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Poder Judicial fortalece trabajo conjunto en beneficio de la niñez

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Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes deben ser reconocidos y puestos en práctica

Difundir y generar conciencia sobre los derechos humanos de las niñas, niños y adolescentes es fundamental para consolidar un desarrollo social.  Con esta idea, la Dirección de Derechos Humanos del Consejo de la Judicatura del Poder Judicial del Estado de Oaxaca (PJO) que dirige el Maestro Ángel Rafael Díaz Ortiz, realizó la Jornada de Capacitación Interactiva: “Niñas, niños y adolescentes como sujetos de Derecho”, en el marco del Día del Niño y la Niña que se celebra  el 30 de abril.

La actividad, realizada el viernes pasado en el Auditorio del Palacio de Gobierno consistió en la presentación de ponencias sobre los derechos de los menores de edad realizadas por representante de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO) y del Sistema Nacional de Protección Integral de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), todas moderadas por Elizabeth Rivera Arrazola, encargada del Departamento de Promoción de Derechos Humanos del PJO.

En su intervención con la ponencia “Protocolo de Actuación para quienes imparten justicia en casos que involucren niñas, niños  adolescente”, Lesly Alexia Ramírez, asesora de la Dirección General de Estudios, Promoción y Desarrollo de los Derechos Humanos de la SCJN, señaló la importancia de tomar en cuenta las necesidades de los infantes en cada etapa del proceso para no revictimizarlos y generarles momentos de angustia.

“Se deben tomar en cuenta las características específicas de cada etapa que viven las niñas, niños y adolescentes para que estén en igualdad de condiciones, no podemos verlos como adultos, debemos atender las características específicas de cada etapa de su desarrollo, desde lo cognitivo, psicológico y emocional”, apuntó Alexia Ramírez, representante de la SCJN.

Puntualizó que es necesario que los juzgadores y en sí, todo el proceso judicial, tome en cuenta que las niñas, niños y adolescentes deben ser protegidos durante cada etapa del proceso, por lo que se requieren especialistas que entiendan el actuar de los menores de edad, así como espacios adecuados desde la sala de espera y los sitios de interrogatorio.

En este sentido, expuso que para la Ley, las niñas y niños como menores de 12 años y adolescentes a partir de 12 años hasta menores de 18 años, que de acuerdo con la Convención de los Derechos de los Niños de la Organización de las Naciones Unidas, señala en tres grandes rubros los derechos de los menores: Derecho a la supervivencia y desarrollo, Derecho a la Protección y Derecho a la Participación.

Por su parte, María Cristina Salazar, Secretaria Ejecutiva del Sistema Local de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), puntualizó que en 1990 México reconoce a los menores de 18 años como sujetos de derechos, lo cual no significa hacerles un favor, sino ponerlos en práctica.

“El cumplimiento de los derechos de las niñas, niños y adolescentes se hace desde la perspectiva de los adultos, sus actividades, sus decisiones y sus acciones. Los derechos de la infancia dependen de los adultos, por tanto se debe trabajar para su reconocimiento y ponerlos en práctica”, comentó Salazar Acevedo

Por su parte, Jorge Arturo Vásquez Trinidad, Director Ejecutivo de Educación Cívica y Participación Ciudadana del IEEPCO, indicó que a través de elecciones escolares se promueve el derecho de participación y decisión en los niños, niñas y adolescentes, cuyo objetivo es formar ciudadanía, que los menores se sientan escuchados y se apropien de los espacios públicos.

“Se cree que los niños, niñas y adolescentes son una parte privada de sus padres y sus elecciones dependen de su familia, cuando son sujetos de derechos que deben ser tomados en cuenta”, dijo Vásquez Trinidad.

Al finalizar las ponencias, Ángel Rafael Díaz Ortiz, Director de Derechos Humanos del Poder Judicial del Estado, entregó un reconocimiento por su participación a cada ponente y enfatizó la importancia de reconocer y practicar los derechos de los menores de edad.

El Bronco, una somera revisión a los argumentos jurídicos que permitieron su desenfrenada candidatura

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Uno de los que verdaderamente llama la atención como candidato presidencial, por su poco compromiso con la Constitución, con la democracia y con el Estado de Derecho, es Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco. Como político tuvo la virtud de demostrarle al país que sí era posible que una candidatura independiente lograra acceder al poder público venciendo al sistema de partidos. Pero quizá en una similitud con Vicente Fox —que tuvo la virtud de lograr la primera alternancia de partidos en la Presidencia de la República luego de siete décadas de reinado priista—, Rodríguez Calderón ha sido un fiasco como gobernante y como político, inversamente proporcional a su éxito como candidato.

En efecto, dentro de toda esa vorágine de interrogantes que ha generado la inusitada resolución de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que le permitió a Rodríguez Calderón el registro como candidato presidencial independiente, hay algunos argumentos que vale la pena ser revisados porque, mal que bien, resultan un primer precedente en ese sentido que después servirá para apuntalar otras decisiones que pudiera tomar la autoridad electoral en materia jurisdiccional, en casos más o menos similares.

Por ese solo hecho, es importante revisar algunos de los argumentos más importantes vertidos para justificar esta decisión, y que podrían ser parámetro para decisiones que quién sabe qué tan bien o mal le vengan a nuestra sufrida democracia en los años por venir, considerando que no hemos tenido ni los mejores candidatos ni las mejores campañas, ni las mejores autoridades electorales y, valga decirlo, tampoco las mejores prácticas democráticas de los últimos tiempos. Y, en eso, quién sabe qué más falte.

En ese sentido, vale la pena seguir las coordenadas que marca Bárbara Torres Méndez en la edición electrónica de la revista Nexos (https://eljuegodelacorte.nexos.com.mx/?p=8248), quien sostiene de manera enfática que la sentencia del Tribunal Electoral que abrió paso a la candidatura presidencial de Jaime Rodríguez “el Bronco” está repleta de garantismo y conceptos similares cuyo único fin es hacernos creer que la decisión de la mayoría del Tribunal respalda la maximización de derechos, las interpretaciones progresivas de la mano del principio pro personay argumentos equivalentes. Los cuales tuvieron para estos magistrados un peso mayor frente a la certeza y legalidad del proceso electoral.

En esa lógica, Torres hace la advertencia de que el garantismo, que no es otra cosa sino una forma de pensar, entender, interpretar y explicar el derecho, tiene su razón de ser ante la necesidad de acotar el ejercicio del poder público. Sin embargo, éste puede tener efectos nocivos,1 entre los que se encuentra la posibilidad de que los jueces escapen de los vínculos constitucionales para impartir una justicia más bien cercana a la arbitrariedad en una especie de “garantismo espurio”. Veamos rápidamente de qué lado se encuentra la decisión de nuestro máximo órgano electoral, tomando como base el único argumento validado por el Tribunal consistente en que el INE violó el derecho de audiencia del entonces aspirante.

LOS ARGUMENTOS

El Bronco, dice Torres Méndez, impugnó la negativa de registro como candidato independiente a la presidencia de la República señalando en lo fundamental que el procedimiento de verificación de los apoyos instaurado por el INE no le permitió revisar la totalidad de las firmas que la autoridad administrativa calificó como inválidas, dejándoles en estado de indefensión  y en consecuencia fuera de la contienda.

De acuerdo con el razonamiento de la mayoría del Tribunal, la negativa del INE a que el aspirante revisara el universo entero de las firmas con inconsistencias resultó en una violación al derecho de audiencia en perjuicio de su candidatura, pues la autoridad debió concederle esta oportunidad pese a que la etapa de revisión preliminar estaba concluida.

“Pero, ¿qué implica el derecho de audiencia? Fundamentalmente dos cosas: por un lado, que un acto de autoridad no sea emitido sin antes permitir una defensa adecuada y, por otro, que lo anterior se cumpla previo ejercicio de una serie de garantías que debe cumplir todo procedimiento (ser escuchado, dentro de un plazo razonable, ante autoridad competente) que culmine con una resolución fundada y motivada por parte de la autoridad. La pregunta es: ¿tuvo o no derecho de audiencia Jaime Rodríguez? Revisemos.

El dictamen (resolución fundada y motivada) en el que el INE notificó al Bronco que no cumplía con el requisito del apoyo ciudadano para ser candidato a la presidencia, ocurrió una vez concluida la revisión de la totalidad de las firmas con inconsistencias por parte de su equipo. El aspirante revisó sus apoyos 12 veces en fase preliminar y una ocasión más en la revisión final de cinco días (plazo razonable) que el INE otorgó por igual al resto de los aspirantes. Esto es, que el ahora candidato tuvo la oportunidad de confrontar (ser escuchado) a la autoridad electoral respecto la veracidad de sus firmas un total de 13 ocasiones.

“Por otra parte, se señala que existió un impedimento probatorio que permitiera una defensa adecuada del actor, ya que la app no permitía un respaldo del apoyo ciudadano con el cual se pudiera contra argumentar a la autoridad. Sin embargo, se omite que el actor tenía posibilidad de dar un seguimiento diario a sus apoyos a través del portal Web en el que podía consultar el folio y el estado de cada una de sus firmas (posibilidad de defensa adecuada). Además, la revisión que se llevaba en conjunto con el INE (autoridad competente) era a partir de la muestra de cada uno de los respaldos.

“Ahora bien, lo natural de una afectación al derecho de audiencia, es conceder la posibilidad de reponer la etapa del procedimiento que se consideró violada para que el justiciable pueda hacer efectivo su derecho de defensa; sin embargo la preocupación mayor radica en la conclusión a la que arribó el recinto judicial, pues con un salto argumentativo francamente insostenible —eso sí, bautizado como extraordinario— la mayoría de los integrantes asumieron que existía una duda plausible para pensar que de habérsele permitido dicha revisión al aspirante, éste habría alcanzado las 16,656 firmas que le faltaron para cumplir con el requisito de apoyo ciudadano y, por tanto, la manera de restituir el daño era otorgándole la candidatura. No obstante, baste un ejemplo para corroborar la arbitrariedad judicial: en la misma sesión, con los mismos argumentos y ante alegatos idénticos, el tribunal concedió únicamente la posibilidad de verificar nuevamente las firmas del otro aspirante presidencial, Armando Ríos Piter (el Jaguar).

CONTRASENTIDO

Es un problema de fondo que una arbitrariedad se tape con otra. De ese tamaño es la resolución del Tribunal, que tiene hoy como candidato presidencial a un tipo —otro más— que, desde entonces y más ahora, ha demostrado un desprecio profundo por la ley y las instituciones del país.

Violencia al máximo

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Como si todo México fuera sección policíaca de periódicos y las unicas noticias importantes fuesen las de Nota Roja, al estilo de la antigua y célebre revista sensacionalista: Alarma, los noticieros radiofónicos, de tv y hasta las conversaciones y pláticas entre amigos, ahora giran y tratan de muertos, asesinatos, violaciones, feminicidios e inseguridad extrema, teniendo todos y cada uno de los habitantes de este país una historia o anécdota relacionada con asaltos, crímenes, secuestros, bloqueos, barricadas y hasta terrorismo magisterial, entre otros muchos delitos que a diario y casi de manera normal suceden, sin que, según las estadísticas se castigue y encarcele a los delincuentes, porque de 100 delitos perpetrados, únicamente tres son sancionados, así que la violencia en México y hasta en Oaxaca está llegando a un nivel máximo, extremo, espero hasta ahí, porque podía crecer y aumentar exponencialmente si continúa la corrupción e impunidad que caracteriza, no únicamente al gobierno, sino a mucha gente que pareciera normal,como taxistas o profes dispuestos siempre a la violencia, obviamente siempre en grupo y con alevosía y ventaja, nunca solos porque son cobardes.

La violencia e inseguridad en que vivimos, no deriva únicamente de la falta de autoridad oficial y ausencia de estado de derecho, sino que también de la paupérrima educación familiar y del hecho que la gente más devota y con alto nivel de ignorancia, tiene todos los hijos que Dios les mande, hijos no deseados, progenie no querida que, una vez se independice buscará para subsistir lo que encuentre, y como generalmente no se encuentran empleos y los pocos que hay pagan salarios miserables, para muchos jóvenes que de niños no los quisieron ni amaron sus padres, lo más fácil y práctico, es que se dediquen al crimen, ya sea individual u organizado, porque sin valores, ética o moral, sabiendo que además no tienen nada que perder, pasan a formar parte de las filas de la delincuencia sabiendo que de inmediato obtendrán dinero y todos los beneficios de ser malignos y protervos, sin miedo a las consecuencias porque no serán castigados, ni por su propia conciencia ni por el estado. No hay salida, la violencia crecerá y la población aumentará, porque probablemente todos los niños y niñas que vemos en cruceros como pedigueños, al crecer crecerán sus necesidades y, sin ningún valor o principio ético, creciendo silvestres y amorales, sin entender que existen leyes, ordenanzas y reglamentos para la convivencia social, porque no pertenecen a ella, al carecer de padres, tutores o guías, el camino fácil es la violencia, la ventaja del maligno, sin que exista ningún elemento de juicio o culpa que evite sean capaces de asesinar y luego disolver los cadáveres en ácido para que nunca los encuentren, y tan felices de su infame proceder.   

El titular del Poder judicial, magistrado Raúl Bolaños Cacho y la Presidenta del Capítulo Oaxaca, Barra Mexicana.

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El titular del Poder judicial, magistrado Raúl Bolaños Cacho y la Presidenta
del Capítulo Oaxaca, Barra Mexicana. Colegio de Abogados A.C., Maestra
Edna Georgina Franco Vargas, suscribieron este viernes un convenio de
colaboración académica para la difusión de la cultura jurídica. El acto fue
atestiguado por el presidente municipal José Antonio Hernández Fraguas, así
como académicos de diversas universidades, entre ellos el Rector de la
Escuela Libre de Derecho, Maestro Luis M. Díaz Mirón.

Reconoce H. Ayuntamiento

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Como autoridad principal de la ciudad de Oaxaca de Juárez, el Cabildo y Presidente Municipal José A. Hernández Fraguas con la presencia del gobernador  el H. Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, distinguió nombrado: Ciudadano Distinguido, Medalla Donají, Oaxaqueño Inolvidable, Ciudadano de Antequera, al Mérito Profesional, Visitante Distinguido, Diploma al Mérito y Oaxaqueño Inolvidable, siendo reconocidos, entre otros, el Coro de la Ciudad a cargo del maestro Israel D. R. Cañas Sevilla, Raúl Fernández López, Sada Solana, Guadalupe Aquino y Rafael Ballestero, todos ciudadanos con una trayectoria de trabajo, desempeño y comportamiento ejemplar, demostrándose así, que más allá de los recortes sociales, odios personales, abuso de líderes venales, polarización social y todo lo negativo que como personas o grupos representan algunos individuos, la mayoría no nacidos en Oaxaca pero que viven aquí o vienen a causar problemas, provocar daños y perjuicios, lo cierto es que en Oaxaca somos más los buenos, la gente honesta, los ciudadanos que trabajan, cumplen y son ejemplo a seguir, y si bien no a todos se les puede reconocer su trabajo y trayectoria, desde los que hace décadas barren las calles de la ciudad hasta los que se encargan de lo más delicado y complejo, con los ejemplos antes mencionados reconocidos por el H. Ayuntamiento tenemos evidencia de trabajo, respeto, disciplina, genialidad y perseverancia.

Atinadamente señaló el presidente Municipal: “Que los conflictos sociales ponen en jaque a la ciudad y se deben multiplicar los esfuerzos del gobierno para mantener su belleza y atractivo, implicando un gran reto atender las demandas de los capitalinos, porque además aproximadamente 700 mil personas llegan y se mueven a diario en la capital, convirtiéndose los habitantes en más demandantes, pero también en muchos casos poco participativos, indicando que para él es un orgullo ser autoridad del quinto municipio más apreciado por el turismo, debiendo cambiando su forma de administrar la ciudad para dar paso a la participación ciudadana, debiendo defenderla y cuidarla todos, porque si bien la gente a quien se reconoce su trabajo y desempeño cumple con lo que le corresponde, si todos y cada uno, aportamos diariamente algo por los demás, la ciudad de Oaxaca sería ejemplar, no obstante los resentidos sociales, los protervos sindicatos mafiosos y toda la gente que no fueron hijos deseados, que se dedican a causar daño a quien sea porque desde niños nunca, ni sus padres, los quisieron ni amaron y así, si alguien joven o adulto no supo nunca qué es el amor y respeto, no se puede ser reconocido ni homenajeado por nadie y menos por las autoridades municipales, que en el aniversario 486 de la ciudad reconocieron a quienes se lo merecen, como grandes y nobles Oaxaqueños.

Nuevo arzobispo

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Investido como nuevo arzobispo de la arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, Pedro Vazquez Villalobos es desde ayer el representante de los intereses políticos, religiosos y especialmente económicos del Estado Vaticano en Oaxaca y de la intención de involucrarse y entrometerse en los asuntos de los católicos mexicanos, luego que durante la conquista europea dieron de baja por la fuerza, con armas, gérmenes y acero, a los venerados dioses prehispánicos para imponer al suyo, uno judeocristiano y propio del Medio Oriente y Roma, así que siguiendo el ritual y liturgia correspondiente, a las 10:00 horas en la Basílica de la Soledad el nuevo arzobispo le encomendó su ministerio a “La Madre de los Sacerdotes” saliendo después en caravana rumbo a la Catedral , donde realizó la promesa de fidelidad al Papa del Vaticano, lo que se puede tipificar como traición a México porque declara obediencia y sumisión al Vaticano, no a nuestro país y sus autoridades, pero, como sea, porque México es un país Laico, lo cierto es que ahora hay nuevo arzobispo de una iglesia y religión misógina, retrógrada, que se opone a la libre decisión de las mujeres de suspender embarazos en cualquier tiempo y circunstancias, que condena por depravados a homosexuales, que niega el sacerdocio a mujeres, que sabe sus curas son pederastas, que en la Edad Media y hasta dos siglos torturó, asesinó, quemó y mutiló a mujeres que llamó brujas y eliminó herejes, que creó la Inquisición, se opone a todo progreso y desarrollo científico y se inventó una Virgen Morena para su misión mariana mexicana.

El nuevo arzobispo es quien tiene jurisdicción sobre obispos de su provincia, al tiempo que ejerce autoridad episcopal en su propia diócesis y su insignia principal es el Palio, una cinta blanca de 5 cm de ancho que lleva bordada seis cruces negras que se le colocó alrededor de los hombros y espalda, a modo de collar como símbolo de distinción y autoridad divina. Los Palios son hechos en Roma por las religiosas del Convento de Santa Úrsula con lana tomada de corderos que se bendicen en la Iglesia de Santa Inés el día de su fiesta, siendo quizá uno de estos el que lució el nuevo Arzobispo de Antequera ayer durante su investidura luego que el anterior arzobispo, José Luis Chávez Botello hubiera alcanzado el límite de edad para ejercer su profesión (75 años), continuando así la dominación espiritual de los mexicanos que han olvidado sus antiguos dioses, sus ancestrales creencias mexicanas para creer ahora en dioses y arzobispos importados de Roma para dominar y someter religiosa y políticamente, circunstancia que en México ya no aplica desde las instauración de las leyes de Reforma del más grande oaxaqueño, el benemérito Benito Juárez, presidente que separó la Iglesia del Estado permitiendo que en México cada quien crea lo que le parezca sin miedo a ser condenado a la hoguera por los sacerdotes, obispos o arzobispos, interesados más en el Vaticano o en el más allá, que en Oaxaca y México.

Preocupante, que El Bronco base su campaña en propuestas que ultrajan a la Constitución

Es muy preocupante que uno de los candidatos a la Presidencia de la República intente posicionar su campaña proselitista con base en propuestas que constituyen francas violaciones a la Constitución. No conforme con haber llegado a la candidatura presidencial independiente con amaños demostrados en la integración del apoyo ciudadano requerido, ahora Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”, está basando su campaña y su popularidad en supuestas propuestas que en realidad encierran patrañas que, además, atentan gravemente contra el Estado de Derecho. No debiera ser ese ni el ejemplo de campaña, ni el ejemplo de candidato, ni mucho menos la demostración del fracaso —que muchos quisieran— de las candidaturas independientes.

En efecto, durante el primer debate realizado entre todos los candidatos presidenciales el domingo pasado, quien verdaderamente sorprendió, por sus disparates, fue Rodríguez Calderón, al proponer que a quien se le demuestre que incurrió en el delito de corrupción “se le corten las manos”, como si con ello se lograra que no volvieran a “agarrar” lo que no es suyo. La propuesta primero causó risa porque parecía una espontaneidad macabra sacada de la chistera, para tratar de sacar de balance a los demás candidatos. Luego, una de las moderadoras se volvió a referir al Bronco para preguntarle si era en serio su propuesta, a lo que éste respondió que sí, y que si así habían revertido en algunos países los índices de corrupción, eso también se podría en México a través de dicha propuesta.

Ayer lanzó una más: En su trayecto de Querétaro a Celaya, Guanajuato, el candidato independiente a la Presidencia, Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”, atendió llamadas de sus simpatizantes y en una de ellas se manifestó en favor de la pena de muerte para violadores y asesinos.

-¿Usted aplicará la pena de muerte a todos esos que son violadores, que matan y roban cosas grandes?”, le preguntó una mujer. -“Claro, claro que sí”, le respondió el aspirante presidencial. -“¿Cree que con eso disminuiría la violencia?” -“Claro, porque al delincuente le daría miedo”, dijo “El Bronco”. De acuerdo con el aspirante ha respondido más de mil llamadas de ciudadanos que le expresan su apoyo su candidatura y a que le corte las manos a los servidores públicos corruptos.

Es importante considerar que estas medidas pueden ser populares porque, dada la enorme incidencia delictiva, mucha gente se pronuncia no sólo a favor de esas medidas sino incluso de poder hacer justicia por propia mano. No obstante esa realidad basada puramente en el sentimiento de algunos sectores de la población, lo cierto es que ambas prácticas (la mutilación y la pena de muerte) se encuentran expresamente prohibidas por la Constitución, con el dato adicional de que son medidas sin posibilidad de regresión, siempre que México se mantenga como un Estado que asume y reconoce los compromisos internacionales relacionados con los derechos humanos, y que respeta los tratados internacionales en esa materia que han sido firmados y ratificados por nuestro gobierno.

VIOLACIÓN CONSTITUCIONAL

Cualquier pena de mutilación corporal ha estado prohibida por la Constitución de la República desde su promulgación, en 1917. En aquella publicación original de la Constitución, el artículo 22 decía: “Quedan prohibidas las penas de mutilación y de infamia, la marca, los azotes, los palos, el tormento de cualquiera especie, la multa excesiva, la confiscación de bienes, y cualesquiera otras penas inusitadas y trascendentales”.

En aquellos años, la pena de muerte sí estaba permitida por la Constitución en algunos casos, salvo por motivos políticos. Decía en aquel momento: “Queda también prohibida la pena de muerte por delitos políticos, y en cuanto a los demás, sólo podrá imponerse al traidor a la patria en guerra extranjera, al parricida, al homicida con alevosía, premeditación y ventaja, al incendiario, al plagiario, al salteador de caminos, al pirata y a los reos de delitos graves del orden militar.”

Esta disposición quedó derogada en el año 2005, cuando fue suprimido el párrafo precedente del artículo 22, y su redacción cambió a la que tiene actualmente, estableciendo desde el inicio la prohibición expresa de cualquier tipo de pena de muerte. Hoy la Constitución dice: “Quedan prohibidas las penas de muerte, mutilación, de infamia, la marca, los azotes, los palos, el tormento de cualquier especie, la multa excesiva, la confiscación de bienes, y cualesquiera otras penas inusitadas y trascendentales. Toda pena deberá ser proporcional al delito que sancione y al bien jurídico afectado”.

Estas son disposiciones que están ancladas a dos principios básicos que debería conocer El Bronco, que quiere ser Presidente, antes de hablar con tanta ligereza. El primer principio es el relativo a que los derechos humanos están sujetos al principio de la progresividad, el cual implica que los derechos fundamentales —el derecho a la vida, esencialmente, así como el de la dignidad humana— no pueden ir en retroceso. Pensar en el restablecimiento de la pena de muerte implicaría, en ese caso, una ruptura fuerte y profunda a uno de los pilares en los que cimentan los derechos fundamentales en México.

La otra cuestión, son los tratados internacionales. La Convención Americana de Derechos Humanos, entre otras, dispone el compromiso de las naciones firmantes —México, entre ellas— de eliminar de su legislación la pena de muerte como sanción; el compromiso de que, de no eliminarla, evitar su aplicación en los hechos; y que de no contemplarla o haberla eliminado, comprometerse a no reimplantarla. México es parte de dicho compromiso, por lo que si bien el derecho internacional no es obligatorio, sí está sujeto al principio “Pacta Sunt Servanda”, que establece en el orden internacional que los compromisos adquiridos por las naciones deben ser cumplidos voluntariamente.

DESPRECIO

Evidentemente, hablar de cuestiones como la mutilación de un funcionario al que se le comprueba haber cometido un delito relacionado con corrupción, puede ser de entrada algo popular. Sin embargo, no sólo revela un profundo desconocimiento y desprecio por el orden jurídico —que puede no cumplirse a cabalidad, pero que es deber fundamental del Titular del Ejecutivo cumplirlo, y hacer que todos lo cumplan—, sino también una enorme y peligrosa temeridad respecto a las propuestas planteadas. México tiene ya suficientes muertos y violencia, como para que el Estado decida equipararse a los criminales y a quienes desprecian la vida y la integridad de las personas, y se ponga a cortar manos o a matar a las personas a las que, también se supone, debería permitirles las condiciones para reinsertarse en la sociedad. De ese tamaño es el desprecio, la locura y las ocurrencias del Bronco.

Antequera 486 años

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Por circunstancias de la vida aunque mi padre es de Oaxaca de Juárez y mi mamá era del Estado de México no nací en Oaxaca, pero por contingencias sísmicas vivo en Oaxaca desde que el terremoto de 1957 condiciona a mis padres a regresar a la verde Antequera en el 58, estudiando y conviviendo desde entonces en el Centro Histórico; en la calle de Bustamante, Alcalá, Matamoros y Constitución, impregnandome de la esencia y sustancia de ser de Oaxaca de Juárez, con todo lo que implica, dedicándome desde joven a la astronomía, por lo que en mi desempeño como Director del Observatorio Astronómico, el H. Ayuntamiento me distinguió nombrandome: “CIUDADANO DE ANTEQUERA”, distinción que me ha hecho querer aún más a mi ciudad.

Oaxaca no siempre se ha denominado así, primero fue Huaxyacac, después Villa Segura de la Frontera y Villa de Antequera, regresando a su denominación original: Huaxyacac,.hoy Oaxaca de Juárez, alcanzando el rango de ciudad hace 486 años un 25 de abril, cuando en 1532 el Emperador Carlos V expidió, en Medina del Campo, la Cédula Real que concedió la categoría de ciudad a la Villa de Antequera y, que en los nombramientos de Ciudadano de Antequera, que otorga el Cabildo y Presidente municipal se incluye, como reconocimiento especial a quienes así son designados, y que en la misma dinámica de reconocimientos oficiales para homenajear a quienes se han distinguido en la vida cultural, política y social, en este aniversario de Oaxaca de Juárez, como se acostumbra, luego de cantar las mañanitas, repique de campanas, tamales y jolgorio por el onomástico, y ya en serio, en sesión solemne de Cabildo, con sede en el Teatro Alcalá, serán investidos personajes con nombramientos, desde: Ciudadano Distinguido hasta Ciudadano Inolvidable, que en esta ocasión recaerá en el maestro Erasto León Zurita, ilustre acuarealista oaxaqueño que pintó innumerables estampas y perspectivas de la ciudad, algunas recopiladas en el libro: “Oaxaca Rostro Antiguo” editado por el H. Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez en 1982, en el 450 aniversario de la ciudad.

Hoy es el cumpleaños y los oaxaqueños estarán de fiesta, celebrando, como escribió Erasto León Zurita…”Aquí en derredor nuestro, la tarde se va tiñendo de bermellón, las siluetas de cerros y montañas, de casas y edificios, de cúpulas y campanarios ya empiezan a recortarse del ocaso y contraste con la gran metrópoli, aquí en Oaxaca. Ciudad breve e interminable, el palpitar de la vida es ya sustancialmente condicionado con los contraste finos que la luz eléctrica provoca sobre la humanidad misma de la ciudad”… en una sinfonía de colores y trazos que únicamente León Zurita logró atrapar en sus acuarelas. Felicidades Oaxaca al iniciar el preámbulo de sus próximos 500 años.

Lo democrático no es sólo lo electoral. ¿Por fin lo entenderemos en México?

Por momentos resulta hasta ociosa la palabra “democracia” y todas las acepciones y formas de comprensión que genera dicho término. A grandes rasgos, podríamos comprender que la democracia ocurre cuando el pueblo interviene directamente en la elección de sus gobernantes, en la determinación de su organización política, y en ser el titular de las garantías, derechos, servicios y obligaciones que impone y presta el Estado. Todo eso podríamos entenderlo perfectamente. Sólo que eso sería tanto como limitar los amplios alcances de la democracia, cuando ésta es comprendida en toda su magnitud.

Tradicionalmente, a pueblos como el mexicano se nos ha sembrado la idea de que la democracia comienza y termina cuando el ciudadano común se erige legítima y posiblemente como votante, emite su sufragio y éste cuenta de modo efectivo en la decisión colectiva de quiénes serán los gobernantes para los años siguientes. Es, cierto, una forma básica y efectiva de hacer valer la intervención popular en las decisiones del poder. Pero también es un concepto limitado, que lleva a naciones como la mexicana, a ciertas “irresponsabilidades” y desatenciones que redundan en atrasos.

En México, dicha idea llegó a su punto cúspide cuando el entonces aspirante opositor a la presidencia, en 1910, Francisco Madero, desafió al general Presidente, Porfirio Díaz, para tratar de hacerse de la titularidad del Poder Ejecutivo Federal. Ese desafío tenía una carga política fundamental: México había vivido 300 años bajo la figura del colonialismo español, en el que el pueblo tenía una nula intervención en las decisiones políticas.

Luego, el anhelo de autodeterminación y democracia, fueron dos factores esenciales que movieron a los insurgentes criollos y mestizos a buscar la independencia. Una vez logrado este anhelo, la República se sumió en un proceso complicadísimo de imposiciones, golpes de Estado y avasallamientos por parte de los principales mandos militares del país. La lucha entre liberales y conservadores, de mediados del siglo XIX pospuso toda posibilidad de una democracia: ésta, fue intercambiada por las balas. Cuando parecía que la vocación democrática del poder alcanzaba cierta madurez —aunque aún con claroscuros—, hubo una elección presidencial democrática, en la que el pueblo eligió como Primer Mandatario al general Díaz. Éste, había defendido la bandera de la no reelección. Pero terminó perpetuándose en el poder por treinta años, hasta 1911.

Ese recuento, harto somero, revela que la gran vocación democrática de los mexicanos hasta entonces era justamente el sufragio efectivo y la no reelección. Sólo que luego de la revolución todo eso volvió a perpetuarse: la no reelección de personas se logró, aunque intercambiada por la perpetuidad de un partido político. Y el sufragio efectivo nuevamente pasó a ser una simulación democrática, que tardó más de setenta años —hasta principios de la presente década— en materializarse.

Es indudable: hoy tenemos una democracia mucho más sólida, porque no existe ya un partido hegemónico, ni las decisiones presidenciales sobre la sucesión son la ley implacable que eran antes. Hoy el sufragio efectivo vale, y la no reelección —ni de personas ni de partidos ni de facciones, aunque matizado todo por la más reciente reforma electoral que comenzó la reapertura de la elección consecutiva de algunos representantes populares—, es una realidad. Sin embargo, aún con todo eso los mexicanos nuevamente parecemos sentirnos desilusionados. Pareciera que nuestra democracia no sirve. Pero el problema, en realidad, es que la mayoría parecemos no terminar de entender todo lo que implica ese término.

DEMOCRACIA Y ACUERDOS

Así, podemos decir que si alguien cree o está seguro de que la democracia comienza y termina con la sola contrición del voto, está equivocado. Aseguramos que es una “contrición”, porque muchos pensamos que ese, el de acudir a emitir el sufragio, es un medio ideal para exculparnos de todo lo mal que le va al país. Siempre, esa expiación llega a través de argumentos como “yo no voté por él”, “me equivoqué de candidato” o “yo anulé mi voto”. ¿Todo eso alimenta de verdad la democracia?

La respuesta es un sonoro “no”. La democracia apenas comienza cuando un ciudadano acude libremente a emitir su decisión sobre el rumbo político del país. Ver que, aún votando, las cosas van mal, no lo disculpa ni le da la dignidad o el mérito suficiente como para decirse ajeno a las malas decisiones.

Es cierto que pudo haber apoyado con su voto al candidato equivocado, que pudo haber anulado su papeleta electoral, o que la mayoría —pero no él— erró al elegir a un personaje poco idóneo para gobernar. Pero es también cierto e irrebatible, que mientras ese ciudadano no comprenda a cabalidad sus derechos y deberes, ni se involucre en la parte de democracia no electoral que también le corresponde, nada mejorará ni cambiará para bien en el país.

La democracia es el voto, pero mucho más que éste: democracia es que los gobernantes realicen sus gestiones públicas cumpliendo cabalmente con los requerimientos de honradez, legalidad, transparencia y rendición de cuentas; democracia es que quienes integran los Poderes Legislativos verdaderamente se dediquen a destrabar los problemas más sentidos de la nación, con sentido crítico pero también con responsabilidad, pulcritud y celeridad. Democracia es que los gobernantes y detentadores de cargos de elección popular tengan en cuenta y defiendan los verdaderos intereses de la nación, por encima de la protección de los proyectos personales, el partidismo o la intriga política que nada construye.

No obstante, democracia es también que el ciudadano se involucre en la labor del gobierno. Puede hacerse desde la opinión pública, desde la generación e impulso a la sociedad civil organizada; en la exigencia de claridad en la gestión gubernamental y en la búsqueda de que los poderes públicos cumplan con sus deberes, y otorguen y respeten los derechos y servicios que están obligados a prestar a la población.

NO INVOLUCRADOS

Por todo ello, pensar que la democracia es votar en las elecciones y ya, es corto y perjudicialmente cómodo para los ciudadanos. En la medida que la sociedad civil entiende que su único deber es votar y ya, sin luego dar seguimiento y exigir resultados a los gobernantes, es tanto como darles un cheque en blanco a quienes gobiernan sin exigirles ninguna contraprestación democrática a cambio. Mientras no seamos los ciudadanos los que exijamos transparencia, honestidad y eficiencia, las cosas seguirán como hasta ahora.