Federación, despreocupada por resolver conflicto magisterial

Seccion 22

+ Oaxaca seguiría indefinidamente en crisis; sólo la administran


Hoy que es Día del Maestro, los integrantes de la Sección 22 del SNTE concentrarán la mayor parte de su fuerza en la marcha multitudinaria que realizarán en la Ciudad de México. Su objetivo es demandar respuesta a los respectivos pliegos petitorios que entregaron al gobierno federal y de Oaxaca, hace dos semanas. Aunque pudiera creerse que la coyuntura es premonición de una nueva crisis, en el fondo lo que se espera es que nadie resuelva nada y todo continúe en la misma dinámica que hasta ahora. Mantenerse en la indefinición es lo que les conviene a todos.

En efecto, para este viernes la Sección 22 convocó a sus integrantes pertenecientes a las regiones Costa, Istmo, Mixteca, Sierra y Valles Centrales, a que participen en la marcha nacional del Día del Maestro, que partirá de la estación del Metro en San Cosme, pasando por la Secretaría de Gobernación y culminando en el zócalo de la Ciudad de México.

Saben de antemano que la respuesta oficial es previsible: a partir de hoy viernes comenzará a correr un plazo (que quizá sea de una semana más) para que la Secretaría de Gobernación entregue una primera propuesta a su pliego de demandas. En esa respuesta, la dependencia federal intentará conciliar un arreglo parcial que buscaría generar una conciliación parcial de posiciones. Buscaría, en concreto, avanzar en temas salariales y de normalización de la situación laboral de los profesores que aún tienen problemas para cobrar sus pagos, y les ofrecería solución a algunos otros temas que no pasaran por las cuestiones sensibles demandadas.

¿Cuáles son esas cuestiones sensibles? La abrogación de la reforma educativa, la liberación de los que ellos han calificado como sus presos políticos, o las presiones al gobierno estatal para la aprobación de la iniciativa de ley estatal de educación que entregó la Sección 22 al Congreso. Como esos temas no estarán sujetos a ningún tipo de negociación, entonces buscarían distender posiciones a partir de la negociación de la aplicación de alguno de los preceptos de la reforma educativa, tal como las evaluaciones a los profesores que trabajan frente a grupo.

Esa posible negociación daría condiciones para evitar el paro indefinido, un plantón masivo (en Oaxaca o en la Ciudad de México), o algunas más de las acciones contundentes con las que ha amagado la Sección 22. No obstante, todos estos continuarían siendo acuerdos parciales, coyunturales, que sólo evitarían que explotara una crisis de mayores dimensiones pero que no resolvería nada de fondo. En esa lógica, pareciera que todos se sienten cómodos con esa posición de no resolver de fondo ninguno de los problemas planteados, y continuar mientras trabajando en un escenario de normalización de las relaciones políticas sobre la base de que en los hechos nada se modifique.

Centralmente, la Sección 22 ha conseguido echar abajo casi todos los temas que le incomodaron cuando el gobierno federal asumió el control de la nómina magisterial en enero pasado; consiguieron posponer indefinidamente la aplicación de evaluaciones; y también han logrado —hasta ahora— que las autoridades educativas oaxaqueñas continúen dando trato privilegiado a la Sección 22, como si no existiera una nueva legislación federal en la materia, y sólo anclados en la inexistencia de normas estatales armónicas con las nuevas disposiciones federales.

El gobierno de Oaxaca, a través del IEEPO, tampoco se ve muy incómodo con esa situación de que no haya ningún acuerdo de fondo, y tampoco provocarlo. Para el Congreso del Estado en Oaxaca la aprobación de la ley educativa no es un tema prioritario, y por eso ni siquiera decidió incluir el asunto en el fallido periodo extraordinario que tendría que haber ocurrido en esta semana. Y frente a todo eso, los integrantes de la 22 ni siquiera tendrán acciones importantes aquí en Oaxaca, en el marco de la conmemoración del Día del Maestro. Es decir, que la prioridad es que nada cambie.

INMOVILISMO DURADERO

En Oaxaca nada de esto se puede desligar de los tiempos políticos. Hoy los diputados de la LXII Legislatura están preocupados por dos cuestiones: por las elecciones federales del mes próximo, y por la aprobación de los temas que le interesan a los grupos políticos (como el préstamo que necesita el gobierno estatal que le autoricen, y la reforma político-electoral).

Y una vez que desahoguen esas cuestiones, y pase la jornada electoral de junio, la prioridad será meterse en la dinámica de la sucesión del gobierno estatal en Oaxaca. Como podemos, en ninguno de esos dos momentos —que ya están perfectamente vislumbrados y definidos en la agenda política de los grupos— se encuentra como prioridad la posible solución a la crisis educativa.

Por esa razón, lo previsible es que nada de esto cambie en el corto plazo. En el plano federal, tampoco hay condiciones para que les sean otorgados más dividendos a la Sección 22 como premisa para que no radicalicen sus acciones. Gobernación ha intentado hacerlo en varios momentos. Pero ellos, a diferencia de nosotros en Oaxaca, enfrentan una presión durísima de la opinión pública que ha reprobado las negociaciones y al mismo tiempo ha impedido que se otorguen nuevas concesiones al magisterio de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, fuera de la ley.

Por todo eso, al final todos parecen convencidos de que seguirán buscando soluciones parciales, para que ganen tiempo donde aparentemente comenzarán a perderlo. La lucha de la Sección 22 es de largo aliento, y la resistencia de los ámbitos de gobierno será proporcional a eso.

El propio magisterio sabe que tratar de cruzarse en tiempos que no son los suyos sería un fracaso. Por eso también buscarán afinar su participación en los procesos electorales (el actual y el del año próximo en Oaxaca). A partir de eso podrán saber qué tan influyentes podrán ser en la agenda política de los años siguientes. Y mientras, sólo buscarán mantener el decoro con marchas, plantones representativos, y acciones aisladas.

SIN PIES NI CABEZA

En el Congreso local ya perdieron todas las formas. Nadie supo qué pasó con el fallido periodo extraordinario, que contra toda lógica legal fue suspendido sin haber iniciado, y que pretendía iniciar sin cumplir con los requisitos que establece la ley para convocarlo. ¿La justificación? Falta de acuerdos. Bonito ejemplo de cómo se “cumple con la ley” en esa, que más bien parece la casa del jabonero…