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El rescate de los jóvenes sin empleo, un reto de gran calado en los años por venir

Entre las luces y sombras que va ofreciendo la administración de Andrés Manuel López Obrador sobre sus proyectos y prioridades, hay una que debería destacar de entre todas: aquella que pretende rescatar del desempleo y de la deserción escolar a millones de jóvenes mexicanos, que hoy son conocidos como “ninis”, porque ni estudian ni trabajan. Independientemente de si se está o no de acuerdo con el AMLO candidato o con el AMLO adversario, vale la pena intentar comprender a fondo su propuesta para los jóvenes ya que este parece uno de los varios rubros olvidados en los últimos años.

En efecto, casi inmediatamente después de ganar la elección presidencial, López Obrador tuvo una reunión con la cúpula empresarial del país, del que emanó un acuerdo que para muchos ha sido polémico, pero que si se lleva a cabo correctamente, podría marcar un verdadero parte aguas para un sector de la juventud mexicana que ha estado marginado de las oportunidades de empleo y formación académica.

En aquella ocasión, luego del primer encuentro privado entre López Obrador y el sector empresarial —que tuvieron una historia de desencuentros durante el periodo de campaña, en el que cruzaron diversas acusaciones— el ex candidato de la Coalición Juntos Haremos Historia y el presidente del CCE, Juan Pablo Castañón ofrecieron una conferencia de prensa conjunta. A decir de ambos personajes la propuesta de emplear a jóvenes como aprendices, programa que se implementará a partir del 1 de diciembre y que se prevé beneficie a 2.6 millones de personas, fue bien aceptado por los empresarios.

¿En qué consiste dicho programa? López Obrador dio algunas luces en su libro “2018: La salida”. La idea de Jóvenes construyendo el futuro —explica López Obrador— está inspirada en las acciones que Franklin D. Roosevelt llevó a cabo durante la Gran Depresión para reactivar la economía norteamericana. En el caso mexicano se plantea ir casa por casa, inscribiendo a jóvenes para incorporarlos al trabajo y al estudio.

El programa tendrá tres objetivos generales: 1) Integrar a los jóvenes a las actividades académicas o laborales; 2) Alejarlos del desempleo y de conductas antisociales; y 3) Preparar la reserva de trabajadores capacitados para las actividades productivas que se esperan por el próximo crecimiento económico. Se intentará apoyar a 2,300,000 jóvenes que se integrarán al trabajo o a la capacitación para el trabajo. Esos jóvenes serán aprendices en empresas pequeñas, medianas o grandes, cercanas a sus casas, tanto del sector privado como del sector público.

Las actividades que se proyecta impulsar en el sector privado serán las agropecuarias, pesqueras, turismo, industria y servicios. En el sector público se apoyarán las actividades en Pemex y en la industria eléctrica; en mantenimiento de infraestructura, en remodelación de parques, jardines, calles y edificios públicos, construcción y en la siembra de árboles maderables y frutales. Cada joven reciba el equivalente a 1.5 salarios mínimos. Se calcula una erogación de al menos 99,360 millones de pesos al año.

La propuesta señala que es necesaria la coordinación con las empresas, pues los jóvenes deben estar bajo la responsabilidad de un empresario tutor. El gobierno transferirá el sueldo de los jóvenes aprendices. También se prevén algunos controles para minimizar los riesgos de simulación o corrupción: para que el pago continúe, será necesario un informe mensual sobre las actividades que desempeña el joven. La propuesta también enfatiza que no se debe suplantar a un trabajador ya existente por un joven para que funja como un trabajador subsidiado. Al final del periodo de apoyo, una vez que el joven haya adquirido habilidades clave para emplearse, el gobierno buscará la incorporación definitiva de los jóvenes a la actividad económica.

PROYECTO POSIBLE

La idea propuesta por López Obrador, explica el académico de la UNAM Tomás Pérez Alvarado (https://educacion.nexos.com.mx/?p=1416) ha gustado a la iniciativa privada. Jóvenes construyendo el futuro tiene la doble particularidad de proporcionar la necesaria capacitación del capital humano sin costo monetario para el empresario. Pero su brillo puede obnubilar la vista. El programa tiene un claro objetivo a largo plazo que puede perderse si no se toman las medidas adecuadas. Jóvenes construyendo el futuro pretende ser más que un programa de empleo temporal, busca ser la base que permita que los jóvenes reciban las competencias necesarias y pertinentes para insertarse en un mercado laboral. Para que ello ocurra deberá enfrentarse a varios retos: normativos, logísticos, en la supervisión del desarrollo de habilidades y de inserción laboral

De entrada, diversas normatividades deberán ser adecuadas para que se pueda instrumentar de manera efectiva y minimizar los riesgos. Un ejemplo de una buena idea que puede desvirtuarse y convertirse en un trámite más son las prácticas profesionales. Aun cuando existe un consenso sobre las ventajas que representan las prácticas profesionales en la adquisición de habilidades para el empleo —paradójicamente— ha sido un concepto casi olvidado en nuestra legislación educativa y en la legislación laboral. En la actualidad, el concepto no se encuentra presente ni en la Ley General de Educación ni en la Ley Federal del Trabajo. Las prácticas profesionales se han convertido, en muchos casos, en un trámite burocrático que el alumno debe sortear para completar los requisitos administrativos que la escuela le plantea. Ese es un camino que debe evitar el nuevo programa destinado a los jóvenes. Sin embargo, con la mayoría en ambas cámaras legislativas, no sería difícil revisar al menos dos artículos relacionados con la figura de aprendiz: el artículo 47 de la Ley General de Educación (que se refiere a los contenidos de la educación definidos en planes y programas de estudio), y el 153 de la Ley Federal del Trabajo (que se refiere a la capacitación y adiestramiento en los centros de trabajo).

Otro de los retos de la propuesta de López Obrador está en encontrar los mecanismos para desarrollar la logística que un proyecto de esa magnitud requiere: llegar a todos los rincones del país para detectar las empresas, establecer con ellas los mecanismos necesarios para la adopción responsable de un aprendiz, y encontrar los instrumentos más adecuados para la distribución de recursos. La experiencia demuestra que estructuras demasiado rígidas entorpecen la oportunidad de este tipo de propuestas. Es tan atractivo el programa, que múltiples actores políticos y gremiales querrán un papel protagónico.

RESULTADOS VERIFICABLES

El último eslabón de la estrategia, y con la cual se ponderará su verdadera eficacia, es la inserción laboral de los jóvenes, explica el autor citado. Por ello parece buena idea que el programa se coordine desde la Secretaría del Trabajo. El constante monitoreo de los jóvenes aprendices podrá anticipar las oportunidades de contratación en la empresa en la que desarrollan sus actividades. Serán necesarias acciones coordinadas entre diversas dependencias del gobierno. Jóvenes construyendo el futuro se presenta como el más ambicioso proyecto de capacitación y empleabilidad de las últimas décadas. Puede rendir grandes frutos. Pero deberá contar con el trabajo coordinado del gobierno, los empresarios y la sociedad civil.

“Inauguran libramiento norte”

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Carlos R. Aguilas Jiménez.


El título de este artículo no es real, es únicamente fantasía e ilusión que probablemente algún año se haga realidad y los millones de vehículos que no encuentran, desde hace 30 años por donde librarse de “embotellamientos” puedan hacerlo en el futuro a través del Libramiento Norte, obra vial casi inaugurada, pero que por la idiosincrasia conservadora, cultura reaccionaria, personalidad tradicionalista, ahora ecologista y ambientalista de los oaxaqueños más reaccionarios que se oponen a toda infraestructura, se quedó sin utilizar, concentrando la circulación principalmente en la carretera internacional, al no existir opción de circulación fluida y directa por norte de la ciudad.

Somos un pueblo ultraconservador, reaccionario, que la palabra que más se utiliza es: “NO”, como sucedió en su tiempo con el Andador turístico, cuatro carriles del Fortín, velaria del auditorio Guelaguetza y otras obras que los reaccionarios, fanáticos verdes y fundamentalistas ecológicos no quieren se hagan, procurando Oaxaca sea una ciudad o estado congelado en el tiempo, ubicado en el siglo XIX en donde no hubiera energía eléctrica, pavimento, automóviles y todos los bienes y servicios que proporciona la ciencia y tecnología, disciplinas del conocimiento que consideran y culpan del deterioro ecológico, contaminación y todos los males habidos y por haber en el planeta, de tal forma que a los pudientes de de San Felipe les queda perfecto el argumento de que, si se rehabilita e inaugura el Libramiento Norte, la Tierra se calentará, el oxígeno se acabará, el agua desaparecerá y los jinetes del apocalipsis descenderán sobre Oaxaca con gérmenes mutantes, sequía, hambruna y muerte.

Ciudades como Puebla, donde sus habitantes no son reaccionarios ni conservadores, cuentan con portentosas vialidades. desde el Libramiento Elevado que conecta con el Arco Norte y todos los viaductos, autopistas, ciclovías, pasos a desnivel y miles de bulevares, son el mejor ejemplo del terrible mal y perjuicio que pueden causar a Oaxaca, no únicamente la Secta 22 del magisterio, sino que también los ecologistas y ambientalistas, que en su ignorancia pero dizque buen corazón se oponen a todo, como sucede con el Libramiento Norte, obra que hasta parece ridícula en tamaño si la comparamos con las vialidades de Puebla, que se hicieron, siguen haciendo y circulan por ellas millones de coches sin que se caliente el mundo ni deje de llover y menos se acabe el oxígeno, otro pretexto para no inaugurar el Libramiento Norte, porque dicen: “San Felipe es pulmón de la ciudad” y, si se utiliza los oaxaqueños vamos a morir asfixiados, lo que es una tontería, y lo cierto es que, al margen del título, el Libramiento Norte no se inaugura aún, pero algún día se tendrá que hacer porque cada año aumenta la circulación de coches y, pronto, los pretextos de contaminación no se podrán utilizar porque habrá únicamente coches híbridos y eléctricos, que requerirán por donde circular y quizá el siglo próximo lo hagan en el hasta entonces, no hoy, inaugurado Libramiento Norte.  

¿Debe otorgar la ciudadanía, un “periodo de gracia” para el gobierno de Andrés Manuel?

Andrés Manuel López Obrador ganó la Presidencia como nadie lo había hecho en los tiempos de la competencia democrática real en México. Ese margen de legitimidad ciudadana fue consecuencia no sólo de la larga campaña presidencial que encabezó, sino también del genuino deseo de cambio que la mayoría de los mexicanos —simpatizantes permanentes, o no, a la causa lopezobradorista— manifestó en las urnas. Hoy que ya existe la certeza sobre su periodo presidencial, y frente a las primeras decisiones y planes anunciados, vale la pena preguntarse si es factible un periodo de tolerancia de la ciudadanía hacia la nueva administración, o si el sentido crítico debe mantenerse intacto.

En efecto, han pasado escasas tres semanas desde el histórico triunfo electoral de López Obrador, y en este corto periodo se han anunciado decisiones que mantienen encendido el foco de la polémica. El virtual Presidente Electo ha anunciado su intención de disminuir el salario de la burocracia federal; de mudar la sede de la mayoría de las Secretarías de Estado federales a diversas entidades federativas; de ‘cuadrar’ a los integrantes del Poder Judicial de la Federación a su plan de austeridad salarial; de impulsar acciones sociales como becas y apoyos duplicados para jóvenes y personas de la tercera edad; o más recientemente, de cuestionar a al INE por la resolución que sanciona a Morena por el uso irregular de un fideicomiso para apoyar a los damnificados por los sismos.

Frente a esas decisiones ha habido reacciones naturales —algunas de ellas, de enojo— por parte de quienes verán lastimados sus derechos; particularmente, dos sectores que se han manifestado preocupados por los primeros anuncios de la próxima administración federal, han sido los integrantes del Poder Judicial Federal, así como los empleados del gobierno de la República a quienes se les trasladaría de la Ciudad de México a distintas entidades federativas, al moverse las respectivas sedes de las entidades gubernamentales para las que trabajan.

En el primero de los casos, el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Luis María Aguilar Morales, aseguró que las remuneraciones y pensiones de los miembros del Poder Judicial de la Federación no son privilegios, sino condiciones que garantizan la autonomía e independencia de los magistrados y jueces.

“Tener remuneraciones y condiciones de retiro razonables y dignas, que les permitan tener la humana tranquilidad para reflexionar sus análisis y decisiones sin presiones ni internas ni externas que doblen la vara de la justicia”, demandó. Aguilar Morales aseguró que no hay duda de que la ciudadanía votó por el mejor candidato que consideró (Andrés Manuel López Obrador), quien durante años y “dentro del sistema mismo de la democracia buscó pacíficamente la confianza de la sociedad”. Tanto el Ministro, como todos los integrantes del Poder Judicial, han reconocido que su estabilidad y nivel salarial es fundamental para atajar las tentaciones de la corrupción. La misma ex ministra Olga Sánchez Cordero, próxima Secretaria de Gobernación, se pronunció recientemente en ese mismo sentido.

Ahora bien, respecto a la burocracia federal que sería cambiada masivamente de la Ciudad de México a otras entidades federativas, ayer el periodista Héctor de Mauleón daba cuenta en su columna En Tercera Personal, publicada en El Universal, de la oposición y las vicisitudes con las que seguramente se topará el nuevo gobierno al intentar la mudanza. Citando al presidente de la Academia Mexicana del Derecho Procesal del Trabajo y coordinador de la Comisión de Derecho del Trabajo de la Barra Mexicana del Colegio de Abogados, el licenciado Gilberto Chávez Orozco, los planes de AMLO no son tan fáciles de cumplir.

Se estrellarán, apuntaba De Mauleón, con el marco jurídico y de derechos humanos que protege a los trabajadores al servicio del Estado, en cuyos nombramientos se asienta, por ejemplo, el lugar exacto en el que habrán de desempeñar su trabajo. De acuerdo con Chávez Orozco, en términos legales López Obrador no puede ordenar la mudanza con solo chasquear los dedos. Tendrá que establecer negociaciones y convenios, liquidar a los afectados, pagar gastos de traslado y de vivienda, ofrecer beneficios como becas para los hijos y como créditos para vivienda.

“Tendrá que desembolsar además unos 147 mmdp en bienes inmuebles y muebles. Y tendrá, sobre todo, que ganar los juicios legales y de amparo a que, llegado el caso, pueden llevarlo 1.2 millones de trabajadores. En caso de llevarse a cabo, la reflexión de aquella mañana en Tabasco, cree el también director general del Instituto de Posgrado del Derecho, traerá al gobierno de AMLO impredecibles costos. Algunos de ellos, políticos.”

¿CALLARSE O EXIGIR?

Estos son dos botones de muestra, de varios que existen ya respecto a asuntos que le generará oposición al gobierno de López Obrador. En redes sociales, por ejemplo, hay una tendencia muy marcada de ciertos sectores, a la descalificación a todo aquello que esté en contra de los proyectos, iniciativas y hasta caprichos obradoristas.

Al tachar de cómplices de la mafia en el poder, de priistas o de vendidos, a aquellos que hacen apuntes críticos, o a quienes abiertamente se oponen a alguno de sus proyectos o decisiones, los simpatizantes del nuevo gobierno están tratando de inhibir el mismo ejercicio que nos llevó a este punto de tercera alternancia: la posibilidad de someter permanentemente al escrutinio público las decisiones gubernamentales, y el derecho de oponerse abiertamente a ellos ya sea a través de la crítica, el argumento y hasta la descalificación. Esto último fue mucho de lo que hicieron consistentemente los ahora próximos partidarios del oficialismo, durante los 18 años de gobiernos panistas y priistas, desde los tiempos de la primera alternancia.

En esa lógica, habría que preguntarse si en realidad es posible darle al gobierno de Andrés Manuel López Obrador un “periodo de gracia”, una “luna de miel” o el “beneficio de la duda” frente a decisiones en las que está enfrentando nuevamente a la ciudadanía; o si también desde las trincheras ciudadanas es importante no dar tregua desde el inicio.

CRÍTICA, DESDE LA CIUDADANÍA

El matiz distinto que tiene esta futura administración, respecto a las tres anteriores, es que ésta tiene prácticamente zanjados los diques de la división de poderes y de las mayorías que son necesarias para modificar la ley. Ni Vicente Fox, ni Felipe Calderón, ni Enrique Peña Nieto en sus mejores momentos, tuvieron en el Congreso los márgenes de maniobra que sí tendrá López Obrador. Por eso, vale también la pena valorar si es importante o no —y, evidentemente, sí lo es— generar desde la ciudadanía el sentido crítico y la oposición que al menos en los siguientes tres años, no tendrá el Ejecutivo federal desde las cámaras legislativas.

Incongruente Guelaguetza

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Carlos R. Aguilar Jiménez.


Estamos de Guelaguetza, según algunos la más importante fiesta del folklore latinoamericano, ocasión de festejos, celebraciones y todo tipo de actividades culturales organizadas para bienestar de oaxaqueños y beneplácito de miles de visitantes que vienen a la ciudad atraídos por el significado de la guelaguetza y atractivos naturales que tiene Oaxaca, además de los arqueológicos y coloniales, destacando siempre la gastronomía, el mezcal y lo maravilloso que como urbanismo y tradiciones tenemos para nosotros mismos y brindar al turismo, en total incongruencia, porque por una parte decimos que somos hospitalarios, buena gente, amables y respetuosos y, por otro, somos de lo peor, pendencieros, agresivos y resentidos.

Oaxaca depende económicamente del turismo y en consecuencia el gobierno del estado y municipal hacen lo posible para que la guelaguetza sea una fiesta inmersa en solidaridad, buena voluntad y felicidad, no obstante, todo es una máscara, una impostura y disimulo, porque la realidad de Oaxaca es diferente y, aunque haya autoridades que pretendan minimizar o soslayar la realidad, lo cierto es que en Oaxaca hay enfrentamientos con muertos, bloqueos constantes, barricadas en calles, inseguridad y hostilidad social que se refleja en el trato al local y turistas en carreteras y calles de la ciudad, donde se encuentra con  bloqueos y marchas de protesta en el mismo andador turístico y, si bien los turistas vienen y se van y, si tienen suerte de no ver la hostilidad de los oaxaqueños quizá regresen, la realidad que vivimos los oaxaqueños es incongruente con lo que se dice de nosotros, porque no somos amables con nadie, no respetamos a los demás, no tenemos educación cívica ni urbanidad, comportandonos como póngidos capaces de las peores acciones en pro de mezquinos intereses de grupos de malvivientes acostumbrados a chantajear al gobierno para obtener dinero, porque eso es lo que les interesa no la gente, como pude comprobar en la marcha de protesta en el andador turístico el sábado pasado cuando cientos de aldeanos y pueblerinos marcharon con banderas sin tener la menor idea de lo que hacían, indicando que su líder les dijo que con esa marcha mejorarían las condiciones de su pueblo y por venir a oaxaca les darían 500 pesos y que era importante se mostrarán enojados, mostraran sus machetes y gritaran lo más que pudieran, asustando así a su paso a viandantes, turistas y viajeros que se encontraban en su camino.

Somos incongruentes, tenemos una ciudad maravillosa y tradiciones atractivas, pero también formamos una sociedad resentida que se atreve a lo que sea porque sabe no hay autoridad ni estado de derecho, donde la impunidad y corrupción es extrema y es suficiente reunir un ciento de llorones para protestar, marchar y exigir al gobierno dinero para prometer que no bloquearán calles ni secuestraran empresas, al estilo de las enseñanzas del odio magisterial que tanto daño ha hecho a Oaxaca y a la convivencia incongruente que nos caracteriza.    

Ante los nuevos tiempos en México, ¿habría que repensar el papel de la censura?

No debería sorprendernos que hoy los medios de información, en cualquier rincón de nuestro país, sigan sometidos a diversos tipos de censura. Aunque en teoría parecerían haber quedado atrás aquellos tiempos en los que desde el sector oficial se imponían severos cánones sobre lo que se podía, y lo que no, publicar, hoy nos encontramos con nuevas formas de presión hacia los medios de información, respecto a su labor que parecen transformarse permanentemente a la par de las decisiones democráticas de la mayoría. Nadie que conoce bien las entrañas de la prensa, podría dar como válida la afirmación de que hoy, a diferencia del pasado, este oficio se ejerce con plena libertad.

En efecto, no es difícil suponer que la censura como la conocemos actualmente, se generó desde el momento mismo en que se inventó la imprenta, e incluso que ésta existe desde antes. Históricamente, la censura se estableció como un medio de control a la actividad periodística y a la creación artística.

Incluso en México, existen numerosas historias de cómo, en el siglo XIX, existían representantes del gobierno en los talleres en los que se elaboraban e imprimían los periódicos, para revisar, previo a su publicación, cuál era el contenido del mismo y vetar lo que resultara inconveniente a los intereses del gobernante en turno. También existen historias, no menos numerosas, de cómo ante cualquier sublevación o intento de motín en contra del gobierno, o cuando se quería dar un golpe de timón, una de las primeras acciones que se tomaba era la de ir a clausurar los diarios y confiscar las máquinas con las que se imprimían los diarios.

A raíz de esa práctica, fundada esencialmente en la censura, fue que el Constituyente de 1917 estableció las bases sobre la libre expresión y publicación de ideas. En estas garantías fundamentales se establece la libertad de todas las personas a pensar y expresar sus opiniones sin más cortapisas que el orden y la paz pública, y la salvaguarda de los derechos de terceros. Asimismo, impuso la prohibición al Estado del ejercicio de la censura previa, el secuestro de cualquier maquinaria relacionada con la prensa por considerarla como el objeto de la comisión de algún delito, así como el encarcelamiento de los operarios, papeleros y los empleados de dichos establecimientos.

Es decir, que fueron candados a las viejas prácticas de censura institucionalizada, que ocurrían hasta entonces y que incluso se fueron replicando con el tiempo a través de “pequeños” mecanismos de control de las publicaciones, tales como el que hubo durante mucho tiempo relacionado con la venta de papel para la impresión de publicaciones periódicas, entre varios otros mecanismos “alternos” del Estado para mantener cierto control sobre lo que se publicaba y para presionar, si así fuera el caso, para que se abandonara cierta línea editorial o de plano ahogar a una publicación a través de algo tan básico como la carencia de papel para ser impreso.

En todo esto, ninguna de las modificaciones constitucionales, ni mucho menos, terminaron con la censura. Aunque la libertad de pensar y escribir opiniones libremente, fue entonces coartada fundamentalmente por dos vías: la cooptación o la violencia. Oficialmente la censura estaba desterrada. Sin embargo, en la historia contemporánea del país existen incuantificables casos de agresiones contra periodistas como consecuencia de su trabajo e investigaciones. Y son mucho mayores, las de aquellos que ante las ofertas tentadoras del Estado asumieron una posición orgánica y de dependencia, a cambio de dinero, prebendas y favores conducidos desde el poder.

Por lo menos en el último siglo, contando entre ese tiempo el presente, la censura se ejerce a través del “no te pago para que pegues”, que hizo célebre el presidente José López Portillo. ¿Qué significa? Que los gobiernos controlan a la prensa a través de la compra de publicidad. Si la crítica es desfavorable al poder, entonces dejan de comprar. Y como, en su mayoría, los medios tienen una capacidad económica limitada, la falta de ingresos por concepto de la publicidad oficial se convierte en una merma insalvable.

El problema, en todo esto, es que no es el gobierno o el gobernante quien “paga”, porque éstos cubren las pautas publicitarias a los medios nada menos que con dinero público. Es decir, con recursos económicos del pueblo. Por lo que son ellos los que administran, pero no los que pagan.

Sin embargo, esta es una práctica aceptada por todos los involucrados. Pocos parecen haber reparado en que el presupuesto público destinado a la compra de espacios publicitarios debería tener una regulación estricta, y no seguir siendo todo lo censora y discrecional que es ahora. Nadie toca el tema, porque parece que a nadie le conviene cambiar el estado de cosas.

EL PEOR OFICIO

En su libro “Contra la censura”, John Maxwell Coetzee (Premio Nobel de Literatura 2003), hace una relatoría puntual en la que establece que el oficio de censor, bien puede ser el más indeseable del mundo. Señala que desde siempre existieron censores que revisaban el arte, la literatura, y después el periodismo. Pero que, en realidad, siempre existió una disyuntiva enorme entre quienes realizaban el trabajo de la censura, pues el censor resultaba ser alguien que contribuía en nada a la sociedad.

Tendríamos que preguntarnos cuál es la base de dicho razonamiento. Y parece ser la siguiente: la censura podría ejercerse inteligentemente por los hombres más cultos y entendedores de la actividad que buscarían controlar. Sin embargo, es parte de la naturaleza de todo hombre inteligente negarse a cualquier forma de censura, y menos cuando ésta tuviera que ser ejercida y aplicada por ellos mismos. Es decir, que un hombre inteligente jamás sería un censor de la actividad que él mismo realiza, por la sencilla razón de que ese tipo de personas eligen qué leer y qué discernir, sin permitir que algo o alguien les imponga prácticas, ideas o convicciones.

Por eso, la tarea del censor siempre se encuentra en hombres desprovistos de un criterio sólido, de convicciones y de una cultura importante. Es decir, que el que es censor se dedica a eso porque no le queda de otra, porque lee y piensa en la medida y características que otros —personas e intereses— le imponen; y porque éste mismo no tendría la posibilidad de ejercer otro oficio que fuera la contraparte de la censura. Y por esa razón, cargada de mediocridad, alguien que ejerce el oficio de censor es un ser que la sociedad no necesita, y al que tampoco extrañaría si en algún momento dejara de existir.

NUEVA CENSURA

Hoy, la censura se sigue dando desde el poder, desde los intolerantes que no comprenden que la crítica fortalece cuando lo que se critica está fundado en la razón. Sobre esto, pareciera que estamos reviviendo algunos capítulos de intolerancia que al menos en México, creíamos ya en el pasado. Pero también se sigue dando desde la violencia, y desde los efectos de las ondas criminales que azotan a México. Hay un pedazo de la historia del país que hoy mismo está dejando de contarse, por las presiones de censura que resiente la prensa y que a pesar de la década que tenemos viviendo los horrores de la lucha contra el crimen organizado, tales ataques contra los informados no sólo no se han detenido sino que han ido en una ola alarmante de aumento. En este periodo de oscuridad para México, es cierto que la primera sacrificada ha sido la paz, pero junto a ella lo ha sido la verdad. Y eso es abominable.

Vienen los marcianos el 27

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Carlos R. Aguilar Jiménez.


Como si fuera una pista de carreras para coches en forma de óvalo, los planetas giran elípticamente alrededor del sol en el mismo plano a diferentes velocidades equivalentes al año de cada mundo, por lo que generalmente se encuentran equidistantes unos de otros, a veces muy lejos unos de este lado, y los otros detrás del Sol, coincidiendo cada cierto tiempo del mismo lado y muy cerca, como ocurrirá este viernes 27 de julio y días siguientes siguientes entre la Tierra y Marte, acercándose tanto como solo sucede cada 15 años al ubicarse a menos de 50 millones de kilómetros, a “tiro de piedra” o a “la vuelta de la esquina”, astronómicamente.

Visible muy brillante por su cercanía a partir de las 21 horas en el horizonte, al oriente de la ciudad, elevado unos 20 grados, el planeta rojo luce ya espectacular y luminoso en el fondo del cielo negro de Oaxaca, destacando entre las estrella por su coloración “tinta en sangre” de donde viene su asociación con Marte, el dios romano de la guerra, hijo de Júpiter y de Jano, correlacionado con el color rojo de la cara de los enojados, asociado con la ira y sangre derramada en la guerra y, si bien hoy sabemos que Marte no es ningún dios, si sabemos  es el cuarto planeta en distancia al sol, el último de los mundos interiores con características “geológicas” similares a la Tierra y meta próxima de la humanidad para visitar este siglo con astronautas, después de haber visitado la Luna en 1969.

Marte, que durante siglos se creyó un mundo habitado por una civilización súper inteligente que construyó canales para llevar agua de los polos al ecuador marciano, donde se creía había marcianos y marcianas, que incluso bailaban ricachá y que, incluso causó pánico y muertes cuando Orson Wells en una radionovela confundió y alarmó a sus radioyentes al dramatizar una invasión inminente de marcianos a la Tierra, hoy sabemos es un mundo seco, frío, con una tenue atmósfera de anhídrido carbónico, donde si acaso hay vida aún,  sería de bacterias o gérmenes extremófilos, en esta acercamiento a la Tierra de los últimos 15 años, es una “ventana astronáutica” para iniciar viajes al planeta rojo porque la distancia es mínima y, es también magnífica y extraordinaria oportunidad para que quienes tengan un telescopio privado observen Marre, porque desde el 27 se podrán observar sus casquetes polares, el volcán marciano, las grietas que confundieron con canales e incluso las planicies: Chryse Planitia, Argyre Planitia, Tierra Sirenum o Syrtis Major, entre otros muchos detalles de la superficie roja brillante marciana, que a partir del día 27 de julio y quince días después estarán apenas a unos millones de kilómetros de Oaxaca y, eso es muy muy cerca siendo una gran oportunidad para su observación telescópica a partir de su aparición en el horizonte unos minutos después del inicio de la noche, como el luminoso planeta rojo de donde algún día vendrán los marcianos… humanos.  

SEVITRA cambia de piel

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Carlos R. Aguilar Jiménez.


Como todo delincuente solitario o en general integrantes el crimen organizado, la Secretaría de Vialidad y Transporte (SEVITRA), como grupo de sicarios del gobierno dedicados a asaltar, agredir y detener a propietarios de vehículos, amparados en leyes enfocadas a ingresar la mayor cantidad de dinero posible al gobierno, cambiará de rostro, buscando no ser reconocida por sus víctimas a quienes ha extorsionado, multado o encarcelado despóticamente desde que existe con ese nombre y últimamente en retenes deteniendo vehículos con placas de circulación de otros estados.

los diputados que van de salida modificaron la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo para cambiar el nombre a la SEVITRA y convertirla en Secretaría de Movilidad, cuando lo que debería hacer el gobernador es cambiar a su  corrupto director, quien lejos de interesarle la movilidad, la circulación fluida y funcionamiento óptimo de semáforos, evitando la doble fila y prohibiendo el estacionamiento de automóviles en el periférico y carretera internacional, entre otras vías que podrían ser de gran movilidad, lo único que le importa es el dinero que pueda obtener de los cientos de vehículos que detienen en sus operativos, obviamente solo particulares, porque nunca detienen taxis de pueblo llevando seis pasajeros, ni autobuses urbanos sin placas, sin luces y manejados por póngidos, cuya brutalidad al conducir el directamente proporcional al tamaño de su transporte y, su ignorancia equidistante con la suciedad del autobús.

Cambiará de nombre SEVITRA igual que los delincuentes que se disfrazan, les hacen cirugía plástica para no ser identificados o se esconden utilizando papeles de identidad falsos, no obstante, aunque SEVITRA cambie de nombre seguirá siendo el mismo grupo delincuencial oficial, porque los agentes de vialidad -movilidad, seguirán “mordiendo”, extorsionando, inmersos en la corrupción que les caracteriza y exige su jefe para poder asaltar sin remordimientos a automovilistas, especialmente a la gente pobre que tiene un vehículo usado, porque nunca detienen a pudientes, y así, SEVITRA cambia de nombre igual que los carteles del narcotráfico, mafiosos, pandillas y todos aquellos dedicados a delinquir, aunque sea amparados por la ley, porque se llega a un nivel en que solo mencionar el nombre implica corrupción, podredumbre y pillaje, así que tratando de esconder lo evidente ahora cambia de nombre SEVITRA, igual que hicieron con los agentes de tránsito que convirtieron en policía Vial, siendo lo mismo porque nunca cambian su actitud prepotente y abusiva cuando detienen a algún potencial infractor.

A mediados del siglo pasado a los agentes de tránsito se les respetaba, se tenían en alta consideración y hasta les daban regalos en su día , pero hoy, con lo bien que se encargaron de pudrir y desprestigiar su antiguo buen nombre, la gente desprecia a cualquier policía vial, y, únicamente cuando no tienen uniforme no se les reconoce o identifica, como quiere hacer SEVITRA al cambiar de nombre, la gente no los condena de cualquier lugar al que fueran a comprar o solicitar servicios, excepto por el rumbo donde vive mi padre que tienen identificado a un vecino policía vial a quien nadie quiere en toda la colonia por corrupto y abusivo, como son todos en la mutante SEVITRA que cambiará de piel  

Disminuir los salarios de la burocracia, otra expresión del ‘síndrome del cangrejo mexicano’

El presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador estableció como una de las coordenadas iniciales para el inicio de su gestión, la reducción de los salarios que percibe la alta burocracia en México. Lejos de populismos y de consideraciones superficiales, lo cierto es que esa determinación, parece en realidad un reflejo del llamado ‘síndrome del cangrejo mexicano’. Vale la pena entender las circunstancias de fondo, más allá del voto inconforme o enojado de millones personas, para ver el tamaño del riesgo que implica el —aún mayor— abaratamiento del servicio público que podría avecinarse con el nuevo gobierno.

En efecto, en términos generales esto es lo que dice la fábula de los cangrejos, de la que se extrae esa especie de síndrome que nos caracteriza en temas sensibles como la ayuda mutua, el reconocimiento y, como en este caso, en lo que tiene que ver con algo tan importante como el salario que se percibe como producto del trabajo y el despliegue de talentos y destrezas.

Dicha fábula va más o menos así: En el puesto de un mercado había tres canastas con cangrejos. Ante la curiosidad de un cliente, el encargado le explicó: “Son de diferentes nacionalidades, por eso los tengo separados. La primera canasta tiene cangrejos norteamericanos. Está tapada con una tabla porque si no trepan por su propio esfuerzo y escapan”.

Y continuó explicando: “La segunda canasta”, una más alta y tapada con ladrillos, “contiene cangrejos japoneses. Ellos se apoyan mutuamente. Forman una pirámide, y cuando la mayoría ya está afuera ayuda a salir a los demás. Por eso el cesto tiene ese tamaño y está tapado de esa forma”. “Y la tercera, ¿por qué está destapada?”, preguntó el cliente. “Ah, ahí no hay problema: son cangrejos mexicanos, y cuando uno quiere salir los demás lo jalan hacia abajo.”

De acuerdo con un texto de Enrique Martínez publicado en Milenio (https://bit.ly/2Le9ZSO), estudios como el realizado por el economista Robert H. Frank, demuestran que la inmensa mayoría de las personas preferiría ganar 100 mil dólares al años si sus vecinos y conocidos ganaran 85 mil, en lugar de 110 mil si el resto ganara 200 mil. Esto es algo que ahora cobra un sentido distinto cuando grandes porciones de la población se manifiestan a favor de deprimir los salarios de la burocracia en México, sin considerar que en muchos sentidos el Estado debe ser administrada con eficiencia, como una gran empresa que es propiedad de todos los habitantes, por personas que estén plenamente comprometidas y recompensadas por ella.

Ahí es donde surge el fantasma del síndrome de los cangrejos, porque pareciera que de nuevo, en lugar de empujar la eficiencia y la honestidad administrativa a partir decisiones correctas, se está intentando “jalar” a la precariedad a un sector –el de los empleados públicos— que de por sí hace tiempo dejó de estar en jauja, y que en la mayoría de los casos enfrenta grandes responsabilidades en la administración pública, y sus cargos requieren niveles de especialización que no son del todo comunes en el mercado del trabajo.

DECISIONES COMPLEJAS

Se dice que en los primeros años de México como nación independiente, los empleados públicos eran los peor pagados, y los que menos certidumbre tenían sobre su empleo. Esto tenía que ver mucho con inestabilidad propia de aquella época, pero también con una incorrecta valorización de lo que debe ser el trabajo gubernamental. En la circunstancia actual, el gobierno debiera tener más prudencia para evitar que, en nombre de la austeridad, regrese al pasado.

Pues resulta que más allá de la típica visión maniquea —que hoy trata de deprimir los salarios de aquellos que básicamente cometieron el pecado de servir a las administraciones pasadas—, hoy para cualquier empleado público es claro que tanto su empleo, como su remuneración, dejaron de ser atractivos y competitivos, respecto a lo que podría ganar teniendo ese mismo nivel de demanda y responsabilidad, en el sector privado.

Esto, debido a que ante la constante reducción de personal, y la negativa de la administración pública a reconocer la existencia de bajos salarios —que no corresponden al nivel de responsabilidad que implican los cargos—, resulta que paulatinamente el nivel de respuesta y preparación de los funcionarios, ha ido disminuyendo. Esto es grave para una administración que, sin embargo, necesita imprimir mayor dinamismo, competitividad y eficacia a sus resultados, como la administración federal que arrancará en diciembre próximo.

En ese sentido, parece que la confusión entre el interés laboral y el supuesto “espíritu” del servicio público hoy está más presente que nunca. Esto porque, por un lado, la administración pública aprovecha la innegable realidad de que el gobierno una de las mayores fuentes de trabajo en el país, y por esa razón oferta empleos que otorgan cierta seguridad pero en realidad, salarios bajos y un alto nivel de responsabilidad. Todo eso, además, lo enmarcan en la cantaleta moral de que todos los sacrificios son justificados, cuando se tiene “compromiso” o “vocación de servicio” con el Estado.

Sin embargo, todo esto choca con la otra parte de la realidad: que los empleados públicos, como los de cualquier tipo de giro oficial o privado, trabajan por necesidad, y lo hacen siempre en la medida de las retribuciones y condiciones de trabajo que se le ofrecen. Esto es simple: el empleado trabaja por necesidad, y rinde y entrega resultados en la medida en que es recompensado, tanto económica como moralmente, por su empleador. En esta lógica, el espíritu de servicio o la vocación, evidentemente salen sobrando.

¿Qué pasa cuando estas dos cuestiones no se encuentran equilibradas ni consideradas? Sucede que, evidentemente, lo que se agudizan son las disparidades, y con ello también se inhibe la posibilidad de mejores resultados. ¿Cómo va a trabajar mejor alguien que cada vez tiene mayor responsabilidad (porque gradualmente le incrementan la carga de trabajo respecto a los que son despedidos), y a la par se le regatean mejoras salariales justas y, al contrario, cada vez que se puede le reducen el salario?

Aquí y en China el resultado es exactamente el mismo: los empleados verdaderamente competitivos dejan de ver con atracción el servicio público, y buscan otras opciones de trabajo, en las que sí les ofrezcan las condiciones laborales y el salario que merecen. Y sólo se quedan en esos empleos mal pagados, aquellos que no alcanzaron a acceder a los puestos de trabajo de los primeros.

Es decir, que el servicio público tiende a quedarse no con las personas y los perfiles profesionales que requiere, sino con los que no tienen otras opciones; con los que simplemente se resignaron a trabajar con estabilidad, independientemente del bajo salario… o de quienes ven siempre al sector público como una plataforma para maniobras o actividades indebidas por su relación con el tráfico de influencias, de información, o con corrupción.

PRUDENCIA, PRUDENCIA…

Todo esto, sin embargo, es fuertemente contrastante con las propias expectativas que ha generado, para sí misma, una administración como la de Andrés Manuel López Obrador. Por eso, deberían tomar con más reserva y cuidado la posibilidad de seguir reduciendo los salarios de la burocracia, sin basarse en un diagnóstico serio sobre el impacto en la atención, servicios o procesos que involucran a la ciudadanía y, sobre todo, con lo relacionado con la corrupción.

Migración burocrática

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Carlos R. Aguilar Jiménez.


De ser cierto el proyecto de AMLO de descentralizar las secretarías de estado que por siempre han estado en lo que fuera el Distrito Federal, que como indicaba este nombre era el: “distrito de la federación”, al convertirse en ciudad de México con las prerrogativas de un estado más, es lógico que las dependencias federales emigren de la capital y junto con ellas emigren los millones de burócratas federales que ahí trabajan y viven con sus familias, de tal forma que a estados, como Oaxaca con SEDESOL arriben miles de empleados federales en busca de casa, departamentos y vivienda, incrementando notablemente la demanda de espacios para renta o compra.y la economía en general.

Si llegan a Oaxaca ocho o diez mil burócratas federales, en la misma proporción se requerirán viviendas, escuelas, alimentos, entretenimiento, transporte y todo a lo que están acostumbrados a tener y usar en Cdmx, donde la calidad de vida es mejor que en Oaxaca, así que en principio, como para todo migrante, será un cambio radical, porque Oaxaca no tiene el mismo nivel ni calidad de vida de los estados del norte y centro del país, al ser uno de los lugares más atrasados y pobres, así que será todo un reto y desafío para Oaxaca asimilar, adoptar y dar la bienvenida a miles de migrantes, que como en toda migración traerán lo suyo, que si bien no es tan diferente porque todos son mexicanos (bueno sería fueran holandeses o suecos) lo cierto es que en principio los dueños de casas y departamentos para renta tendrán un incremento en expectativas porque en la dinámica de oferta y demanda, la necesidad de cientos de casas para vivir hará que se incremente los precios y, al final todos saldremos ganando, porque únicamente entre sueldos y prestación de servicios, se moverán millones de pesos que de otra forma jamás nunca llegarían a Oaxaca.

Como con toda migración Oaxaca se beneficiará, especialmente porque no se trata de una migración de gente que no tiene nada y sale de su lugar de origen a ver que encuentra, sino de burócratas federales cuyo sueldo es superior infinitamente al de los burócratas estatales y, peor los municipales, así que, no obstante ninguno de los migrantes supere el sueldo de AMLO, ganarán muy bien y necesitarán servicios que actualmente nadie se anima a instalar porque no están dentro de los esquemas provincianos y sin perspectiva de los oaxaqueños, pero que buscarán los ex defeños, por lo que será posible a partir de la migración lleguen a Oaxaca franquicias como la de los búhos que hay en todo el país menos en Oaxaca, servicio de taxis UBER, tiendas departamentales, Bajío, Krispy Kreme, Salón Corona y quizá hasta parques de diversiones con aparatos mecánicos que tanto gustan a mucha gente de cdmx.

Si se cumple la promesa de AMLO y llega SEDESOL a Oaxaca con sus miles de migrantes y, también termina el barril sin fondo de corrupción del PRI de las autopistas a la costa e Istmo, Oaxaca quizá entonces deje de ser parte de centroamérica y se integre económicamente a México con sus migrantes, que ¡BIENVENIDOS SEAN!.

Reinician operativos viales

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Carlos R. Aguilar Jiménez.


Como si no se dieran cuenta del descontento y hartazgo social manifestado en las anteriores elecciones contra el PRI, contra gobernantes y militantes de ese partido en vías de extinción, que para sobrevivir tiene únicamente como opción cambiar de nombre, símbolo y todo lo que le asocie con su desempeño, la Secretaría de Vialidad del gobierno del Estado reinició sus operativos contra vehículos de motor para conseguir más dinero y reponerse un poco de todo lo que gastó el gobierno estatal en las pasadas campañas políticas que perdió estrepitosamente, enojando aún más a miles de dueños de vehículos de motor, que prepotente y arbitrariamente son detenidos y cateados en distintos operativos ubicados especialmente en accesos a la ciudad como en los Monumentos a Juárez en Viguera y salida a Tuxtepec, donde detienen y asaltan principalmente vehículos que vienen de pueblos.

El abuso, inoperancia, torpeza y vivir en un  mundo de irrealidad y fantasía, donde los aduladores y serviles se dedican a decir a políticos que todo lo que hacen es maravilloso, sin que haya posibilidad de refutación o crítica, hizo que el PRI perdiera todo, porque dejaron de entender y atender a la gente, a los ciudadanos, pensando únicamente en sus correligionarios, parientes y amigos, operando lejos de los ciudadanos a quienes únicamente veían como entes útiles para legitimarse con sus votos, sin entender que casi todas sus acciones, como incrementos a gasolina, atracos y fraudes inauditos de gobernadores en varios estados, hartaban más y más a la gente, incluidos, aunque sean de impacto mínimo, los operativos viales, porque por un lado exigen toda legalidad y documentación en regla a conductores, despojandolos incluso de sus vehículos de transporte o trabajo, mientras por otro, miles de delincuentes de “cuello blanco” de “cuello negro” y toda clase de infractores de la ley: vendedores ambulantes, taxistas de pueblo que transportan más de seis pasajeros, autobuses urbanos destartalados y humeantes, gente que bloquea calles, asaltan casetas de peaje y muchos otros delincuentes menores, operan en total impunidad y protección de la policía estatal y vial. Por todo eso y mucho más que no describo por falta de espacio, la extinción del PRI es inminente, aunque, se puede metamorfosear y convertir en otra cosa a conveniencia, como hizo el otro partido también en vías de desaparición, el PRD, que de comunista se convirtió en socialista y luego democrático, a la usanza de los más viles convenencieros que se acomodan a lo que sea sin ideología ni principios.

La gente ya decidió el 1 de julio y, si la siguen molestando con operativos viales y otras acciones arbitrarias, el enojo no se olvidará, sino que crecerá y se verá reflejado en las próximas elecciones para gobernador y diputados, extinguiendo para siempre al PRI de Oaxaca y de todo el país donde se espera ahora un tipo de política seria, institucional y no de amigos y parientes que se heredan el poder cómo se comprueba con solo ver los apellidos y dinastías desde el siglo XIX y hasta hoy.  

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