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En Oaxaca, es muy indignante que la ley proteja a los irresponsables

Estidiantes de medicina fallecidos1

+ Insistir: caso de médicos fallecidos debe motivar cambio a ley penal


La noche del martes se informó del fallecimiento de la estudiante del último año de la licenciatura de medicina, que hace dos semanas fue víctima de un fatal accidente automovilístico, en el que también murió otro estudiante de la misma carrera. El caso es indignante no sólo por la tragedia que significa la muerte de dos personas que estaban a punto de convertirse en profesionistas, sino sobre todo porque éstas fueron muertes trágicas ocurridas en un percance ocasionado por la irresponsabilidad y el alcohol. Y para que estas no sean, además de trágicas, muertes inútiles, es necesario que este asunto se traduzca en reformas a la ley.

En efecto, ayer TIEMPO informaba que luego de 12 días de agonía en el Hospital Civil “Aurelio Valdivieso”, el martes a las 19:15 de la tarde falleció la joven estudiante de la Facultad de Medicina y Cirugía de la UABJO, Daniela Claudia Celaya Rivera, con lo cual aumentaba a dos el número de víctimas del accidente automovilístico ocurrido la madrugada del pasado 1 de mayo.

Igualmente, nuestro diario daba cuenta de que mientras la Procuraduría General de Justicia del Estado continúa sin investigar el caso a profundidad, este mismo martes se dio a conocer que el presunto responsable del percance, Arturo Alejando Vargas Alavés, habría abandonado el país, luego de haber alcanzado su libertad bajo fianza al depositar 861 mil pesos.

Ante este conjunto de hechos, ayer la comunidad universitaria marchó por las calles de la capital oaxaqueña para exigir justicia y castigo para el responsable material de esta tragedia. Hubo quien responsabilizó a la Procuraduría, e incluso quienes pedían penas infamantes para el responsable. Todo se entiende a partir de la indignación y el dolor que causa un asunto como éste, pero es necesario analizar la situación en un contexto serio para evitar polarización y exigencias sin sentido, y encauzar esta tragedia hacia cambios a la ley que impidan la repetición de situaciones como la que hoy se vive.

¿De qué hablamos? De que frente al hecho de que dos de las tres víctimas del accidente perdieron la vida, y de que el responsable alcanzó su libertad mediante el pago de una fianza (y que habría huido del país), lo inmediato es responsabilizar a la Procuraduría General de Justicia. Porque sí, es muy probable que exista algún tipo de favoritismo en el proceso judicial que enfrenta el responsable de esta tragedia, como también lo es que la ley penal resulta ser proteccionista de quien irresponsablemente comete un delito bajo los efectos de una droga, como lo son las bebidas alcohólicas.

Por esa razón, si bien vale la pena exigir de fondo que la Procuraduría investigue exhaustivamente lo sucedido, también debiera serlo reconocer que nada de eso será suficiente mientras la ley siga diciendo lo que hasta ahora establece. ¿Qué significa esto? Que en el mejor de los casos, obligando a la Procuraduría estatal a que investigue, y constriñéndola a que haga su trabajo escrupulosamente, de todos modos no llegaremos a una conclusión muy distinta a la que ya conocemos.

Es decir, que por la vía de los hechos ya todos sabemos que el responsable del percance fue Arturo Alejandro Vargas Alavés; todos sabemos —y sólo haría falta que la Procuraduría lo probara mediante pruebas periciales— que este individuo conducía su vehículo a exceso de velocidad y bajo los influjos del alcohol. Y que al ver la magnitud del hecho, habría tratado de escapar.

¿Qué cambiaría una investigación ministerial exhaustiva que llegara a esas conclusiones? Muy poco. Porque de todos modos el problema de fondo sigue siendo la ley, y por eso aún en la condición de que se hubieran probado todas esas cuestiones, de todas formas Vargas Alavés habría podido pedir conforme a la ley que se le fijara una fianza, y alcanzar su libertad bajo caución, como finalmente ocurrió.

CAMBIAR LA LEY

La misma tarde del martes, los diputados de la LXII Legislatura discutían un par de reformas frívolas que no atienden ni resuelven los problemas de la gente, ni su indignación frente a hechos extraordinarios. Los legisladores discutían la probable autorización de un préstamo con cargo a los ingresos estatales futuros por un monto de dos mil 400 millones de pesos; asimismo, discutían los términos de una reforma político electoral que modificaría las condiciones de renovación de los poderes Ejecutivo y Legislativo estatales rumbo al proceso electoral del año siguiente. Sí, son temas importantes. Pero no son cuestiones que respondan a una preocupación de la gente.

Nadie, ninguno de los señores diputados, reparó en que a esas mismas horas crecía la indignación por la impunidad que ronda en este caso; pero que es la misma indignación y dolor que hechos similares a éste, provocados por la irresponsabilidad y el alcohol, producen en miles de familias oaxaqueñas cada año por accidentes de diversos tipos que no tienen el castigo adecuado porque la ley termina protegiendo a quien los cometió. Las cifras de accidentes provocados por el alcohol es altísimo en el país. Y esto se convierte en una cuestión escalofriante cuando las frías cifras de los accidentes se traducen en heridos, en lesionados transitoria o permanentemente, o en familias enlutadas por situaciones como las de los dos jóvenes médicos que perdieron la vida.

¿Qué hacer frente a esto? Exigir, y que los diputados locales hagan eco, en la posibilidad de hacer una reforma al artículo 58 del Código Penal en el Estado que establece que la embriaguez es una atenuante de responsabilidad en la comisión de un delito, y no una agravante, como sí lo es en otros sistemas penales del país. Es harto cuestionable que en Oaxaca se siga perdonando de forma lisa y llana a quien comete un delito en el marco de un acto de irresponsabilidad, como conducir en estado de ebriedad un vehículo de motor, y que además sea tan simple la forma en cómo una persona que comete un delito como éste se sustraiga de la acción de la justicia abandonando el país en las narices de la autoridad, que no hace nada para detenerla, pero que además la ley no le brinda las herramientas jurídicas necesarias para impedirlo.

QUE LA TRAGEDIA SIRVA PARA ALGO

A eso debiera encauzarse la indignación por la muerte de Daniela Claudia Celaya Rivera y Yehú Robles Castellanos, para que éstas no sean muertes inútiles, y para que las protestas de sus amigos y la comunidad solidaria, tengan una causa y una finalidad ciudadana de fondo.

Debate, un ejercicio democrático lleno de improvisación y errores

Debate

+ Lo grave, que no hay propuesta ni estrategia para ganar electores


El lugar común, o el análisis simplista, podría llevarnos a calificar el debate entre candidatos a diputados federales por el distrito VIII, realizado la noche del lunes, como un fracaso. Lo fue, sólo en la medida en que los errores técnicos fueron lo más visible de la transmisión. Sin embargo, en el mediano plazo dicho ejercicio será provechoso si los organizadores aprenden de sus errores, y si los partidos y candidatos logran reconocer sus graves inconsistencias frente al público elector (y televidente).

En efecto, aunque tuvo poca difusión previa, este debate tenía varios elementos para despertar expectativas entre el público interesado. Un elemento inicial, radica en que es el primer debate que ocurre en Oaxaca entre candidatos a diputados federales; el segundo, que es el primer debate que ocurre entre aspirantes a un cargo de elección popular en la zona más poblada e influyente políticamente de la entidad; acaso un tercer elemento radica en que, si la memoria no nos falla, este es apenas el tercer debate televisado que ocurre en Oaxaca entre aspirantes a cualquier cargo público.

Es, pues, un ejercicio casi inédito que debe verse no sólo a la luz de sus fallas, sino sobre todo de la oportunidad de que todo mejore. Sin embargo, cualquier posibilidad de evolución tiene que pasar por el reconocimiento y análisis de las fallas que, en este caso, fueron muchas y de diversa índole. Es por eso que vale la pena repasar algunos aspectos de lo que pudimos ver la noche del lunes.

Sin duda, dos cuestiones resaltan por encima de todas las demás. La primera, es que el ayuno de ideas y propuestas que tanto se ha denunciado de los candidatos y partidos en campaña, ahí quedó demostrado. La segunda, que es concomitante a la primera, radica en que este primer debate demostró que los candidatos no sólo no están preparados para competir en el terreno de la propuesta y la construcción de una agenda legislativa, sino que tampoco están preparados para realizar un trabajo competente de imagen frente a los electores. Si vemos el debate en ese contexto —y al margen de las múltiples fallas técnicas y de preparación que corrieron a cargo de los organizadores— habremos de entender la trascendencia del ejercicio.

El primero de esos factores quedó claro cuando ninguno de los candidatos tuvo capacidad de articular una sola propuesta seria, relacionada con las funciones constitucionales de un diputado federal. En otras palabras, que al prepararse para este debate, ninguno de los candidatos tuvo la consideración de leer en la Constitución, qué atribuciones tiene un diputado, cuáles son los alcances de su función, y en qué tareas puede intervenir. Por eso hubo candidatos a diputados federales que se dedicaron a hacer propuestas disparatadas, que confundieron el programa de acción de su partido con la agenda legislativa, o que se limitaron a hablar de gestión social, como si fueran luchadores sociales o como si aspiraran a ser servidores públicos y no representantes populares.

En el segundo de los aspectos —el de la imagen y la estrategia para acudir a un debate—, quedó claro que los candidatos tampoco tuvieron noción de lo que debieron hacer. ¿De qué hablamos? De que un ejercicio político como un debate es, para cuestiones prácticas, como un juego de ajedrez en el que cada uno de los participantes lleva preparada una estrategia de conservación, de defensa, de ataque y de recuperación —e incluso de una contención de crisis en medio del encuentro—, según fuera el caso.

Este debate demostró que los aspirantes a la diputación federal por el distrito 08 son francos amateurs en esas tareas, y que su preparación se limitó a preparar tarjetas que enumeraran sus logros anteriores, sus gestiones como funcionarios o como diputados, sus eslóganes de campaña, y antecedentes generales. Ninguno tuvo el tino de prepararse estratégicamente para el debate, ni de leer y prever los posibles escenarios de discusión entre todos los candidatos, para tratar de aprovechar esa circunstancia y salir lo mejor librado posible.

No hubo tal, y por eso más que un debate, este ejercicio pareció una aburrida pasarela en la que nadie confrontó ideas con nadie, todos dijeron lo que quisieron, se atacaron y defendieron en sus personas y no en sus proyectos e ideas, y finalmente fueron dos horas de un intercambio pobre que bajo ninguna circunstancia habría podido ser calificado como un verdadero debate.

 

OTROS ERRORES

Como dicen que en política el fondo es forma, no habría que perder muchos detalles que parecieron intrascendentes para los candidatos, pero que son notables a la hora de evaluar un ejercicio como éste.

Por ejemplo, ninguno de los aspirantes demostró haber tenido una preparación previa en cuanto a su discurso, mensaje, ideas e incluso su apariencia. Por eso se pudo ver desde el inicio que había candidatos que parecían estar fuera del set de grabación (porque las mamparas y los logos del INE no los cubrían), y que nadie tuvo el tino de hacer notar que visualmente eso ponía en desventaja a unos sobre otros, y que ese debió ser una cuestión que generara protestas. Sin embargo, como ninguno de los candidatos iba preparado para eso, nadie lo notó, nadie protestó, y con la persistencia de esos errores transcurrió toda la transmisión.

Hubo otros menos visibles, pero igualmente trascendentes. Ninguno de los candidatos tuvo una preparación previa para evitar los tics nerviosos (como el de la Candidata del Panal); nadie se preparó para no titubear o parecer demasiado nervioso a la hora de hablar; varios de los candidatos no repararon en que iban vestidos de una forma inadecuada para una transmisión de ese tipo; e incluso, no repararon en la necesidad de no incurrir en frases comunes, como la que dijo el Candidato del PVEM, Miguel Ángel Morales, quien señaló que los indígenas “a veces son tanto o más lúcidos que nosotros los letrados”, como si la lucidez fuera exclusiva de quienes sí tienen formación académica, y los indígenas sólo lo fueran por momentos.

 

FRACASO RELATIVO

Este ejercicio debe servir como un repaso para evitar errores en el futuro. Si los candidatos y los partidos actúan con inteligencia, tendrían que repasarlo y analizarlo. Si caen en el simplismo, entonces dirán —como lo hacen hoy muchos— que fue un fracaso. Sí, tiene muchísimo que mejorar; pero puede pasar cualquier otra cosa menos cancelar esfuerzos como éste.

¿Quién va a pagar por los quebrantos sufridos en CH por diez meses?

CH

+ Ámbitos de gobierno deben dejar mezquindad y aportar a recuperación


Seguramente nadie imaginó que los llamados “chachacuales” se quedarían en el zócalo y alameda de la capital oaxaqueña por casi 10 meses. Cuando se instalaron, en julio del año pasado, lo hicieron cobijados por la Sección 22 del SNTE para sellar su plantón y evitar un posible desalojo. Luego la informalidad cobró vida propia. Y no fue sino ante el repudio ciudadano, y una acción de gobierno concertada, que logró la liberación del corazón de la capital oaxaqueña. Qué bueno que ocurrió. Pero ahora la pregunta que nadie debe evadir es ¿quién va a pagar por los daños ocasionados?

En efecto, este es un problema multidimensional. Porque acaso en la primera capa del problema, en la más superficial, se encuentra el posible quebranto al “trabajo digno” de los chachacuales. Esa fue siempre su justificación, al lado de la excusa magisterial de que la presencia del ambulantaje era para “coberturar” el plantón que aún mantienen en la zona. No obstante, más allá de ese problema se encuentra el importante perjuicio que sufrió la vía pública por 10 meses de subutilización; y en un estrato todavía más profundo se encuentra el daño que todo esto provocó a la economía local, de la que nadie se quiere hacer responsable.

Es evidente que fue un simple acto de tolerancia del gobierno estatal lo que permitió que los chachacuales se instalaran en el zócalo bajo el cobijo de la Sección 22. En estos últimos años, el gobierno estatal se ha dedicado a evitar cualquier posible motivo de confrontación con los profesores. Por ello, con su silencio saludó la presencia de los ambulantes en el zócalo y alameda, cerrando los ojos al problema que esto ocasionaría.

En esa lógica, el Ayuntamiento citadino recibió el problema de rebote, pero poco pudo hacer para enfrentarlo, ya que todo era producto de un asunto político con el magisterio que rebasaba sus capacidades de negociación. Incluso, el gobierno de Javier Villacaña siempre estuvo acotado por esa circunstancia, incluso cuando se comenzaron a notar evidencias de que los liderazgos al interior de los chachacuales ya no respondían plenamente al interés de la Sección 22 del SNTE, y que estaban siendo infiltrados por otras organizaciones de comerciantes informales, que ya querían ocupar la zona de forma permanente, para vender espacios, cobrar derecho de piso y luego medrar con la venta de “protección” a los mismos comerciantes ambulantes.

Esa mezcla de factores es la que finalmente permitió el acuerdo con la Sección 22 para el retiro de los ambulantes del primer cuadro del Centro Histórico de la capital oaxaqueña. Pues era precisamente el cobijo político de la Sección 22 lo que permitió que los chachacuales se mantuvieran más tiempo que nunca en el zócalo. Si hacemos memoria, veremos que nunca se les permitió instalarse más que por periodos cortos de tiempo, y siempre en el marco de alguna festividad que más o menos justificara su presencia en calidad de “verbeneros”. Por eso, ya sin el apoyo político del magisterio, y frente a la contaminación de sus liderazgos propios, fue cuestión de menos de una hora conseguir su retiro a manos de la fuerza pública.

¿QUÉ HACER AHORA?

Son varios los asuntos a enumerar. Primero, qué estarán dispuestos a hacer los tres órdenes de gobierno para recuperar efectivamente los espacios que resultaron dañados por la presencia de los chachacuales. Segundo, hasta dónde estarán dispuestos a asumir su responsabilidad ya no por haber permitido la presencia de los ambulantes en el corazón de la Verde Antequera, sino para estimular la recuperación de la economía formal, que resultó severamente dañada con estos diez meses de plantón magisterial.

Frente a ese panorama, sería una gran contribución que el gobierno estatal dejara la mezquindad y la Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico reconociera que su apoyo al comercio establecido de Oaxaca ha sido tan disimulado, que pareciera que no ha movido un solo dedo para mantener a flote al comercio establecido debido a un problema del que todos fueron víctimas, pero del que el gobierno tendría el deber moral de solidarizarse y dar condiciones para su recuperación. Desde hace meses las organizaciones de comerciantes establecidos han exigido atención al gobierno estatal, a partir de que su permisividad fue uno de los aspectos que contribuyeron no sólo a que la Sección 22 invadiera la zona, sino que “invitara” a las organizaciones de chachacuales.

No obstante, lo que tampoco tendríamos que dejar de ver es que el gobierno federal también tendría que participar de un problema como éste. Hoy buena parte de las negociaciones con la Sección 22 se dan en la Ciudad de México ante instancias federales. Y esas dependencias, como la SEP o la Secretaría de Gobernación son también quienes han sido parte de decisiones como ésta que ha afectado profundamente a la economía local.

Desde 2006, el gobierno federal prometió apoyos al comercio establecido de la capital oaxaqueña para recuperarse de la crisis magisterial; apoyos económicos que, evidentemente, nunca aterrizaron. Y hoy, como entonces, el conflicto con la Sección 22 es tan suyo como del gobierno estatal, y en ese escenario no tendría que haber excusa para desentenderse de este problema en específico. Lo que debiera ser importante es que ahora los gobiernos municipal y estatal llevaran a ventilar esta cuestión ante las instancias federales, para que éste asuma la magnitud del problema y vea que más allá de las mezquindades y los partidismos hay un problema de fondo que necesita ser enfrentado y resuelto.

La economía local agoniza. Y no es sólo por la presencia de los chachacuales en este último episodio que duró nada menos que diez meses, sino por la suma de los problemas que ha enfrentado la ciudad en la última década debido a los conflictos políticos. En el fondo esto debiera de ser un acto solidario que terminaría reactivando de fondo este deprimido rubro de la actividad económica de la entidad.

¿DEBATE?

Ojalá que en medio de la desgracia que han sido las campañas proselitistas, haya destellos de propuesta y agenda legislativa. Estamos seguros que nadie se enteró. Pero la noche de ayer lunes se habría realizado un primer debate entre aspirantes a la diputación federal por el distrito 8. La forma y el fondo de ese intercambio entre candidatos, serán cuestiones dignas de ser analizadas y comentadas.

Los partidos parecen cómplices, y no adversarios, en esta campaña

Partidos políticos

+ Bien por las autoridades que lograron liberar el zócalo de ambulantes


Sólo en este mundo de locos podemos ver como algo cotidiano, que los partidos se enfrentan en los procesos electorales, pero sin cuestionarse en lo medular. En Oaxaca resulta que hay campañas electorales, en las que según se plantean propuestas y se critican las acciones de los adversarios. Pero todos los señalamientos, todas las propuestas, e incluso, todos los ataques, son superficiales. No hay intención de los partidos —y así queda demostrado— por verdaderamente constatar que tienen más convicción y lealtad con los ciudadanos, que con sus intereses.

En efecto, estamos a escasas tres semanas de que concluya el periodo de campañas, y en escenarios como el oaxaqueño el ayuno de ideas sigue siendo el común denominador. No hay, hasta ahora, posibilidad de hacer un recuento de propuestas y esquemas de trabajo de los posibles legisladores de la LXIII Legislatura federal, simplemente porque éstos no han hecho planteamientos serios, ni siquiera en los asuntos básicos. Mucho menos han entrado, todos o a nivel individual, a tratar de encarar a sus adversarios por los yerros cometidos. La agenda de temas comunes a la que los partidos le rehúyen, es amplia. Vale la pena revisar algunos de sus tópicos.

Primero, habría que revisar por qué los candidatos se rehúsan a hablar de propuestas o agendas legislativas. La respuesta es simple: todos están atenidos a la postura cómoda de atenerse a lo que sus partidos digan, ya estando en funciones. Así funciona la política mexicana: los candidatos hacen campaña únicamente prometiendo a la ciudadanía cuestiones de gestión, y dádivas, a cambio del voto, pero nunca entrando al fondo de los temas por los que se supone que van a trabajar como representantes populares.

Nadie habla de propuestas porque nadie las conoce. Y al final son los partidos quienes, en el pragmatismo y la coyuntura del acuerdo político construyen los temas que van a ser sometidos a la consideración del Poder Legislativo, y todos los representantes populares se ciñen a ellos. Por eso —aunque ello es una aberración democrática— para los diputados no es necesario ni práctico hacer una agenda legislativa propia, cuando son las cúpulas de los partidos quienes deciden los temas a abordar, y el sentido de su votación, con lo que la voluntad y el compromiso que se supone que tiene cada legislador con sus representados, son relevados por los acuerdos de sus fracciones parlamentarias.

Si eso es grave, todo lo que sigue es peor. ¿Por qué hoy que están en campaña, los partidos no señalan los asuntos verdaderamente relevantes de los demás partidos y cúpulas políticas? El tema de la corrupción en Oaxaca ejemplifica a la perfección esta cuestión a la que los partidos se resisten a abordar. Pues resulta que hace apenas cuatro años, cuando gobernaba el partido que hoy es oposición, y quienes hoy gobiernan se encontraban en las trincheras opositoras, los señalamientos eran los mismos pero en sentido contrario. Han pasado cuatro años y resulta que, para sorpresa del público elector, todo sigue igual y lo único que ha cambiado es la trinchera de quien roba, y de quien con su silencio justifica. Veamos si no.

Cuando el gobierno estatal se encontraba en manos del Partido Revolucionario Institucional, las fuerzas políticas que entonces se encontraban en la oposición se desgañitaban señalando los presuntos actos de corrupción, y exigiendo castigo. Nunca hicieron nada sustantivo para perseguir a esos delincuentes del servicio público y corsarios de los recursos de la ciudadanía. Sólo hablaban y hablaban, y cuando era el momento de la verdad, callaban.

Hoy toda la situación sigue siendo la misma, pero sólo las posiciones de acusadores y acusados se intercambiaron. Hoy que son otras las fuerzas que gobiernan y el PRI es oposición, hay un tenue señalamiento, pero no hay ninguna acción sustantiva para perseguir la corrupción. Ésta sigue ocurriendo en todos los frentes acostumbrados. Pero, igual que en el pasado, las posiciones de los partidos apenas si alcanzan el extremo de lo políticamente correcto, pero sin hacer nada sustantivo para verdaderamente castigar a los corruptos. Así, pues, al posarse frente a la ciudadanía, los partidos parecen más cómplices que adversarios políticos en una contienda en la que —se supone— el bien a preservar es justamente el interés público.

CAMPAÑAS DESABRIDAS

Por todo eso, no hay posibilidad de que las campañas proselitistas suban de nivel. No hay la menor intención de que las fuerzas políticas y los candidatos cambien su idea de posar para parecer que se enfrentan, y confiarle todo el trabajo a las cúpulas, y sus posibilidades de triunfo a sus estructuras electorales. Todo sigue una misma lógica porque finalmente lo que están buscando es mantener el estado de cosas en las que todos ganan parcialmente algo sin poner en riesgo la estabilidad de la que todos se benefician.

El problema es que todo eso las revela ante al ciudadanía como coautores de la desgracia que vivimos como estado, y como país. Pareciera que al ciudadano común no le alcanza el entendimiento para comprender por qué si todos hablan de bienestar, de esperanza, de un nuevo rumbo y de frases y lugares comunes como ese, todo es crisis, desesperanza e incapacidad para salir adelante. Pareciera, pues, como si los partidos insistieran en hacernos creer que vivimos en una realidad distinta a la que podemos palpar, para que accediéramos a meternos en esa dinámica del autoengaño de la que nadie —más que ellos— obtiene un beneficio.

En el fondo, lo que están haciendo es abonar a la brecha que existe entre partidos y candidatos, y la ciudadanía. Cada vez es menos posible comunicarse y entenderse, y aún así en los partidos no hay preocupación por lo que puedan recibir de la ciudadanía que vota. No se dan cuenta que en estas condiciones el voto duro de ninguno será suficiente para ganar, y que el resto que cualquiera de ellos necesita para completar su margen de votación, está siendo repelido. No reparan en que hoy no basta con comprar votos: también hay que conquistarlos. Pero a ese trabajo, simplemente no quieren entrarle. Pronto verán las consecuencias.

EL ZÓCALO

Bien por las autoridades municipales y estatales que lograron liberar al Centro Histórico del ambulantaje. Ojalá no permitan que la protesta social vuelva a encubrir al ambulantaje, para instalar un muladar como el que estuvo casi un año en el corazón de Oaxaca.

Médico muerto en accidente: exigir, sí, pero reformas que atajen impunidad

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 + Ebriedad sigue siendo una excluyente y no agravante en comisión de delitos


Oaxaca entera se consternó cuando la semana pasada, en un fatal choque automovilístico, un vehículo de lujo impactó a una unidad de transporte concesionado, provocando la muerte de uno de los pasajeros, y lesiones graves a otra. Los jóvenes que iban en el taxi impactado eran estudiantes de medicina de la UABJO, mientras que los responsables de impacto eran jóvenes que se encontraban en evidente estado de ebriedad. Ante los hechos, familiares, amigos y compañeros de las víctimas han convocado a marchas y manifestaciones para exigir justicia. Lo que deberían hacer es exigirle a los diputados de la LXII Legislatura para que retiren del Código Penal la atenuante en la comisión de delitos culposos relacionada con la situación de embriaguez.

En efecto, para entender el contexto de este asunto, vale la pena recordar otro similar que fue mucho más grave, y que terminó en una pena que para nada es concordante con el daño provocado. La noche del 22 de mayo de 2003 cayó abatido a balazos, dentro de su camioneta, un joven empleado de la Secretaría General de Gobierno que respondía al nombre de Francisco Iván Ortega Bravo. Aquel asesinato, cometido a sangre fría, fue consecuencia de una riña de tránsito, y el responsable habría huido a bordo de una motocicleta —mismo vehículo desde donde habría cometido el crimen— con rumbo desconocido.

Luego, casi de inmediato, se supo que el agresor respondía al nombre de Jaime Ruiz Bartolo, que ostentaba placa, arma de cargo y registros oficiales como agente de la entonces Policía Ministerial del Estado, que era uno de los tantos elementos de esa corporación que se encontraba asignado a la guardia personal de servidores públicos, personajes cercanos y compromisos políticos del entonces régimen de gobierno; y que particularmente era uno de los agentes de la guardia personal del propietario del periódico Noticias, Ericel Gómez Nucamendi.

Luego se dejaron saber algunos datos que parecían ser asimismo reveladores. Las investigaciones del reportero Misael Sánchez Sarmiento, publicadas en este diario entre 2003 y 2005, constataron que la motocicleta en la que se cometió el homicidio de Ortega Bravo, una V16 modelo 2001, marca Yamaha YBR, color gris, con placas de circulación N996D, era propiedad de Editorial Taller, SA de CV, entonces empresa editora del diario Noticias; que Ruiz Bartolo originalmente pertenecía al Estado de Fuerza asignado al procurador Sergio H. Santibáñez, y que había sido ingresado a las filas de la PME por exigencia de Gómez Nucamendi.

Luego, en la prensa local se dijo que después de ocurridos los hechos, el agente ministerial asignado a la guardia del editor Gómez fue ayudado a resguardarse en un rancho ubicado precisamente en Chiapas, entidad federativa de donde es originario el hoy Diputado local por el Partido Movimiento Ciudadano, y que de ahí se le proveyó lo necesario para que se fugara con rumbo a los Estados Unidos.

Ruiz Bartolo fue aprehendido el 10 de noviembre de 2005 por la Policía local del estado norteamericano de California, en la ciudad de Los Ángeles. De ahí, fue entregado a la delegación de la PGR en Baja California Norte, que a su vez lo entregaron a autoridades estatales.

De los hechos, se abrió el expediente penal 175/2003 y Ruiz Bartolo ingresó a prisión como probable responsable del delito de homicidio calificado. Y el Juez Quinto de lo Penal lo sentenció a 35 años de prisión. Sólo luego de algún tiempo los favoritismos políticos y judiciales, llevaron al Poder Judicial del Estado a reclasificar el delito de homicidio calificado a simple, y con ello darle la oportunidad al Matón de Murguía, de alcanzar su libertad en menos de cuatro años. ¿Cuál fue la ruta jurídica?

 

ATENUANTE OMINOSA

A ese respecto, dice el segundo párrafo del artículo 58 del Código Penal del Estado que “se aplicará de la tercera parte del mínimo a la tercera parte del máximo de la sanción del correspondiente tipo doloso, en caso de homicidio (…) y el sujeto activo se encontrare en estado de ebriedad o bajo el influjo de alguna droga”. El precepto es elocuente: aquí, la posibilidad de cometer un asesinato después de ingerir unas cervezas, es suficiente para reducir la pena establecida para un delito doloso, como el homicidio calificado, en dos terceras partes cuando se trata de un solo homicidio; y a la mitad, cuando los muertos resultan ser dos o más personas.

Así, de acuerdo con lo antes dicho, el delito por el que se condenó en primera instancia a Ruiz Bartolo, fue el de homicidio calificado. Luego, su defensa legal logró que en la Primera Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia se reconsiderara el hecho de que el homicida iba bajo los influjos del alcohol.

Y esa razón fue suficiente para que la pena corporal le fuera reducida de 35, a sólo 15 años de prisión. Sin embargo, más allá de los privilegios que le brindó el supuesto estado etílico en que Ruiz Bartolo mató a Ortega Bravo, es evidente que cometió un homicidio calificado. Esto porque para la norma penal, ese delito se configura cuando se comete el asesinato con premeditación, alevosía, ventaja o traición. Cualquiera de esas agravantes.

Y cuando menos, el Matón de Murguía asesinó al individuo con ventaja. Esto es, de acuerdo a lo establecido en el artículo 301 del Código Penal, porque el delincuente era superior en fuerza física, al ofendido, y éste no se hallaba armado; y porque el infractor era superior por las armas que empleó, y por su mayor destreza en el manejo de ellas al ser un agente ministerial.

Sin embargo, en la sola razón del estado de ebriedad en que cometió el crimen, a Ruiz Bartolo se le reclasificó el delito de homicidio calificado a simple. La pena se le redujo a más de la mitad. Y por los beneficios que contemplan las normas de ejecución de penas, éste habría quedado en libertad en sólo cuatro años.

 

EXIGIR REFORMAS

Toda esta historia tiene una similitud: en ambos casos la atenuante presente es el estado de ebriedad en que se cometió un homicidio. Ambos tienen la característica de ser culposos, a pesar de que la embriaguez no es un estado en el que se caiga involuntaria o incontroladamente. ¿Qué debieran exigir? Que los diputados hagan cambios a la ley para que, en otros casos, este estado de impunidad no prevalezca frente a actos provocados por irresponsabilidad y negligencia.

La partidocracia en pleno va contra las candidaturas independientes

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+ Golpes vs el Bronco, son claros intentos por mantener su monopolio

 

Para Mónica, que es la luz en mi vida.

A regañadientes, por mera pose, y sobre todo por una presión internacional, los partidos decidieron abrir finalmente el monopolio del acceso al poder público, a las llamadas candidaturas independientes. Lo hicieron sin ganas de consolidarlo. Y por eso hoy que existe ya un candidato sin partido, que es contendiente real por la gubernatura de un estado, la partidocracia en pleno lucha para frenarlo, exhibiendo ante la ciudadanía presuntos actos de corrupción que no resultan ser sino los mismos que cometen los candidatos de los partidos políticos. Este sin sentido tiene explicación no en un ánimo democrático, sino en la desesperación común por no perder la llave exclusiva del acceso al poder público.

En efecto, Jaime Rodríguez Calderón alias “El Bronco”, es un fenómeno como candidato independiente al gobierno de Nuevo León. Desde los primeros días de campaña demostró tener una conexión particular con la ciudadanía, y en las encuestas es un candidato que no ha dejado de crecer, a grado tal de que hoy le disputa la posibilidad de la victoria a los candidatos del PAN y PRI, que son dos de los más fuertes en la lucha sucesoria, aunque no los únicos.

El Bronco fue un fenómeno en sí mismo. Viniendo del PRI logró posicionarse hasta el punto de ser un contendiente serio. Entró a la lucha por la gubernatura de Nuevo León a través de la figura de candidato independiente. Y aunque no parece tener el suficiente peso para ganar la gubernatura sí ha sido un factor de división del voto, que tiene preocupados a todos los partidos políticos, que necesitan esa franja de votantes que él tiene, para ganar.

El problema de la partidocracia es doble no sólo porque les salió un contendiente fuera de su oligarquía, sino porque éste les ha venido arrebatando los votos que ellos necesitan, y que podrían emigrar definitivamente de las preferencias hacia un partido en específico. Quizá sólo por eso podría entenderse que hoy en día haya un ánimo consensado entre todas las fuerzas políticas por impedir que Jaime Rodríguez Calderón continúe creciendo como candidato.

Y es que curiosamente, El Bronco no tenía la estatura para que los medios de comunicación de la capital del país le dedicaran amplios espacios, hasta hace muy pocos días. Sorpresivamente, la semana pasada todos los noticieros estelares de Televisa revelaron —como si fuera sólo un asunto de interés público, y no un tema inducido por una fuerza política para desgastar a otra— información relacionada con el hecho de que Rodríguez Calderón había adquirido parcelas para él, su esposa e hijas, durante el tiempo que fungía como funcionario del gobierno de Nuevo León, y que no las incluyó en declaración patrimonial que presentó como candidato.

Ante esa revelación, Rodríguez señaló al PRI como el responsable no sólo de filtrar los datos, sino de “gestionar” que esa información fuera difundida en medios de comunicación de la Ciudad de México como si ese asunto fuera de interés general. Y resulta que hoy en día, el candidato del PRD a la gubernatura de Nuevo León, Humberto González Sesna, denunció ante medios de comunicación que “El Bronco” utiliza un avión privado para trasladarse hacia otros municipios con el fin de continuar su campaña rumbo a la gubernatura de Nuevo León.

Según informaba el martes la edición electrónica del periódico Excélsior —otro medio de la capital del país que también parece tener mucho interés en un tema local— Jaime Rodríguez fue captado en el Aeropuerto Mariano Escobedo abordando una aeronave LearJet matrícula XA-JKM cuyo costo por viaje privado asciende a los 4 mil dólares por hora. Incluso dice que la nota que luego de darse a conocer este hecho, surgieron molestias por parte de ciudadanos a través de las redes sociales pues “El Bronco” se promueve bajo el lema “hay que servir a la gente, no servirnos de la gente”.

 

PARTIDOCRACIA ESCANDALIZADA

De acuerdo con la información, Jaime Rodríguez Calderón ha declarado varias veces haber rechazado el dinero que por ley le otorga la Comisión Estatal Electoral de Nuevo León para financiar su campaña y ha realizado colectas con sus seguidores a través de una plataforma online de donaciones e incluso durante actos en vivo se le ha captado recibiendo apoyos en efectivo por parte de ciudadanos que acuden a sus eventos de campaña.

Dice incluso que anteriormente El Bronco ya había sido cuestionado sobre la procedencia de sus recursos de campaña e incluso la CEE ordenó al candidato independiente transparentar sus recursos, mismos que aún no han sido aclarados por el ex priísta.

De ese conjunto de aseveraciones salen varias cuestiones que vale la pena subrayar. Primero, ¿cómo mantener a flote la idea del interés periodístico cuando hay un clarísimo afán de ventilar un tema local como asunto nacional, en medios informativos que tienen alcance en todo el país? ¿Cómo se justificaría incluso tal nivel de escandalización por los supuestos excesos que comete un candidato independiente —tener bienes no declarados, o utilizar una aeronave— cuando ese tipo de cuestiones son verdaderamente cosa cotidiana en todos, o la gran mayoría de los políticos con partido, y que incluso de ahí nace buena parte de su mala fama como políticos?

Además de ello, ¿por qué habría que escandalizarse de que un candidato reciba donaciones o apoyos públicamente, cuando todo el mundo se queja de que la democracia mexicana es muy cara justamente porque la idea que se tiene es que todo el proselitismo electoral lo pague el Estado con recursos públicos, dizque para evitar que se inmiscuyan intereses posiblemente oscuros en las campañas electorales?

La cuestión de fondo es que PAN, PRD y PRI están haciendo todo por bajar al único candidato independiente importante que existe en México. No parece haber otro afán ni algún tipo de motivación o convicción ideológica, política, compromiso con la democracia e incluso congruencia con la verdad o alguna cuestión por el estilo.

 

AVENIDA FUERZA AÉREA

No coincidimos con la subcultura de la colocación de topes en las vialidades. Incluso la rechazamos. Porque cada tope, o cada boya, revela nuestra incapacidad para conducirnos, y conducir, civilizadamente en la vía pública. Pero algo deben hacer las autoridades municipales en la recién renombrada Avenida Fuerza Aérea Mexicana, en la colonia Reforma, para frenar esa altísima recurrencia de accidentes de tránsito. El último fue de consecuencias fatales. Y lamentablemente no fue el primero.

Pliego petitorio de S-22: ninguna demanda educativa; todas, económicas

+ Muestra clara del poco compromiso con la educación y niñez de Oaxaca


Una de las grandes incógnitas de nuestra sociedad actual radica en saber qué contienen los sendos pliegos petitorios que hace unos días entregó la dirigencia de la Sección 22 del SNTE a los gobiernos de Oaxaca, y federal. En ellos, se establecen un conjunto de demandas económicas, sociales y políticas que, sin embargo, no tienen que ver precisamente con la educación. Lejos de eso, los profesores piden sin exigir nada a cambio. Y lo peor es que amagan con movilizaciones para exigir su cumplimiento.

En efecto, en el marco de su marcha conmemorativa del Día del Trabajo (1 de mayo) los profesores tienen la tradición de entregar ahí mismo su pliego petitorio a los gobiernos con los que interactúan. La tradición indicaba que ese pliego era entregado al Gobierno del Estado en el contexto de la llamada “doble negociación”, en la que primero el Comité Ejecutivo Nacional del SNTE negociaba sus demandas generales con el gobierno federal, y luego se sumaba lo que la dirigencia estatal conseguía con el gobierno de Oaxaca. La diferencia entre todos los demás años, y ahora, estriba en que hoy de nueva cuenta el patrón formal de la Sección 22 es el gobierno federal… y resulta que ahora la 22 ya no quiere sólo una doble negociación, sino que va por una triple.

¿De qué hablamos? De que como cada año, el gobierno federal ya está negociando con el CEN del SNTE la situación general de todos los profesores del país, y por ende es cuestión de días para que se haga el anuncio del incremento salarial y las condiciones de trabajo que regirán durante todo el siguiente año a los trabajadores de la educación en el país. Sólo que como desde el arranque del presente año 2015 el gobierno federal tomó las riendas del contrato de trabajo con los trabajadores de la educación que antes dependían políticamente de los gobiernos estatales, ahora la Sección 22 ha decidido negociar de manera principal con ellos, sin dejar de negociar con las entidades federativas.

En ese marco, resulta que si la reforma educativa tuvo como objetivo limitar el poder político que acumulaban las secciones sindicales, lo único que consiguieron fue incrementarlo. La Sección 22 tiene exactamente sus mismas demandas de siempre, con el agregado de que ninguno de los postulados de la nueva legislación les ha sido aplicado. Así, en general, su pliego de demandas se entiende en esas dos vertientes: en continuar, primero, pidiendo lo mismo que siempre le han exigido al gobierno; y en segundo plano, exigen denodadamente que continúen siendo ajenos a lo establecido en las nuevas normas en materia de administración de la educación.

Lo más curioso es que hasta ahora el gobierno federal sólo ha guardado silencio, y el estatal ha dicho que está dispuesto a cumplir sin ninguna cortapisa lo que pidan los maestros. Ninguno ha reconocido que cumplirle cualquiera de sus demandas a los trabajadores de la educación significa en automático romper la ley; y que al hacerlo —como parece— no estarán haciendo sino dándole el golpe de muerte a la reforma que según nació para rescatar la educación de las manos del sindicalismo politizado.

 

MUCHAS DEMANDAS;

NINGUNA EDUCATIVA

Según una nota de Reforma, plazas automáticas para normalistas, la cancelación del examen docente y la aprobación de su proyecto de ley educativa demanda la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) en el pliego petitorio 2015 que entregó ayer a los Gobiernos federal y de Oaxaca. En medio de la polémica que generó la difusión de la nómina magisterial de la SEP, que revela que los dirigentes de la CNTE son los mejor pagados del país, a pesar de no dar clases, líderes de las secciones 22, 18, 9 y 14 entregaron a la Secretaría de Gobernación un documento de nueve puntos.

Encabezados por Rubén Núñez, el dirigente que cobra alrededor de 100 mil pesos mensuales, los maestros reiteraron su reclamo de que se deroguen los artículos tercero y 73 constitucionales. En el documento pidieron además estabilidad laboral y pago puntual para los trabajadores de la educación. La CNTE emplazó al Ejecutivo para que antes del 15 de mayo responda a sus demandas. De no ser así, amenazaron con radicalizar sus protestas.

En Oaxaca, el secretario de Organización de la sección 22, Francisco Villalobos, entregó al Gobernador Gabino Cué el pliego petitorio local que consta de 17 puntos. En el documento, los maestros insisten en la aprobación de la ley estatal de educación, hecha a modo del magisterio. Esta propuesta está parada en la Cámara de Diputados local y la sección 22 ha presionado con marchas y bloqueos para que se apruebe. Benito Vásquez Henestrosa, secretario de prensa y propaganda del magisterio disidente, explicó que también piden plazas automáticas, el respeto a los derechos de los trabajadores y el pago puntual de los salarios docentes.

Todo ello es la confirmación de lo antes dicho: los maestros están muy preocupados por su situación laboral, y por la estabilidad que parece que podrían perder con la posible aplicación de la reforma educativa. Esa es la lógica que sigue el hecho de que por un lado pidan que se abrogue la reforma educativa, y por el otro insistan en temas como las plazas automáticas y otros temas que han sido motivo permanente de preocupación para acrecentar su poder y para mantener los privilegios de que han gozado históricamente.

Hasta hoy nadie ha reparado en que lo que ahora buscan es una triple negociación. Quieren arrancarle beneficios al gobierno federal; otros al gobierno estatal; y aunque se dirán en desacuerdo con lo que negocie y logre el SNTE con el gobierno federal, no lo rechazarán. Así, lo que estará ocurriendo es que en 2015 no sólo no habrán disminuido los privilegios de la beligerante Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, sino que se han incrementado.

Nadie se ha dicho en desacuerdo con ello, como tampoco se han desautorizado las negociaciones que hasta ahora han realizado funcionarios federales con los maestros disidentes. Podrían terminar ganando mucho más que en otros años; y la reforma educativa quedaría como una entelequia que representaría el monumental fracaso de un gobierno que quiso hacer mucho pero que terminaría derrotado por los poderes fácticos como el magisterial.

 

ITURRIBARRÍA, DIXIT

¿“Rascarle los huevos al tigre” de la Sección 22? Jamás. Si no pregúntenle a Moisés Robles y con el nuevo repliegue estatal que le va a tocar encabezar dentro de pocos días.

Cambio en la Contraloría: ¿Nuevo obús contra Ulises Ruiz?

Perla Woolrich

+ Coincidencias: cada que Ruiz intenta maniobrar, GC revira


Como en política no hay coincidencias, habría que ver con cuidado la sorpresiva renuncia de Perla Woolrich Fernández a la titularidad de la Secretaría de la Contraloría y Transparencia Gubernamental. Esto no parece una coincidencia, ni resultado del fiasco que resultó Woolrich como “zarina anticorrupción”, sino una respuesta oportuna al regreso de Ulises Ruiz a Oaxaca. Si la intención de la Contraloría siempre fue perseguir a los funcionarios del pasado, el enroque en la dependencia bien parece seguir esa lógica.

En efecto, apenas el fin de semana realizaron una cabalgata el diputado federal, Samuel Gurrión Matías; el delegado del CEN del PRI en Oaxaca, Fidel Herrera Beltrán, y el ex gobernador Ulises Ruiz Ortiz  así como las autoridades municipales de San Juan Cotzocón y San Juan Lalana, en apoyo a la candidata del tricolor por el VII distrito electoral federal, Yarith Tanoos. Aunque en las notas alusivas a la cabalgata no se refiere que haya habido algún tipo de declaración o referencia por parte del ex Mandatario al gobierno estatal, o al grupo político del gobernador Gabino Cué Monteagudo, sí es evidente que la sola presencia de Ruiz en territorio oaxaqueño, y en un acto público, sí pudo haber generado una respuesta del régimen que, además, siempre ha sido puntual frente a los intentos del ex Gobernador por hacer presencia pública en la entidad. Veamos si no.

Hace apenas unos meses, en noviembre del año pasado, cuando se estaba en la víspera de la definición de las candidaturas a las diputaciones federales, y en el PRI se dejó ver que la mano de Ruiz tendría la posibilidad de colocar a cuando menos la mitad de los abanderados, la respuesta del gobierno fue contundente: revivieron de la nada la Comisión de la Verdad, y establecieron que su ruta de trabajo implicaría revisar toda la actuación de la gestión de Ulises Ruiz durante el conflicto magisterial, y todo el año siguiente, para entregar un conjunto de conclusiones en los primeros meses de 2016.

La intención política de aquella decisión, validada por las fracciones parlamentarias que acompañan a Gabino Cué en la coalición de gobierno, fue clara: ante el intento de Ruiz por reposicionarse rumbo a la sucesión de la gubernatura, el régimen le prepararía un informe de la Comisión de la Verdad en el que se haría un recuento pormenorizado de las presuntas violaciones a derechos humanos cometidas por el gobierno de Ulises Ruiz durante el conflicto magisterial y popular de 2006, y el año siguiente, y se realizarían un conjunto de declaraciones políticas.

Frente a eso, Ruiz dijo —y podrá seguir diciendo— que todo eso es parte de un caso cerrado, que son asuntos ya investigados y concluidos por la PGR, o incluso que recibió ya la absolución del Santo Papa, o de Dios Padre si quisiera, pero lo cierto es que de todos modos el informe de la Comisión de la Verdad tendrá como efecto revivir todo el conjunto de acontecimientos ocurridos en el contexto de la revuelta magisterial de 2006, pero ya direccionados únicamente a responsabilizarlo, y sin posibilidad de que éste pueda evadirlos.

Por ello, el solo hecho de que revivan ese asunto es ya un golpe político para Ruiz. Y lo será mucho más si todo ese conjunto de temas reviven —como ocurrirá— justamente en la víspera de los tiempos sucesorios.

NO HAY COINCIDENCIAS

Regresemos un poco más el tiempo. ¿Cómo nació la Comisión de la Verdad? Más allá del discurso oficial, que dice que fue una decisión democrática tomada para revisar hechos hasta ahora no concluidos, lo cierto es que esta fue una respuesta política del gobierno estatal cuando los diputados priistas de la LXI Legislatura pretendieron resistirse a la aprobación de la cuenta pública de uno de los años de gestión de Gabino Cué.

La respuesta del régimen fue contundente: por un lado, utilizaron su mayoría para lograr ese objetivo, pero además le regresaron el golpe a los priistas —entonces coordinados por un ulisista, en la persona del diputado Francisco García López— impulsando la iniciativa de ley que creaba la Comisión de la Verdad, y aprobándola sin problemas. Ello, como ejemplo, hace constar que no sólo no existen las coincidencias, sino que la presencia de Ruiz en Oaxaca tiene tal impacto que genera de inmediato una respuesta oficial que va encaminada a revisar la actuación de los integrantes de su gobierno.

Y es que resulta que la gestión de Perla Woolrich al frente de la Secretaría de la Contraloría no sólo no dejó contento a nadie, sino que generó un aura de impunidad para los integrantes de la administración anterior, que hoy es un verdadero pasivo para el gobierno actual, de cara al proceso electoral. Por eso desde hace meses era una verdad anunciada la del cambio de titular en la Contraloría, y sólo había que esperar el momento adecuado. Ese momento no llegó por vías naturales, sino que pareciera que fue forzado por la presencia oronda de Ulises Ruiz haciendo campaña en territorio oaxaqueño.

Si ese solo hecho es ya referente de la motivación de los cambios, lo es mucho más que sea justamente en la persona de Manuel de Jesús López López. Éste es un cercano colaborador del gobernador Cué, con quien se ha demostrado confianza en la gestión pública, y que tuvo ya la encomienda, como Procurador General de Justicia, de emprender la revisión a la gestión anterior.

Por eso el hecho mismo de la persona designada para la nueva responsabilidad (y la complejidad que resulta del hecho de que recientemente fue nombrado como magistrado del Tribunal Superior de Justicia, y que tendrá que solicitar licencia a la magistratura para ocupar el cargo gubernamental) es otro referente de que Gabino Cué no estaba buscando a cualquier sustituto de Perla Woolrich, sino que lo hizo en una persona específica que parece ir a todo menos a calentar el asiento que cuatro años tuvo inútilmente la defenestrada panista. Como en política las coincidencias no existen, esta parece ser la respuesta oficial al único grupo político con el que no habrá posibilidad de que exista un pacto rumbo a la sucesión de 2016.

PELEAS INTERNAS

Intentan generar un nuevo escándalo en medios de comunicación de la capital del país, por los escoltas armados del impresentable candidato priista en Miahuatlán, Oscar Valencia. Es fuego amigo priista. Fuego ulisista, pues, en contra sus adversarios internos de siempre.

Campañas no “prenden” porque partidos y ciudadanía están desconectados

Campañas que no prenden

+ Nulo, diálogo político en Oaxaca: no hay oficialismo real, y menos oposición


La queja fácil, el lugar común, indica que en Oaxaca las campañas proselitistas “no prenden”. Todos se quedan en eso, como si el hecho de que una campaña política fuera eficaz radicara en enganchar a la gente para que se sume a la euforia de los momentos electorales. No entienden que, en las campañas, el apelar a las emociones es una apuesta riesgosa, y que más bien lo que tendrían que buscar es el interés político real. Nada de eso existe. Por eso las campañas no prenden, porque resulta que todos ven, pero nadie asume, que aquí el diálogo político es sólo una fantasía.

En efecto, por todos lados abundan las quejas respecto a que las campañas parece que no están ocurriendo. En los 11 distritos electorales hubo una selección rara de candidatos a las diputaciones federales, y quizá a partir de eso podría comenzar a entenderse por qué existe poco interés en la ciudadanía. En los partidos, y en sus respectivas disidencias, se acusa que no se hicieron las elecciones correctas. Que los candidatos no tienen “arraigo” ni trabajo político. Y que, en resumen, las campañas “no prenden” porque a los abanderados nadie los conoce, y menos los respaldan.

Frente a esta realidad, la pregunta que tendría venir es la siguiente: ¿basta con que un candidato sea conocido, para que una campaña “prenda”? Y la respuesta que ofrecería cualquier político sería que no, que el interés de una campaña radica en cuánto dinero y dádivas sea capaz de repartir. Según ellos, ese es el mecanismo real a través del cual se puede ganar una campaña, y es el camino que todos deben de seguir para —según ellos— lograr que el proselitismo genere interés entre las personas.

Esa lectura puede ser cierta, aunque sólo parcialmente. Todos sabemos que las campañas basadas en el reparto de dinero, en las dádivas, y hasta en la coacción del voto, sólo funcionan en las zonas marginadas o en algunos espacios en los que la misma gente está acostumbrada a votar a cambio de algo. Sin embargo, hoy lo que todos también reconocen es que ese (que ahora es lo que pasó a ser el “voto duro” de cada partido) es insuficiente para ganar una elección.

Todos, en absoluto, para conseguir el resto que necesitan para ganar, deben ir a tratar de conquistar el voto volátil (o voto útil, como se le ha llamado en otros procesos electorales) de la gente que sí vota pero sin dádivas de por medio, sino por algún tipo de convicción o convencimiento con el partido o candidato. Es ahí justamente donde las campañas “no prenden”.

Y es así, porque resulta que en Oaxaca el diálogo político es nulo, y por eso ninguna de las fuerzas políticas —y qué decir de los candidatos, que están francamente perdidos— tiene capacidad de articular un discurso que sea capaz de generar cuando menos un poco de interés entre la ciudadanía. Hoy las fuerzas políticas pagan el enorme costo moral y político de no haber podido establecer una relación de altura como gobierno, como oposición, y como parte de una alianza. Y por eso hoy no les queda más que acudir a la dádiva para generar el interés que no encuentran en lo genuino, o resignarse a tratar de dar la batalla en una elección a la que ni siquiera quieren acudir con el pedestre recurso de las estructuras electorales y la compra de votos.

EL DIÁLOGO, EXTRAVIADO

Los partidos políticos —oficialismo y oposición— tienen, con el gobierno, una alianza irrompible, pero en la que sólo caben sus intereses y no sus posiciones. El gobierno ha necesitado de una alianza de fuerzas políticas para mantener su estabilidad, pero ésta sólo ha existido para lo esencial, porque los mismos partidos no han estado dispuestos a asumir ni la responsabilidad más mínima por los tumbos que da el gobierno.

La realidad es elocuente: el gobernador Gabino Cué controla apenas una parte del gabinete de gobierno; los partidos integrantes de la coalición (PRD, PAN y PT) tienen sus respectivas parcelas en varias de las secretarías del gobierno estatal, e incluso han llegado al extremo (como en el caso del impresentable Daniel Juárez en la Secretaría del Trabajo, aunque no es el único) de exigir que se respeten sus espacios independientemente de la fama pública, los resultados, o las acusaciones que pesan sobre sus funcionarios.

¿Qué significa todo eso? Que lejos de aquella vieja promesa de hacer un gobierno de coalición (en el que se entiende que hay corresponsabilidad del gobernante electo con los partidos a los que se alía para cogobernar juntos), lo que hay es un régimen de partidos que lo que ha hecho es venderle protección —como la delincuencia organizada— al Gobernador del Estado a cambio de que éste les permita decidir a placer dentro de sus respectivas parcelas políticas dentro del gobierno. En esa dinámica se entiende, por ejemplo, el egoísmo que encierra el hecho de que, para la misma alianza, la victoria electoral por la que ganaron el gobierno sea un triunfo compartido, pero la responsabilidad y el costo político de gobernar sea sólo de Gabino Cué.

Si todo eso es trágico, la relación con la oposición es desastrosa. El PRI, en estos casi cinco años de gobierno, es un partido que jamás ha sabido ser oposición. No lo ha sido porque no ha sido capaz de generar posiciones, discurso, y resultados, como contrapeso del poder público; no ha sido propositivo, ni crítico, ni desequilibrante.

Ha llegado al grado, incluso, de quedarse callados frente a los excesos que se cometen desde el poder en los tiempos electorales. ¿Alguien vio al PRI, por ejemplo, inconformándose como bloque en contra de las audiencias públicas que el gobierno está organizando en medio del proceso electoral, en varias de las regiones del Estado en donde coincidentemente tiene fuertes intereses en que sus partidos aliados ganen los distritos?

En la respuesta a ello, puede también verse cómo en realidad la gente que no milita, pero que sí espera algo de los partidos, tiene un ánimo tan apagado frente al proceso electoral. Sabe que no puede esperar nada de quienes no han dado ningún tipo de resultado. Sabe que no hallará partidos coaligados que puedan ofrecer un buen gobierno, y tampoco una oposición a la que se le pueda confiar el deber de contrapuntear al gobierno. Ello hace perfectamente entendible que las campañas “no prendan”.

DEMANDAS ECONÓMICAS

Es lo que abunda en el pliego petitorio de los maestros. ¿Calidad en la educación? Podrá esperar (quizá tres décadas más) a un mejor momento.

Sección 22: ¿Por qué no revelan el contenido de su pliego petitorio?

Pliego petitorio S22

+ Situación política del magisterio: cada quién da versiones distintas


En la icónica marcha del Día del Trabajo, la Sección 22 del SNTE anunció que entregará su pliego petitorio anual a los gobiernos estatal y federal. El magisterio democrático ha evitado hacer público el contenido de dicho documento, e incluso ha atajado cualquier posibilidad de dar detalles concretos sobre qué pedirá. Hasta hoy, los dos ámbitos de gobierno con los que negocia, le han dado todo. Y si por eso hay resistencia a dar a conocer detalles sobre el contenido del pliego petitorio, técnicamente también priva una total incertidumbre sobre qué estado real guarda la relación del Estado con la Sección 22 y la CNTE.

En efecto, en el marco del Día del Trabajo, el pleno de la asamblea Estatal de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, determinó estallar un paro indefinido a partir del 1 de junio, para sumarse a la convocatoria de paro nacional a lado de los estados de Guerrero, Chiapas, Michoacán y el Distrito Federal.

Todo esto, ocurre en paralelo al anuncio hecho también hace unos días, de que este día los profesores oaxaqueños marcharían para entregar su pliego petitorio a los gobiernos estatal y federal, y que a través de él buscarían dar solución a lo que ellos denominan como “la problemática de la educación en Oaxaca”, y que no es otra cosa que el conjunto de privilegios y demandas que han venido planteando al gobierno federal, y que éste no ha podido darles por la presión y el cuestionamiento de la ciudadanía.

Pues resulta que en el plano de las demandas políticas, la Sección 22 ha venido demandando que se apruebe su proyecto de Ley Estatal de Educación, y que se garantice el respeto a sus conquistas y derechos laborales. Concretamente, lo que quiere el magisterio democrático oaxaqueño es que por escrito el gobierno federal les asegure que no menguará ninguno de sus privilegios, y que no permitirá que la autoridad estatal sea relevada como intermediario entre los trabajadores de la educación, y el nuevo patrón que hoy es nuevamente el propio gobierno federal.

En paralelo a ello, los profesores oaxaqueños no han cedido en su demanda de que sea a través de una negociación política que se libere a los integrantes de la Sección 22 que se encuentran en prisión acusados de delitos como secuestro y delincuencia organizada, debido a su participación en un plagio. Hace dos meses la propia Sección 22 había aceptado públicamente que el gobierno federal había accedido a negociar ese aspecto con los profesores si ello servía como una medida de distensión en la compleja relación del gobierno federal con la disidencia magisterial.

¿Por qué no ocurrió? Porque el gobierno federal vio primero que sería complicadísima la ruta jurídica por la que tendría que transitar para tratar de dejar en libertad a los presuntos plagiarios (para hacerlo, o la PGR tendría que desistirse de su acusación; o la PGR tendría que echarse la culpa por una supuesta integración deficiente del expediente penal, para que los acusados obtuvieran un amparo de fondo que los pusiera en libertad; o el Presidente habría tenido que apurar su enjuiciamiento, para después indultarlos); y segundo, porque reparó que eso le habría traído un fuerte cuestionamiento nacional e internacional por acceder descaradamente a un chantaje.

 

MUCHAS VISIONES

La relación del gobierno federal con la Sección 22 es tan compleja como se le quiera ver. El problema de eso, no es que sea en sí misma compleja, sino que esa aparente incomprensión genera distorsiones (muchas de ellas voluntarias) a través de las cuales se pretende justificar el fracaso de la negociación y el diálogo que ha entablado con ellos el gobierno federal.

Y es que por un lado, el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto no ha podido explicar cuál es la ruta que sigue el proceso de negociación con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, y tampoco qué se ha ganado con las concesiones que hasta hoy se le han hecho. Lo primero no lo hace, porque no parecen tener una ruta y un objetivo concretos sobre para qué negocian con la Sección 22, y qué quieren lograr con ello; y tampoco tienen claro qué es lo que se habría podido haber ganado, si de todos modos la Coordinadora sigue siendo beligerante, contestataria, y poco contributiva a la educación pública de calidad de los niños que tiene bajo su tutela educativa.

En el caso del gobierno de Oaxaca, éste tiene una visión que tampoco es concluyente sobre su relación con la Sección 22. Lo único que ellos tienen claro es que por ningún motivo abrirán un frente de batalla con el magisterio democrático, y por eso han caído en extremos como el de convertirse en defensores a ultranza, y portavoces, de la Sección 22 ante el gobierno federal, y de ser quien termina cubriendo los quebrantos en los momentos en que se ha tensado la relación de la federación con la coordinadora magisterial.

Igualmente, el gobierno de Oaxaca no tiene otro objetivo más que el de su sola supervivencia. Por esa razón avala y prohíja a la Sección 22 sin siquiera tener un interés genuino por la educación, sino únicamente a través del cálculo relacionado con que su buena relación con el magisterio, es garantía de que el régimen no será saboteado ni correrá peligro de perder el poder antes de tiempo. Por eso la alianza gobierno estatal-Sección 22 no tiene puntos medios y tampoco grises, y es una alianza incondicional en la que bajo ninguna circunstancia habrá un rompimiento entre el régimen y los profesores.

Y al final, la ciudadanía tiene una lectura distinta, que es mucho menos triunfalista que la de los dos ámbitos de gobierno. Para el ciudadano común lo que ocurre es un proceso de diálogo sin finalidades ni implicaciones claras. La gente no sabe qué se negocia, con qué se negocia, para qué se negocia, y a qué fin público pretende llegar la negociación. En esas circunstancias, este asunto tiene tantas lecturas como espacio vacío existe en medio de tanta incertidumbre.

 

NO HAY PRISA

Si el Congreso de Oaxaca no se ha pronunciado sobre la reforma constitucional federal en materia educativa, que le fue remitida hace más de dos años, no hay razón para suponer que ahora tenga “prisa” por aprobar la reforma anticorrupción. Es la magia del inagotable y parsimonioso “reloj legislativo”, que corre en una dimensión distinta al tiempo de los ciudadanos comunes, y que hasta pareciera sólo quiere seguir en la frivolidad, y no entrarle a los temas más importantes del país.