¿Por qué partidos coaligados, se enfrentan antes de tiempo?

PAN- PRD

+ Carecen resultados; matan a la gallina de los huevos de oro


Es sintomático que hoy dos de los partidos que gobiernan la entidad, estén inmersos en sendos procesos internos que bien reflejan un ajuste de cuentas. El PAN y el PRD se encuentran enfrascados en feroces luchas fratricidas, que no tienen que ver con sus resultados electorales, sino más bien en los acomodos rumbo a la sucesión de Gobernador. El problema es que de continuar como hasta ahora, llegarán al siguiente proceso electoral en un grado de confrontación que quizá haya traspasado el punto sin retorno.

En efecto, se sabe que siempre que un partido pierde el poder, a su interior comienza una especie de purga a partir de la búsqueda de culpas, y el reparto de las responsabilidades por la derrota. Esto pasó en el PRI, cuando en el año 2000 perdió la Presidencia de la República; y ocurrió exactamente lo mismo cuando, 12 años después, el PAN le regresó el poder presidencial al PRI. Frente a estas cuestiones, vale la pena preguntarse por qué en Oaxaca, los partidos que gobiernan se encuentran hoy en un prematuro reparto de culpas, antes de que ocurra la elección que definirá sus destinos.

La pregunta no es ociosa. Por un lado, en el Partido de la Revolución Democrática existe un riesgo real de que ocurra un gran cisma, luego de que algunos de sus grupos más representativos abrieran la práctica de acudir al “agandalle” como forma de hacer política. Esto ya se veía antes del 7 de junio, cuando en el distrito de Tehuantepec, uno de los sectores perredistas de la región, se escindiera acusando una imposición por parte de la dirigencia estatal con el candidato.

El grupo de Félix Serrano Toledo se fue abiertamente a jugar las contras al candidato perredista, y el resultado natural fue que una vez pasados los comicios —en los que no pudo ganarle a su propio partido— Serrano fuera separado de la coordinación de los diputados perredistas, y de la presidencia de la Junta de Coordinación Política, como una antesala a su posible expulsión del PRD.

Finalmente, para haber tomado la decisión de desafiarse mutuamente (Serrano al PRD, y viceversa) en una región tan importante electoralmente hablando como Tehuantepec, la ponderación costo/beneficio debió ser alta en ambas partes. De otra manera no puede explicarse que el PRD haya roto la mitad de su votación en aquella región —la que se llevaron los Serrano al partidito que les prestó el registro para competir contra el PRD—, y que los Serrano se hayan echado encima al grupo gobernante por un simple capricho.

Ahora bien, si a ese cisma regional le sumamos el que se avecina a partir del doble intento de agandalle entre los grupos del senador Benjamín Robles Montoya y el que representa el dirigente Carol Antonio Altamirano, la situación se torna riesgosa. ¿Por qué? Porque en una falsa actitud de institucionalidad, la dirigencia estatal perredista ha venido alargando los tiempos en aras de operar la designación de su candidato, que naturalmente será el que figure como abanderado de la coalición de partidos en 2016. El silencio era signo del agandalle en la candidatura. Pero Robles Montoya les respondió con esa misma práctica.

Sin aspavientos, Robles y su grupo apuraron el destape no sólo de él como aspirante a la candidatura a Gobernador, sino que a través del grupo de los López —Jesús Romero, Lenin López Nelio y Pavel López— están tratando abiertamente de dar el primer paso en el reparto de candidaturas. Pues si el actual Senador del PRD quiere ser Gobernador, entre los López quieren repartirse las demás candidaturas relevantes: la de la alcaldía de la capital oaxaqueña y algunas otras demarcaciones importantes, y las de las principales diputaciones locales.

¿Cómo quieren luchar? Con la misma fórmula de sus adversarios. Es decir, el agandalle. Le apuestan al madruguete y al efecto político de decirse despojados, en el momento en que vean frustrados sus intentos, y vean a sus adversarios internos tomar las posiciones —sin negociación— que ellos desean. ¿Qué terminará ocurrieron? Su tránsito a otras opciones políticas. Y entonces el resultado será la profundización de ese cisma que ya se vislumbra en el perredismo.

PAN: TODOS CONTRA TODOS

En la trinchera de enfrente, la panista, las cosas están más o menos igual. Luego de los resultados del siete de junio, los grupos panistas entraron en una lucha fratricida que no debería ocurrir, partiendo de que sus malos resultados electorales no deberían sorprender. ¿Cuántos diputados federales, electos bajo el principio de mayoría relativa, tiene el PAN en la LXII Legislatura, que está próxima a concluir sus funciones?

La respuesta es simple: ninguno. En la Legislatura saliente, Acción Nacional tiene sólo dos diputados federales que fueron electos por el principio de representación proporcional. Igual que en estos comicios, en 2012 el panismo no pudo ganar un solo distrito electoral federal, y ni siquiera porque haya sido culpa de los mismos personajes a los que están señalando hoy en día.

En aquel entonces, el PAN en Oaxaca también estaba coaligado con el PRD; entonces como ahora, compitieron entre sí por los cargos legislativos federales; e incluso la derrota fue más dolorosa porque en aquel momento no sólo no ganaron ninguna diputación federal, sino que también perdieron las senadurías, al no poder alcanzar ni la de primera minoría.

Por esa razón es extraño que hoy la purga al interior del PAN tenga un sabor tan amargo. El panismo oaxaqueño sabe que su representación en la entidad es, en realidad, más testimonial que territorial, y que no tienen otro camino que continuar apostando a la ruta de la coalición para tener algún tipo de futuro político. El problema es que en el linchamiento interno, se están llevando entre las corvas la distancia que debieran tener con el grupo gobernante, su relación de respeto con los otros partidos coaligados, e incluso el poco capital político que pudieran llegar a tener entre todos los panistas que hoy se encuentran en franca disputa.

¿El resultado global? Que por esas purgas adelantadas, parece que los dos principales partidos que integran la coalición están a punto de matar a la gallina de los huevos de oro. Esto sí, sólo parece ser “cuestión de tiempo”.

EL PEOR DIPUTADO

No es clasismo, ni mucho menos. Pero lo que de verdad hubiera sorprendido, y habría sido una auténtica revelación, es que Hugo Jarquín hubiera resultado ser el diputado federal más productivo, más cumplido o con más asistencias o intervenciones en la LXII Legislatura.

@ortizromeroc