¿Entenderán los nuevos funcionarios la practicidad del Gobernador?

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+ Primer mensaje: no habrá tolerancia a escándalos ni costos políticos


Desde el momento en que tomó el cargo de gobernador, Alejandro Murat fue enfático al afirmar que su estilo de gobierno es particular. La pauta la dio desde el hecho mismo de su toma de protesta, que la hizo con la necesidad básica de cumplir con la Constitución, pero sin la parafernalia que habrían deseado casi cualquier otro personaje, que habría decidido pagar el costo de una asunción confrontada. Ante esta, y otras muestras de practicidad, ¿sus propios funcionarios —recién designados— habrán ya entendido que esa forma de gobernar los pone en una situación de cumplir, o ser separados de sus cargos?

En efecto, en sus primeros días de gestión, el gobernador Alejandro Murat ha tomado varias decisiones cargadas de pragmatismo, como parte de lo que él mismo ha denominado como un nuevo estilo de gobernar. La primera decisión fue la de la toma de protesta, pero no ha sido la única. Ayer, por ejemplo, dio el banderazo de salida de las Unidades Móviles, que habían funcionado hace dos administraciones y que, por ese solo hecho, habrían sido impensables para otro gobernante que pensara más en los mensajes políticos que en las demandas y necesidades de la ciudadanía.

Ha tomado también algunas otras decisiones que de entrada no han dejado del todo contento a su primer equipo de trabajo, a partir de la idea de que no se cumplieron ciertas expectativas en el nombramiento de funcionarios. más allá de los enojos y los berrinches, lo que todos deberían ver —los beneficiados con alguna posición administrativa, y los que no— es que esa practicidad los puede alcanzar cualquier día y, quizá, casi por cualquier circunstancia. ¿De qué hablamos?

De que, por un lado, decisiones como la de la toma de protesta o la de la reimplementación del esquema de las Unidades Móviles para el Desarrollo —ahora sólo denominadas como Unidades Móviles, y sectorizadas a la Secretaría de Desarrollo Social y Humano— dejan ver que el Gobernador asume su legitimidad no a la vieja usanza de tomar decisiones independientemente de la magnitud de su costo político, sino que más bien ha buscado demostrar que su legitimidad le permite tomar decisiones que no pasan por hacer ningún tipo de demostración de fuerza.

Parece un juego de palabras, pero mientras otros gobernantes se atrevieron a decidir voluntariamente mal sólo para demostrar poder, para después —a la vieja usanza— “volver a mandar”, Murat Hinojosa está decidiendo no demostrar su poder con caprichos, sino con decisiones de gobierno. Esas decisiones pragmáticas se demostraron a través de una toma de protesta austera y concreta, que sólo buscó cumplir con las formalidades que establece la Constitución independientemente de lo que pensaran u opinaran sus opositores, panegiristas o detractores.

Al final, en la lógica del Gobernador, lo que importaba era la Constitución muy por encima de las opiniones o de una posible confrontación violenta sólo por el capricho de querer tomar protesta en el edificio del Congreso, con la parafernalia propia que no hubieran querido dejar otros gobernadores al tomar el encargo.

QUE TOMEN NOTA…

Una más de esas decisiones fue la tomada alrededor de las Unidades Móviles. Ese fue, del gobierno de Ulises Ruiz, el programa más útil y recordado por la ciudadanía. Lo fue porque a través de caravanas, la gente recibió en aquella administración servicios médicos, odontológicos, del Registro Civil, de desarrollo rural, despensas y muchos más, que desaparecieron no porque fueran inútiles, sino sólo porque a Gabino Cué no le pareció la posibilidad —política— de continuar el programa estrella de Ulises Ruiz, aún cuando el costo lo pagaran los oaxaqueños que se quedaron nuevamente olvidados y sin esos servicios, que ahora Murat Hinojosa retomó a pesar de que el ex gobernador Ruiz ha sido su mayor crítico dentro del PRI, y de que, de hecho, intentó cerrarle el paso en la carrera interna del tricolor para la definición de la candidatura a Gobernador en Oaxaca.

¿Entenderán todo esto los funcionarios recién designados? Vale repasar tres ejemplos que, por sus antecedentes, en los primeros días de gobierno comienzan a verse como potencialmente problemáticos, y que a menos que entiendan a cabalidad el mensaje, durarán poco tiempo en el gabinete del Gobernador del Estado, a partir de la idea de que, a diferencia de mandatarios como Gabino Cué, él no estará dispuesto a pagar costos políticos por otros, que decidió no pagar ni por él mismo.

Uno es Alejandro Avilés, que fue nombrado secretario General de Gobierno, aún cuando carga un fuerte desgaste por la larguísima cadena de señalamientos que pesan en su contra en el interior del Estado por la venta de candidaturas al interior de su partido, y más recientemente por su intrigante papel en el Congreso del Estado. Con todo ese lastre, Avilés está obligado únicamente a desempeñar un papel excepcional como encargado de la política interna del Estado, antes que tratar de intentar cualquier acción que le importe señalamientos como los de su pasado. Esta tentación, lo llevaría fácilmente a ser cesado, por un Gobernador que, como lo hemos dicho, ha demostrado no querer cargar con esos señalamientos sólo para mantener un compromiso político.

ESCÁNDALOS

En su nivel, dos servidoras más fueron designadas en medio de señalamientos: Montserrat Heinze y Lucía Raquel Alberto Marín. Las razones van desde sus definiciones políticas del pasado, hasta señalamientos de corrupción en anteriores encargos. ¿Entenderán también que si no remontan estos primeros problemas, nadie las podrá sostener en sus encargos?