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El diálogo por la bilateralidad sólo busca mantener el equilibrio al interior de la S-22

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A pesar de que el gobierno de Oaxaca parece transitar en los linderos de lo riesgoso al continuar dialogando con la Sección 22 del SNTE sobre el proceso de “bilateralización” de la educación, todo esto más bien debería entenderse en el contexto de las tensiones que existen tanto en el frente estatal, como en el gobierno federal, y al interior del propio magisterio, por el sostenimiento de las negociaciones políticas y salariales, el impasse en el que entró el conflicto magisterial luego de los sismos, y la cercanía con la elección federal de 2018. Aún cuando parecieran cuestiones aisladas, en realidad todo parece concatenado y por eso es importante comprenderlo.

En efecto, en los últimos días hemos visto cómo la Sección 22 del SNTE reactivó sus acciones de protesta, y nuevamente estableció como uno de los temas prioritarios de su agenda la continuación del diálogo por la “bilateralización” de la educación pública en Oaxaca. ¿Qué buscan? Quieren, en realidad, que la administración de la educación pública básica y media básica vuelva a ser como antes, cuando la Sección 22 tenía el reconocimiento institucional para incidir en el nombramiento de toda la estructura administrativa del IEEPO —con excepción sólo del Director General—; y para ejercer un cogobierno abierto y reconocido con el Gobierno del Estado en materia educativa.

Ese es, de hecho, un planteamiento de fondo que tiene la Sección 22, y que ha ido transitando a lo largo del tiempo y de las circunstancias que se han venido presentando desde la aprobación de la reforma educativa en 2013. Desde entonces, el magisterio oaxaqueño ha venido perdiendo espacios de control en todas las áreas administrativas de la educación, y su último reducto era el control que ejercía al interior del IEEPO, el cual se terminó en 2015 cuando el entonces gobernador Gabino Cué les expropió la administración del instituto educativo a través de un decreto que lo extinguía, y creaba un nuevo organismo ubicado únicamente bajo la tutela del Poder Ejecutivo.

A partir de entonces, la lucha política del magisterio se bifurcó entre exigir la abrogación de la reforma educativa, y la recuperación del control administrativo de la educación. Se tuvo la idea de que al despojar a la 22 de la influencia que tenía en la administración de los recursos educativos —los recursos humanos, esencialmente—, habría una caída en la respuesta de los trabajadores a los llamados hechos por su dirigencia sindical. No ocurrió así. Por eso, en algún sentido la Sección 22 insiste en que, gracias a ese respaldo, debe regresar el cogobierno en materia educativa a través de un acuerdo de bilateralidad en la administración de la educación.

En ese sentido, el gobierno de Oaxaca ha hecho eco de ese llamado y, de hecho, parece estar explorando algunas vías a través de las cuales pudiera dialogar con el magisterio en ese rubro. Ya lo había hecho a mediados de año. Y de hecho, hasta antes del terremoto del siete de septiembre, ese era uno de los temas principales de la agenda magisterial.

Dicha agenda quedó momentáneamente suspendida por la emergencia de los últimos dos meses. Pero finalmente parece que es uno de los temas con los que la dirigencia magisterial pretende ‘revivir’ y relegitimarse con sus bases, que nuevamente les cuestionan la tibieza de sus acciones y la falta de resultados concretos. Por eso la intención —y acaso, el respaldo disfrazado de apertura, por parte del gobierno para mantener con vida política a su interlocutor magisterial— de retomar ese tema y llevarlo hasta el mayor límite posible mientras cae la ola de la elección presidencial, y arrastra cualquier otro tema bajo la inercia de los tiempos electorales.

SIGUEN, ‘EL BUENO’ Y ‘EL MALO’

En nuestra entrega del pasado 28 de agosto nos referimos a esto, que sigue teniendo plena vigencia, cuando apuntábamos que, en respecto al diálogo por el retorno de la bilateralidad en la administración de la educación, parece que el gobierno federal, y el de Oaxaca, siguen jugando al bueno y al malo.

¿La razón? Porque mientras uno parece ceder, el otro aprieta irremediablemente. Pues por un lado, el gobierno de Oaxaca ha seguido avanzando en el diálogo que mantiene con la Coordinadora y la Sección 22, el cual tiene como telón de fondo la promesa de impulsar un proceso de gobierno “bilateral” con el magisterio en materia educativa. Esa promesa se ha visto cristalizada en ciertas canonjías que el gobierno estatal le ha permitido a la 22, pero que no alcanzan —y no ojalá no lo hagan— en lo que corresponde a la administración de la educación básica, media básica y media superior que está bajo la influencia de la Sección 22.

Así, mientras el gobierno de Oaxaca parece decidido a cogobernar con la 22, cuando menos en el papel, el gobierno federal ha ido avanzando en una lógica distinta. Ellos se han dedicado a implementar silenciosamente algunos aspectos de la reforma educativa que la Sección 22 se resiste a reconocer.

En noviembre de 2015 realizaron su primer proceso de evaluación docente, y éste ocurrió en medio de un enfrentamiento en las inmediaciones de Ciudad Administrativa. Las posteriores se han realizado en otras entidades y a través de operaciones más discretas. La realidad apunta a que aún con la resistencia aparente del magisterio, de todos modos se han ido realizando los procesos de selección y que cada vez se aceptan más las condiciones de la reforma educativa por parte de los mismos trabajadores de la educación.

A estas alturas, el riesgo que existe es que, por un lado, la federación “suelte” el proceso lento pero constante que lleva con la reforma educativa gracias a una eventual candidatura presidencial de Aurelio Nuño por el PRI —cuestión que como apuntamos en este espacio el 14 de agosto, pavimentaría la cuenca del descontento que sería la región sureste del país por la influencia de la Coordinadora, y su resistencia a la reforma educativa de la que el propio Nuño es insignia—; y que, por el otro lado, las propias circunstancias políticas llevaran al gobierno estatal a ceder en su promesa —demagógica— de la “bilateralidad” en el cogobierno con la Sección 22, no sólo en materia educativa sino también en lo que se refiere a la gobernabilidad, ya que en Oaxaca la 22 es un factor indispensable también en ese aspecto.

Al final, mientras no termine el doble juego y se administre correctamente, parece ser benéfico para todos —incluso para la 22, en el corto y mediano plazo. Ese equilibrio se romperá a finales del año, cuando México se inunde por la elección presidencial. Para comprobarlo, es sólo cuestión de esperar.

DIÁLOGO DE SALVACIÓN

¿A quién le ayuda revivir hoy este tema? Evidentemente, a la desgastada dirigencia de Eloy López, que gracias a eso tiene una bandera para congraciarse con sus agremiados, aunque en el fondo todos sepan que no llegarán a ningún lado. Paradoja: un líder sindical respaldado por sus contrapartes —que le regalan una bandera en tiempos difíciles—, para que pueda seguir adelante.

Santiago Nieto: un caso en el que la ruta jurídica le dará cauce a las apariencias políticas

Una de las rutas más duras a través de las cuales el país debe demostrar que está cambiando, es la del choque entre las apariencias y los intereses políticos, y las disposiciones jurídicas. En muchos casos hemos visto cómo lo político no necesariamente es lo jurídico. Pero en pocos momentos lo habremos visto con tanta claridad como en la definición que tenga la abrupta destitución del Fiscal Especializado para la Atención de Delitos Electorales, y su llamado al Senado —y a las instancias que sigan— para que lo restituyan.

En efecto, el pasado 20 de octubre Santiago Nieto Castillo, fue removido de la Fiscalía Especializada en Atención de Delitos Electorales (Fepade), “por transgredir el Código de Conducta de la Procuraduría General de la República”. La decisión fue tomada por el encarado de la PGR y subprocurador Jurídico y de Asuntos Internacionales, Alberto Elías Beltrán, de conformidad con lo dispuesto por los artículos 30 de la Ley Orgánica de la dependencia.

“En esta fecha removió de su cargo al titular de la Fiscalía Especializada en Atención de Delitos Electorales. Lo anterior, toda vez que el referido servidor público transgredió lo dispuesto en el Código de Conducta de la Procuraduría General de la República”, informó la dependencia. Agregó que de esta manera, la Procuraduría General de la República reitera su compromiso de vigilar que las actuaciones de los servidores públicos sean apegadas a la legalidad y ética institucional, así como a las disposiciones de la investigación del Sistema Procesal Penal Acusatorio, protegiendo en todo momento los derechos humanos de la sociedad en su conjunto.

En respuesta a ello, Nieto Castillo, solicitó al Senado objetar la decisión de Elías Beltrán, quien lo destituyó el viernes de la semana pasada, al considerar que no se le concedió un debido proceso y que existen diversos problemas jurídicos en su remoción. Ante el requerimiento de Nieto al Senado, el encargado de la PGR dijo que la institución “no puede permitir errores”.

En un oficio enviado al presidente del Senado, Ernesto Cordero, Nieto Castillo expresó que Elías Beltrán le notificó personalmente su remoción con efectos inmediatos como titular de la FEPADE de la PGR, pero aseguró que no hubo un procedimiento en el cual se le informaran las razones por las que se le destituyó, ni se le dio la oportunidad de defenderse ni de presentar pruebas. “El acto en cuestión tampoco está debidamente motivado, en el sentido de que en él expresen las razones por las que se estableció que mi conducta pudo haber infringido algún ordenamiento. La fundamentación es deficiente, en razón de que los preceptos citados en su oficio no son aplicables a los hechos que vagamente se me pretenden aplicar”.

Nieto Castillo señaló que Elías Beltrán, quien notificó al Senado de su decisión el pasado 20 de octubre, es el encargado de despacho de la PGR, por lo que pidió a los legisladores que se analice si un funcionario que ocupa provisionalmente esa posición tiene las atribuciones suficientes para remover a un funcionario cuya designación fue hecha por el Senado.

Ante este cruce de argumentos hay varias cuestiones sustantivas: primera, que la PGR aún no es un órgano constitucionalmente autónomo; segunda, que, ciertamente, el Titular de la FEPADE ya había sido electo por el Senado, como una muestra del avance en la ruta de la autonomía, que se logrará al consolidar la Fiscalía General; tercero, que el cargo de Nieto Castillo seguía sujeto a la jerarquía normativa de la PGR; y cuarto, que el gobierno federal enfrenta tal nivel de desgaste que es casi imposible que, hoy, en la circunstancia actual, la ruta estrictamente jurídica prevalezca. Vale la pena una explicación mas amplia.

VICISITUDES LEGALES

La oposición por defecto que hoy enfrenta el gobierno federal es mayúscula. Por eso, inopinadamente todas las fuerzas opositoras cerraron filas con Nieto Castillo, al margen de cualquier consideración de índole jurídica, y de considerar si su destitución tuvo una causa justificada o si fue apegada a derecho o no. Ahora el PRI tendrá que defender la decisión del gobierno federal. pero en el cruce se tendrán que enfrentar —todos— a la justicia. ¿Por qué?

Porque el gobierno federal —a través de la PGR— puede estar segura que en estricto derecho la destitución de Santiago Nieto es sólida, a partir de que los transitorios de la reforma a la PGR establece que mientras ésta no evolucione en Fiscalía General, el Titular de la PGR puede destituir a los fiscales especializados aún cuando éstos hayan sido electos por el Senado, y no nombrados por éste. El problema es que en medio de eso se cruzan, primero, los intereses políticos; y segundo, se cruzan también la parte jurídica que finalmente tendrá que ser quien le dé luz a todo este entuerto.

En la parte política, el Senado podría restituir al titular de FEPADE pero también podría enfrentar una Controversia Constitucional por parte del Ejecutivo, vía —paradójicamente— la PGR. ¿Por qué? Porque posiblemente el Senado estaría excediendo sus funciones, y todo tendría que resolverlo la Suprema Corte, estableciendo cuáles son los linderos de los derechos de cada uno de ellos, y de fondo quién tiene la razón.

Otra de las vías posibles es que Santiago Nieto Castillo esté tratando de agotar el procedimiento ante el Senado, aunque lo pierda, para luego ir a alegar las violaciones a sus derechos fundamentales. En su declaración inicial dio luces al respecto, al considerar que no se le concedió un debido proceso y que existen diversos problemas jurídicos en su remoción. En el fondo, Santiago Nieto podría ir a alegar que fue víctima de un acto ilegal de privación, a partir de que no se le garantizaron los derechos contenidos en el artículo 14 constitucional.

Dicho precepto establece que “nadie podrá ser privado de la libertad o de sus propiedades, posesiones o derechos, sino mediante juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos, en el que se cumplan las formalidades esenciales del procedimiento y conforme a las Leyes expedidas con anterioridad al hecho”.

Así, un acto inconstitucional de privación ocurre cuando a alguien se le anula la libertad, sus propiedades, posesiones o un derecho —ojo en esto último— sin que antes se haya seguido un procedimiento seguido en forma de juicio, en el que se le haya permitido ser escuchado, presentar pruebas y plantear alegatos antes de la resolución. Santiago Nieto estaría, pues, cumpliendo con los actos preparatorios para poder acudir legítimamente al juicio de amparo.

POLARIZACIÓN

¿Cuál sería el problema? Que, como lo dijimos al inicio de este apartado, en el fondo el gobierno federal sí podría tener la razón legal, a partir de las razones antes esgrimidas. ¿Lo crítico? La ilegitimidad del propio gobierno y la afición natural a la oposición que hoy como deporte practica una parte de la sociedad mexicana, al margen de las razones legales. Esto es gravísimo, pero es parte de la realidad polarizada y extremista que vive nuestro país.

Evitar rezagos y sumar esfuerzos pide Bolaños Cacho a personal de juzgados

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El Presidente del Honorable Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura  visitó  los juzgados de la región de la Cañada, así como de Etla

CUICATLÁN, OAX.- El presidente del Poder Judicial, magistrado Raúl Bolaños Cacho exhortó al personal de los juzgados a redoblar esfuerzos para desahogar cargas de trabajo  y así evitar que se violen los derechos humanos de los justiciables.

Acompañado del magistrado Ezequiel Raúl Gómez Martínez, Bolaños Cacho visitó este miércoles los juzgados ubicados en Teotitlán de Flores Magón -en donde también se concentró  el personal del juzgado de Huautla de Jiménez-,  y el de Cuicatlán, y más tarde  recorrió los juzgados de Etla, poblado ubicado en los Valles Centrales.

En el Juzgado Mixto del distrito judicial de Cuicatlán, el secretario  encargado de la dependencia, Victoriano Juanito Espinosa Arellano dijo que una de las necesidades apremiantes es contar con más personal para desahogar la enorme carga de trabajo que ahí se genera.

Al respecto, el titular del TSJE instruyó al Visitador General, Roberto Sánchez López atender con prontitud esta demanda  para evitar que se violen los derechos constitucionales y humanos de los justiciables, y pidió al director de Infraestructura Judicial, Rafael Vergara Rodríguez buscar otro inmueble para ubicar ese juzgado que requiere mayor espacio.

En Teotitlán  de Flores Magón, Bolaños Cacho recibió el saludo de los responsables de los juzgados mixtos de Teotitlán de Flores Magón y Huautla de Jiménez, Adriana López Arango y Esteban Aquino Gijón, respectivamente, así como de su personal quienes le demandaron intérpretes en lenguas originales,  reubicar el archivo muerto; archiveros, equipo de cómputo y aire acondicionado, entre otros.

Bolaños Cacho les dijo que esas necesidades se irán subsanando de manera paulatina al tiempo que los exhortó “a seguir trabajando unidos para rendirle buenas cuentas, como se merecen, los justiciables”.

Más tarde, el presidente del Poder Judicial se trasladó a Etla en donde visitó los juzgados ahí ubicados.

“Hace 12 años se instaló este Juzgado de Ejecución de Sanciones y desde ese entonces no ha venido un presidente del Tribunal; esto nos motiva a seguir trabajando con dedicación y responsabilidad”,  dijo la analista Yaneth Figueroa Hernández.

“El que se preocupe por nuestra integridad física, al visitar los juzgados, nos da la certeza que tenemos un presidente del Tribunal humano y sensible”, dijo a su vez Lizbeth Gallardo Martínez, quien es actuaria judicial.

Ahí, la jueza María de la Luz Pinacho Candelaria comentó que poco a poco se han subsanado las necesidades tanto de ese como de otros juzgados, sobre todo en lo que a material de oficina se refiere  y pidió reforzar puertas y ventanas de ese inmueble para darle mayor seguridad.

Antes, Bolaños Cacho visitó el Juzgado Penal en donde fue recibido por el juez Victoriano Barroso Rojas.

En la conformación del OSFEO debe imperar el compromiso institucional y la capacidad técnica

La próxima integración del Órgano Superior de Fiscalización del Estado de Oaxaca, deben imperar los principios constitucionales por encima de cualquier interés o criterio político. Esto, a la luz de la praxis política parece algo redundante o bisoño, debiera ser en realidad el principal punto de referencia para un paso tan importante como este que tiene que ver con la fiscalización y la rendición de cuentas. No considerarlo, es tanto como convalidar el triunfo de la mezquindad sobre el mandato de las normas que nos rigen.

En efecto, existen varias cuestiones que deben ser consideradas en este proceso tan particular que viven las instituciones de Oaxaca. Una de ellas, es el hecho de que la conformación del Órgano Superior de Fiscalización constituye no sólo una tarea de orden político sino que es uno de los pasos fundamentales para la puesta en marcha del Sistema Estatal de Combate a la Corrupción.

Otra, radica en el hecho de que el OSFEO representa un órgano vital para la confianza de la ciudadanía porque será el encargado de llevar a cabo los procesos de revisión al ejercicio gubernamental; y otra, por demás importante, se encuentra en el hecho de que en la conformación y el funcionamiento del OSFEO quedará demostrada la voluntad del régimen por establecer nuevos parámetros para la rendición de cuentas en Oaxaca. Por eso hay que seguir de cerca este proceso, y exigir que se lleve a cabo conforme a lo que establece la Constitución del Estado.

¿De qué hablamos? De que, por un lado, el Órgano Superior de Fiscalización debe ser integrado en los términos de la Constitución, y no con base en criterios políticos. Al respecto, dice la Constitución en el artículo 65 bis —y esto bajo ninguna circunstancia debiera ser perdido de vista—: “Para ser Auditor se requiere contar con experiencia de cinco años en materia de control fiscalización, auditoria gubernamental y de responsabilidades…”. De este modo, queda claro que la Constitución exige que se cumplan todos esos parámetros, y no sólo uno o algunos de ellos, para poder ocupar el cargo de Titular del OSFEO, y resulta también cuestionable que la convocatoria no prevea ningún requisito que cumplir o que tiene que se deba acreditar en materia de responsabilidades de los servidores públicos, una omisión que incluso es inconstitucional.

Por eso, el Auditor Superior del Estado, o el Titular del nuevo Órgano Superior de Fiscalización, debe ser un verdadero experto en los temas que estaría destinado a conocer. En el ideal, debería existir un examen de oposición o de conocimientos, como un parámetro mínimo para que cualquier aspirante pudiera legitimarse en sus aspiraciones de convertirse en el titular del órgano fiscalizador, y luego demostrarlo a través de otros mecanismos técnicos.

Por esa razón —y así lo hemos apuntado en otros momentos en este espacio, y hoy lo subrayamos— resulta importante lo que decidan los diputados, más allá de la coyuntura política. El nuevo auditor debe ser un experto en fiscalización, pero además un conocedor de los temas de control, auditoría y los demás rubros que establece ya la Constitución como prerrequisitos para aspirar a la titularidad del nuevo órgano.

Ese debería ser uno de los puntos más finos de la actual discusión, y seguramente será uno de los temas por los que pasen los diputados, además de la autonomía y la independencia del poder público que cada uno de ellos demostrara. De no ser así, entonces se estaría en repetición del pasado, primero porque estaríamos frente a un Auditor —y sub auditores— electos bajo criterios políticos y no acorde a los principios de la Constitución.

Y segundo, porque estaríamos de nuevo en el riesgoso escenario de la conformación de órganos constitucionalmente autónomos —aunque de hecho el OSFEO sigue siendo un organismo del Poder Legislativo con autonomía técnica y de gestión— que en realidad son relativizados desde el poder a partir de la falta de experiencia, y de la poca consistencia técnica en la elección de sus integrantes.

ELECCIÓN TRASCENDENTE

Otra de las cuestiones que será definitoria del rumbo que desde el Ejecutivo y el Congreso le den al OSFEO, será su presupuesto. Para nadie es un secreto que la antigua Auditoría Superior del Estado, y el nuevo OSFEO, es el órgano de fiscalización que tiene más entes fiscalizables en el país, por el solo hecho de que Oaxaca tiene 570 municipios, además de todas las dependencias que integran los Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, además de los órganos autónomos, y los entes públicos y privados que reciben recursos públicos.

En contraste con lo anterior, resulta que el órgano de fiscalización en la entidad es el que tiene el menor presupuesto asignado de todos sus pares en el país —antes incluso de que en 2014 le redujeran otros 18 millones de pesos a su presupuesto para la creación de un elefante blanco legislativo denominado Órgano Técnico de Fiscalización, que depende de la Comisión Permanente de Vigilancia de la Auditoría Superior del Congreso del Estado—.

Además, actualmente la ASE tiene menos de cien auditores —lo cual haría, en el mejor de los casos, seis auditorías por cada servidor público, y cada una de las revisiones lleva por lo menos dos meses de trabajo— y cada uno de ellos gana menos de 10 mil pesos al mes, por lo que técnicamente resulta imposible realizar una cobertura al menos digna, mínima y efectiva de la fiscalización establecida por la Constitución.

Por todo eso, aún cuando haya una correcta integración, si de todos modos el Estado no invierte lo necesario en el reforzamiento de las labores de fiscalización a través del rubro presupuestal, entonces todo lo que dice la Constitución sobre los fines que persigue la fiscalización superior, seguirá siendo una expectativa imposible de cumplir.

NOMBRES…

Por eso, en el primero de los rubros debe haber determinación y responsabilidad. De entre todos los nombres de quienes aspiran a conformar el nuevo órgano de fiscalización, son realmente contados los que verdaderamente cumplen con los requerimientos técnicos profesionales que establece la Constitución para todo aquel que desee integrar el nuevo OSFEO. El Congreso ya debería tener, a estas alturas, un balance serio de los aspirantes y sus antecedentes no políticos, sino técnicos y profesionales. Pues en realidad, de entre todos ellos, acaso el único que destaca notablemente por su larga carrera y preparación en temas de fiscalización, control y auditoría, es el contador público Ramón Icazbalceta Carrete, y quizá uno o dos más de la larga lista de aspirantes admitidos al proceso de integración del OSFEO. La medida de todo será la responsabilidad. Veremos pronto si los diputados están a la altura de lo que necesita Oaxaca.

Entrega Bolaños Cacho vehículos a administradores regionales

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Las regiones beneficiadas son Valles Centrales, Sierra Norte y Sierra Sur, Istmo, Costa Mixteca y Cuenca

El presidente del Honorable Tribunal Superior de Justicia del Estado y del Consejo de la Judicatura, Raúl Bolaños Cacho entregó seis unidades de motor a los administradores regionales del Sistema Penal Acusatorio adscritos a las regiones de Valles Centrales, Sierra Norte y Sierra Sur, Istmo, Costa, Mixteca y Cuenca.

“Estos modestos pero útiles vehículos serán para que ustedes cumplan su trabajo de manera eficiente de tal forma que el Sistema Adversarial se fortalezca y logre reposicionarse en el contexto nacional”, dijo el magistrado Bolaños Cacho en una ceremonia realizada este martes en Ciudad Judicial.

En presencia de la Comisión Permanente de Evaluación y Seguimiento para la Operatividad y Consolidación del Sistema Acusatorio que integran los magistrados, Crescencio Martínez Geminiano, Arturo León de la Vega y Gerardo Carmona Castillo, el Magistrado Presidente señaló que las unidades estaban adscritas  a la desaparecida Central de Actuarios pero que ahora les serán útiles a los administradores para que en las regiones cumplan con sus tareas con eficacia y de esta forma se logre reposicionar el sistema oral penal.

Bolaños Cacho exhortó a los administradores a hacer un uso responsable de estos vehículos y los invitó a redoblar esfuerzos para que el TSJE siga brindando una administración de justicia comprometida con la ciudadanía.

Por su parte, el magistrado Gerardo Carmona Castillo, integrante de la Comisión Permanente de Evaluación y Seguimiento para la Operatividad y Consolidación del Sistema Acusatorio agradeció a Bolaños Cacho su interés y el apoyo que le ha brindado a este sistema de oralidad penal.

“Vamos otra vez por buen camino. Seguiremos luchando con lo poco que se tiene para que Oaxaca siga dando los pasos seguros y vuelva a ser un referente nacional en  el Sistema Adversarial; lo lograremos porque el personal que labora en él, está muy comprometido”, señaló.

En esta ceremonia estuvo presente la Secretaria Ejecutiva del Consejo de la Judicatura, Adriana Zárate Ramírez; el director de Administración, Antonio Díaz Aragón y la coordinadora administrativa del Sistema Acusatorio, Cristina Espinoza Rojas, entre otros.

¿Cuántas instituciones estatales están a punto del colapso gracias a las ‘conquistas sindicales’?

La compleja situación financiera por la que atraviesa la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca, es sólo un botón de muestra de lo que tarde o temprano tendrá que reconocerse a nivel de todo el aparato gubernamental estatal: que el exceso de prerrogativas otorgadas a los trabajadores a través de los sindicatos, están generando una situación que dentro de poco será financieramente insostenible. Esto debería propiciar una revisión a fondo de ese tipo de erogaciones, así como la búsqueda de mecanismos alternativos para enfrentarlos sin llevar necesariamente a la quiebra al Estado oaxaqueño.

En efecto, desde hace varios meses el rector Eduardo Bautista Martínez ha sostenido que la Máxima Casa de Estudios vive una situación financiera crítica. A lo largo del año, ha venido socializando el hecho de que la falta de atención de fondo a las necesidades económicas de la Universidad, pone incluso en riesgo el pago de los salarios y prestaciones ordinarias de los trabajadores.

Ya en este mes de octubre, el Rector fue más allá al establecer que a partir de este periodo la Universidad se encuentra en una situación crítica, y que sólo gracias a la creación de economías se ha podido seguir solventando el pago de los salarios y las prestaciones económicas de los trabajadores. En esa misma lógica, dijo que la política de otorgar “adelantos”, por parte del gobierno federal a la UABJO para ir sorteando los faltantes de recursos sólo aplaza el problema de fondo, porque no incide en el saneamiento de las finanzas universitarias.

Ese saneamiento irremediablemente tendrá que pasar por al menos tres tópicos importantes: primero, la revisión a fondo del desempeño de los últimos rectores, para establecer —al margen de cualquier criterio o débito político— cuál fue su desempeño en la utilización del presupuesto universitario y los posibles quebrantos que cada uno de ellos pudo haber cometido, para que esto pueda derivar en responsabilidades.

Segundo, el establecimiento real de los alcances del presupuesto universitario respecto al pago de salarios y prestaciones a sus trabajadores, para que en un marco de corresponsabilidad —cuestión a la que ya se habían comprometido los sindicatos universitarios ante el gobernador Alejandro Murat— las autoridades y los trabajadores puedan hacer viable la continuación de sus servicios y el pago de sus salarios.

Y tercero, la realización de una inversión extraordinaria de saneamiento a las arcas universitarias para finiquitar el círculo vicioso del otorgamiento de “adelantos” como paliativo al desastre financiero de la Máxima Casa de Estudios.

¿Todo esto podría ocurrir? Eventualmente sí, si en realidad tanto la administración universitaria, como el Gobierno del Estado, y la Federación, tienen la suficiente voluntad política y administrativa para entrar a fondo a la revisión de este esquema que tiene hoy ya no sólo ahogada a la Universidad, sino literalmente a punto de la quiebra. En este momento, ello resulta de particular importancia porque lo que ocurre en la Universidad es en realidad un reflejo de lo que está pasando en prácticamente todas las dependencias estatales, que o necesitan ir a fondo en el replanteamiento de sus esquemas salariales y laborales, o necesitarían inversiones extraordinarias para continuar operando en el mediano y largo plazo.

Gracias al criterio político, y a que en nuestro sistema persiste el ciclo de que todo puede ser heredado para que lo intente resolver el gobernante siguiente, no ha habido una valoración seria y responsable de este problema que bien podría ser una de las mejores herencias de cualquier administración, así como una demostración de responsabilidad y visión de Estado frente a problemas que —de forma irresponsable— casi siempre terminan evadiéndose, y heredándose.

REVISIÓN A FONDO

Casi cualquier relación laboral que pueda ser objeto de revisiones en la actualidad, entre el gobierno y sus distintos sindicatos, arrojará la acumulación de pasivos y el pago de prestaciones que en realidad deberían ser insostenibles. Esto no es un secreto para nadie, y menos para quienes enfrentan el reto de continuar solventando y sorteando esos pagos que irresponsablemente fueron convenidos en el pasado gracias a criterios políticos y no a la capacidad financiera del Estado.

De hecho, en Oaxaca la relación que modeló esa situación fue la del gobierno estatal y la Sección 22 del SNTE, que durante casi tres décadas mantuvieron una relación de negociaciones paralelas a las que se realizaba entre la dirigencia nacional del sindicato y el gobierno federal, y a través de ello se generó un boquete financiero que finalmente fue absorbido por el gobierno federal como parte de la ruta de la reforma educativa. Hasta hace dos años, el gobierno de Oaxaca enfrentaba un problema presupuestal recurrente para el pago de los salarios y prestaciones de los trabajadores de la educación, que en realidad era muy similar al que enfrenta hoy la UABJO. ¿Por qué?

Porque gracias a la doble negociación, el presupuesto federal que se asignaba era insuficiente para cubrir el pago de la nómina y prestaciones del magisterio. Por eso, antes de que terminara el año, el gobierno estatal a través del IEEPO comenzaba a pedir al gobierno federal “adelantos” de recursos, con cargo al presupuesto educativo del año siguiente. Así, se creó un círculo vicioso que —igual que en el caso de la UABJO— no sólo no resolvía el problema de fondo, sino que lo iba aplazando.

Tuvo que venir el colapso de la relación política entre el Estado mexicano y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, para que finalmente el gobierno federal le diera un gran bocado a la fuerza política magisterial, comiéndose su potencial de cooptación a través de los salarios. En ese bocado, decidió absorber los pasivos magisteriales gracias a que en el costo/beneficio vio que era mejor solventar los faltantes que seguir permitiendo que la Sección 22 tuviera en Oaxaca el control de los salarios y de la administración de la educación a través del IEEPO.

¿NUEVA HERENCIA?

En el escenario actual, ¿tendrá que esperar el gobierno hasta que una de sus relaciones haga crisis para intervenir? El caso de la UABJO pende de hilos, que se pueden romper cuando se llegue al tope el faltante económico; pero también puede ocurrir con cualquiera de los sindicatos y gremios con los que tiene relación el gobierno de Oaxaca, porque en prácticamente todos los casos la situación es muy parecida. No tiene que haber crisis con la burocracia para corroborarlo. Por eso bien harían en no decidir heredar el problema a los siguientes gobernantes, y enfrentarlos desde ahora.

Control del IEEPO: la próxima batalla entre la S-22 y el gobierno de Oaxaca

En varias ocasiones, la Asamblea Estatal de la Sección 22 del SNTE ha establecido en sus resolutivos exigir “la salida” de Germán Cervantes Ayala de la Dirección General del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, así como la negativa a reconocer su autoridad en cualquier mesa de trabajo. Dicho resolutivo es un indicio claro de la batalla que ahora intentará librar el magisterio contra el gobierno, en el marco de la elección presidencial de 2018: Poner como moneda de cambio la dirección del IEEPO, a cambio de la paz de Oaxaca.

En efecto, en Asamblea Estatal de la Sección 22 realizada este fin de semana, se estableció claramente la exigencia de la renuncia de Cervantes Ayala de la dirección general del IEEPO. Esto ocurre luego de una serie de rounds de sombra que se han librado a lo largo de los últimos meses, entre el magisterio y el gobierno, por el control administrativo de la educación básica y media básica en la entidad. En el fondo, hay varios grupos interesados en expulsar de la entidad no sólo a Cervantes Ayala —él parece lo de menos— sino a todo el grupo orgánico de la SEP, que desde finales de la administración estatal anterior asumió el control del IEEPO.

En esa lógica, habría que entender que Germán Cervantes Ayala fue uno de los enviados de la Secretaría de Educación Pública desde el momento en el que el gobierno federal acordó con la administración del entonces gobernador Gabino Cué Monteagudo, la expropiación del IEEPO a la Sección 22. Por eso, Cervantes arribó a Oaxaca prácticamente desde que se emitió el Decreto del Ejecutivo —el 21 de julio de 2015— que extinguía el IEEPO bajo el control orgánico magisterial, y daba paso a un “Nuevo IEEPO” con el control exclusivo de la autoridad estatal.

En aquellos momentos, junto con Cervantes llegó a la entidad un grupo de funcionarios de la SEP, que tendrían como objetivo retomar las funciones que hasta entonces habían realizado funcionarios designados por la Sección 22, en la estructura administrativa del IEEPO. Dentro de ese grupo estaba, por ejemplo, la actual coordinadora de nivel preescolar, Gabriela Santoscoy.

Todos seguían bajo el mando de Moisés Robles Cruz, funcionario nombrado por el gobernador Cué al frente del IEEPO, y ratificado luego del decreto de refundación del IEEPO. No obstante, antes del cierre de la administración —y como un acto preparativo a la transmisión de poderes en Oaxaca— hubo un acuerdo entre el Titular de la SEP y el entonces Gobernador, para generar una dirección de transición en el IEEPO. Por eso, Robles fue llamado a integrarse a la SEP y en su lugar fue nombrado Cervantes Ayala, como un funcionario neutro a los grupos que se transmitirían el poder público en la entidad, y que sobre todo representaba la garantía de que independientemente del cambio de poderes en Oaxaca continuaría la implementación de la reforma educativa.

Por eso Germán Cervantes no fue removido ante el cambio de administración, en diciembre del año pasado, pero sí hubo una reestructuración importante —y hasta natural— en las demás posiciones administrativas del IEEPO por el nuevo grupo gobernante. Hasta ahí, parecía que todos habían logrado convivir civilizadamente, hasta que hace algunos meses se dejaron ver los primeros visos del agotamiento de ese acuerdo inicial —en el que, disimuladamente, también participó la Sección 22— y por eso comenzó el golpeteo libre en contra de algunas de las posiciones emocionalmente relevantes para ese grupo que ni es de Oaxaca, ni pertenece al gobierno estatal, ni le es cómodo a la Sección 22 por su afán de implementación de la reforma educativa.

GUERRA DE BAJA INTENSIDAD

Todo eso explica, por ejemplo, por qué la Sección 22 enfiló sus baterías, desde hace varios meses, en contra de Gabriela Santoscoy. Ella, que no ha sido una funcionaria moderada ni prudente, comenzó a ser torpedeada por el magisterio oaxaqueño acusándola de prepotencia y malos tratos a los trabajadores.

Sin entrar en la veracidad o mentira de las acusaciones —parecen, de hecho, ciertas—, lo cierto es que ella no es ni la primera ni la única funcionaria del IEEPO que tiene una conducta polémica y, quizá, hasta indebida. Sin embargo, en realidad la virulencia con la que ha actuado la Sección 22 en su contra —bloquearle sus oficinas, secuestrar por varios días a varios de sus trabajadores, y desconocerla por completo— radica en dos cuestiones:

Primera, que es una de las funcionarias de la SEP enviada al IEEPO para tratar de desmantelar la estructura sindical que controlaba todas las funciones administrativas en el instituto; y segunda, porque Santoscoy sostiene una relación sentimental con el Director General del IEEPO —cuestión que no debiera tener ninguna trascendencia en el espacio público, si no fuera porque ese ha sido un factor que ha incidido en la medición de fuerzas entre grupos políticos. Por eso, al tratar de conseguir su destitución, la Sección 22 intenta no sólo hacer escarmentar a una funcionaria, sino sobre todo dar una demostración de fuerza contra la SEP, y en lo personal contra el Director General del IEEPO.

En todo eso, lo que queda claro es que la Sección 22 está intentando generar un escenario en el que de verdad pueda establecer como una moneda de cambio el tema del IEEPO. El magisterio ha contado, en los últimos meses, con el apoyo de algunos de los grupos que confluyen al interior de la administración estatal. Saben todos que la relación política más compleja y delicada que tiene el gobierno de Oaxaca en la actualidad, por mucho, es con la Sección 22. Y saben que en realidad habrá mucho más de fondo en esa relación que las intrigas actuales que algunos de ellos sostienen con los funcionarios enviados desde la SEP.

En eso se entrelaza la política nacional: la indefinición sobre el destino de la candidatura presidencial —que en uno de sus escenarios puede tener al secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, como el destinatario— hace a sus funcionarios en el IEEPO un blanco importante que debiera ser acotado, eliminado o neutralizado. Si Nuño llegara a ser candidato presidencial, Oaxaca sería el estandarte de sus acciones como titular de la SEP; pero eso mismo constituiría la base para unir y polarizar a la llamada “cuenca del descontento” del sureste del país que encabeza el magisterio junto con organizaciones sociales radicales de izquierda.

FACTOR DE NEGOCIACIÓN

Por eso no deja de ser importante la definición sobre el IEEPO. En el último de los casos, la 22 buscará establecer la salida de Cervantes Ayala como una condición de negociación para el complejo escenario de 2018. Podría ser, incluso, una condición para mantener la civilidad durante la primera mitad del siguiente año, para luego buscar un director afín. Este último es un escenario cercano y posible que vale la pena no perder de vista.

Imparto diplomado en argumentación jurídica con perspectiva de género

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Poder Judicial y Sociedad Civil suman esfuerzos por una justicia incluyente

La organización EQUIS Justicia para las Mujeres y el Poder Judicial de Oaxaca dieron inicio al Diplomado ‘Argumentación jurídica con perspectiva de género’, como parte de la ejecución del proyecto Ciudadanizando la Justicia: un modelo de acompañamiento al Poder Judicial del Estado de Oaxaca, único en su tipo y financiado por la Unión Europea y la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID) para lograr una transformación social y cambios en las políticas internas de la institución que permitan una justicia libre de discriminación.

La ceremonia protocolaria de apertura del programa académico fue presidida por la secretaria ejecutiva del Consejo de la Judicatura, Adriana Cecilia Zárate Ramírez, con la representación del Magistrado Presidente, Raúl Bolaños Cacho y por la coordinadora del Área Legal de EQUIS Justicia para las Mujeres, Fátima Gamboa, así como por las directoras de  Derechos Humanos, Estefanía Altamirano Jiménez y de la Escuela Judicial, Yanis Santiago Rodríguez.

 

En su intervención, la representante del titular del Poder Judicial puntualizó que el tema de los Derechos Humanos es hoy en día una de las piedras angulares de la impartición de justicia y la perspectiva de género debe incorporarse plenamente en la actuación cotidiana, por lo que exhortó a los asistentes a que los conocimientos que obtengan en este curso los apliquen en su actividad diaria.

En presencia también de la representante legal de la Fundación por la Equidad, Norma Banda Bustamante y de los 40 juezas y jueces de diferentes regiones de la entidad, magistrados y personal de las Salas en materia Civil, Penal y Familiar del Tribunal Superior de Justicia seleccionados para asistir al diplomado, indicó que México es parte del concierto internacional de las naciones, por lo tanto es una obligación incorporar las nuevas tendencias en el actuar cotidiano para mejor servicio de los justiciables.

Destacó las sinergias logradas por el Magistrado Bolaños Cacho con organismos como la AMEXCID, la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia de los Estados Unidos Mexicanos, Conatrib y la Federación Latinoamericana de Magistrados, FLAM,  para ofrecer a los magistrados y jueces mayores y mejores opciones de actualización e intercambio que hagan efectivos los tratados internacionales que México tiene suscritos en la materia.

Por su parte, la directora de Derechos Humanos de la Judicatura consideró que el camino hacia el reconocimiento, garantía y respeto a los derechos humanos de las mujeres es todavía largo pero no imposible. “Para la transformación de las desigualdades materiales y estructurales como impartidores de justicia tienen un gran reto porque son agentes de cambio en el diseño y ejecución de sus sentencias y del proyecto de una vida con igualdad de oportunidades” les dijo.

A su vez, la coordinadora del Área Legal de EQUIS Justicia para las Mujeres señaló que esta capacitación  -parte de la segunda fase del proyecto Ciudadanizando la Justicia –  es innovadora pues atiende necesidades específicas de las personas juzgadoras ya que para diseñar la estructura curricular  se partió de un diagnóstico que se integró con entrevistas a más de 250 juzgadores y por primera vez se buscará medir el impacto de la formación en sentencias judiciales de las y los participantes, análisis que realizará un conjunto de organizaciones locales.

Explicó que la perspectiva de género es una herramienta que permite a las y los jueces cumplir con su obligación de garantizar el principio de igualdad y no discriminación, sobre todo en tratándose en casos relativos a  las mujeres, quienes históricamente han sido objeto de discriminación, por lo que reconoció la apertura y disposición del Magistrado Raúl Bolaños Cacho en este esfuerzo de la sociedad civil que pone a Oaxaca como referente y modelo a seguir a nivel nacional.

El primer módulo del Diplomado estuvo a cargo de la representante legal de la Fundación por la Equidad, APIS, Norma Banda Bustamante quien abordó aspectos del sexo, género y etnia.

El espejismo de los órganos autónomos ante el dilema del Sistema Nacional Anticorrupción

Una de las más importantes manifestaciones del espejismo que resulta ser la supuesta “ciudadanización” de los órganos del Estado, se encuentra en el hecho de que el propio Estado es el primero que intenta colonizar los espacios de vigilancia o control que se supone que le cede a la ciudadanía. Esto ha ocurrido en reiteradas ocasiones desde el surgimiento de los órganos constitucionalmente autónomos, y es una historia que se repite prácticamente en esos mismos términos ante la inminente entrada en operación del Sistema Nacional Anticorrupción, y sus correspondientes sistemas locales.

En efecto, la historia de los órganos constitucionalmente autónomos en México está llena de claroscuros. Desde su aparición en la Constitución de la República, esos órganos fueron reconocidos como uno de los más modernos contrapesos a la composición tradicional de la división de poderes. Al no estar sujetos orgánicamente a ninguno de los tres poderes del Estado, se suponía que esos órganos serían un punto de equilibrio y constituirían un freno a la actividad del Estado, que generaba desconfianza y poca credibilidad entre la ciudadanía. Esa fue, de hecho, la razón de su surgimiento. Y se suponía que por eso esos órganos debían ser ajenos a las estructuras gubernamentales tradicionales e integrados por ciudadanos comprometidos con causas que no fueran las de los partidos o los grupos políticos.

El problema es que eso último, o fue ocurriendo de manera muy gradual, o definitivamente no pasó. En el ámbito federal, la presión y la observación ciudadana estricta, fueron generando un ambiente en el que cada vez ha sido más difícil que los grupos políticos se lograran apoderar de los espacios autónomos. Aún así, prácticamente en cada nombramiento del titular de alguno de los órganos autónomos, los grupos parlamentarios en el Congreso, o los partidos directamente, llevan a cabo intensas negociaciones para lograr decisiones de consenso que —aunque sea parcialmente— cumplan con su interés de que sea una persona afín a ellos.

El problema es que, en las entidades federativas, ese ha sido un proceso mucho más precario. La excesiva concentración de poder en los gobernadores, y las concesiones que éste le da al Congreso para negociar intereses, han generado que los órganos constitucionalmente autónomos hayan sido un verdadero espejismo de ciudadanización.

¿Por qué? Porque en muchos de los casos, cuando se crearon esos órganos no subordinados directamente a los poderes del Estado, los gobernadores establecieron que su aportación democrática se limitaría a la creación del órgano, pero que a otros —en el futuro— les tocaría la misión de procurar la verdadera democratización de dichos órganos. Así nacieron y crecieron los órganos autónomos —con una autonomía muy a medias— en la mayoría de las entidades del país, y ese ha sido un verdadero obstáculo para el avance democrático en los controles, la vigilancia y la rendición de cuentas, así como de la verdadera ciudadanización de esos espacios.

Todo esto, de hecho, cobra particular relevancia ante dos hechos incontrovertibles: el primero, que hoy en día la sociedad mexicana reclama denodadamente que el poder público dé los pasos siguientes para la verdadera ciudadanización de los órganos constitucionalmente autónomos —frente a la resistencia casi total del poder público para soltar los controles fácticos que aún ejerce en esos espacios—; y segundo, que la puesta en marcha del Sistema Nacional Anticorrupción, nos recuerda la existencia de ese “fantasma” o espejismo de la ciudadanización de los espacios públicos.

No nos podemos dar el lujo de seguir repitiendo ese patrón ominoso que sólo provoca un profundo engaño colectivo e inutiliza los esfuerzos para transparentar y limpiar de corrupción las tareas del Estado.

ÓRGANOS COLONIZADOS

La colonización de los órganos constitucionalmente autónomos, y el espejismo de la ciudadanización, permea a todos los niveles ante el reto que significa la conformación del Sistema Nacional Anticorrupción y esos mismos sistemas en las entidades federativas. Por eso el Auditor Superior de la Federación, Juan Manuel Portal ha lanzado importantes llamados para no permitir que los Sistemas Locales Anticorrupción (SLA) queden capturados por intereses de grupo ajenos a los objetivos que se persiguen.

Portal dijo, por ejemplo, que en algunas entidades se han introducido cambios a la conformación del sistema que no corresponden con el diseño que se ha seguido a nivel nacional. “Más aún, en algunos casos, se han pretendido implementar estructuras paralelas a los canales oficiales bajo el supuesto de que la ciudadanización del sistema pasa por dotar a estas instancias de atribuciones similares a las de las instituciones gubernamentales. Debemos, por esta razón, estar en guardia para que el Sistema Nacional Anticorrupción no se vea sujeto a ese tipo de presiones, que en último término mermen su credibilidad o lleguen en casos extremos a cooptar su actuación a favor de intereses personales o de grupo”, señaló.

En esa misma lógica, Mauricio Merino, investigador del Centro de Investigación y Docencias Económicas (CIDE), dijo que se debe evitar que los órganos autónomos del Estado que han sido creados, no sean capturados por el poder político. “Las prácticas autoritarias, la opacidad y la corrupción siguen presentes en el corazón mismo del régimen político. Y ese círculo externo, formado por órganos autónomos y sistemas nacionales está hoy amenazado por esas prácticas del corazón mismo del régimen, que se heredan a su vez del pasado autoritario”, dijo.

En México, queda claro, nadie ha sido ajeno a ello. Al contrario: lo que hemos visto son reiteradas historias de órganos colonizados y de ciudadanización sólo aparente. Ese esquema, aunque insostenible, ha sido una expresión más de la gradualidad con la que se ha ido abriendo la democracia mexicana a nuevas formas y manifestaciones.

Sin embargo, queda claro que si ya de por sí el Sistema Nacional Anticorrupción representa una respuesta al profundo enojo ciudadano por el flagelo de la corrupción, en ese contexto la ciudadanización real se vuelve una condición indispensable para la credibilidad y legitimidad del órgano, aunque en esa misma proporción es la tentación, y serán los intentos, del poder público porque haya una ciudadanización gradual, parcial o simulada, para que de ese modo puedan garantizar los intereses que seguro intentarán proteger.

AUTONOMÍA REAL

Por eso es indispensable empujar la necesidad de órganos verdaderamente autónomos, que cumplan con los parámetros constitucionales y que no estén subordinados al poder, sino que sean un contrapeso de éste. Es algo complejo pero posible, siempre que la ciudadanía no se vuelva a resignar a las simulaciones y concesiones parciales que han ocurrido hasta ahora.

Personal del Poder Judicial se actualiza sobre transparencia

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Servidores Públicos de diferentes áreas participaron en una jornada de capacitación respecto a las nuevas disposiciones en la materia

Al ser la rendición de cuentas y transparencia aspectos fundamentales en el ejercicio de la función pública, personal del Honorable Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura participaron en la ‘Jornada de capacitación por una cultura de transparencia’ organizada por la Escuela Judicial en coordinación con el Instituto de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Estado, IAIP Oaxaca.

Durante dos días, servidores públicos que laboran en áreas administrativas y las distintas direcciones, revisaron aspectos de los nuevos lineamientos y disposiciones establecidas en la Ley General de Transparencia y Acceso a la información pública federal y la del Estado, en lo que corresponde al tratamiento de la información judicial, con la finalidad de mejorar los mecanismos para que la ciudadanía pueda acceder a ésta.

La jornada fue impartida por la capacitadora del IAIP, Persilia Calvo Ramírez quien abordó los temas de: Clasificación de la información, obligaciones de transparencia y datos personales. Sobre este último, la especialista puntualizó que es un derecho humano que da a los individuos el poder de controlar la información personal que comparten con terceros, así como el derecho a que ésta se utilice de forma adecuada para evitar daños a su titular.

Resaltó la importancia de que el personal del Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura pueda definir claramente las responsabilidades y límites que se encuentran en el derecho de acceso a la información,  el marco jurídico y los lineamientos en la materia, así como la obligación en la protección de la información considerada como reservada, confidencial y sensible.

Cabe señalar que en su compromiso por fortalecer los canales de comunicación que permitan transparentar y rendir cuentas a la ciudadanía sobre el quehacer del Poder Judicial del Estado, se realizan al interior de la institución las adecuaciones necesarias para cumplir con la ley ya que tanto el Tribunal Superior de Justicia como el Consejo de la Judicatura están obligados a garantizar este derecho fundamental de los ciudadanos y dejar atrás la opacidad.