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Resultado priista: irrelevante para el futuro de ese partido en Oaxaca

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+ Partido pulverizado, dividido y desorganizado

 

Es esencialmente irrelevante el resultado de los comicios del próximo domingo para el priismo oaxaqueño. Independientemente de que sus candidatos ganen o pierdan las posiciones legislativas que están en juego, lo cierto es que, de todos modos, todos ya perdieron. Tarde o temprano, las cúpulas nacionales vendrán a poner orden a Oaxaca. Y entonces, a todos les habrán demostrado que por ser políticamente menores de edad, e incapaces de regirse solos, el priismo nacional (o el gobierno federal, posiblemente ya en manos de un priista) sea quien ponga el orden y las soluciones que aquí no han sabido darse.

En efecto, hoy, ante la efervescencia de las campañas y del momento electoral que vivimos todos los mexicanos, en Oaxaca priistas propios y conversos aseguran estar sumados al trabajo del candidato presidencial Enrique Peña Nieto, y además la gran mayoría de ellos han buscado integrarse a alguna de las facciones que impulsa a sus propios candidatos al Senado y a las diputaciones federales. Independientemente de su convicción priista y por Peña, es claro que cada uno busca la satisfacción de su propio interés, y que por eso se integró a la campaña.

En ese sentido, hoy todos tienen, por su lado, una mima apuesta: que además del triunfo de Peña Nieto, su grupo sea el que pueda aportar los dividendos más jugosos, y que a partir de ello se genere la percepción en el priismo nacional, que es a ese grupo a quien debe entregarse la dirigencia y el control del tricolor en nuestro estado. Todos van por lo mismo. Pero en ese camino, todos recelan el trabajo de sus “compañeros” de otras facciones. Y por tanto, unos y otros no dejan de ponerse trabas para tratar de subir, tratando de que sus competidores internos bajen.

Esa actitud insana no es sino resultado de lo que ha sido el priismo oaxaqueño desde que dejó el poder en diciembre de 2010: un conjunto de intereses encontrados, de frivolidades y de compañerismos y simpatías simuladas, que en realidad buscan desacreditarse para ser los beneficiarios de una supuesta herencia política que nadie sabe bien a bien qué contiene, y si sigue existiendo o ya no.

La mejor prueba de que todo es una gran incógnita, es, por una parte, lo incierto del resultado electoral en Oaxaca del próximo domingo. A diferencia de todos los tiempos anteriores (en los que había más certezas que interrogantes sin responder), hoy para el priismo oaxaqueño la posibilidad de saber cuántos votos es capaz de obtener, y qué clientelas sigue conservando entre el electorado del campo y las ciudades, es prácticamente nula.

En el otro extremo, hay otras incógnitas importantes relacionadas con qué es el priismo oaxaqueño en realidad. ¿Hay verdaderamente dirigencia estatal? Queda claro que no. Lo que existe, en un primer plano, es un delegado con funciones de Presidente, que vino con intención de generar orden y concordia al interior del Comité Estatal del priismo, pero que ante la ingobernabilidad interna, hoy está pensando ya en otros proyectos y en otros horizontes.

Tampoco hay dirigencia estatal, cuando el trabajo político del Comité priista está por completo desarticulado; cuando no existe trabajo conjunto y concordante; cuando todos hacen lo que quieren; cuando no existe ni la más mínima identidad y coherencia entre lo que hace y dispone el Presidente, con lo que hacen todos los demás integrantes de su estructura de mando; cuando la Sede Priista parece todo (generalmente, una casa abandonada) menos el centro de operaciones de un partido que, según dice, se apresta a llevarse el “carro completo” en la entidad, y a contribuir con votos al triunfo de su candidato presidencial.

No se puede decir que existe dirigencia estatal, cuando ahí mismo todos están confrontados entre sí, y cuando no existen ni los más elementales vasos comunicantes efectivos entre quienes coordinan la campaña presidencial, con los que hacen campaña por diputados y senadores, y quienes dicen estar al frente de la estructura formal y la operación electoral del priismo.

 

LA GRAN SOLUCIÓN

Con ese trabajo tan difuso, desorganizado e incapaz de ser medible y evaluado de verdad, el priismo oaxaqueño en general ha demostrado todo lo que un conjunto de grupos políticos inteligentes no querría demostrar nunca: debilidad, confrontación, sectarismos y un profundo desorden e incapacidad para trabajar en conjunto.

Ante ese panorama, será irrelevante quién gane y quién pierda, así como también será irrelevante qué grupo entregue los mejores resultados el día de la elección. El pragmatismo propio del priismo nacional de estos tiempos, finalmente impondrá una gran decisión salomónica en la que será la dirigencia nacional (y el propio Presidente de la República, si es que es priista) quien decida en qué manos se queda la dirigencia estatal del priismo, y con qué grupo al frente.

¿De verdad alguien cree que, con las debilidades y desviaciones políticas que han demostrado los priistas oaxaqueños para regirse y convivir, el Comité Ejecutivo Nacional del PRI se arriesgará a llevar a cabo un proceso interno para elegir al nuevo Presidente estatal, o incluso un proceso de “conciliación” entre las facciones priistas locales, para sacar de ella a un dirigente consensado que aglutine a todas las expresiones? Sólo un ingenuo podría pensar eso.

Esa solución a es a todas luces inviable. De hecho, a eso enviaron a Oaxaca al delegado presidente Jorge Esteban Sandoval Ochoa: a buscar la conciliación y el acuerdo entre grupos. Queda claro que no lo logró, y no porque sea un mal dirigente, sino porque los priistas oaxaqueños tienen diferencias irreconciliables, y conflictos y ambiciones que rebasan por mucho cualquier capacidad o posibilidad de acuerdo.

Por eso, lo que finalmente hará en el momento adecuado el priismo nacional (y/o el Presidente de la República) es imponer a un nuevo dirigente, estableciendo las condiciones básicas para que los grupos priistas se sumen, y obligando a todos (al viejo estilo) a sumarse a la “corriente” que beneficie a quien ellos dicen.

 

MENORES DE EDAD

Eso demostrará lo que aquí se ha dicho: que las ambiciones y la incapacidad de negociación y acuerdo entre los priistas oaxaqueños, tarde o temprano hará crisis y demostrará lo menores de edad que son. Eso es lo que ya de antemano está “cantado” si gana Peña Nieto. Pero es lo que no quieren ver quienes siguen ambicionando con ser los beneficiarios de este feudo electoral llamado Oaxaca. ¿Alguien lo duda?

#YoSoy132 y grupos armados: un error, relacionarlos

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+ 2012: para qué “considerar” todas formas de lucha

 

El Movimiento #YoSoy132 es tan novedoso y atípico, que por eso muchas de las organizaciones tradicionales que luchan por el poder en nuestro país, buscan identificarse, o ser asociadas con dicha expresión, como una forma de obtener legitimidad o de demostrar que sí tienen independencia o convicciones democráticas.

Sin embargo, todos aquellos a quienes no conviene un movimiento como el #YoSoy132, necesariamente tratarán de ubicarlo no sólo como un brazo partidista de sus adversarios políticos, sino sobre todo como una expresión identificada con quienes buscan el cambio de régimen político a través de la vía armada, o por medio de las formas más radicales que parecen inaceptables para la ciudadanía “civilizada”.

Sin embargo, lejos de ello, las manifestaciones de simpatía que hasta ahora ha cosechado el Movimiento #YoSoy132 de expresiones guerrilleras, son de las más respetuosas, puntuales  y reflexivas que se hayan ofrecido y, de hecho, éstas debieran ser líneas fundamentales para entender la posibilidad de supervivencia de las distintas expresiones políticas y formas de lucha en nuestro país.

Si hoy alguien pretendiera intencionadamente relacionar a un movimiento como el #YoSoy132 con grupos radicales o guerrilleros, éstos más bien buscan llamar a este grupo a la reconsideración de sus formas de lucha, y de los derroteros por los que debe transitar para lograr ciertas transformaciones en la vida pública de nuestro país.

En efecto, ayer a través de un comunicado, la Comandancia de Zona del Valle de México del Ejército Popular Revolucionario, presentó varias consideraciones fundamentales no sólo para entender el rumbo del Movimiento #YoSoy132, sino el momento crucial que vive nuestro país luego de 12 años de gobiernos federales panistas, de los efectos devastadores de la guerra contra el crimen organizado, de las amplias sospechas sobre fraude electoral (el del 2006 y el que, según dicen ellos mismos, podría ocurrir en estos mismos comicios), y de las complejas condiciones sociales, económicas y políticas en que se encuentra la mayoría de la población en el país.

Particularmente, es interesante entender y conocer con detalle la visión que tiene una fuerza beligerante como el EPR sobre un movimiento de expresiones juveniles de rechazo a las formas tradicionales del ejercicio político, como el #YoSoy132.

Aunque pudiera parecer que las coincidencias son sinónimo de respaldo o de suma en las formas de lucha, lo cierto es que lo único que está ocurriendo es el reconocimiento de ciertas causas en común que, de ninguna forma pudiera significar que grupos de lucha armada como el EPR estuvieran respaldando los postulados de #YoSoy132, o que incluso unos y otros se estuvieran invitando a iniciar un proceso de lucha a través de la vía violenta para transformar las instituciones.

Al contrario. Lo que puede entenderse es más bien un llamado a la cordura y a la reflexión seria de lo que debe ser un movimiento como el #YoSoy132, y de las complicadas circunstancias en que se desarrolla una lucha por la vía armada. Y sin embargo, a partir de eso el EPR acepta que las causas que defienden los jóvenes que hoy se manifiestan a través del #YoSoy132 son legítimas, y llama a todos a tomarlas en cuenta en la magnitud que esto merece.

 

CAUSA JUSTA

En el comunicado de referencia (el cual puede ser consultado en la dirección electrónica http://bit.ly/PDzBC0), el EPR señala enfáticamente lo siguiente: “Somos un partido en la clandestinidad desde hace 48 años, fuimos y somos jóvenes que estamos en la lucha de masas y aportamos lo que podemos, por eso como viejos (jóvenes de corazón) y jóvenes biológicamente, creemos que la actitud de los jóvenes del #Yo Soy 132 es loable porque su existencia es ya un cuestionamiento al régimen neoliberal y sus políticas depredadoras que conducen al ser humano a la barbarie. Estos jóvenes como otros más están aportando ideas y definiciones que deben ser tomadas en cuenta; sin embargo, ante el clamor que se ha escuchado en toda la república sobre que ‘SI HAY IMPOSICIÓN HABRÁ REVOLUCIÓN’, esa consigna la valoramos y aunque puede ser emocional o consciente, les tomamos la palabra. A los que la tomen como consciente, razonada, elaborada con decisión, les opinamos que si se deciden por tal situación, ésta es difícil y de muchos esfuerzos que no implican sacrificios.”

Luego, en otro punto, hacen consideraciones como las siguientes: “Puede darse y es posible que haya levantamientos armados en nuestro país de quienes han sufrido y continúan sufriendo hambre y atropellos caciquiles por parte del PRI y el PAN, partidos que han asesinado, humillado y despreciado a nuestro pueblo (…) Durante todos estos años hemos respetado y estamos de acuerdo con todas las formas de lucha y el hecho de que cada quien determine en lo que se puede desarrollar de acuerdo a sus capacidades y métodos para salvar a nuestra Patria del hambre, la explotación y humillación que cometen los poderosos que aunque sean un pequeño puñado son como un pulpo con sus muchos brazos para oprimir a nuestro pueblo, bienvenidos sean sus esfuerzos que hay que conjuntar.”

¿Qué significa todo esto? Que, en esencia, saludan los esfuerzos del Movimiento #YoSoy132, pero que al mismo tiempo le hacen un fuerte llamado a mantener las convicciones, a no dejarse infiltrar, y sobre todo a tomar decisiones conscientes y razonadas, y evitar que los domine la efervescencia del momento. De hecho, de la lectura a detalle de sus señalamientos, se desprende una especie de llamado a evitar cualquier forma de lucha violenta, y a privilegiar la ruta y las causas que los determinaron desde el principio de su existencia como movimiento organizado.

 

MALAS INFLUENCIAS

Partidos como el PRI y el PAN quisieran ver llamados o reconocimientos de “hermandad” entre grupos armados como el EPR y el Movimiento #YoSoy132. Eso sería como carne fresca para los leones que quieren descuartizar estas expresiones juveniles, y demostrar que, o tienen ligas con sus adversarios partidistas, o que están siendo azuzados por movimientos armados o violentos que tratan de utilizarlos para sus propios fines. Como lo dice el EPR: de ellos, de quienes integran el Movimiento #YoSoy132, dependerá el conducirse con inteligencia, y el no dejarse cooptar por quienes sí pretenden colonizarlos. Esa será un reto esencial para que dejen de ser una expresión meramente coyuntural y demuestren que tienen visión de largo plazo.

PVEM: Aquí en Oaxaca, todos llevan vergüenza compartida

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+ Oaxaca: sólo derrotas y engaño a electores

 

Ayer, el “presidente legítimo” en Oaxaca del Partido Verde Ecologista de México, Hafid Alonso García, se ufanó del “alacrán” que se había llevado el candidato a senador por el PAN, Diódoro Carrasco Altamirano, al conseguir la declinación del aspirante Verde a la Cámara alta, Joaquín Ruiz Salazar. Nadie sabe, en realidad, quién le hizo el favor a quién con esos movimientos, porque lo único cierto es que aquí la historia del PVEM es de derrotas y engaños a los electores, a la democracia… y quizá hasta a ellos mismos.

En efecto, desde hace mucho tiempo el Verde Ecologista en Oaxaca únicamente ha medrado con la representación partidaria que ostenta. En los últimos procesos electorales, han demostrado que los electores oaxaqueños no tienen simpatía ni identidad con las causas que ellos dicen defender.

Han demostrado, todos, que tienen una pésima capacidad para generar simpatía y convocar a nuevos electores a partir no de clientelismos, sino de causas. Y, de hecho, con su propia actuación han también constatado que no tienen preferencias por parte de los electores, ni competitividad, ni legitimidad, e incluso tampoco capacidad para regir su vida interna. Es decir, que son un desastre como partido.

Y es que, aunque pareciera que es un exceso asegurar que han demostrado ser un desastre como partido y como ciudadanos (pues se supone que están organizados políticamente en torno a una causa, que es la ecológica), esto se constata al haber demostrado nula capacidad de atracción, de identidad y de votos, a pesar de haberse agenciado políticamente uno de los temas más rentables de toda causa política en estos tiempos: la ecológica.

Y es que, en casi todos los ámbitos de la vida pública, diariamente constatamos que los temas relacionados con el cuidado y preservación del medio ambiente (o que al menos así lo aparentan) son rentables, lucrativos, atractivos y hasta justificados de antemano.

Todo el tiempo, grupos civiles consiguen oponerse al gobierno ante proyectos, obras y decisiones que pretende imponer, argumentando que se quebranta alguna cuestión relacionada con el entorno ecológico. Todos lo consiguen, menos el Partido Verde, que nunca participa de acciones de ese tipo; que demuestra no estar interesado en los asuntos públicos relacionados con las causas que dice defender su partido en Oaxaca; y que, de hecho, no tiene antecedentes de contacto social, de identidad con causas y de apoyo a grupos que, como ellos, también dicen defender al medio ambiente y los temas relacionados con éste.

Y es que, más bien, los Verdes en Oaxaca han ocupado su tiempo en disputarse el poder, en arrebatárselo, en repartirse como botín los cargos públicos que a veces obtienen de sus negociaciones, y en medrar con el membrete que la dirigencia nacional ha decidido sostener, en aras de sólo justificar la alianza electoral nacional que continúa teniendo con el Partido Revolucionario Institucional.

Por todo eso, parece insostenible no sólo la “espontánea” declinación de uno de sus candidatos en favor de otro que, según parece, no tiene causas ni identidad con él o su partido; pero también, por eso sorprende que la dirigencia patito de ese partido salga a ufanarse de los malos elementos que se van, cuando es claro que éstos son tan cuestionables y tan burdos como los que se quedan.

 

TODOS, ESPURIOS

Rogelio Enríquez Palma llegó a la dirigencia estatal del Verde no respaldado por su larga militancia en la región de la Cuenca del Papaloapan, sino gracias a los favores que en su momento recibió del otrora poderoso priista, Jorge Franco Vargas. Éste, aún detentando en toda su magnitud el peso específico de la representación de la palabra y la decisión del gobernador Ulises Ruiz, dispuso la salida de Ana Luisa Zorrilla de la dirigencia estatal del Verde, y el arribo “consensado” de Enríquez Palma.

En esa historia, todos lo saben, no hubo víctimas ni verdugos. Franco dispuso el fin de la dirigencia de Zorrilla, y el arribo de Enríquez, sólo como un mero enroque. Antes y después de aquel cambio (que ocurrió en 2008 a través de un proceso interno, simulado al mejor estilo priista), el Verde no ha alcanzado a tener más de 500 afiliados; antes y después de aquel cambio, los cargos de elección popular (legislativos y municipales) que obtuvo la dirigencia fueron por cuotas y negociaciones, pero no porque los ganaran en las urnas. Antes y después de ese cambio, el Verde ha sido un membrete en Oaxaca, en el que no han parado las pugnas internas entre los dos grupos que se sienten dueños del partido.

¿Cómo se explica la declinación de Joaquín Ruiz a favor del candidato panista al Senado, Diódoro Carrasco, y la tronante reacción de los dirigentes “legítimos” (es decir, disidentes) de ese partido? Por los grupos a los que cada uno de ellos pertenece.

Por un lado, se entiende claramente que Enríquez Palma continúa respondiendo a los intereses de Franco Vargas, y más ante la decisión de sus otrora aliados del PRI de marginar a su esposa, la ex auditora Superior del Estado, Rosa Lizbeth Caña Cadeza, de las candidaturas a cargos legislativos federales en el proceso electoral que hoy mismo se desarrolla. Si hoy Franco está cerquísima de Carrasco, entonces la decisión de Joaquín Ruiz —candidato de Enríquez— de declinar en su favor se hace más lógica, casi ante cualquier oferta del panista.

Pero hay más. Pues quizá una de las decisiones más cuestionables del delegado Presidente del CDE del PRI, Jorge Esteban Sandoval Ochoa, ha sido la de convocar a lo peor de la disidencia del Verde, encarnada en la figura del impresentable Hafid Alonso, a quien reconoció como interlocutor válido con el tricolor, y a quien implícitamente le legitimó la “calidad” como “presidente legítimo” del Verde en la entidad.

 

“LOS ENEMIGOS DE MIS ENEMIGOS…”

Con todo eso, la decisión de Enríquez, de permitir la declinación de su candidato a favor del panismo es del todo lógica. El priismo oaxaqueño (aliado, según, del Verde) reconoció plenamente a sus peores adversarios. Y si de por sí ya tenía cierta cercanía con Diódoro Carrasco a través de Franco, entonces se actualiza por completo aquella máxima de que “los enemigos de mis enemigos, son mis amigos”. Por eso, seguramente, y además por dinero, Joaquín Ruiz declinó a favor de Diódoro. Los verdes, por ambiciosos y por displicentes, continúan cavando el hoyo en el que sumen cada día más a su propio partido.

Pugna SNTE-CNTE: todo se recrudece, ahora

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+ Gordillo: debilidad está al descubierto

 

Nunca antes como ahora, el Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), había lanzado una ofensiva tan feroz en contra de sus disidentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Esa ferocidad, sin embargo, encuentra su razón en el hecho de que, nunca como ahora, la lideresa nacional y presidenta vitalicia del SNTE, Elba Esther Gordillo Morales, había tenido una posición de tanta debilidad frente a la política nacional.

Nos guste o no, simpaticemos o no con su movimiento, todos los oaxaqueños debemos reconocer que la Sección 22 juega un papel fundamental no sólo en la disidencia magisterial, sino también en el plano nacional de la vida magisterial. A pesar de sus resultados poco dignos en el ámbito estrictamente educativo, es claro que los profesores democráticos de Oaxaca han marcado una ruta más o menos clara sobre cómo debe desarrollarse una lucha política de gran calado, aún teniendo alineados en su contra a los poderes e intereses más importantes del país.

Eso es lo que había ocurrido hasta hace muy poco tiempo. Porque si bien es cierto que los profesores de Oaxaca emprendieron una lucha por la democratización de su vida sindical desde hace más de tres décadas, hasta ahora la dirigencia nacional del SNTE ha mantenido una línea permanentemente oficialista y de connivencia con el poder público, y con el Presidente en turno. Esencialmente, a esa práctica se han opuesto las secciones magisteriales más progresistas —y con mayor contacto social con los sectores menos aventajados del país—, como la de Oaxaca, Guerrero y Michoacán.

De hecho, la profesora Gordillo ha mantenido su poder aplastante en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, gracias a las estratégicas alianzas que ha tejido con los últimos cuatro Presidentes de la República. Si Carlos Salinas la impulsó para ejercer a plenitud el poder dentro del magisterio, Zedillo y Fox ratificaron su no oposición a que la Profesora continuara al frente del Sindicato, siempre que esto le permitiera márgenes de gobernabilidad al gobierno federal, y evitara tanto posibles desbordamientos políticos magisteriales, o conflictos derivados del accionar magisterial.

Por eso mismo, durante muchos años la lucha de secciones magisteriales como la 22 de Oaxaca, ha sido cuesta arriba, y por eso mismo tanto el SNTE como el gobierno federal han tratado de acordonar lo más posible la lucha y los intereses de la disidencia magisterial (agrupada en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación); y por tal razón, de manera conjunta han impedido el crecimiento de expresiones o movimientos alterativos o contrarios al liderazgo de la profesora Gordillo.

Esas alianzas siempre han sido fructíferas para quienes las realizan. Sólo que, a diferencia de los gobiernos en turno —que buscan la alianza con el magisterio nacional por razones de gobernabilidad o de preservación de los intereses políticos en común—, la maestra Gordillo ha jugado siempre con esas alianzas para también ponerlas al servicio de los partidos y sus candidatos presidenciales.

Por eso, y por su pericia y olfato político, hasta ahora la Maestra Gordillo ha caído siempre de pie de todas las empresas políticas en las que se ha involucrado. Sólo que en cada una de esas aventuras, ha dejado buena parte de su aceptación, credibilidad y hasta presentabilidad ante la sociedad mexicana.

Y por eso, aún hoy que está a punto de conseguir una quinta alianza con quien pudiera ser el nuevo Presidente de México (el candidato presidencial priista, Enrique Peña Nieto), el final de su hegemonía parece inminente. A eso le apuesta la CNTE. Y por eso, hoy más que nunca las baterías del SNTE (en manos de Gordillo) están torpedeando a quienes han sido sus opositores eternos.

 

EL RADICALISMO ERA INMINENTE

Es tal la aversión que hoy demuestra el SNTE sobre su disidencia, y es tanta su necesidad de acreditarse frente a la sociedad mexicana, que sólo por esas dos razones se explica a la perfección los comerciales televisivos que desde hace tiempo aparecen en cadena nacional de televisión, pagados por el CEN del SNTE, en el que se hace la diferencia entre los maestros “comprometidos con la educación”, y los de la CNTE, que sólo se dedican a cerrar calles, provocar problemas y abandonar las aulas.

Esa es una postura del SNTE que, además de frívola, es engañosa. Esto porque, si bien es cierto que no mienten al acusar a los profesores de la CNTE de abandonar las aulas y provocar problemas, sí lo hacen cuando ellos tratan de hacerse pasar por profesores comprometidos. Los resultados globales de la educación en México, demuestran que son igual de ineficientes los maestros puros y los conversos. Y que, por tanto, sus acusaciones mutuas más bien tienen otras finalidades que no radican directamente en el problema educativo del país, sino en los intereses políticos que se disputan.

Por todas esas razones, 2012 era un momento crítico para el manejo del conflicto magisterial en Oaxaca. Un manejo ineficiente de ese aspecto en específico, combinado con todos estos conflictos, y el posible crecimiento de la disidencia magisterial nacional (hasta el punto de provocar la salida, aún negociada, de la profesora Gordillo), bien pudo haber desbordado la efervescencia política y, aún cuando el conflicto no se dirimiera en Oaxaca, sí habría provocado aquí más días de paro, más días de plantón, y más inconformidad entre la sociedad que exige soluciones y no explicaciones para los problemas sociales que aquí enfrentamos.

Al final, es claro que los tiempos que vivimos son raros. La política nacional lleva una ruta de sí distorsionada (tan lo es, que por eso la maestra Gordillo tiene hasta su propio partido política), que no tiene puntos de referencia, y tampoco estabilizadores que garanticen que el resultado será favorable para el país.

 

PROBLEMA DE LARGO PLAZO

Un primer problema, potencial para la gobernabilidad de Oaxaca, se resolvió con el fin del paro de labores de la Sección 22. Pero es claro que la pugna entre el SNTE y la CNTE no sólo prevalecerá, sino que se incrementará irremediablemente con el paso del tiempo. Eso no debemos pasarlo por alto, porque dentro de mucho volverá a hacer crisis. Y los efectos pueden ser inusitados… porque lo que estará en juego es nada menos que la dirigencia nacional del Sindicato Magisterial.

Sección 22: 2012 es un año clave

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+ Todos sus intereses se entrelazan

 

El magisterio democrático de Oaxaca atraviesa por momentos extraordinariamente complejos. En estos momentos, sólo así puede entenderse la preocupación del gobierno estatal por su relación con la Sección 22, y también el alto costo que particularmente tuvo la negociación del presente año para desactivar la protesta. El estado actual del magisterio oaxaqueño rebasa por mucho el solo ámbito estatal, y se inscribe en un mundo de definiciones y disputas que, si otras hubieran sido las condiciones, bien pudieron haber incendiado nuevamente la entidad.

En efecto, para muchos fue descabellado, excesivo y desorbitado el arreglo habido entre el Gobierno del Estado y la Sección 22 del SNTE. A simple vista, pareciera que el Estado entregó todo lo que tenía —recursos económicos, capital político, credibilidad, aceptación ciudadana, etcétera—, y que también hipotecó el futuro de las siguientes generaciones, en aras de tener contento a un gremio que no sólo exige, sino que extorsiona y amaga con generar disturbios y afectaciones, cada que no se le cumplen sus reclamaciones o se le satisfacen sus caprichos.

Sin embargo, es evidente que si ya de por sí en política nada es casualidad, el tamaño del arreglo entre el gobierno estatal y la Sección 22 en el presente año, tampoco pareció ser a título gratuito. Todo esto, más bien, fue consecuencia del cálculo político previo hecho por los negociadores estatales de esta situación potencial, y de las condiciones favorables en que se dio una negociación que, es cierto, tuvo un costo elevadísimo; pero que, al final, tiene posibilidad de ser relativamente razonada a partir de los riesgos nacionales que implica un mal manejo de la estabilidad del sindicato magisterial.

Y es que, como lo decíamos en líneas anteriores, hoy la situación del magisterio oaxaqueño no sólo se inscribe en el contexto local, sino también en el nacional. La Sección 22 del SNTE es, de hecho, uno de los más importantes bastiones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, que a su vez constituye el principal foco de oposición a la corriente dominante en el Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que es liderado indiscutiblemente por la maestra Elba Esther Gordillo Morales.

Por si ello fuera poco, la Coordinadora, a través de sus poderosas representaciones estatales en Oaxaca, Guerrero y Michoacán, fundamentalmente, tiene también intereses nacionales en juego, y todo esto se refleja en cada proceso electoral, en el que los grupos dominantes al interior de esa Coordinadora asumen claras posiciones respecto a los candidatos presidenciales, y trabajan no sólo en la promoción y movilización de los maestros a favor de sus candidatos, sino fundamentalmente creando condiciones de inestabilidad, a partir de las cuales puedan también generar condiciones adversas para los otros candidatos, sus gobiernos aliados, los partidos que los postulan, y los bastiones en los que pretenden sacar votos.

Si a todas esas condiciones le agregamos el nada halagüeño contexto local, entonces lo que tendremos como resultado es un coctel explosivo que en cualquier momento podría generar una crisis. Esa crisis sólo necesitaría un pequeño detonador.

Y eso es lo que trató de evitar el gobierno con la costosa negociación, que derivó en la entrega de más recursos económicos, en la destitución del Titular del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, y en el establecimiento de una aparente nueva relación… dominada por los profesores democráticos de la Sección 22 del SNTE.

 

CONTEXTO PELIGROSO

Hace seis años, el contexto era parecido al actual. La Sección 22 tenía definiciones muy claras respecto a los candidatos presidenciales; tenía claro que su papel en Oaxaca debía ser definitorio en el contexto nacional, y que ellos tenían el deber de actuar, a partir de esas circunstancias tan particulares, a favor de su candidato presidencial, que era el postulado por los partidos de izquierda. Sólo que ahí la acción oficial no calculó bien todas esas circunstancias.

En efecto, todos aquellos que recordamos con algún detalle el contexto del 2006 podemos saber que el pliego petitorio de la 22 era un mero pretexto para involucrarse de lleno en la lucha electoral. Sus exigencias eran, por eso, hasta cierto punto inalcanzables. Sólo que, en ese contexto, se encontraron con un gobierno estatal (encabezado por Ulises Ruiz Ortiz emocionado porque su amigo entrañable era Candidato Presidencial del PRI, y teniendo como negociador a un soberbio e intolerante Jorge Franco Vargas) que no tuvo clara la ruta a seguir y cometió errores que luego costaron miles de millones de pesos más no sólo a las arcas públicas, sino a todos los oaxaqueños.

En aquellos tiempos, el gobierno estatal y la 22 pelearon por una suma relativamente considerable de dinero, que la administración estatal se negó a dar a los democráticos. Éstos se empecinaron en no ceder ni un ápice en sus pretensiones. Y el gobierno lejos de entender que esa era justamente la posición de fortaleza de los profesores oaxaqueños, decidió echarles a la policía, antes que encontrar una solución consensada.

El resultado fue desastroso. Porque al tratar de replegar a los profesores, el gobierno estatal sólo consiguió fortalecerlos. Y negándose a entregar los recursos les dio bandera no sólo para continuar en la lucha presidencial (pues sus acciones fueron determinantes para el triunfo arrollador de Andrés Manuel López Obrador en Oaxaca, y de todos los candidatos a diputados y senadores, incluyendo a quien hoy gobierna la entidad), sino también para afianzar sus posiciones dentro de la entidad.

Al final, de todos modos el gobierno tuvo que entregar todo, en una negociación que le costó asimismo todo al gobierno y que, de antemano, terminó de descomponer la imagen (de por sí mala) del gobernador Ruiz, y de arrodillar al gobierno a los intereses magisteriales y de los grupos populares que luego se adueñaron de la revuelta popular.

 

RAZONES DEL CÁLCULO

Tratando de evitar algún escenario similar, según se entiende, ahora el gobierno estatal decidió ceder posiciones importantes en aras de lograr que la 22 pasara en Oaxaca este momento crítico, que también se llega en un ciclo sexenal. Además de las antes apuntadas, existen otras razones que determinaron este resultado. Una de ellas es su propio proceso de sucesión seccional. El otro es su pugna con la maestra Gordillo. Pero de eso, hablaremos mañana.

AMLO: un pacto educativo, que no privilegie los extremos

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+ Gobernabilidad no debe tener un costo tan alto

 

Aquí en Oaxaca, el candidato presidencial de las llamadas “izquierdas”, Andrés Manuel López Obrador, propuso un pacto educativo “para que haya clases de lunes a viernes”. Dijo que, de ganar la Presidencia, Elba Esther Gordillo no continuaría manejando la educación en el país. Y luego de reconocer que los maestros de Oaxaca “sí trabajan” y “sí están comprometidos”, llamó a todos a convertir a nuestra entidad en ejemplo “para el país”. ¿Está seguro el tabasqueño de lo que dice?

Queda claro que romper la inercia que lleva la educación pública en Oaxaca rebasa por mucho las solas promesas de un candidato presidencial, e incluso las prioridades del gobierno local. De hecho, nuestra entidad es punta de lanza de todos los males y atrasos que tiene un rubro tan importante como el de la instrucción pública.

Aquí se anidan no sólo problemas de aprovechamiento y de bajos niveles del proceso enseñanza-aprendizaje en las instituciones públicas de educación controladas por la Sección 22 del SNTE; también existen graves cuestionamientos por el corporativismo sindical, por su radicalismo y por la proclividad que tienen los grupos dominantes del magisterio democrático por endurecer cada vez más los mecanismos de control sobre sus agremiados, y al mismo tiempo por involucrarse en cuestiones políticas y de disputas por el poder, independientemente de nunca dejar de lado sus ambiciones por continuar acrecentando sus conquistas sindicales.

Por ello, si presidenciables como López Obrador asumen que es urgente el rescate de la educación pública en la entidad, deben también reconocer que el problema no sólo radica en que los regímenes de gobierno en nuestro estado sean antidemocráticos, corruptos o autoritarios, sino también en el hecho de que aquí, en nombre del más noble de los sindicalismos, se ha anidado uno de los totalitarismos más radicales que conocemos en el país. Curiosamente, ese totalitarismo sindical ha sido sistemáticamente perdonado y justificado siempre en aras del mando democrático en que se ha envuelto, y por las simpatías que eso genera en los grupos progresistas o “no alineados” que buscan la desincorporación de los regímenes de gobierno.

Por si ello fuera poco, resulta que muchos de esos grupos que han santificado de forma acrítica e incuestionable la lucha de los profesores democráticos de la Sección 22, y en general de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, son los mismos que hoy arropan al candidato presidencial de “las izquierdas”.

Eso, de entrada, pone en tela de duda cualquier calidad de arreglo o de “pacto por la educación”, si éste tiene compromisos pactados bajo la mesa, o si arreglarse es tomado como sinónimo de inclinar la balanza a favor de quienes, en efecto, luchan por la educación, pero que también lucran y dañan en nombre de ella.

Un pacto educativo, por tanto, debiera abarcar la necesidad de rescatar la educación y comenzar el proceso de desincorporación de los caciquismos sindicales; pero también debiera pasar no por el desmantelamiento de los grupos progresistas del magisterio, pero sí el establecimiento de reglas claras, y marcos de negociación específicos, que regularan y transparentaran su relación con el gobierno federal y de las entidades federativas.

 

DAR TODO, NO

Todos aquellos que, en el ámbito nacional, hablan de la necesidad de consolidar la gran reforma educativa, y aseguran que para ello es indispensable que sea liquidado el corporativismo, y el caciquismo sindical de la profesora Elba Esther Gordillo Morales, están equivocados.

También lo están quienes dicen que la educación en Oaxaca sólo mejorará al liquidarse la Sección 22 del SNTE, o al terminarse la lucha gremial que esta Sección magisterial ha encabezado por años frente a los gobiernos estatal y federal. Privilegiar los extremos nunca traerá aparejada una solución correcta para cualquier problema.

Ese es hoy el problema que tiene el gobierno de Oaxaca en su relación con la Sección 22, y es el que traería un remedio similar planteado por un gobierno como el de López Obrador, si de antemano santifica y exime de responsabilidad a la Sección 22. En el caso del gobierno local, es claro que éste ha buscado destrabar la mala relación con el magisterio democrático, a partir de evitar al extremo cualquier tipo de confrontación, y de entregarle todos los recursos, las posiciones administrativas del sector educativo, y todos los intereses en el ámbito político.

Sólo a partir de eso se explican los arreglos más o menos “a favor de la educación” (y de la costosa “gobernabilidad”, como lo comentábamos la semana pasada en este espacio) que ha habido en los dos últimos años, y de la relación fríamente tersa que existe entre el gobierno estatal y la dirigencia seccional del SNTE, a pesar del complejo momento político por el que éste nacionalmente atraviesa.

Si, en esa misma lógica, López Obrador asume que el arreglo del problema educativo de la entidad se encuentra en la entrega total a la Sección 22 del SNTE, y a su santificación sin ningún tipo de crítica o cuestionamiento por sus rudos métodos de lucha, y por la poca preocupación que demuestran por los temas estrictamente educativos, y por los bajos resultados que entregan a los oaxaqueños, entonces de antemano podríamos asegurar que su salida es equivocada, demagógica, costosa y peligrosa ya no sólo para Oaxaca, sino para la nación.

Es cierto que ha sido, y seguiría siendo, un error desmantelar el SNTE, como también lo sería tratar de erradicar a la Sección 22. Sin embargo, el otro extremo indica que también sería erróneo continuar por la ruta que hasta ahora han seguido los gobiernos para evitar el choque.

Por eso mismo, todo pacto educativo necesariamente tendría que pasar por un diálogo abierto y amplio con toda la sociedad oaxaqueña, y por la consideración de todas las aristas y necesidades de los oaxaqueños, y no sólo de los profesores de la Sección 22 del SNTE. Cualquier otro arreglo sería sólo la continuación del drama educativo que los oaxaqueños hemos vivido ¡en los últimos 32 años!

 

MOMENTO CRÍTICO

La Sección 22 pasa por un momento crítico. Siendo éste año presidencial, también lo es de sucesión en su dirigencia estatal. La Coordinadora se encuentra en un momento de definiciones frente a la maestra Gordillo. Es, de nuevo, un sexenal punto de quiebre, riesgoso para Oaxaca. Abundaremos.

Reforma religiosa no reivindica a diputados

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+ Congreso liberal, sólo para lo que conviene

 

El pasado miércoles, el Congreso del Estado decidió rechazar la reforma al artículo 24 de la Constitución federal en materia de culto religioso. Si la LXI Legislatura comienza a dar muestras de una tendencia liberal y anticlerical, entonces los diputados locales oaxaqueños están ahora obligados a revisar otras decisiones constitucionales que fueron determinadas por intereses eclesiásticos, y que también abonan al rompimiento del Estado laico por el que el miércoles decidieron votar en contra de esa reforma.

En efecto, aunque poco alcanza a entenderse el fondo de la reforma a la Constitución federal que se pretende, ésta tiene que ver no con el ensanchamiento como tal de la libertad religiosa o de culto de las personas, sino más bien se inscribe en el agrandamiento del marco de influencia que podrían tener las asociaciones religiosas a partir de esta modificación.

Y es que al hacerse más amplio el espectro de esa libertad tanto para las personas, como para las asociaciones encargadas de profesar y difundir algún culto, también se abre la posibilidad de que éstas puedan acceder a medios y recursos que hoy le están vedados.

Particularmente, la modificación al artículo 24 de la Constitución Federal podría dar pauta para que asociaciones que promueven el culto religioso pudieran no sólo acceder a medios de difusión masiva (libertad que ya está garantizada actualmente, por medio de la cual, por ejemplo, las iglesias y congregaciones pueden contratar espacios en medios de comunicación), sino que ellos mismos pudieran tener sus propios medios de difusión (no sólo relacionados con medios de información) para dar una mayor cobertura a las actividades de culto religioso que promueven.

Esto porque uno de los puntos álgidos que plantea esa reforma radica justamente en eso: en que el ensanchamiento de una libertad de culto religioso (para quien lo promueve y para quien lo ejerce) trae aparejado algo que se conoce como “libertad de difusión” de esas creencias religiosas tanto en privado como en público. Y si el decir, difundir o promover algo en privado no tiene ningún problema, esto pasa a otro ámbito cuando se dice que la reforma abriría la posibilidad de que las asociaciones religiosas tuviesen el reconocimiento constitucional de herramientas de difusión aún más poderosas de las que tienen.

¿A qué se refieren esas “herramientas”? A que, en términos sencillos, con la aprobación de la reforma al 24 constitucional se estaría buscando que las propias asociaciones de culto pudieran tener sus propios medios de difusión (entendidos éstos como medios de comunicación, por completo dedicados al servicio de la difusión de una religión, culto o creencia en específico), así como también sus propias instituciones educativas a través de las cuales pudieran hacer una promoción de las creencias que ellos profesan.

Esto es lo que, en realidad, enrarece las motivaciones de la reforma. Porque más allá de ello, en realidad en México desde hace décadas están resueltos prácticamente la totalidad de los problemas relacionados con que el Estado no permita la realización de un culto religioso, o que fuese intolerante con alguna organización promotora de creencias de fe, o con la forma de realización de algún tipo de culto.

Por eso, queda claro que la reforma al artículo 24 constitucional federal tiene motivaciones ocultas, enmascaradas en la libertad de creencia, que deben ser censuradas no porque sean en sí reprobables o regresivas o atentatorias en contra de los principios liberales que rigen a nuestra Constitución, sino por el hecho mismo de presentarse como un engaño a quienes creen que la razón es el ensanchamiento de la libertad, cuando en realidad lo que se busca es que las asociaciones religiosas tomen espacios dentro de los medios y las distintas formas que existen para difundir las creencias religiosas.

 

REVISAR OTROS TEMAS

Ahora bien, si las fracciones parlamentarias que demostraron una vocación liberal y de avanzada en el Congreso del Estado, de verdad tiene ganas de revisar todos los temas que atentan contra lo que ellos denominan o entienden como Estado laico, entonces tendrían también que comenzar a analizar otros temas paralelos, que ya son vigentes en nuestra legislación y que en otros tiempos no sólo no fueron rechazados por conservadores y regresivos, sino que también fueron promovidos no sólo por la iglesia católica, sino por todos los partidos que ahí tienen representación legislativa.

¿De qué hablamos? De la reforma a la Constitución Política del Estado que, en 2009, estableció en su artículo 12 que en Oaxaca se garantiza el derecho a la vida desde el momento de la concepción. ¿Por qué?

Porque independientemente de que esa determinación implica el hecho de eliminar por completo cualquier posibilidad de reglamentación del aborto voluntario en la entidad (e incluso obligaría a eliminar del Código Penal local todas las formas de autorización legal del aborto por parte del Estado), lo grave es que esa reforma fue confeccionada y promovida también desde las cúpulas de la Iglesia Católica; que, además, fue negociada y consensada desde las altas esferas religiosas con las altas esferas políticas de la entidad; y que, por esas razones, fue aprobada en la LX Legislatura local por todas las fracciones parlamentarias ahí representadas, independientemente de la filiación política e ideológica que cada una de ellas dijera tener.

No sólo por lo que literalmente obliga esa reforma, sino por los intereses y la forma de negociación que representa, esa reforma debiera echarse por tierra para que, luego, en un verdadero proceso legislativo y deliberativo, se llegase a una conclusión verdaderamente legítima sobre si se debe o no establecer la garantía de la vida desde el momento de la concepción en la entidad, y el alcance que esto debiera tener en relación a la legalización del aborto voluntario, que es uno de los temas que más ruido le ha hecho a la Iglesia Católica en los últimos años.

 

CONGRESO DE CONVENIENCIAS

Esta Legislatura no debe ser eso: un Congreso de poses que acepta o rechaza reformas según sea la conveniencia política del momento. En esta y en todas las Legislaturas debe haber mayor capacidad para digerir los problemas y las decisiones a las que se enfrentan, y no sólo dar pautas de independencia y laicidad sin entrar a revisar el pasado. Los poderes fácticos, hoy y nunca, deben determinar las decisiones que toman los legisladores.

Desalojo: sólo ganamos “gobernabilidad”

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+ Las causas continúan sin respuestas claras

 

Hoy se cumplen seis años del intento de desalojo de que fueron objeto los profesores integrantes de la Sección 22 del SNTE, del plantón que en 2006 mantenían en el Centro Histórico de la capital oaxaqueña. Desde entonces, han corrido ríos de dinero y acuerdos entre las partes en conflicto, pero lo cierto es que ninguno de ellos ha pasado por una verdadera democratización de las causas sociales más importantes de la entidad, que entonces se pusieron en la mesa de las inconformidades.

Haciendo un ejercicio rápido de memoria, debemos preguntarnos qué ocurrió hace cinco años. Pues bien, la madrugada del 14 de junio de 2006, y luego de 24 días de plantón en el Centro Histórico de la capital oaxaqueña, el Gobierno del Estado decidió desalojar a los integrantes de la Sección 22 del SNTE que se encontraban ahí, exigiendo el cumplimiento de su demanda de rezonificación salarial.

Aquel día, luego de varias horas de enfrentamiento, en el que se combinó la mala planeación del operativo con el mal cálculo de a cuántas personas se enfrentarían, los elementos de la entonces Policía Preventiva, se toparon con un bien agrupado, y numeroso, contingente de profesores, que defendieron los espacios que mantenían ocupados hasta replegarlos por completo.

Así, los 700 elementos dispuestos para la tarea, fueron dispersados por los varios miles de manifestantes con quienes se enfrentaban. Y por eso, al final de la jornada, el gobernador Ulises Ruiz ya no sólo enfrentaba la demanda económica de la Sección 22, sino que ya también se le exigía tanto su renuncia como la de varios de sus funcionarios, y el magisterio se hermanaba con otras organizaciones sociales que también se decían agraviadas por el gobierno estatal, para juntas exigir la salida del régimen gobernante.

Fue a partir de entonces, que la Sección 22 inició el proceso de creación de un organismo que agrupara a todas las organizaciones y grupos ciudadanos que entonces les mostraron adherencia, y estableció un catálogo de demandas cuyo común denominador era la democratización del estado, el arribo de un régimen de gobierno respaldado por la ciudadanía, y la realización de reformas para garantizar que hubiera democracia, fiscalización, rendición de cuentas y transparencia en el ejercicio público.

Así, del primero de los procesos surgió la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca; y del segundo surgió la exigencia de una nueva legislación que diera cauce a las demandas democráticas del movimiento magisterial y popular, y que se materializara en una legislación y un gobierno con verdadero apego al interés de la ciudadanía. Tanto la Sección 22, como la APPO, establecieron, en abstracto, todo ese conjunto de demandas, que además fueron su parapeto y justificación durante el tiempo que duró el conflicto y en los años posteriores.

Sólo que hoy, seis años después, debíamos preguntarnos en qué estado se encuentran ya no esas reformas en abstracto, sino en específico, que se demandaban y que se supone que fueron cumplidas con la reforma constitucional y con el cambio de régimen gobernante en la entidad; pero sobre todo, debíamos preguntarnos en dónde se encuentran hoy aquellos actores y causas fundamentales del movimiento que dieron legitimidad, fuerza y motivos al grupo político que hoy gobierna Oaxaca.

 

SÓLO GOBERNABILIDAD

En este punto debiéramos preguntarnos qué ganamos los oaxaqueños en estos seis años. En el recuento, necesariamente debieran entrar un cambio de grupo gobernante; también debiera abarcar la materialización de una reforma constitucional que, según se plantea, pretende democratizar la vida pública de la entidad; pero más allá de eso, debiera también abarcar si hemos ganado algo los oaxaqueños en los aspectos que directamente nos atañen a nosotros y que se reflejan en nuestro día a día.

Haciendo el recuento, el cambio de régimen ha provocado un cambio, aunque no necesariamente un cambio con todas las aristas positivas. Hasta hoy, el grupo gobernante no ha terminado de afianzarse en la posibilidad de tomar todas las riendas el Estado. Inicialmente se pensó que la pluralidad de fuerzas que integra al sector gobernante sería un elemento de contribución a una mejor gobernabilidad.

Hoy, sin embargo, puede verse que el resultado ha sido contrario no sólo para la sociedad, sino para el mismo Gobernador del Estado, que hoy paga las consecuencias de las aldeas de poder que se crearon al interior mismo del gobierno, y que no todas están encaminadas al logro del bien común y de los objetivos de este régimen.

La reforma constitucional, por su parte, no ha logrado generar más cambios que los meros declarativos. La gran mayoría de los mecanismos de democracia directa incluidas en el nuevo Texto Constitucional, hoy están enunciados pero no existe posibilidad positiva de hacerlos valer. No hay certeza, además, de que, tal y como están, esos mecanismos puedan ser verdaderamente funcionales y útiles para la sociedad.

Al final, lo que parece es que lo único que —medio— nos ha quedado a los ciudadanos es el control de la gobernabilidad. Con todos sus asegunes, hoy la gobernabilidad de la entidad parece mucho más controlada que en los años previos. Eso, sin embargo, no es suficiente ante una sociedad que cada vez está más cansada de la falta de orden, y que tiene menos tolerancia a las formas de lucha que ejercen los mismos grupos que protagonizaron el conflicto magisterial, y que hoy mismo continúan teniendo actividad de presión al gobierno en turno.

Eso, al final, debiera quedarnos como un precedente grave de insuficiencia. Resulta, pues, que los oaxaqueños no hemos entendido las lecciones y los imperativos del conflicto magisterial y popular que inició hace exactamente seis años, y que a pesar de sus altos costos no ha sido lo que la mayoría quiso, ni ha cumplido con los propósitos para los que se supone que fue generado.

 

LUCHA ¿SÓLO POR PODER?

No debiéramos comprender este conjunto de episodios como parte de la lucha por el poder. Aunque esa es la lectura que le dan todos los grupos políticos de la entidad, lo cierto es que este conflicto tuvo una base social más amplia que no ha sido satisfecha ni retribuida por su participación y sus anhelos. Reducir todo a una mera trifulca explica sólo una parte de la crisis. Lamentablemente esa es la visión predominante porque entre nosotros no ha habido posibilidad de pasar a fases superiores, que la de la convivencia mínima y el control básico de la gobernabilidad.

Aquí, en Oaxaca, #NoTodosSomos132

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+ No se trata de discursos, sino de acción

Está de moda que muchos por convicción o por rebeldía, pero también por imitación y hasta por pose, se declaren partidarios del Movimiento #YoSoy132. Ésta parece ser una expresión genuina del hartazgo y la inconformidad de las clases sociales más jóvenes e instruidas del país, por los resultados que ha dado la clase política del país en la última década. Oaxaca no ha estado exenta de partidarios del Movimiento #YoSoy132. Sin embargo, para asumirnos como tales también debiéramos analizar lo que hemos sido como actores parte de la vida pública local, y todo lo que, a pesar de nuestras circunstancias, hemos dejado de hacer.
En efecto, el Movimiento #YoSoy132 nació como una expresión genuina de jóvenes estudiantes, pertenecientes a una de las universidades privadas más importantes del país, que injustamente fueron calificados como “porros” por la dirigencia nacional del PRI. En uno de los videos iniciales, un grupo de universitarios identificados con esta expresión, establecieron líneas específicas sobre la visión que tienen miles de jóvenes mexicanos pertenecientes a las generaciones que están a punto de egresar de las universidades, y que ya se dan cuenta de la realidad en la que viven, así como las contradicciones y deficiencias que tiene nuestra clase política y gobernante.
En dicho video, en el que 131 estudiantes de la Universidad Iberoamericana desmienten a aquellos que los calificaron como porros, y se acreditan como estudiantes de esa universidad, establecen una visión de país que hasta ahora no había sido reconocida expresamente por los grupos de mayor edad en nuestro país. Con expresiones como “veo mi país muy mal. No les creo a los medios, ni mucho menos a los partidos políticos. Estoy en este movimiento de universitarios y no acarreados, porque a mí también me dio mucho coraje y dolor la forma en que los medios nos intentaron ver la cara. Ya estamos hartos de que nos manipulen”, tratan de establecer identidad con quienes ya no buscan identidad con partidos sino con ciertas causas de interés general para nuestro país.
Esto, como era de esperarse, tuvo eco en todo el país. En muchos predominó la declaración de antipeñanietismo del Movimiento #YoSoy132. Pero en otros, la identidad se generó a partir de la no identificación con los representantes tradicionales de los partidos y de los poderes fácticos que dominan la nación. Como era de esperarse, esto también tuvo eco en nuestra entidad. Y por esa razón, en diversas universidades y agrupaciones juveniles se gestó la idea de replicar ese Movimiento y asumir pública su concordancia con el Movimiento #YoSoy132.
Hasta ahí todo parece lógico y coherente. Sin embargo, si en alguna otra expresión espontánea de inconformidad pudiera tener identidad el Movimiento #YoSoy132, ésta necesariamente debiera ser con el movimiento magisterial de Oaxaca, ocurrido en 2006.
Ambos movimientos se gestaron a partir de inconformidades sociales acumuladas; ambos movimientos detonaron por actos específicos del grupo gobernante (o en el caso específico del Movimiento #YoSoy132, de quienes posiblemente lleguen al poder federal); y en ambos casos, esos movimientos lograron una aceptación social sin precedentes, que les brindó la fuerza, el respaldo y la capacidad política para transformar aspectos específicos de la vida pública de la sociedad en los que se declararon interesados.

NO A DOBLES FRACASOS
El Movimiento #YoSoy132 está en proceso de constituirse y de definir, más allá de la euforia y el momento político de su surgimiento, los derroteros que seguirá como movimiento específicamente constituido, y como expresión de ciudadanos que buscan la democratización del país desde prácticas y trincheras específicas.
El gran riesgo que corre esta expresión de la ciudadanía joven, se encuentra en la posibilidad de que el movimiento se desacredite por decisiones políticamente equivocadas; que tome rumbos meramente idealistas y por tanto inalcanzables en la vida práctica; o que, incluso, termine avasallado —o colonizado— por algún partido político, o por otras expresiones sociales, políticas o partidistas más experiencia y mañas en la praxis política a ras de suelo.
Sin embargo, más allá de las expresiones específicas del Movimiento #YoSoy132, en Oaxaca debiéramos ser más cuidadosos. Aunque, en conjunto, quienes integramos la sociedad oaxaqueña joven y universitaria, nos hemos negado a revisar y reconocer el fracaso que constituye para todos el movimiento político del 2006.
Porque aún cuando éste no fue un movimiento iniciado por jóvenes, sí fue seguido por cientos de ellos —nosotros— que desde diversas trincheras buscaron, o dijeron buscar, la posibilidad de transformar la realidad imperante, y generar condiciones más democráticas y justas para la interacción entre el poder y la sociedad civil.
En Oaxaca esa posible expresión fracasó. Esto porque más allá de la alternancia de partidos en el poder, y del “derrocamiento” electoral del gobernador Ulises Ruiz (hasta 2010 y a través de las urnas), ni los jóvenes, ni nadie tuvo la capacidad de ver más allá del momento político ni de construir una agenda real de temas específicos a partir de la cual se buscara una transformación y democratización de la vida pública de nuestra entidad.
¿Mentimos? Claro que no. Los jóvenes oaxaqueños no entendieron (entendimos) que eran tan importantes las expresiones callejeras como la necesidad de glosar los planteamientos del movimiento; no hubo capacidad de comprender que había que pasar de la violencia y la inconformidad a los planteamientos específicos. Aquí no hubo condiciones para que se vieran las condiciones reales de nuestra sociedad, y se buscaran planteamientos y mecanismos de mediano y largo plazo para que las cosas cambiaran.

¿QUÉ CAMBIÓ EN OAXACA?
Si debiéramos hacernos esa pregunta en Oaxaca, a la luz del Movimiento #YoSoy132, lo que podríamos responder es que lo único que cambió fue el régimen y el grupo gobernante. Lo que trató de hacerse como reforma política fue parte de la agenda del gobierno y de un despacho de asesores, pero no del movimiento popular encabezado por los maestros y los jóvenes en 2006. No cambiaron las condiciones de desigualdad, de falta de oportunidades, de inequidades, e incluso de excesos y poca apertura a la democracia por parte del grupo que detenta el poder. por eso, antes de declararnos partidarios del Movimiento #YoSoy132, debiéramos revisar nuestro pasado. Nos llevaríamos un fiasco como jóvenes y como ciudadanos.

El blog Al Margen Oaxaca, del periodista Adrián Ortiz Romero, informa:

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Que a partir de mañana miércoles 13 de junio de 2012 se reiniciará la actualización diaria de este espacio de análisis y opinión de la vida pública de Oaxaca. Agradecemos a todos nuestros seguidores en Twitter y Facebook, y a suscriptores al blog, por su paciencia, interés y comentarios. Y reiteramos nuestro compromiso por continuar en la construcción permanente de esta trinchera periodística oaxaqueña.

Gracias.

Atentamente,

Adrián Ortiz Romero C.