Consulta por el CCCO: quieren aplastar, no socializar con la ciudadanía

Si CCCO

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Con el impulso a la consulta ciudadana que realizará el órgano electoral sobre el Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca (CCCO), el gobierno estatal abrió formalmente el frente de batalla contra los grupos opositores. Esto presenta una disyuntiva formidable: habrá una consulta, y el gobierno ya se lanzó a ganarla. Frente a esto, ¿qué harán las organizaciones y ciudadanos que se oponen al gobierno para contrarrestar la embestida?

En efecto, en apenas una semana se definió el rumbo de la consulta ciudadana sobre el centro de convenciones: a finales de la semana antepasada el gobernador Gabino Cué Monteagudo y el consejero Presidente del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO), Gustavo Meixueiro Nájera, formalizaron la realización de una consulta, circunscrita a dos condiciones: primera, que sólo se realizaría entre los habitantes del municipio de Oaxaca de Juárez; y segunda, que ésta consulta sería indicativa, sin efectos vinculatorios pero, dicen, con la voluntad del gobierno de acatar su resultado. Así, la semana pasada el IEEPCO delineó la forma de la consulta, y ésta se llevará a cabo en menos de diez días.

Ante este panorama, el gobierno tomó una decisión escandalosa pero que indica hasta dónde está interesado en ganar la consulta: como en los tiempos más rancios del priismo gobernante, dispuso a todo el aparato burocrático del gobierno estatal, bajo coacción, para hacer promoción a favor del proyecto del CCCO. Y no sólo eso, literalmente sacó a media burocracia a las calles para promover las bondades del proyecto, y para recabar información sobre los posibles participantes en este ejercicio, sobre los cuales el funcionario “promovente” tendrá el deber de asegurarse que el día de la consulta acudan a los centros de votación y emitan una opinión favorable al proyecto.

Mientras, el gobierno emprendió otras tareas de promoción —que no socialización— del proyecto. En los últimos días desplegó la más grande campaña de promoción que haya hecho en todo el sexenio de un tema específico, lo mismo comprando publicidad en medios informativos, espectaculares y publicidad móvil, que utilizando redes sociales, mensajes de texto y todas las formas conocidas de generar aceptación hacia su objetivo.

Sólo haría falta conocer que también utilizara a su favor la promoción dentro de los programas sociales estatales en el área de la consulta. Al final, el gobierno espera que con la combinación de todos esos mecanismos, quede segura una votación favorable y tenga legitimidad para continuar con una obra que no se ha detenido ni un día desde que arrancó a principios de julio pasado.

Evidentemente, esto da una dimensión clara del nivel de preocupación que tiene el gobierno sobre el proyecto, y su urgencia por cerrar este capítulo polémico en el que se ha enfrentado abiertamente con los defensores tradicionales de la ciudad y el Centro Histórico, que opinan que dicho proyecto no debe realizarse en la zona donde ya comenzó a construirse.

Hoy la duda que queda, es qué harán esas organizaciones opositoras para también asegurar un papel digno frente a la cascada de medidas que ha utilizado el gobierno para afianzar su “triunfo” en la consulta.

¿QUÉ HARÁ LA OPOSICIÓN AL CCCO?

La misma semana pasada vimos al pintor Francisco Toledo emprendiendo otro tipo de acciones. Personalmente acudió a un crucero de la capital (el de la calzada Niños Héroes de Chapultepec con la calzada Porfirio Díaz) para verificar la instalación de un espectacular en el que hace referencia al rechazo a que la obra sea convalidada en el sitio donde se pretende construir.

Evidentemente, la instalación de ese espectacular causó el interés que genera prácticamente todo lo que hace el maestro Toledo. Medios de información, redes sociales y personas en general reseñaron el hecho y hasta vieron con agrado la acción. Quizá en lo que no reparan el Artista, ProOax, y todas las organizaciones que lo acompañan, es que hay una parte muy importante de la ciudadanía que no es “tocada” por los medios tradicionales o por las redes sociales, y que por ende no puede enterarse de su posición de rechazo.

Quizá no han asumido que en la misma ciudad de Oaxaca hay muchísimas personas a las que, por sus condiciones de pobreza o marginación no tienen un teléfono celular o acceso a internet, y que por ese solo hecho hay que ir directamente a sus colonias y barrios para decirles qué está pasando, por qué rechazan la obra, y por qué ellos están obligados a ir hasta ahí a invitarlos a respaldar su posición el día de la consulta.

Esto, en la circunstancia actual, no tendría que ser una pose ni un “baño de pueblo” para los artistas y ciudadanos que impulsan el rechazo a la obra. Más bien, tendría que ser la consecuencia natural a lo que está haciendo el gobierno, que además de generar su propio efecto mediático, sí sacó a la burocracia a las calles, y que sí tiene a miles de personas volcadas en la promoción, casa por casa, del proyecto.

Al final, se trata de ver quién gana más adeptos. El maestro Toledo y quienes lo respaldan, deben asumir que, en este caso, el imán mediático natural que significa la imagen del pintor no es suficiente, y que verdaderamente necesitan socializar el proyecto, comenzando por salir de su zona de confort y acudiendo personalmente a esos lugares, donde podrían encontrar el apoyo para ganar la consulta.

No lo están haciendo, y el riesgo que corren es que al final su oposición sea evidenciada como meramente testimonial, pero no real, debido a que no fueron lo suficientemente agresivos, ni estuvieron a la altura de la posición que manifestaban, y que por ende no tomaron las decisiones de la magnitud adecuada para enfrentarse a esta inusual embestida del Estado oaxaqueño para defender el cuestionado proyecto del Centro de Convenciones.

¿Y LOS RADICALES?

Cuando en junio los opositores al CCCO dijeron que tenían 70 mil firmas en contra del proyecto, en este espacio (Al Margen 01.07.2015) se sugirió que el camino correcto debiera ser el impulso a un plebiscito. Algunos integrantes del Frente en Defensa del Fortín se rieron de la “ingenuidad” de esa propuesta y dijeron que la ruta efectiva era la protesta en las calles. ¿Dónde están esos “radicales” ahora que el mismo Frente, tarde y ya sin ningún futuro, está pidiéndole al IEEPCO que se desista de la consulta y opte por el plebiscito?