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AMLO logró una integración mayoritaria en las Legislaturas federal y locales; ¿cómo lo capitalizará?

Dentro de los muchos escenarios inéditos que arrojó la elección del 1 de julio, está uno que resulta particularmente importante: con su victoria electoral, y con su enorme aceptación ante la ciudadanía, Andrés Manuel López Obrador logró una integración mayoritaria de su partido tanto de las dos cámaras legislativas federales, como de más de una docena de legislaturas locales que también se renovaron en los comicios del domingo pasado. Es cierto que con esa ventaja tiene un camino relativamente fácil rumbo a posibles reformas importantes. Pero también habrá que ver de qué forma controla y hace valer su liderazgo frente a los diputados locales y federales, y senadores, que llegaron gracias a él y no a liderazgos ni respaldo ciudadano genuinos.

En efecto, de acuerdo con una nota del periódico El Informador, el empuje que dieron los electores al virtual ganador de la elección por la Presidencia, Andrés Manuel López Obrador, reconfigurará los colores en la próxima Legislatura del Congreso de la Unión, pues ésta quedará conformada con una mayoría del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Partido del Trabajo (PT) y Encuentro Social (PES). El llamado al “voto parejo” tuvo eco y la coalición Juntos Haremos Historia alcanza hasta el momento 218 diputados y 55 senadores.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) fue arrasado. Según el conteo preliminar, con 79% de avance, de ser la primera fuerza política en la Cámara, caería hasta la quinta. La prueba está en que, de los 300 distritos electorales en que está dividido México, apenas ganaría uno con candidatura propia y 14 coaligado con el Partido Verde y Nueva Alianza; en la elección pasada obtuvo 156 distritos. Así, de acuerdo con algunas proyecciones, una vez que se asignen los diputados plurinominales y distribuyan los escaños entre las alianzas, Morena sería la fracción mayoritaria con entre 159 y 174 legisladores, le seguiría el PAN que podría tener entre 75 y 89 curules.

El PT alcanzará entre 55 y 66 diputados; mientras que Encuentro Social rondaría entre 54 y 68 espacios. El PRI caería hasta la quinta fuerza con entre 46 y 56 legisladores. El PRD obtendría máximo de 34 y Movimiento Ciudadano entre 18 y 29. El Partido Verde aspira entre 6 y 19 y Nueva Alianza entre tres y ocho. Ningún candidato independiente llegaría a la Cámara baja. Por otra parte, para el Senado, la alianza Todos Por México (PRI, PVEM, Panal) ganaría dos escaños de mayoría y 11 como primera minoría; es decir, como candidatos perdedores con la segunda mejor votación. La alianza PAN, PRD y MC alcanzaría un máximo de 62 curules en San Lázaro y 25 espacios en el Senado.

¿Qué significa esto? Que esencialmente Morena tendrá una integración cómoda; que casi con cualquier alianza que construya en el futuro cercano —quién sabe si con fuerzas como el PAN o el PRD, o con un PRI que podría incluso tener una actitud más revisionista que las otras dos fuerzas— podría conseguir reformas constitucionales; y que no necesitaría ningún tipo de alianza, más que su unión orgánica con el Partido del Trabajo y Encuentro Social, para lograr reformas a leyes ordinarias.

Con eso quedará claro el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador frente a la ciudadanía y en la papeleta electoral, pero también sería un elemento determinante para conseguir de manera acelerada las reformas que implicara su plan de gobierno, ya que esa integración casi mágica sólo duraría tres años.

Luego de ese periodo, se combinarían varios factores, tales como el hecho de que López Obrador ya no será un participante en la contienda electoral, sino el Presidente; que para entonces ya acumulará desgaste por el ejercicio natural del poder —sin considerar que pueda haber errores en él o en su gabinete, con costo político frente a la ciudadanía—; y que para entonces habrá la posibilidad de que se reconfiguren las fuerzas locales, regionales y nacionales, ante el hecho de que no habrá una elección presidencial de por medio.

¿CÓMO CONTROLARLOS?

Queda claro que, en gran medida, el liderazgo legislativo de Morena es de Andrés Manuel, y no de quienes llegaron gracias a él. En el aluvión electoral, él sumó a propios y extraños, y no dudó en impulsar a gente repudiada, sin liderazgos, tránsfugas, y/o carentes de trabajo político. ¿Cómo controlarlos ahora que todos se sienten empoderados gracias a que llegarán al Congreso no gracias a ellos, sino a una enorme ola —algo así como un tsunami— identificada como López Obrador?

El tema no es menor: el nuevo Presidente necesitará establecer coordenadas muy concretas respecto a que el liderazgo es de él, y que todos los legisladores que llegaron gracias a la inédita circunstancia electoral del 1 de julio, le deben los privilegios y la posición política a quien el 1 de diciembre se convertirá en Presidente. En esa lógica, Andrés Manuel puede permitir el empoderamiento de esos personajes simplemente si los deja al garete, o puede establecer controles específicos para generar simplemente las condiciones que necesitará su gobierno respecto a las reformas estratégicas.

Para nadie, y menos para Andrés Manuel, será un escenario favorable que a partir de ahora todos se sientan empoderados y todos pretendan establecer pequeños feudos a partir de un liderazgo artificial con el que se integraron las cámaras. Puede ser muy cuestionable, pero es la realidad: López Obrador llegará a la Presidencia convertido en un auténtico caudillo que logró colarse en el sistema democrático no sólo con legitimidad sino con el control casi total de casi la mitad de las legislaturas locales, y teniendo a favor a las dos cámaras legislativas federales. Algo inédito en la historia contemporánea de la democracia mexicana.

Habrá que verse si dicho poder es utilizado para bien, o si ello termina alimentando las tentaciones autoritarias de unos u otros. En otros momentos, en este espacio hablamos de la ruptura de la lógica sucesoria que provocaría, en el ejemplo de Oaxaca, la postulación de Susana Harp como primera en la fórmula al Senado. En la lógica tradicional, ella y sus acompañantes se sentirán con derecho a disputar la candidatura a Gobernador cuando llegue el periodo. ¿Andrés Manuel la querrá a ella como proyecto político para una sucesión de gobierno estatal, o simplemente para que apoye a su administración federal a través de votos e iniciativas con sentido y utilidad prácticos?

Desde hoy, cambios en gobierno

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Haya ganado quien haya triunfado en las elecciones, lo cierto es que a partir de hoy comenzarán los cambios en el gobierno federal y municipal y si bien no en sentido físico porque oficialmente se entregará el poder hasta fin de año, aunque haya permutas en el poder legislativo antes, a partir de hoy ya nada será igual en Oaxaca en ninguno de los tres niveles de gobierno, porque desde el nivel federal y estatal, no será la misma relación con el nuevo presidente y menos si, como van las tendencias no es del mismo partido y, lo mismo ocurrirá a nivel municipal si no ganó el PRI.

Habrá cambios en el gobierno, pero principalmente de actitud y conducta, porque no es lo mismo saber que que el presidente es del mismo equipo y los amigos son de la misma banda de militantes y cuates, que de otro grupo o partido político antagonista; así que quienes aún ostentan poder y lo utilizan despótica y arbitrariamente, ahora saben que ya no tienen la misma influencia y que toda acción tendrá consecuencias de paquete completo, no solo en el ámbito administrativo, sino en el personal, dado que si para bien o mal con las influencias y poder que otorga tener un cargo público todo se acaba, quedan únicamente las consecuencias, principalmente entre quienes sin haber obtenido el cargo por elección popular, sino por decisión y nombramientos de políticos, están a punto de ser desempleados, tendrán que asumir las consecuencias, porque las promesas de campaña de todos los candidatos, especialmente de quien supongo ganó las elecciones, es acabar con la corrupción, y corrupción es abusar del poder para humillar a empleados, extorsionar a la gente y robarse el dinero de los impuestos para fines personales o políticos, a partir de hoy, sabiéndose ya quienes serán los nuevos gobernantes, los que aún están ocupado puestos administrativos en direcciones, jefaturas, coordinaciones y demás, deben asumir que nada es para siempre y en breve todo acabará, tendrán que dejar lujosas oficinas, liberar a burócratas que son sus esclavos, principalmente si son empleados de confianza, quedando únicamente las consecuencias de sus acciones, que si antes no eran condenadas, ahora se supone será diferente y tendrán consecuencias, por lo que aún están a tiempo de desfacer entuertos, limar asperezas y cambiar de actitud, trabajando los meses que aún les quedan en el cargo que ostentan para trabajar en pro de país, del estado, municipio y de la gente, que si no votó por ellos, si lo hizo por su jefe esperando que sus colaboradores y funcionarios estuviera a la altura de sus compromisos, como se espera de quienes ganaron estas elecciones y a partir del año próximo asumirán el poder, portando la banda presidencial o bastón de mando y jurando que si no cumplen honestamente con sus obligaciones, que el pueblo se los demande, protocolo que antes era intrascendente, pero que desde hoy podría ser diferente, porque ya nada será igual y los funcionarios corruptos y abusivos serán castigados, supongo…

A pesar de las dudas, México sí estaba preparado para el arribo del supuesto ‘candidato antisistema’

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A partir de las 20.30 horas del domingo, México demostró que estaba preparado para lo que nadie creía: el candidato supuestamente antisistema, aquel que había cuestionado a las instituciones democráticas y que había puesto en duda la credibilidad y certeza del proceso electoral, se alzaba con una victoria aplastante sobre todos sus adversarios. Y no sólo eso: minutos después de haberse dado a conocer los primeros datos preliminares sobre el resultado de la elección, sus tres competidores en la carrera por la Presidencia de la República, salieron a reconocer el resultado y, no sólo eso, sino también a felicitarlo. Poco a poco, las voces de propios y extraños se sumaron a lo que ya habían hecho los ciudadanos: expresar pacíficamente su voluntad y reconocimiento a favor de la mayoría. México sí estaba preparado, pues, para lo que nadie creía.

En efecto, hoy podemos ver en perspectiva la larga trayectoria que ha tenido el país en la construcción de su democracia. Plagada de tropiezos y de sinsabores, queda claro que este proceso de transición inició luego de la matanza del 2 de octubre de 1968, y que tuvo sus primeros reflejos claros en la elección presidencial de 1988, cuando hubo un cuestionamiento claro al resultado electoral, y un primer señalamiento de fraude. Al margen de lo que se diga, quedaba claro que el régimen de partido hegemónico (el PRI corporativo, avasallante y unívoco de aquellos años) no permitiría una transición como la que ambicionaron quienes construyeron el Frente Democrático Nacional, pero tampoco podría ser capaz de frenar la construcción de ese proceso de transición que, al menos en el ámbito electoral, hoy vemos consolidado.

Lo cierto es que a partir de 1988, México inició una carrera democratizadora llena de claroscursos pero con resultados tangibles 30 años después. A partir de ese año comenzó el proceso de separar del Ejecutivo a las instituciones encargadas del ejercicio de la democracia representativa, de dotarlas de autonomía, y de ciudadanizar los procesos relacionados con el ejercicio del sufragio. A la par de ello, las fuerzas opositoras iniciaron un proceso largo y complejo de empuje hacia la segunda fase de la apertura democrática.

La primera había ocurrido con la reforma política de 1977, cuando se reconoció la existencia, y se incluyó la representación de los partidos opositores de izquierda que habían estado en la ilegalidad. Y esa segunda fase –impulsada luego de la elección de 1988, y consolidada luego de la primera alternancia de partidos en el año 2000— consistió en el empuje del respeto y ejercicio pleno de libertades fundamentales como la de expresión, asociación en fuerzas distintas al partido oficial, de competencia democrática y de cuestionamiento libre al régimen gobernante sin el temor a ser reprimido por expresar sus ideas y disensos.

Pareciera que en esa segunda fase se luchó por algo que ya existía. Aunque en realidad lo que pasaba, es que esas libertades estaban escritas en el texto constitucional desde el inicio de su vigencia, pero no eran ejercidas por quienes tenían temor de ser censurados o reprimidos, y tampoco eran respetadas por quienes seguían ejerciendo la práctica de los “ierros” —encierro, destierro o entierro— ideada por Gonzalo N. Santos, uno de los constructores del régimen que había sido derrotado en la elección del año 2000, en contra de cualquiera que no estuviera de acuerdo con sus políticas, prácticas o proyectos.

A partir del año 2000, la censura y la intolerancia comenzaron el proceso de vencimiento por una ciudadanía exigente o pujante. Y la tercera fase consistió en generar ciertas condiciones para que hubiera una tercera opción en la Presidencia. Se intentó en 2006 con un resultado cuestionado; se volvió a ensayar en 2012, cuando la ciudadanía asumió que el fracaso de los doce años de la primera alternancia se resolvería con un aparente regreso al pasado; y finalmente llegamos a esta elección, en la que ya había señalamientos fundados de un aparente acuerdo entre cúpulas para impedir el paso de la tercera vía.

Esa tercera vía, en su momento cuestionó y repudió a las instituciones y las normas que decía que estaban hechas para proteger a quienes no permitirían su ascenso al poder; también señaló a quienes veía como los protagonistas de esa gran empresa destinada a frenarlos. Cuestionó a lo que denominó “la mafia en el poder”, y dudó de las instituciones que se habían ido construyendo a fuego lento. Incluso, hace poco tiempo advirtió lo que podría ocurrir si se repetía un fraude electoral: habría un tigre suelto en el país, y no habría forma de que algo así fuera contenido.

RESULTADO NECESARIO

“El país ya no aguanta más”, se dice y con razón. El país carga no sólo con seis años de agravios, sino con un ánimo profundo de reivindicación de los esfuerzos y sacrificios que han hecho no sólo los luchadores sociales, sino quienes han puesto su bienestar en juego en pos de un proyecto que desde hace tiempo pareció haber llegado a su clímax, y que hoy genera más dudas que certezas sobre su utilidad y viabilidad para México. Por eso, el resultado de la elección de ayer era no sólo previsible, sino necesario, porque para la mayoría era necesario seguir avanzando en este ejercicio democrático de “prueba y error” que ha dejado un saldo rojo que nadie sabe si podrá ser revertido.

La tercera vía luchó y alcanzó el poder con el respaldo de la mayoría. Lo hizo sin que hubiera visos de fraude. Lo logró a pesar de las posibles confabulaciones o acuerdos cupulares en su contra. Lo hizo con un resultado implacable e incuestionable hasta por el más fervoroso de sus adversarios. Y lo hizo con el respaldo de una ciudadanía que salió ordenada y ejemplarmente a votar, y que ejerció sus derechos políticos civilizada y pacíficamente, en una jornada en la que no hubo violencia que determinara, ni coacciones que valieran, y mucho menos movilizaciones que pudieran detener lo que la mayoría quería.

Todavía antes de las 20 horas del domingo 1 de julio, había quien se cuestionaba si en realidad la mafia en el poder permitiría el triunfo del supuesto candidato antisistema. Supuesto, porque a pesar de cuestionar y disentir, ese candidato siempre jugó dentro del marco de la ley: fue, nos guste o no, una lucha por el poder y no contra el poder, porque lo primero que hizo al saberse ganador fue reconocer a la Constitución, a las instituciones de la República, y a la mayoría civilizada que se expresó a su favor a través de las urnas. Por eso refrendó —y ojalá así lo haga— su respeto al orden democrático, a la ley, y a las reglas políticas establecidas en el devenir histórico de nuestra nación.

SUMA

Luego vino la suma. Sí, la suma de todos los factores reales y formales del poder que, igual que él, decidieron no romper el orden ni cuestionar el ejercicio democrático de los ciudadanos. Por eso, en pocos minutos, el Presidente, los ex Presidentes, líderes políticos, partidistas y sociales, empresarios —y hasta los adversarios históricos del ganador de la elección— salieron a reconocer su triunfo. Lo hicieron no como parte, sino como reflejo instintivo de la sociedad madura en la que se dieron cuenta que viven. Por eso nadie rompió ni cuestionó. Con eso, todos demostraron que las instituciones nacionales son lo suficientemente robustas como para responder a las decisiones que podrían parecen impensables hace —relativamente— muy poco tiempo.

Antes de y después de

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Todas las civilizaciones desde que existe la escritura han registrado en su historia episodios o eras que se clasifican de manera importante al definir un tiempo que se acaba y otro que comienza, como sucedió con Roma que se ubicó temporalmente en ab urbe condita, (desde de la fundación de la ciudad) en el mundo del islam con la Hégira, o el cristianismo que se determina cronológicamente con él antes de Cristo o después, aplicando lo mismo para México con cronologías que se identifican con antes y después de la Conquista, de la Independencia o Revolución y, en estos días, si todo sucede como parece, con un antes de Andrés y después de él, porque según su discurso y promesas de campaña política, iniciará una revolución que según sus devotos creyentes hará de México un país igual a Suecia o Inglaterra ni más ni menos, con su correspondiente antes y después de Andres…

Cambiar un país en tiempos de globalización, aldea global en telecomunicaciones y libre mercado es difícil o casi imposible, a no ser que se actúe y gobierne tiránica y despóticamente como en Venezuela o Cuba, no obstante, si se puede cambiar en lo superficial, maquillando lo que ha de ocultarse sin poder afectar la economía, porque los ricos siempre serán cada vez más ricos y los pobres tendrán hijos, en esa dinámica de todos los tiempos y transformaciones en la que, si se distribuye la poca o mucha riqueza que se obtenga de los impuestos, lo único que se consigue es más pobreza, porque los gobiernos y políticos no generan riqueza, está la hacen empresarios, industriales o comerciantes, no los empleados u obreros, así, que, ¡si habrá un antes de y un después de Andrés!, porqué la residencia oficial de los Pinos será parque público, el aeropuerto de la cdmx ya no lo hará nadie, ni el gobierno ni empresarios, la relación de México con EU será hostil, pero los adultos mayores tendrán el doble de pensión y la Reforma Educativa se anulará para que los profes vuelvan a hacer lo que les gusta: destruir, amenazar, humillar a niños pobres y, si bien no habrá corrupción porque se ha prometido que viviremos en una república amorosa donde convivirán coyotes con conejos, si habrá una inercia institucional y oficial que cambiará muchas de las políticas nefastas que acostumbran los actuales gobernantes y líderes de sindicatos, que aprovechándose de la impunidad y corrupción hacen y deshacen arbitrariamente enriqueciendose en extremo y comportándose como tiranos, lejos de la gente y rodeados de aduladores que únicamente les dicen lo que quieren oír, nunca la verdad, así que habrá en México un antes de y después de, esperando todos, los que voten por él como los que no, que él después de, sea para bien de México, y si logra acabar con la corrupción que es parte de la idiosincrasia profunda de mexicanos, las condiciones cambien y en principio se terminen los bloqueos, barricadas y agresiones de malvivientes y resentidos que han hecho del terrorismo social su modus vivendi, principalmente en Oaxaca donde vivimos a diario con temor, así que esperemos si haya un antes de y después de… en todos los sentidos sociales     

Poder Judicial capacita a personal para erradicar y prevenir la tortura

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El curso se realiza durante esta semana y participa personal judicial, de la Fiscalía General y Defensoría Pública

Con el propósito de establecer ejes y acciones para que permitan al personal del Poder Judicial del Estado de Oaxaca (PJEO), de la Fiscalía General y de la Defensoría de Pública, a partir de este lunes y hasta el viernes, se realiza el curso “Capacitación en materia de investigación y persecución penal del delito de tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes”.

Durante la apertura del curso realizado en el auditorio de la Universidad José Vasconcelos, el Dr. Heriberto Antonio García, Director de Periciales del PJEO, señaló la participación de casi la totalidad del personal a su cargo, puesto que se requiere personal capacitado en el tema de la tortura para realizar un trabajo profesional y apegado a las demandas de la sociedad.

“Desafortunadamente, este tema de la tortura que no desaparece, nos ha generado una serie de problemas al no tener especialistas que dictaminen en esa materia, por eso celebró la entusiasta participación de los asistentes”, comentó Antonio García.

Por su parte, la Licenciada Yanis Santiago Rodríguez, Directora de la Escuela Judicial del Poder Judicial, puntualizó que la certificación  en el tema, es un parteaguas, ya que no solo implica la responsabilidad institucional, sino también el interés de los servidores públicos por seguir fortaleciendo sus conocimientos a través de la capacitación para profesionalizar sus actividades cotidianas, en lo cual coincidió el Maestro Mayolo García García, Director del Instituto de Capacitación y Formación Profesional de la Fiscalía General del Estado.

El curso es impartido por el Maestro Gerard Sastoscoy Vásquez, docente del Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE), quien ha sido director de área en la Procuraduría General de la República, cuenta con varios certificados como docente en el Proceso Oral Acusatorio, además de certificaciones por parte de los países de Reino Unido, Chile y Colombia.

Santoscoy Vásquez señaló que si bien, desde el 1991 se cuenta con una Ley de Derechos Humanos, fue hasta dos 2015 que a partir de la Reforma, se realizó un protocolo homologado que permita la investigación y sanción del delito de tortura y de principios de actuación hacia la víctima, pues anteriormente no se contaba con los recursos humanos, recursos institucionales y de capacitación para aplicar la Ley.

La actividad contempla cuatro unidades temáticas: derechos humanos, marco jurídico internacional contra la tortura, regulación mexicana contra la tortura y protocolo homologado para la investigación y persecución del deliro de la tortura.

Con estas acciones el Poder Judicial del Estado trabaja y une esfuerzos con otras instituciones para fortalecer el conocimiento y capacidades de quienes laboran en pro de una impartición de justicia confiable de cara a la ciudadanía.

Comunicado del PDPR-EPR sobre el fin del proceso electoral en México

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AL PUEBLO DE MÉXICO

A LOS PUEBLOS DEL MUNDO

A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN NACIONALES E INTERNACIONALES

A LOS ORGANISMOS NO GUBERNAMENTALES DEFENSORES DE LOS DERECHOS HUMANOS

A LAS ORGANIZACIONES POPULARES Y REVOLUCIONARIAS

¡HERMANAS, HERMANOS, CAMARADAS!

El proceso electoral en curso para relevar la junta administrativa de la burguesía está en su fase culminante, los estridentes golpeteos mediáticos de politicastros de todo signo partidista y las contradicciones no antagónicas entre los aspirantes a la silla presidencial se han guardado en los subterfugios de la “democracia”, para pasar de la diatriba a la “reconciliación”, he ahí la farsa y trampa de la democracia burguesa, que más allá de los matices que pueda adquirir cada seis años, su esencia radica en la legitimación del régimen y la dictadura del capital.

Desde el poder oligárquico ya se han establecido los mecanismos de sujeción para salvaguardar sus intereses y perpetuar la dictadura del capital, un sexenio más de reoxigenación del régimen está en marcha, de tal manera quea quien impongan le dé continuidad a los planes y programas que demanda la lógica del desarrollo capitalista, donde la explotación económica y la opresión política no se erradicarán, por el contrario, se profundizan, o en el mejor de los  casos, sólo se maquillarán para perfeccionar los mecanismos de expoliación.

El problema que origina la desigualdad económica e iniquidad social no es la corrupción, son las relaciones de producción capitalista, la corrupción es inherente a este régimen y mientras prevalezca, persistirá la podredumbre. Falso que el combate a la corrupción genere un cambio radical. La explotación y opresión del pueblo nunca terminará dentro de una república capitalista, cualquiera que sea la forma de su democracia burguesa.

La inconformidad social y el hartazgo popular se debe a la rapacidad del régimen imperante que por décadas ha apretado las cadenas de la opresión política y explotación económica. El verdadero trasfondo del proceso electoral es la exacerbación de la lucha de clases y la mediatización de la toma de conciencia del pueblo, se pretende canalizar toda expresión de ésta por los trillados causes de la democracia burguesa.

¿Qué alternativa de verdadera solución a los problemas socioeconómicos que aquejan al pueblo de México ofrecen los candidatos a ocupar el poder Ejecutivo y Legislativo? Ninguna en esencia, todas las “propuestas” que ofertaron durante el curso de las campañas se apegan a los dictados y necesidades del capital, ninguna fuerza política electoral se atrevió a desafiar al régimen capitalista y pugnar por los intereses de los oprimidos y explotados; nadie se comprometió a parar el terrorismo de Estado y la violencia que éste desborda sobre el pueblo, mucho menos a enjuiciar a los criminales de Estado que han cometido crímenes de lesa humanidad como la detención desaparición forzada  por motivos políticos, ejecuciones extrajudiciales y múltiples violaciones a los derechos humanos.

La transformación histórica que el pueblo demanda jamás vendrá de las propias instituciones burguesas y de los administradores del capital, la única garantía para los explotados y oprimidos es la voluntad del pueblo en armas.

Como ya es costumbre de la política burguesa en México, cada seis años se pueden confrontar los grupos oligárquicos en la puja por arribar a la cúspide de la cadena de mando, pero al final de cada contienda electoral se reconcilian y cierran filas para continuar sojuzgando al pueblo, y este proceso electoral no es la excepción, más allá de las diatribas personales y de grupo, de la verborrea y las falacias vertidas por los políticos de oficio, todo se ha perfilado ya en la ruta de dar continuidad al oprobioso régimen capitalista.

¡Hermanas, hermanos, camaradas!¡Pueblo de México! Todo el andamiaje de la democracia burguesa está diseñado para legitimar a los verdugos del pueblo que cada sexenio administran los intereses de la oligarquía; para garantizar la continuidad del status quo capitalista, régimen inhumano que por naturaleza propia engendra la pobreza y miseria, la desigualdad e injusticia social, la violencia y terrorismo de Estado que azota al pueblo. Por eso constituye autoengaño fincar esperanzas en las miasmas de la democracia burguesa.

La transformación de México no se dará en las urnas, éstas sólo legitiman a los verdugos del pueblo, garantizan impunidad a los criminales de Estado y han entronizado la dictadura del capital. La transformación que demanda el país pasa por la destrucción del poder burgués y la construcción del poder político del pueblo, donde las masas trabajadoras del campo y la ciudad desarrollen su potencial revolucionario.

En México la revolución que demanda el país se desenvolverá en las calles a través de métodos revolucionarios, aquí es donde las masas trabajadoras habremos de reconquistar nuestros derechos conculcados y construir el futuro de México. Ni un voto más a la democracia burguesa, ¡Ni un voto a los verdugos del pueblo! ¡A fortalecer la revolución socialista!

 

¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!

¡VENCER O MORIR!

¡POR NUESTROS CAMARADAS PROLETARIOS!

¡RESUELTOS A VENCER!

¡CON LA GUERRA POPULAR!

¡EL EPR TRIUNFARÁ!

COMITÉ CENTRAL

DEL

PARTIDO DEMOCRÁTICO POPULAR REVOLUCIONARIO

PDPR

COMANDANCIA GENERAL

DEL

EJÉRCITO POPULAR REVOLUCIONARIO

CG-EPR

Año 54.

República mexicana, a 28 de junio de 2018.

1-J: histórica lección de civilidad, y un decisivo triunfo de la ciudadanía en México

Al margen del resultado electoral, ayer la ciudadanía en México dio una portentosa lección de civilidad y congruencia, al acudir a las urnas y dejarle claro al régimen de partidos que no había forma de incidir en el resultado electoral por encima de lo que la mayoría dictara. Por eso, hubo un resultado concreto y visible en la elección presidencial, y por esa razón apenas pasadas las veinte horas de anoche, todos los contendientes habían salido a reconocer la tendencia a favor de Andrés Manuel López Obrador, atajando con ello cualquier viso de inestabilidad, de los muchos que se vislumbraban. A reserva de ir desmenuzando la compleja jornada electoral del 1 de julio, van los primeros apuntes.

  1. Participación de la ciudadanía. No ocurrió ninguno de los escenarios de violencia que se preveían. Al menos Oaxaca, ha sido siempre un espacio complejo en el que las efervescencias se llevan al límite. Lamentablemente, en esta ocasión hubo varios muertos y diversos ataques armados en contra de candidatos a cargos de elección popular. Ello hacía posible un escenario de mayor violencia el día de la jornada electoral.
  2. Actos violentos, aislados. Quedó claro, sin embargo, que una cosa es la violencia que se ejerce entre grupos de poder y al interior de los partidos o las facciones políticas, y que otra muy distinta es el ejercicio democrático entre los ciudadanos. Pues salvo algunos hechos aislados —como el que se reportaba en Santa Cruz Xoxocotlán pasadas las 21 horas, en donde habría ocurrido un intento de robo de urnas—, la jornada electoral transcurrió en calma a partir de que hubo mucha gente que salió a votar, y que lo hizo en paz y civilizadamente, como muchos no lo habrían considerado apenas unos días antes. Esa participación de la gente de a pie yendo a votar, atajó cualquier posibilidad de violencia que sí se había considerado como posible.
  3. Resultado consistente. Era fundamental un resultado que no dejara dudas sobre el triunfo. Había mucha polarización, en gran medida provocada por el enojo de quienes se habían sentido despojados en dos ocasiones consecutivas de la Presidencia de la República —hay razones concretas para pensar que sí, en 2006; pero no en 2012, cuando también hubo un resultado consistente a favor de Enrique Peña Nieto—, pero también por quienes veían en Andrés Manuel López Obrador un peligro para México, y así lo expresaban de forma tajante. Al final, esa polarización sólo habría de quedar zanjada con un resultado indiscutible. A partir de hoy será tarea de quien ganó, de López Obrador —y que sus simpatizantes lo respalden—, la labor de impulsar el proceso de reconciliación del país. Sin ese elemento, será imposible que pueda gobernar democráticamente como todos —los que comulgan con su causa, y los que no— lo esperamos.
  4. Votación plural. Los sondeos que se presentaban en las primeras horas de anoche, daban cuenta de un Congreso dividido. Ello será indispensable para generar el escenario de contrapesos que necesita el país frente a una Presidencia fuerte. Ni Vicente Fox en el año 2000, ni Peña Nieto en 2012, ganaron con ese margen tan cómodo sobre sus adversarios, como lo hizo anoche López Obrador sobre José Antonio Meade Kuribreña y Ricardo Anaya Cortés. La amplia victoria morenista en la Presidencia de la República, debía ser contrastada con un Congreso plural que frene al próximo Titular del Ejecutivo, y lo obligue a los consensos que no existirían de hacerse de una mayoría absoluta en las cámaras legislativas federales. Aunque eso puede ser tomado como un freno al proyecto de López Obrador, la pluralidad de fuerzas políticas es algo que no deja de ser saludable para la democracia.
  5. La civilidad demostrada por los partidos y sus candidatos, son consecuencia de la actitud de la ciudadanía. Millones de mexicanos salieron a votar en paz y decididamente, y una actitud distinta por parte de los institutos políticos o los aspirantes presidenciales derrotados, sería contrastante y contraria al sentido democrático con el que la gente salió a votar. Este elemento vale la pena remarcarlo: ayer domingo fue un día como cualquier otro. Había gente en las calles, personas abriendo su negocio o yendo a trabajar con normalidad. Hubo niños y familias en los parques y las mismas actividades cotidianas de cualquier domingo. Esa normalidad reflejó la valentía de la gente, que vio el día de la jornada como uno más, en el que tenía que acudir a cumplir con un deber cívico pero sin romper la rutina por miedo, incertidumbre o perspectiva de que algo inusual iba a ocurrir. No ocurrió en la gente; tampoco en los partidos. Y qué bueno, porque ese fue uno de los verdaderos triunfos históricos de la jornada de ayer.
  6. Reconocimiento de los resultados. Qué bueno que minutos después de abierto el espacio para los pronunciamientos públicos, luego de la jornada electoral, todos salieron a reconocer el resultado porque con eso no sólo le dieron certidumbre a las élites y los mercados, sino que sobre todo, con eso proscribieron cualquier posibilidad de violencia e incertidumbre, que en el fondo era lo que más le preocupaba a millones de mexicanos independientemente del resultado de los comicios.
  7. Ponderar las coincidencias. Propios y extraños, comenzando por los abanderados presidenciales derrotados, salieron a reconocer que la mayor coincidencia en esta elección es México. Qué bueno, y ojalá eso mismo lo reconozca siempre el candidato ganador. Nunca más que ahora es visible —y doloroso— aquel lugar común que dice que México ya no aguanta más. Es tan cierto como el resultado electoral. Por esa razón, ahora como nunca habrá que ponderar permanentemente las formas y establecer coordenadas muy claras de qué país queremos y cómo debemos construirlo en los siguientes años, poniendo quizá como punto de referencia esta decisión democrática tomada ayer domingo en las urnas.
  8. Oposición racional. Los mexicanos debemos exigir eso: unas fuerzas opositoras capaces de construir desde la derrota. Será una mezquindad volver a esa oposición condescendiente —la que existió hasta pocos años antes del fin del régimen de partido hegemónico—, o a la oposición irracional de la primera alternancia de partidos —del 2000 al 2012— en el poder presidencial. Necesitamos todos —ganadores y perdedores, además de la ciudadanía— una oposición que equilibre y construya. Tener sirvientes del poder, o fanáticos del “no”, será tanto como no haber aprendido la lección de esta tercera alternancia. Se puede construir también el país desde la oposición. Las fuerzas derrotadas deben pensar y ponderar al país, a México, más allá de la siguiente elección, para demostrar una verdadera actitud constructiva a favor del país.

PJEO cumple con la ley general de archivos

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La institución es referente por su experiencia en la clasificación de archivos históricos

El Poder Judicial del Estado de Oaxaca (PJEO) se consolida como una institución transparente y avanzada en el cumplimiento de la Ley General de Archivos, al tener una clasificación archivística que es referente dada la experiencia de guardar documentos de alto valor histórico.

Lo anterior lo señaló el Comisionado del Instituto de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Estado de Oaxaca (IAIP), Juan Gómez Pérez, durante una reunión realizada en la Sala de Juntas de la Dirección de Planeación del PJEO el viernes pasado, donde participaron el integrante de la Primera Sala Familiar, Magistrado José Luis Reyes Hernández; la directora de Planeación e Informática, Lic. Gloria Lourdes Rojas Gutiérrez; el director de Contraloría Interna, Lic. Román Vicente García Pujol y el Jefe del  Departamento de Transparencia y Unidad de Enlace, Lic. Miguel Ángel Castro Franco.

El Comisionado de Transparencia expuso que la Ley General de Archivos fue publicada el 15 de junio, pero se cuentan con dos años para su implementación y el Poder Judicial de Oaxaca se encuentra dentro de los cinco sujetos obligados, de un total de 675, que cumplen con la normatividad en el manejo de archivos con un significativo avance con respecto al resto.

Por su parte, el Magistrado José Luis Reyes Hernández, comentó que “se abordará un plan de capacitación para que los juzgados envíen versiones públicas de sentencias para evitar el retraso de información, a la par de organizar los archivos para proteger los datos personales, todo conforme a las normativas que marque la Suprema Corte de Justicia de la Nación”.

Durante la reunión el Jefe de Departamento de Transparencia y Unidad de Enlace del PJEO, Miguel Ángel Castro Franco, mostró al comisionado Gómez Pérez, el Gestor de Contenidos de la institución, el cual concentra la información de cada área y se publica en la página electrónica, todo con el fin de hacer eficiente y real la transparencia de todas las actividades realizadas.

Con estas acciones, el Poder Judicial se prepara para la evaluación del primer semestre del 2018 que realizará el IAIP de agosto a octubre del presente año, la cual comprende 1600 criterios a tomar en cuenta en temas de transparencia que permiten identificar las debilidades y fortalezas en la materia.

El hackeo ruso es mucho más que una leyenda urbana… y varios mexicanos lo han comprobado

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Estamos en la víspera de los comicios en México, y una de las historias que hemos escuchado con insistencia durante todo el año —el periodo electoral comenzó desde finales de 2017— es la de los llamados ‘hackers rusos’ que podrían estar maquinando noticias falsas y manipulación digital para influir en el resultado de las elecciones, igual que como se acusa que ocurrió en la elección estadounidense que en 2016 ganó el republicano Donald Trump. Quién sabe si eso sea totalmente cierto, pero lo que sí está muy documentado es otro tipo de intervención rusa, que más bien tiene que ver con el robo de información. Y varios mexicanos han sido blanco de ello.

En efecto, a finales de 2017 Monserrat Oliver fue víctima de algún hacker que filtro sus fotos intimas con su novia llamada Yaya Kosikova Son fotografías en las que se ve a la pareja en momentos íntimos y privados que fueron difundidas en las redes sociales. Monserrat al ver sus fotos en las redes por medio de su cuenta de Instagram compartió un mensaje para todos apenándose y disculpándose con lo sucedido y expresaba que una de esas fotos está editada.

Luego, apenas en la segunda semana de junio, se filtró a redes sociales un video en el que aparece el ex futbolista mexicano Luis Roberto Alves “Zague” mostrando su miembro viril. Luego de horas de bromas respecto al video, Zague tuiteó lo que pasó, según él. El exfutbolista se declaró una víctima más de los hackers. Según su versión difundida también en redes sociales, los ciberdelincuentes “son cada vez más creativos”, y ahora el comentarista de Azteca “tendría que soportar”, además de las burlas en redes sociales, a Luis García y Christian Martinoli, según dijo en su perfil de Twitter.

Hubo un tercer caso, muy similar. La conductora mexicana Patty López de la Cerda causó furor en las redes sociales por una secuencia de fotos subidas en Instagram, y ahora dejó impactados a todos con un video pornográfico el cual comenzó por WhatsApp, según diversos medios. El supuesto video fue filtrado la semana pasada junto con fotos íntimas de las sexy analista deportiva de Azteca Deportes, que actualmente se encuentra cubriendo el mundial de Rusia 2018.

Esos tres casos tienen algo en común, independientemente del morbo y el escándalo que despiertan en ciertos sectores de la sociedad: los hackers rusos como protagonistas del robo de información contenida en teléfonos celulares, ipads, tabletas electrónicas y computadoras de gente que viajó a Rusia para cubrir los eventos deportivos que actualmente se desarrollan por el torneo mundial de futbol. Parece que, en el caso de los mexicanos, nadie les advirtió de los riesgos que corrían al llevar aparatos electrónicos a aquel país, y someterlos sin ningún a conexiones no seguras que en realidad podrían haberles “drenado” esa y más información sensible, como datos de tarjetas de crédito, contactos y todo lo que es posible almacenar en un teléfono inteligente, computadora o tableta.

LA OTRA TRAMA RUSA

En un interesante texto publicado esta semana en El Universal, Javier Tejado Dondé advierte algunas coordenadas de esta bien elaborada trama rusa. En un artículo denominado “cómo hackearon a Zague y a otros en este Mundial” (https://bit.ly/2IsArBK), apunta que previo al inicio del Mundial de Rusia 2018, las agencias de inteligencia y contraespionaje de Estados Unidos y del Reino Unido alertaron a todos sus ciudadanos que iban al Mundial a que fueran cuidadosos con sus equipos electrónicos (celulares, computadoras y iPads) para evitar hackeos. Incluso, recomendaron no llevar equipos electrónicos.

Por el lado de Estados Unidos, William Evanina, director del Centro de Contraespionaje y Seguridad Nacional (National Counter Intelligence and Security Center) alertó que la información contenida en aparatos electrónicos —sobre todo la información personal— sería accesada por el gobierno ruso o por cibercriminales. Incluso, recomendó sólo llevar el mínimo de aparatos electrónicos, tratar de que fueran nuevos para que no tuvieran información personal, como fotos o tarjetas bancarias, además de quitarles la pila o apagarlos cuando no estuvieran en uso.

Por el de Reino Unido, el National Cyber Security Centre mandó una alerta a todos sus ciudadanos que viajaban a Rusia para el Mundial, titulada: “Evita que te metan un ciber gol este verano”. En esta comunicación, disponible en ncsc.gov.uk, también recomiendan acciones para minimizar riesgo de hackeos.

Todo apunta a que los cibercriminales en Rusia acceden a los datos e imágenes en dispositivos electrónicos por dos vías: a) infiltrando un virus (como troyanos, malware o ransomware) a los routers —dispositivos que permiten la conectividad a nivel de red— de hoteles, centros comerciales, y por esta vía bajan la información; y, b) instalando dispositivos para dar internet, que se asemejan a los reales, en sitios públicos (parques, restaurantes, tiendas, hoteles, estadios) y a la hora de que los usuarios se conectan a estas redes en búsqueda de señal WiFi, los piratas informáticos bajan toda la información de los equipos electrónicos. Con cualquiera de estas dos formas le dieron “baje” a toda su información, incluidas imágenes y videos, a Montserrat, Zague y otros.

En México, nos hemos desde escandalizado, hasta reído y apenado por estas imágenes. Más allá del mal rato que han vivido las tres personas y sus familias, el tema que no se debe de ignorar es que, a diferencia de otros países, aquí ninguna autoridad —ni la Cancillería, el Instituto Federal de Telecomunicaciones o la Policía Federal— alertó a los más de 40 mil mexicanos que están en Rusia sobre el riesgo al que están expuestos y las precauciones que deben tomar. Sirva esta columna para ello.

Pero, ¿qué se puede esperar en un país en el que no hay política alguna en materia de ciberseguridad y en donde hasta al Banco de México (y otros bancos) los hackers le roban cerca de 800 millones de pesos y nada más no pasa nada?

Los riesgos del hackeo y de la ciberdelincuencia están ahí. Desde el robo de millones vía transferencias ilegales, hasta el robo de información, pasando por la mercantilización de imágenes privadas. Nada en el mundo digital es seguro, por lo que además de ciertos cuidados, desde luego se recomienda prudencia con lo que uno guarda en sus dispositivos electrónicos.

INTIMIDAD VULNERADA

Quizá después de esto, en general se deba tomar en serio aquella previsión de evitar las conexiones públicas a internet o la permisividad en los controles de los aparatos electrónicos. Evidentemente, este es un juego de morbo, aunque sólo en lo superficial. Luego de eso hay otras cuestiones más de fondo como el ciber robo o los ataques masivos. Algo para pensarse.

Votar ‘5 de 5’, a favor del partido que sea, es un riesgo para nuestra débil democracia

En el último tramo de las campañas proselitistas, las principales coaliciones y partidos que participan en la carrera por la Presidencia de la República, intensificaron el llamado a que los ciudadanos votemos “cinco de cinco”, el día de la jornada electoral. Dicha frase implica que la ciudadanía emita su sufragio por el mismo partido o coalición en las cinco papeletas electorales que recibirá el día de los comicios, para elegir Presidente de la República, Senadores, Diputados federales, Diputados locales y Presidentes Municipales. Las fuerzas políticas lo hacen por una conveniencia concreta. Sin embargo, ¿qué tanto le conviene a la democracia ese salto al vacío?

En efecto, desde el mes de marzo pasado el candidato presidencial de la coalición Morena-PES-PT, Andrés Manuel López Obrador cambió radicalmente el sentido de su discurso, y dejó de orientarlo al llamado “proyecto alternativo de nación” o a su figura en específico, para centrarlo en el voto a los candidatos a diputados federales, senadores y cargos locales (diputaciones y alcaldías) de su partido.

En alguna lectura política, ese cambio se interpretó como parte de la confianza del tabasqueño sobre su fortaleza y posible triunfo; aunque también, y sobre todo, eso fue tomado como la preocupación del tabasqueño por la aparente imposibilidad de romper la inercia de la pluralidad en la integración de las cámaras federales, y con ello ver frenados —frustrados, quizá— los objetivos de su gobierno.

Y es que desde hace tiempo, López Obrador se ha asumido como un candidato robusto que ya no necesita seguir alimentando el ego de la imagen, y que más bien debe comenzar a preparar las condiciones para su gobierno. En esa lógica, lo que en un inicio pudiera verse como un desplante o un acto de soberbia, en realidad parecería estar más encaminado a generar las condiciones que hacen falta para poder consolidar un gobierno cómodo que le permita los márgenes para cumplir con su polémico y contradictorio programa de gobierno, y con las promesas concretas que también ha lanzado.

Si a Andrés Manuel le queda claro que aún en una democracia incipiente como la nuestra, sería imposible gobernar por decreto, entonces le debe preocupar sobremanera no ganar los suficientes espacios en el Congreso. Esa misma preocupación hoy es compartida por los demás candidatos presidenciales y fuerzas políticas, ya que tanto en la coalición PRI-Partido Verde-Nueva Alianza, como en la alianza PAN-PRD-Movimiento Ciudadano, han compartido el llamado a que los ciudadanos votemos el 1 de julio por los candidatos de los mismos partidos en todas las boletas electorales.

Todos quieren, en esencia, ganar no sólo la Presidencia sino la mayoría de los espacios en disputa. El sentido y la trascendencia de este llamado, es la misma que la del tabasqueño: romper la pluralidad de fuerzas políticas en el Congreso, porque eso implica un proceso más complejo y tortuoso de negociación entre partidos para sacar adelante casi cualquier reforma.

Paradójicamente, hoy que la sociedad está más polarizada y que el resultado electoral es particularmente incierto, resulta que todos le apuestan al ‘5 de 5’ como una fórmula de brincarse la impronta de la pluralidad que ha tenido nuestra democracia desde hace más de 20 años.

GOBERNAR CÓMODOS

¿Por qué quieren votos ‘5 de 5’? Van algunas razones:

López Obrador ha dicho que de llegar a ser Presidente podría tomar decisiones del tamaño de la cancelación de la obra del nuevo aeropuerto en la Ciudad de México, la venta del avión presidencial, la cancelación de las reformas educativa y energética, y la modificación de los esquemas de combate a la corrupción y de nombramiento de los integrantes de órganos del Estado a los que la Constitución federal ya les reconoce plena autonomía, y sobre los que señala que su nombramiento es potestad del Congreso y no del Ejecutivo.

A AMLO le debe quedar claro que habría algunas decisiones que sí podría tomar y procesar como Presidente sin romper la división de poderes, pero que habría otras sobre las que simplemente no podría actuar. En el caso de la cancelación del nuevo aeropuerto o la venta del avión presidencial, tendría que establecer innumerables condiciones no sólo relacionadas con las acciones del Ejecutivo, sino también con la forma en que el propio Estado procesa los compromisos que contrae de forma institucional.

No obstante, todo cobra mayor complejidad cuando se asume la sola posibilidad de que el tabasqueño quisiera cancelar la reforma educativa o la energética. En ambos casos, la implementación y seguimiento de las reformas se encuentra en manos de órganos constitucionalmente autónomos —el INEE, en el caso de la reforma educativa; y la Comisión Nacional de Hidrocarburos, entre otros órganos no dependientes ni de Pemex ni de Hacienda, en el caso de la reforma energética— y no del Ejecutivo, como para que él quisiera encabezar los trabajos de desmantelamiento de dichas reformas.

Más aún: el propio Andrés Manuel sabe que en el caso de reformas como la educativa, tendría que ser su obligación no sólo la de impulsar la derogación de las disposiciones actuales, sino también y sobre todo, la de suplir esas normas por otras. Sería imposible pensar que podría derogar la reforma educativa —con todo el entramado legal que eso implica— para simplemente dejar todos los temas educativos en la situación en que se encontraban antes de la reforma. El principio constitucional y convencional de progresividad de las normas que contienen derechos humanos —y el derecho a la educación es uno de ellos— impedirá una derogación lisa y llana, y le terminará imponiendo la obligación de quitar una reforma educativa para impulsar otra.

Todo eso debe estarle preocupando a Andrés Manuel, a partir de una cuestión bastante concreta: está entendiendo que a pesar de la autocracia de su partido y de la verticalidad de las decisiones en el partido político que él comanda, al país no podrá administrarlo de la misma forma. Habrá diversos contrapesos a los que se tendrá que sujetar, y tendrá también que someterse al desgaste ciudadano que implicará el hecho de que deje de ser el líder opositor para convertirse en el presidente en turno.

COMODIDAD COMPARTIDA

Por esa razón, Andrés Manuel y todos los demás candidatos presidenciales, hoy están preocupados por impulsar el voto para sus demás candidatos, como una forma de allanarse el camino de su posible gobierno, pero también de salvarse —al menos parcialmente— del implacable juicio de los ciudadanos que ya están enojados, y que aún con el triunfo de cualquiera de los candidatos, seguirán molestos como hasta ahora cuando se den cuenta que las promesas de campaña son más fáciles de decir que de cumplir. Por eso el ‘5 de 5’ representa más riesgos que beneficios para nuestra democracia.