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¿Volverán a esperar a que explote de nuevo el tema del transporte?

Transporte público

+ La autoridad debe anticiparse y ofrecer alternativas a la ciudadanía


Seguramente ya se nos olvidó. Pero nos quedan sólo dos o tres semanas de tranquilidad —cuando mucho— antes de que los concesionarios del transporte público en Oaxaca vuelvan a salir a las calles a exigir el aumento a la tarifa, luego de que hace dos meses la autoridad los convenciera de posponer la exigencia hasta después de los comicios. Faltan 10 días para ello. Y lo único cierto es que la autoridad sigue sin ofrecer alternativas no a los concesionarios, sino a la ciudadanía.

En efecto, el pasado 31 de marzo, en las redes sociales comenzó a circular un documento interno de la Cooperativa Choferes del Sur, en el que se anunciaba que había quedado “confirmado y en firme” el aumento de la tarifa. En dicho documento, también daba la indicación a todos los concesionarios para que “pasaran a recoger los tarjetones indicativos de la nueva tarifa” para colocar en las unidades del transporte urbano, y que se informara a los conductores que evitaran la confrontación con las personas que, por lo abrupto del anuncio, no llevaran el dinero completo para pagar la nueva tarifa de siete pesos. Incluso decía que “gracias a Dios” se había hecho posible el incremento a la tarifa.

Ante el intento de albazo de los concesionarios, ocurrieron dos cosas: primero, la Secretaría de Vialidad y Transporte del Gobierno del Estado tardó casi 24 horas en desmentir que había dado su anuencia para el incremento; y ante el silencio sospechoso de Sevitra, fue el propio Titular del Ejecutivo quien, a través de la vocería estatal, se deslindó abiertamente de haber apoyado el alza a la tarifa. La respuesta de los concesionarios fue la de salir en protesta a bloquear calles, avenidas y accesos a la capital oaxaqueña, argumentando que ese era un acuerdo tomado con el secretario del ramo, Carlos Alberto Moreno Alcántara, y que la negativa del Gobernador a reconocerlo constituía una traición al gremio del transporte concesionado.

La crisis duró tres días, y fue sólo después de que una comisión de transportistas se entrevistó con el gobernador Gabino Cué, que se logró el acuerdo de realizar un estudio de factibilidad sobre el posible incremento a la tarifa y sus consecuencias, así como de revisar todo el asunto hasta tres meses después. El plazo fatal, aunque no lo dijeron, era el de pasar el umbral de la jornada electoral del siete de junio, que está a 10 días de cumplirse.

Seguramente los concesionarios están esperando cumplir su parte del acuerdo, en aras de que la contraparte oficial haga lo mismo. El gobierno estatal, mientras se ha dedicado a torear los problemas que existen en otros sectores, y a hacer los preparativos para los comicios. Nadie parece haberse acordado, ni tomar en cuenta, que en el centro de esta discusión debiera estar el ciudadano de a pie, a quien no le han ofrecido ninguna alternativa posible, y sobre el que tampoco se han tomado la molestia de considerarlo.

Simplemente dejaron que el tiempo y la inercia social de la entidad —y la ramplona euforia por el proceso electoral— dejaran atrás el asunto. El problema es que los concesionarios no tardarán mucho en volver a intentar que les sea autorizado un incremento, o de nuevo tratarán de hacerlo de motu proprio, para luego pelear con la autoridad para que lo avale. En esa lógica todos pretenden continuar trepados en la dinámica del pésimo servicio, y del alto costo de la tarifa ofertado al usuario —como un verdadero castigo— a cambio de nada.

¿Qué de verdad no hay alternativa para el transporte público en Oaxaca?

LAS ALTERNATIVAS

La Ciudad de México tiene tantos o más problemas de movilidad que Oaxaca, pero esto es por sus dimensiones y no sólo por la calidad del transporte público que ofrece a la ciudadanía. Tienen transportes como el Metro o el Metrobús, que a un precio similar o menor al que existe en Oaxaca, ofrece un servicio monumentalmente más eficiente que el desordenado y arcaico transporte público de la entidad.

Y no. No se trata de comparar a la capital de Oaxaca con la Ciudad de México. La zona metropolitana de Oaxaca quizá alcanzaría a ser equivalente a una o dos delegaciones de la capital del país, y por ende sus problemas no son comparables. Más bien, de lo que debiera tratarse es de captar soluciones a problemas equivalentes. Y si algo se ha intentado en esa y otras ciudades, y en algunas se ha logrado con éxito, es ordenar lo que ya tienen para hacerlo más eficiente.

Eso es en lo que nadie piensa en Oaxaca. Resulta que aquí desde antes que se creara la Secretaría de Vialidad y Transporte, ya se hablaba de diagnósticos muy concretos respecto a los problemas que presenta el transporte público, y las vías para solucionarlos. Hasta hoy, nadie ha querido tomar la iniciativa para emprender la nada sencilla labor de iniciar la revisión integral de cómo funciona el transporte público en la capital oaxaqueña y la zona conurbada, y comenzar a establecer nuevas reglas de funcionamiento, nuevas rutas y nuevas condiciones de servicio.

En esas resistencias, son los concesionarios los primeros en resistir. Y lo hacen por una razón que es de todos conocida: ellos quieren mantener el estado de cosas, en el que gozan de todos los privilegios, no son molestados por autoridad o disposición alguna, y cada que el negocio se hace menos rentable, exigen incrementos a la tarifa para solventar su ineficiencia. Por eso no quieren nada que tenga que ver con el reordenamiento. Y por eso siempre anteponen el argumento de que primero les autoricen el incremento a la tarifa para que después ellos vean si le entran o no al reordenamiento del transporte.

El problema es más complejo de lo que parece. Hay total oposición al Metrobús pero tampoco quieren ser ellos parte de la alternativa. A todas luces se ve que el transporte público en sus condiciones actuales no es rentable, ni viable, ni atractivo para la ciudadanía. Pero sólo se ha pospuesto la discusión, hasta que cualquier día de estos, luego de los comicios, vuelva a explotar como una crisis, y cause nuevos perjuicios a la ciudadanía.

¿Y LOS DOS MILLONES?

Lo cuentan los propios concesionarios del “pulpo camionero”: que en marzo, cuando acordaron con Moreno Alcántara el incremento a la tarifa, los concesionarios hicieron una “vaquita” de 2 millones de pesos para —práctica común— “apaciguar” a los grupos porriles que seguro les tomarían camiones. El incrementó se cayó. Pero dicen —con genuino pesar— que ese dinero no tuvo “v” de vuelta.

La estrategia de largo aliento del EPR, es la de la denuncia

EPR

+ Ocho años de sus desaparecidos; los 43 amplían su lucha


En el marco del octavo aniversario de la detención-desaparición de Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, el Ejército Popular Revolucionario ha refrendado su voluntad por continuar por la ruta de la denuncia y el trabajo político, antes que la lucha armada. Esta definición nunca antes había sido tan trascendente como ahora, porque el contexto político del país nunca había puesto al Estado mexicano en una verdadera situación de entredicho frente a las denuncias de grupos y organizaciones sobre la desaparición forzada de personas.

En efecto, si alguien tiene claramente definido que la ruta de la denuncia es la idónea, ese es el EPR. Esta vía, la de la denuncia nacional e internacional, por sí sola implica una estrategia política de largo plazo y amplio alcance. Esto lo apuntábamos seis años, cuando el EPR resolvió que la ruta de la denuncia era la más efectiva, aunque era una definción de muy largo plazo.

Y es que desde entonces, el EPR parecía tener claro que estos son tiempos en los que resulta tanto o más eficaz el diálogo entablado a través de la Comisión de Mediación (integrada por varios personajes de la vida social y académica ya fallecidos) combinado con la denuncia a nivel nacional e internacional. El EPR fue el primero en entender, hace años, que la guerra política tiene posibilidades de hacer tanto o más daño a las oligarquías y grupos de poder que persigue, con el inicio de una bien delineada estrategia política basada en la denuncia. Poco a poco se están allegando de las armas para fortalecer esa estrategia. Pronto veremos cómo se desarrolla.

Hoy todo eso queda refrendado con las posiciones que en primer término asume el EPR frente a la disyuntiva de qué hacer frente a las desapariciones forzadas de personas ocurridas en México en los últimos tiempos (las de sus militantes, pero también las de otras miles de personas, incluyendo a los 43 normalistas de Ayotzinapa, que están cumpliendo a su vez ocho meses desaparecidos), pero también asumiendo una posición proactiva y propositiva frente a la situación, en medio de un escenario en el que el encono sigue siendo la constante incluso en los grupos que coinciden en el contenido y trascendencia de las demandas que plantean, también por los desaparecidos.

Y es que resulta que hace ocho años, la voz del EPR se alzó solitaria en un contexto en el que parecía que nadie quería hermanarse con ellos. En mayo de 2007, el EPR denunció la detención-desaparición en Oaxaca de dos de sus militantes, y desde entonces convocó a todas las organizaciones defensoras de los derechos humanos, a los gremios, y a quienes coincidían en la necesidad de cambios profundos para el país, que alzaran juntos la voz por sus desaparecidos. Fueron algunas organizaciones las que se unieron a su llamado. Pero en realidad hubo una actitud pasiva, testimonial y disimulada, de muchas de las organizaciones que hoy impulsan ese mismo llamado, pero que en aquel momento hicieron como que no escuchaban, y por ende no atendieron el llamado del eperrismo.

Ese llamado no tenía otro fondo, más que el de la unificación de la lucha, a través de la vía política. Seguramente de ahí es de donde resulta la parte más trascendente del llamado que hoy hace nuevamente el EPR de cara a la necesidad de la denuncia de la altísima incidencia de desapariciones forzadas y crímenes de lesa humanidad.

Y aún así, no queda del todo claro si otros grupos organizados, como el normalismo del país, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la Sección 22 del magisterio de Oaxaca, y otras organizaciones, tengan verdadera convicción por dejar la conveniencia de la denuncia coyuntural, y se unan en un verdadero trabajo político en contra de las desapariciones forzadas en el país.

EL LLAMADO

“La lucha contra el terrorismo de Estado —dice el comunicado que emitió ayer martes el EPR en el marco del octavo aniversario de la detención-desaparición de sus dos militantes en Oaxaca— es una necesidad imperiosa que todos debemos enarbolar y asumir, pero ésta hay que organizarla, estructurarla y generalizarla antes de ser víctimas; los detenidos-desaparecidos de ayer y hoy son hijos del pueblo, pertenecen al pueblo, son del pueblo, por tanto nos corresponde a todos enarbolar la exigencia de su presentación con vida.

“Los detenidos-desaparecidos no son ni uno, ni dos, tampoco decenas, son cientos de miles y nuestra lucha es por todos ellos, porque es la lucha de nuestro pueblo contra sus opresores que trasciende las afinidades sanguíneas y los estandartes políticos, las posiciones sectorialistas, localistas y sectarias sólo facilitan el cometido de más crímenes de lesa humanidad e impiden la unidad del pueblo, única arma político-organizativa en la lucha contra el terrorismo de Estado.”

Antes, en un comunicado fechado apenas el 5 de mayo pasado, y refiriéndose a este mismo tema, la Comandancia General del EPR había escrito: “Las tareas son muchas y tal vez los años que tendrán que pasar para ver liberado a nuestro pueblo de la explotación y opresión sean también muchos, por consecuencia, muchas son las batallas que habrán de librarse. Un saludo revolucionario a todos los que militan, combaten y colaboran en nuestras filas; un reconocimiento al militante que desarrolla su acción constructora en las masas, en las trincheras de nuestro ejército y las estructuras del PDPR. La consigna es ¡A seguir desarrollando las tareas estratégicas y tácticas de la presente etapa!”.

Vale la pena resaltar algunas cuestiones. Primera, que el llamado a la unificación de luchas es particularmente claro cuando señala que “la lucha de nuestro pueblo contra sus opresores que trasciende las afinidades sanguíneas y los estandartes políticos”. Y el llamado a seguir desarrollando las tareas estratégicas y tácticas de la presente etapa, no resulta ser otro que el de la denuncia. Esa es la etapa que están viviendo, porque como se veía desde entonces, esta es una forma de lucha trascendental que hoy tiene más posibilidad que nunca de prosperar ante la incapacidad del Estado de frenar y esclarecer la incidencia de este delito de lesa humanidad.

LA DEBILIDAD DEL INE

No son hechos aislados. La debilidad que enfrenta hoy el INE como autoridad electoral se enlaza perfectamente en este contexto de la búsqueda de cambios. Hoy la pregunta que debe ocuparnos es “¿cómo?”. Queda claro que hay mecanismos trascendentes, y hay otros que sólo llenan de oprobio el escenario y no provocan ninguna modificación de fondo.

¿El caso Bronco obligará a partidos a replantear sus estrategias?

El Bronco

+ La siguiente batalla será en 2016, con Oaxaca, Puebla y Sinaloa


El inusitado crecimiento electoral de Jaime Rodríguez Calderón, en Nuevo León, irremediablemente obligará a los partidos políticos a replantear sus estrategias de cara a los procesos electorales que se avecinan. El llamado Bronco, es hoy un inminente gancho al hígado para el priismo nacional, en un estado clave para el régimen priista como Nuevo León. Ésta fue una entidad recientemente recuperada por el PRI y el gobernador saliente, Rodrigo Medina. Pero si pierde el tricolor la gubernatura entonces tendrá que replantear qué sigue en su estrategia para 2016, en donde hay estados tan particularmente llamativos —también por sus respectivas alternancias— como Puebla, Sinaloa y Oaxaca.

En efecto, la candidatura independiente a Gobernador de Rodríguez Calderón, es un hecho relevante que rebasa por mucho la calidad o los antecedentes de la persona. En realidad, ese fenómeno es llamativo por ser el primer candidato independiente que se ubica entre las posibilidades de triunfo en las urnas. Si eso ya es relevante, lo es mucho más que esto ocurra en el centro político del norte del país, y que esté pasando en el contexto del llamado “regreso priista” con el presidente Enrique Peña Nieto a la cabeza.

Así, si esto está ocurriendo en las narices del Presidente, que según llegó para reimplantar el viejo régimen sobre las nuevas bases democráticas de México, y que hasta hace poco había demostrado absoluta eficacia electoral, entonces el problema es más grave de lo que inicialmente hubiera parecido una simple reedición del llamado “fenómeno Fox” hace quince años.

Es interesante ver cómo el panorama nacional ha variado tanto, que mientras se juega la supervivencia del régimen para los tres años que le restan al sexenio federal —proceso en el que se supone que tendría que estar echando toda la carne al asador—, ocurre que un candidato sin partido le disputa palmo a palmo el triunfo electoral a la fuerza política que inicialmente parecía dominante. Ello es muestra de madurez democrática, pero sobre todo del crítico momento por el que pasa el régimen priista, que se supone que iría a afianzarse en las entidades donde ya gobierna, para ir a tratar de recuperar los espacios perdidos.

Rodrigo Medina fue un gobernador de claroscuros en Nuevo León, al que hace cuatro años le explotó en las manos la crisis generada por la inseguridad y la disputa del territorio entre bandas rivales, y contra todos los pronósticos no sólo soportó la situación sino que salió avante presumiendo hoy a una de las mejores policías del país. Nuevo León no dejó de ser la entidad pujante de la economía nacional.

Pero aún así —con las aparentes buenas cuentas— resultó que el Gobernador, y el Presidente, no pudieron conseguir que el proceso electoral fuera un día de campo para su candidata. Lejos de eso, la campaña ha sido una tormenta que pareciera no tener para cuándo tocar fondo, y en la que ninguno de los capitales políticos federales ha tenido la posibilidad de permear. El activo que era hasta hace poco tiempo Enrique Peña Nieto hoy parece intrascendente en la batalla por la gubernatura, y por momentos hasta pareciera ser un lastre. El partido gobernante —es el mismo (el PRI) a nivel local y federal— no consigue afianzar ninguna posibilidad de ventaja. Y mientras eso pasa, el Bronco continúa creciendo en términos electorales.

Esto, independientemente del resultado, tendrá que dejarle diversas lecciones al partido gobernante, para las elecciones futuras. Una de ellas, fundamental, es que como partidos no podrán continuar tomando decisiones indefinidamente sin tomar en cuenta a la ciudadanía. Otra, que no podrán seguir engañando eternamente a los electores con demagogia. Y quizá la tercera gran lección radicaría en que las elecciones anteriores habrían dejado de ser antecedente para las posteriores. A partir de eso tendrían que construir sus escenarios electorales, en tres de las entidades que cambian de Gobernador en 2016, y que presentan escenarios tanto o más interesantes que el actual de Nuevo León en este proceso electoral.

COMICIOS 2016

Veamos el asunto en perspectiva. Oaxaca, Puebla y Sinaloa cambiaron de Gobernador en 2010. Las tres eran entidades gobernadas por el PRI, y en las tres ocurrieron sendas alianzas de partidos para ganarle la gubernatura al partido tricolor. Esto ocurrió a manos de tres ex priistas. Hoy, el escenario particular radica ya no únicamente en cómo cada uno de éstos gobernadores buscará retener las gubernaturas para sus propios grupos o los partidos con los que hoy se identifican, o en cómo el PRI intentará recuperar para sí estas entidades. En el fondo todos tendrán que buscar la forma de no abrir espacios inexplorados a través de las candidaturas independientes.

Esto, de alguna forma, pareciera un escenario de sobrevivencia de la partidocracia. Pues es evidente que no existe ninguna garantía de que no pudiera llegar a existir una candidatura independiente, como tampoco de que cualquiera de esos tres gobernadores —o el gobierno federal priista, en su propia trinchera— tenga el siguiente triunfo electoral en las manos. Si ese ya es un problema grande entre oficialismo y oposición, lo siguiente que tendrían que comenzar a pensar es en candidatos legitimados, en plataformas políticas reales y posibles, y en la necesidad de refundar la alianza que dicen que tienen con la ciudadanía, pero que nadie ha visto en los hechos en las últimas décadas.

Hoy ya no sólo se enfrentan a las calamidades propias de un proceso electoral. El PRI, en una de las trincheras, se enfrenta a sus adversarios naturales de las otras fuerzas políticas, pero ahora también tendrá que enfrentar a los que no tienen partido. Esta cuestión es particularmente llamativa porque en términos de estados gobernados, había una expectativa inicial de que el PRI podría retener los estados que gobierna, y comenzar a recuperar los perdidos. Hoy vemos que está pasando lo contrario. Y entonces comienza a verse que las fisuras que presenta el régimen de partidos son mucho más profundas de lo que hasta hoy todos han querido aceptar.

EL PARTIDO CRISTIANO

Quienes conocen la operación del Partido Encuentro Social, dicen que tienen genuina confianza en ganar por lo menos una diputación federal a través de la estructura que dicen tener en los feligreses de los templos cristianos que hay en la entidad. Es un contrasentido pensar en un partido político cristiano. La separación Iglesia-Estado vive tiempos aciagos.

Candidaturas ciudadanas: ¿dejaremos que partidos las colonicen?

Jaime Rodríguez Calderón

+ Defender la ciudadanía: ir contra la mentira, el encono y coacción


Las candidaturas independientes a cargos de elección popular son un hito en el escenario político actual de nuestro país, y por eso los ciudadanos debemos defender con todo denuedo su intención y su importancia. En Nuevo León existe una primera expresión importante de la competitividad de una candidatura independiente, y por eso dicha figura política será de particular atractivo para los partidos políticos. Si no cuidamos, desde la ciudadanía, a las candidaturas independientes, pronto serán colonizadas —y anuladas— por la partidocracia.

En efecto, el candidato independiente de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, es el primero que logra convertirse en un potencial gobernante surgido desde fuera de los partidos. Ex priista, Rodríguez Calderón reunió los requisitos para acceder a una candidatura independiente, que al inicio no le hacía ninguna mella a la candidata del PRI, Ivonne Álvarez, que se sentía segura en el triunfo.

Hace tres semanas, cuando los tricolores repararon en el crecimiento de Rodríguez como candidato, e iniciaron una fuerte campaña de guerra sucia en su contra. Intentaron exhibirlo como mentiroso y corrupto… en un escenario en el que lo único que estaban haciendo era tratar de bajarlo al nivel de la reputación que tienen los candidatos de los partidos políticos. ¿El resultado? Una mella menor, que no sólo no lo bajó de la contienda, sino que lo relanzó a tal grado que ya otro candidato (Fernando Elizondo, de Movimiento Ciudadano) declinó a su favor, con lo que ahora sí se abren las posibilidades de que gane los comicios y se convierta en Gobernador.

Todo esto, tiene mucho de significativo, y rebasa a la persona de Rodríguez Calderón. Es decir, que las mayores expectativas de la ciudadanía en la primera candidatura independiente que puede llegar a ganar unos comicios, no debiera centrarse en la persona del llamado Bronco. No es aún posible saber qué tan buen gobernante será, o si será un demagogo como lo han sido otros en el contexto de que son populares pero ineficaces, o incluso si se convertirá en un estruendoso fracaso como en su tiempo lo fue Vicente Fox, que llegó con una legitimidad afianzada y la perdió cuando se reveló su extravío mental y su incapacidad como figura de gobierno.

Por eso, más bien lo que debemos buscar es la defensa de las candidaturas independientes, como una forma de expresión política auténtica que rompe con el monopolio del acceso al poder público, que hasta hace muy poco tiempo tenían los partidos políticos. Aunque esto último suena a lugar común, es trascendental que los partidos hayan finalmente abierto el abanico del acceso al poder, que tuvieron en posesión durante décadas. No era posible pensar si quiera en convertirse en candidato a algún cargo de elección popular si antes no se contaba con el respaldo de una fuerza política, que irremediablemente terminaba alineando a la persona a los intereses del partido.

¿Cuántas veces no vimos a hombres de la vida cultural, académica, social y científica del país —que se supone que eran ciudadanos invitados por las fuerzas políticas a integrar y enriquecer la labor pública—, o convertirse en defensores a ultranza de los intereses de su partido, o rebelarse a las decisiones tomadas desde la cúpula partidista, pero terminar siendo expulsado no del partido o del cargo, sino del futuro político porque finalmente la partidocracia no acepta mentes libres o personas con convicciones, sino que por lo general demanda lealtades absolutas e inopinadas, e individuos con amplia capacidad de ejercer sus cargos con pragmatismo.

A DEFENDER LAS CANDIDATURAS INDEPENDIENTES

En ese contexto, el éxito —quién sabe si triunfo en los comicios, pero hasta ahora éxito— de la candidatura del Bronco, irremediablemente va a generar al interior de los partidos, la búsqueda de lobos con piel de oveja. Rodríguez Calderón no alcanza a serlo, pero nadie duda que dentro de poco tiempo surjan personajes que desde los partidos políticos busquen “colonizar” las candidaturas independientes para ponerlas, como una vía alterna, a favor de los intereses de la partidocracia.

No es extraño que algo así pueda pasar, porque finalmente no es orgullo ni honradez lo que está en juego, sino grandes capitales políticos y económicos, así como el elemental mecanismo de control a través de estructuras, que las fuerzas políticas buscan siempre tener a través de los gobiernos, como una forma simbólica del poder que tienen dentro de un territorio controlado.

Por eso, frente a un candidato independiente, que buscaría ejercer el poder al margen de las lealtades y los intereses de los partidos, y que buscaría implantar una lógica distinta dentro de la relación del poder con los momentos electorales, los partidos finalmente buscarán hacerse de esos espacios para ponerlos a su servicio. Frente a eso, a los ciudadanos no nos queda más que defender las candidaturas independientes, y sólo avalar a quienes verdaderamente tengan una intención relacionada con servir a la ciudadanía, antes que a los partidos.

No hay otra forma de presionar a que eso pase, por un lado demandándole —con votos en contra— a los partidos que eliminen el encono y la división que siempre tratan de sembrar en la ciudadanía para desalentar la participación ciudadana; y por el otro respaldando sólo a las verdaderas candidaturas ciudadanas que den certidumbre de que no terminarán convertidos en satélites al servicio —o como verdaderas comparsas— de los partidos políticos.

Eso es muy importante. La ciudadanía ya no tiene por qué necesariamente soportar la situación de tener que elegir a un partido, o anular su voto. Pero esa defensa vigorosa no puede darse más que de la forma conocida y legal: es decir, rechazando las malas prácticas de los partidos, y alentando la participación de la ciudadanía cuando pueda darse. Algo fundamental es rechazar a los mimetizados que buscarán colonizar y anular las candidaturas ciudadanas. Se puede hacer, no vendiendo la firma de respaldo, no votando por ellos, y no alentando un vicio que sólo le hará más daño —y le causará más desilusión— al ya de por sí lastimado sistema democrático de nuestro país.

AQUÍ NO HAY

Es lamentable, pero en Oaxaca no existen aún esas expresiones de ciudadanía que ya quisiéramos ver. Mientras, habrá que ver si alguno de los candidatos rescata un poco de la dignidad e inteligencia con que se deben hacer propuestas en una campaña. Aunque no estamos seguros que pase.

¿Lorenzo Córdova debe renunciar al INE?… ¿Sí, no y por qué?

Córdova

+ No buscan que se vaya, buscan derrotar a institución electoral


En torno a la filtración de una conversación telefónica entre el Consejero Presidente, y el Secretario Ejecutivo del INE, hay dos perspectivas que, en cualquier caso, constituyen un golpe fatal para el Estado de Derecho y la democracia en México. En la primera, los personajes exhibidos deben abandonar sus cargos; en la segunda, deben permanecer en ellos, a partir de la ilegalidad del recurso utilizado para exhibirlos, e incluso del contenido de la conversación, por parecer ésta una comunicación privada. Vale la pena repasar, y repensar con seriedad, estos dos escenarios.

En efecto, tal y como lo apuntábamos en nuestra entrega de ayer, el martes fue subido a la página de videos Youtube, un audio en el que se escucha una conversación telefónica, obtenida ilegalmente, entre el Consejero Presidente, Lorenzo Córdova Vianello, y el secretario Ejecutivo del INE, Edmundo Jacobo Molina. En la conversación se escuchan diversas expresiones burlonas y sarcásticas dichas por el propio Córdova, respecto a una reunión que acababa de sostener con representantes de algunos pueblos indígenas. En su charla, se escucha al Titular del INE burlarse de las expresiones de uno de los personajes con quien acababa de entrevistarse. Y esto fue tomado de inmediato como una demostración de su doble moral, y de la vena racista y clasista que nunca había demostrado en público.

El asunto de inmediato se convirtió en un escándalo, y en las redes sociales rápidamente escaló la tendencia a exigir su renuncia. Momentos después, el INE aceptó la autenticidad de la grabación y condenó la intervención de comunicaciones telefónicas privadas, además de anunciar que presentaría una denuncia penal ante la PGR por esta franca violación al principio constitucional contenido en el artículo 16, en el sentido de que todas las comunicaciones son en esencia privadas, y sólo pueden ser intervenidas mediante una orden judicial.

A partir de esto hoy en día es intensa la polémica entre quienes acusan la ilegalidad de la intervención telefónica como base de la discusión, y quienes simplemente exigen que Córdova renuncie. Es indispensable detenerse a analizar con más detalle cualquiera de estas intenciones, porque en ellas —y así lo asegurábamos en nuestra entrega anterior— existe la intención de fondo de dañar a la institución electoral llevando a Lorenzo Córdova como vehículo e incluso como daño colateral. Veamos por qué.

Quienes acusan la ilegalidad de la intervención, se resisten a aceptar que de fondo Lorenzo Córdova hoy no enfrenta un cuestionamiento de orden jurídico o político, sino social, y que éste lo acompañará durante el tiempo que dure su encargo como Titular del órgano garante del ejercicio de la democracia representativa en el país. El desgaste político que enfrenta Córdova irremediablemente le será extensivo al INE, y esto le provocará un perjuicio aún mayor del que hasta ahora ha enfrentado.

El problema de aceptar, por esta vía, la renuncia de Córdova, o su permanencia en el cargo a partir de la ilegalidad del medio por el que fue exhibido, es que en cualquiera de los casos el derrotado es el Estado de Derecho. ¿Por qué? Porque si se queda, irremediablemente el INE pagará el costo generado por los dichos de Córdova.

Y porque, en el otro extremo, si se va, entonces en México se aceptará y se institucionalizará —de facto, pero con toda la fuerza que eso implica— la posibilidad de que un acto ilegal impacte en la vida pública de tal manera que se pase por alto la forma en aras de centrarse en el contenido de fondo de lo que se exhibe. En cualquiera de los casos pierde la legalidad, pierde la institucionalidad, y pierde el Estado de Derecho en México.

¿Y SI CÓRDOVA SE QUEDA?

No podemos pasar por alto que la postura de Córdova es la de permanecer en su cargo, y que posiblemente esto es lo que quieran aquellos que hicieron pública la conversación telefónica intervenida ilegalmente.

¿De qué hablamos? De que la democracia electoral en México tiene hoy adversarios más añejos y radicales que el envalentonado Partido Verde, y que quien filtró la charla bien pudo haber ocupado como contexto de oportunidad los diferendos y las sanciones que el INE le ha impuesto al PVEM, como forma de disimular el verdadero origen y la intención de la filtración.

Este cálculo, claramente perverso, tendría como finalidad que Córdova decidiera —como lo ha manifestado— continuar en su cargo, y entonces ocupar esta circunstancia como una forma de continuar lastimando al INE. ¿Cómo? Justamente, generando desgaste a partir del hecho de que Córdova no deja su cargo. Según esta lógica, Córdova está totalmente desacreditado y deslegitimado como persona, como académico, como servidor público y sobre todo como cabeza de la autoridad electoral nacional, que por mandato constitucional ahora también tiene atribuciones en los procesos electorales estatales y municipales.

Al estar Córdova desacreditado y deslegitimado, pero siguiendo en su cargo, entonces le transmitiría el descrédito al INE, a quien tratarían de presentar como una institución electoral sin calidad moral, social y política para fungir como árbitro en los procesos electorales… y esta sería una vuelta más a la tuerca de la presión política que se ha ejercido desde hace algunos años en contra de la institución electoral, a manos de los propios partidos políticos que al no tener capacidad de autorregularse y de asumir con responsabilidad sus compromisos democráticos con el país y los electores, optan por la argucia de desacreditar al Frankenstein que hoy intenta regularlos.

En el fondo lo terrible es que quien pierde, y mucho, es el país. El análisis simplón lleva a suponer que fue el Partido Verde el único que pudo haber filtrado la conversación de Córdova. Sí pudo haber sido éste en respuesta a las sanciones impuestas, como también pudieron haber sido otros, que han sido adversarios del INE de más largo aliento y que así como han denunciado fraude sin haberlo nunca podido comprobar, hoy estarían intentando esta maniobra como una nueva ruta para lograr su cometido.

TODOS PUEDEN “ALAMBREAR”

Lo que de verdad resulta alarmante es la recurrencia de las grabaciones telefónicas ilegales en México. Los llamados audioescándalos se dan a plena luz del día, casi todos los días, sin que haya capacidad del Estado para impedirlo o investigarlo. Esa es también una forma de complicidad y, según vemos, de canibalismo.

Audioescándalo de Córdova: de nuevo, que las instituciones paguen

Grabaciones

+ Conversaciones, nueva forma de descrédito a la autoridad electoral


No es una práctica nueva, que cuando existe en México un actor —personaje o institución— incómoda para ciertos grupos de poder, surjan filtraciones de conversaciones telefónicas reveladoras. Es lo que pasaba en el zedillismo respecto a Carlos Salinas de Gortari, y es una práctica tan común que los medios informativos y la misma sociedad dan por válidas ese tipo de prácticas. Ahora le tocó a Lorenzo Córdova, consejero Presidente del Instituto Nacional Electoral, pero en un momento y en un contexto particular que, por su trascendencia, es necesario no incluir en las listas tradicionales de los llamados audioescándalos que hoy existen por montones.

En efecto, el martes fue subido a la página de videos Youtube, un audio en el que se escucha una conversación telefónica, obtenida ilegalmente, entre el Consejero Presidente y el secretario Ejecutivo del INE, Edmundo Jacobo Molina. La plática telefónica habría ocurrido luego de que Córdova saliera de un evento en el que encabezó una asesoría a los pueblos indígenas, por lo que llamó al secretario ejecutivo del órgano electoral, Edmundo Jacobo, para burlarse de uno de los jefes de las naciones originarias, Hipólito Arriaga Pote.

“Había uno, no mames, no te voy a mentir, te voy a decir cómo hablaba este cabrón”, dice Córdova, al imitar con voz grave y burlona: “Yo jefe, gran nación chichimeca, vengo Guanajuato. Yo decir aquí o diputados, para nosotros, yo no permitir tus elecciones”, y suelta la carcajada el consejero presidente del INE.

“No sé si sea cierto que hable así ese cabrón, pero no mames”, insiste Córdova en su carcajeo: “O vio mucho Llanero Solitario, con eso de toro cabrón, cabrón, no mames, sólo le faltó decir ‘yo gran jefe toro sentado, líder gran nación Chichimeca, no mames, no mames, está de pánico cabrón”. En la llamada, Córdova afirma que los talleres con los indígenas resultan más “dramáticos” que los encuentros que sostuvo con los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, y añade que “habría que escribir crónicas marcianas del INE”. “Está de pánico, o acabamos muy divertidos o acabamos en el psiquiatra de aquí, cabrón”, añade casi al final de la grabación.

Por su contenido, este audioescándalo sale del contexto tradicional de la filtración de grabaciones telefónicas. ¿Por qué? Porque contrario a todas las que conocemos, no revela ningún tipo de relación indebida de Córdova Vianello con alguno de los dirigentes o representantes de los entes (los partidos políticos) que regula la institución que él encabeza, o con alguno de los proveedores de bienes y servicios del INE.

En realidad, la intención de dar a conocer la grabación es, en primera instancia, evidenciar las expresiones racistas y clasistas de un personaje que, en lo personal, siempre se ha jactado de ser democrático y progresista; pero en segunda instancia —y eso es lo verdaderamente grave— se intenta mostrar al INE como una institución en manos de alguien que en el fondo no cree en todo lo que ha afirmado, escrito y postulado como académico y como autoridad, y que por ende el Instituto Nacional Electoral no es una institución legitimada para mantener a salvo la democracia en el país.

INTENCIONES AVIESAS

El fondo de la grabación —es decir, las afirmaciones y burlas de Córdova— es inaceptable. Sin embargo, en México estamos también muy acostumbrados a que, cuando hacemos juicios, pasamos por alto la forma en que se obtiene una prueba. Y al menos en el derecho existe un término que podría ejemplificar a la perfección lo engañoso de una situación como ésta.

Esto se conoce como la doctrina del fruto del árbol envenenado. Dicha idea es muy simple: dice que toda prueba obtenida por un medio ilegal —como por ejemplo la tortura como medio de confesión, aunque aplica perfectamente para una grabación telefónica obtenida ilegalmente— corrompe todo lo que derive y se gane de ella. Eso explica, por ejemplo, por qué el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación declinó cualquier posibilidad de iniciar un expediente de queja en contra de Córdova. Argumentó que no puede hacerlo porque el origen de la afirmación ventilada es ilegal.

Pero más allá de eso hay más. Pues pareciera que el INE hoy sufre una nueva embestida de las muchas que han intentado los propios partidos políticos, para hacer pagar a la institución electoral por las desviaciones y errores que ellos mismos han cometido en los procesos electorales. Hoy en día existe un debate nacional intenso respecto a la sobrerregulación electoral que existe, y la completa incapacidad de los partidos y actores políticos por autorregularse. Desde que ocurrió la última reforma electoral —de las siete que ha habido en los últimos 25 años— todas las pifias se le cargaron al INE, y al él se le ha culpado de todo.

En ese contexto, también vemos que aún con las reformas, los candados y los refuerzos que le hicieron al antiguo Instituto Federal Electoral para convertirlo en la institución que hoy es (el INE), de nuevo hay voces, que apuntan a denunciar la existencia de un fraude inminente, pero que también ahora están intentando una nueva fase de presión al desacreditar abiertamente a los integrantes de la institución, con un tema particularmente sensible y muy políticamente incorrecto para los mexicanos (el de la discriminación a los indígenas), y en un contexto en el que ocurre una lucha feroz entre los partidos por ver quién se impone en estas elecciones intermedias.

Al final, el riesgo de fondo es que de nuevo —y por enésima ocasión— los mexicanos estamos presenciando un brutal descrédito en contra de las instituciones. Y eso es injusto, y también es riesgoso. Es injusto porque, en el último de los casos, las normas no son responsables de lo que no quieren o pueden hacer las personas que tienen en sus manos su aplicación.

Y es riesgoso porque eso puede instalar al país de nuevo en un escenario de potencial ruptura, o de quebranto del orden. Y esta ofensiva toma un matiz distinto cuando resulta que son los mismos partidos quienes quieren descarrillar a quien los regula, como un verdadero poder fáctico que lucha porque sobrevivan sus privilegios —y sus excesos— en un contexto que ya no soporta la hegemonía aviesa de la partidocracia.

REFORMA ANTICORRUPCIÓN

Si los diputados de la LXII Legislatura no pueden sacar la reforma educativa, ¿algún día harán algo a favor de la recién declarada constitucional, reforma anticorrupción?

Santa Lucía organiza complot vs ciudadanos para subir su recaudación

semaforo

+ Crearon Policía Vial para recaudar, no para mejorar servicios públicos


A nadie sorprende que los gobiernos busquen regular algunas situaciones para elevar su recaudación, y que lo hagan a través de la justificación de ser impuestos verdes, a la salud o por la seguridad de las personas. Eso es generalmente aceptado. Sin embargo, esta justificación pierde su contenido cuando las intenciones recaudatorias se descaran. Tal es el caso del Ayuntamiento de Santa Lucía del Camino, que ha venido tomando una serie de medidas eminentemente recaudatorias bajo el engañoso argumento de la protección a las personas.

En efecto, en los últimos días ha causado mucha molestia entre los conductores de vehículos que circulan cotidianamente sobre Avenida Ferrocarril, que el gobierno municipal que encabeza Galdino Huerta Escudero, haya decidido instalar semáforos en varios de los cruces de esa avenida con calles pertenecientes a Santa Lucía del Camino. Si había algo que caracterizaba a Avenida Ferrocarril como una vía rápida, era que sólo tenía dos semáforos en todo su trayecto, y que es una de las pocas vialidades más o menos amplias de la capital oaxaqueña, que además sirve como un verdadero desahogo para una parte del tráfico pesado que intenta cruzar la ciudad para continuar su viaje al interior del Estado.

Todo eso se acabó. Hace más o menos un mes instalaron dos semáforos, y esta semana los pusieron a funcionar: uno en el cruce de Avenida Ferrocarril con la calle de Calicanto, y otro en el cruce con Avenida Hornos. El problema no radica en los semáforos (de hecho eso es un beneficio), sino en el hecho de que, en apariencia, lo hicieron sin el menor sentido de la practicidad y sin tomar en cuenta la cantidad de vehículos que circulan por esa arteria.

Pues no son semáforos que ordenen el tráfico y lo agilicen, sino que, al contrario, lo obstaculizan, lo retardan y lo mantienen detenido por largos periodos, con el caos y la contaminación que eso provoca. Ello es consecuencia de la mala sincronización de los semáforos, de la incorrecta medición proporcional de los tiempos entre “altos” y “sigas” en cada una de las bocacalles, y de la poca consideración a los automovilistas.

Si ello es muestra del extravío de la autoridad municipal de Santa Lucía, el semáforo instalado en Ferrocarril y Hornos es un monumento a la torpeza. ¿Por qué? Porque la mayor cantidad de tráfico se hace en ese cruce entre los vehículos que circulan sobre Ferrocarril y desean incorporarse a Hornos, y viceversa. Por eso, el pequeño problema es que a todos los que planearon la instalación de esos semáforos se les olvidó considerar que la mayoría de los automovilistas llegan a ese punto para cambiar de vialidad.

Entonces, como los semáforos sólo tienen las tres luces normales (verde, ambar y rojo), y no tienen las que expresamente indican las vueltas, su gran solución fue sincronizar los artefactos de tal forma que todos los vehículos deben detenerse, en todos los sentidos, para que dentro del tiempo de la luz verde de los vehículos que continúan su marcha en recto, también den vuelta quienes así lo necesiten. Sólo eso provoca un caos hasta en las horas no pico. Y ese semáforo, en los últimos días ha provocado filas de vehículos de hasta medio kilómetro, cosa que no ocurría cuando el tránsito era controlado por agentes viales (no de Santa Lucía, sino de la Policía Estatal) que sí tenían sentido de cómo organizar el cruce de vehículos.

ERRORES ¿CALCULADOS?

Uno podría suponer que esos son simples errores. Sin embargo, lo que se ha podido ver es que las sesudas autoridades de Santa Lucía del Camino han aprovechado esos errores para molestar a los automovilistas. Hay un ejemplo muy sencillo de eso.

Como es tan lento el tráfico entre Hornos y Ferrocarril por el nuevo semáforo, en esa esquina se encuentran casi de forma permanente, media docena de agentes viales de Santa Lucía del Camino, que se han dedicado a detener a todo tipo de unidades, únicamente para imponerles una multa. Contra toda lógica que pudiera justificar sus molestias, su intención es únicamente la de imponer sanciones económicas sin proteger a los automovilistas o motociclistas que circulan por la zona.

Así, por ejemplo, los agentes viales de Santa Lucía del Camino han hecho su agosto deteniendo a motociclistas por no portar el casco u otras medidas de seguridad que se encuentran establecidas en su reglamento. ¿Qué hacen? Los agentes detienen al incauto, le exigen sus documentos (tarjeta de circulación o licencia de conducir, o ambas), y una vez que le imponen una multa ¡lo dejan continuar su marcha!

¿Qué no se supone que la justificación de detener a un motociclista que no lleva casco, es la de proteger su integridad, impidiendo que continúe su marcha, e imponiéndole una sanción por la irresponsabilidad? Eso ocurre en todos los lugares con autoridades sensatas, menos en Santa Lucía del Camino que, para incrementar su recaudación de recursos no fiscalizables, ahora ha echado mano este tipo de medidas.

Otro ejemplo es el del llamado operativo alcoholímetro, que casi a diario instalan en ese mismo cruce, o sobre la Carretera Internacional a la altura de la Gasolinera Bautista, después de la media noche. ¿Qué hacen? Lo mismo que cualquier alcoholímetro, aunque sólo de inicio. ¿Por qué? Porque detienen los vehículos, dialogan con el conductor, y si acepta, o se nota que ingirió alguna bebida embriagante, es sometido a la llamada prueba de alcoholemia en aliento.

Lo curioso es que, de nuevo, si el conductor rebasa el índice de alcohol establecido, es remitido ante el juez calificador, que únicamente le impone una multa, y si el conductor ebrio puede ahí mismo la paga, o le es entregado a cualquier persona que lo vaya a sacar de los separos, previo pago de la sanción impuesta, además de que por la liberación del vehículo retenido se deben pagar otros derechos, que es lo que finalmente le interesa a la voraz autoridad de aquel municipio.

SÓLO VAN POR EL DINERO

El alcoholímetro funciona, únicamente cuando la sanción consiste en un arresto inconmutable. Es lo que, en el fondo, lo ha hecho eficaz en el Distrito Federal, en donde la gente sabe que no importa su condición social, económica o política, sino el solo hecho de conducir en estado de ebriedad. Aquí no es así. A Santa Lucía sólo le importa el bolsillo de los borrachos y los automovilistas irresponsables. Y según su lógica, si tienen para pagar no importa lo que pase…

Plantón magisterial: la disputa será por ver dónde se instalan

Asamblea Estatal

+ Lucha de fuerzas; Oaxaca vs Federación por evitar esta crisis


Uno de los principales resolutivos de la Asamblea Estatal de la Sección 22 del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE), frente a las elecciones del 7 de junio, es que el inicio del paro masivo ocurrirá el próximo 1 de junio, en más de 13 mil escuelas de la entidad. Más allá de considerar o no como real la posibilidad de que busquen el boicot de los comicios, lo que hoy es importante ver es cómo se dará la negociación entre el magisterio y los gobiernos local y federal, para ver quién vence a la hora de evitar el plantón en su territorio. Es un hecho que éste ocurrirá. Lo que sigue en suspenso es definir dónde y para qué lo harán.

En efecto, la semana pasada el gobierno estatal, por conducto del IEEPO, entregó la primer respuesta al pliego petitorio entregado el 1 de mayo por la Sección 22, en el que básicamente el gobierno de Oaxaca no se compromete a nada, siguiendo la lógica de que ninguna de las demandas magisteriales –salvo la de los uniformes y algunos apoyos sociales como las becas— son hoy de competencia estatal. El fin de semana también se anunció el inicio de las rondas de negociación con el gobierno federal. Y en ese marco la Sección 22 anunció su resolutivo de estallar el paro indefinido de labores a partir del próximo 1 de junio, en el marco de la llamada huelga nacional, a la que han venido convocando diversas organizaciones disidentes.

Hasta hoy la Sección 22 no ha hecho más que anunciar su intención de ir al boicot de los comicios del siete de junio próximo, pero sin tener resuelto de qué forma lo haría. Y como lo hemos apuntado en otros momentos (Ver Al Margen del 26 de marzo pasado), un anuncio magisterial de esta magnitud no puede desligarse del contexto político del Estado. Y es evidente que, en ese amasijo de intereses, el grupo gobernante tenga particular interés en que fuerzas distintas al PRI retengan la mayor cantidad posible de diputaciones federales. Hoy en día, entre el PAN y el PRD, detentan 10 de las 11 diputaciones federales. Eso, en términos políticos, significa que el PRI está borrado del contexto político, y que entonces la meta del régimen se centre en conservar esas 10 curules, e incluso tratar de blanquear al PRI.

A partir de ese interés debe entenderse la determinación de la Sección 22 de boicotear las elecciones. Es una simple determinación, que a lo que apunta es a que los maestros alineados con los intereses sindicales comenzarán a trabajar no a favor de un partido o candidato en particular, pero sí para socavar ciertas posiciones que son clave para un posible repunte del partido tricolor en la entidad.

En esa misma lógica, no sería nada extraño —y no debiera sorprendernos si ocurre, porque muy seguramente eso pasará— que además de este llamado al boicot, luego la 22 llame al voto de castigo en contra de quienes no quieren abrogar la reforma educativa. Finalmente, lo que estarían haciendo es alinear los intereses comunes con el régimen que gobierna la entidad, para tratar de inhibir las posibilidades de una mayor participación ciudadana a favor del Revolucionario Institucional.

¿Y EL PLANTÓN?

Evidentemente, uno es el contexto político-electoral en el que ocurre el llamado de la Sección 22 al boicot de los comicios, y otro muy distinto el que se da respecto a su negociación anual. Aquí habrá una medición de fuerzas entre el gobierno estatal y el federal para ver cómo se define el plantón, que seguramente buscarán instalar los profesores en algún punto de la capital oaxaqueña, o de la Ciudad de México.

Pues es sintomática la respuesta que ofreció el gobierno estatal a la Sección 22, no sólo por el hecho de no haber asumido ningún tipo de compromiso con las demandas del magisterio democrático, sino sobre todo porque pareciera que ésta es una respuesta terminal. Según lo que se aprecia en el documento que contiene la respuesta a la Sección 22, el gobierno estatal ya no tiene intenciones ni posibilidades de continuar brindando respuestas adicionales porque de entrada reconoce que casi todos los rubros deben ser respondidos y negociados con el gobierno federal.

¿Qué intenta el gobierno estatal? Muy posiblemente conseguir que la Sección 22 resuelva ir a realizar “acciones contundentes” de presión a la Ciudad de México, para tratar de obligar a la Secretaría de Gobernación (¿y a la de Educación Pública?) a que resuelva sus demandas. Evidentemente, el gobierno de la República paga un costo social y político altísimo, cada vez que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación hace presencia en la Ciudad de México para exigir respuesta a sus demandas. Por ello, a su vez, también tratará de ofrecer a la 22 algún tipo de prebenda transitoria para que eviten el plantón en la capital del país, y resuelvan mantenerlo en la ciudad de Oaxaca. Todo esto, claro está, en el contexto de que los profesores ya estarían en paro indefinido, y sólo buscarían definir el espacio de sus protestas.

En ese escenario, el gobierno estatal buscaría hacer valer la alianza que ha mantenido con la Sección 22 para tratar de influir en que el plantón masivo no ocurra aquí. Su argumento base radicará en que el Gobierno del Estado no tiene capacidad ni competencia para resolver la gran mayoría de las demandas sociales y políticas de la Sección 22, y que por eso un plantón en esta ciudad sería improductivo y con nula capacidad de presionar al gobierno federal, que sólo se ve obligado a responder cuando los maestros llegan hasta la Ciudad de México.

Por todo eso, veremos que a partir de ahora se darán jornadas intensas de negociación, desde ambos niveles de gobierno, para ver quién logra generar mejores condiciones. La primera meta está en el 1 de junio respecto al paro indefinido y la instalación del plantón. Lo segundo será ver cuál es la ruta que toma el magisterio respecto al boicot electoral. Ahí no quedan dudas: alinearán sus intereses a los del actual régimen gobernante porque eso les garantizará continuidad en la meta de cogobernar la entidad.

¿NO HABRÁ AUTOPISTAS?

Bien haría el gobierno de Oaxaca en aclarar qué grado de veracidad tiene la información de que, contrario a lo prometido, las carreteras al Istmo y Costa no se concluirán ni en este, ni en varios de los siguientes. Sería trágico ver nuevamente pospuesto este viejo anhelo de la economía y los paseantes oaxaqueños.

Aguilar Orihuela, ojalá se aleje de la frivolidad a la Seculta

Alonso Aguilar Orihuela

+ Urgente, rescatar la cultura del Estado y para comunidades


El pasado viernes se anunció el nombramiento de Alonso Aguilar como titular de la Secretaría de Culturas y Artes de Oaxaca (Seculta). Ojalá que este nombramiento sirva no para dar continuidad “a la hoja de ruta trazada”, sino para verdaderamente replantear la política cultural del Estado. A la Seculta le urge alejarse de la frivolidad y el oropel, y voltear al rescate de los elementos que permiten a la población acceder a los recursos culturales más simples, que hoy están olvidados.

En efecto, desde hace tiempo la política cultural del Estado ha tenido un único enfoque: secundar las acciones culturales que se promueven desde los espacios privados, y ser un coadyuvante de los proyectos de otros. En ese contexto, hemos visto cómo desde los tiempos de Andrés Webster al frente de la entonces Secretaría de Cultura —convertida en Seculta en la presente administración— los esfuerzos y los recursos de la dependencia han sido concentrados en fungir como comparsa de los proyectos que se promueven desde distintas asociaciones privadas, dejando con ello descobijados los rubros culturales que debieran estar a cargo del Estado.

Y es que resulta paradójico, pero varias de esas fundaciones culturales privadas tienen respaldo de capitales inmensos (Banamex, mecenas culturales, Grupo Salinas, etcétera), y sin embargo cada que realizan una actividad importante, piden apoyo económico de los gobiernos estatales para que éstos corran con algunos de los gastos más fuertes. En ese contexto, el gobierno estatal invierte anualmente grandes cantidades de dinero en la realización de conciertos como el de la Orquesta Esperanza Azteca, en el que el Estado paga viáticos, insumos, salarios y mobiliario para ese evento, que sirve para el lucimiento del Grupo Salinas en la Ciudad de México.

Mientras casos como esos ocurren reiteradamente a lo largo del año, hay otras cuestiones que se encuentran en el olvido. Podemos citar, por ejemplo, los bajísimos apoyos económicos que el Estado brinda a las casas de cultura y las casas de pueblo que existen en los municipios de la entidad. Es discretísimo el apoyo que el gobierno estatal le brinda a esos espacios (quizá hoy los recursos que la Seculta da para esos espacios, sirva únicamente para cubrir el gasto de energía eléctrica), que desde hace años no tienen un impulso vigoroso (en mobiliario, libros, música, capacitación o infraestructura digna) para que la gente de las poblaciones esté en posibilidad de acceder al sencillo recurso cultural, de poder acudir a un espacio en el que encuentre cultura y pueda disfrutar decorosamente de ella.

Si en ese rubro existe un problema importante, que no ha sido atendido por ninguno de los titulares de Seculta en los últimos tiempos, hay otras cuestiones más en las que Aguilar Orihuela tendría que tendría que preocuparse, como lo es la situación de las instituciones musicales.

Hace apenas tres meses, la histórica Banda de Música del Estado se dolía por haber sido desalojada de las instalaciones que ocupaban para sus ensayos, y que resultó que no sólo no era un espacio del gobierno estatal, sino que además la Secretaría de Cultura nunca se había preocupado por brindarle a la Banda de Música un espacio propio para la realización de sus ensayos y actividades cotidianas, y tampoco se hacía responsable (en pago de algún tipo de arrendamiento o mantenimiento) del salón que ocupaban dentro de la CNOP.

MÁS FALTANTES

Acaso, el problema de la Banda de Música del Estado es el menos grave frente a los que enfrentan otras instituciones musicales del gobierno estatal. La Orquesta Sinfónica de Oaxaca (OSO) recientemente vivió una crisis, que estalló no únicamente por la inconformidad de sus integrantes en contra del defenestrado director Javier García Vigil, sino por el hecho de que es una agrupación musical que está al garete, y en el olvido.

La OSO vive una situación crítica que toca diversas barandas. Desde hace años es una agrupación incompleta, que además no tiene más agenda ni proyecto cultural que las ocurrencias de los funcionarios que intervienen en su manejo. Una de las cuestiones por las que se quejaban los músicos era justamente que García Vigil no había rendido cuentas de diversas presentaciones realizadas en los últimos años, por las que presuntamente habría cobrado.

Más allá de si hubo o no dinero de por medio no reportado a la dependencia por algunas presentaciones musicales, lo que queda claro es que, por ejemplo, la OSO es una agrupación sin proyecto que bien podría haber servido a los intereses o conveniencias de Javier García Vigil, pero también del Secretario de Cultura en turno, o de quien fuera lo suficientemente influyente dentro del gobierno como para influir en su agenda de presentaciones.

Por eso no era raro ver a la Sinfónica amenizando eventos sociales, o presentarse en actividades sociales o políticas de municipios en las que —por quedar bien o hasta por demostrar magnanimidad— algún funcionario lograba que la OSO acudiera a realizar la presentación, o esporádicas presentaciones en foros culturales que en realidad sólo han servido para justificar su existencia. Esto revela que la política cultural no incluye a la OSO, y que como al Estado no le interesa su existencia, tampoco la realza ni la incluye, y sólo utiliza esa institución cultural como un lujo a medias, porque la OSO hoy en día ni siquiera cuenta con todos los integrantes que requiera una orquesta de ese tipo.

Además de todo eso, habría que preguntarse qué pasó con la construcción del CIMO, qué planes hay para recuperar el sistema de cultura estatal, que hoy está devastado, o qué más se tiene en mente para verdaderamente llevar a la población de las comunidades oaxaqueñas, todos aquellos elementos culturales que no le interesan a las fundaciones privadas y que son justamente la razón de la existencia de un sistema institucional de cultura. Ojalá que Alonso Aguilar tenga iniciativa y disposición para involucrarse en algunos de esos temas, y no vaya a la Seculta —como sus antecesores— únicamente a dejarse llevar por la inercia nociva que la domina desde hace varios años.

CUENTA REGRESIVA

La crisis magisterial apunta al 1 de junio. Ese día buscarán estallar el paro indefinido de labores, que afectaría marginalmente a Oaxaca si llevan sus acciones a la capital del país. Ahí se verá qué tanto inciden Oaxaca y el gobierno federal en esa negociación.

Federación, despreocupada por resolver conflicto magisterial

Seccion 22

+ Oaxaca seguiría indefinidamente en crisis; sólo la administran


Hoy que es Día del Maestro, los integrantes de la Sección 22 del SNTE concentrarán la mayor parte de su fuerza en la marcha multitudinaria que realizarán en la Ciudad de México. Su objetivo es demandar respuesta a los respectivos pliegos petitorios que entregaron al gobierno federal y de Oaxaca, hace dos semanas. Aunque pudiera creerse que la coyuntura es premonición de una nueva crisis, en el fondo lo que se espera es que nadie resuelva nada y todo continúe en la misma dinámica que hasta ahora. Mantenerse en la indefinición es lo que les conviene a todos.

En efecto, para este viernes la Sección 22 convocó a sus integrantes pertenecientes a las regiones Costa, Istmo, Mixteca, Sierra y Valles Centrales, a que participen en la marcha nacional del Día del Maestro, que partirá de la estación del Metro en San Cosme, pasando por la Secretaría de Gobernación y culminando en el zócalo de la Ciudad de México.

Saben de antemano que la respuesta oficial es previsible: a partir de hoy viernes comenzará a correr un plazo (que quizá sea de una semana más) para que la Secretaría de Gobernación entregue una primera propuesta a su pliego de demandas. En esa respuesta, la dependencia federal intentará conciliar un arreglo parcial que buscaría generar una conciliación parcial de posiciones. Buscaría, en concreto, avanzar en temas salariales y de normalización de la situación laboral de los profesores que aún tienen problemas para cobrar sus pagos, y les ofrecería solución a algunos otros temas que no pasaran por las cuestiones sensibles demandadas.

¿Cuáles son esas cuestiones sensibles? La abrogación de la reforma educativa, la liberación de los que ellos han calificado como sus presos políticos, o las presiones al gobierno estatal para la aprobación de la iniciativa de ley estatal de educación que entregó la Sección 22 al Congreso. Como esos temas no estarán sujetos a ningún tipo de negociación, entonces buscarían distender posiciones a partir de la negociación de la aplicación de alguno de los preceptos de la reforma educativa, tal como las evaluaciones a los profesores que trabajan frente a grupo.

Esa posible negociación daría condiciones para evitar el paro indefinido, un plantón masivo (en Oaxaca o en la Ciudad de México), o algunas más de las acciones contundentes con las que ha amagado la Sección 22. No obstante, todos estos continuarían siendo acuerdos parciales, coyunturales, que sólo evitarían que explotara una crisis de mayores dimensiones pero que no resolvería nada de fondo. En esa lógica, pareciera que todos se sienten cómodos con esa posición de no resolver de fondo ninguno de los problemas planteados, y continuar mientras trabajando en un escenario de normalización de las relaciones políticas sobre la base de que en los hechos nada se modifique.

Centralmente, la Sección 22 ha conseguido echar abajo casi todos los temas que le incomodaron cuando el gobierno federal asumió el control de la nómina magisterial en enero pasado; consiguieron posponer indefinidamente la aplicación de evaluaciones; y también han logrado —hasta ahora— que las autoridades educativas oaxaqueñas continúen dando trato privilegiado a la Sección 22, como si no existiera una nueva legislación federal en la materia, y sólo anclados en la inexistencia de normas estatales armónicas con las nuevas disposiciones federales.

El gobierno de Oaxaca, a través del IEEPO, tampoco se ve muy incómodo con esa situación de que no haya ningún acuerdo de fondo, y tampoco provocarlo. Para el Congreso del Estado en Oaxaca la aprobación de la ley educativa no es un tema prioritario, y por eso ni siquiera decidió incluir el asunto en el fallido periodo extraordinario que tendría que haber ocurrido en esta semana. Y frente a todo eso, los integrantes de la 22 ni siquiera tendrán acciones importantes aquí en Oaxaca, en el marco de la conmemoración del Día del Maestro. Es decir, que la prioridad es que nada cambie.

INMOVILISMO DURADERO

En Oaxaca nada de esto se puede desligar de los tiempos políticos. Hoy los diputados de la LXII Legislatura están preocupados por dos cuestiones: por las elecciones federales del mes próximo, y por la aprobación de los temas que le interesan a los grupos políticos (como el préstamo que necesita el gobierno estatal que le autoricen, y la reforma político-electoral).

Y una vez que desahoguen esas cuestiones, y pase la jornada electoral de junio, la prioridad será meterse en la dinámica de la sucesión del gobierno estatal en Oaxaca. Como podemos, en ninguno de esos dos momentos —que ya están perfectamente vislumbrados y definidos en la agenda política de los grupos— se encuentra como prioridad la posible solución a la crisis educativa.

Por esa razón, lo previsible es que nada de esto cambie en el corto plazo. En el plano federal, tampoco hay condiciones para que les sean otorgados más dividendos a la Sección 22 como premisa para que no radicalicen sus acciones. Gobernación ha intentado hacerlo en varios momentos. Pero ellos, a diferencia de nosotros en Oaxaca, enfrentan una presión durísima de la opinión pública que ha reprobado las negociaciones y al mismo tiempo ha impedido que se otorguen nuevas concesiones al magisterio de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, fuera de la ley.

Por todo eso, al final todos parecen convencidos de que seguirán buscando soluciones parciales, para que ganen tiempo donde aparentemente comenzarán a perderlo. La lucha de la Sección 22 es de largo aliento, y la resistencia de los ámbitos de gobierno será proporcional a eso.

El propio magisterio sabe que tratar de cruzarse en tiempos que no son los suyos sería un fracaso. Por eso también buscarán afinar su participación en los procesos electorales (el actual y el del año próximo en Oaxaca). A partir de eso podrán saber qué tan influyentes podrán ser en la agenda política de los años siguientes. Y mientras, sólo buscarán mantener el decoro con marchas, plantones representativos, y acciones aisladas.

SIN PIES NI CABEZA

En el Congreso local ya perdieron todas las formas. Nadie supo qué pasó con el fallido periodo extraordinario, que contra toda lógica legal fue suspendido sin haber iniciado, y que pretendía iniciar sin cumplir con los requisitos que establece la ley para convocarlo. ¿La justificación? Falta de acuerdos. Bonito ejemplo de cómo se “cumple con la ley” en esa, que más bien parece la casa del jabonero…