¿Si Sección 22 quiere su ley educativa, para qué bloquea Congreso?

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+ Contradicción: quieren “su” ley, pero el mejor escenario es el vacío

 

A pesar de que la Sección 22 del SNTE ejerce una presión permanente en contra de los Poderes del Estado en Oaxaca para que su iniciativa de Ley Estatal de Educación sea la aprobada por el Congreso local, ayer y hoy decidió cercar las instalaciones legislativas para impedir el desarrollo de los trabajos respectivos. A pesar de lo contradictorio que resulta la exigencia acompañada de la obstrucción, no está de más preguntarse: ¿Por qué lo hacen?

En efecto, desde las primeras horas de ayer la Sección 22 convocó a sus agremiados a realizar un cerco a las instalaciones del Congreso local. Su argumento ha sido el mismo de otros momentos: impedir, según ellos, un albazo legislativo que eleve a rango de ley una iniciativa distinta a la que ellos presentaron ante la Legislatura local en agosto del año pasado, y que ésta se había comprometido a aprobar. Según ellos, el cerco impide el albazo, y con ello también cierran la posibilidad de que se consume la traición que, también según ellos, prepara el Estado en su contra.

Y es que resulta que a estas alturas los oaxaqueños ya tomamos como algo normal la intransigencia de la Sección 22, así como sus acciones radicales, y ni siquiera nos preguntamos cuál es la razón y la posible congruencia de ellas. No obstante, vale la pena considerar algunas de las principales aristas que rigen este asunto, para corroborar que en realidad, hoy en día son los propios maestros quienes no quieren que continúe avanzando el proceso de creación de la ley estatal de educación, y que por eso obstaculizan por todos los medios posibles el trabajo relacionado con su dictaminación y aprobación en el Congreso local.

En ese sentido, vale la pena recuperar lo que dijo hace apenas unos días la diputada local del PRI, María Luisa Matus Fuentes, respecto al proceso de dictaminación de la ley educativa. Matus Fuentes, adelantó el seis de marzo pasado (http://bit.ly/1BsOTU3) que el dictamen de la iniciativa de la Ley Estatal de Educación, podría estar concluida en tres semanas más para ser turnada al pleno legislativo para su análisis, discusión, adecuación y posible aprobación.

La legisladora de la fracción priista, aseguró que la Ley Educativa Estatal estará aprobada en tiempo y forma, a pesar de que el análisis de las siete iniciativas presentadas ante el Congreso del Estado, “es minucioso y lento”. Confió que en la próxima reunión de la Comisión Permanente de Educación, asista el pleno de la Comisión para avanzar en el estudio de las siete iniciativas, incluyendo el anteproyecto presentado por la Sección 22 de la CNTE impulsado por el Plan para la Transformación de la Educación de Oaxaca, (PTEO).

¿Qué significa todo esto? Que, comedidamente, la misma fracción parlamentaria del PRI está aceptando tácitamente que el Congreso de Oaxaca —ellos, los del PRI, eran los que se oponían a la elevación del PTEO a rango de ley— se prepara para aprobarles su norma. El problema es que pareciera que ahora quien no quiere que eso ocurra, es la propia Sección 22 del SNTE.

 

RÉGIMEN DE EXCEPCIÓN

Evidentemente, la Sección 22 nunca va a aceptar que son ellos quienes ahora están boicoteando el proceso de creación de la ley estatal de educación. Sin embargo, su oposición manifiesta es claramente explicable: ahora mismo el gobierno federal les está haciendo un “traje a la medida” con el régimen de excepción que se les está confeccionando en las mesas de negociación con la Secretaría de Gobernación; y en ese escenario lo más práctico es que ellos continúen en el limbo jurídico, para que de ese estado de incertidumbre se mantengan sus privilegios.

Pues resulta que, en esta circunstancia específica, el PTEO es lo de menos. Pues abiertamente, el propio Director del IEEPO, Moisés Robles Cruz, ha aceptado la aplicación fáctica del PTEO. “En la realidad el PTEO presentado por la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) ya se aplica en la mayoría de escuelas de la entidad aún cuando todavía no tiene el carácter de Ley Estatal Educativa”, dijo Robles hace algunas semanas.

Si el PTEO, como programa educativo ya se aplica, y como elemento normativo ya tiene la fuerza de ley a pesar de ser un documento interno de la Sección 22, entonces no importa que sea o no ley; y, junto a todo eso, si de todos modos la 22 continúa teniendo el control administrativo y político total del Instituto educativo, y el gobierno federal le ha venido garantizando todas y cada una de sus exigencias, entonces lo que queda claro es que el hecho de que se apruebe o no la ley educativa ya es un asunto intrascendente, e incluso hasta perjudicial para la Sección 22. ¿Por qué?

Porque en su proyecto de ley educativa (ese que entregaron con cara de PTEO pero que en realidad es producto de un conjunto de negociaciones entre el gobierno y la 22 de cara a la reforma educativa) el propio magisterio aceptaba ceder parte del poder que tiene en el control de la educación, a cambio de que se le respetara su visión alternativa de la educación plasmada en su plan y en su iniciativa de ley.

Sólo que con, con el cambio de circunstancias y con la rendición del gobierno federal, lo que más le conviene a la Sección 22 es que las cosas sigan como están, y no que se normen de modo distinto como se planeaba en la ley educativa. Es por eso que la lógica que está siguiendo el propio magisterio es el de exigir la aprobación de su ley como una justificación política de su lucha, pero contrapunteado por una estrategia de detener cualquier posibilidad de que su norma avance en el proceso legislativo.

Finalmente lo que parece es que hay una contradicción enorme entre lo que quiere, y lo que dice que quiere. Pues lo primero es lo que le conviene (continuar en el vacío legal), pero lo segundo es lo que le convenía (que se apruebe su PTEO). Así que por eso continuará emprendiendo acciones indefinidas para boicotear el trabajo legislativo que casi a diario le exige al Congreso del Estado.

 

FUNCIONARIOS SOMETIDOS

La sabiduría popular ha forjado dichos que encierran enormes verdades. Uno de ellos dice que “el que por gusto es buey, hasta la coyunta lame”. Eso, tristemente, le acomoda a la perfección a la nueva ralea de funcionarios del IEEPO que, comenzando por Moisés Robles Cruz, sólo llegaron a esa posición a extinguir su prestigio al defender la forma en que la Sección 22 los tiene sometidos en estos tiempos “democráticos”.