Home Blog Page 334

Germán Tenorio debió irse por negligente, antes que por corrupto

German Tenorio

+ Esperar tuvo costo altísimo; SSO, un desastre lleno de corrupción


Por lo menos desde hace 18 meses, por negligente Germán Tenorio Vasconcelos debió dejar de ser titular de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO). En aquel entonces nadie consideró la urgencia de su dimisión. Por eso, ahora que su ya no sólo se le acusa de negligente, sino de posibles actos de corrupción, valdría la pena que el gobierno estatal asumiera plenamente la responsabilidad social, moral, jurídica y política de aclarar voluntariamente las cuentas de ese funcionario y, de ser necesario, sancionarlo ejemplarmente.

En efecto, a lo largo de varias ediciones, TIEMPO ha documentado ampliamente el presunto enriquecimiento ilegítimo en que ha incurrido el ahora ex Secretario de Salud de la entidad. Hace algunas semanas documentó —y Germán Tenorio nunca hizo puntualización alguna a las publicaciones— la construcción de una lujosa mansión por parte del funcionario en un exclusivo fraccionamiento del norte de la capital oaxaqueña; en días recientes dio cuenta de información relacionada con la compra de una aeronave por parte de una empresa de la que presuntamente Tenorio Vasconcelos es socio, durante el tiempo en el que éste se desempeñaba como funcionario de la administración estatal.

Esto, además de la revelación de que Germán Tenorio Vasconcelos había contratado a su propia hija, Daniela Tenorio Bernal, como empleada de la Secretaría de Salud, la cual aparecía en la nómina de la dependencia —cuya copia fue exhibida por TIEMPO— ocupando una plaza federal de las consideradas “confidenciales” debido a los altos ingresos que percibe y que únicamente el Titular de la dependencia está facultado a otorgar.

Todo esto, ocurrió en el contexto del misterioso homicidio del ex encargado administrativo de la dependencia durante la gestión de Tenorio, Rafael Pérez Gavilán, quien semanas antes de ser asesinado había dejado la dependencia y, presuntamente, habría sido uno de los principales testigos —y, voluntario o no, cómplice— de posibles desvíos de recursos de la dependencia. Y el remate de esta historia de problemas está en que mientras todo eso ocurrió, en los SSO ocurrieron por lo menos tres paros de labores a través de los cuales los propios trabajadores protestaron por la precarización de sus condiciones de trabajo y de servicio al público usuario.

Esta historia de corrupción, resulta tener incontables antecedentes en las negligencias que malamente el Ejecutivo estatal le perdonó a Germán Tenorio Vasconcelos, cuando cualquiera de éstas, una por una, ameritaban su cese fulminante. La madrugada del 2 de octubre de 2013, la indígena mazateca Irma López Aurelio dio a luz a su hijo en el jardín del Centro de Salud de la población de Jalapa de Díaz. Según la versión de la propia afectada, los médicos la valoraron pero, pese a lo avanzado del proceso, nadie la ingresó ni la atendió al centro hospitalario.

La mujer se vio obligada a salir del hospital para tener a su hijo sin ayuda, lo cual ocurrió en un césped, sin ningún tipo de medida de salubridad y sólo observada ante la mirada atónita de los demás pacientes y familiares de enfermos que también esperaban a que el Centro de Salud abriera sus puertas. El personal del centro de salud solo actuó una vez que supo, a través de alguno de las personas que atestiguaron la escena, que el niño había nacido y que yacía sobre la hierba, todavía unido a su madre por el cordón umbilical. El pequeño pesó 2,400 kilogramos y se encuentra en buen estado de salud.

Un testigo tomó una fotografía con su celular en el momento exacto en el que la mujer acababa de expulsar al menor de sus entrañas. Y fue por eso que la historia fue conocida a nivel nacional e internacional, y el señalamiento de la falta de atención médica, corroborada con el poder de una sola imagen.

MÁS NEGLIGENCIAS

La noche del pasado 26 de enero de 2014, la joven Nancy Salgado López dio a luz a una niña en una banqueta adyacente al Hospital Regional “Pilar Sánchez Villavicencio” ubicado en la Ciudad de Huajuapan de León. Según las notas periodísticas publicadas en los últimos días, la paciente llegó oportunamente a las instalaciones médicas acompañada de su marido, pero luego de ninguna de las varias auscultaciones que le realizaron médicos de guardia, fue admitida en el hospital para continuar con el trabajo de parto.

La última revisión ginecológica, dice la información, le fue practicada alrededor de las 22 horas del domingo, y minutos después, cuando se encontraba de nuevo en la calle, su marido avisó a los guardias de seguridad del hospital que a la joven mujer se le había roto la fuente, y que era necesaria atención médica inmediata. La revisaron de nuevo, y el médico de guardia volvió a decirle que aún no sería admitida, pues faltaban varias horas para el nacimiento de la creatura. Quince minutos después, dio a luz en una banqueta del hospital.

La versión oficial, y las supuestas sanciones, fueron previsibles en ese contexto en el que la negligencia no era importante para el gobierno estatal. Los SSO reaccionaron asegurando que el director del hospital fue cesado de forma fulminante por la negligencia médica. Como tratando de ocultar lo evidente, la jefa de la jurisdicción sanitaria 05, Itayetzin Medina Hernández, prefirió acusar que “pseudo periodistas que se encontraban en el lugar originaron la controversia”, antes que reconocer que en sí mismo un hecho como éste constituye no sólo una violación a los derechos fundamentales de la madre y la menor, sino una auténtica burla para toda la ciudadanía.

¿CÓMO VAN A REPARAR

EL DESASTRE DE LOS SSO?

Si un solo caso de negligencia como éstos hubiera ocurrido en otro país, las medidas que se hubieran tomado para remediarlo hubieran pasado no sólo por la destitución de toda la cadena de mando que permitió o que provocó la situación, sino también por el establecimiento de nuevas medidas, de Estado, para evitar que la vida y la integridad de las personas pudieran volver a ser vulnerados por una posible repetición de este tipo de hechos. Sólo que ahora resultaría tan importante preguntarle al gobierno de Oaxaca qué hará para evitar no sólo que vuelvan a ocurrir casos de negligencia, sino de galopante corrupción en los SSO. Al menos los dos últimos titulares de esa dependencia han dejado el cargo convertidos en magnates. ¿No es tiempo ya de frenar esta abominable proclividad al enriquecimiento y la corrupción a costa de la salud de los oaxaqueños más desprotegidos?

Batalla jurídica de S22 vs reforma educativa es, en realidad, política

Sección 22

+ Los maestros van y se amparan pero no comprenden en contra de qué


Todos los que inopinadamente se han amparado en contra de la reforma educativa, y pretenden que la Suprema Corte les dé la razón en sus argumentos y peticiones en contra de la evaluación docente, deberían primero saber exactamente contra qué iniciaron una acción legal, y cuáles podrían ser las consecuencias. Vale considerar este asunto, a partir de que muchos profesores de la Sección 22 del SNTE siguieron la misma estrategia cuando se aprobó la Ley del ISSSTE, sin saber exactamente contra qué luchaban.

En efecto, hace ocho años se emitió una nueva Ley del ISSSTE, que contemplaba un cambio de régimen de pensión no sólo para los trabajadores de la educación, sino para todos los empleados federales. La nueva ley, estableció un cambio del régimen tradicional de la jubilación —es decir, que el trabajador retirado continuara percibiendo su salario igual que cuando estaba en servicio—, por otro que tiene amplias semejanzas con las Afores, establecidas en la Ley del IMSS en 1995.

Dicho cambio implicó una modificación radical del sistema de pensiones, frente al cual se presentaron más de 230 mil amparos, la mayoría de ellos iniciados por trabajadores afiliados a las secciones magisteriales adheridas a la CNTE, que se declararon en contra de la emisión de la nueva Ley del ISSSTE. En ese contexto, es necesario reconocer que la búsqueda de protección de la justicia federal frente a una posible norma inconstitucional, constituye un dilema por demás interesante, y debió haber ameritado un debate jurídico de mayor calado entre quienes se fueron al amparo, y quienes tenían que resolverlos. Sólo que ese debate de altura nunca tuvo las condiciones adecuadas para ocurrir.

Por un lado, los trabajadores al servicio del Estado —muchísimos de ellos, maestros— tuvieron en sus manos la posibilidad de aducir no el quebranto a su derecho individual a la certeza jurídica respecto a su régimen laboral personal, sino al posible daño que provocaba la nueva Ley del ISSSTE a todos los fundamentos y principios constitucionales relacionados con el deber del Estado de procurar la seguridad social de toda la población, y su deber específico como patrón, de garantizar condiciones de solidaridad entre el Estado empleador, y sus empleados como el factor humano en la relación de trabajo.

Lejos de eso, quienes se ampararon adujeron que la reforma lastimaba su solo derecho a gozar de una pensión en los términos establecidos en la legislación anterior, y acaso algunos alcanzaron a esgrimir algunas otras razones por las cuales consideraban violados sus derechos a la no aplicación retroactiva de normas, y a la certeza jurídica de los derechos que ya consideraban adquiridos, como el de recibir una pensión al momento de jubilarse.

El resultado de esa visión reduccionista, fue abrumadora frente a la incapacidad de los peticionarios de amparo de ver un panorama más amplio: quienes presentaron su demanda de amparo, lograron que el Poder Judicial de la Federación les garantizara a ellos, no a todos, una pensión en los términos del artículo Décimo Transitorio de la Ley del ISSSTE. E incluso, aún frente a una posible violación general a los fundamentos constitucionales de la seguridad social, lo que privó fue una visión pequeña y quizá hasta de egoísmo al tratar de defender únicamente sus derechos individuales como trabajadores.

Y finalmente esto se combinó con la proclividad de la Corte de preferir los criterios económico-financieros aducidos por los poderes Ejecutivo y Legislativo al exponer los motivos de la Ley del ISSSTE, y con ello adherirse al ambiguo reconocimiento de que las reformas y modificaciones son “benéficas” para los trabajadores porque aseguran la supervivencia financiera del Instituto, evidentemente privilegiando el equilibrio financiero sobre los derechos de las personas.

Lo peor, y lo que resulta más paradójico, es que muchísimos de los trabajadores que se ampararon lo hicieron como una consigna política: no lo hicieron en realidad porque estuvieran convencidos y plenamente informados sobre los beneficios reales de ampararse, o sobre la inconstitucionalidad e injusticias que contemplaba la Ley del ISSSTE. Más bien, lo hicieron porque así se los dictó su Sección Sindical, que al margen de su contenido y alcances, decidió luchar en contra de esa norma como una determinación política de no aceptar las reglas establecidas por el Estado.

LA HISTORIA SE REPITE

Hoy ocurre algo muy parecido con los amparos presentados en contra de las evaluaciones docentes. Igual que en el caso anterior, nadie sabe si los trabajadores que se ampararon colectivamente saben verdaderamente cuál es el alcance real que pueden tener las evaluaciones, y si ponderaron —desde su perspectiva individual, y también como una cuestión colectiva— el costo-beneficio que podría tener el adherirse a esa nueva ley. Pareciera que muchos de ellos, de nuevo, se fueron al amparo como parte de una determinación política, en la que hay que luchar en contra de la decisión del Estado al margen de su contenido.

Ya desde hace mucho tiempo se ha venido hablando en Oaxaca del enorme quebranto que ha significado para miles de maestros el no haber podido continuar con programas como el de carrera magisterial, que fue suspendido una vez que los profesores oaxaqueños rechazaron la Alianza por la Calidad en la Educación, y las nuevas reglas —ahora ya superadas— que establecieron para la evaluación docente, y para los beneficios salariales derivados de sus resultados.

Algo muy similar podría estar ocurriendo hoy en día. El problema es que la Sección 22 pareciera tener el monopolio de la información frente a sus trabajadores, y ésta ocupa sólo lo que les conviene impidiendo que cada trabajador ocupe su propio criterio, y sus capacidades de razonamiento, para decidir si se ampara o no, o si acepta las nuevas reglas legales o no, o si decide luchar activamente en contra de la reforma educativa.

OTRA VEZ, VAN COMO BORREGOS

De nuevo, no parece haber reflexión en serio; no parece haber una verdadera visión de solidaridad y de conjunto para articular una defensa jurídica inteligente; y sólo parece haber intereses políticos y sindicales enmascarados en una falsa lucha por la preservación de sus intereses. En esas condiciones, no sorprendería que —fieles a su gobiernismo— los ministros de la Corte terminaran desechando todos los amparos presentados en contra de la evaluación docente.

Terminó la campaña: la sorna y las mentiras vuelven a partidos

Terminan camapñas

+ En puerta, un debate intenso pero soslayado en LXII Legislatura


Terminó el tiempo del proselitismo electoral, y de engañar a la gente con promesas y esperanzas, y ahora los partidos tienen que continuar con su juego habitual de simulación e intereses. Han pasado apenas dos semanas desde que partidos y candidatos se dedicaban a ofrecerle el oro y el moro a la ciudadanía a cambio de su voto, pero hoy eso ya no es importante. Lo que sigue, para ellos, es el arreglo rumbo a la sucesión de 2016 en la gubernatura, y pronto comprobaremos que las promesas no sirven más que para los tiempos de campaña.

En efecto, quedan menos de 10 días para que venza el plazo constitucional para realizar la reforma político electoral, que adecúe las normas locales a las nuevas disposiciones federales. Hoy en día, además, suena hasta a mal chiste continuar hablando de la necesidad de la emisión de una nueva Ley Estatal de Educación. Detrás de esas normas vienen otras que son igual de trascendentes para todos, menos para los diputados que siguen trabados en una polémica inacabable sobre la sucesión gubernamental y sus intereses económicos y políticos, personales y de grupo.

¿De qué hablamos? De que, por ejemplo, la reforma político electoral trae aparejado un conjunto enorme de temas que, si los diputados estuvieran comprometidos con la ciudadanía, debieran ser el centro de un debate intenso y de un trabajo legislativo medianamente responsable. De hecho, pareciera que los diputados locales no tienen nada de pudor, ni han reparado en que el debate que según para ellos es el más importante, resulta ser el más frívolo de todos, y sólo revela la codicia política de las fracciones parlamentarias (y sus partidos), y sus ambiciones de poder.

Ese debate, en el que han invertido meses de supuesta discusión y negociación, es el que pretende empalmar la elección de Gobernador con los comicios presidenciales, para que sea en una sola jornada electoral que se desahoguen todos los procesos electivos y se procure economía en la organización electoral. Es cierto que ese es un tema importante. Pero en realidad, es una cuestión que a la gente común no le interesa, ni impacta positiva o negativamente en su vida cotidiana. Además, es un tema que los propios partidos y los grupos de poder metieron como trascendente de esta reforma, a pesar de no ser ni una obligación constitucional ni una medida emergente para lograr un clima de gobernabilidad más consolidado.

Aún así, las fracciones parlamentarias están hoy en día trabadas en un enorme embrollo sobre ese tema en específico, y nunca han manifestado qué postura asumirán sobre otros temas que son fundamentales, tales como la paridad, las candidaturas independientes, la fiscalización, las nuevas reglas electorales, la modificación de la autoridad y los órganos jurisdiccionales en la materia, ni nada.

Mucho menos tienen interés en empatar esa reforma con las modificaciones que son necesarias a la legislación en materia de derechos de los pueblos indígenas y, en resumen, al desdeñar todo eso revelan su frivolidad y su incapacidad de al menos aparentar que tienen cierto nivel de compromiso con la ciudadanía que votó por ellos.

NO HAY CLASES, Y EL

CONGRESO NI EN CUENTA

Es curioso cómo en ciertos sectores evaden de una forma fácil las discusiones y los problemas públicos, únicamente escondiendo la cabeza. En Oaxaca los alumnos de las escuelas públicas pasaron 17 días sin clases derivado de un problema que en parte es también de los diputados. Ellos no han cumplido con su responsabilidad de emitir una nueva ley educativa estatal, y tampoco han contribuido, ni siquiera retóricamente, a aportar algo a este turbio debate educativo.

Como si ellos no tuvieran responsabilidad, ni participación, ni incumbencia con el tema, los diputados de la LXII Legislatura le apostaron al receso legislativo, a los temas de coyuntura, y a la simulación, para que nadie los volteara a ver mientras la ciudad de Oaxaca se volvía un caos previo a los comicios, mientras los niños y jóvenes no tuvieron clases casi tres semanas, y mientras Oaxaca volvía a quedar como el estado incumplido frente a todos los demás del país que sí han podido procurar cierto orden en el manejo político de sus gremios y sus organizaciones.

Ahora bien, detrás de esas dos cuestiones (la reforma político electoral, y la educativa) vienen otras sobre las cuales tampoco se ha dicho una sola palabra en el Congreso. Una de esas reformas, por ejemplo, es la que tendrá que adecuar también el marco jurídico estatal a las nuevas disposiciones en materia de transparencia y de combate a la corrupción, entre otras. A estas alturas, sería un disparate suponer que en esos temas los legisladores locales sí pudieran tener algún tipo de interés o disposición para sacarlas adelante.

Al final no quedan muchas esperanzas, salvo alguna circunstancia posible. ¿Qué pasará si de verdad el desacuerdo sobre su frívola discusión respecto a la reforma electoral no se supera? Si no hay acuerdo entre la posibilidad de homologar el calendario electoral para establecer un periodo de gobierno de dos años (de 2016 a 2018), o uno de cinco años (de 2016 a 2021), entonces finalmente tendría que haber una puja real y abierta entre las fracciones parlamentarias para ver quién de ellos alcanza la mayoría requerida.

De lo contrario, lo que ocurrirá es que todos se irán a casa sin nada y los oaxaqueños nos quedaremos nuevamente sin una legislación acorde y necesaria gracias a que la frivolidad y la codicia le ganó a la supuesta representación popular de la que dicen ser depositarios los integrantes de la LXII Legislatura.

Frente a todo eso, habrá que entender que las promesas de campaña son sólo promesas; que no hay ninguna posibilidad de exigir compromiso en esas condiciones; también debiéramos estar ya muy claros de que los periodos y promesas de campaña no serán nunca correspondientes con lo que hacen los partidos y sus representantes una vez que bajan la cortina del proselitismo, y se centran única y exclusivamente en velar por sus intereses.

QUÉ BONITA “JUVENTUD”

Esa que parece de jóvenes viejos disputándose los membretes priistas, bajo las mismas viejas prácticas de siempre, y manipulados —en ambos bandos— por un puñado de políticos mañosos, a los que en realidad debieran aspirar a no parecerse y ni siquiera a aparecer cerca de ellos. De nuevo, la ambición disfrazada de supuestos deseos de “participación política” que ahuyenta y no promueve el interés juvenil en la política.

La Corte establece reglas comunes, y firmes, sobre el matrimonio

matrimoniogay

+ Desmonta los viejos argumentos sobre ayuda mutua y procreación


Desde hace algunos años, la comunidad Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, libra una lucha legal bien fundamentada a favor del reconocimiento de las autoridades a contraer matrimonio, en las mismas condiciones, derechos y deberes que una pareja heterosexual.

En efecto, uno de sus principales argumentos es que la definición clásica del matrimonio civil es discriminatoria. Y sostienen, con razón, que la Constitución de la República prohíbe todo tipo de discriminación motivada, entre otras, por la preferencia sexual de las personas. El viernes pasado tuvieron una victoria trascendental al conseguir que la Suprema Corte estableciera jurisprudencia al respecto. Y esta historia se consolidará pasado mañana lunes, cuando adquieran obligatoriedad dos interpretaciones jurisprudenciales publicadas en el Semanario Judicial de la Federación ayer viernes.

Hasta hace pocos años, todas las definiciones del matrimonio civil establecidas en la legislación mexicana disponían que ese acto es un contrato civil, celebrado entre un solo hombre y una sola mujer, cuya finalidad —palabras más, palabras menos— consiste en “prestarse ayuda mutua en la vida” y “perpetuar la especie”. Ello atiende a la idea antiquísima de que esa era la unión “natural” y que por ende el único supuesto bajo el cual podía existir el matrimonio era a través de la unión de un solo hombre y una sola mujer porque, además de preservar el principio de la fidelidad, la solidaridad mutua y la monogamia, se cumplía con el principio de procrear nuevos seres.

Esto es lo que, en términos generales, aún dice el actual artículo 143 del Código Civil del Estado de Oaxaca, y es lo que dicen casi todas las legislaciones respecto al matrimonio civil. Sólo el Distrito Federal se decidió hace algunos años a realizar una reforma vanguardista a su legislación, para ajustarlo a un nuevo canon en el que no debe ser un hombre y una mujer, sino simplemente “dos personas” quienes pueden contraer matrimonio.

NUEVA JURISPRUDENCIA

Ayer viernes, fueron publicadas dos jurisprudencias sobre este asunto, que es indispensable conocer. La primera de ellas, dice lo siguiente: “Considerar que la finalidad del matrimonio es la procreación constituye una medida no idónea para cumplir con la única finalidad constitucional a la que puede obedecer la medida: la protección de la familia como realidad social. Pretender vincular los requisitos del matrimonio a las preferencias sexuales de quienes pueden acceder a la institución matrimonial con la procreación es discriminatorio, pues excluye injustificadamente del acceso al matrimonio a las parejas homosexuales que están situadas en condiciones similares a las parejas heterosexuales. La distinción es discriminatoria porque las preferencias sexuales no constituyen un aspecto relevante para hacer la distinción en relación con el fin constitucionalmente imperioso. Como la finalidad del matrimonio no es la procreación, no tiene razón justificada que la unión matrimonial sea heterosexual, ni que se enuncie como “entre un solo hombre y una sola mujer”. Dicha enunciación resulta discriminatoria en su mera expresión. Al respecto cabe recordar que está prohibida cualquier norma discriminatoria basada en la orientación sexual de la persona. En consecuencia, ninguna norma, decisión o práctica de derecho interno, tanto por parte de autoridades estatales como de particulares, pueden disminuir o restringir los derechos de una persona a partir de su orientación sexual. Así pues, bajo ninguna circunstancia se puede negar o restringir a nadie un derecho con base en su orientación sexual. Por tanto, no es factible hacer compatible o conforme un enunciado que es claramente excluyente. (Tesis: 1a./J. 43/2015 (10a.). Registro 2009407)”

La segunda dice: “Las relaciones que entablan las parejas del mismo sexo pueden adecuarse perfectamente a los fundamentos actuales de la institución matrimonial y más ampliamente a los de la familia. Para todos los efectos relevantes, las parejas homosexuales se encuentran en una situación equivalente a las parejas heterosexuales, de tal manera que es totalmente injustificada su exclusión del matrimonio. La razón por la cual las parejas del mismo sexo no han gozado de la misma protección que las parejas heterosexuales no es por descuido del órgano legislativo, sino por el legado de severos prejuicios que han existido tradicionalmente en su contra y por la discriminación histórica. El derecho a casarse no sólo comporta el derecho a tener acceso a los beneficios expresivos asociados al matrimonio, sino también el derecho a los beneficios materiales que las leyes adscriben a la institución. En el orden jurídico mexicano existen una gran cantidad de beneficios económicos y no económicos asociados al matrimonio. Entre éstos destacan los siguientes: (1) beneficios fiscales; (2) beneficios de solidaridad; (3) beneficios por causa de muerte de uno de los cónyuges; (4) beneficios de propiedad; (5) beneficios en la toma subrogada de decisiones médicas; y (6) beneficios migratorios para los cónyuges extranjeros. En este sentido, negar a las parejas homosexuales los beneficios tangibles e intangibles que son accesibles a las personas heterosexuales a través del matrimonio implica tratar a los homosexuales como si fueran “ciudadanos de segunda clase”, lo cual esta Primera Sala no comparte. No existe ninguna justificación racional para reconocer a los homosexuales todos los derechos fundamentales que les corresponden como individuos y, al mismo tiempo, reconocerles un conjunto incompleto de derechos cuando se conducen siguiendo su orientación sexual y se vinculan en relaciones estables de pareja. Los modelos para el reconocimiento de las parejas del mismo sexo, sin importar que su única diferencia con el matrimonio sea la denominación que se da a ambos tipos de instituciones, son inherentemente discriminatorios porque constituyen un régimen de “separados pero iguales”. La exclusión de las parejas del mismo sexo de la institución matrimonial perpetúa la noción de que las parejas del mismo sexo son menos merecedoras de reconocimiento que las heterosexuales, ofendiendo con ello su dignidad como personas y su integridad.”

SALTO TRASCENDENTAL

Este es un gran paso en la protección de los derechos humanos. Lejos de atavismos y argumentos morales, lo que se está haciendo es dotar de protección jurídica a un sector de la población históricamente negado y segregado de la sociedad en nuestro país.

¿Se acabó la mancuerna entre IEEPO y SEP frente a la Sección 22?

Moises Robles

+ SEP emite duro comunicado puntualizando quién ordenó los pagos


Desde que Moisés Robles Cruz llegó a la dirección del IEEPO, siempre pareció procurar un buen entendimiento, y hasta trabajo coordinado, entre el gobierno estatal y las dependencias federales encargadas de lidiar con la Sección 22 del SNTE. En varios momentos, pareció que ambos órdenes de gobierno actuaban coordinadamente… hasta esta semana, cuando la polémica por el pago íntegro de la quincena no laborada por los maestros oaxaqueños llevó a la confrontación a ambos gobiernos. Si esto es un augurio del fin de la buena relación, entonces sería necesario que pronto haya noticias sobre el proceso judicial respecto a la no armonización de las leyes educativas locales con la nueva legislación federal.

En efecto, el año 2015 ha sido muy intenso para los gobiernos estatal y federal en la negociación con la Sección 22 del SNTE. En diversos momentos se firmaron minutas de trabajo entre la SEP y Gobernación, como representantes del gobierno federal, y del IEEPO como representante del gobierno de Oaxaca, en las mesas de trabajo con el magisterio. Del solo contenido de esas minutas se desprende que siempre hubo coordinación entre ambos órdenes de gobierno incluso para establecer los términos y las palabras que contenían los documentos.

En esas minutas y documentos firmados en varios momentos con la Sección 22 y la CNTE, ambos gobiernos siempre coincidieron en establecer compromisos abstractos que nunca tenían intención —porque ello habría sido inconstitucional, y además constitutivo de responsabilidades administrativas para los funcionarios firmantes— de desglosar en posibles prestaciones u obligaciones concretas. Incluso, durante meses el IEEPO se prestó abiertamente a seguir la estrategia del gobierno federal de tener un negociador bueno y un malo; siendo Gobernación el bueno (porque concedía) y la SEP el malo (porque era quien acotaba o de plano rechazaba lo cedido por Segob, aduciendo las nuevas reglas establecidas en la reforma educativa.

En esa mancuerna, todos sabían —el gobierno federal, y el de Oaxaca— que el estallamiento del paro indefinido de labores era inevitable. Ambos gobiernos sabían que tenían que emprender una acción coordinada (en la cual el gobierno federal tenía que enseñar el músculo, y el de Oaxaca esconderse, para no incendiar la pradera) para mantener a raya las acciones magisteriales de cara a los comicios. Eso fue lo que hicieron. Pero al parecer ninguno de ellos estuvo lo suficientemente preparado para afrontar el costo político que tendría la reacción de la opinión pública ante sus decisiones.

El gobierno federal probó el amargo sabor del cuestionamiento-público-nacional-unánime, cuando dos días antes de los comicios anunció, por vía de la SEP, la suspensión indefinida de las evaluaciones docentes. Políticamente, ese era un claro mensaje de buena voluntad a la CNTE para que evitara cumplir sus amenazas de boicot a los comicios del 7 de junio. Pero ni la misma Coordinadora reaccionó de forma tan virulenta como lo hizo la opinión pública —la prensa tradicional, unánime en el rechazo, además de las imparables redes sociales, que cumplieron con su cometido de reflejar la postura de la ciudadanía en general— que de inmediato cerró filas en torno al rechazo a la medida anunciada por el gobierno federal.

Luego de los comicios, vino el cuestionamiento —también emergido desde la Ciudad de México— sobre si se pagaría a los profesores luego de los 17 días de paro de labores. La respuesta federal fue que no, hasta que volvieran a clases. Y luego vino el segundo tiro: ¿por qué habrían de pagarles por los días no laborados?

El IEEPO dijo inicialmente que era responsabilidad de la SEP; ésta dijo que era, en realidad, responsabilidad del instituto educativo estatal; IEEPO aceptó su responsabilidad, pero dijo que el área de incidencias estaba en manos de la Sección 22; y finalmente, ante el miedo de volver a ser el señalado como alcahuete del magisterio oaxaqueño, la SEP decidió publicar con todo detalle quién y cómo se ordenó, desde Oaxaca, que se pagara la quincena íntegra que no laboraron los profesores adheridos a la Sección 22.

LA SEP SE DESLINDA

“La Secretaría de Educación Pública —dice el Comunicado 155, emitido ayer a las 16:44 horas—, a través del oficial mayor de la dependencia, Jorge Carlos Hurtado Valdez, aclaró respecto a las constantes declaraciones del director general del IEEPO, Moisés Robles Cruz, quien ha expresado no estar en posibilidades de retener el pago a los maestros que no asistieron a laborar durante la primer quincena del mes de junio, ya que esta responsabilidad recae supuestamente en las atribuciones de la Secretaría de Educación Pública federal. El oficial mayor puntualizó al respecto lo siguiente:

“El artículo 26 fracción VI de la Ley de Coordinación Fiscal establece como obligación de la SEP de (sic) retener y enterar las cantidades que por ley deban pagarse por concepto de impuestos federales y aportaciones de seguridad social, así como las demás cantidades que deban retenerse con base en la instrucción correspondiente de la autoridad educativa de la entidad federativa”.

Luego de eso, hace una relatoría en la que detalla nombres, fechas e indicaciones dadas por un funcionario del IEEPO —José Armando Pineda Loredo, enlace operativo para temas de nómina del IEEPO ante la SEP— primero para retener el pago, y luego para que los recursos fueran dispersados.

Y aunque la SEP pretende deslindarse aduciendo que “en cumplimiento de las obligaciones establecidas en la Ley de Coordinación Fiscal”, atendió las solicitudes del IEEPO de suspender y posteriormente, reanudar el trámite de pagos de la quincena 11 en el estado de Oaxaca, lo cierto es que en realidad está enviando más un mensaje de ruptura política que de deslinde, porque entonces pareciera que —por muy paradójico que parezca— legal e institucionalmente el gobierno federal está supeditado en sus facultades a lo que disponga —según dice Moisés Robles— un funcionario que responde no a los intereses del IEEPO, sino de la Sección 22 del SNTE.

AUTORIDAD, DE PAPEL

En Oaxaca, eso es Moisés Robles: una autoridad similar a una roca aparente. Pero si el gobierno federal de verdad quiere apretar a la 22, entonces tendría que darle impulso político y procesal a la controversia constitucional que presentó el año pasado. Ahí está la clave. ¿O sólo simula dureza para esquivar el escarnio ciudadano?

Discusión sobre quién debió descontar a S22, monumento a la ignominia

0

Descuentos

+ IEEPO y SEP reeditan el viejo y abominable “acátese pero no se cumpla”


 

Hay versiones de que la conocida frase “acátese pero no se cumpla”, nació en el siglo XIV y su uso se generalizó durante siglos como medio válido para dejar de aplicar aquellas normas que, pese a haber sido promulgadas por autoridad legítima, frecuentemente el Rey, suponían una vulneración de las leyes o fueros propios, normas, usos o costumbres del lugar. Hoy, esa vieja e ignominiosa figura, recupera uso y vigencia plena ante el absurdo diferendo entre el IEEPO y la SEP sobre quién debía descontar a los profesores de la Sección 22 del SNTE que durante dos semanas abandonaron sus labores docentes en Oaxaca.

En efecto, se dice que el uso cotidiano de la figura legaloide del “acátese pero no se cumpla”, fue una manera de uso común a través de la cual la Auctoritas (autoridad) del Rey quedaba salvaguardada, y las normas del lugar, que allí se consideraban justas, seguían rigiendo con plena eficacia. Esto, que bajo alguna lógica tergiversada pudiera considerarse como una especie de pluralidad de sistemas jurídicos (algo así como dos sistemas de derechos rigiendo en un mismo tiempo y espacio), en realidad era una figura que validaba la ignominia de la aplicación selectiva de una norma jurídica.

A través del “acátese pero no se cumpla” se construyó buena parte del sistema mexicano jurídico y de gobierno, y se supone que es uno de los grandes males contra los cuales hemos lucha como sociedad, y es para lo que se supone que adoptamos ese amorfo e incomprendido concepto del “Estado de Derecho”. Pero el problema es que en plena transición hacia la supuesta implementación de las reformas estructurales, resulta todo está terminando en la reedición de esa vieja figura, y lo que está provocando es nada menos que la inutilización material de la reforma educativa, al provocar —en los hechos— que su aplicación carezca de medios jurídicos y administrativos eficaces para sancionar a quien no la cumpla. Veamos si no.

Por un lado, el delegado de la SEP, Jorge Villar Llorens, ha respaldado lo dicho por varias instancias federales como la Secretaría de Gobernación y de Educación Pública, en el sentido de que aun cuando la nómina magisterial está en manos de la federación, es el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) quien tendría que notificar el nombre de los maestros faltistas y de esta manera poder ejecutar los descuentos establecidos en la Ley de Servicio Profesional Docente. “Si el IEEPO nos da el nombre maestro por maestro y escuela por escuela quienes no están trabajando, es una obligación de la SEP hacer el descuento”, puntualizó.

Frente a esto, se encuentra la postura del Director del IEEPO. Moisés Robles Cruz, “reviró” a la SEP sobre la falta de reporte de maestros paristas, y le respondió que la federación sabía de un paro masivo y no procedió al descuento de los paristas. Textualmente, dijo lo siguiente: “Hay dos situaciones y es importante dejarlo muy en claro, hay un esquema de corresponsabilidad; la SEP (en el esquema de corresponsabilidad) tenía del conocimiento porque había un paro masivo en toda la entidad, sabía que no había profesores y la instancia que a partir del 1 de enero tiene el control de la nómina en cuanto a los pagos es la instancia federal”.

Mientras que en la responsabilidad del IEEPO, justificó que desde hace más de 23 años la composición funcional y orgánica de la dependencia está en las manos de la Sección 22. “Es inoperante que a través de los supervisores que a los que les corresponde reportar y registrar las faltas, ellos mismos se encuentran en la ausencia porque forman parte de la manifestación. Ahí está la explicación, obvia”.

Es decir, que no habrá descuentos a los maestros paristas luego de haber abandonado las aulas durante una quincena completa, porque la SEP se sentará a esperar a que el IEEPO le informe qué maestros y en qué fechas faltaron a su trabajo. Y el IEEPO nunca podrá hacer esto porque acepta sin ningún pudor que esa función del Instituto se encuentra en manos de la propia Sección 22.

Algo así como un perro persiguiéndose la cola indefinidamente…

 

LA IGNOMINIA ANDANTE

Ante este dilema, lo que se aprecia es que hay plena disposición, mancomunada, de los gobiernos estatal y federal, porque el contenido de la reforma educativa se acate pero no se cumpla. Se acate, sí, porque en los discursos y en las declaraciones públicas todos hablan de compromiso con la educación, de mejoramiento del sistema educativo, de evaluación y de urgencia por cumplir con el mandato constitucional de la reforma educativa. Pero en los hechos lo que todos hacen es simular ese compromiso, y quedarse en la inaceptable fase de creer que con esas declaraciones vacías salvan el momento pero sin comprometerse ni pagar algún tipo de costo político por tomar decisiones difíciles.

¿Qué no es suficientemente claro que todos los maestros adheridos a la Sección 22, todos, abandonaron sus aulas, y quién sabe si asistieron a actividades sindicales (marchas, plantones, toma de oficinas o espacios públicos, etcétera), pero lo que sí es sustantivo y corroborable es que todas las escuelas de educación básica, media básica y media superior adheridas a la Sección 22 estuvieron cerradas durante dos largas semanas, en las que ningún profesor ni personal administrativo cumplió con su trabajo?

Ante esa circunstancia no se necesitaría ser selectivo, porque el paro de labores fue generalizado, y por ende el descuento debiera ser similar. El problema es que a la hora de verdaderamente hacer valer uno de los principales “dientes” de la reforma educativa, todos comienzan a echarse la responsabilidad, como si el mandato de descontar el salario por cada día no laborado, y de rescindir el contrato luego de tres inasistencias injustificadas, se encontrara en un texto bíblico y no en las leyes derivadas de la Constitución de la República.

 

ES UNA BURLA

Ayer por la tarde, en una entrevista radiofónica, el Secretario de Gobernación decía que es responsabilidad del gobierno de Oaxaca que se descuente a los profesores. Lo paradójico es que remarcaba, una y otra vez, que la nómina magisterial ya está centralizada. Sin embargo, decía, es deber del gobierno estatal reportarnos quién falta a su trabajo para proceder al descuento. Esto es, cuando menos, un callejón sin salida. En realidad, es una burla para los mexicanos y para la ley y, en el último de los casos, una zancadilla que se ponen ellos mismos.

+ IEEPO y SEP reeditan el viejo y abominable “acátese pero no se cumpla”

 

Hay versiones de que la conocida frase “acátese pero no se cumpla”, nació en el siglo XIV y su uso se generalizó durante siglos como medio válido para dejar de aplicar aquellas normas que, pese a haber sido promulgadas por autoridad legítima, frecuentemente el Rey, suponían una vulneración de las leyes o fueros propios, normas, usos o costumbres del lugar. Hoy, esa vieja e ignominiosa figura, recupera uso y vigencia plena ante el absurdo diferendo entre el IEEPO y la SEP sobre quién debía descontar a los profesores de la Sección 22 del SNTE que durante dos semanas abandonaron sus labores docentes en Oaxaca.

En efecto, se dice que el uso cotidiano de la figura legaloide del “acátese pero no se cumpla”, fue una manera de uso común a través de la cual la Auctoritas (autoridad) del Rey quedaba salvaguardada, y las normas del lugar, que allí se consideraban justas, seguían rigiendo con plena eficacia. Esto, que bajo alguna lógica tergiversada pudiera considerarse como una especie de pluralidad de sistemas jurídicos (algo así como dos sistemas de derechos rigiendo en un mismo tiempo y espacio), en realidad era una figura que validaba la ignominia de la aplicación selectiva de una norma jurídica.

A través del “acátese pero no se cumpla” se construyó buena parte del sistema mexicano jurídico y de gobierno, y se supone que es uno de los grandes males contra los cuales hemos lucha como sociedad, y es para lo que se supone que adoptamos ese amorfo e incomprendido concepto del “Estado de Derecho”. Pero el problema es que en plena transición hacia la supuesta implementación de las reformas estructurales, resulta todo está terminando en la reedición de esa vieja figura, y lo que está provocando es nada menos que la inutilización material de la reforma educativa, al provocar —en los hechos— que su aplicación carezca de medios jurídicos y administrativos eficaces para sancionar a quien no la cumpla. Veamos si no.

Por un lado, el delegado de la SEP, Jorge Villar Llorens, ha respaldado lo dicho por varias instancias federales como la Secretaría de Gobernación y de Educación Pública, en el sentido de que aun cuando la nómina magisterial está en manos de la federación, es el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) quien tendría que notificar el nombre de los maestros faltistas y de esta manera poder ejecutar los descuentos establecidos en la Ley de Servicio Profesional Docente. “Si el IEEPO nos da el nombre maestro por maestro y escuela por escuela quienes no están trabajando, es una obligación de la SEP hacer el descuento”, puntualizó.

Frente a esto, se encuentra la postura del Director del IEEPO. Moisés Robles Cruz, “reviró” a la SEP sobre la falta de reporte de maestros paristas, y le respondió que la federación sabía de un paro masivo y no procedió al descuento de los paristas. Textualmente, dijo lo siguiente: “Hay dos situaciones y es importante dejarlo muy en claro, hay un esquema de corresponsabilidad; la SEP (en el esquema de corresponsabilidad) tenía del conocimiento porque había un paro masivo en toda la entidad, sabía que no había profesores y la instancia que a partir del 1 de enero tiene el control de la nómina en cuanto a los pagos es la instancia federal”.

Mientras que en la responsabilidad del IEEPO, justificó que desde hace más de 23 años la composición funcional y orgánica de la dependencia está en las manos de la Sección 22. “Es inoperante que a través de los supervisores que a los que les corresponde reportar y registrar las faltas, ellos mismos se encuentran en la ausencia porque forman parte de la manifestación. Ahí está la explicación, obvia”.

Es decir, que no habrá descuentos a los maestros paristas luego de haber abandonado las aulas durante una quincena completa, porque la SEP se sentará a esperar a que el IEEPO le informe qué maestros y en qué fechas faltaron a su trabajo. Y el IEEPO nunca podrá hacer esto porque acepta sin ningún pudor que esa función del Instituto se encuentra en manos de la propia Sección 22.

Algo así como un perro persiguiéndose la cola indefinidamente…

 

LA IGNOMINIA ANDANTE

Ante este dilema, lo que se aprecia es que hay plena disposición, mancomunada, de los gobiernos estatal y federal, porque el contenido de la reforma educativa se acate pero no se cumpla. Se acate, sí, porque en los discursos y en las declaraciones públicas todos hablan de compromiso con la educación, de mejoramiento del sistema educativo, de evaluación y de urgencia por cumplir con el mandato constitucional de la reforma educativa. Pero en los hechos lo que todos hacen es simular ese compromiso, y quedarse en la inaceptable fase de creer que con esas declaraciones vacías salvan el momento pero sin comprometerse ni pagar algún tipo de costo político por tomar decisiones difíciles.

¿Qué no es suficientemente claro que todos los maestros adheridos a la Sección 22, todos, abandonaron sus aulas, y quién sabe si asistieron a actividades sindicales (marchas, plantones, toma de oficinas o espacios públicos, etcétera), pero lo que sí es sustantivo y corroborable es que todas las escuelas de educación básica, media básica y media superior adheridas a la Sección 22 estuvieron cerradas durante dos largas semanas, en las que ningún profesor ni personal administrativo cumplió con su trabajo?

Ante esa circunstancia no se necesitaría ser selectivo, porque el paro de labores fue generalizado, y por ende el descuento debiera ser similar. El problema es que a la hora de verdaderamente hacer valer uno de los principales “dientes” de la reforma educativa, todos comienzan a echarse la responsabilidad, como si el mandato de descontar el salario por cada día no laborado, y de rescindir el contrato luego de tres inasistencias injustificadas, se encontrara en un texto bíblico y no en las leyes derivadas de la Constitución de la República.

 

ES UNA BURLA

Ayer por la tarde, en una entrevista radiofónica, el Secretario de Gobernación decía que es responsabilidad del gobierno de Oaxaca que se descuente a los profesores. Lo paradójico es que remarcaba, una y otra vez, que la nómina magisterial ya está centralizada. Sin embargo, decía, es deber del gobierno estatal reportarnos quién falta a su trabajo para proceder al descuento. Esto es, cuando menos, un callejón sin salida. En realidad, es una burla para los mexicanos y para la ley y, en el último de los casos, una zancadilla que se ponen ellos mismos.

¿Hasta cuándo vamos a seguir permitiendo la industria del chantaje?

+ Antes eran las organizaciones; hoy, la bandera la tiene el magisterio


Pasaron las campañas, y en el prolongado ayuno de ideas hubo varios temas a los que los candidatos a las diputaciones federales definitivamente no le quisieron entrar. Nadie, nunca, bajo ninguna circunstancia, habló por ejemplo de la impunidad, ni de la corrupción, y mucho menos de la llamada “industria del chantaje”. No lo hicieron, a pesar de que Oaxaca es una entidad invadida por esos males sociales históricos, de los cuales el magisterio ha hecho faro para continuar su lucha.
En efecto, nunca va a sobrar insistir: mientras el propio gobierno, la clase política y la sociedad no traben una alianza bien afianzada para combatir la corrupción va a continuar siendo moneda corriente en nuestro estado. A todos nos consta que mientras ese tipo de males no se ha tocado, los daños que eso le provoca a la ciudadanía se han ido ahondando. Pareciera que en la inmediatez de las circunstancias, propios y extraños le han apostado a la prebenda como una forma de apaciguar las pasiones y las ambiciones. Sólo que el resultado ha sido multiplicador en los efectos y divisor en los resultados.
¿De qué hablamos? De que hoy la llamada “industria del chantaje” se encuentra ya no únicamente en sus depositarios tradicionales, como lo fueron en otros tiempos las organizaciones sociales. Todos recordamos que hace varios lustros, la caja grande del gobierno hacia las organizaciones se encontraba no en el otorgamiento de obra pública o en la asignación de proyectos productivos —que en buena medida hoy están depositadas en las instancias de “desarrollo social” y de infraestructura— sino en el chantaje abierto.
Es por eso que la Secretaría General de Gobierno fue por mucho tiempo la instancia encargada de mantener quietas a las organizaciones, en una connivencia de chantaje que, con el paso de los años, evolucionó y se perfeccionó, pero con ello no sólo no disminuyó los daños a la ciudadanía sino que los ahondó. Pues hoy en día, la llamada industria del chantaje sentó sus reales en temas como la asignación y ejecución de obra pública, o el otorgamiento de los llamados “proyectos productivos”, que lejos de beneficiar a las comunidades en realidad han servido para hacer codiciosas a muchas organizaciones, y millonarios a decenas, o cientos de líderes sociales.
Acaso por eso, hoy se desdeña el modelo de gobierno a partir del cual la dependencia encargada de la gobernabilidad y la política interna es la interlocutora entre las expresiones de la sociedad, y las instancias que se supone que deben regular las actividades relacionadas con recursos públicos. Es lo que actualmente se plantea que haga la Secretaría General de Gobierno, pero es lo que los mismos demandantes de un trato legal y democrático en las organizaciones sociales, desdeñan.
¿Por qué? Porque en el fondo todos los que tienen puestos los ojos en el presupuesto público quisieran que las cosas se siguieran arreglando como en el pasado, a partir de simples acuerdos políticos sin sustento y a partir de la práctica del chantaje velado para la obtención de canonjías políticas y económicas.
De ahí que muchas veces sean los mismos servidores públicos de otras áreas —y evidentemente con ciertos afanes políticos— quienes desdeñen la actividad de concertación que se realiza desde la Secretaría de Gobierno, y prefieren participar de la corrupción ganando clientelas y organizaciones sociales, a las que creen que “tripulan”, aunque finalmente terminan provocando muchos más problemas y daños a la ciudadanía, cuando la ambición termina pudiendo más que el supuesto control político que se ejerce sobre éstas.
A estas alturas, habría que entenderlo con claridad: la complicidad entre funcionarios y luchadores sociales se va a acabar, sí, cuando haya mejores leyes e instituciones autónomas que persigan y castiguen los actos de corrupción. Pero también se terminará cuando se caiga en la conciencia de que querer tener gobernabilidad a través del chantaje o las prebendas, es tanto como querer apagar un incendio utilizando combustible.

CORRUPCIÓN, ACEPTADA
Hoy, por la persistencia de prácticas de chantaje, a la población en general se le hace ya muy difícil distinguir cuándo se trata de organizaciones, problemas y demandas legítimas, y cuándo es un abierto acto de corrupción. Tan es así, que hoy en día la misma ciudadanía se sigue preguntando —a pesar de lo evidente de las circunstancias— si las acciones de organizaciones como la Sección 22 del SNTE son legítimas o no. En otra sociedad eso no tendría que pasar, porque cualquier persona, a simple vista, tendría que ser capaz de distinguir entre demandas legítimas y actos de chantaje.
Preguntémonos, por ejemplo, por qué la posibilidad de reprobar las acciones de chantaje de la Sección 22 ha sido tan pobre, mientras el magisterio ejerce verdaderos actos de presión en contra de los tres ámbitos de gobierno para que les satisfagan demandas que no son a favor de toda la ciudadanía. Lo mismo ocurre con quienes abiertamente realizan actos de chantaje para obtener recursos económicos en obras, en proyectos productivos y en programas sociales.
Al final —y eso es lo grave—, nosotros como ciudadanos ya ni siquiera somos capaces de sensibilizarnos con ese tipo de demandas, porque en gran medida puede más la desconfianza —fundada— de si eso que exigen es verdaderamente lo que las comunidades necesitan, o si son mentiras bien defendidas para llenarse los bolsillos de dinero. Ese es un daño colateral que ha traído aparejado el ominoso perfeccionamiento de la industria del chantaje, que además del sentido de la legalidad ya perdió cualquier tipo de vergüenza.
En el fondo, habría sido importante que quienes aspiraban a un cargo de elección popular se pronunciaran sobre ese tipo de cuestiones, y establecieran puntos de referencia sobre su posible actuación frente a esas prácticas. No lo hicieron, porque paradójicamente muchos de los candidatos surgieron justamente de esa lucha social que tanto ha corroído a nuestra sociedad, pero que paradójicamente hoy pareciera que vive sus mejores momentos.

SALARIOS ÍNTEGROS
Lo dicho: el gobierno federal le dio dos nalgadas a la Sección 22, pero nada trascendente. La primera, fue enviarles a la fuerza pública para que se desmovilizaran durante los comicios. tLa segunda, retenerles su pago. Ambas, terminarán en disculpas recíprocas. Y juntos seguirán con el chantaje de siempre. Ya lo veremos.

Matrimonio en Oaxaca: la incongruencia partidista se consolida

Matrimonio gay

+ Resolución trascendental de SCJN, evidencia falta de convicción


El pasado viernes, el pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación mandó a publicar —para darle obligatoriedad en todo el país— una jurisprudencia en la que señala que la ley de cualquier entidad federativa que, por un lado, considere que la finalidad del matrimonio es la procreación y/o que lo defina como el que se celebra entre un hombre y una mujer, es inconstitucional. Esto, en congruencia con una larga serie de amparos que ha venido concediendo desde hace varios años a personas del mismo sexo que pretendían contraer matrimonio civil y eran impedidos por las leyes estatales. Ante esta determinación, vale la pena reconsiderar el conjunto de incongruencias que tiene este asunto en entidades como la nuestra.

En efecto, en la jurisprudencia antes señalada la Corte precisó que la finalidad constitucional del matrimonio es la protección de la familia, por lo que calificaron como “no idóneo” que algunas legislaciones limiten su función a la procreación. El Alto Tribunal calificó también de discriminatorio vincular los requisitos del matrimonio a las preferencias sexuales, ya que éstas no constituyen un aspecto relevante en cuanto a la protección de la familia.

En cuanto a las legislaciones que definen al matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer —como es el caso de Oaxaca, según la actual redacción del artículo 143 del Código Civil del Estado—, la jurisprudencia estableció que se trata de una “enunciación discriminatoria en su mera expresión”. El texto jurisprudencial que está próximo a ser publicado en el Semanario Judicial de la Federación, señala que “Bajo ninguna circunstancia se puede negar o restringir a nadie un derecho con base en su orientación sexual”.

Y es que resulta que en Oaxaca, el Código Civil establece que el matrimonio es un contrato civil celebrado entre un solo hombre y una sola mujer, que se unen para perpetuar la especie y proporcionarse ayuda mutua en la vida. La ley civil continúa teniendo esa redacción, a pesar de que desde hace varias Legislaturas locales, las fuerzas de izquierda han tenido una representación importante, y que al menos en los últimos años ha tenido una presencia legislativa determinante, que bien podría haber empujado ya una reforma que —viéndolo desde una perspectiva garantista y no atávica— impulsara a Oaxaca no específicamente como una entidad “gay-friendly” (amigable con los gays), sino más bien como un estado en el que se reconocen y garantizan los derechos “tradicionales”, pero también los de las minorías, que ya se encuentran tutelados por la Constitución de la República —y los tratados internacionales en materia de derechos humanos, firmados y ratificados por México, que también son ley suprema del país—, y que por ende debieran ser refrendados por las normas jurídicas estatales.

El problema es que en Oaxaca un tema como éste también trae aparejada otra discusión que tiene que ver con las supuestas convicciones políticas de los partidos que gobiernan y que conviven en el Congreso. Resulta que hay incongruencias por todos lados, y de las supuestas posiciones liberales o progresistas, todos resultan evidenciados. ¿Por qué?

Porque resulta que, por un lado, fue la fracción parlamentaria del PRI en la LIX Legislatura la que impulsó una reforma al artículo 12 de la Constitución local para establecer el llamado “derecho a la vida”, que no es sino una de las reformas más conservadoras que hayan podido haber ocurrido en el país, y que tuvo por objeto disponer que en Oaxaca se protege la vida desde el momento de la concepción.

En aquel momento, el PRI de Oaxaca —aún siendo Ulises Ruiz gobernador— impulsó esa reforma como una suerte de concesión para apaciguar al PAN y lo apoyara en la consolidación de otras reformas que eran de interés para la administración estatal. Lo incongruente es que apenas meses después en Oaxaca ganó los comicios —y el gobierno, y la mayoría en el Congreso— una coalición que se decía progresista. Esa alianza, sin embargo, no ha movido un solo dedo para cambiar el estado de cosas sobre este tema, que se supone que en otras entidades del país fueron impulsadas por la izquierda, y que de hecho son uno de sus mayores orgullos y muestra de “progresismo”.

¿Y EL PROGRESISMO?

Una vez que la tesis jurisprudencial antes aludida sea publicada en el Semanario Judicial de la Federación, tendrá fuerza vinculante para todas las autoridades del país, que se verán más obligadas a comenzar a cambiar sus atavismos en respeto a los derechos fundamentales de las personas.

En esa lógica, sería ampliamente edificante que el gobierno de Gabino Cué tuviera la convicción de ser un gobierno de izquierda pero no sólo en lo partidista, sino también en lo social y hasta lo ideológico. Si este es un régimen identificado con aquella ideología, debía también llevar a los hechos las convicciones progresistas que hasta ahora han estado guardadas. En hechos tangibles, debería entonces transformar su política social; debía también promover cambios profundos a la administración pública, e incluso debía poner en la mesa de la discusión, y favorecer con su fuerza de gobierno, temas que hoy son hasta tabú en la entidad oaxaqueña, pero que bien podrían comenzar ya a ser discutidos.

Por ejemplo, si hay convicción por la izquierda, el gobierno de Oaxaca debía dar contenido a sus decisiones proponiendo una revisión profunda de las leyes civiles, penales y relativas a derechos humanos, para que éstas, en todos los niveles, estuvieran acordes a los tiempos actuales, se identificaran con las causas más avanzadas en esos temas, y proveyeran de la máxima protección y tutela de derechos a las personas.

Hasta hoy en Oaxaca la discusión de temas como el de los matrimonios entre personas del mismo sexo, el aborto —y muchos otros que en otras entidades no sólo ya no son tabúes, sino que están convertido en ley—, están inhibidos por completo. Es un contraste enorme que, por ejemplo, se declare a un gobierno como de izquierda, pero que al mismo tiempo haya combatido con todo denuedo el intento de personas del mismo sexo, por contraer matrimonio bajo la tutela de las atrasadas leyes locales. Esa es una muestra entre la enorme brecha entre el decir y el hacer.

ESO NO IMPORTA

La semana pasada, el líder de la supuesta izquierda en México, Andrés Manuel López Obrador, dijo que el tema de los matrimonios entre personas del mismo sexo, no es importante. Ya con eso podemos entender por qué tanto silencio en el frondoso progresismo oaxaqueño.

En nueve años, el movimiento popular minó su respaldo ciudadano

Conflicto 2006

+ En 2006 la gente salió a defender a maestros; hoy disimula su enojo


Es curioso cómo apenas nueve años después de ocurrido el conflicto magisterial, en un nuevo episodio de militarización de la capital oaxaqueña y diversos municipios importantes de la entidad, nadie salió a reclamar ni a repudiar a las fuerzas federales. Es curioso porque ello revela el nivel de respaldo ciudadano que tiene hoy el movimiento popular, frente al que tenía al desatarse el conflicto magisterial en 2006.

En efecto, en las últimas semanas propios y extraños se han preguntado cómo pudo ocurrir ese inesperado y casi inexplicable revire del gobierno federal a la Sección 22 y la CNTE. En las semanas previas a los comicios, la Coordinadora había asumido ya una actitud soberbia frente al gobierno federal, a quien incluso orilló a posponer indefinidamente el inicio de la evaluación a los docentes a través del INEE. Parecía que el gobierno federal tenía muchas reservas sobre la reacción no de los maestros, sino de la población, frente a una posible acción de fuerza. Entidades como Oaxaca tienen una presencia magisterial fundamental y, según preveían, también un respaldo social —supuestamente— enorme.

Eso fue lo que el gobierno federal previó y midió a partir del envío de fuerzas federales a Oaxaca para resguardar los comicios. Lo hizo con mucha cautela, primero al evitar aceptar que la presencia de tropas federales era por las amenazas del magisterio; segundo, envió a casi 15 mil elementos para que la sola demostración de fuerza desmovilizara. Tercero, lo hizo de tal forma que, al arribar, los elementos no tuvieran ningún roce con la población; y cuarto, sabía que el choque entre policías-soldados con militantes de la Sección 22 sería inevitable, pero les interesaba ver qué tanto se involucraba la ciudadanía en esos posibles enfrentamientos.

Por todo eso, lo que en términos concretos vio la autoridad federal cuando llegó a Oaxaca —y le sirvió como base para cambiar la actitud frente a la Coordinadora— fue a una ciudadanía que si bien nunca confrontó a los maestros, tampoco los defendió. Encontró en Oaxaca a una población lastimada por las acciones de protesta del magisterio, y ya sin ningún motivo para continuar respaldando una lucha social, en la que la población no sólo no ha tenido ningún beneficio, sino que ha sido la gran damnificada por todas las situaciones por las que ha atravesado. Halló a una sociedad a la que pareciera que se le terminaron las ganas de que la siguieran relacionando con la lucha magisterial.

Ese es un elemento decisivo en el cambio de actitud federal frente a los maestros. Seguramente el gobierno federal tenía mucho recelo —y sólo podría ver la realidad ante un despliegue de fuerzas federales— de lo que pudiera hacer la ciudadanía para defender las posiciones o argumentos magisteriales. En 2006 la ciudadanía salió a marchar en una actitud de respaldo abrumador a los maestros; e incluso cuando las fuerzas federales llegaron a Oaxaca a finales de octubre de ese año, hubo muchísimos ciudadanos que espontáneamente salieron a repeler el avance de la Policía Federal Preventiva y a ayudar a los maestros a defender sus posiciones.

Nada de eso ocurrió en esta ocasión. Pareció que, en ese contexto, los maestros esperaban demostrar con el boicot, de qué tamaño era el respaldo social con el que contaban; pero de cara a los resultados quedó demostrado que ellos también fueron derrotados en esa medición. Es cierto, que gran parte de la ciudadanía no salió a aplaudir por la presencia del Ejército, la Marina y la Policía Federal en la entidad —de hecho, mucha gente tuvo miedo— tampoco salió a repudiarla.

En eso parece estar buena parte de la explicación de este cambio de actitud, y de la decisión inteligente de los mismos integrantes de la Sección 22 de no continuar asumiendo que tienen un respaldo ciudadano que la propia población ya no quiso demostrarles en un momento que para ellos era determinante.

14 DE JUNIO

Ayer se conmemoró el noveno aniversario de un conjunto de hechos con los que, independientemente de que estemos de acuerdo o no, nunca deben volver a ocurrir en Oaxaca. La madrugada del 14 de junio de 2006, y luego de 24 días de plantón en el Centro Histórico de la capital oaxaqueña, el Gobierno del Estado decidió desalojar a los integrantes de la Sección 22 del SNTE que se encontraban ahí, exigiendo el cumplimiento de su demanda de rezonificación salarial.

Aquel día, luego de varias horas de enfrentamiento, en el que se combinó la mala planeación del operativo con el mal cálculo de a cuántas personas se enfrentarían, los elementos de la entonces Policía Preventiva, se toparon con un bien agrupado, y numeroso, contingente de profesores, que defendieron los espacios que mantenían ocupados hasta replegarlos por completo.

Así, los 700 elementos dispuestos para la tarea, fueron dispersados por los varios miles de manifestantes con quienes se enfrentaban. Y por eso, al final de la jornada, el gobernador Ulises Ruiz ya no sólo enfrentaba la demanda económica de la Sección 22, sino que ya también se le exigía tanto su renuncia como la de varios de sus funcionarios, y el magisterio se hermanaba con otras organizaciones sociales que también se decían agraviadas por el gobierno estatal, para juntas exigir la salida del régimen gobernante.

Fue a partir de entonces, que la Sección 22 inició el proceso de creación de un organismo que agrupara a todas las organizaciones y grupos ciudadanos que entonces les mostraron adherencia, y estableció un catálogo de demandas cuyo común denominador era la democratización del estado, el arribo de un régimen de gobierno respaldado por la ciudadanía, y la realización de reformas para garantizar que hubiera democracia, fiscalización, rendición de cuentas y transparencia en el ejercicio público.

Así, del primero de los procesos surgió la APPO; y del segundo surgió la exigencia de una nueva legislación que diera cauce a las demandas democráticas del movimiento magisterial y popular, y que se materializara en una legislación y un gobierno con verdadero apego al interés de la ciudadanía.

TIEMPO PERDIDO

Lamentablemente muy poco ha cambiado de entonces a la fecha, y mientras la ciudadanía ha pagado un costo muy alto por todo lo ocurrido. No hay un marco más democrático ni más justo; no tenemos organizaciones comprometidas con la gente; no tenemos un magisterio comprometido con su función. Muchas han sido palabras, pero más ha sido el tiempo perdido.

La Sección 22 busca un argumento para justificar su radicalismo

cnte-plantón-revolución

+ Inverosímiles, las formas de justificar sus acciones incontrolables


El lunes, luego de los comicios, el gobierno federal cambió radicalmente la forma del trato que le da a la Sección 22 del SNTE. Ese día, el vocero de la Presidencia, Eduardo Sánchez Hernández, dijo que el gobierno de la República no negociará las leyes constitucionales con la CNTE. Al mismo tiempo, la SEP anunció la reanudación de las evaluaciones al magisterio. Luego, Gobernación añadió que no negociaría mientras los maestros no estuvieran en las aulas. Frente a esto, el magisterio enfrenta una situación que no termina de entender, y por eso mientras encuentra una justificación decidió acudir a su lenguaje clásico del secuestrador.

En efecto, ayer voceros de la Sección 22 consideraron que el retraso en el regreso a clases en Oaxaca “será culpa de la Secretaría de Gobernación, quien mantiene la cerrazón para reanudar el diálogo (…) Nosotros hemos procurado el diálogo, pero la Secretaría de Gobernación nos ha cerrado, ellos dicen que se regrese a clases, pero el retraso en el regreso a clases va a ser culpa de Segob, no de nosotros”, señaló David Estrada Baños, secretario de relaciones de la Sección 22 del SNTE.

Esa es una respuesta clásica del magisterio, que siempre busca responsabilizar a otros por sus acciones. Utilizando el lenguaje del secuestrador (que toma como rehén a algo o alguien, para luego exigir el rescate que supuestamente ya le pertenece pero que está intentando recuperar), el magisterio hoy pretende de entrada señalar a Gobernación como la responsable de que no inicie el ciclo escolar 2015-2016, a partir de un argumento enfáticamente erróneo. Ellos pararon labores en demanda de diálogo. Gobernación no se ha cerrado, pero dice que las clases deben continuar. En este aparente callejón sin salida argumentativo, es evidente que quien no termina de entender la situación es el magisterio de la CNTE. ¿Por qué?

Porque resulta que Gobernación no se envalentonó inopinadamente, sino a partir de que le halló el punto débil al magisterio, y de que vio superado su principal problema, que era la gobernabilidad previa y durante los comicios. La Sección 22 fue fuerte mientras no hubo acciones específicas de fuerza del gobierno federal. Pero una vez que el gobierno vio que ninguna de sus acciones había rendido frutos, realizó un despliegue policiaco-militar preventivo, en el que la intención nunca fue la confrontación sino la contención.

En ese momento, que era determinante por la realización de la jornada electoral, el gobierno federal parece haber medido el sentir ciudadano frente al despliegue de fuerza. Éste no fue rechazado. Y el magisterio decidió no ir a enfrentar a las fuerzas federales sino tratar de realizar pequeñas acciones concretas para hacer presencia. En la jornada electoral sí hubo enfrentamientos.

Pero éstos fueron aislados frente a la magnitud de la organización y despliegue electoral, y prácticamente intrascendentes frente al grado de participación ciudadana. Las intenciones del boicot —que era la principal amenaza de la Sección 22— fracasaron. Y finalmente el gobierno federal ya no teniendo qué perder decidió cambiar el tono, frente a una serie de acciones violentas, que ahora la Sección 22 también quiere justificar.

LA 22, INOCENTE DE TODO

A propósito de la consulta a las bases que ahora mismo ocurre, sobre si la Sección 22 y la Coordinadora deciden continuar su paro indefinido de labores para presionar al gobierno federal para que dialogue, o si regresan a las aulas para propiciar la negociación, vale la pena releer un documento que ha circulado entre los trabajadores de la educación sobre el supuesto origen —que más bien parece pretexto— de las radicalizadas protestas que culminaron en el repliegue magisterial en la víspera de los comicios, y la ocupación policiaca y militar de la entidad.

“Quiénes apuntalaron el paro indefinido?”, se preguntaban los profesores en dicha “reflexión”. Y la respuesta es, según ellos, “los pozoleros”. Y continúa: “La consulta no fue respetada, porque fueron el 48 por ciento que se consultaron. ¿Quiénes impulsaron que a partir de ese porcentaje nos fuéramos a la lucha a sabiendas que no habían condiciones? Los pozoleros. El boicot, fue una insignia política, no una verdadera confronta. Quiénes mal orientaron el boicot hacia la confronta??? Los pozoleros priistas.

“A unos días de las elecciones, en la última Asamblea Estatal, unos oradorcitos que cobran 500 a 1000 pesos por hablar, impulsaron el voto de castigo a unos candidatos para favorecer a CHEPRI. Quiénes fueron? Los pozoleros. Hoy 7 de Junio, en todas las regiones se mostró la dignidad de los maestros, excepto, en Valles Centrales, el putrefacto lider de los Pozoleros se paseaba en la marcha como si nada hubiera pasado. Quién es ese mercenario?? IRÁN SANTIAGO MANUEL, originario de Juchitán de Zaragoza, lugar donde hoy está la violencia a mayor escala. Gracias a este perverso, por aliarse con el PRI, su pueblo está ensangrentado.

“El Señor Eviel Perez Magaña y Ulises Ruiz Ortiz, (el carnicero de la antequera), financia a Iran Santiago Manuel, y este a sus esbirros oradores en las asambleas estatales. Nunca le ha importado al Movimiento Magisterial, mucho menos a su digno sector de Tlacolula que lo propuso, sector donde nace el primer Consejo Central de Lucha en la década de los ochenta, y hoy, lo traicionan. Este sinvergüenza, se ha enriquecido, pero hoy debe estar preocupado, porque gracias a sus mezquinas ambiciones su pueblo natal esta de luto y embarrado de sangre. Discurso mas y discurso menos, el grupo antidemocrático magisterial, los pozoleros, llevan una carga enorme de culpabilidad, llevan una deuda con la base magisterial y con el pueblo de Oaxaca”.

Según dicho documento, los pozoleros son responsables de todo porque ellos indujeron una votación en la que, según acepta la propia Sección 22, sólo participaron 48 por ciento de las bases consultadas, y no todas como debiera ser lógico. ¿Es acaso una persona, o un grupo, capaz de inducir una consulta de esa magnitud, y todos de cumplirla a pesar de los resultados previsibles? ¿Es eso o es en realidad una justificación sobre las decisiones radicales que luego les traen efectos contraproducentes?

PANORAMA NEGRO

No sería raro que la Sección 22 determinara continuar en el paro indefinido, trasladado a la Ciudad de México. Su última experiencia no fue buena. En la capital del país no recibieron bien a los maestros y, de hecho, regresaron derrotados. ¿Quieren repetir ese escenario? Por masoquismo, parece que sí…