muy pocos funcionarios de primer orden del gobierno federal, se han apersonado en Oaxaca para cumplir —como se supone que debe hacer el gobierno federal con todas las entidades que integran la Federación— con la formalidad política del refrendo del Pacto Federal.

El segundo asunto es tanto o más grave. Pues hoy la desatención federal ha provocado una especie de letargo en los programas que ejecuta y en los servicios que el gobierno federal otorga directamente a la ciudadanía en la entidad. En ese sentido, el hecho de que la gran mayoría de las delegaciones federales continúe acéfala ha provocado, en el aspecto más sensible, que muchos de los programas federales presenten hoy retrasos, subejercicios o deficiencias de funcionamiento que al final del día terminarán impactando negativamente en las propias estadísticas y resultados del gobierno federal (si es que los reconoce), pero que sobre todo terminarán reflejándose de forma perjudicial en los beneficios que directamente recibe la ciudadanía.

En este sentido, lo menos importante parece ser el hecho de que las cúpulas priistas en la entidad (no más de tres o cuatro personas) no se pongan de acuerdo en el contenido de la lista de nombres que se encuentran propuestos para ocupar dichos cargos en la entidad. En el fondo, lo más grave de todo esto se encuentra en el hecho de que la entidad se está quedando sin las herramientas indispensables para combatir diversos problemas sociales, que son la razón de la existencia de los programas y las inversiones que realiza el gobierno de la República.

 

PROMOVER LA PARÁLISIS

Todo esto se dimensiona cuando vemos, en temas concretos, todo lo que está en juego, y en riesgo, ante la desatención federal a sus propias dependencias y a los programas que aquí se ejecutan: en primer término, el gobierno federal tiene como eje de todos sus esfuerzos en materia social el programa llamado Cruzada Nacional contra el Hambre, que está destinado a combatir la carencia alimentaria, y una serie de atrasos de primera prioridad, no en todos los municipios pobres del país, sino sólo en los que presentan mayor índice de rezago social.

En este sentido, Oaxaca aglutina a más de 130 de los 400 municipios que son prioridad de atender en el presente año, ya no sólo por la Secretaría de Desarrollo Social y sus organismos desconcentrados y descentralizados, sino por todo el aparato burocrático federal que, según lo anunció el Presidente de la República, aglutinaría todos los esfuerzos juntos para que fueran juntas todas las dependencias las que se encargaran de hacer un trabajo integral en favor de las personas.

Si vemos todo eso a contraluz de lo que ocurre en Oaxaca nos daremos cuenta de la gravedad del problema: ¿Cómo está operando ese conjunto de esfuerzos en una entidad, en la que ni la Sedesol, ni sus programas más importantes, ni otras delegaciones de dependencias federales, tienen representantes en la entidad? Pues más allá de lo que se diga en el ámbito federal para justificarse, lo cierto es que aquí sólo están ocurriendo dos cosas:

O las dependencias están a la deriva, únicamente en manos de encargados que están dedicados a sólo ver el trabajo administrativo ordinario sin involucrarse (lo mismo porque no quieren que porque no los dejan) en temas relevantes que implican responsabilidad y manejo de recursos; o, como saben que tienen un pie afuera del gobierno federal, están aprovechando para hacer los negocios que tuvieron limitados en años anteriores y asegurarse —al menos económicamente— para los años que vienen, en los que ya no detentarán los cargos que —así sea de forma temporal— hoy tienen.

Al final, lo que parece estar atorado en medio de todo esto, es el procesamiento de una decisión compleja que, por eso mismo, el gobierno federal no tiene tiempo —ni interés ni prisa— por tomar. Hay cosas, quizá, más importantes que abrir el consenso entre los “notables” oaxaqueños. Mientras, están administrando lo que se puede, quizá porque eso tiene un costo menor que los enredos que tendrían que deshacerse para llegar a una decisión concreta.

 

PRIORIDADES

¿Tanto urge que los afines de uno u otro grupo tengan chamba en las delegaciones federales de la entidad? ¿De verdad los programas federales caminan solos? ¿Qué no vale atender las las necesidades de la gente? ¿Así cómo podrá refrendar el partido en el gobierno federal, que también le importa la gente que votó a favor de ellos en Oaxaca? Incluso, ¿después de esta demora injustificada, cómo sostener que las delegaciones sí siguen siendo importantes? Van 9 meses y el tiempo sigue corriendo…

Mayrén y Freddy Gil: dos “buenos aliados”

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+ Apretarán en SCT; después van a pelear

 

Muchos de los que tienen puestas las miras en el futuro político de Oaxaca deberían ver con detalle la maniobra que están haciendo, libremente, el delegado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en Oaxaca, David Mayrén Carrasco, y el diputado local electo del PRI por San Pedro Mixtepec, Freddy Gil Pineda Gopar, para asegurar el futuro político, aunque al final sólo uno de los dos saldrá ganancioso.

En efecto, lejos de cualquier enfrentamiento, Mayrén y Pineda Gopar parecen más bien estar coordinando acciones para hacerse, primero, del control de la delegación federal que materialmente se encuentra aún en manos de los funcionarios de la administración anterior. Pero esa alianza será sólo temporal: Mayrén y Pineda trabajarán de la mano sólo hasta el momento de las definiciones electorales de 2015, en la que ambos querrán ser candidatos a la diputación federal priista por el distrito electoral federal de Santiago Pinotepa Nacional… pero sólo uno podrá serlo. Pero para entender a cabalidad este asunto, es necesario ir por partes.

Desde hace dos semanas, Freddy Gil Pineda Gopar ha sido noticia en la entidad por las tres agresiones consecutivas que ha perpetrado en contra de personal de esa dependencia. En igual número de ocasiones, funcionarios administrativos de esa delegación han presentado denuncias penales por los hechos. Y en el mismo número de ocasiones, el también Edil con licencia de la comunidad de Santos Reyes Nopala ha dicho que sus irrupciones a la delegación de la SCT tienen como objetivo denunciar las arbitrariedades que han cometido servidores públicos en la ejecución de obras y en la atención a sus demandas y gestiones.

El problema es que, de entrada, parece demasiado capital político arriesgado por el Diputado Local Electo, sólo por unas gestiones. ¿Qué pasa entonces? Que como en política nada es casualidad, entonces esas irrupciones violentas tienen una explicación perfecta, y ésta tiene que ver con el control que hasta ahora no ha podido tomar, el Delegado, de la delegación que encabeza. Por eso, David Mayrén se está valiendo de los conocimientos de Freddy Gil en irrupciones y violencia porril, para poder hacerse de los espacios que hoy están legalmente ocupados por personas que no son afines a sus intereses, pero que pretende para la gente que integra su equipo.

En ese sentido, aseguran que Mayrén Carrasco se encontró con el freno que impone la Ley federal Servicio Profesional de Carrera, a la remoción de personal que es parte de ese programa en las delegaciones federales. Eso le ha impedido remover a personal que viene de las administraciones panistas, y tener libertad para colocar a sus propios funcionarios, que hoy ya laboran en una especie de delegación paralela, sólo que sin el acceso a las plazas y prerrogativas que sí podrían tener de pertenecer ya a la plantilla de empleados de la SCT.

Mayrén, en los meses que lleva como delegado, ha tenido ya varios desencuentros con los empleados de la delegación, por esa y otras causas. ¿Qué hizo? Que decidió echar mano de su paisano Freddy Gil Pineda Gopar, a quien no le da miedo eso de ponerse violento, para generar incertidumbre entre los empleados de la delegación y después aprovechar el río revuelto para iniciar los procedimientos administrativos (y/o “negociaciones”) que le permitan dar de baja a algunos empleados clave de la delegación (los que fue a agredir y cuestionar Freddy Gil, y otros más) para comenzar a ocupar esas plazas con personal que además de ser cercano a él, conoce también los mecanismos para que ahora la delegación responda a sus intereses, y desde ahí poder generar las condiciones para pelear la candidatura a la diputación federal, por la que tanto ha soñado (y ya perdió en una ocasión) el Delegado, que es también diputado local con licencia.

 

ENCUENTROS Y DESENCUENTROS

El ahora Diputado local electo por el Distrito IX de San Pedro Mixtepec, es paisano del Diputado local con Licencia por el distrito XI de Santiago Pinotepa Nacional. Ambos están identificados con lo que queda en Oaxaca del grupo del ex gobernador Ulises Ruiz Ortiz. Y ambos son los dos únicos que tienen “futuro político” en el corto plazo en el PRI por la región de la costa. La explicación es sencilla: uno es presidente municipal con licencia, ganó los comicios con una cómoda ventaja, y será diputado los próximos tres años; el otro, ha tratado también de tener presencia importante en aquella región, ocupa una delegación federal de vital importancia en la entidad.

El problema es que ambos tienen en el futuro inmediato las elecciones federales intermedias que, aunque son en 2015, ya no están tan lejos. Pineda Gopar viene de ser Presidente Municipal de Santos Reyes Nopala, y seguro no habrá querido invertir recursos y capital político para volver a ser Edil dentro de tres años. Con toda seguridad puede afirmarse que su proyección tiene como blanco seguir haciendo política para ganarse la candidatura a la diputación federal por el PRI.

Por su parte, con el paso del tiempo quedará claro que David Mayrén Carrasco quiere exactamente lo mismo. De hecho, en 2006 ya fue candidato por el distrito electoral federal 09 con cabecera en Pinotepa Nacional, pero perdió en aquellos históricos comicios federales (por desastrosos), en los que el entonces Gobernador había prometido sumarle un millón de votos al candidato presidencial, pero sufrió el peor descalabro de la historia del tricolor en la entidad, perdiendo nueve de las 11 diputaciones, las dos senadurías y obteniendo una votación ridícula para Roberto Madrazo Pintado.

En todo este tiempo, Mayrén ha acariciado la posibilidad de volver a ser candidato. Hoy está enfilado en el cargo que podría llevarlo a revivir ese anhelo. Sólo que sus ambiciones y su desesperación por tomar el control de la delegación de la SCT (y sus beneficios) lo llevó a trabar una alianza exactamente con el personaje que no debía: a la postre, Pineda Gopar le hará la vida imposible y terminarán dándose con todo ya no por el dinero o por las obras que ejecuta la delegación, sino por el futuro político, que –les guste o no- es el mismo para ambos, pero en el que no caben los dos al mismo tiempo. Ya veremos…

 

DELEGACIONES ACÉFALAS

Por cierto, ¿cuál es la razón por la que Oaxaca es la entidad con mayor rezago en el país, en el nombramiento de delegados federales? Explicaciones políticas puede haber muchas. Pero la inoperancia de los programas federales no lo explica nadie. Abundaremos.