Gabino y S-22: una relación anunciada

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Elba Esther Gordillo, presidenta del Comité Ejecutivo Nacional, y líder indiscutible del SNTE, hace cuatro años fue una de las más decididas impulsoras de la causa política del entonces candidato del Partido Acción Nacional a la Presidencia de la República, Felipe Calderón Hinojosa. Al haberse convertido éste en Presidente de México, el SNTE no ha tenido un papel convulso ni exageradamente voraz que algunos vaticinaban. La más grande ganancia de la profesora Gordillo, fue el sostenimiento y la tolerancia federal íntegra a su sindicato —con todos los privilegios personales y colectivos que previamente ya habían conquistado—, y la cesión de ciertos espacios para incrementar la influencia de Nueva Alianza, el partido político de Gordillo y el magisterio.

Eso que ocurre en el ámbito federal, es un reflejo de lo que seguramente pasará en Oaxaca en la relación entre el gobierno de Gabino Cué y la Sección 22 del SNTE. Al igual que en el ámbito federal —y guardadas sus debidas proporciones— es evidente que en la entidad se ha vivido un proceso político similar, que ha dejado en claro que, al menos electoralmente, el magisterio sí tiene un peso específico determinante, y que, por tanto, ellos sí tienen la posibilidad de asumirse como factor de cambio. Claramente se puede percibir que la alternancia política en la entidad no hubiera sido posible sin el apoyo de esos grupos que previamente ya se habían declarado como contrarios al régimen gobernante.

Sin embargo, como ocurre en todos los procesos políticos, ningún apoyo político se otorga a cambio de nada. Los profesores de la Sección 22 se asumieron como parte de esa fuerza que buscaba desterrar al priismo del gobierno estatal, por al menos tres razones. La primera razón, más o menos ideológica, radica en que sus postulados son diametralmente opuestos a la práctica de gobierno del priismo. La segunda razón, eminentemente práctica, radica en la declarada enemistad y los agravios que ya se acumulaban entre el gobierno priista de Ulises Ruiz y su gremio, como causa del conflicto magisterial de 2006.

Y la tercera razón, que es la más importante, se explica en el nada extraviado instinto de conservación, como organización política, de la Sección 22. ¿De qué hablamos? De que, según lo visto, hasta hoy lo que ocurre entre el gobierno estatal y el llamado “magisterio democrático” es una lucha mutua por sobreponerse uno al otro; por restarse poder, por hacerse demostraciones de contundencia y, en el último de los casos, por tratar de acotar, desde el poder estatal, la influencia y fuerza política que tiene la Sección, en contraparte a las pretensiones de entrega total del sector educativo estatal a la dirigencia política del magisterio. Hasta ahora, pues, el gobierno y la 22 se aparecen ubicados como adversarios. Y de seguir así, algún día, uno de ellos tendría que derrotar al otro.

Ahí es donde radica el instinto de conservación de los profesores democráticos. Saben que una realineación a favor de sus adversarios, en el corto o mediano plazo, los llevaría a perder sus privilegios y los cotos de poder que hoy manejan a sus anchas. Y por eso, siguiendo la lógica de que “los enemigos de mis enemigos, son mis amigos”, trataron de ubicarse en el ámbito de apoyo de quienes querían derrotar al régimen que los quiso militar y contrarrestar.

En razón de ello, aunque trataron de conservar su decoro en el ámbito de lo público —porque uno de sus postulados radica en asegurar que para ellos ninguno de los partidos políticos garantiza cambios o mejoras sustanciales, y que por eso ellos como gremio no apoyan a ninguno—, lo cierto es que en el ámbito particular, la Sección 22 apoyó sin denuedo la causa del cambio político en Oaxaca, a través del voto y el activismo de sus agremiados a favor de la causa del candidato opositor, Gabino Cué Monteagudo.

¿QUÉ BUSCA LA 22?

Hoy, cuando es un hecho que a partir del mes de diciembre gobernará un personaje que recibió fuertes apoyos de la Sección 22, y que éste mismo ha reconocido que sólo reconocerá y trabajará con los democráticos, pero no con su disidencia de la Sección 59, tendríamos que preguntarnos qué buscarán los sectores magisteriales que ganaron los comicios junto con Gabino Cué.

La pregunta no parece ociosa. Porque aún cuando los catastrofistas aseguran que el triunfo de Cué fue algo así como la puerta de entrada para un predominio implacable de los democráticos, y el punto de inicio para una escalada de demandas llenas de voracidad y ansias de poder, lo cierto es que el establecimiento de un panorama político serio, resulta ser mucho más modesto. ¿Por qué?

Porque es evidente que, al igual que como ha ocurrido en el ámbito federal con el apoyo y las relaciones entre el gobierno del presidente Calderón y la profesora Gordillo, los profesores que se asumen como parte de la dirigencia real de la Sección 22, y que definen su rumbo político, tendrán que buscar la supervivencia de su gremio, de su grupo político, y de sus privilegios, en medio de un ambiente político que justamente reclama lo contrario. Es decir, cambios.

En efecto, de 2006 a la fecha, el gobierno federal y el SNTE han buscado —sin éxito— modificar la imagen que se tiene de la educación pública, y de los maestros, a través de programas como la Alianza por la Calidad en la Educación, que contemplan una serie de cambios y mejoras en la impartición de la educación, pero que no tocan los privilegios del Sindicato. Se dice que la educación tiende a mejorar. Pero cualquier reforma real y profunda, necesariamente tendría que pasar por el acotamiento del poder sindical. Eso no ha pasado. El SNTE ganó, al aliarse con el calderonismo, no beneficios desmesurados, sino mantener a su favor el estado de cosas, la opacidad, las cuotas sindicales, y los privilegios que hoy tienen ella y su sindicato.

S-22, UN REFLEJO

Esa podría ser la lógica de la Sección 22: mantener una relación más o menos cordial con el nuevo gobierno de Oaxaca, para impulsar cambios de forma —que demuestren la voluntad de cambio del gobierno de alternancia, y que mitiguen la imagen negativa que tienen los democráticos entre diversos sectores sociales—, pero evadiendo cualquier reforma que trastoque sus privilegios. El nuevo gobierno necesitará estabilidad. Y la 22, teniendo desde ahora en sus manos el control total de la educación, buscará no perder sus privilegios.

One thought on “Gabino y S-22: una relación anunciada

  1. LA “COMPLEJA POLITICA”en el estado de oaxaca espero en lo personal que oaxaca avance en todos los ámbitos principal mente en educación dicen que tenemos 20 anos de atraso en cuanto a educación” sección 22 menos política y mas trabajo” en gobierno buscar el progreso de oaxaca creando EMPLEOS es la clave creo yo de hacer política para lograr el cambio.

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