驴Ya entendieron en el gobierno, c贸mo se compone la gobernabilidad en la UABJO?

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STAUO

+ Poder universitario, dividido en un grupo de facciones que debieran ser superadas


 

Pareciera que las instancias encargadas de la gobernabilidad en el Gobierno del Estado, apuestan a esperar a que la Universidad Aut贸noma 鈥淏enito Ju谩rez鈥 de Oaxaca vuelva a ser motivo de crisis, para recordar que ese es un problema latente que por indolencia o falta de claridad, se han resistido a abordar. La decisi贸n gubernamental de volver a dejar dormir el problema universitario, no es sino la premonici贸n de un problema mayor que s贸lo es cuesti贸n de tiempo para que se aprecie en su dimensi贸n. Por eso, si hay cierto sentido de responsabilidad, no debiera ser esa la pol铆tica del Estado frente a los problemas cr贸nicos de la Universidad.

En efecto, a pesar de que en los 煤ltimos meses la UABJO ha sido motivo de crisis y pol茅mica por su falta de controles internos, pareciera que en la Secretar铆a General de Gobierno est谩n determinados a continuar entendiendo el problema universitario, 煤nicamente como una peque帽a crisis interna que puede dirimirse en su 谩mbito dom茅stico a partir de la autonom铆a universitaria. No han visto que la M谩xima Casa de Estudios enfrenta una crisis sist茅mica, generada por la atomizaci贸n de su poder, alimentada por el dominio patrimonialista de algunas familias de falsos notables universitarios, y tolerada por la pol铆tica gubernamental que simplemente se resume en la minimizaci贸n del problema hasta que hace crisis.

驴Por qu茅 este panorama no resulta una exageraci贸n? Porque en los 煤ltimos meses hemos visto c贸mo la Secretar铆a General de Gobierno se ha ocupado del problema universitario s贸lo accidentalmente cuando hay visos de una nueva crisis. As铆 lo hizo desde el momento en el que la administraci贸n del gobernador Gabino Cu茅 le hered贸 como un polvor铆n el conflicto de la Facultad de Derecho de la UABJO, y ha sido una pol铆tica que no ha variado a pesar de las innumerables se帽ales enviadas tanto por el rector Eduardo Bautista Mart铆nez, como por los grupos antag贸nicos a la llamada 鈥榝amilia real鈥, de que la mejor forma de enfrentar este problema es evitando esconder la cara.

Lamentablemente, eso es lo que ha hecho hasta ahora la administraci贸n estatal. En su corto periodo como titular de la Secretar铆a General de Gobierno, Alejandro Avil茅s se limit贸 a generar algunos visos de concertaci贸n con los grupos antag贸nicos a la 鈥榝amilia real鈥, pero evitando en todo momento involucrarse de m谩s en un conflicto en el que el propio secretario Avil茅s ten铆a un conflicto de inter茅s: la maestra Leticia Mendoza Toro, eterno pivote de uno de los grupos universitarios aliados a Abraham Mart铆nez Alav茅s, ten铆a derecho de picaporte en la Secretar铆a General a trav茅s de su hijo Nah煤m Carre帽o Mendoza, que entonces era el secretario particular de Avil茅s, y uno de sus eternos aliados en los diversos conflictos que enfrentaron.

A partir de ello puede comprenderse por qu茅 Avil茅s decidi贸 nunca intervenir en serio en el conflicto universitario. Administr贸 el conflicto a trav茅s de la pol铆tica de la demagogia con los disidentes para mantenerlos tranquilos, en la misma forma en la que todos los d铆as ocupan esa misma pol铆tica del 鈥渁tole con el dedo鈥 a todos los conflictos que llegan ah铆 a punto de la crisis y s贸lo son administrados hasta que tengan nuevos br铆os para volver a movilizarse.

LOS GRUPOS QUE GOBIERNAN

El problema en la Universidad es que el poder no es vertical ni unipersonal. No tiene el poder el Rector, que no es sino una pieza de un entramado todav铆a m谩s complejo. Tampoco tiene todo el poder, el ex rector y l铆der moral del grupo gobernante en los 煤ltimos tres cuatrienios universitarios, Abraham Mart铆nez Alav茅s.

Mucho menos tiene todo el poder el ex rector inmediato anterior, Eduardo Mart铆nez Helmes, que hoy busca incidir en nuevas formas de control pol铆tico, alternativas a las que tiene perfectamente su padre. Al final, aunque tampoco tiene todo el poder, y de hecho es quien tiene la menor porci贸n de la influencia universitaria 鈥攁unque eso s铆 le alcanza para ser la 鈥渂isagra鈥 entre los grupos鈥 es la tambi茅n ex rectora, y actual secretaria General de la Universidad, Leticia Mendoza Toro.

Esa es una primer lectura, enunciativa. Hist贸ricamente, el poder universitario se ha intentado entender a partir del control de las escuelas y facultades, y de las respectivas clientelas electorales que cada una de ellas representa. Por ejemplo, esa ha sido la forma en la que el ex rector Mart铆nez Alav茅s ha controlado la Universidad, a partir de controlar ciertas escuelas y facultades, y de conseguir los pactos necesarios para sumar a su causa a los espacios universitarios que le garanticen el control en cada sucesi贸n de Rector.

Otra forma que ahora ha sido explorada entre los poderes universitarios es el control por sindicatos. Eso es lo que ha intentado hacer el ex rector Eduardo Mart铆nez Helmes, que desde el a帽o pasado que dej贸 la Rector铆a, ha intentado colonizar los sindicatos universitarios para tratar de contrarrestar a las dem谩s facciones universitarias, y particularmente para controlar al rector Eduardo Bautista Mart铆nez. Todo eso se ha visto a lo largo del presente a帽o en el que el propio Mart铆nez Helmes no ha dejado de asolar a la administraci贸n universitaria con amagos de paros y manifestaciones por parte de los sindicatos.

Al final, queda claro que como lo apuntamos en otro momento, es bien sabido en la Universidad que sus propios trabajadores culpan a todo y a todos por no tener m谩s, pero sin voltearse nunca a ver ellos mismos, que trabajan menos horas de las estipuladas; con dos o tres horas para desayunar todos los d铆as; con premios econ贸micos por no hacer huelga, con d铆as de descanso por enga帽ar que asisten a las marchas de protesta, que heredan sus plazas a sus familiares, que en suma son las y los que menos hacen por la UABJO. Son peores que los mentores de la Secci贸n 22 del SNTE o que las y los bur贸cratas de los gobiernos estatal y federal.

En medio de esta destrucci贸n paulatina, ha trascendido por fuentes de la propia Universidad, que la UABJO se queda sin dinero para pagar la n贸mina de m谩s de cuatro mil trabajadores de sus seis sindicatos, y que el tren de vida de las y los trabajadores puede tener un ator贸n de vida o muerte entre agosto y septiembre de este mismo a帽o. Los 鈥渇ocos rojos鈥 est谩n prendidos en la Universidad p煤blica m谩s grande e importante del Estado de Oaxaca. Qui茅n sabe si sus trabajadores y sus sindicatos tengan alg煤n tipo de conciencia de ello. Y qui茅n sabe si el gobierno estatal 鈥攜 el federal, que tampoco es ajeno a este problema鈥 registren en su radar el riesgo de fondo que implica una situaci贸n tan inminente como 茅sta.

En medio de esto, siguen latentes los conflictos en las facultades de Derecho y Contadur铆a, que reflejan la agon铆a del grupo pol铆tico del sempiterno cacique Abraham Mart铆nez Alav茅s. El hilo, finalmente, se terminar谩 rompiendo por lo m谩s delgado: pronto, el rector Eduardo Bautista Mart铆nez no tendr谩 m谩s camino que ceder en la reintegraci贸n pol铆tica de esas dos facultades para buscar el equilibrio que cada vez se ve m谩s lejano. S贸lo es, dicen, cuesti贸n de tiempo. Aunque ello significar谩 una nueva crisis con quienes irremediablemente se resistir谩n a ver perdido su poder.

驴Y EL CAMBIO?

En el fondo, para que la Universidad pueda ver una nueva luz ser铆a necesario combatir a esos poderes f谩cticos universitarios. Pero a煤n m谩s: si el Estado quiere cambiar, la ruta de la pol铆tica estatal respecto a la UABJO tendr铆a que ir encaminada a exterminar los cacicazgos actuales.

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