Es indispensable reglamentar los gobiernos de coalici贸n para evitar los frentes electorales sin sustento

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Para nadie debiera ser una buena noticia, que en la conformaci贸n del Frente Ciudadano por M茅xico haya temas sociales de fondo, que hayan sido vetados por los partidos que buscan integrar dicha coalici贸n electoral. Esa es una p茅sima noticia porque, si bien ya sabemos que las coaliciones electorales s贸lo sirven para ganar elecciones sin asumir compromisos de mediano plazo, tambi茅n es cierto que hoy existe ya la figura de los gobiernos de coalici贸n. Al no haber una reglamentaci贸n de 茅stos, pareciera que entonces la propia Constituci贸n sigue alentando las riesgosas coaliciones sin derroteros.

En efecto, a pesar de que parece ir bastante avanzada la negociaci贸n entre el PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano para la conformaci贸n del Frente Ciudadano por M茅xico, hay temas en su discusi贸n que siguen vedados, y pr谩cticamente eliminados de cualquier posibilidad de abordaje. Esos son temas de 铆ndole social tales como la discusi贸n sobre el aborto, los matrimonios entre personas del mismo sexo, el establecimiento constitucional del derecho a la vida desde el momento de la concepci贸n, y otros que si bien no son determinantes para definir el rumbo de una elecci贸n, s铆 son importantes por la trascendencia social que revisten.

En esa l贸gica, a estas alturas la pregunta ya no tendr铆a que ser si en realidad el PAN o el PRD est谩n dispuestos a transigir 鈥攁 pesar de la supuesta distancia ideol贸gica que existe entre ellos鈥 sobre temas tan importantes como los antes mencionados, en un momento pol铆ticamente tan complejo, como lo es la conformaci贸n de una coalici贸n electoral del tama帽o y la importancia del Frente Ciudadano por M茅xico, sino si en realidad eso mismo har铆an en el supuesto de que llegaran a ganar la elecci贸n presidencial.

Pues es claro que hoy, una coalici贸n de corte electoral es insuficiente, e incluso riesgosa, si se toma desde la perspectiva de que en M茅xico ya tenemos innumerables experiencias relacionadas con las coaliciones electorales que terminan siendo desastres de gobierno. 驴Por qu茅 ocurre as铆? Por un lado, porque las coaliciones electorales no han sido conformadas con la seriedad que revisten las circunstancias, y porque 茅stas tampoco han venido acompa帽adas de compromisos concretos que bien podr铆an traducirse en lo que hoy se conoce como un programa de gobierno, o m谩s concretamente en un gobierno de coalici贸n como los que ya contempla la Constituci贸n.

M谩s bien, las experiencias conocidas son las de coaliciones electorales que pr谩cticamente se deshacen al d铆a siguiente de que ocurren los comicios, o que se mantienen vigentes 煤nicamente como mecanismos de reparto de las parcelas gubernamentales o de los espacios de poder. Hasta ahora, en ning煤n caso las coaliciones electorales han evolucionado en programas de gobierno concretos, e incluso tampoco en espacios institucionales y legitimados de concertaci贸n entre las fuerzas pol铆ticas que, juntas, primero ganaron una elecci贸n, y luego tambi茅n juntas deban afrontar las responsabilidades del gobierno.

As铆, por ejemplo, en el caso de Oaxaca, queda claro que la coalici贸n PAN-PRD que el sexenio pasado llev贸 a Gabino Cu茅 a la gubernatura, s贸lo se mantuvo activa en la medida en la que se repartieron algunas de las cuotas de poder de la administraci贸n de Cu茅, y finalmente decidieron dejarlo solo, en una oprobiosa apuesta en la que ni ellos le disputaban m谩s poder del que 茅l les hab铆a dado; y por el otro, Cu茅 ejerc铆a el poder sin preguntarle ni consensar con las fuerzas coaligadas porque como 茅stas ya hab铆an recibido su pago, nada ten铆an que cuestionarle al entonces gobernador.

 

CASOS OMINOSOS

En esta l贸gica, vale otro ejemplo. En mayo de 2016 el Presidente Enrique Pe帽a Nieto envi贸 al Congreso un paquete de iniciativas para reconocer el matrimonio igualitario a nivel nacional, y establecer diversas disposiciones relativas al estado civil de las personas que son conexas a la figura del matrimonio. Esta decisi贸n presidencial, abri贸 una pol茅mica que en realidad ten铆a varios frentes. Uno era el relacionado estrictamente con la necesidad de discutir esos temas tan importantes y sensibles para la sociedad mexicana; el otro, hac铆a blanco en el imperativo de que tanto la ciudadan铆a como los partidos pol铆ticos demostraran, ante discusiones como las antes mencionadas, el nivel de civilidad y tolerancia que practicamos y demostramos todos en nuestras relaciones cotidianas.

La iniciativa presidencial era formidable. De acuerdo con aquella fallida iniciativa el matrimonio quedar铆a definido como 鈥渓a uni贸n libre de dos personas mayores de edad con la intenci贸n de tener una vida en com煤n, procur谩ndose ayuda mutua, solidaridad, respeto e igualdad鈥.

Con respecto al derecho a adoptar menores por parte de parejas del mismo sexo 鈥攃uesti贸n nodal que provoca mayores resistencias y desconfianzas que el matrimonio en s铆 mismo, lo que refleja clara y flagrantemente la homofobia social porque, se piensa, se pone en riesgo el buen desarrollo del infante, por lo que este derecho suele excluirse de las figuras de 鈥渦niones civiles鈥濃 la argumentaci贸n se apoyaba en lo sentenciado por la SCJN, en el sentido de que negar el derecho a ser adoptado a un ni帽o o una ni帽a por el s贸lo hecho de la orientaci贸n sexual de las personas adoptantes, deriva en una conducta discriminatoria, tanto para ellas, como para el propio ni帽o o ni帽a que pretende ser adoptado, pues se les desconoce su derecho a tener una familia, en el sentido m谩s amplio posible de este concepto, tal como lo ha sostenido nuestro m谩ximo Tribunal en el caso de la adopci贸n por parte de matrimonios del mismo sexo.

Como puede verse, dicha reforma era una de las m谩s trascendentes del sexenio 鈥攕ocialmente hablando鈥 pero fracas贸. Fue as铆 porque los partidos opositores no fueron capaces de deponer sus argumentos m谩s radicales para adentrarse en un tema que requer铆a tolerancia, civilidad y capacidad de entendimiento mutuo para sacar adelante una reforma que al menos nos hiciera avanzar parcialmente como sociedad. No hubo forma, y por eso el Presidente claudic贸 totalmente en la posibilidad de entrar a la discusi贸n de fondo de ese tema.

 

S脫LO DEMAGOGIA

Si esta es una experiencia previa, 驴un posible gobierno de coalici贸n, derivado del Frente Ciudadano por M茅xico, tendr铆a los espacios pol铆ticos y la civilidad necesaria para una discusi贸n tan trascendente como esa? Queda claro que no. Y ah铆 comenzar铆an los fracasos. Por esa raz贸n es important铆simo que exista una reglamentaci贸n concreta para los gobiernos de coalici贸n, que tenga como fondo el establecimiento de compromisos mutuos concretos en temas no s贸lo pol铆ticos o electorales, sino en cuestiones ideol贸gicas y sociales tan concretas y emocionales como esas. Mientras no ocurra, todo seguir谩 siendo demagogia y alianzas para ganar elecciones. Es decir, seguir dando vueltas en c铆rculos sin llegar a nada.

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