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Oaxaca: aquí ocurre elección no de Estado, sino “de Estados”

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+ Comicios decisivos para 2012, por afinar esquema electoral

En los últimos días, se han incrementado de modo sustancial los señalamientos respecto a que en Oaxaca ocurre lo que se conoce como “una elección de Estado”. Desde las trincheras del PRI, se señala el activismo y la utilización de recursos públicos por parte de agentes del Partido Acción Nacional, que trabajan electoralmente desde el gobierno federal. Lo aparentemente paradójico, es que desde la Coalición opositora, acusan al Gobierno del Estado, exactamente de lo mismo. ¿Qué ocurre entonces?

Aquí en Oaxaca se libra una de las batallas electorales más importantes de los últimos tiempos. Esta, como se ha dicho, es una elección a partir de la cual se establecerán diversos parámetros respecto a las posibilidades de triunfo de cada una de las fuerzas políticas en los comicios presidenciales, a ocurrir en el mes de julio de 2012. Aunque no lo parezca, esa circunstancia se liga estrechamente con las acusaciones sobre malversación de recursos y utilización de los mismos para fines electorales.

¿Por qué? Porque en Oaxaca no ocurre una elección de Estado. En todo caso, ésta podría ser una elección “de Estados”, o más bien, “de gobiernos”. Es decir, que tanto el priismo, como Acción Nacional, y el PRD en menor medida, están viniendo a Oaxaca a medir sus potencialidades en la ingeniería electoral, y en la manipulación de recursos y votantes a su favor. Así, nada tiene que ver en estos comicios la lucha electoral, la alternancia o la transición democrática. Aquí lo que ocurre es una simple y pura medición de fuerzas, que inicia en lo legal y termina en lo inconfesable.

Oaxaca es el escenario perfecto de esa elección “de Estados” o “de gobiernos”. Aquí, nos guste o no reconocerlo, prevalece uno de los regímenes políticos más autoritarios y menos evolucionados de todo el país. La nuestra, es una de esas raras entidades federativas en las que el poder de un solo partido, y del grupo que gobierna, resultan ser avasalladores; en las que, mientras se tiene el poder, se ejerce a plenitud y con un bajísimo nivel de competencia; es una de esas entidades, en donde los contrapesos democráticos son solamente aparentes, y con altísimos niveles de acotación y limitaciones.

Sin embargo, es evidente que el partido que gobierna a nivel federal, no ha demostrado mejores prácticas que las antes dichas. A pesar de que el proyecto y la bandera electoral que llevó a Acción Nacional hace diez años a la Presidencia de la República, fue justamente el del cambio y la transición a la democracia, los blanquiazules no sólo han demostrado haber aprendido a ejercer las mismas prácticas antidemocráticas e inconfesables del priismo para la manipulación electoral. Sobre todo, han demostrado haber aprendido mal a llevar a cabo ese tipo de acciones.

Así, en esas condiciones, es como están llegando esos dos bloques a las elecciones previas a las presidenciales. Oaxaca ha sido un territorio permanentemente disputado, no por razones de gobierno o democráticas, sino porque nuestra entidad representa un polo fundamental para el activismo político y electoral, y porque éste ha sido uno de los escenarios en donde mejor se pueden poner en práctica las estrategias de manipulación y aventajamiento de tipo electoral.

Es decir, que aquí, a lo que vienen los partidos es a demostrar quién tiene una mayor capacidad de movilización, cooptación y manipulación de los electores. No importa cuánto cueste, ni cómo tenga que aplicarse, con tal de ganar. Y se están enfrentando bloques económicos, estructuras electorales, y programas sociales utilizados con fines electorales. Todo, construido desde y gracias a los recursos del Estado. Por eso, aunque teóricamente no encaja por completo en el término de “elección de Estado”, aquí sí ocurre, y en toda la extensión de la palabra, una elección conducida por dos ámbitos de gobierno.

GOBIERNOS INJERENCISTAS

El lunes pasado, representantes del PRI presentaron algunas denuncias en contra del presidente Calderón, por estar entrometiendo activistas y empleados públicos para la promoción del voto a favor de la Coalición opositora. La paradoja, en todo esto, es que el día previo había estado en Oaxaca el gobernador priista del Estado de México, Enrique Peña Nieto, haciendo franco proselitismo a favor del abanderado del tricolor a la gubernatura, Eviel Pérez Magaña.

¿No son, de algún modo, equiparables los señalamientos? Tal parece que sí. Porque a diferencia de un empleado público cualquiera, el cargo y la responsabilidad que ejerce un gobernante no disminuye o se suspende en ningún momento del día, ni frente a las vacaciones y mucho menos durante los fines de semana. En esto, los priistas se quejan por la presencia de personajes ampliamente ligados al panismo, pero aún ante el intento de guardar ciertas formas políticas, ellos incurren exactamente en las mismas prácticas que no son del todo claras, ni del todo legales.

Algo similar ocurre con los recursos públicos. Nadie se escandaliza cuando en la prensa, o en los corrillos políticos, se apologiza la comisión de delitos al afirmar que algún personaje, independientemente del partido al que pertenezca, “le va a poner recursos” a una campaña electoral. ¿A poco creen que el presidente Calderón, el gobernador Peña, o cualquier otro personaje, “le va a poner” de su dinero a las campañas? Por favor. Es una disposición grosera y abierta de los recursos del Estado, sobre los cuales a nadie le interesa responder.

De este modo, seguiremos viendo de todo en Oaxaca. Los comicios, con la injerencia directa, ocurrirán con aparente normalidad. Y seguirán apareciendo las acusaciones sobre injerencismos o elección de Estado. Todos ven la paja en el ojo ajeno. El “referente” que es Oaxaca para el 2012, se entiende sólo en el perfeccionamiento de la alquimia y la ingeniería electoral. No en la democracia.

¿Y EL EDIL?

Parece que ya nadie se acuerda. Pero hace tres años, José Antonio Hernández Fraguas prometió concluir su gestión como presidente Municipal, y no dejarse llevar por las efervescencias electorales. Deberíamos recordar eso, para también exigir el cumplimiento de aquella promesa de acabar con el ambulantaje. La capital es un caos. Y aquellas promesas —que ahora volveremos a escucharlas, en una voz femenina— duermen el sueño de los justos.

almargen@tiempoenlinea.com.mx

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PRI: Si ganan en Oaxaca, ¿Abordarán transición democrática?

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+ Presupuesto no debe ser más, un arma de utilidad partidista

El pasado viernes, de visita en Oaxaca, el coordinador de la fracción parlamentaria del PRI en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, Francisco Rojas Gutiérrez, prometió que, ante la victoria de su partido en los comicios locales, para los dos años siguientes el Gobierno del Estado contará con altos presupuestos, para poder cumplir con los compromisos pactados en campaña. Esta afirmación, entendida en sentido contrario, apuntaría a un grave castigo presupuestal a Oaxaca ante un posible triunfo opositor. Ante ese dilema, el PRI se encuentra en el límite entre la actuación facciosa, y el impulso a reformas profundas que le urgen no sólo a esta entidad, sino al país entero.

Reiteradamente, hemos visto cómo al menos en la última década, en México el uso y el reparto de los recursos públicos se realiza mediante un visible esquema partidista. Hasta antes de que el PRI fuera expulsado de la presidencia de la República, en el año 2000, el gasto federal se decidía fundamentalmente en el gobierno federal, y las negociaciones y pujas que existían alrededor del mismo, eran de orden estrictamente político.

En la última década de gobiernos panistas, lo más cercano a una mayoría legislativa, es la que existe justamente ahora en manos del priismo en la Cámara baja. Esta pluralidad parlamentaria permitió que la propuesta de gasto del Ejecutivo, pudiera libremente ser modificada en el Legislativo, y votada en base a alianzas generadas entre fuerzas políticas. Así, como nunca antes, los diputados y senadores pudieron disponer de grandes cantidades de recursos para reencauzarlos y destinarlos a entidades federativas con amplia representación, o peso político específico, en el Congreso federal.

Sin embargo, si los oaxaqueños tenemos memoria, bien podremos darnos cuenta que no todas las historias relativas al presupuesto público estatal, han sido felices. Al contrario. Baste regresar la mirada al resultado de los comicios federales de 2006 habido en la entidad, y la patética actuación que tuvo la mayoría de los diputados federales y algunos senadores por Oaxaca, justamente ante la disyuntiva de actuar con visión de Estado, o en base a visiones cortoplacistas y plagadas de fantasmas facciosos y partidistas.

Quizá ahora ya no se recuerda, pero producto de la convulsión política que justo entonces ocurría en la entidad, en los comicios federales de 2006 resultaron ganadores 9 de los 11 candidatos a diputados federales, y la fórmula de senadores, por los partidos de oposición. Esta turba de individuos —que llegaron circunstancialmente al Congreso de la Unión—, se dedicó únicamente a abanderar las acciones y exigencias que entonces (en los últimos meses de aquel convulsionado año) aún tenían los grupos inconformes que encabezaban la revuelta magisterial y popular en Oaxaca.

De aquel tiempo, sólo se recuerdan las peroratas lanzadas por Othón Cuevas al entonces secretario de Gobernación, Carlos María Abascal; a Carlos Altamirano Toledo alzando pancartas a favor de la no militarización en Oaxaca; o a varios de esos diputados opositores, disputando violentamente espacios durante la toma de la tribuna legislativa, con lo que querían impedir que Felipe Calderón Hinojosa tomara posesión como Presidente Constitucional de México.

Aquellos diputados federales nunca brillaron por gestión presupuestal alguna a favor de Oaxaca. Su lógica los llevó a pensar que cualquier peso que éstos llegasen a gestionar para el presupuesto estatal, quedaría en manos de sus contrincantes. Y todos, en conjunto, prefirieron mejor abocarse a gestiones directas de menor envergadura, pero nada que tuviera que ver con beneficios que también pudieran aprovechar sus adversarios. Aplicaron, pues, una extremosa política de cerrazón partidista a beneficios que pudieron ser para Oaxaca.

Y entonces, el gobierno de Oaxaca —que sólo tenía dos diputados y un senador por el PRI— tuvo que buscar la gestión presupuestal a través de la bancada priista, de algunas negociaciones, y del apoyo de las fracciones legislativas tricolores de otras entidades de la República. ¿Esta historia se repetiría, pero ahora ante los bloqueos priistas?

VISIÓN DE ESTADO

A pesar de lo lógica que parece la promesa del diputado Rojas, y la interpretación en sentido contrario que puede hacerse de la misma, tal parece que una actitud de cerrazón sería abominable. Sería tanto como trasladarle a los oaxaqueños, los costos de una derrota partidista. Y, lo peor, equivaldría a dejar en el inmovilismo a todo un gobierno, que no podría atender no sólo a los de su partido, sino a toda una población urgida de atención y servicios públicos.

Si cerrar la llave de los recursos es una salida posible a nivel partidista, pero traidora a nivel de Estado, ¿qué hacer entonces? La respuesta está en la posibilidad de comenzar a impulsar las reformas legales que tanto se han postergado, para verdaderamente obligar a los gobernantes estatales a rendir cuenta puntual de todos los recursos —estatales y federales— que utilizan.

Esa sería, sin duda, una salida no facciosa ni de corta visión partidista, que sin embargo no parece posible. La mayoría de los gobernadores priistas, son quienes controlan a sus bancadas en el Congreso federal. Eso es lo que les permite obtener grandes recursos, pero en un marco débil y sólo aparente de rendición de cuentas, que les da amplias posibilidades de utilizarlos discrecionalmente. Una reforma amplia en ese sentido, eliminaría las decisiones excluyentes o vengativas, que tanto daño le hacen al país.

Finalmente, el interés de fondo es por Oaxaca. El priismo actúa y promete con confianza, como a sabiendas que tiene en la bolsa un triunfo que, aún hoy, es una auténtica moneda en el aire. Si las predicciones les fallan, el desquite sería no con las fuerzas o gobernantes opositores, sino con Oaxaca. Y un Estado como el nuestro, independientemente de las decisiones que se tomen, no lo merece.

PRESIÓN EN AUMENTO

Paulatinamente, los profesores de la Sección 22 han ido intensificando sus acciones de presión, que no afectan al gobierno sino a la ciudadanía. Este proceso gradual, no beneficia a nadie más que al gobierno. Deberíamos no acostumbrarnos a todo lo que hoy ocurre en Oaxaca y, al contrario, exigir resultados a la Secretaría de Gobierno. Si Evencio no puede, que renuncie.

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Partido del Trabajo: el llamado a no votar por ellos mismos

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+ Objetivo: contener impacto de la candidatura de Flavio Sosa

La candidatura a diputado local de Flavio Sosa Villavicencio, por la vía plurinominal del Partido del Trabajo, se convirtió en una suerte de Caballo de Troya para la Coalición Unidos por la Paz y el Progreso. Ante la imposibilidad de detener la embestida del grupo lopezobradorista que impulsó al otrora Dirigente de la APPO, y de revertir tal decisión, hoy la única salida que tiene la alianza opositora, y la fuerza política directamente involucrada, es la del auto boicot.

Habíamos reseñado, en nuestra entrega del pasado 31 de mayo, que la decisión de impulsar a Sosa como candidato a diputado, contravino los acuerdos iniciales que se tomaron entre las fuerzas que integraron la alianza opositora. Dijimos, en base a lo consultado con una fuente de primer nivel en la coalición opositora, que fue un grupo de perredistas que ahora militan en el PT —Salomón Jara, César Mateos y Otilia Galindo, entre otros— quienes gestionaron ante la Comisión Ejecutiva Nacional petista, a favor del ex dirigente de la APPO, asegurando que las dirigencias estatales de los partidos coaligados habían dado ya su anuencia para que éste encabezara la lista plurinominal del PT. Éstas, sin embargo, ni siquiera estaban enteradas de tales maniobras. Así, una vez conseguida la anuencia del PT nacional, realizaron de inmediato el registro de Sosa ante el IEE, en una especie de “albazo” a las demás fuerzas opositoras.

El impacto fue brutal en todos los frentes. A nivel de la relación entre las fuerzas coaligadas, esto generó fricciones importantes, por la violación del acuerdo inicial de que todas las decisiones, y más una tan importante como esa, tendrían que ser consensadas. En el ámbito de la aceptación ciudadana, de inmediato se prendieron todas las alarmas, pues las mediciones más moderadas reconocían un impacto negativo de más de un punto porcentual directamente sobre la candidatura de Cué; otras encuestas, cuya realización se ordenó desde instancias federales, reconocían que el rechazo del electorado podría afectar hasta en cuatro puntos porcentuales la causa opositora por la Gubernatura del Estado.

Todas esas razones, fueron las que llevaron a emprender un poco efectivo control de daños. Tres días después de anunciada la candidatura de Sosa, tres de los cuatro dirigentes de los partidos coaligados salieron a exigir que el personaje en cuestión reconsiderara la decisión de aceptar esa candidatura, y lo llamaron a hacer eco del sentir (rechazo) ciudadano retirándose de la lista de candidatos plurinominales por el PT.

Por esos mismos momentos, desde la dirigencia estatal del PRI se lanzó un “emplazamiento” de ese mismo tipo. Los priistas trataron de provocar el efecto contrario al de su llamado. Es decir, que exigiendo el retiro de Sosa, querían que éste se aferrara a su candidatura, bajo la peregrina idea de no “darles gusto” a los adversarios que desearían no verlo integrando el Congreso del Estado. Así, casi al momento Flavio Sosa desestimó los llamados a la cordura de los dirigentes de la oposición, y trató de fustigar a los priistas asegurando que él no tenía como opción el renunciar a la posición que le había dado el PT.

¿LÍO SIN ARREGLO?

Las fuerzas de oposición, y el mismo PT local, prácticamente se quedaron atados de manos frente a la decisión de Sosa. La ley electoral estatal indica que una postulación sólo puede ser revertida mediante la renuncia expresa del candidato, o por fallecimiento del mismo. Evidentemente, ninguna de esas opciones está en las manos de los dirigentes tanto del PRD, como del PAN, Convergencia o el mismo PT. Es, para efectos prácticos, un hecho consumado. ¿Qué hacer, entonces? La respuesta está en el auto boicot respecto a la causa petista.

Desde hace algunos días, circulan en internet diversas invitaciones, en diversos tonos, para no votar por el PT. Lo curioso, y llamativo, en todo esto, es que son los mismos militantes de las fuerzas opositoras quienes se han encargado de difundir estos llamados, a través de correos cadena o diapositivas, que seguramente pronto se extenderán a otros medios con mayor alcance de propagación.

¿Qué buscan esas invitaciones al auto boicot? La idea central de este llamado, radica justamente en diferenciar el voto sin que éste deje de beneficiar a la causa de la coalición opositora y al candidato Cué. Como en las boletas electorales cada partido opositor conservará su individualidad y contabilizará sus propios votos, entonces la invitación a los potenciales votantes por las fuerzas opositoras que están en desacuerdo con la candidatura de Sosa, a votar a favor de Cué por cualquiera de las opciones que no sean el PT.

¿Por qué hacer esto? Porque ante la ineficacia de los anteriores llamados, lo que ahora buscarán es que el PT no alcance el porcentaje mínimo de votación que se requiere para tener representación en el Congreso del Estado. Si el objetivo es votar por Cué pero no por Sosa, pueden hacerlo a través del sufragio por el PC, PAN o PRD. Eso beneficiaría las posibilidades de representación del partido por el que se vote, no de todos en conjunto, como ocurría antes de las reformas legales que ahora rigen este proceso electoral.

Así, si esto les funciona, entonces el petismo quedará marginado de la integración legislativa, y con ello se habrá logrado hacer eco, desde la propia Coalición, al rechazo que el electorado les manifiesta, y les cobra electoralmente hablando, por la postulación de Sosa. Es evidente que la jugada de los lopezobradoristas le está costando mucho a los opositores. Este es, sin duda, el peor error de cálculo que ha ocurrido en el proceso electoral que se desarrolla en Oaxaca. A ver si este control de daños, ahora sí les funciona.

ENRARECIMIENTO

De acuerdo con reportes de prensa difundidos el fin de semana, la madrugada del sábado fue baleada la casa de campaña de la candidata a Gobernadora del PUP, María de los Ángeles Abad. Este hecho se suma a otros intentos de intimidación, que han ocurrido en contra de la más modesta, pero no por ello menos importante, aspirante a la gubernatura. Las autoridades estatales deben indagar a fondo esos hechos, por la sola promesa de no dejar en la impunidad la violencia que ha ocurrido en la región triqui, y porque a nadie menos que al gobierno estatal, le conviene una desgracia que enrarezca más el clima electoral de Oaxaca.

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Encuestas: espejismo, no referencia, de resultados electorales

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Adrián Ortiz Romero Cuevas

El pasado 16 de mayo, se celebraron comicios para renovar las presidencias municipales y diputaciones locales en el estado sureño de Yucatán. Las previsiones que tenían las respectivas fuerzas políticas, basadas en cifras arrojadas por casas encuestadoras, preveían un triunfo holgado del Partido Revolucionario Institucional en una plaza que parecía emocional y moralmente importante para la competencia: Mérida. La capital yucateca, llevaba casi dos décadas siendo gobernada por Acción Nacional. E independientemente de los demás resultados, el obtener ese daba una ascendencia distinta, y superior, a la fuerza que lo lograra.

Y aunque el resultado final fue el esperado, algo raro ocurrió en el camino. Prácticamente todas las empresas encuestadoras habían previsto que el partido tricolor ganaría la alcaldía meridana con más de diez puntos de ventaja sobre el panismo. Esta previsión parecía brutal. Los albiazules ubicaban a Mérida como el principal centro de sus victorias morales. Y el priismo se regodeaba argumentando no sólo que expulsaría a sus adversarios derechistas del poder municipal en esa demarcación, sino que lo haría de forma determinante.

Toda esta guerra previa a los comicios ocurrió por una causa perfectamente focalizada: todos, sin excepción, hicieron caso a las percepciones que crearon las casas encuestadoras con sus respectivos estudios. Ninguna atinó a establecer, ni siquiera cercanamente, que al final si bien el triunfo sí sería para el priismo, éste no tendría no doce ni diez ni quince puntos de ventaja sobre el panismo: sólo un apretado tres por ciento superior, en el margen de votación.

Ante ese resultado, todos los involucrados se quedaron viendo mutuamente, como preguntándose si eso era posible. En otras palabras, que fuera posible que todas las casas encuestadoras se hubieran equivocado; que todas hubieran establecido parámetros o metodologías erróneas; o que, como se atrevió a decir algún periodista, “en el último momento” los panistas meridanos hubieran decidido salir a votar, para evitar que el priismo se llevara el triunfo arrasador que, según las encuestas, ocurriría.

A reserva de que líneas más adelante hagamos referencias a argumentos de expertos en relación al caso Mérida, y frente al ejemplo, tenemos necesariamente que preguntarnos si lo que las encuestadoras están haciendo es lo correcto. Algo así como preguntarnos si es adecuado que el ambiente electoral se crispe con la difusión imparable e incontrolable de cifras hechas pasar como “encuestas serias”, pero que no siempre son tomadas a través de metodologías serias y reconocidas; que se hacen con sesgos metodológicos o por consignas o intereses económicos o políticos preestablecidos. Incluso, debemos preguntarnos en qué abonan, más allá de la creación de percepciones, aquellas encuestas que son “levantadas” por empresas que ni siquiera tienen la infraestructura, y no digamos la capacidad técnica y los recursos suficientes, como para emprender una misión de tal envergadura.

En realidad, frente al cúmulo de intereses políticos, y efectos emocionales que se crean en las campañas, las encuestas perdieron su valía, utilidad y trascendencia inicial. Es decir, que, independientemente del modo en cómo se realicen, su grado de eficacia y el reconocimiento de quien la realiza, las encuestas hoy, en manos de los partidos y equipos de campaña, desvirtuaron por completo su finalidad. Pasaron de ser una herramienta esencial para la toma de decisiones, para ser parte de un sucio juego de afrentas y percepciones que sólo crean confusión en el electorado, que engañan a quienes las tienen en las manos, y que nublan la capacidad de los actores políticos para tomar decisiones adecuadas.

CASO MÉRIDA, A DETALLE

A pesar de la victoria priista, el resultado en Mérida no fue el esperado. Todos se preguntan por qué. Y sobre todo, encuentran ahí un referente de lo que puede ocurrir en realidad en los comicios que próximamente se celebrarán en doce entidades de la República, para elegir a sus respectivos gobernadores.

En este sentido, el director de la casa encuestadora Parametría, Francisco Abundis, en un artículo publicado en el periódico El Universal, el pasado 18 de mayo, que “Si lo que pasó este domingo en Yucatán pasara en las 14 restantes elecciones locales, en lo que se refiere a diferenciar entre las mediciones preelectorales y los resultados finales, significa que estamos sobreestimando al PRI. Si esto fuera así, la supuesta ventaja que lleva este instituto político en la mayor parte de las 12 elecciones de gobernador estaría cuestionada. Por ello el escenario para el próximo 4 de julio podría ser mixto o no de dominancia priísta como se venía perfilando.”

¿Por qué asegurar lo anterior? Porque hasta ahora, prácticamente todas las referencias sobre el triunfo o derrota de un candidato, emergen fundamentalmente de las encuestas. El resultado de Mérida, independientemente de que la ahora alcaldesa electa, Angélica Araujo, tuviera o no el arrastre suficiente como para lograr una victoria incuestionable, demuestra que el trabajo de gurú estadístico no siempre tiene buenos resultados; deja en claro, además, que no todo lo político es medible. Y sobre todo, debe convertirse en un referente para que el ciudadano, y los partidos y candidatos, dejen un poco de lado esa excesiva confianza u obsesión por las mediciones.

EL CASO COLOMBIA

El pasado 1 de junio, el internacionalista Jordy Meléndez Yúdico, analizaba en un texto publicado en El Universal, un curioso fenómeno ocurrido en Colombia los días previos, que tenía ciertas similitudes con lo que denominaremos como el Caso Mérida. En su análisis, el especialista dilucidaba sobre los atípicos resultados de la primera vuelta en los comicios presidenciales de aquel país sudamericano. Igual, contra todos los pronósticos y encuestas, el candidato oficialista Juan Manuel Santos, había vencido con casi 25 puntos a su más cercano oponente, Antanas Mockus.

Meléndez, en esto, señala lo siguiente: “La incertidumbre sobre los resultados de una elección es, por lo general, muestra de un sistema democrático plural y competitivo. Sin embargo, pocas veces hay resultados que sorprendan tanto, por inesperados, como los de este domingo en Colombia, donde prácticamente nadie imaginó que el candidato del oficialismo uribista, Juan Manuel Santos, obtendría una victoria tan amplia sobre el candidato del Partido Verde, Antanas Mockus, en la primera vuelta.

“Con 99.7% de las mesas computadas, la Registraduría Nacional informó que Santos logró captar 46.6% de los votos contra 21.5% de Mockus. Una diferencia de 25 puntos porcentuales. Pero la sorpresa no viene de que Santos haya vencido en esta etapa, ni de que Mockus haya quedado segundo, sino de la abismal diferencia entre uno y otro. Hasta hace una semana, todas las encuestadoras anticipaban una votación cerrada entre los punteros. Si revisamos los resultados de Datexco (21 de mayo 2010), ésta pronosticaba 35% para Santos y 34% para Mockus; el estudio de la Universidad de Medellín (20 de mayo 2010) daba 37% Mockus y 32% Santos.”

Lo primero que se previó, en todo esto, es que ante los resultados imprevistos, podría haber existido una falla en las encuestas, debido a que la mayoría habían sido levantadas por vía telefónica. Luego se dieron cuenta que las recabadas a ras de suelo tenían resultados parecidos. Lo que no se tomó en cuenta, en realidad, fue que la elección se realiza no sólo en zonas urbanas accesibles, sino en un conjunto de sectores poblacionales distintos —muchos de ellos rurales— que, sin embargo, tienen percepciones y preferencias bien determinadas.

Por eso, Meléndez agrega: “Una pista la da Santos mismo al declarar: ‘Este es su triunfo, presidente Uribe’. La popularidad del mandatario saliente, que se mantiene aún en niveles altísimos, no sabe de clases ni de sectores urbanos o rurales. Un ejemplo claro es que Mockus no pudo ganar ni siquiera en Bogotá ni Medellín, dos plazas que se creía podían favorecer al Partido Verde dadas las excelentes gestiones de Mockus, Enrique Peñalosa y Lucho Garzón, todos ex alcaldes de la capital colombiana, y de Sergio Fajardo, fórmula vicepresidencial de Mockus, ex alcalde de Medellín y uno de los artífices de la transformación social y educativa de dicha ciudad.”

De nuevo, en este caso, las encuestas resultaron ser más un espejismo que un parámetro referencial y confiable, sobre los resultados electorales.

CASO OAXACA

Hasta hoy, en nuestro entorno, hemos visto cómo las encuestas se banalizan cada día más. Existen, por un lado, galopantes sospechas de que la Coalición Unidos por la Paz y el Progreso de Oaxaca, tiene a su servicio una casa encuestadora que siempre lo ubica como ganador. Pero le ocurre exactamente lo mismo a la Coalición por la Transformación de Oaxaca, con otras empresas competidoras de la primera.

Ambos bloques políticos, pagan amplias inserciones de prensa y anuncios, para dar a conocer las mediciones que, respectivamente, les dan ventaja. Esto busca, en todos los casos, tener más efectos morales y emocionales, que verdaderamente ser referentes sobre el proceso electoral que se desarrolla. Quizá, ya pocos toman en cuenta la utilidad real de las encuestas en este tipo de procesos.

Al final, lo que queda en todo esto es una amarga lección. Hoy, ese instrumento loable pasó a ser uno más de los mecanismos de descalificación y diatriba en los procesos electorales. Ojalá que cada uno de los partidos, con sus respectivas encuestas cuestionadas o irreales, no se estén auto medicando tranquilizantes que luego les resulten contraproducentes.

El Vasco Aguirre y las paradojas de su “México Triunfador”

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+ Victoria en las canchas, vs arrollamiento de la televisión

En mejor momento no le podía haber llegado: apenas unos días después de que se presentara en México una intensa campaña mediática para impulsar el orgullo nacional, y de que recibiera fuertes críticas, Javier “el vasco” Aguirre, director técnico de la selección nacional de futbol, consiguió una victoria fundamental: el triunfo, del pasado jueves, ante los campeones del mundo de Italia. Paradojas que tiene la vida: el mayor triunfo real, es el que parece haber venido del aparente, que fabricó primeramente la televisión.

Las advertencias sobre el inicio de la campaña televisiva de la llamada “Iniciativa México”, fueron lanzadas a finales del pasado mes de mayo. El día 28, en el portal web de la revista etcétera, el periodista Marco Levario Turcott reveló que “A finales de abril el gobierno acordó con Televisa que la empresa impulsara —como si fuera una propuesta sólo de ésta— lo que ambas partes convinieron en llamar como ‘Iniciativa México’. La fórmula pretende convocar a todos los medios de comunicación posibles, para lo cual ya se incorporaron TV Azteca, Multimedios, Excélsior y El Universal, así como todas las frecuencias de radio del Distrito Federal, por ejemplo, para convocar a la sociedad a participar sobre cinco temas: calidad de vida; desarrollo comunitario; justicia y derechos humanos; buen gobierno y rendición de cuentas y medio ambiente. Quedan ausentes los temas de la inseguridad y la violencia.”

El periodista continuaba señalando los pormenores del anuncio, que inicialmente ocurriría el 30 de mayo, pero que fue retrasado hasta para este lunes 7 de junio. “La Iniciativa México —remarcaba Levario— se dará a conocer, en cadena nacional, o al menos eso es lo que se pretende hasta el momento de redactar estas líneas, el próximo domingo 30 de mayo a las 9 de la noche. Y en la cápsula principal estará Javier Aguirre. De este modo, el gobierno y las televisoras, igual que algunos otras empresas de comunicación, aprovecharán la presencia mediática del director técnico para infundir el ánimo de la sociedad, en el contexto de la Copa Mundial de Futbol que se llevará a cabo dentro de unos días”.

Y contextualizaba apuntando lo siguiente: “Como se recordará, el 17 de febrero, el llamado Vasco criticó la situación del país y puso en sus términos la medianía de la selección mexicana en una competencia internacional. Poco a poco, sin embargo, matizó esa opinión hasta que a partir de abril cambió el discurso, por lo que, el próximo domingo, éste quedará afianzado sobre la base, claro, del México ganador que todos queremos ver. Esa es la forma en la que pretende canalizarse el sentimiento de los millones de aficionados que seguiremos aquella justa deportiva.”

¿Por qué considerar que son importantes estas “coincidencias” que ocurren alrededor del futbol? Primero, porque en buena medida, los mexicanos somos uno más de los habitantes de los países que viven más intensamente la pasión por el balompié. No es un secreto que a nosotros, el mexicano promedio que no se regodea en placeres frívolos o extraordinarios, nos gusta tanto el futbol, como las cervezas, y dos o tres delirios más.

Sin embargo, estos no parecen ser los mejores momentos. Más bien, de un tiempo a la fecha tal parece que la desesperanza y las adversidades han sido el común denominador no de una clase social o de una entidad federativa, sino del país. Ahora estamos a unos cuantos días de emprender la euforia futbolera a través del Mundial; y qué mejor que quienes se sienten amenazados por algún tipo de asonada, aprovechan esta ocasión para emprender una perniciosa campaña de recomposición social.

LA TELE Y EL BALÓN

El Vasco Aguirre fue llamado a alentar la euforia nacional, cuando menos por segunda ocasión en el último año. Aunque en esta ocasión, con la llamada Iniciativa México, fue gracias a un acuerdo que tuvo la empresa Televisa con el gobierno federal para los fines de los que líneas más adelante nos ocuparemos, antes también ya respondió al llamado del presidente Felipe Calderón Hinojosa.

¿Qué ya nadie se acuerda que cuando Aguirre tomó las riendas de la Selección Nacional de Futbol, se rumoró fuertemente que éste había accedido gracias a la invitación, la negociación y el llamado expreso que le extendió el mismísimo Presidente de la República? Es cuestionable aún emprender un debate sobre las grandes victorias y el éxito del que se vale El Vasco; pero lo que sí queda claro es que él responde a un interés que bien podría ser el del gobierno federal. Y que también podría tener una actitud similar con la empresa televisiva.

Curiosamente, a los dos entes les interesa tener fanáticos futboleros motivados y, como se dice, echaos pa’lante. Al gobierno de la República, por ejemplo, bien parece que le interesaría tener a una ciudadanía enfrascada en la euforia cotidiana de un equipo aparentemente ganador, para conseguir cierto tipo de despresurización respecto a ciertos temas y ciertas opiniones que hoy pesan en el colectivo; y a Televisa le interesaría algo similar, pero para tener clientes cautivos; es decir, convertir el tiempo al aire, como una arena en la que compradores y vendedores de deseos e ilusiones, buscarán la forma de lograr un “afloje” en la billetera a todos aquellos que, en el Mundial de futbol, encuentran la ocasión perfecta para salir de casa y hacer ciertas cosas que rompen con su rutina.

Y todo esto lo impulsan, a sabiendas de que las victorias del Vasco son un asunto que podría implicar una larga discusión, comenzando porque no son tantas ni tan importantes como parecen; el momento, sobre todo, apunta a aprovechar las circunstancias para emprender esta ideal del México ganador, que de todos modos encuentra la forma más práctica para salir adelante.

UNA BURLA

Anda por ahí, circulando en las señales de televisión, el comercial de una mueblería en la que se promete el reembolso del valor actual de las pantallas gigantes de televisión, a cambio nada menos de que ¡México gane el campeonato mundial de futbol! Otros fueron más moderados y emprendieron ofertas más o menos parecidas, pero haciendo válida la oferta si México jugaba y ganaba el fatídico quinto partido. Es cierto, los jóvenes seleccionados saben jugar al futbol. Pero, con toda razón, hay que prepararse para la realidad. Es decir, para no ver ganar todo, al ganador que ahora mismo ya vemos en la tele.

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Sección 22: negociación de proyecto alternativo inexistente

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+ Interés sindical: ir a tomar control, completo, de recursos

Ayer jueves, el secretario General de la Sección 22 del SNTE, Azael Santiago Chepi, llamó a las bases magisteriales “a prepararse para el paro indefinido de labores” si los gobiernos federal y de Oaxaca, insisten en no cumplir satisfactoriamente con el pliego de exigencias que ellos les presentaron a inicios del pasado mes de mayo. En realidad, más que demandas económicas, sociales o políticas de corto plazo, lo que busca negociar la dirigencia magisterial es nada menos que la cesión total, por parte de los dos ámbitos de gobierno, del control salarial y de las bonificaciones económicas de sus agremiados.

Fue clara la molestia que provocó, en la dirigencia de la Sección 22, la difusión de un comunicado de prensa por parte del Gobierno del Estado, la noche del miércoles, en el anunciaba el cumplimiento de la mayoría de las demandas magisteriales. En dicho boletín oficial, se hacía mención de una declaración realizada por el titular del IEEPO, Abel Trejo González, en la que aseguraba que “en lo concerniente al pliego petitorio, el gobierno estatal ha cumplido dentro del ámbito de su competencia la mayoría de las solicitudes presentadas, mismas que han sido analizadas y aceptadas por el magisterio, y que con estas mesas de trabajo se busca dar cumplimiento al resto de las demandas”. E incluso remarcaba: “El Gobierno estatal no va a tener ningún problema en abordar los temas que nos corresponden, que en su totalidad han sido cumplidas”.

Por esa razón, ayer mismo el secretario de Organización de la 22, Gabriel López Chiñas salió ante la prensa, para asegurar que “el gobierno de Oaxaca miente haciendo creer a la opinión pública que está cumpliendo cuando en los hechos, el magisterio ha considerado nulas sus respuestas, porque incluso ha reducido en 40 por ciento las respuestas otorgadas con respecto del año anterior.”

Algunas horas después, fue el propio Santiago Chepi quien amagó con el llamado al magisterio, y al pueblo en general, a estar preparados ante la inacción gubernamental que, en su lenguaje, provocaría que éstos decretaran el estallamiento del paro indefinido y la instalación de un plantón masivo en el primer cuadro de la capital oaxaqueña.

Fundamentalmente, la Sección 22 hoy encabeza su lucha política por lograr dos objetivos, relacionados no sólo con el gobierno estatal. De hecho, una de esas grandes misiones tiene que ver con el proceso de rezonificación salarial que lograron como concesión federal, a raíz de la participación que tuvieron en el conflicto magisterial y popular de hace cuatro años. Los incrementos salariales han sido paulatinos. Y lo que buscan, con esta vertiente de la lucha sindical, es asegurar que el gobierno federal cumpla con lo pactado, en los tiempos y términos previstos.

La otra vertiente de su lucha es no menos importante. Los profesores democráticos de Oaxaca, han manifestado una negativa sistemática a cualquier forma de adhesión a la Alianza por la Calidad en la Educación, que se promueve y se ha aplicado en casi todo el país, por el gobierno federal y el Comité Ejecutivo Nacional del SNTE. A cambio de no adherirse a dicho esquema, la Sección 22 ha anunciado la presentación de un proyecto alternativo que, según su visión particular, resuelva la problemática educativa de los profesores y la educación, pero sin tratar de privatizar la educación y tampoco “estandarizar” las evaluaciones a criterios internacionales de medición del aprovechamiento que, según ellos, son inaplicables en un entorno con tantos atrasos como el de Oaxaca. Sólo que existe mucho más, escondido, en ese “discurso y vocación alternativa” de la Sección 22.

VAN POR EL DINERO

De acuerdo con verdaderos maestros, cercanos a la Sección 22, a quienes consultó el autor de este espacio, la dirigencia magisterial de Oaxaca ha sido incapaz de articular la propuesta alternativa que tanto ha anunciado. Aseguran que lo más que han podido lograr, hasta ahora, es la concreción de algunos lineamientos básicos sobre el proyecto educativo alternativo que desearían presentar, pero que están aún lejos de concretarlo, y que por esa razón es altamente improbable que algo tan inacabado como sus ideas, pudiera llegar a convertirse, en el corto o mediano plazo, en un programa alternativo de educación para los alumnos. Aseguran que de aceptarlo, tanto los gobiernos local como federal, estarían convalidando la aplicación de un plan que, como tal, está muy lejos de serlo, y que por ello tendría más cuestionamientos y defectos, que cualquier virtud que pudiese presentar.

Empero, independientemente del plan estrictamente educativo, los profesores de la Sección 22 que hoy negocian con el SNTE, el gobierno federal y representantes del gobierno local, tienen en la mente lograr la aprobación de sendos programas de rescate de la infraestructura educativa, mobiliario, capacitación docente, formación de nuevos profesores normalistas y, lo que es la joya de la corona, el manejo nada menos que del programa de estímulos económicos y ascensos para los trabajadores de la educación. Esto último es lo que, en su visión, vendría a sustituir a la carrera magisterial, que quedó superada con la Alianza por la Calidad de la Educación, que ellos se niegan a reconocer y a aplicar en Oaxaca.

¿Por qué decimos que es “la joya de la corona”? Porque si la Sección 22 llegara a tomar el control de ese programa de estímulos económicos, no sólo continuaría recibiendo un cheque en blanco para el manejo discrecional, y hasta terrorista, de sus trabajadores, sino que además asumiría el control completo de lo que los profesores denominan los estímulos “de tipo horizontal” que se les otorga cuando mejoran su nivel de preparación todos aquellos que están frente a grupo.

La 22 quiere, como parte de ese plan alternativo, hacer parte de los estímulos hoy propios de la carrera magisterial, no sólo a quienes están frente a grupo, sino al personal administrativo y de apoyo. Es decir, ensanchar su poder. Abrir la billetera a quienes, sin preparación docente, contribuyen a la lucha. Y tomar el control, por completo, de la educación en Oaxaca. Independientemente de cómo se resuelva, la educación pierde: si les ceden el programa; o si nos preparamos, todos, para el paro indefinido.

DE RIPLEY

El PT local, comenzará a llamar ¡a que no voten por él! De risa loca. Todo por Flavio Sosa. Abundaremos.

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PRI en capital: objetivo, minar a oposición lo más posible

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+ López Lena, Arnaud y Casasnovas buscarán revertir tendencia

Quizá a sabiendas de que los partidos de oposición tienen una fortaleza importante, en la capital oaxaqueña la alianza del Partido Revolucionario Institucional y el Verde Ecologista, han buscado hacer una batalla electoral impulsada desde varios frentes. En cada uno de ellos, los respectivos personajes otrora opositores y que ahora son aliados de la causa priista, no tratarán de construir, sino justamente de carcomer ciertos nichos de votantes que hoy se encuentran en manos de la oposición y que, una vez desmantelados, podrían permitirles un triunfo en las urnas.

Para entender este asunto, es necesario ir por partes. La capital oaxaqueña, como bien se sabe, es uno de los más preciados bastiones de la oposición. A pesar de que hoy tanto la Presidencia Municipal como los dos distritos electorales locales pertenecen a la causa priista, es evidente que la concurrencia de los procesos electorales —de Gobernador, diputados y munícipes— complicó las posibilidades de que el tricolor mantenga esos espacios para sí.

Ante la ausencia del llamado “voto diferenciado” (es decir, que al momento de decidir el sentido de sus respectivos sufragios, el elector vote por partidos distintos en las papeletas electorales para gobernador, diputados y alcaldes, que se le entregan en la casilla), lo que es de esperarse, como en cada elección que se define la gubernatura, que el triunfo en la capital del Estado se lo lleven las fuerzas de oposición.

Esa ha sido una especie de “regla” que se ha reiterado en las votaciones de cada seis años. Baste ver que en los comicios estatales ocurridos en el año 2004 —dejemos por un momento las referencias a las llamadas “votaciones intermedias”— aquí en Oaxaca de Juárez el triunfador fue el candidato opositor a gobernador, Gabino Cué Monteagudo, pero también lo fueron quienes contendieron para las diputaciones por los dos distritos locales que abarcan la ciudad y gran parte de su zona conurbada.

Ahora el riesgo resulta ser mayor. En los comicios de julio próximo no sólo se definirá la gubernatura y las diputaciones locales, sino también las presidencias municipales, en las que, numéricamente, el priismo llevaría también una tendencia derrotista frente a una unión de todas las fuerzas de la oposición, si no se aplicaran estrategias duras para tratar de desmantelar el potencial de los partidos de oposición.

Vayamos nuevamente a los antecedentes más referenciales, de los comicios estatales de 2004. Se ha corroborado, en base a las estadísticas existentes disponibles en el sitio web del Instituto Estatal Electoral, que en 2004, el candidato priista a edil citadino, Jesús Ángel Díaz Ortega sólo pudo vencer, con 23 mil votos, a sus dos adversarios principales (Pablo Arnaud del Partido Acción Nacional y Alberto Esteva Salinas de Convergencia, respectivamente) que, por separado, ¡habían obtenido más de 20 mil votos cada uno! Es decir, que de haber competido en coalición, los opositores habrían ganado por una ventaja de casi dos a uno sobre los tricolores.

Así, a la luz de los antecedentes más próximos, es clara la desventaja que tiene el priismo en la capital oaxaqueña, y más en comicios concurrentes como los actuales. Una de las salidas posibles, en ese sentido, podría ser la de construir una enorme y costosa estructura electoral. Pero otra, que no es óbice respecto de la primera, es la de minar al adversario. Eso es justamente a lo que está apostando ahora mismo el priismo.

LOS VENDIDOS

En 2007, Humberto López Lena Cruz, estuvo a punto de ganar la Presidencia Municipal de Oaxaca de Juárez, al ser postulado por el Partido Convergencia. En cifras redondas, obtuvo unos 30 mil votos, frente a los 34 mil que llevaron a la victoria al priista José Antonio Hernández Fraguas. De nuevo, la división de los partidos de oposición, les impidió arrebatar la alcaldía a los tricolores, que sí la ganaron, pero luego de serias dificultades.

Lo llamativo de este asunto, es que ahora López Lena es un fervoroso aliado del priismo, que anunció que irá a contender nuevamente por la alcaldía citadina, pero ahora bajo la figura de “candidato independiente”. Ese tipo de candidaturas, como bien se sabe, no tienen reconocimiento alguno en el código electoral local, y por lo tanto, para efectos legales, sin simplemente inexistentes.

Sin embargo, eso no parece ser lo importante. López Lena Cruz va a buscar la simpatía popular a través de una candidatura independiente, no para hacer sombra al priismo, sino todo lo contrario. Si por las fuerzas de oposición obtuvo 30 mil votos, cierta cantidad de esos sufragios podría considerados como “fieles”. Es decir, que lo acompañarán y votarán por él, independientemente del partido que lo postule. Lo importante, en esto, resulta ser que cada voto dado a la “candidatura independiente” de López Lena Cruz, será, para efectos legales, simplemente un voto anulado; y para efectos políticos, un voto menos para las fuerzas opositoras.

Esa actuación de esquirolaje, que en López Lena es perfectamente visible, es más o menos similar, aunque más disimulada, en el ahora ex militante de Acción Nacional, Pablo Arnaud Carreño. Su rompimiento con el partido y con la coalición opositora buscó, además del impacto emocional y la percepción inicial de desmantelamiento en las fuerzas de oposición, buscará también hacer emigrar ciertos nichos de votación de la oposición, para hacerlos llegar al PRI.

A todo esto habría que sumarle el trabajo político que, formalmente, realizará el tricolor. Ahora no buscó desmantelar una alianza —eso es imposible—; pero sí está buscando minar a las fuerzas a través de golpes importantes. Es decir, que no está construyendo para sí, sino destruyendo a sus adversarios. Esta promoción de los rompimientos opositores —y el dinero que están inyectando para provocarlos— demuestran el tamaño de los temores que existen en el priismo, y las altas posibilidades que tiene la coalición de ganar en los espacios públicos que se disputan en la capital oaxaqueña.

MUNICIPIOS EN RIESGO

Esto mismo debieron haberlo registrado en el priismo, cuando decidieron quiénes serían sus candidatos a ediles, en los municipios que se encuentran alrededor de la capital oaxaqueña. Más de uno está perdido desde ahora. Y la derrota de uno, seguramente arrastraría a ese mismo destino a los demás. Seguro que, ante los resultados, se harán los sorprendidos.

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Árboles trozados en Centro Histórico: algo más que ecocidio

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+ Descomposición social real: en ese hecho tenemos la muestra

La mañana del lunes, varias docenas de árboles recién plantados en la más céntrica de las zonas de la capital oaxaqueña, aparecieron trozados y “macheteados”. Esto, independientemente del daño a la ecología que significa, es sobre todo una demostración implacable de la descomposición social real que existe en Oaxaca, del libre desafío a la autoridad y la ley, y de la escasa efectividad que demuestran quienes tienen la tarea pública de preservar el orden y la legalidad en los diversos órdenes de gobierno involucrados. Hechos como este, debían dolernos y preocuparnos a todos los oaxaqueños.

¿Qué ocurrió exactamente? Que la mañana del lunes, se calcula que entre las cinco y seis de la mañana, varias docenas de árboles de tipo fresno, macuil y primavera que se encontraban plantados a lo largo de varias cuadras recién remodeladas de la avenida José María Morelos, en pleno Centro Histórico, aparecieron con visibles marcas de haber sido trozados con las manos, y otros rebanados con instrumentos tales como cuchillos o machetes.

El hecho resultó preocupante, en un primer momento, por varias razones. Primero, porque esos especímenes vegetales representaban el ánimo ciudadano y gubernamental por preservar y restaurar la imagen ecológica en el Centro Histórico. Segundo, porque cada uno de esos árboles, tiene un valor en el mercado de alrededor de mil pesos, que habrían sido cubiertos en conjunto particulares y el gobierno. Y tercero, que es lo más grave, porque ante el hecho resultó que ningún ciudadano —transeúnte, vecino o automovilista— vio, ni se percató, de tan abominable acto.

En esto, el primer alegato que se esgrimió, fue el relativo al daño ecológico. Si bien la tala o afectación a cualquier arbusto significa un daño al medio ambiente, también es claro que, en este caso, eso parece ser lo de menos. ¿Por qué? Porque dichos ejemplares eran parte de una cuestión ornamental de la imagen urbana, que también buscaban comenzar a fomentar un equilibrio entre la presencia de cemento, banquetas y asfalto, y los escasos espacios que dejaron para la presencia de este tipo de seres vivos.

Así, lo de menos sería que la autoridad hubiere capturado en flagrancia a los responsables, para consignarlos ante la instancia competente, para obligarlos a reponer los árboles dañados. O que, en su caso, fueran los mismos organismos públicos y privados que inicialmente invirtieron para su compra y plantación, quienes realizaran una inversión. Es decir, que reponerlos es lo de menos.

El problema, en realidad, inicia cuando uno comprende el mensaje de fondo que, involuntaria o deliberadamente, quisieron enviar los que perpetraron la acción. Quien cometió esos actos, sabía que independientemente de la hora en que lo hiciera, no sería castigado por la autoridad, ni condenado, o denunciado, por la ciudadanía. Es decir, sabía que aquí se puede hacer cualquier cosa, cobijado por el amplio manto de la impunidad. Eso fue exactamente lo que ocurrió. Y eso, que es algo en lo que muy pocos parecen haber reparado, es lo que se aparece como lo más grave de todo este asunto.

FOMENTO A IMPUNIDAD

Así, podemos entender que lo grave de todo esto no es sólo la destrucción de los arbustos o el posible daño ecológico que esto provoca. Lo preocupante, en realidad, se encuentra en el hecho de que quien lo hizo, demostró un profundo desprecio por la ciudad, y una declarada burla a la autoridad, a la ley, y a cualquier cosa que se pudiera hacer desde las trincheras ciudadanas.

¿Por qué? Porque todo esto ocurrió a la vista de todos, a escasas dos cuadras del Zócalo citadino, y a menos de cinco del Palacio Municipal y el Cuartel General de la Policía de la capital oaxaqueña. El acto vandálico no pudo ocurrir en unos cuantos segundos: esto porque no fue uno ni dos, sino varias docenas de árboles las que fueron trozados, a lo largo de varias cuadras, en una de las arterias viales más transitadas e importantes en el Centro Histórico.

Lo más grave de todo, es que nadie vio nada; la autoridad no fue capaz si quiera de sospechar sobre los responsables. Y quien lo hizo, dejó constancia de que aquí la norma escrita vale lo mismo que la letra muerta, que las insignias de la autoridad tienen el mismo peso y la efectividad de quienes viven en el descrédito y el anonimato, y que, por todo eso, la ciudadanía se siente insegura e incapaz de señalar, de denunciar y de condenar, por el temor mismo que le genera el estar a merced del vandalismo y la impunidad.

Así, lo que pasó el lunes con esos árboles, mañana puede ocurrir con las ventanas de las casas o los comercios, con los automóviles estacionados, o con cualquier cosa que se encuentre en la vía pública. Si la autoridad no vale, si la ley es vilipendiada, si la impunidad prevalece, y si nadie tiene el valor suficiente como para hacer frente a quienes destruyen, entonces existe la entera posibilidad de hacer, a placer, lo que les venga en gana.

Frente a hechos como este, deberían reflexionar todos aquellos que han tenido excesivas complacencias con quienes quebrantan la ley. ¿Cómo no pensar hoy que se puede hacer lo que sea, si frente a hechos como los del 2006, nadie pagó ante la justicia? ¿Cómo tener respeto a la ciudad, a la ecología, a la autoridad y a la ley, si tanto el gobierno como los grupos de lucha social, se han encargado de demostrar el profundo desprecio que le tienen a la ciudad? ¿Cómo no pensar en que todo puede quedarse en el marco de la impunidad, cuando es eso lo que han fomentado sostenidamente desde hace tiempo en Oaxaca?

El hecho queda ahí. Es una afrenta contra la ciudadanía y contra la ecología. Es una burla directa hacia la autoridad, que ahora, como siempre, busca evadir sus responsabilidades. Es un pequeño resultado de todo lo que antes ha ocurrido. Y es una demostración fehaciente de las bajezas que se pueden cometer libremente, a plena luz del día, y en cualquier lugar, en una ciudad tan engañosamente tolerante, como lo es Oaxaca.

NUEVOS PRIISTAS

Además de las ofertas que recibió el ahora ex panista Pablo Arnaud, se debe añadir que su esposa, Laura Bustamante, aparecería nada menos que como candidata a una de las dos sindicaturas del Municipio de Oaxaca de Juárez, en la fórmula priista que encabeza Beatriz Rodríguez Casasnovas. Una congruencia muy convenenciera la de los ex panistas.

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Rupturas: resultado de candidaturas y decisiones impuestas

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+ Arnaud: uno de los seis desplazados; ¿Y rupturas priistas?

La renuncia al Partido Acción Nacional de Pablo Arnaud Carreño —símbolo icónico no de ese partido, sino de la oposición en Oaxaca—, refleja uno de los efectos que hasta ahora se habían reprimido respecto a las decisiones impositivas y excluyentes, de las que se valió la conformación de la coalición Unidos por la Paz y el Progreso de Oaxaca. Esto es, el grosero desplazamiento y ninguneo del que fueron objeto todos los personajes que inicialmente fueron presentados como los prospectos de cada uno de los partidos que participan en dicha alianza. Este efecto, que no es privativo de las fuerzas opositoras, revela la calidad de la democracia interna en las fuerzas políticas.

¿Alguien recuerda, por lo menos, quiénes fueron los personajes que, en diciembre pasado, presentaron las fuerzas de oposición, como sus potenciales “cartas fuertes” para disputar la gubernatura del Estado al Partido Revolucionario Institucional? El 28 de diciembre pasado, ocurrió una reunión pública en la que participaron los siete principales prospectos opositores. Éstos fueron, por Acción Nacional, Pablo Arnaud Carreño, Huberto Aldaz y Gerardo García Henestroza; por el Partido de la Revolución Democrática participaron Carlos Altamirano Toledo y Othón Cuevas Córdova; y por el PT y Convergencia asistió el ahora candidato, Gabino Cué Monteagudo. Incluso, en aquella reunión inicial también participó Irma Piñeyro Arias, en representación de Nueva Alianza.

Hoy, ante la renuncia de Arnaud Carreño, no sólo tendríamos que preguntarnos cuál fue la razón que motivó esa decisión, sino también ver algo por demás lógico: que todas las inconformidades, y hasta los deslindes que hasta ahora han ocurrido en la Coalición opositora, se explican en la forma en cómo ésta se conformó y tomó sus principales decisiones. Pero vayamos por partes.

Quizá la desmemoria ataca a muchos que ahora se dicen sorprendidos por la decisión de Arnaud Carreño. Pero fue en enero pasado, cuando una dirigencia nacional no sólo “destapó” oficialmente a Gabino Cué Monteagudo como su candidato a Gobernador, sino que asestó, además, un certero albazo a la democracia interna a la que, según, jugaban las fuerzas y los personajes que aquí en Oaxaca luchaban por conformar la Coalición, y ninguneó a todos los que habían creído en esa democracia. Ese partido, para quien no lo recuerde, no fue ni Convergencia ni el PRD. Fue Acción Nacional. Y el ahora ex Panista, fue uno de los damnificados directos de ese madruguete.

Arnaud, que se caracterizó en Oaxaca por ser un panista congruente y comprometido, y que, con sus triunfos electorales tanto en la alcaldía, como en una diputación federal, en tiempos de un partido oficial mucho más dominante e intolerante, se afianzó como uno de los iconos más representativos de quien alcanza cargos públicos desde las trincheras ciudadanas. Bueno, pues todo eso no le fue suficiente como para ser tomado en cuenta por su partido no sólo respecto a las postulaciones más recientes, sino tampoco para ocupar puestos importantes ahora que el gobierno federal es, y desde hace una década, nada menos que panista.

La suma de esos factores, fue lo que seguramente motivó a Arnaud a abandonar las filas del partido en el que tradicionalmente militó. Fue él, pero igual pudo haber sido otro de los personajes que, lo acepten o no, fueron la comparsa perfecta que finalmente contribuyó a legitimar la candidatura de Cué Monteagudo. Ninguno de ellos fue tomado en cuenta para la labor política que seguramente esperaban. Y pudo haber sido él, o cualquiera de los que fueron presentados como “cartas fuertes”, y finalmente fueron echados en el saco del olvido, apenas se cumplieron las formas democráticas mínimas en la alianza opositora.

¿“UNIDAD” PRIISTA?

La renuncia de Pablo Arnaud, además de ser la consecuencia natural de una posible oferta que pudieran haberle hecho desde el priismo, es también un reflejo fiel de lo que provocan los procesos internos que no alcanzan a tener el calificativo corroborable de “democráticos”. Si esto es así, ¿por qué en la casa de enfrente, es decir, en el PRI, no hubo ruptura?

La respuesta fácil podría encontrarse en lo que se conoce como “operación cicatriz”. Es decir, en las negociaciones que se hacen en medio de un proceso interno, para que a través de ella nadie resulte ser un completo perdedor, frente a quien de antemano ya se impuso sobre todos los participantes. Si esto pudiera ser parcialmente válido, la respuesta también debería enfocarse a lo irremediable que resulta ser, para muchos priistas, la disyuntiva entre atender a la congruencia, o doblegar sus convicciones ante una mera conveniencia.

Existen dos ejemplos claros, en el priismo, de cómo se atiende a la convicción, y cómo a la conveniencia. Una ruptura que el priismo no ha querido reconocer como tal, pero que ocurre en los hechos, es la relativa al diputado federal Jorge Franco Vargas. Éste, además de participar en el proceso interno y de haber jugado un papel trascendental en el ánimo del actual Jefe Político, resultó ser uno de los varios desplazados por la decisión final que se tomó en el priismo.

Fue, junto con el senador Adolfo Toledo Infanzón, uno de los que se dijeron en contra de las prácticas antidemocráticas en el priismo, y que amagaron con ruptura. ¿Y cuál fue la diferencia entre uno y otro? Que Franco Vargas, frente a todas las consecuencias posibles, decidió asumir la decisión de no involucrarse en tareas políticas si no era él el abanderado.

Pero Toledo Infanzón, aún cuando era el puntero en las encuestas, prefirió doblegarse y anteponer a sus pretensiones “la unidad del partido”. Aunque, en realidad, ese fuera el escondite en el que ocultó el temor de quedar no sólo fuera de la contienda, sino también de la sucesión, del posible triunfo electoral, y de todos los privilegios que esto implica. Así, las fracturas existen, pero hasta ahora, por decoro o conveniencias, ninguna ha sido expuesta.

LOS ERRORES DE PABLO

Lamentablemente, toda la congruencia que demostró Pablo Arnaud con su renuncia, la dilapidó en la imprudente decisión de mostrarse, inmediatamente, como un aliado del candidato priista, Eviel Pérez Magaña. No es mala su adhesión: al contrario. Pero fue eso lo que dio pie a todos los improperios que le lanzaron desde el PAN. Fue un error descuidar las formas. Para no parecer un oportunista.

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Flavio Sosa: choque interno en Coalición por su candidatura

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+ PT: reflejo de lucha entre opositores radicales y moderados

La semana pasada, dentro y fuera de la Coalición Unidos por la Paz y el Progreso de Oaxaca, se escucharon sendos llamados a Flavio Sosa Villavicencio para que declinara la candidatura que el Partido del Trabajo le otorgó, en el primer sitio de su lista a las diputaciones por el principio de representación proporcional. Más allá de la convulsión ciudadana y partidista que provocó dicha postulación, cabría preguntarse cuál fue el método y quiénes los responsables de esa decisión que cimbró fuertemente a la alianza opositora.

Para entender esta decisión, es necesario comenzar por delinear el contexto en el que se erigió la Coalición opositora. Como lo hemos dicho en otros momentos, la unión partidista se logró gracias al consenso de fuerzas políticas otrora lejanas como el PAN, el PRD, PT y Convergencia. Fueron las dirigencias nacionales de esos partidos quienes establecieron las bases fundamentales de la Alianza, y una vez afianzada la candidatura común a Gobernador de Gabino Cué Monteagudo, trasladaron las siguientes decisiones y negociaciones a las dirigencias estatales.

Esas decisiones y negociaciones que dejaron en manos de las dirigencias estatales, son las correspondientes a las diputaciones y presidencias municipales. Como bien se sabe, la ley electoral establece que dos o más partidos pueden postular a un mismo candidato, pero que cada uno debe conformar sus propias postulaciones para cada uno de los cargos públicos en disputa.

Así, entre las dirigencias locales de los aliancistas se tenía la previsión de que, por el Partido del Trabajo, la lista de candidatos a diputados por la vía de los llamados “plurinominales”, sería encabezada por Daniel Juárez u Otilia Galindo. Eso era lo que consideraban como posible hasta que, el pasado 19 de mayo, todos recibieron con sorpresa la noticia de que dicho instituto político, había inscrito a Sosa Villavicencio ante el IEE, como el primero en su lista de representación proporcional.

Evidentemente, nadie en las fuerzas aliancistas recibió con agrado, desde el primer momento, tal postulación. Primero, porque ésta tendría un impacto negativo directo en los índices de aceptación del candidato Cué Monteagudo; segundo, porque tal decisión se había tomado contraviniendo las reglas internas de la coalición. Y tercero, porque todo esto fue asumido como una decisión impositiva de la dirigencia nacional del Partido del Trabajo, que habría sido conseguida no sólo a través de la fuerza, sino del engaño a ciertos órganos internos y personajes del petismo local y nacional.

Así, la primera decisión tomada por las fuerzas coaligadas, fue la de hacer ciertas mediciones, respecto a cómo la ciudadanía había tomado la postulación de Sosa. Rápidamente se dieron cuenta que el cálculo sobre impacto negativo hacia la candidatura de Cué—que es la que finalmente todos asumen como prioritaria— llegaba a ser de alrededor de un punto porcentual directo en las encuestas. Es decir, que para efectos de aceptación popular, esto era un pesado lastre más que una contribución a la Coalición. Por ello, la percepción de ese malestar ciudadano fue la primera de las razones que motivó a los dirigentes opositores para llamar a Sosa a reconsiderar la posición que le había dado el PT.

Esto era de sí importante, aunque había más razones. A decir de las fuentes consultadas, la candidatura de Sosa fue tomada rebasando a las dirigencias locales de los partidos aliancistas. Y esto, según lo dicho, era contrario a algunos pactos internos, que señalaban que cada una de las decisiones debía tener los consensos necesarios de todas las fuerzas coaligadas, precisamente para evitar que las disposiciones de unos pudieran llegar a afectar a los demás en los intereses comunes.

Sin embargo, con todo esto sigue en pie la pregunta: ¿Qué hizo Sosa para conseguir esa candidatura? ¿Quiénes y cómo lo impulsaron? Y, sobre todo, ¿Bajo qué argumentos lo hicieron?

POSTULACIÓN TIMADORA

Fue un grupo de antiguos militantes del Partido de la Revolución Democrática, ahora identificados con el PT de Andrés Manuel López Obrador, quienes tomaron como bandera la causa de Sosa. Así, el senador Salomón Jara, Otilia Galindo y César Mateos, entre otros, fueron quienes acudieron, en la Ciudad de México, ante los órganos nacionales del petismo, para abogar por la postulación del otrora Dirigente de la APPO.

Una vez que elevaron ante las instancias nacionales petistas, la petición de postular a Sosa como cabeza de la lista plurinominal del PT en Oaxaca, éstos cuestionaron la aceptación tanto de la dirigencia estatal como de la representación legislativa federal del partido. Dicho grupo de personajes, argumentó que por parte del petismo local no existía inconveniente, y con ese argumento convencieron al diputado federal Francisco Amadeo Espinosa Ramos, quien aún cuando no tiene ninguna cercanía o interés político en Oaxaca, es el que representa a la tercera circunscripción federal en los órganos nacionales de dirección del petismo.

Así, con esos dos avales, ese grupo de perredistas ahora identificados con la causa petista de López Obrador, fue como lograron desplazar a quienes las fuerzas aliancistas tenían como candidatos previstos por el PT, e impusieron a Sosa Villavicencio. En un primer momento, Cué Monteagudo no se pronunció abiertamente en contra del Dirigente appista, para no entrar en colisión directa con el grupo perredista que le es necesario para sostener sus posibilidades de triunfo.

Pero en el llamado hecho por los dirigentes partidistas a Sosa para declinar la candidatura, se da cuenta puntual de cuánto molestó a las fuerzas coaligadas no sólo la postulación, sino el manejo político engañoso que se hizo de la misma, y el ninguneo a los acuerdos previos.

OPORTUNISMO PRIISTA

Una vez asimilada la molestia que causó la postulación de Sosa entre los opositores, la dirigencia estatal del priismo quiso tomar ventaja. Por eso emplazaron a la Coalición a retirar esa candidatura. El objetivo era, en sentido contrario, provocar que Sosa se aferrara a la posición. La jugada parecía redonda. Sólo que la forma en que lo hicieron, más que ayudarles, los hizo ver ante el público, como injerencistas, antidemocráticos y oportunistas, y no como los “estrategas” que ellos creen ser. Esto fue, en resumen, un perder-perder para todos.

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