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Los “aliados” de Gabino Cué medran porque no hay compromiso

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+ Gobierno plural… pero rehén de intereses de todos

 

Casi dos años después del inicio de la gestión, comienzan a verse los primeros signos manifiestos de agotamiento de la actual forma en que se relacionan y “conviven” los grupos que colaboraron para el triunfo electoral de 2010. Sólo así se entiende que el gobernador Gabino Cué comience a reconocer, aunque lleno de matices y precauciones, que sus propios aliados son los que entorpecen la acción de gobierno. Todo esto parte del hecho de que no se establecieron compromisos concretos entre todas las fuerzas, y de que pocos son los que se asumen como parte de la responsabilidad del gobierno, y no sólo de sus beneficios o dividendos.

En efecto, ayer el Gobernador del Estado hizo un llamado a las organizaciones “aliadas”, y a todos, a sensibilizarse y saber “que el gobierno ya cambió”. Y es que al iniciar la semana, un grupo identificado con el PRD encabezó acciones de protesta. Ante ello, de acuerdo con información de la Agencia Quadratín Oaxaca, el Mandatario señaló que al ser Movimiento Cívico una organización que es parte del perredismo, y que formaron parte de la coalición, también “deben entender que deben ayudar”.

En esta lógica, el Gobernante dijo algo que es crucial, pero que asimismo debe ser verdaderamente llevado a la práctica: “Cuando uno es gobierno de coalición hay que cogobernar y eso significa ayudar a los gobiernos no a perjudicarlos, pero eso ya es de cada quien”, expresó.

Esto lo dijo el gobernador Cué en el marco de su Segundo Informe de Gobierno. En estos mismos días, ha reconocido que luego de que acuda al Congreso del Estado habrá de anunciar cambios en su equipo de trabajo. Por eso parece determinante este primer reconocimiento respecto no sólo a sus aliados, sino particularmente hacia el partido (el PRD) que ha sido el mayor beneficiario de las decisiones políticas de su gobierno, pero que no por ello deja de asumir posiciones similares a las de un radicalizado y voraz partido de oposición.

Y es que en estos dos años, ha sido público y notorio el hecho de que las fuerzas políticas que acompañaron a Gabino Cué como candidato a Gobernador, se han dedicado a cobrar, con altos intereses, los favores y los supuestos apoyos que le dieron para consumar la alternancia en la entidad. En esa vorágine del cobro de facturas, no han dudado en recurrir a sus métodos de lucha de siempre, aunque ahora con la diferencia de que ex dirigentes, líderes y personeros de grupos supuestamente representativos de cada uno de los partidos políticos integrantes de la coalición, se encuentran también incluidos en las nóminas de casi cada una de las dependencias que integran la administración estatal.

El problema, en los partidos, es que con nada se sienten representados y que, del mismo modo, con nada se dan por satisfechos. Por eso, a pesar de que algunos representantes de cada uno de los partidos tienen posiciones en el gobierno, de todos modos todos quieren ser parte de los beneficios que pueden existir. Nadie asume las responsabilidades. Y por eso, aunque podría pensarse que Gabino Cué es el gobernador que tiene más aliados y respaldos en el ánimo político estatal, lo cierto es que es el Gobernante al que más han intentado extorsionar y arrinconar para que termine cediendo a los intereses y las ambiciones de cada uno de esos grupos.

 

COMPROMISOS INEXISTENTES

Si en la trinchera de los partidos el problema es que no se sienten responsables de lo que pase en el gobierno, en la trinchera de éste el problema es que nunca estableció compromisos que cada uno de los partidos se comprometieran a cumplir a cambio de las posiciones y el respectivo de maniobra —político, administrativo, electoral, etcétera— que les entregaba con los cargos y las prebendas. Esa es la razón por la que esta coalición nació siendo un dar todo a cambio de nada. Y por eso mismo, hoy comienza a crujir la tolerancia de quien encabeza la administración, frente a los excesos que se cometen a la vista de todos.

Ante la situación actual, Gabino Cué tiene todo el derecho de comenzar a no soportar la situación. En los hechos, él es el único que está pagando no sólo los costos políticos naturales de quien gobierna, sino que adicionalmente su gobierno paga otros costos altísimos por asumirse como rehén de intereses de los partidos integrantes de la coalición, que sin ningún pudor reclaman posiciones, espacios, atención y recursos, como si eso fuera parte del compromiso democrático que asumieron con el triunfo electoral, y no un abierto acto de extorsión que, si ya sería grave si se hiciera en privado, lo es mucho más porque se hace en público a través de manifestaciones, bloqueos, entorpecimiento de la actividad pública y declaraciones de prensa.

El problema es que, en las condiciones actuales, esto no tiene para cuándo terminar. Si el gobierno decide separar a quienes representan esas cuotas, lo más lógico es que el tercer año de gestión sea mucho más golpeado, hostil y costoso —entre los mismos integrantes de la Coalición— que los dos que ya han transcurrido; si decide sostenerlos, lo más lógico es que continúen llevando a cabo las mismas prácticas de extorsión que hasta ahora. Por eso debiera ser de primera prioridad el establecimiento de un pacto de compromisos que, aún dos años después, comenzara a darle rumbo y sentido a la alternancia de partidos en el poder que se logró en 2010.

Eso, que parece tan básico, en realidad no existe. Los partidos integrantes de la coalición ni siquiera se comprometieron en el pacto por la gobernabilidad al que, como los llamados a misa, convocó el secretario General de Gobierno, Jesús Martínez Álvarez, en meses pasados. Los integrantes de la Coalición, en el Gobierno del Estado, se sienten parte de una cuota y no de una responsabilidad. Por eso, mientras su permanencia siga estando asegurada, continuarán cobrando y exigiendo como lo han hecho hasta ahora.

 

COALICIÓN CON PROGRAMA

Algo similar debían hacer en el Congreso, si es que alguien pretende que la Coalición sea algo más que la “aplanadora priista” de lo que ellos mismos denominan como “el viejo régimen”. Debe haber programa, debe haber metas y debe haber compromisos claros, a cambio de las ventajas del poder. Eso es lo que implica el cogobierno. Mientras no lo hagan todo seguirá funcionando en base a chantajes, a extorsiones y a irresponsabilidades, como las que hasta hoy hemos visto por parte de los supuestos aliados del Gobernador del Estado.

 

Partidos locales y Shuta Yoma: que de veras representen indígenas

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+ Prerrogativas y posiciones: ¿Es el botín o la política?

 

Luego de tres intentos, ayer la organización Shuta Yoma recibió la acreditación como partido político local, con lo que, dice, se convertirá en el segundo partido indígena de Oaxaca. Esto, que podría ser celebrado como un triunfo más de las causas indígenas que siempre han estado marginadas, en realidad se presenta, o debía hacerlo, como un fuerte llamado de atención contra todos aquellos que se han aprovechado de ciertas banderas para obtener beneficios personales o de grupo, pero sin atender las causas por las que se supone que existen.

En efecto, de acuerdo con el doctor Francisco Martínez Sánchez —magistrado Presidente del Tribunal Estatal Electoral de Oaxaca cuando se le otorgó el registro al Partido Unidad Popular—, la agrupación Popular Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (MULT) solicitó en el mes de abril del año 2003 su registro como Partido Político Local, denominado Partido Unidad Popular (PUP) ante el Instituto Estatal Electoral, sin lograr sus pretensiones; acudió en apelación ante el Tribunal Electoral del mismo Estado, órgano jurisdiccional que mediante ejecutoria de 10 de noviembre de 2003 ordenó otorgar el registro como partido político local al Partido de Unidad Popular.

“En la emisión de esta resolución —dice el magistrado Martínez Sánchez—, se aplicó una administración de justicia garantista, y protectora de los derechos fundamentales de los pueblos indígenas, considerando que la organización política MULT, se integraba por grupos étnicos, mismos que reconoce el artículo 16, de la Constitución local, mostrando sus documentos básicos, que ofrecen una plena participación de los grupos indígenas.

Todo esto lo señala el magistrado Martínez en un artículo denominado “El primer partido político indígena en México”, publicado en el número 13 de la revista Derecho y Cultura, en el año 2004. Ahí mismo señala que, hasta entonces, en diversos foros se había planteado la importancia de que las poblaciones indígenas cuenten con presencia en el gobierno, ya que al obtener un proceso de autonomía, autodeterminación y homogeneidad existe una nueva forma de relación y realización ante el Estado, le deberán ser reconocidos (además de sus autoridades tradicionales), representantes políticos legítimos de sus poblaciones ante las legislaturas locales y la federación.

Es evidente que en Oaxaca eso se ha planteado desde hace años y, a pesar de la existencia de un partido político local con casi una década de existencia, eso mismo se sigue haciendo. Pues si bien se recuerda, ante el reconocimiento del PUP como partido indígena local, en Oaxaca hubo importantes manifestaciones de apoyo por parte de grupos de académicos, intelectuales, universitarios y ciudadanos, que públicamente manifestaron su apoyo a esa causa. Varios que hoy tienen cargos importantes en la función pública, en un primer momento se dijeron partidarios de esa nueva organización política, y de la realización de los propósitos de inclusión y apertura del poder público hacia los indígenas.

Lamentablemente, en este caso nada de eso ocurrió. Al año siguiente de su registro como partido, el PUP, con todo y sus raíces e ideales indígenas, ya se había formado en la fila de los intereses por el poder, y sirvió de escalón para que el PRI no perdiera el gobierno y la mayoría legislativa en la entidad. Así sobrevivió los siguientes años, y para la elección estatal de 2010 estableció un conjunto de postulaciones que ya en nada reflejaban sus intenciones iniciales, y que de nuevo resultaron ser un salto a la nada.

El resultado de todo eso, es que el PUP tiene una sola posición en el gobierno estatal (la Vocería del Poder Ejecutivo, que según parece no realiza ninguna función de importancia y que está ocupada por la ex candidata a Gobernadora por ese Partido, María de los Ángeles Abad Santibáñez, que representa cualquier otra cosa menos a la comunidad indígena de los triquis en la entidad), y una diputación en la LXI Legislatura del Congreso del Estado.

El problema es que resulta que el “diputado indígena” de la Cámara de Diputados es Carlos Enrique Hampshire Franco quien, según las propias estadísticas legislativas de la Cámara de Diputados, no tiene una sola participación en tribuna, no tiene propuestas ni puntos de acuerdo presentados, no tiene participación relevante en la Comisión en que participa, y tampoco ha tenido interés en defender la causa indígena por la que se supone que existe el partido al que representa.

 

¿COMPROMISO O FARSA?

Shuta Yoma viene, como partido político, a seguir el camino que trazó Unidad Popular. Ese camino, se supone, tiene que ver con la defensa de los intereses y los derechos de las comunidades indígenas de Oaxaca. Por eso, en ciertos sectores de la sociedad esa noticia fue relativamente bien recibida. El problema es que, en ciertos momentos, el propio Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana llegó a considerar que esa agrupación utiliza de forma maniquea las banderas indígenas, y dudó que la integración de ese partido fuera todo lo real y verificable que establecen los documentos que presentó para acreditarlo.

¿Cuál es la duda de fondo? Que Shuta Yoma sea sólo un intento más, similar al desaparecido partido político que tuvieron en sus manos Manuel Pérez Morales y Guadalupe González Murillo, del que sólo trataron de sacar provecho para sus causas particulares, pero sin tener la mayor posibilidad de consolidar el proyecto democrático que decían tener.

Además, al alcanzar su registro como partido político local, sobre Shuta Yoma caen los antecedentes del PUP y su invisible representación indígena, así como las dudas naturales sobre el particular interés que representa en muchos la posibilidad de tener un partido político, no para buscar los intereses democráticos y políticos establecidos en sus documentos básicos, sino para conseguir los recursos económicos de las prerrogativas, y los espacios en los órganos del gobierno y el Poder Legislativo, que quedan a disposición cuando se tiene posibilidad de incidir en el resultado de los procesos electorales.

 

INDÍGENAS, OLVIDADOS

Ciertamente, no existe forma de obligar a que los partidos indígenas locales registren o postulen únicamente a personas que se consideran como integrantes de un pueblo originario. Por eso los intereses de los indígenas están olvidados. ¿A poco no los triquis están peor que nunca? Ojalá que Shuta Yoma no siga esa misma ruta. Aunque quién sabe…

En democracia, las alianzas también se transparentan

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+ Discrecionalidad, en pactos para ejercer el poder

 

Ahora que estamos unas cuentas semanas de que la administración del gobernador Gabino Cué Monteagudo cumpla sus dos primeros años, debiera ser un imperativo lanzado desde la sociedad hacia los partidos y hacia el poder público, el de conocer qué costos y qué implicaciones ha tenido la manutención de la alianza gobernante en los tres poderes del Estado. Esta debiera ser una necesidad democrática, que sin embargo se olvida y se oculta ante la necesidad de mantener en la discrecionalidad ese asunto que debería ser del conocimiento de todos.

En efecto, en Oaxaca, como en el país, vemos cómo casi todos los días se forman y se rompen las alianzas entre los partidos, gobernantes o de oposición, o las que también se hacen entre algunas facciones partidistas con quienes ejercen el poder del Estado. A todos siempre nos dicen que esas son alianzas en pro de la democracia. Pero nunca nos dicen cuál es su contenido, cuáles son sus alcances, y cuál es el costo que éstas tienen no sólo para el poder o la autonomía de los partidos, sino para todos los ciudadanos. Eso es algo que, sin embargo, todos deberíamos saber.

El caso de Oaxaca es paradigmático, y aunque seguramente todos lo conocemos, lo cierto es que nadie sabe bien a bien qué límites tiene la alianza que aquí gobierna. Conocemos, por ejemplo, que la historia de la conformación de esa coalición de partidos tuvo fundamentalmente como objeto la expulsión del poder del PRI, y particularmente la terminación del régimen del gobernador Ulises Ruiz.

También conocemos aquella otra historia en la que se dijo que la alianza en el ejercicio del poder significaba pluralidad y que ésta traería como objeto la gobernabilidad. E incluso, en el caso del Poder Legislativo, los partidos coaligados intentaron construir una agenda común, que ni ha sido respetada, ni ha sido ponderada, y mucho menos ha sido priorizada por las fuerzas políticas que gobiernan, ante la avidez que han demostrado por las posiciones, por los recursos y por las cuotas de poder que todos los días reclaman al gobierno del que quieren dividendos, pero en el que no asumen responsabilidades.

Los reclamos, y la inmovilidad por el chantaje mutuo de los partidos que gobiernan, los vemos a diario. En el primero de los casos, hemos visto con toda claridad, cómo sin ningún pudor tanto el PAN, como el PRD (el PT y Movimiento Ciudadano no lo hacen, no porque no quieran, sino porque ni para eso tienen la fuerza suficiente) han manifestado con toda puntualidad que están inconformes con la alianza porque no se les han dado todas las posiciones y los recursos que merecen.

En el caso de los chantajes, hemos visto exactamente lo mismo: Quienes tienen posiciones en el gobierno, como cuota por el acuerdo del Gobernante con un partido en específico, sin ninguna consideración se dedican a entorpecer la labor pública porque en ella también están incluidos supuestos compañeros de alianza, a los que en realidad ven como adversarios. Como no quieren que aquellos avancen, éstos entorpecen la labor pública, o incluso fungen por la mañana como funcionarios, y por las tardes como luchadores sociales. Si en la mañana dizque resuelven problemas, por las tardes se dedican a crearlos. Y con ello no hacen otra cosa que boicotear un proyecto de cambio, al que ellos mismos se comprometieron, pero que no llevan a cabo porque no sienten que hayan tenido la retribución suficiente del poder al que se supone que ellos también se deben.

 

RETRIBUCIONES, ¿CUÁLES?

Hablamos con toda normalidad de las retribuciones, de las ganancias, de los espacios, de las cuotas e incluso del botín que, respectivamente, ha conseguido cada uno de los partidos por participar en la alianza que hoy gobierna en Oaxaca. Sin embargo, más allá de lo que conocemos por filtraciones o por estimaciones, nadie en nuestro estado puede decir —ni se atrevería a hacerlo, desde el poder del gobierno o desde los partidos— qué implicación exacta tuvo la alianza, cuánto nos costó, qué espacios se cedieron y qué proyecto político se defiende con ello.

Sobre todo lo primero no puede decirse, porque hacerlo implicaría la necesidad de transparentar una alianza que es profunda y particularmente discrecional. Lo último, relativo al proyecto, tampoco pueden transparentarlo, porque ha quedado perfectamente claro que esta alianza sirve para proteger y preservar intereses, pero no para defender o cristalizar un proyecto político, un programa de gobierno e incluso una visión ideológica de lo que debe ser el Estado, el gobierno o la administración pública.

Ese es un problema grave. Pues de esa discrecionalidad y falta de nociones y puntos de referencias (es decir, de compromisos contraídos y firmados a la vista de todos) parten muchos de los graves problemas que hoy tiene la administración. Aunque surgió y se supone que gobierna con una coalición, lo único cierto es que los mayores problemas y a los mayores adversarios los tiene ahí dentro, en donde se supone que todos deberían ser compañeros.

En este sentido, es impensable el hecho de que un gobierno como el actual de Oaxaca, que tiene enfrente a una oposición priista invisible, obtusa, codiciosa e inoperante, tenga también tantos problemas para cumplir sus objetivos y para materializar las acciones que intenta. Tiene todos esos problemas, sí, porque tiene muchos adversarios. ¿Y dónde están esos adversarios? En esa misma alianza, en la que las cesiones son del todo por nada. Y en la que todos gozan de los beneficios pero nadie asume los compromisos, porque nadie sabe cuáles son ni cuánto nos costaron.

Por eso, mientras aspectos como esos sigan estando en la opacidad la alianza seguirá costándonos, a todos, hasta lo que no imaginamos. Y además seguirá siendo una patente de corso para que todos sigan haciendo de ella un botín y no el compromiso por el que la mayoría de los oaxaqueños votó por el cambio. Esto es un idealismo. Es cierto, pero es así no porque una alianza no pueda transparentarse, sino porque todos los que hoy se benefician del poder prefieren la opacidad, para hacer lo que quiera a total discreción, y para no rendir cuentas a nadie.

 

CONDOLENCIAS

A través de estas líneas hacemos patente nuestra solidaridad y afecto hacia nuestro amigo Enrique Ceballos Bustamante, y su apreciable familia, ante la lamentable pérdida de su señor padre, el ingeniero Galdino Joel Ceballos Contreras. Los acompañamos en este profundo dolor, y hacemos votos por su pronta resignación. Descanse en paz.

Transparencia y el PRD: dados cargados, de nuevo un hecho en Oaxaca

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+ Congreso: hay intereses que no se pueden ocultar

Ayer, con motivo de una actividad de un organismo aparentemente civil, la fracción del Partido de la Revolución Democrática en el Congreso del Estado demostró que su suerte, y sus complicidades, están echadas respecto a la integración de la Comisión de Transparencia y Acceso a la Información. Rompiendo toda regla de equidad, de decoro y hasta de prudencia, los integrantes de la fracción perredista ocuparon un acto de fines académicos para destapar a quien será su carta fuerte para esa Comisión. Eso, de nuevo, pone en evidencia que la democracia es sólo un juego de simulación para ellos, porque finalmente todo lo terminan arreglando en base a componendas e intereses que nada tienen que ver con los órganos autónomos.

En efecto, desde el medio día de ayer jueves, circulaba en redes sociales una foto en la que aparecían, sonrientes, los diputados Alejandro López Jarquín y Francisco Martínez Neri, coordinador de la fracción del PRD, y presidente de la Mesa Directiva del Congreso, respectivamente, con Juan Gómez, que es aspirante a consejero de la Comisión de Transparencia e integrante del llamado Capítulo Oaxaca de la Amedi. Nada tendría de raro todo esto, si no fuera por el contexto en el que se dio ese “respaldo”, y la forma en cómo la candidatura de Gómez se ha manejado dentro mismo del Congreso, como carta fuerte de la fracción perredista para el cargo de Comisionado de Acceso a la Información.

Esta fotografía es punta de lanza de algunas cuestiones, que debemos ir desglosando una por una. Pues en primer término, los mismos asistentes a ese evento —en el que se valieron del prestigio de un investigador y, ese sí, académico de la talla de Raúl Trejo Delarbre, para “aperturar” una cátedra sobre derecho a la información—  aseguran que en realidad todo tuvo como telón de fondo la intención de la fracción perredista, en pleno, de capitalizar el acto hacia la elección de Consejeros para la Comisión de Transparencia.

Eso, desde el ángulo que se le quiera observar, implica el rompimiento de las reglas mínimas de equidad que los diputados mismos establecieron como forma mínima para la elección de consejeros. Y es que, es cierto, como fracción parlamentaria, el PRD tendrá una propuesta. Sin embargo, el pésimo mensaje es que una vez más el “proceso” para elegir Consejeros de Acceso a la Información será una tomada de pelo, pues todo, o quizá alguno sector importante del aparato gubernamental (como en los viejos tiempos priistas) se está moviendo para respaldar a un personaje (Juan Gómez) que sólo ha sido empleado, y ha servido como instrumento para fines que nada tienen que ver con el genuino derecho a la información, y que más bien están asociados al hecho de que Amedi hasta ahora ha sido el brazo golpeador de algunos que, desde el poder, intentaron enderezar una embestida fulminante contra los medios de información en Oaxaca. Por eso, según parece, hoy reclaman su cuota de poder.

Del mismo modo, es un mal mensaje que los diputados López Jarquín, Martínez Neri, y Everardo Sánchez, descarada y abiertamente utilicen recursos públicos para promover públicamente a quien será su propuesta, pues rompe con el principio de equidad con respecto de los demás contendientes. De hecho, aseguran que la biblioteca Francisco de Burgoa fue facilitada por intervención del propio Martínez Neri, en su calidad de ex rector de la UABJO, de la que depende el mencionado recinto.

Y, ahora bien, existe un último cuestionamiento que hoy se menciona con insistencia dentro del propio Congreso. En varios encuentros, la fracción perredista ha asegurado que Juan Gómez es uno de los favoritos para convertirse en su propuesta, porque es el único de los aspirantes que tiene méritos académicos.

Qué limitaciones demuestran los diputados al asegurar lo anterior. Pues pareciera que más de uno se ha ido con la finta de que, a partir del membrete que Gómez y otros personajes utilizan en Oaxaca, en realidad realizan trabajo académico y no la labor de golpeteo político y mediático, que está a la vista de todos.

El mérito académico surge de la posibilidad de demostrar y acreditar capacidades y aportes intelectuales y científicos, a través de publicaciones especializadas en una materia, y en la impartición de cátedras específicas. En un plano secundario se encuentra la posibilidad de acreditar esos méritos a través de los grados académicos obtenidos a través de la acreditación de estudios específicos. Es evidente que, en este caso, Gómez y sus compañeros de Asociación no figuran en uno u otro rubro. Y es claro que entre los aspirantes sí existen personajes con todos los méritos posibles, que sin embargo están siendo desdeñados por la satisfacción de las cuotas y los compromisos entre grupos políticos.

 

INCONGRUENCIA

Amedi ha criticado —incluso hasta el inadmisible grado del insulto—, a quienes, según ellos, “viven” de la publicidad oficial. Sin embargo en este caso, en que la fracción parlamentaria del PRD mantiene una relación comercial con algunos medios de comunicación (la llamada “publicidad institucional”, aspecto que ha combatido Amedi), los integrantes de esa Asociación ahora olvidaron su postura sobre la publicidad, y cómodamente promovieron, desde los espacios pagados por el PRD, a su candidato Juan Gómez. Los integrantes de esa supuesta “liga de la decencia” de los medios informativos (en los que nunca han trabajado), quizá pensaron que así tendrían asegurada la cobertura.

Es decir, ante todo esto, bien cabe la presunción de que se usó dinero público, por la vía de la fracción perredista, para la promoción de actividades ajenas al Congreso, pues lo que se sugiere con la presencia de todos los mencionados en esta “cátedra”, es la promoción de este personaje, Gómez, que aspira a ser parte de la Comisión de Transparencia no por sus méritos, sino por ser el pago de una cuota.

 

¿QUIÉN PAGÓ?

Finalmente quedan algunos detalles que debían ser transparentados: ¿Quién pagó el boleto de avión, hospedaje y demás gastos de Raúl Trejo? ¿Lo hizo el Tribunal Estatal Electoral, de donde es empleado Gómez, y cuya presidenta, la magistrada Mireya Santos, estuvo en primera fila? ¿Fue el Congreso? ¿O todo se pagó de la bolsa de quienes integran Amedi? Lo que queda claro es que esta fue, más bien, una cátedra de cómo terminar de destruir lo que quedaba de credibilidad y de responsabilidad del Congreso para integrar los órganos autónomos. Qué lamentable.

EPR: la tregua se acaba en un momento determinante

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+ Cambio de régimen: una oportunidad paradójica

 

Ayer, el Ejército Popular Revolucionario emitió un comunicado en el que agradece las gestiones realizadas por la Comisión de Mediación respecto a sus dos militantes desaparecidos, y da a entender que la tregua que decretaron hace tres años llegó a su fin. Las afirmaciones que hace el grupo armado respecto a Oaxaca, son determinantes para terminar de entender el complejo contexto en que ocurrió el conflicto magisterial hace seis años. Y el momento en que se termina la tregua parece asimismo calculado para darle una nueva dimensión a sus exigencias justo en el momento en que se acerca el cambio de administración en el gobierno de la República.

Vayamos por partes. Pues por un lado, pecan de ingenuos, o de timadores, aquellos que afirman que el movimiento magisterial y popular tuvo sus bases en grupos de espontáneos que organizadamente intentaron llevar a cabo acciones hostiles para tratar de generar la percepción de que en Oaxaca se vivía un estado de ingobernabilidad. En realidad, el conflicto magisterial tuvo respaldo en organizaciones con otro tipo de experiencias y entrenamiento, para poder llevar a dimensiones superiores la protesta social, que si hubiera sido por los solos maestros y “pueblo solidario” no habría pasado de las marchas y de los plantones.

En ese contexto se inscribe la presencia del EPR en el conflicto magisterial de Oaxaca. Cuando en mayo de 2006 inició el conflicto magisterial, éste se reducía a una escalada de acciones del magisterio, que ciertamente estaban ya radicalizados pero que no superaban las acciones que ellos históricamente habían llevado a cabo para poner contra la pared al gobierno y obligarlo a negociar. Fue el desalojo de maestros, el 14 de junio de ese año, cuando la situación adquirió proporciones superiores, pues de la protesta pasaron al enfrentamiento, y luego a las hostilidades mutuas, en las que de entrada los maestros se encontraban en una situación de inferioridad, ante los ataques policiacos del Gobierno del Estado.

Esa situación fue la que abrió la puerta a “colaboraciones” con el magisterio, por parte de grupos que, además, no eran ajenos o lejanos a ellos. En diversos momentos, la guerrilla eperrista ha aceptado públicamente, en sus comunicados, que muchos de sus integrantes se apersonaron en Oaxaca durante el conflicto magisterial “en su calidad de luchadores sociales”.

Sólo así puede entenderse que, aparentemente de forma espontánea, el llamado “pueblo de Oaxaca” —es decir, los grupos inconformes— pudieran defenderse con barricadas, con sistemas de comunicación a ras de tierra (a través de cohetones o campanadas, por ejemplo), con la toma de estaciones radiofónicas para difundir sus comunicados y mensajes, y con la puesta en marcha de auténticas estrategias de defensa ante los ataques de las fuerzas policiales, que no sólo se redujeron a escaramuzas con elementos estatales, sino con diversos encuentros en los que lograron replegar a la Policía Federal Preventiva, que intentaba hacerlos retroceder y recuperar los espacios que mantenían ocupados. Esas acciones, pues, eran todo menos casualidad.

Con ese contexto, pueden entenderse claramente la aceptación que hace el EPR de su participación en el conflicto de Oaxaca, cuando inician el comunicado emitido la tarde de ayer asegurando que “la detención-desaparición de nuestros compañeros Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, el 25 de mayo de 2007 en la ciudad de Oaxaca, se da en un contexto de auge del movimiento popular magisterial y la escalada represiva del gobierno estatal y el federal, encabezado por el PRI y el PAN respectivamente. Crimen de lesa humanidad y de Estado que vino a desenmascarar a nivel nacional e internacional la sistemática e ininterrumpida práctica terrorista del Estado mexicano desde los años 60.

“Debemos recordar que su presencia en esos momentos en Oaxaca fue coadyuvar en el desarrollo del movimiento de masas, ya que el deber moral de cada miembro del partido es jamás abandonar al pueblo en sus luchas a pesar de los riesgos que corramos. A nadie se le debe olvidar que en Oaxaca siempre hemos estado presentes dentro de las luchas populares, hombro a hombro con ese pueblo que siempre ha tenido conciencia y voluntad de combatir. Aunque muchos en su carrera oportunista quieran omitirlo.”

 

MOMENTO DETERMINANTE

Luego de hacer una larga reflexión sobre la situación que prevalece en torno a la desaparición forzada de personas en nuestro país, y de reconocer la labor de la Comisión de Mediación, el EPR lanza una advertencia: “Del curso que tomen los acontecimientos, el único responsable es el Estado mexicano y sus administradores en turno.” ¿A qué se refieren con lo anterior?

Esto tiene que ver fundamentalmente con la posibilidad del reinicio de las hostilidades y los actos de sabotaje. Recordemos que en la segunda mitad de 2007, el EPR perpetró una serie de acciones en contra de instalaciones estratégicas de Petróleos Mexicanos, como una forma de protestar en contra de las desapariciones forzadas de sus compañeros, y también como una forma de que el gobierno de la República los presentara con vida o dispusiera lo necesario para la realización de las investigaciones.

Hoy están tratando de construir un escenario similar al habido cuando ocurrieron esos actos de sabotaje. Si bien recordamos, luego de que se supo de las desapariciones, hubo una especie de “pase de lista” de todas las células regionales del EPR en el interior de la República. En los últimos meses, todas las comandancias de zona (Oaxaca, Estado de México, Valle de México, Michoacán, Guanajuato, Veracruz), excepto Puebla y Guerrero, han hecho manifestaciones públicas, emitiendo todas el mensaje de que están listas para cuando se giren indicaciones relativas al reinicio de las acciones armadas relacionadas con sus desaparecidos.

 

CAMBIO DE RÉGIMEN

Ha quedado claro que la lucha eperrista en los últimos años ha sido fundamentalmente política. Por eso ellos mismos solicitaron la conformación de la Comisión de Mediación y luego decretaron la tregua. Esa es la misma razón por la que han elevado a todos los niveles posibles la denuncia sobre las desapariciones forzadas que han ocurrido en el país y las acciones que el Estado ha tomado contra los luchadores sociales. Lo que intentan es fijar su tema, a través del amague, en la agenda de la nueva administración federal. Con el fin de la tregua, no tendrán problema en conseguirlo.

PRI:¿hay algo que sí les preocupe?

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+ Peleas, por el poder que no tienen

 

Más allá de los intereses personales y de grupo que vigorizaron las estruendosas inconformidades que generó el cambio de dirigencia en el Comité Directivo Estatal del PRI en Oaxaca, existen cuestiones que son las que verdaderamente debían tener a la militancia y la cúpula del tricolor en un verdadero estado de incertidumbre. Aunque falta menos de un año para los comicios estatales, en la entidad no hay estructuras electorales, ni trabajo territorial, ni representaciones del tricolor oaxaqueño (ni nada). Y es que a la incertidumbre por la dirigencia estatal se ha sumado la sorna y el desinterés con el que los sectores y las organizaciones de ese partido han realizado el “trabajo partidista” en los últimos dos años.

En efecto, desde los aparentes tiempos lejanos del 2010 se decía que la verdadera elección que volvería a poner a cada partido en su exacta dimensión en Oaxaca, sería la intermedia de 2013. Como ya se sabía que el PRI había perdido la gubernatura y la mayoría en el Congreso, y se veía sólida la alianza de partidos que habían llevado a Gabino Cué Monteagudo a la gubernatura, era fácil prever el escenario para los años siguientes.

En 2012 las fuerzas de derecha y de izquierda irían solas por razones que rebasaban el ámbito estatal, y realmente el resultado de los comicios federales sería poco trascendente para Oaxaca por estar también dominado por factores externos, y porque además éstos no ponían en riesgo la gobernabilidad y la estabilidad del régimen gobernante.

En el caso específico de los comicios federales de julio pasado, se sabía que estarían determinados por la fuerza que lograran tener los candidatos presidenciales. En el caso oaxaqueño, específicamente, había la claridad de que Andrés Manuel López Obrador le haría el trabajo electoral a la gran mayoría de los que pretendían ser diputados o senadores, y que finalmente el resultado de la elección para legisladores federales en la entidad, no sería sino un espejo de los comicios presidenciales. Así fue. Y por eso el PRD ganó casi todas las posiciones legislativas.

Por eso todas las miras estaban puestas en 2013. Desde 2010 y hasta ahora, el PRI se había engallado y había asegurado que, según ellos, los malos resultados de la administración de Gabino Cué como Gobernador, serían determinantes para que en los comicios intermedios la gente volviera a dar su voto al PRI. Sin embargo, cuál ha sido la sorpresa que en estos dos años los partidos que cogobiernan han demostrado que sí tienen gran capacidad de organización electoral, que también tienen fuerza y que son capaces de disputar el poder y de conservarlo cuando ya lo tienen en las manos.

Empero, ¿qué ha pasado con el priismo? Que aunque lo lógico debiera ser que en estos dos años como fuerza de oposición, el PRI debiera haber tenido el tiempo, el orden y la paciencia para organizarse milimétricamente para disputarle el poder al gobierno y su coalición, lo cierto es que todo este tiempo lo ocuparon en pelearse, en disputarse un poder que ya no tienen, y en continuar en una lucha intestina que no los ha llevado a nada. Lo más grave, es que el tiempo invertido en sus batallas internas es directamente proporcional al nivel de devastación que existe en sus estructuras electorales.

 

DISPUTAS E INDIFERENCIA

Uno de los cuestionamientos de fondo que, objetivamente, más pesó sobre Jorge Esteban Sandoval Ochoa como delegado presidente del PRI en Oaxaca, es que nunca tuvo tiempo o disposición para recorrer el estado y hacer todo el trabajo territorial que, necesariamente —y hasta por tradición política— debe hacer todo líder priista en nuestra entidad.

Si esa práctica nació de copiar al Presidente en turno, que viaja constantemente a las entidades federativas para refrendar políticamente el pacto federal que nos une como nación, en Oaxaca existe una tradición muy arraigada de que el Presidente del PRI debe recorrer constantemente la entidad para refrendar —aunque sólo sea de palabra— el compromiso y la cercanía de la dirigencia del PRI con su militancia y con sus representaciones en las regiones del Estado.

Si lo vemos fríamente, ese refrendo podría ser asumido incluso como una mera pose. Sin embargo, todo aquel que conoce de verdad el trabajo territorial del PRI, sabe que la gira de un Presidente Estatal viene necesariamente antecedida por el trabajo de los delegados del Partido. Un Líder priista no llega a un municipio si antes no había sido preparado un evento, si no se había conformado ya un Comité Municipal, y si no existiera un conjunto de personas dispuesto a recibirlo. Por eso, la decisión de recorrer el Estado tenía siempre implícita la tarea de conformar estructuras regionales, o evaluarlas, o simplemente refrendarlas.

Nada de eso ocurrió con Sandoval Ochoa. Éste, independientemente de sus amplias credenciales como estratega político, parece que no tuvo interés, o no pudo entender que el trabajo territorial por el Estado es parte de las necesidades “tradicionales” del priismo oaxaqueño. Por eso su labor siempre era la de lograr los acercamientos con las cúpulas, con las disidencias y con las expresiones en rebelión, pero siempre en la entidad oaxaqueña, y siempre dejando a un lado a la militancia priista que, al menos aquí, siempre quiere ver quién es su líder y siempre necesita escuchar la línea que se debe de seguir.

Esa indolencia de Sandoval fue, además, seguida por los dirigentes de todos los sectores, que tampoco hicieron lo que les correspondía. Por eso, si el CEN del PRI tuviera interés en hacer una evaluación real de la situación de la militancia y sus estructuras, desprovista de pasiones e intereses políticos, se daría cuenta fácilmente que una y otras se encuentran totalmente sueltas, y que hoy la dirigencia del PRI oaxaqueño no tiene ningún tipo de control ni mapa actualizado de cuál es su fuerza real, ni de cuáles son sus posibilidades de triunfo.

 

ELECCIONES DE EVALUACIÓN

En 2010 el PRI decía que en 2013 se recuperaría capitalizando los errores del gobierno. Hoy queda claro que la coalición se aprovechará de la situación de devastación del priismo local. La “evaluación” que se hará de los partidos, es cierto, cobrará las facturas de los no pocos errores que se han cometido desde el poder; pero también hará eso mismo con el PRI ante el descuido continuado de su militancia, ante el abandono del trabajo territorial, y ante las disputas, que sólo han provocado la dilapidación total del capital electoral con que contaban hace apenas dos años.

PRI: el choque reiterado entre discurso y praxis

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+ Posibilidades de reconciliación, sólo en acuerdos

 

Ante la nueva situación de crisis en el PRI oaxaqueño —que paradójicamente tiene todos los ingredientes necesarios, menos el de la novedad—, todos sus militantes y líderes dicen estar a favor de la reconciliación y de la unidad para ir al proceso electoral del próximo año. El problema es que, a estas alturas, los llamados a la reconciliación y a la unidad son como los llamados a misa, cuando lo que tienen enfrente son prácticas reiteradas, y quizá comunes, de avasallamiento y totalitarismo, antes que del “compañerismo” y los acuerdos consensados, que debieran ser necesarios para lograr una unidad efectiva.

El conflicto permanente del PRI, en sus más de ocho décadas de existencia, ha sido siempre por el poder. El otrora partido oficial nació justamente de la necesidad de aglutinar a la mayoría de las corrientes políticas y los liderazgos que, producto de la Revolución, se habían concentrado en las distintas regiones del país. El Partido oficial les dio cauce a todos esos liderazgos y los “institucionalizó” para que éstos giraran alrededor de la Constitución (como forma de legitimación) y del poder presidencial (como detentador real del poder), y tuvieran a cambio los espacios y los márgenes de maniobra para mantener sus parcelas de poder.

Ese método de organización duró décadas, ejerciéndose con éxito. Por eso durante casi todo el siglo XX el PRI fue un partido invencible. La construcción cuidadosa de sus jerarquías, el establecimiento del sistema institucional de recompensas frente a las demostraciones de lealtad a las Instituciones y al Presidente, la implacable disciplina edificada como piedra angular de la conservación del poder, y el respeto a la regla no escrita de que el Presidente era también el Jefe del partido, y podía disponer en él todo lo que considerara conveniente, hicieron del PRI una especie de ejército “político”, vertical, en el que todos eran parte de la lealtad jurada, o se convertían automáticamente en desertores que merecían todas las desgracias políticas. A nadie le convenía salirse de ese esquema, porque el PRI tenía nada menos que el poder.

El problema es que en Oaxaca, hoy, esa disputa permanente al interior del priismo ya no es por la preservación del poder, sino por su reconquista. Y el problema se hace mayor, y más grave, cuando pretenden luchar juntos por la recuperación de ese poder, pero bajo las mismas reglas con las que operaban cuando tenían al Estado en las manos. Por eso, lejos de encontrarse y coincidir todas las corrientes internas del priismo, todos sus procesos resultan ser siempre la misma historia de desencuentros y choques que finalmente los tienen al borde de la debacle.

Es evidente que no han entendido que si el panorama político para ellos cambió, y si ahora su lucha se trata ya no por preservar el poder sino por recobrarlo, entonces las reglas de funcionamiento de la estructura partidista, y de convivencia entre los sectores, deben cambiar radicalmente.

A eso es a lo que se supone que debía estar dedicado el CEN de ese partido: a entender los nuevos escenarios de su partido en las entidades federativas en las que dejaron de ser gobierno para convertirse en oposición, y darle las soluciones según la eficacia, antes que de acuerdo con las tradiciones. Si lo vemos con detenimiento, a eso se debe la crisis permanente del priismo en Oaxaca, que en el ámbito interno no ha aprendido a convivir sin el eje de flotación que le daba el Gobernador-Jefe Político del partido, pero que tampoco ha recibido la guía adecuada y la tutela, que estatutariamente tiene sobre ellos el CEN priista.

 

PROBLEMA SIN FIN

El priismo local hoy se encuentra en la misma situación que cuando un perro intenta morderse el rabo, y como no se lo alcanza, entonces comienza a dar vuelta sin fin hasta que es vencido por el cansancio. Si revisamos los últimos procesos “democráticos” del priismo local, nos daremos cuenta que todos han estado determinado por los verticalismos, por las imposiciones y por las decisiones cupulares antes que por la atención a las bases de militancia. Por eso, los priistas intentan agarrarse del hilo de la democracia, pero como éste se encuentra más lejos de lo que ellos pueden alcanzarse, brincan y caen en una cadena interminable de hechos que se repiten.

¿Cuál es la solución? Que en los sectores determinantes del tricolor pudieran entender que esos brincos y esas caídas no son sólo pretensiones de los ilusos que aún creen en la democracia y en la sensibilidad de los dirigentes nacionales, y de los integrantes de las cúpulas de ese partido, sino que debiera ser una condición determinantes para reintegrar a un partido que se encuentra desmantelado en sus bases reales.

¿Cómo tendría que llevarse a cabo esa reconstrucción? A partir de una premisa fundamental: la eliminación completa y radical de las decisiones que únicamente buscan favorecer a un solo grupo. Suena romántico y hasta imposible, es cierto. Pero es evidente que sólo a través de eso podrían volver a tener el poder que, todos, ya perdieron. Eso, paradójicamente, implica que el priismo deje sus prácticas actuales y vuelva a las bases políticas con las que nació en los años 30’s del siglo pasado. ¿Cuáles?

A las relativas a la idea de que para tener todo el poder es necesario repartirlo gradualmente entre todas las expresiones que son más o menos coincidentes. Si entendemos al PRI en su contexto histórico nos daremos cuenta que así, cediendo algo de poder para preservar los espacios fundamentales, fue como consiguieron gobernar al país durante setenta años.

No se trata de tener fórmulas mágicas, sino de que, en todo caso, el PRI vuelva a sus bases reales y elimine los vicios que se anidaron cuando el poder se les añejó y se les convirtió en ocio, y entonces cambiaron la política del intercambio y la transacción básica del PRI, por la del agandalle de los grupos, el madracismo de manera protagónica entre todos ellos, que en los últimos años tuvieron el control de ese partido, y no lo llevaron sino a casi ser declarado como desahuciado luego de los comicios presidenciales de 2006.

 

CAMINO TRAZADO

Ese camino trazado no es otro sino el de la derrota. Pues el “relevo” en la dirigencia del partido, no fue sino otra vuelta del tricolor en su intento imposible por alcanzarse a sí mismo. Pues de nuevo veremos el agandalle, a los agraviados, a los traidores y a los que siguen jugando las contras al PRI, con tal de que no ganen sus adversarios internos. ¿Apuestan?

PRI Oaxaca: el ulisismo sigue su “tradición” de avasallar, no de ganar

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+ Imposición en CDE, con el sello de la casa

 

El PRI renovó su dirigencia en Oaxaca de la peor forma posible. Si el acto de relevo fue realizado a hurtadillas, en medio de inconformidades, paleros y hasta rechiflas, esto no fue sino consecuencia de que políticamente los nuevos dirigentes llegaron a Oaxaca por la puerta de atrás. De nuevo, el ulisismo hizo gala de sus mejores formas de hacer política, y así se impuso contra todos. Sólo que la historia de esos avasallamientos siempre ha sido de consecuencias funestas. Y según los hechos —y los antecedentes del recurrente fracaso de ese grupo político—, esta no será la excepción.

En efecto, todo aquel que se jacte de conocer a detalle las formas de hacer política del ulisismo, así como de sus ascendentes políticos, sabe que ante la falta de capacidad de competir en igualdad, ellos siempre han buscado la forma de imponerse por la fuerza. Esa fue la historia de Roberto Madrazo, primero como dirigente nacional del PRI, y luego como candidato presidencial derrotado. Y esa fue la forma en que Ulises Ruiz, también por sus “cualidades políticas” de avezado ingeniero electoral, siempre terminó avasallando a sus oponentes, aunque eso significara obtener posiciones y poder, siempre con el acceso por la puerta de servicio.

Esa ha sido, pues, la forma de hacer política del ulisismo, aunque los resultados siempre han sido funestos. Cuando su maestro y líder moral, Madrazo, sufrió su primera derrota como precandidato presidencial, aprovechó la derrota de Francisco Labastida en la elección presidencial del año 2000 para apoderarse del PRI.

Al año siguiente, Madrazo llegó a la dirigencia nacional gracias a la fuerza que hizo con la maestra Elba Esther Gordillo, y a la presión que generó entre todos los demás factores de poder dentro del PRI, con el argumento de que a falta de Presidente, y teniendo un abanderado presidencial derrotado de la peor forma, el único liderazgo fuerte que quedaba en el PRI era él. Una vez que se ubicó como Presidente Nacional del PRI intentó doblegar a todos para ser él el candidato presidencial.

Y una vez que más o menos lo logró, trató de nuevo de presionar a todos los gobernadores priistas para que le dieran su apoyo político y económico. Al final, toda esa presión generó su debacle: lejos de creer en él, y quererlo como Presidente, todos los liderazgos del PRI le dieron la espalda y pactaron su apoyo al PAN. Los gobernadores priistas, entonces, enviaron un mensaje claro: si ya se habían librado del régimen en el que el Presidente era el Todopoderoso, no querían regresar al pasado con Madrazo. Y así fue.

 

CASO OAXACA

Ulises Ruiz no se puede explicar sin Roberto Madrazo. Él hizo un gobierno similar, en el que la única práctica política conocida era la de la presión, la imposición y la amenaza. Así consiguió el poder en Oaxaca. Así lo ejerció durante toda su administración. Y así intentó generar su proyecto sucesorio. Sólo que, de nuevo, y con la misma lógica descrita en líneas anteriores, al final todos los factores priistas le dieron la espalda a su delfín, Eviel Pérez Magaña, y a la posibilidad de que continuaran muchas prácticas sucias que ahora son la base de la inconformidad de la militancia priista.

Y esas fracturas de las fibras políticas priistas, se combinaron con las deficiencias propias y los pésimos antecedentes del candidato tricolor y de su equipo de campaña, para dar por resultado la derrota histórica del priismo oaxaqueño en los comicios estatales de 2010. Y aunque muchos han intentado hallar nuevas formas de hacer política dentro de ese partido, lo cierto es que la práctica ulisista se sigue imponiendo. ¿Por qué?

Porque en Oaxaca la situación del priismo es deplorable, y aun así nadie parece aprender de las lecciones de la derrota. En los comicios de 2010 el PRI ya no contó con la militancia obediente e incondicional, y con el voto duro, de siempre. Muchos oaxaqueños no votaron a favor de Gabino Cué, sino en contra de Ruiz y de su forma de gobernar y hacer política. Sólo que eso, al parecer, no ha sido entendido por el CEN del PRI, que luego de dos años de abandono, y de dos derrotas consecutivas, sigue permitiendo que el ulisismo prevalezca aún frente a la inconformidad de todos.

Eso quedó claro el viernes pasado, cuando intempestivamente, se anunció que la dirigencia nacional del PRI había decidido renovar el Comité Estatal de Oaxaca, y dar salida a un Jorge Esteban Sandoval que estaba claramente desesperado por irse. El nombramiento recayó en un madracista y en un ulisista —que para el caso son lo mismo—, que juntos dan pauta del alto grado de distorsión que existe en el PRI nacional respecto a lo que necesita el priismo de la entidad, así como de los riesgos que corre ese partido en su intento por recuperar algunas de las posiciones que perdió en 2010.

¿Por qué la distorsión? Porque el CEN de nuevo decidió entregarse al ulisismo por completo, a pesar de que prácticamente todas las corrientes políticas se han manifestado en contra no del grupo del ex Gobernador, sino de la manutención de las prácticas que han demostrado ser nocivas para las posibilidades de triunfo del partido.

¿Y por qué el riesgo? Porque en las condiciones actuales, habrá más disensos que acuerdos en el trabajo partidista. Y en medio de eso, quedarán huecos en los que libremente podrán reproducirse las más oscuras mañas de personajes que, encabezados por el propio Avilés, que son ampliamente conocidos dentro del PRI por vender las candidaturas y por timar y aprovecharse de quienes pretenden espacios de participación dentro de ese partido.

Por eso la nueva dirigencia, que llegó por la puerta de atrás, arranca con la premonición de las mismas consecuencias funestas que ha tenido cada una de las imposiciones de su grupo. Ellos son la muestra viva de un ex Gobernador que, aun en el repudio general, se resiste a soltar su ínsula de poder, y que prefiere que su coto de poder se le pudra en las manos, antes que dejar que otros, fuera de su dominio, hagan algo para rescatarlo.

 

EXPRESIONES

Ayer el ex diputado Jorge González Ilescas salió al paso para denunciar este nuevo acto de avasallamiento que, dijo, busca seguir alimentando intereses particulares, sin importar que por su insistencia y ambiciones, el PRI vaya en caída libre en el ánimo de los electores. Hoy lunes habrá más expresiones de inconformidad. Por eso, en el contexto del rechazo y la falta de legitimidad, no hay duda que la nueva dirigencia del PRI nació muerta.

Pactos partidistas: somos el país de la farsa

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+ Alianzas con los enemigos, un asunto común

 

En México, hemos tomado decisiones respecto a nuestra historia que más que buscar reivindicar ciertos valores nacionales, lo que buscan es tratar de engañarnos. Eso pasa, por ejemplo, con personajes como el general Antonio López de Santa Anna, que fue once veces Presidente de México, que militó lo mismo en el conservadurismo más acendrado que en el liberalismo más radical, que en diversos momentos llegó al poder apoyado por unos u otros, y que fue quien entregó a Estados Unidos más de la mitad del territorio nacional. Aunque la historia nacional esconde su “legado”, y para eso disimula todo un periodo de México como nación independientemente —como tratando de que con el silencio todo quede en el olvido—, lo cierto es que no hay en México personaje más actual que el general Santa Anna.

En efecto, el general Santa Anna representa en la historia de México una historia de pragmatismo, y de ambición de poder y gloria, llevada al extremo. Todo aquel que conoce la historia de ese personaje, sabe que llegó al poder por la victoria circunstancial que obtuvo ante el intento de reconquista de México por parte de la Corona Española a través de Isidro Barradas en Tamaulipas; que llegó al poder presidencial por primera vez apoyado por los liberales que defendían la causa federal.

Y que luego ejerció el poder a través de todos los vaivenes ideológicos posibles, aprovechando también la circunstancia de que en ese tiempo los mexicanos no concebían otro líder —lo llamaban “el Salvador de la Patria”, “el Napoleón de Occidente”, o el “Benemérito de la Patria”— más que a él, y por eso, aún con todas sus contradicciones, traiciones, bribonadas e ineptitudes, siempre terminaban regresándole el poder.

¿Por qué asegurar, en ese contexto, que no existe en México personaje más actual y vivo que Santa Anna? Porque, si vemos su actuación como Presidente de la República y como Líder Nacional, podremos darnos cuenta que ejerció esas potestades siempre sin importar si sus decisiones, acciones, alianzas y traiciones, cumplían con los requisitos mínimos de congruencia ideológica, política o partidista que se supone que, como requisito esencial, deben tener todas aquellas personas que ejercen el poder público.

Y es que, aunque hoy México es una nación que comienza a ser madura, que tiene un sistema de partidos, que está sostenido por una democracia constitucional, que tiene instituciones y que desterró a los caudillos, lo cierto es que en los hechos seguimos viendo esos mismos rasgos de incongruencia, de oportunismo, de ambición y de voracidad por el poder por parte de la gran mayoría de los actores que participan de la vida pública.

Si nosotros consideramos como algo abominable que el general Santa Anna pactara sucesivamente con puros y conversos con tal de mantenerse en el poder; si nos parece reprobable que un día fuera liberal y al siguiente conservador; si nos parece indecible el hecho de que llegara a pactar con los enemigos de la nación con tal de no salir él perjudicado de las decisiones y circunstancias nacionales; y si nos parece insostenible el hecho de que no tuviera empacho en traicionar públicamente su palabra, sus convicciones y sus alianzas con tal de no perder… entonces lo único que estaríamos haciendo es engañarnos.

Esto porque eso es exactamente lo mismo que ocurre hoy, con hechos y decisiones que están a la vista de todos, y que aun cuando a todos debían causarnos alarma y vergüenza, lo cierto es que las aceptamos con el mismo grado de desdén que los partidos y las fuerzas que luchan por el poder, tienen por las convicciones políticas, ideológicas y hasta morales que dicen defender. Por eso, en nuestro sistema político existen docenas, quizá cientos, de modernas representaciones de ese general Santa Anna, a quien no le importaba aliarse con el diablo, con tal de no perder el poder.

 

BOTÓN DE MUESTRA

Veamos si exageramos o si, por el contrario, estamos ante hechos vergonzantes que son tomados por todos —por todos— con una tranquilidad alarmante y preocupante. Y es que hace dos días, las dirigencias nacionales, y los diputados y senadores del PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano, pactaron integrar un “frente” para caminar aliados durante los seis años del Gobierno de Enrique Peña Nieto.

Según información difundida sobre ese tema, los líderes nacionales de esos partidos anunciaron que su alianza será legislativa y política, con la intención de evitar que regrese el autoritarismo, la corrupción y las prácticas clientelares que prevalecieron en el pasado. Los representantes de las tres fuerzas informaron que cerrarán filas, para caminar juntos y organizados durante el próximo sexenio. Adelantaron que el primer paso será repetir en la Cámara de Diputados el bloque que construyeron en el Senado con la finalidad de aprobar una reforma laboral que acote el poder discrecional de las dirigencias sindicales en el manejo de recursos millonarios.

Aunque el tema de la transparencia sindical parece loable (pues habría que revisar con detalle hasta qué punto esa es en realidad una bandera democrática, y no simple demagogia para quedar bien con los votantes), lo cierto es que esta decisión es inescrupulosa de extremo a extremo, y lo único que revela es que, en la derrota, cualquier partido está dispuesto a perdonar a sus agraviantes, e incluso también está dispuesto a aliarse con ellos. Sólo así puede explicarse este “frente” anunciado por el PAN y las fuerzas de izquierda a través de sus representaciones nacionales.

La incongruencia es total. Pues si vamos al solo ámbito federal, podremos darnos cuenta que si Andrés Manuel López Obrador perdió la Presidencia fue en gran medida por la intervención presidencial a favor de sus adversarios comunes; que el PAN y el PRD han sido los enemigos históricos en estos doce años de primera alternancia; y que en entidades como Oaxaca unos y otros han demostrado que las alianzas por el poder sirven sólo para repartir posiciones pero no para abanderar causas genuinas de la población, o de sus partidos, que tengan o representen cierto origen ideológico y de congruencia.

 

¿LA DERROTA PERDONA?

Esa tendría que ser una pregunta fundamental: ¿el solo hecho de la derrota común a manos del PRI, hace que PAN y PRD depongan sus convicciones ideológicas y se alíen lisa y llanamente entre sí para encarar al gobierno? Qué incongruencia. Lo único que faltó es que enmarcaran ese anuncio con un retrato del general Santa Anna.

El “cumplimiento” de FCH a Oaxaca es una burla

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+ Sólo unos kms carreteros; grandes temas, varados

 

Si existe una forma negativa en cómo el presidente Felipe Calderón Hinojosa podría haber terminado su gestión, respecto a Oaxaca, ésta tendría que ser con una burla manifiesta. Aunque ese parece ser el peor escenario, en realidad eso es lo que el Mandatario Federal vino a hacer en su última gira presidencial por la entidad. Calderón aseguró haber “cumplido” a Oaxaca, cuando en realidad no hizo más que entregar sólo migajas, y dejar pendientes todos los grandes temas que eran prioritarios para la entidad.

En efecto, el presidente Calderón cerró su administración en relación a Oaxaca, en la misma forma en cómo la inició: visitando zonas alejadas, en proyectos que sí hacen lucir a la entidad pero que no le reportan grandes beneficios de largo plazo, y haciendo una especie de intercambio de oro por espejos a los habitantes de las zonas supuestamente beneficiadas por los grandes proyectos de su administración.

Y es que según quedó claro en toda su administración, lo único que al presidente Calderón siempre le interesó de Oaxaca fue su potencial en la generación de energía eólica, y por eso fue a lo único que le puso atención. Si alguien puede aún recordarlo —porque lamentablemente aquí pecamos de desmemoria—, la primera ocasión que el Presidente de la República vino a la entidad con esa calidad, fue justamente para inaugurar el segundo parque eólico que había sido instalado en la zona de La Ventosa, en la región del Istmo de Tehuantepec. Y en esta última ocasión, vino exactamente a lo mismo… pero además, a tratar de engañarnos a todos con un cumplimiento que, quizá, sólo haya sido con los grandes intereses que hoy se benefician del inmenso complejo de aerogeneradores instalado en la entidad.

¿Por qué el engaño? Porque en realidad —y éste no es un argumento nuevo o hasta ahora desconocido— todo el complejo de aerogeneradores reporta grandes beneficios para diversos sectores económicos del país, que no tienen comparación con la pingüe retribución que han tenido por ello los propietarios originarios de las tierras en las que fueron instalados, y que tampoco tienen relación con la casi inexistente captación de recursos que por esos generadores tiene el gobierno de Oaxaca, o los municipios directamente involucrados. Si lo vemos fríamente, en este caso nuestra entidad puso lo más a cambio de ganar lo menos.

Esto porque esos generadores fueron instalados por capitales y con tecnologías extranjeras; porque esas empresas son las que están teniendo las mayores ganancias por la generación de energía limpia; y porque muchos otros generadores fueron instalados gracias a la inversión de empresas privadas mexicanas, que lo hicieron para producir el equivalente de la energía eléctrica que utilizan y así ponerse, en el corto o mediano plazo, en mejores condiciones de costos de energía que aquellas empresas que sólo la consumen sin producirla.

El problema es que de esos grandes beneficios que la generación de energía eólica reporta al país, prácticamente nada es lo que se queda en Oaxaca, a pesar de que en la entidad se encuentran los vientos y los territorios idóneos para la generación de ese tipo de energía. Las empresas que perciben millonarias ganancias por los aerogeneradores no pagan sus impuestos en la entidad; la gran mayoría de los recursos humanos, materiales y económicos utilizados en ellos tampoco benefician a la entidad. Y, de hecho, las obras de infraestructura carretera que se han construido en la zona fundamentalmente se hicieron para facilitar la existencia del complejo eólico, y sólo marginalmente para dotar de beneficios a la población istmeña de la entidad.

 

GRANDES TEMAS, PENDIENTES

A pesar de que el presidente Calderón en diversos momentos aceptó algunos compromisos con la entidad, lo cierto es todos quedaron en promesas, excepto lo relativo al parque eólico. Si nos vamos a los asuntos reales, el presidente Calderón manifestó estar comprometido con la culminación de una carretera que conectara a la capital oaxaqueña con la costa y el istmo de Tehuantepec; se comprometió también con el llamado “relanzamiento” de Bahías de Huatulco como destino turístico de primer nivel; y también dijo en algún momento que su gobierno haría lo necesario para que la economía de la entidad superara la crisis magisterial de hace seis años.

En todo eso el presidente Calderón falló a Oaxaca. La autopista que conectará a Oaxaca con el Istmo de Tehuantepec y la región de la Costa, continúa varada en medio de problemas aparentemente insuperables de burocratismos, problemas técnicos de las empresas constructoras, y trabas presupuestales por parte del gobierno federal que han impedido que lleguen todos los recursos que son necesarios para la culminación de esa obra que lleva más de una década en aparente, pero interminable, ejecución.

Lo relativo a Bahías de Huatulco, no es menos trágico. De hecho, desde el primer tercio de su gestión, el presidente Calderón fue a ese destino de playa a comprometerse con el relanzamiento de Huatulco a nivel nacional e internacional, no sólo para que llegara más turismo, sino también para que se asentaran ahí las grandes inversiones en desarrollos turísticos, que permitieran el mejor aprovechamiento del espacio que aún está disponible para ser construido.

A pesar de sus promesas, lo único cierto es que Calderón se olvidó de todo. Y Huatulco continúa siendo un auténtico paraíso… en su mayoría virgen, y también prácticamente inaccesible para todos aquellos que, proviniendo de más allá de la capital oaxaqueña, pretenden visitarlo y no tienen posibilidad de hacerlo por vía aérea. Incluso, aquellos que sí tienen posibilidad de pagar un boleto de avión para llegar a ese destino, deben hacerlo casi siempre desde la capital del país (desde Oaxaca las formas de llegar a Huatulco por vía aérea son tan limitadas e intrincadas como las de vía terrestre) y sólo con una conectividad limitada, que no corresponde a un destino de gran turismo, como el que todos esperaríamos que fuera aquel destino, que alberga algunas de las más hermosas playas del mundo.

 

PRESIDENTE BURLÓN

El presidente Calderón también se olvidó que su gobierno se comprometió con la reactivación de la economía local, que quedó devastada luego del conflicto magisterial. Todos esos son signos claros de la indolencia que siempre le profirió a nuestra entidad. Y también lo son de la burla manifiesta, con la que ahora vino a decir que sí le cumplió a Oaxaca.