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¿Cuándo tendrá Congreso ganas de revisar figura de administradores?

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+ Es urgente que se ponga remedio a este asunto que sólo da problemas


Son ya varias las ocasiones en las que habitantes del municipio de San Antonio de la Cal se enfrentan violentamente, derivado del conflicto que genera la permanencia del administrador impuesto por el Congreso a la comunidad, ante la imposibilidad de la celebración de los comicios ordinarios. Eso mismo ha ocurrido en varias otras comunidades que tienen un encargado de la administración municipal. ¿Cuándo se dignarán los diputados a atender este asunto, y a obligar a los administradores a que avengan, y no confronten, a las comunidades para que su situación política se normalice?

En efecto, cuando en enero del año pasado se anunció el nombramiento de 15 administradores municipales, a través de un acto ilegal de la Junta de Coordinación Política de la LXII Legislatura local, el diputado Alejandro Avilés (coordinador de la bancada priista y entonces presidente de la Junta), aseguraba que “nombrar a los administradores de 12 municipios por parte del Congreso, y a otros tres que están pendientes, es coadyuvar a la estabilidad política y a la gobernabilidad democrática del estado”.

Luego decía que “en todos los casos los nombramientos de los administradores fueron producto de un estudio minucioso de perfiles y de un ejercicio mesurado y de amplio consenso entre las distintas fuerzas parlamentarias”. Y finalizaba diciendo lo siguiente: “concluye un proceso de revisión y selección de quienes a juicio del Poder Legislativo conducirán mejor el destino de los municipios asignados, y que no podían continuar sin una autoridad legítimamente constituida, quienes tienen la encomienda de crear las condiciones necesarias para que la comunidad elija a sus autoridades municipales”.

En aquellos momentos, y como para justificar tanto la cuestionable reforma constitucional con la que se dieron la facultad de nombrar a los administradores, como el grosero reparto de municipios en conflicto entre las fracciones de PAN, PRI y PRD para el nombramiento de administradores municipales, todos los involucrados aparentemente conminaban a los recién designados administradores a que en un plazo de noventa días, generaran las condiciones sociales y políticas necesarias para que se llevaran a cabo los comicios, y la situación se normalizara con la toma de protesta de las nuevas autoridades legítimamente electas.

15 meses después no sólo los administradores municipales no han cumplido con la misión de avenir a la población en conflicto en cada una de esas comunidades para la realización de comicios, sino que hoy en día en varios de esos municipios la violencia ha resurgido y ha generado situaciones potenciales de violencia, que en cualquier momento podría derivar en enfrentamientos, muertos y heridos, como ya ocurrió en otros momentos.

Uno de los casos más recientes se dio recientemente, cuando dos habitantes de San Antonio de la Cal que participaban en el conflicto por el poder municipal resultaron con lesiones durante una riña ocurrida la noche del miércoles. Los grupos antagónicos en este municipio, ubicado en el Valle Central de Oaxaca, se enfrentaron después de las 8 de la noche en la calle Los Pinos, en la quinta sección.

En el lugar había una reunión con el administrador municipal Noé Lagunas y ciudadanos de San Antonio de la Cal, misma que irrumpió otro grupo de personas, identificadas con Carlos García, alcalde municipal, armados con palos. Por la mañana del miércoles, un grupo de pobladores de San Antonio de la Cal bloqueó con basura y camiones la carretera federal 175 y retuvo a 2 personas. Su demanda es que se realicen elecciones en el municipio, donde por las diferencias internas se nombró a un administrador municipal.

Por la mañana del miércoles, un grupo de pobladores de San Antonio de la Cal bloqueó con basura y camiones la carretera federal 175 y retuvo a dos personas (un automovilista que presuntamente se enfrentó con los manifestantes por el cierre de la carretera, y otro individuo que habría sido identificado como elemento de la Policía Estatal. Ambos, nada tenían que ver con el conflicto principal). Su demanda es que se realicen elecciones en el municipio, donde por las diferencias internas se nombró a un administrador municipal.

ADMINISTRADORES DE CONFLICTOS

En el último año los administradores municipales —que por muy caricaturesco que parezca, son la representación viva del personaje de Juan Vargas, personalizado por Damián Alcázar en la película La  Ley de Herodes— han sido noticia en Oaxaca por ser los protagonistas y no los amigables componedores de los conflictos. En casi todos los casos, los administradores se han aparecido como parte instigadora de los conflictos municipales, evidentemente en aras de que éstos no se resuelvan y por ende no existan las condiciones para su remoción.

¿Dónde quedó aquella promesa de que los administradores municipales sólo durarían en sus cargos 90 días, y que en ese periodo habría posibilidad de resolver los conflictos en los municipios para dar paso a los anhelados comicios? Quedó, en un espacio de olvido, que fue reemplazado, por un lado, por las conveniencias propias de quienes están a favor de continúen los conflictos, y por el otro, por quienes simplemente no tienen interés en el tema y por eso les termina dando lo mismo que los administradores continúen, sean removidos, o incluso la figura jurídica sea reemplazada por otras que le den más funcionalidad a la posible solución de los conflictos políticos que existen en los municipios.

Como nada de eso no pasa, y los administradores municipales siguen accediendo a los recursos de los municipios que les encomendaron, y continúan —a partir de eso— enredando los problemas sociales, entonces lo que sí se puede prever es que ninguno de los conflictos tenga solución y que, por el contrario, su presencia sea garantía de la persistencia de la conflictividad por asuntos postelectorales.

AMARGO ANIVERSARIO

Quién sabe si sea por voluntad o desidia de alguien en específico, pero Oaxaca celebra su cumpleaños cada vez en peores condiciones. Ahora recibe su 473 aniversario en medio de caos, violencia, espacios públicos arrebatados por organizaciones sociales, pactos ignominiosos entre la autoridad y los grupos del ambulantaje, y un cúmulo cada vez mayor de problemas no resueltos. Qué pena que las autoridades apuesten a la resignación de la ciudadanía, y claudiquen en su deber —y promesa— de intentar sentar al menos las bases de una mejor ciudad.

Fortalecer el Estado de Derecho: urgente ante nuevo “efecto cucaracha”

Estado de Derecho

+ Oaxaca tiene un problema de orden, que no debe seguir menospreciando


La reciente aprehensión de los más importantes capos del narcotráfico y la delincuencia organizada en México, augura tiempos distintos para la criminalidad en el país. Según expertos, México comenzará la transición de las grandes organizaciones criminales —que se encuentran en proceso de extinción— a las pandillas regionales. Esa es la experiencia de otros países, y es lo que ha buscado el gobierno federal con el desmantelamiento de las organizaciones criminales. El problema es que dicha transición implica retos enormes para los gobiernos estatales. Muchos más, en entidades como la nuestra en donde hay serios problemas para mantener el orden público.

En efecto, en las últimas semanas el gobierno federal detuvo a los líderes de varias de las organizaciones criminales más importantes del país. Hace un año detuvo a Joaquín Guzmán Loera, y desde entonces le ha venido asestando golpes a prácticamente todos los cárteles criminales en el país, que operan desde el centro al norte del país. La intención que tiene el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto —y que a pesar del supuesto cambio de estrategia criminal, es la misma de su antecesor, el presidente Felipe Calderón— es la de desmantelar las organizaciones para decantarlas en pandillas u organizaciones locales, en las que pueda haber un manejo más eficaz y “cercano” de los problemas y las actividades en las que esos grupos pudieran estar más involucrados.

Es evidente que cuando eso finalmente ocurra, el gobierno federal dirá que ha gado pasos sustanciales en la guerra contra el crimen organizado, y que por fin va ganando. Sólo que la otra parte de ese discurso, de la que se ha hablado poco y a la que se le ha dado una importancia mínima, es el reto que tendrán que enfrentar los gobiernos estatales para ser ahora ellos quienes persigan y contengan a esas —relativamente hablando— “mini” organizaciones criminales que ya no podrán tener una operación nacional o regional, sino únicamente en ámbitos territoriales determinados.

De hecho, hasta ahora lo más que se ha llegado a plantear es que a partir de una reforma constitucional federal se decrete la desaparición de las corporaciones policiacas municipales, y toda la fuerza pública en las entidades federativas se concentre en policías estatales que —según el modelo— tengan mayor capacidad operativa y de contención de los delitos y las actividades que se les encomienden.

Lo interesante de esto, resulta del hecho de que el problema de la criminalidad no es sólo una cuestión de policías y ladrones, sino que involucra una serie de circunstancias que tienen que ver tanto o más con el orden y el Estado de Derecho. Se supone que en un clima de legalidad, la autoridad tiene la capacidad de hacer el orden público cuando éste se ve trastocado; pero sobre todo, los mismos ciudadanos tienen la noción y convencimiento de que deben respetar voluntariamente ese orden público, y no traspasar las barreras que establece la ley para la convivencia entre ciudadanos.

Esa es una noción que en Oaxaca no existe. Y si ese es un problema común y persistente de nuestra sociedad, todo se agrava con el hecho de que el gobierno no parece tener una preocupación de fondo por hacer que prevalezca el orden público cuando organizaciones o grupos de espontáneos la rompen.

Ese clima de desorden parece propicio para que esas otras organizaciones (las de narcotraficantes y criminales) que buscan, o comenzarán a buscar espacios “adecuados” para realizar sus actividades ilícitas, vean en escenarios locales con un Estado de Derecho débil, la posibilidad perfecta de asentar sus nuevos centros de operaciones.

LA AMENAZA

Al anunciar la conformación del Frente Democrático Popular, el diputado local del PRD, Jesús López Rodríguez, aseguró que el crimen organizado no sólo se ha infiltrado en los gobiernos y partidos políticos, sino también en las organizaciones sociales (Nota Principal. Noticias 21.04.2015). No queda claro cuál es la intención de fondo del Legislador local al hacer este señalamiento, pero lo que sí es evidente es que la laxitud tanto del gobierno como de las organizaciones frente al Estado de Derecho, son una invitación franca a que otro tipo de organizaciones (las criminales) se asienten en la entidad.

Por eso mismo, como lo hemos apuntado en otros momentos en este espacio, debiera ser prioritaria la discusión de fondo entre el gobierno, legisladores y ciudadanía sobre el futuro de la seguridad pública en nuestra entidad. La propuesta del gobierno federal de crear policías estatales únicas, de desaparecer a las corporaciones municipales, y de crear un nuevo modelo policial en las entidades federativas, es un tema de la mayor relevancia estatal y nacional, pero máxime en un estado como el nuestro que concentra un mosaico de problemas y complejidades sociales que debieran motivar una visión más seria del asunto.

Oaxaca ya tiene un problema grave al no poder aplicar seriamente el Estado de Derecho a todos los que lo quebrantan; tiene otro problema al no tener funcionarios resueltos a cumplir con su labor, para demostrar que en la entidad hay gobierno por encima de las organizaciones sociales; y por si fuera poco, tiene un problema más al no tener legisladores responsables y dedicados a encarar los problemas no sólo que le preocupan a la ciudadanía, sino que son prioritarios para la seguridad general del Estado.

Si aún esto no es un problema, dentro de algún tiempo lo será. Qué grave será que todos decidan esperar hasta entonces para ver qué acciones emprenden, porque lo que sí es evidente es que esta cuestión está “cantada” y dibujada desde ahora, y bien podrían dedicarle tiempo y esfuerzos institucionales, antes que seguir en las discusiones bizantinas y los cálculos políticos que no abonan en nada a la entidad.

LOS ADMINISTRADORES MUNICIPALES

El Congreso del Estado y el Organismo Público Local Electoral del INE no tienen interés alguno en resolver un problema que en cualquier momento se puede convertir en un asunto de Estado. Por todos lados donde hay administradores municipales persisten las inconformidades y las posibilidades de violencia, sin que autoridad alguna se interese en revisar de fondo cómo resolver ese asunto. los diputados no tienen prisa: el negocio de los administradores es jugoso, y no querrán perderlo. ¿Y la autoridad electoral, y el gobierno estatal, cuándo harán lo que les toca? Ojalá no esperen a que corra (más) sangre para entenderlo.

Amparo de Mexicanos Primero, referente para fin de negociaciones con CNTE

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+ Es indispensable conocer los alcances que tiene negociación Segob-magisterio


A lo largo de la semana, en este espacio hemos repasado algunos de los mecanismos legales que eventualmente podrían ser utilizados para contrarrestar los efectos de la posible emisión de una ley educativa en Oaxaca, hecha a modo o de la Sección 22, o según los parámetros del gobierno estatal, pero que no contara con la plena certeza de todos los sectores políticos, de que es una norma apegada a los nuevos principios en materia educativa que establece la Constitución federal. En este repaso, vale la pena voltear hacia un amparo que ya fue admitido, en este rubro, a una organización civil que está en desacuerdo con la persistencia de la negociación política por encima de las competencias en el ámbito educativo.

En efecto, Aprender Primero, el brazo jurídico de Mexicanos Primero, presentó una demanda de amparo en contra de funcionarios de la Secretaría de Gobernación (Segob), el Gobernador Gabino Cué, funcionarios de la Secretaría de Educación Pública y del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), por avalar acuerdos contrarios a las leyes educativas vigentes, especialmente en contra del servicio profesional docente y la evaluación educativa.

De esta manera, según una nota difundida por el sitio web especializado en temas educativos educacionfutura.org (que puede ser consultada en http://bit.ly/1DKDvmh), Mexicanos Primero pidió al Poder Judicial de la Federación que “intervenga en salvaguarda del derecho a la educación de las niñas, niños y jóvenes de Oaxaca, y para que establezca el mandato de responder adecuadamente a la petición presentada respecto a los integrantes de la Sección XXII que participaron en las negociaciones y en las marchas de febrero pasado”.

Asimismo, Mexicanos Primero solicitó en febrero pasado información para conocer los fundamentos de derecho, motivos, términos, condiciones y costos al erario público de las negociaciones con la CNTE, así como el nombre del personal en funciones docentes que participaron en las manifestaciones del 9 al 11 de febrero; de quienes participaron en la mesa de negociación con la Segob y la copia de las minutas, acuerdos firmados.

Posteriormente, Mexicanos Primero envío una carta al Secretario de Gobernación, en la que se solicitó “dejar sin efectos cualquier acuerdo celebrado entre esa dependencia, la SEP, el gobierno de Oaxaca y la Sección XXII, al considerar que dichos pactos son ilegales”. Semanas después la Segob respondió, a través de un oficio firmado por el subsecretario de Gobernación Luis Enrique Miranda, en el cual afirma no tener conocimiento, ni registro de las personas que participaron en las negociaciones, ni en las marchas afirmó que no había costo, ni incumplimiento o violación de la ley vigente.

Mexicanos Primero explica que en el amparo que interpusieron señalan que “es absurdo que la autoridad no sepa con quién se reúne, y que es obligatorio que en sus respuestas a los ciudadanos deba fundar y motivar, refiriendo hechos reales y verídicos”. También se señala que en la minuta de la reunión sostenida el 10 de febrero pasado, firmada por el Subsecretario Miranda, el Gobernador de Oaxaca, el Director del IEEPO y el Director General de Presupuesto y Recursos Financieros de la SEP con integrantes de la CNTE “indebidamente se avalan y hacen vigentes acuerdos previos que son ilegales”.

Algunos de los acuerdos incluyen la promoción de docentes por buen desempeño, que el diseño de la evaluación sea realizada por los maestros, que no se despida a maestros que no sean evaluados o con malos resultados. Todos los acuerdos ratificados en 2015, implican un incumplimiento de las leyes en vigor. Tras las declaraciones en la prensa, la organización señala que hay un doble juegos por parte de los funcionarios locales y federales “o bien pretenden engañar a los miembros de la CNTE, con promesas que no se podrán cumplir, o bien pretenden engañar a los ciudadanos, ocultando o justificando incumplimientos de la ley”.

LA RUTA JURÍDICA

Evidentemente, este asunto no encaja específicamente en una posible defensa en contra de la emisión de una ley educativa, pero sí es un referente fundamental. ¿Por qué razón? Porque resulta que a Mexicanos Primero ya le admitieron un amparo por la posible negociación de canonjías políticas entre la Secretaría de Gobernación, el gobierno de Oaxaca y los integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, en el que el punto central en donde se fija la litis, radica justamente en el menoscabo al derecho a la educación pública de calidad.

Así, el argumento para plantear posibles amparos en contra de una posible ley educativa inconstitucional, o de posibles actos que menoscabaran los principios contenidos en la Constitución federal, sería más o menos el mismo: que tanto la ley, o los actos, serían violatorios del derecho a la educación de calidad, y del esquema de evaluación y competencias que ahora establece la Constitución como mecanismo para que los maestros accedan a plazas, permanezcan en ellas, y mejoren sus condiciones laborales.

En todo esto, es indispensable considerar que hoy el amparo ya no es una acción eminentemente personal. Justamente, Mexicanos Primero consiguió la admisión del amparo que referimos en párrafos anteriores, gracias a una nueva figura contenida en la Ley de Amparo, denominada “interés legítimo”. Éste interés ya no necesita suponer que ha ocurrido un agravio personal y directo, sino que basta con que los integrantes de una colectividad sostengan que un acto o ley perjudica el interés social o los lesiona como sociedad. Todo esto es suficiente para que el juez de amparo admita a trámite la demanda de un juicio de garantías, y esté en posibilidad de entrar al estudio del fondo del asunto para hacer un control constitucional.

En este escenario, las asociaciones de padres de familia, los comités de escuela, o casi cualquier tipo de unión de interesados en presentar un amparo en contra de la no aplicación de la ley educativa, o de la posible contradicción de ésta con la Constitución, podría hacerlo. Esta es otra veta que no puede dejar de considerarse, hoy que los legisladores locales dicen que ya existe un dictamen con posibilidades de ser sometido al Pleno de la LXII Legislatura para que finalmente emita una ley educativa.

IMPUNIDAD

Vehículos destruidos, personas agredidas, un elemento de la Policía Vial con lesiones graves. ¿Y todo va a quedar en la impunidad? Increíblemente, es lo que parece.

PRI sí podría presentar una acción de inconstitucionalidad por ley educativa

Diputados PRI

+ Sería paradójico que los supuestos defensores de la ley fueran aliados de S22


Ante la posibilidad de que ya exista un dictamen sobre las iniciativas de ley educativa que han sido presentadas ante la LXII Legislatura, y que ese dictamen provoque nuevas acciones legales por parte de los poderes públicos involucrados en su creación, promulgación o implementación, vale la pena analizar los escenarios. Hay uno muy particular, que es el incluye la posibilidad de que todo termine en medio de una controversia constitucional. Vale la pena revisarlo, porque en él, quizá el PRI termine en una alianza rara con sus adversarios.

En efecto, el fin de semana el diputado Félix Serrano Toledo (presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local) dijo en una entrevista con TIEMPO que la posibilidad de contar con un dictamen definitivo y consensado sobre la reforma educativa, estaba trabada porque la fracción priista se había cerrado al diálogo. “Nos hemos entrampado en temas de índole político con respecto a la ley educativa que nos han impedido trabajar con las comisiones unidas para un dictamen conjunto; existen 2 dictámenes, uno que lo firmarían siete y otro que lo firmarían ocho, pero esos tampoco han pasado al pleno”,  explicaba, al tiempo de ubicar al PRI como responsable de este excesivo retraso legislativo.

De esa declaración, puede inferirse que el PRI se ha negado a participar en la discusión de las comisiones unidas que tienen la encomienda de emitir un dictamen final, porque esas comisiones pretenderían dictaminar favorablemente, o la iniciativa presentada por la Sección 22, o la presentada por el Titular del Poder Ejecutivo, con las que no están de acuerdo porque aseguran que cualquiera de las dos viola los preceptos de la Constitución federal relacionados con la nueva ley educativa.

De esas dos propuestas, la Sección 22 rechaza la presentada por el Gobernador, porque dice que es su iniciativa, pero mutilada. Y si las comisiones unidas llegaran a dictaminar favorablemente la propuesta de la Sección 22, entonces estaríamos en un escenario de más visos de inconstitucionalidad, porque se supone que lo que el Ejecutivo le mutiló a la iniciativa de los maestros era justamente lo que a su juicio podría generar algún viso de inconstitucionalidad. En cualquiera de los casos, ambas son propuestas que el PRI rechaza, y eso es lo que no debemos perder de vista.

Tomemos como posibilidad que luego de una operación política el Ejecutivo logre un consenso con la Sección 22, y con las fracciones del PAN y PRD, y con los diputados del PDS, Panal, PUP y PT, y logre sobradamente la mayoría de 22 votos que necesita para aprobar la nueva ley educativa. En este escenario, lo natural sería que el PRI presentara algún tipo de acción legal para tratar de revertir esa ley, con la que dice no estar de acuerdo —pero con la que también coincidiría con la Sección 22 en rechazar—. ¿Qué acción legal tendría a la mano? La respuesta está en la acción de inconstitucionalidad.

Según la fracción II del artículo 105 constitucional, las acciones de inconstitucionalidad que tienen por objeto plantear la posible contradicción entre una norma de carácter general y la Constitución, y el órgano facultado para resolverla es la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En este caso, el inciso d) de ese precepto dispone que dicha acción puede ser intentada “por el equivalente al treinta y tres por ciento de los integrantes de alguno de los órganos legislativos estatales, en contra de leyes expedidas por el propio órgano”.

Así, esta sería la herramienta de control constitucional idónea que tendría la fracción parlamentaria del PRI para defenderse de un posible mayoriteo respecto a la ley educativa… aunque con ello terminaría defendiendo implícitamente las posiciones de la Sección 22, que se supone que no tiene ningún punto de coincidencia con el priismo local o nacional. Veamos.

DEFENSA IMPLÍCITA

Como el Congreso del Estado de Oaxaca está integrado por 42 legisladores, sólo se necesitaría el apoyo de 14 de ellos para hacer procedente la acción de inconstitucionalidad. La fracción parlamentaria del PRI no tendría problema en conseguirlo, ya que tiene 17 integrantes que, se supone, apoyarían esa acción, independientemente de los legisladores de oros partidos que eventualmente pudieran coincidir con ellos.

El efecto que tiene la acción de inconstitucionalidad es la de dejar sin efectos la norma que fue declarada inconstitucional, aunque para conseguirlo necesita una mayoría calificada de entre los ministros (ocho votos, cuando menos). Así, lo que parecería es que los legisladores priistas habrían de ir a combatir en tribunales la acción de una mayoría que sin embargo es inconstitucional. Esa acción, que es el mecanismo de defensa de las minorías, buscaría tirar dicha norma —que salvo que fuera la iniciativa de la Sección 22 convertida en ley—, también sería rechazada implícitamente por el magisterio democrático.

Las razones de unos y otros, evidentemente, parecen ser distintas. El problema es que los maestros no parecen tener clara una ruta posible en esta vertiente, y de evitar la fracción del PRI la acción de inconstitucionalidad, resulta que el Procurador General de la República también está facultado para presentar dichas acciones en contra de leyes de carácter federal, estatal y del Distrito Federal, así como de tratados internacionales celebrados por el Estado Mexicano.

En el fondo, lo que sigue quedando claro y perfectamente reiterado es que Oaxaca tiene todavía un trecho largo por recorrer en la posibilidad de solucionar —al menos en la ley— el problema que tiene con las normas educativas, y que esas paradojas raras son las que en el último de los casos terminarían hermanando a los adversarios históricos, y llevándolos implícitamente a luchar en la misma trinchera. Insistimos, esos son escenarios. Pero son más posibles de lo que parece. Y aún falta revisar la vía de amparo, como el que recientemente presentó Mexicanos Primero. Aún hay más vetas jurídicas abiertas en torno a este caso.

VIOLENCIA

Es insostenible que hechos de violencia como los ocurridos ayer entre taxistas de la CROC y la CNP, ocurran ante la contemplación y permisividad de las autoridades. ¿Alguien sabe a qué se dedica el flamante nuevo Secretario de Seguridad Pública, que no tiene ni el valor civil de dar la cara a la sociedad por la violencia que permite, y por los hechos que no evita ni en contra de sus elementos?

La Ley Educativa no resolverá el problema, sólo lo cambiará de manos

Ley Estatal de Educación

+ Congreso, lleno de pretextos para evadir un camino que tiene más retos


Según el presidente de la Comisión Permanente de Educación en la LXII Legislatura estatal, el diputado perredista, Jesús López Rodríguez, está “listo” el dictamen de la nueva Ley Estatal de  Educación para ser presentado al Pleno. Dice, sin embargo, que ese dictamen enfrenta varios problemas relacionados con el consenso entre las fracciones parlamentarias. Y lo que no reconoce —o no quiere hacerlo— es que una vez que se apruebe la ley educativa, ellos mismos seguirán teniendo muchos problemas que deberían enfrentar desde el dictamen, y no en posteriores amparos o controversias constitucionales, que ya están anunciadas.

En efecto, según el diputado López Rodríguez, que el dictamen no ha podido ser llevado a la agenda legislativa debido a que “no tenemos mayoría ni en comisiones unidas y estamos entrampados legalmente”, dijo en una nota publicada por TIEMPO en su edición del pasado sábado. En este sentido el presidente de la Jucopo, Félix Serrano Toledo, acusó como responsable del retraso legislativo a la fracción parlamentaria del PRI, “que solo ha buscado valer su propio interés político”.

Dijo además —y hay que ver con cuidado esta explicación— que “nos hemos entrampado en temas de índole político con respecto a la ley educativa que nos han impedido trabajar con las comisiones unidas para un dictamen conjunto; existen 2 dictámenes, uno que lo firmarían siete y otro que lo firmarían ocho, pero esos tampoco han pasado al pleno”,  explicó Serrano Toledo.

¿Qué significa esto? Que en realidad no hay un consenso total respecto a lo que pueda ocurrir con la nueva ley educativa, y que el diferendo es por cuestiones políticas que, según las propias explicaciones ofrecidas por el Presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), no han pasado por ningún tema técnico, y tampoco por el tamiz de la posible constitucionalidad y convencionalidad de los dictámenes, que son cuestiones fundamentales que los propios legisladores tendrían que estar resolviendo de antemano para no generar un Frankenstein legislativo que en el futuro inmediato le siga dando problemas a la entidad con el manejo educativo.

Y es que resulta que lo único que se puede explicar —en caso de que sea cierto lo que dice Serrano Toledo— es que la fracción priista es quien no quiere participar en las discusiones, que además no quiere firmar ninguno de los dictámenes y que por ende no hay un consenso. Concretamente, se habla de conveniencias, pero no de una oposición basada en la improcedencia o inviabilidad de los proyectos de ley que están contenidos en los dictámenes.

Así, lo que podría ocurrir es que, de llegar uno de los dos dictámenes al pleno legislativo para su aprobación, la LXII Legislatura sólo transformaría el problema que hoy tienen los diputados por la falta de ley, en uno de inconstitucionalidad o inconvencionalidad de normas. En uno de los frentes estaría el propio gobierno federal atacando la constitucionalidad de la ley educativa aprobada en Oaxaca a través de una nueva controversia constitucional; y por el otro, se hallarían con la propia Sección 22 que intentaría recurrir o a amparos, o a pactar con el régimen que una minoría legislativa (sería paradójico que esa minoría fuera priista) atacara la nueva ley mediante una Acción de Inconstitucionalidad. Las rutas ya están marcadas.

Y el problema es que el Congreso parece no alcanzar a prever ninguna de esas dos posibilidades.

ACCIONES VENIDERAS

Si el Congreso emite una ley educativa, la que sea, entonces en automático provocará el sobreseimiento de la controversia constitucional que el gobierno federal presentó hace casi un año en contra del Poder Legislativo de Oaxaca, ya que ésta tenía por objeto combatir la omisión legislativa. Es decir, que habiendo ya una ley no habría materia para continuar ese juicio.

¿Qué pasaría? Que, seguramente, de inmediato el gobierno federal trataría de ir a combatir los posibles preceptos que pudieran ser considerados como inconstitucionales. Eso lo haría a través de una nueva controversia constitucional, ya no atacando la omisión de emitir la ley, sino el hecho de que su contenido no se ajusta a lo que establece la Constitución de la República. Ello sería, de entrada, un cuestionamiento de fondo al trabajo legislativo del Congreso de Oaxaca, que es el responsable de emitir una norma apegada al orden constitucional, y que entonces se reputaría que no cumplió con dicha encomienda.

Ahora bien, en otro frente, paralelo a éste, los integrantes de la Sección 22 —profesores de ascendencia indígena, que demostraran pertenecer a una etnia, por ejemplo— buscarían que se declarara inconstitucional la ley emitida, a partir de un argumento que hoy es ampliamente aceptado por los tribunales federales de control constitucional: se dolerían contra la ley, en la vía de amparo, porque ésta no pasó por el consenso de los pueblos indígenas. Esto porque el derecho a la consulta (establecido en el Convenio 169 de la OIT) dispone que se debe consultar a los pueblos indígenas cuando se tomen medidas legislativas que incidan en su vida cultural, social o política, y en este caso el Congreso no lo hizo.

La Sección 22 ya tiene perfectamente delineada esta ruta. Ellos fueron quienes hicieron los 37 foros regionales, y fueron quienes supuestamente generaron el consenso que tiene el proyecto de ley que está reflejado en los dictámenes del Congreso local. Lo interesante es que en este caso ellos mismos están reconociendo que su trabajo no sería válido, y hasta pareciera que por eso delinearon una ruta de trabajo aparentemente equivocada en la forma del consenso, para luego tener las bases para ir a combatir el contenido de la norma (que no se ajusta a sus intereses) a través de un mecanismo como éste.

Incluso cabría la posibilidad de que una minoría legislativa pidiera la revisión constitucional de la ley educativa. Esa es una arista interesantísima que vale la pena ser analizada por separado, en nuestra entrega de mañana.

SEDESOL

Los funcionarios federales encargados del trabajo social deberían tener más cuidado en su función. El delegado de Sedesol en Oaxaca (que es hermano del Secretario de Organización del CEN del PRI) organiza eventos, en tiempos electorales, a los que viene la secretaria Rosario Robles, y en los que sienta en primera fila a candidatos a diputaciones federales por ese partido. ¿De plano es tanta la desesperación? ¿O es que se les agotó la prudencia y el pudor? Son preguntas.

Federalismo en México: es urgente reconocer que vamos muy mal

Conago

+ Entidades federativas: Sí a Conago constitucional… ¿y qué más?


Recientemente, la Conferencia Nacional de Gobernadores planteó una propuesta de reforma a la Constitución federal, para elevar a rango constitucional ese organismo de diálogo e intercambio entre mandatarios estatales. Aunque la propuesta parece positiva para el fortalecimiento del intercambio y los equilibrios entre los ámbitos de gobierno estatal y federal, sería necesario que junto con esa propuesta se hablara de otras que, en paralelo, equilibraran también el poder e influencia de los Gobernadores y que fortaleciera rubros como el de la rendición de cuentas.

En efecto, Gobernadores de seis estados y el Jefe de Gobierno capitalino presentaron la semana pasada una propuesta para que a la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) se le reconozca como institución. Ello, en el Título Quinto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que se refiere a los estados de la Federación y del Distrito Federal. En nombre de la Conago, su presidente, Mariano González Zarur, gobernador de Tlaxcala, hizo la propuesta ante los integrantes de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Senado de la República, quienes únicamente se limitaron a señalar que dicha propuesta tendrá que ser socializada entre los integrantes del Congreso de la Unión, y sometida a un dictamen de las comisiones de estudio legislativas que correspondan.

Y es que en un primer plano, elevar a rango constitucional la Conago, parece algo necesario, aunque evidentemente lo primero que tendría que ocurrir es el establecimiento de una reglamentación específica, con fuerza de ley —no necesariamente constitucional—, que normara y formalizara los trabajos de ese espacio de diálogo e intercambio entre gobernadores, que hoy está dotada únicamente de fuerza política derivada del peso específico de sus integrantes, pero que en términos llanos carece de vida propia.

Sólo que incluso en este escenario hay cuestiones de hecho que deben ser tomadas en cuenta. Una de ellas fundamental, se centra en el hecho de que hoy los gobernadores de las entidades federativas no necesariamente son un ejemplo de equilibrio de poder y de ejercicio democrático de sus funciones. De hecho, son de las figuras más cuestionadas por la forma en que han utilizado a su conveniencia la laxitud que existe en la relación entre los poderes federales y los locales, así como la ausencia de funciones de control más estrictas entre ambos.

Ello, evidentemente, ha generado más desequilibrios que avances en cuanto al ejercicio de las funciones públicas de los gobernadores, y ha generado también cuestionamientos que no han sido lo suficientemente atendidos por quienes tienen la encomienda de ajustar las leyes a la realidad nacional. Por eso los Gobernadores en general hoy parecen pequeños virreyes que al no tener contrapesos externos —desde los poderes federales— y tener al mismo tiempo dominado su escenario interno —pues en México todos los gobernadores son más fuertes por definición frente a los demás poderes estatales— pueden lo mismo cumplir cabalmente con sus funciones que sobrepasar, a plena luz del día, sus funciones para neutralizar cualquier viso de oposición.

PROBLEMA DEL FEDERALISMO

El federalismo mexicano está trazado por dos rutas paralelas. Una es la del llamado federalismo disfrazado de centralismo; y el otro es el del llamado “feuderalismo”. Ninguno de los dos es parte de una democracia y un gobierno saludable como al que se supone que aspiramos los mexicanos.

El federalismo centralizado es nocivo porque éste sólo ha atendido a la concentración del poder por parte del Ejecutivo Federal, en detrimento de las entidades federativas. Esta forma fáctica fue la que predominó durante toda la época del priismo hegemónico, y sólo fue desterrada políticamente (pues en los asuntos fiscales del país, el federalismo sigue siendo tan débil, que por eso la federación continúa cobrando casi la totalidad de los impuestos que generan ingresos a las arca nacionales) luego de la alternancia de partidos del año 2000.

Por su parte, el feuderalismo es lo contrario. Este tiene que ver con las libertades excesivas que consiguieron los ejecutivos de los estados luego de la alternancia de partidos del año que comentamos. A través de esa figura también fáctica, las entidades se convirtieron en territorios que sólo dependen de la federación en términos del ingreso, pero que se resisten a rendir cuentas como deberían, y en los que los gobernadores dedican gran parte del tiempo a frivolidades, a tratar de entrometerse en los asuntos políticos que no son de su incumbencia, y a traficar con los recursos económicos que debieran estar destinado al desarrollo de las entidades que gobiernan.

En esa lógica, hasta hoy no había existido una definición clara sobre si los gobernadores priistas seguirían asumiendo sus libertades como hasta ahora; tampoco ha habido definiciones de si el nuevo Presidente buscará convertirse en el hombre fuerte de su partido no sólo en el ámbito federal sino también en los estados gobernados por las siglas que él representa; o si finalmente terminarán compartiendo un poder en el que todos se respetan a partir de la dinámica de no tocarse ni cuestionarse.

Ese parece ser el mensaje que está enviando la Conago al Presidente de la República, cuando el portavoz de la propuesta de constitucionalizar a ese organismo, viene de un Gobernador emanado del PRI. Parece, pues, que la idea es que México continúe con ese federalismo chueco con tal de que los poderes tanto del Presidente como de los Gobernadores entren en colisión.

Hoy en día, el Presidente lo que menos necesita es entrar en una ruta de choque con los mandatarios estatales. Y éstos parecen estar aprovechando la ocasión para fortalecerse ya no sólo en los hechos, sino ahora también en la Constitución. Ojalá esto no sea la creación de un Frankenstein que convierta en juez y parte a los gobernadores, y que no incremente sus capacidades sino su poder corruptor. No hay razón para pensar que algo así no pudiera ocurrir.

¿PROHIBIDO?

Algunas voces, como la del panista Juan José Rodríguez Pratts, reiteradamente se han pronunciado en contra de la legalización de la Conago, bajo un argumento que aunque puede ser rebatible, sí tiene lógica. Dice que ello sería inconstitucional, bajo la premisa de que el artículo 117 señala que “los Estados no pueden, en ningún caso: Celebrar alianza, tratado o coalición con otro Estado ni con las Potencias extranjeras”.

En la Frontera Sur, sí debe cambiar la política del gobierno federal

Frontera Sur

+ ¿Qué han hecho gobiernos locales para resolver crisis humanitaria?

El padre Alejandro Solalinde encabeza una caravana de migrantes centroamericanos que busca llegar a la Ciudad de México para pedir que el gobierno federal cambie la política de contención migratoria en la frontera sur del país, y que específicamente modifique las acciones del Plan Frontera Sur, que implementó la Secretaría de Gobernación al inicio de esta administración para contener el paso de migrantes desde el sur del continente hacia la frontera con los Estados Unidos. Más allá del activismo, es evidente que esa política debe cambiar, pero no a partir de los tradicionales argumentos de la política migratoria, sino de los deberes que tienen los tres órdenes de gobierno con los derechos humanos.

En efecto, los migrantes, que iniciaron el Viacrucis el 24 de marzo en la frontera de México y Guatemala, realizan desde hace varios años este recorrido para hacer visible el drama de las personas indocumentadas que intentan llegar a Estados Unidos y sufren en México toda clase de abusos. Sin embargo, en esta ocasión el Instituto Nacional de Migración (INM ) desplegó un operativo alrededor de Ixtepec y advirtió que se permitirá el tránsito de ilegales.

Frente a esto, Solalinde Guerra ha manifestado que uno de los objetivos principales de esta caravana se centra en pedir a la Secretaría de Gobernación —que es de quien depende orgánicamente el INM— que modifique el Plan Frontera Sur, a partir del cual han tratado de impedir que continúe el tránsito de migrantes que vienen de Centroamérica, y que ingresan al país no para quedarse en él, sino para tratar de llegar a la frontera con los Estados Unidos.

Solalinde ha hecho énfasis en dos cuestiones: primera, que los Grupos Beta, que fueron creados para brindar protección, seguridad y ayuda a los transmigrantes en su paso por territorio nacional, han sido ahora utilizados como grupo de inteligencia, y esto ha corrompido su labor; y segunda, que el gobierno federal no ha realizado una verdadera política de contención de la migración, sino que únicamente se ha dedicado a tender redadas para impedir que los migrantes continúen su camino, y para regresarlos a su lugar de origen, pero que no ha hecho prácticamente nada para asegurar que no sean blanco de delitos, extorsiones y trata, y, sobre todo, para garantizar que estén a salvo sus derechos como persona, al margen de su calidad migratoria.

Y es que resulta que una de las principales acciones que contempla ese Plan Frontera Sur, se centra en impedir que los transmigrantes aborden el tren de carga que periódicamente sale de Chiapas, y que cruza varios estados —entre ellos Oaxaca— antes de conectarse con la frontera norte de la República. Hasta ahora los resultados positivos de esa política de contención no han sido claros, pero lo que sí ha sido público es que el número de migrantes que llegan al país desde Centroamérica no sólo no ha disminuido, sino que se ha incrementado.

Frente a todo esto, la gran incógnita se centra en cuál es la ruta, y los medios de transporte alternos que han comenzado a utilizar los transmigrantes para tratar de cruzar el país, y sobre todo a qué nuevas calamidades se están teniendo que enfrentar en dicho proceso. Evidentemente, nadie creería que la política actual ha servido para algo.

Y más allá de lo que diga Solalinde, lo que todos debiéramos preguntarnos es qué está haciendo el gobierno, en sus tres ámbitos, para evitar que los transmigrantes —que son personas, con calidad migratoria ciertamente irregular, pero también con derechos fundamentales reconocidos por nuestra Constitución, y que son válidos para ellos por el solo hecho de encontrarse en territorio nacional— continúen siendo el blanco preferido de las organizaciones criminales, que lucran con ellos, que los agreden, los extorsionan, violan a las mujeres y provocan todo tipo de horrores de los que el gobierno no se está haciendo corresponsable en lo que le correspondería hacer.

CUESTIÓN DE DERECHOS

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece derechos fundamentales que no pasan por la calidad migratoria de las personas. Un ejemplo de ello, se encuentra en la clásica afirmación constitucional, de que los esclavos del extranjero que entren al territorio nacional, por ese solo hecho alcanzarán la libertad y la protección de las leyes (penúltimo párrafo del artículo 1 constitucional). Ello es un punto de referencia para entender que existen derechos que no pasan por el tamiz de la calidad migratoria, y sobre los cuales el Estado mexicano tiene deberes ineludibles, también contenidos en el citado precepto de la Constitución de la República.

¿Por qué afirmamos esto? Porque hasta hoy el tema de los transmigrantes se ha quedado en la discusión de las normas migratorias y de población, pero no ha alcanzado el nivel de los derechos fundamentales. Bajo esta lógica, el Estado tendría que estar preocupado de verdad no sólo por ver qué ocurre con los transmigrantes en su paso por el territorio mexicano, sino sobre todo por garantizar que sus derechos a la vida, a la integridad, a la seguridad y a la no discriminación —entre otros— fueran respetados y garantizados en toda la extensión de la palabra, independientemente de su calidad migratoria.

¿Por qué? Porque no se trata de promover la migración irregular, pero sí de asumir que por lo menos en algún grado parcial, sí es responsabilidad del Estado mexicano todo lo que ocurra con los transmigrantes mientras se encuentran en territorio nacional. No hacerlo, significa también negarles de facto su calidad de personas y por ende entregarlos, por la vía de los hechos, a las organizaciones criminales para que ellos hagan con los centroamericanos lo que les venga en gana.

Finalmente este es un asunto que debe pasar por una discusión serena respecto a los derechos fundamentales. Más allá del activismo —y hasta oportunismo— de algunos personajes, en la frontera sur sí existe gente preocupada por la suerte de los transmigrantes que debe ser escuchada y respaldada siempre que esta lucha sea de verdad por los derechos fundamentales.

SOLALINDE

Es bienvenida, y muy necesaria, su lucha a favor de los migrantes. En mala hora se alió con el gobierno estatal (a quien ya no cuestiona) para involucrarse en una grilla local, que nada tiene que ver con la lucha por la que ganó reconocimiento nacional e internacional.

Debe preocuparnos, que siete de cada diez no se identifique con reelegibles

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Pleno Vacio
+ Legisladores sin respaldo ciudadano: su futuro político está cancelado

Hay dos variables que los actuales candidatos deberían estar tomando en cuenta, hoy que pretenden llegar al Congreso federal con base en mentiras, demagogia, propuestas desorbitadas y desapego ciudadano, y sólo apoyados por los capitales electorales de sus partidos. Primera, que esta será la primera ocasión en la que quienes resulten electos como Legisladores serán reelegibles de forma inmediata. Y segunda, que hoy más que nunca la ciudadanía no se siente identificada con ellos. Ese es un coctel venenoso para cualquier político que no esté consciente y dispuesto a cambiar de fondo su forma de interactuar con sus electores.

En efecto, de acuerdo con la reforma al artículo 59 de la Constitución de la República, publicada en el Diario Oficial de la Federación de fecha 10 de febrero de 2014, los Senadores podrán ser ahora electos hasta por dos periodos consecutivos, y los Diputados al Congreso de la Unión hasta por cuatro periodos consecutivo. Esto es, en término simples, que por virtud de esa reforma, los diputados federales electos en los comicios del próximo siete de junio ya podrán aspirar, en el proceso electoral de 2018, a buscar una segunda postulación por parte de su partido para tratar de repetir en el cargo.

Este es un primer tema que los candidatos actuales no registran. En los últimos días, en este espacio hemos hecho un recuento somero de la forma tan irresponsable en la que los propios abanderados asumen su deber de construir propuestas serias e identidad con los ciudadanos, a partir no de la compra del voto sino del convencimiento de un proyecto legislativo, o incluso de un esquema político.

De hecho, todos están decididos a hacer campaña según los métodos tradicionales, y para eso han echado de las estrategias ampliamente conocidas, como la de ir a tratar de convencer a partir de dádivas o de la compra del voto, o de tratar de generar identidad con los ciudadanos a partir de frases jocosas, canciones, jingles o mensajes que no tienen ni pies ni cabeza como un posible planteamiento serio de por qué, y para qué, se pretende ser legislador federal.

Lo que no registran los candidatos es que ellos serán los primeros con posibilidad de acceder a la reelección inmediata. Será natural —hasta por el solo antecedente político— que la mayoría de ellos intente repetir en la diputación federal. Sólo que, en ese posible escenario, ¿cómo querrán hacerlo si ahora mismo no están preocupados por construir una agenda política y legislativa con sus ciudadanos, que sea su ruta de trabajo como legisladores, y luego sea su fundamento para regresar a pedir un segundo voto de apoyo entre los ciudadanos?

Pues una de las quejas más recurrentes de los ciudadanos en contra de los partidos y candidatos, es justamente que en la enorme mayoría de los casos los políticos en campaña van a las comunidades a prometer obras, servicios y gestiones a cambio del voto, y que también van dizque a solidarizarse con los problemas y preocupaciones de la gente, y aparentemente a identificarse con sus problemas para pedir el apoyo político, y luego nunca regresan a cumplir sus promesas, o cuando menos a demostrar que hicieron algo para remediar el problema o preocupación que les externó la ciudadanía cuando eran candidatos.

Ello ha ocurrido históricamente, porque como los diputados y senadores eran irrelegibles para el periodo inmediato, entonces el voto que se les entregaba era algo así como un cheque en blanco. Esa irrelegibilidad relativa, cancelaba también cualquier posibilidad de evaluar —desde la ciudadanía, y con el sufragio— al legislador, y finalmente por eso —entre otras muchas razones— ellos terminaban haciendo de su periodo lo que les venía en gana, porque sabían que trabajaran o no, nadie se los podría reprochar en las urnas.

NO HAY IDENTIDAD

Ayer el periódico Excélsior, de la Ciudad de México, revelaba datos escalofriantes sobre la falta de identidad entre políticos y ciudadanos. Una investigación realizada por 12 organizaciones civiles, entre ellas Transparencia Mexicana y el Instituto Mexicano para la Competitividad, revela que en México siete de cada diez personas no se sienten representadas por sus legisladores.

Dicho estudio, concluye que el Poder Legislativo mexicano es uno de los que cuenta con mayor opacidad en América Latina, y alertaron que bajo esta circunstancia será una catástrofe la reelección de legisladores, que surtirá efecto a partir de los diputados que se elegirán el 7 de junio.

Hay algunos datos que de alguna forma “explican” la brecha tan grande que existe entre legisladores y ciudadanía. Uno de ellos, da cuenta de la marginación hecha por el Poder Legislativo en México a los ciudadanos. Pues sólo 44 por ciento de los Congresos locales permite que los ciudadanos acudan a sus trabajos de comisiones y sólo 3 por ciento de estos cuerpos legislativos publica la versión estenográfica del debate en las mismas.

Sobre el manejo del dinero del que disponen para su funcionamiento, los congresos de Chiapas, Guerrero, Hidalgo, Oaxaca, y Quintana Roo no cumplen con ninguna variable de información presupuestal y administrativa. Hay un 84% de cumplimiento promedio en derecho a la información de los ciudadanos ante sus representantes populares y un 60% en accesibilidad y difusión del trabajo legislativo.

¿Con esos antecedentes, y con esa evidente falta de identidad y arraigo de los legisladores con los ciudadanos, pretenderán nuestros ahora candidatos ser nuevamente aspirantes a una reelección legislativa? El panorama es sombrío para la ciudadanía y para la representación popular porque no hay ninguna certeza de que quienes resulten electos tengan de verdad afinidad con la ciudadanía a la que irán a representar. Pero es todavía más oscuro si este escenario se observa a partir de que los mismos candidatos no parecen conscientes de que a ellos también les urge cambiar la forma en que conciben la manera de hacer política, para regresar a construir su propio arraigo con la gente.

PLIEGO PETITORIO

La Sección 22 adelantó que en días próximos entregará su pliego petitorio anual a las autoridades locales. Dicen que el aspecto central de ese pliego será la entrega de escuelas que se encuentran en poder de la Sección 59. Ante este anuncio, ¿seguirá el IEEPO siendo el facilitador de la persistencia de la hegemonía de la Sección 22 en Oaxaca, o ahora sí asumirá su papel de autoridad en la materia?

Campañas deslegitimadas: no hay compromiso con la honestidad

Campañas políticas

+ Ver la paja en el ojo ajeno, es un “remedio” que ya no tiene futuro

Los partidos políticos enfrentan un reto que no sólo no disminuirá con el tiempo, sino que irá en aumento: su falta de identidad con los ciudadanos es, y será, directamente proporcional al florecimiento de las candidaturas independientes. Este es un escenario previsible a partir del descrédito y de la falta de arraigo entre partidos y ciudadanos, y por eso también toma lógica el temor que tiene el sistema de partidos de abrir las vías electorales a los ciudadanos sin partido que desean competir por ocupar espacios de representación popular.

En efecto, hoy es fácilmente perceptible el hecho de que en el ámbito político vivimos en dos mundos distintos. Uno es el de los partidos y sus candidatos, que pretenden seguir engañándose con el garlito de que la ciudadanía está “prendida” con las campañas, y que el proselitismo a base de jingles, eslóganes y promesas demagógicas es lo que la gente está esperando. El otro, es el de la ciudadanía que está, por un lado, harta de los problemas públicos que no tienen solución; y por el otro, desencantada y ajena totalmente a la propaganda de los partidos, porque sabe que todo eso es palabrería que, en realidad, no tiene nada de sustancia ni de fondo.

¿Cómo resolver esa brecha? Los partidos no tienen intención alguna de hacerlo. Más bien, resulta que hasta hoy, las fuerzas políticas han asumido y reiterado el hecho de que la democracia son ellos, y que por ende no importa el grado de legitimidad e identidad que se tenga con el ciudadano, siempre que se gane la elección. Es decir, que a los partidos ya no es importa el cómo, y únicamente están decididos a mantener el qué que, hasta ahora, se encuentra a su favor. Ese “qué” bien puede traducirse en las curules y escaños que ganan en cada elección legislativa, y en los cargos que obtienen cuando se trata de alcaldías, gubernaturas y la Presidencia.

El cómo no es importa. Y no les importa primero porque el sistema electoral mexicano no evolucionado para eliminar el triunfo de las minorías. Es decir, hoy en el sistema político no importa que un candidato triunfe y aplaste a toda la oposición, en unos comicios en los que no participó ni la mitad del electorado.

Si consideramos ese hecho, veremos entonces que gana quien obtiene una mayoría relativa, pero que esa mayoría proviene de una clara minoría, porque la mitad o más de los electores decidieron no acudir a votar. Entonces su representación y legitimidad real está disminuidísima. Pero aún así ellos se convierten en los representantes de todos los electores, independientemente de que su triunfo sea reflejo de una minoría, y no de una mayoría.

Este es un problema grave, que sin embargo no le interesa a los partidos y sus candidatos. No les interesa porque ellos están sólo preocupados por ganar. Para lograrlo, se valen lo mismo de intentar convencer a la ciudadanía (que para ellos es lo más difícil, y por ende en lo que menos se preocupan porque en este sistema mexicano ganar no depende de convencer), pero sobre todo de tratar de obtener votos a través de los métodos que para ellos son “efectivos” y “tradicionales”. Esto es, a través de la coacción, del condicionamiento y de la compra del voto… con toda la ilegitimidad y cuestionamientos morales que ello conlleva, pero que tampoco les importa.

En el fondo, ese descrédito es el que provoca más problemas de los que resuelve en el sistema de partidos. ¿Por qué? Porque además del descrédito natural que hoy tienen los partidos por haberse alejado de la ciudadanía para cuidar sus respectivas parcelas en los espacios públicos, hoy también enfrentan el cuestionamiento de fondo de que ni siquiera tienen posibilidad de ganar con legitimidad. En esa brecha es donde aparecen las candidaturas ciudadanas, a las que han intentado cercar, aunque finalmente terminarán derrotados.

CANDIDATURAS CUESTA ARRIBA

Por ejemplo, en el caso de las candidaturas ciudadanas, dice la ley electoral que a partir del día siguiente de la fecha en que obtengan la calidad de aspirantes, éstos podrán realizar actos tendentes a recabar el porcentaje de apoyo ciudadano requerido por medios diversos a la radio y la televisión, siempre que los mismos no constituyan actos anticipados de campaña.

La pequeña gran diferencia con todos los demás candidatos, postulados por partidos políticos, se encuentra en el hecho de que los abanderados de las fuerzas políticas sí tienen acceso a proselitismo en medios de comunicación, y no tienen que convencer previamente a nadie que no sea la jerarquía de sus propios partidos.

Ese margen de discrecionalidad es el que permite que dentro de los partidos, los candidatos sean los preferidos de las cúpulas y no de la ciudadanía, y que a los candidatos ciudadanos se les imponga el doble reto de convencer primero a un número elevado de ciudadanos para que apoyen su candidatura, independientemente del número de votantes a los que luego tienen que convencer, sin medios ni prerrogativas similares a los de los partidos, para tratar de ganar la elección constitucional.

Evidentemente, este nivel de dificultad se explica en el temor de los partidos a perder el monopolio de la postulación a cargos públicos, que además tuvo que abrirse luego de que la Corte Interamericana fallara en el sentido de que el sistema electoral mexicano era excluyente porque cerraba la participación activa al hecho de que un partido postulara para poder acceder a un cargo público, haciendo nugatorio el derecho de las personas que no militan en una fuerza política, para participar en los procesos electorales.

En el fondo esto es cuestión de tiempo. Aunque los partidos intentan atajar la participación electoral de los candidatos sin partido, esto no sólo no dejará de ocurrir, sino que irá en incremento. Ello se explica no sólo en que los ciudadanos tengan afanes políticos, sino también en la necesidad de ofrecerle un nuevo margen de legitimidad al sistema político de nuestro país, que hoy está ahogado por los partidos, que hace poco tiempo se presentaban como sus salvadores.

PATRAÑAS

Sigamos con propuestas desorbitadas: el candidato del PAN Javier Barroso ha prometido a sus posibles electores, por ejemplo, que irá por una “contrarreforma fiscal” para dejar de lastimar el bolsillo de los que menos tienen. Sí, podemos hasta coincidir con esa propuesta. ¿Pero por qué no habla mejor de algo que sí sea posible, y que además él pueda cumplir?

Campañas: el drama de los candidatos sin nociones ni propuestas

Candidaturas diputados federales Oaxaca

+ Ideas demagógicas, equivocadas e irónicas: son muestras de vacío


Es alarmante que en la primera semana de actividades proselitistas de los candidatos a diputados federales por Oaxaca, el único denominador entre los abanderados es el ayuno total de ideas y propuestas viables para la entidad. De un primer recuento de comunicados y actividades de algunos de los candidatos, puede verse que los ciudadanos podemos esperar propuestas demagógicas, ideas equivocadas, y hasta promesas irónicas de los candidatos, pero no una postura seria y congruente como candidatos a diputados.

En efecto, pasaron ya ocho días desde que iniciaron las campañas proselitistas, y seguramente no son pocos quienes querrían escuchar propuestas viales de los candidatos, de cara a los retos que tendrá la LXIII Legislatura federal. Esos retos están, básicamente, en el confeccionamiento del sistema de combate a la corrupción que tanto ha sido demandado desde la sociedad al Estado mexicano, y en la emisión de la normatividad que termine de reglamentar las reformas estructurales que se lograron concretar en esta primera mitad de la administración del presidente Enrique Peña Nieto. Acaso una de las tareas subjetivas, pero indispensables, que tendrá que hacer el Congreso en estos tres años siguientes, es la de vigilar, con responsabilidad y compromiso con la nación, la implementación de las reformas ya mencionadas.

El problema es que hasta el momento los abanderados no se han referido a nada de eso y, según parece, no tienen intención de hacerlo. De hecho, son contados los candidatos a diputaciones federales por Oaxaca que han estado dispuestos a reflejar en comunicados de prensa, o en sus páginas de internet, los mensajes y las propuestas que hasta ahora han llevado a sus electores. No obstante, de la revisión del poco material que existe al respecto, sí puede deducirse que lo que abunda son recuentos de actividades, reseñas de encuentros y mítines políticos, y algunos discursos. Pero también puede verse que en ellos es prácticamente inexistente cualquier viso de propuesta. Veamos.

Por ejemplo, la revisar los 10 comunicados que ha emitido la abanderada priista por el distrito 08, con cabecera en Oaxaca de Juárez, Beatriz Rodríguez Casasnovas, sólo se halló una suerte de compromiso que, a la letra, dice: “La aspirante a la cámara baja del Congreso de la Unión se comprometió a gestionar como diputada, de ganar este 7 de junio en las urnas, apoyo para realizar algunas de las obras que necesita esta colonia, Beatriz Rodríguez por su parte dijo, ‘Nosotras no les venimos a mentir, no nos gusta mentir, somos mujeres de trabajo, comprometidas con lo que hacemos, responsables y con sentido humano, el trabajo que nos respalda no es de hace 5 días cuando comenzó la campaña, nuestro trabajo viene de hace ya muchos años, hemos demostrado que las mujeres somos capaces de trabajar para la gente, somos tan aptas para llegar a ocupar cargos públicos como los hombres, entregamos resultados’”. Comunicado de fecha 10 de abril.

El compromiso puede ser loable, aunque es a todas luces insuficiente y desatinado. De hecho, algo que se ha cuestionado duramente en los últimos tiempos a los diputados federales y locales, es el hecho de que el centro de su labor y compromisos con la ciudadanía se encuentre en la gestión, y no en el trabajo legislativo.

Beatriz Rodríguez, en esta primera semana, no esbozó una sola propuesta relacionada con la labor legislativa que realizaría como legisladora federal, y sólo se limitó a reseñar sus encuentros con la ciudadanía que, si bien es una cuestión encomiable, no ofrece ninguna perspectiva de su posible labor sustantiva y sus compromisos como legisladora. Eso es lo que se refleja en sus comunicados.

CANDIDATOS EXTRAVIADOS

Francisco Martínez Neri, candidato del PRD por el mismo distrito que Rodríguez Casasnovas, en los pocos comunicados que pudieron localizarse en algunos medios digitales, dice tener una propuesta legislativa y pide a la ciudadanía que lo prefiera a partir de esa propuesta. Lamentablemente, en ningún punto de esos comunicados se hace referencia alguna al contenido de esa agenda o propuesta legislativa, y más bien se limita a hacer —igual que los otros candidatos— recuentos de actividades y colonias visitadas, que finalmente no ayudan a localizar en qué oferta legislativa se fundamenta su aspiración de ser diputado federal.

El caso que resulta aún más irónico es el del candidato del PAN, Sergio Bello Guerra. Éste, en su página web personal (sergiobello.mx) tiene tres propuestas generales, a saber: “1. Movilidad efectiva para que Oaxaca progrese (…) Impulsaré leyes que te permitan llegar a tu destino y que contemplen: Transporte público accesible y de calidad bajo un enfoque ambiental y de respeto al peatón. Que la movilización de pocos no afecte la movilidad de todos. 2. Impulso a tu economía familiar. Impulsaré leyes que establezcan las condiciones institucionales para contar con empleos dignos y bien pagados, así como el fortalecimiento al Seguro de Desempleo. 3. Seguridad para vivir tranquilos. Los oaxaqueños aspiramos a vivir en un estado donde prive la seguridad, libre de todo tipo de discriminación y violencia, donde se respeten los derechos humanos y nuestros hijos puedan desarrollarse en plenitud. Promoveré leyes que hagan de estos derechos una realidad”.

Evidentemente, esos planteamientos tendrían que partir de una pregunta concreta: ¿Qué ha hecho Sergio Bello como diputado local, por alcanzar esos mismos objetivos? No hace referencia alguna al respecto. Pues si el ayuno de ideas y propuestas es preocupante en el caso de Beatriz Rodríguez, esto es alarmante en las candidaturas de Martínez Neri y Sergio Bello, que o fueron diputados locales en el pasado reciente, o lo son actualmente, y que de ese trabajo pudieran fundamentar, primero, su aspiración —no legítima, sino legitimada en sus antecedentes— para ser ahora diputados federales, y segundo, tener un conocimiento más concreto y certero de lo que sustancialmente debe hacer un diputado, y de lo que debe ofertar para que sus propuestas puedan ser tomadas con seriedad y no como simples discursos vacíos y demagógicos, como hasta ahora ocurre.

SILENCIO TOTAL

Se echa de menos una campaña que tomara como base el combate a la corrupción en las mismas campañas electorales. ¿Cómo suponer que alguien los tome en serio, cuando todos están apostando a un posible triunfo electoral a partir de los clientelismos o del voto duro, y no de la verdadera conquista del voto ciudadano?