Junto con las víctimas humanas, en Los Mixes también quedó sepultada la posibilidad de que las cadenas nacionales de radio y televisión pudieran demostrar cómo se hace un verdadero periodismo, informante, oportuno y basado en las personas y no en la sangre, pero no determinado por las conveniencias, la frivolidad, y el amarillismo que, ramplonamente, dejaron ver durante esta nueva travesía efímera por Oaxaca.
Alejado del alarmante discurso político, el investigador sobre temas educativos, Samael Hernández Flores hace una disección exacta del problema presupuestal que enfrenta el rubro educativo en Oaxaca. Asegura que aún cuando el déficit del IEEPO es mayor al que hasta ahora se ha manejado en la prensa oaxaqueña, la solución no necesariamente se encuentra en recortes salariales o despidos entre el magisterio, sino en que el gobierno federal tenga la voluntad política para reconocer las necesidades económicas reales del rubro educativo. Apunta que este problema creció por las negociaciones paralelas que desde hace dos décadas entabla la Sección 22 con los gobiernos estatal y federal, pero advierte que la nuestra, no es la única entidad que enfrenta este tipo de problemas. Regularizar el presupuesto educativo, dice, es la tarea principal de la nueva administración estatal.
El gobierno de Felipe Calderón ya no tiene un rumbo cierto. El asesinato del candidato Torre Cantú dejó en claro que la lucha anticrimen, al menos moralmente, ya se encuentra en un estado irreversible de fracaso. Para efectos políticos, la posibilidad de acuerdos duraderos con las fuerzas opositoras es escasa y tirante. Sus banderas principales están agotadas, y el diálogo prácticamente roto. Así, lo único que parece quedar, es simplemente administrar esta crisis hasta que llegue el 2012. El gobierno federal parece estar en vías de “bajar las cortinas” anticipadamente, respecto a sus principales proyectos de gobierno.
El país no se detiene por las discordancias de los grupos políticos. Pero tal parece que, todos, están ya “bajando la cortina” de los procesos políticos, de la interlocución legislativa, de la administración pública consensada, y de la concordia entre grupos de poder. Esta guerra sucia electoral pareciera que está cancelando el futuro y la construcción de acuerdos en nuestro país. y si las cosas siguen como hasta ahora, lo que podremos esperar de aquí al 2012, es más inmovilismo, más trabas y menos acuerdos.