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Día del Maestro: “buen trato” acaba hoy

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+ Sección 22: la cuenta regresiva del paro

 

A partir de la movilización magisterial de este día, 15 de mayo, veremos si la Sección 22 es capaz de controlar sus efervescencias internas o si, por el contrario, el radicalismo desborda el delicado equilibrio que algunos grupos intentan construir para darle viabilidad al movimiento en el mediano plazo. Este es un punto de inflexión importante, debido a que a partir de mañana quedarán superados los acuerdos parciales entre el magisterio y el régimen estatal, pero también porque a partir de ahora el magisterio oaxaqueño comenzará a sentir con fuerza las presiones nacionales para adherirse al paro nacional que ya realiza la CNTE.

En efecto, para entender este asunto es necesario ir por partes. Pues la dinámica de la lucha magisterial no está construida al azar, ni sus decisiones son producto de la espontaneidad o de rebeliones casuísticas de profesores que tienen una nueva conciencia social más a favor de la educación que de la lucha social. Todo es consecuencia de una serie de negociaciones y de factores que confluyen, lo mismo entre los tiempos políticos que en la relación entre el magisterio y los ámbitos estatal y federal de gobierno. Por eso, la resistencia de la 22 a estallar el paro indefinido de labores tiene explicaciones claras, y en esa misma lógica se entiende por qué los principales riesgos para la estabilidad y la educación en Oaxaca comienzan una vez que pase la conmemoración y las movilizaciones alusivas al Día del Maestro.

Vayamos primero al ámbito estatal. Pues en primer término, es necesario distinguir que contrario a lo que pueda suponerse, la dirigencia magisterial no tiene una relación mala o lejana con el Gobierno del Estado. De hecho, esa relación de “cordialidad condicionada” es la que ha permitido ciertos márgenes de diálogo abierto entre el Gobernador y la dirigencia seccional del magisterio oaxaqueño. En toda la administración anterior no hubo encuentros públicos entre el Gobernador y la 22. Pero ahora éstos ocurren cada determinado tiempo y son tan públicos como cualquier otra actividad oficial del Mandatario oaxaqueño.

Eso, aunque se reconozca poco, es determinante en el entendimiento relativo que existe entre ambos sectores. En ese sentido, el gobierno sofocó oportunamente una posible ruptura con el magisterio, cuando accedió a que el Congreso oaxaqueño no se pronunciara respecto a la reforma al artículo 3 de la Constitución, y cuando mostró disposición para que juntos construyeran una propuesta alternativa a la reforma educativa que se aprobó a la Constitución federal.

Aunque finalmente la 22 rechazó dicha propuesta, en el fondo lo hizo por mantener la posición nacional de la CNTE (de todo o nada) sobre ese tema, pero no porque la propuesta no respondiera a la necesidad de proteger los intereses nacionales. Y, además, ha sido una especie de “deferencia” a la administración estatal, el mantener una posición moderada frente a las acciones del magisterio en otras entidades federativas. Por eso el magisterio oaxaqueño ha tenido una presencia representativa —más bien testimonial— en las acciones de la CNTE en Guerrero, Michoacán y el Distrito Federal. Pero no ha movilizado a porcentajes importantes de la membresía magisterial oaxaqueña a acciones o movilizaciones en otras entidades federativas.

¿Cuál es el problema? Que ese aparente “buen trato” ni es eterno ni es a prueba de todo. De hecho, es bien sabido que, cada año, conforme se acerca el 15 de mayo, y pasa esta fecha, la relación entre el magisterio y el gobierno entra en una fase casi natural de desgaste, porque es a partir de entonces que el magisterio comienza a apretar la negociación de su pliego petitorio, y porque entonces de ser un problema relativamente “sindical” se convierte en un asunto político y social que amerita la atención de los gobiernos estatal y federal. Por eso, no es raro que a partir de entonces la concordia se guarde y comiencen los roces y el trato hostil.

 

AGENDA NACIONAL

Aunque no lo parezca, las acciones del magisterio siguen una estricta agenda estatal  nacional, que se encuentra al margen de sus negociaciones o de sus asuntos sindicales o políticos. Un factor que este año será particularmente determinante, es el relativo a la necesidad que tiene el magisterio de continuar haciendo presencia en el proceso electoral, como lo han hecho siempre en Oaxaca.

Ese es un factor importante que en este momento pudo haberlos llevado a tomar la decisión de no estallar el paro indefinido de labores. Dentro de sus maniobras conocidas, se encuentra la de alargar el proceso de amague-negociación con el Gobierno del Estado hasta mediados del mes de junio, para entonces “apretar” la negociación y hacer paros y movilizaciones en días previos al del la jornada electoral.

Pero también hay influencias nacionales. Si se recuerda, el año pasado la negociación entre el magisterio y el gobierno de Oaxaca, había quedado prácticamente concluida luego de apenas seis o siete días de paro de labores. Pero fueron los efectos de las movilizaciones de la Coordinadora Nacional las que impidieron que el magisterio oaxaqueño decretara el fin de su jornada de lucha, y esa situación “arrastró” a la Sección 22 a prolongar su paro de labores por casi el doble de tiempo (poco más de 15 días en total) de lo que se tenía previsto.

En este caso, la Sección 22 ya le puso una primer ancla al paro indefinido de labores. Sus bases, según, se pronunciaron por no estallar el paro en estos momentos, sino hasta cuando se dé la discusión de las leyes secundarias que reglamentarán el contenido el nuevo artículo tercero constitucional. ¿Qué buscarán en ese momento? Hacer presión para incidir en la discusión de las normas relativas a la evaluación educativa.

Pero esa determinación que tomaron de no ir ahora al paro indefinido de labores, no significa que éste no ocurrirá durante la actual jornada de lucha. Todo dependerá, en el fondo, de la buena interlocución que logren con el gobierno estatal, del cumplimiento de sus demandas, y del escenario nacional y de las presiones que le inyecte la CNTE al magisterio oaxaqueño.

 

¿MADUREZ POLÍTICA?

Esa resistencia al paro es un asunto de estrategia, no de madurez política. Ciertamente, hay grupos dentro de la 22 que abonan por nuevas formas de lucha. Pero no hay claridad respecto a si esas nuevas formas están permeando, o si esto es una mera estrategia para ganar tiempo, e incluso si cualquier día de estos se desborda el radicalismo dentro de la Sección 22.

Candidatos por la Ciudad: ¿qué proponen?

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+ Hoy, la falta de proyecto se institucionaliza

 

Una vez que quedó prácticamente configurada la boleta electoral que se entregará a los ciudadanos de la capital oaxaqueña el próximo siete de julio para que elijan a la próxima autoridad municipal, los oaxaqueños debemos evaluar no sólo a los abanderados, sino también a los partidos, y sobre todo exigir que ahora unos y otros expliquen cuál es la razón de sus postulaciones y qué proyecto le ofrecen a la ciudad. Eso es fundamental para no continuar perpetrando la nociva práctica de que se postula y gana el más popular, pero sin que eso signifique que es quien ofrece las mejores alternativas para el lugar que pretende gobernar.

En efecto, hoy el panorama político de la capital oaxaqueña nos deja cuando menos dos cuestiones en claro: la primera, que al margen de los colores partidistas que han gobernado la capital (PRI, PAN o el antiguo Partido Convergencia), ésta tiene fuertes inercias (la mayoría de ellas negativas) que prácticamente no han cambiado en los últimos tres lustros. Y la segunda, que a pesar de que esas inercias continúan existiendo y “dando frutos”, los partidos no han dejado de estar empeñados de sólo postular a candidatos “populares” aunque ninguno de ellos haya ofrecido, en realidad, una sola respuesta viable para los problemas de la ciudad. La combinación de esas dos cuestiones ensombrece el panorama para Oaxaca de Juárez.

Veamos lo primero. La ciudad presenta problemas que no han sido resueltos a pesar de las variadas alternancias de partidos en el poder. Desde que en 1995 la ciudadanía oaxaqueña votó por la primera alternancia, hasta ésta última en la que el poder municipal regresó a manos del Partido Acción Nacional, la capital ha enfrentado problemas tan comunes, y tan complejos, que lo único que tienen en común es que no han sido resueltos.

Temas como la destrucción y falta de mantenimiento adecuado a las vialidades, el ambulantaje, el tratamiento de la basura, el nulo desarrollo urbano, el cuidado de los espacios públicos y las plazas públicas citadinas, y la incapacidad para atender las necesidades de seguridad, servicios y atención a las agencias y colonias populares, son sólo algunos de los temas que integran una agenda amplísima de temas que hoy están pendientes, pero que lo han estado a pesar de que distintos colores políticos han gobernado la capital oaxaqueña.

Esta es una cuestión que los oaxaqueños no debemos dejar de ver: que en estos momentos podemos afirmar que todos los partidos han mostrado una misma capacidad para gobernar, y que ésta ha sido insuficiente por el solo hecho de que todos los problemas han estado, y siguen ahí sin ser resueltos. Ello, además, nos demuestra otra circunstancia que muchas veces no alcanzamos a distinguir: que como los problemas y las inercias nocivas han sido mucho más fuertes que el potencial político de los sucesivos gobiernos municipales, entonces lo que la ciudad necesita es un cambio de fondo, o resignarse a vivir con esos problemas de forma permanente.

¿De verdad debemos resignarnos? Porque eso sería tanto como claudicar frente a problemas que sí tienen solución, pero que hasta ahora a Oaxaca no han llegado porque las administraciones municipales no han tenido el suficiente respaldo y atención del gobierno estatal en turno; porque las autoridades municipales han preferido resolver lo urgente y lo que les permite obtener ganancias políticas en el corto plazo, desdeñando los temas importantes.

Además, porque la política ha jugado siempre un papel determinante en los asuntos administrativos y de relevancia para la vida pública de la ciudad; porque los diferentes munícipes siempre han llegado con más ganas de ser “algo más” (gobernador, por ejemplo) antes que servir a la ciudadanía en ese encargo. Porque nosotros los ciudadanos hemos sido una masa desorganizada de forma permanente. Y sobre todo, porque pareciera que todos vemos con más amor a Oaxaca de Juárez, que quienes la gobiernan.

 

CANDIDATOS ¿SIN PROYECTO?

Ahora lo importante debiera ser dejar de ver las encuestas, y nosotros los ciudadanos dedicarnos a ver el proyecto. ¿De qué sirve que Javier Villacaña, Francisco Reyes o Raúl Bolaños digan que son “los más aceptados” en las encuestas, cuando nadie sabe en realidad qué perspectiva tiene cada uno de ellos para la ciudad, o qué posibilidad de entender y resolver los problemas de la capital plantean esos y los demás candidatos, a la ciudadanía de la capital oaxaqueña?

Por esa razón, además del ejercicio democrático de acudir a votar a las urnas el día de los comicios, por respeto a nosotros los ciudadanos de la capital oaxaqueña los partidos debían explicar por qué razón postularon a sus candidatos, y qué ofrecen unos y otros para atender y resolver los problemas de la capital oaxaqueña. Eso debían hacerlo, porque si vemos en sentido estricto a cada uno de ellos, podremos ver que ninguno de los aspirantes más competitivos tendría argumentos sólidos, y antecedentes, para creer que pueden dar solución cuando menos a algunos de los problemas de la ciudad.

Y es que el PAN, por ejemplo, ya gobernó la ciudad en tres administraciones, y los resultados no son dignos de presumir. Francisco Reyes, el candidato actual por la Coalición, fue parte del último gobierno. Y si su proyecto es la continuidad, entonces algo anda mal. Pero también, ¿qué planteamientos distintos tendrá a los que él mismo tuvo oportunidad de implementar en la capital como servidor público municipal, y no hizo? Eso lo pone en un auténtico callejón sin salida, si lo que pretende es hablar en serio y no tratar de ganar comprando votos o valerse de la estructura municipal.

Algo similar pasa con el PRI. Pues más allá de que sea popular, ¿qué propone Villacaña, en serio, para resolver algunos de los problemas de la ciudad? Porque eso va más allá del solo triunfo electoral conseguido a través de las dádivas que permite la gestión de beneficios sociales. ¿Por qué el PRI lo prefirió a él? ¿Qué de distinto tiene él para la ciudad, frente a otras gestiones del PRI en el municipio citadino?

 

TIEMPO DE PROPUESTAS

Qué interesante sería escuchar propuestas serias sobre cómo la ciudad podría salir de las inercias que lleva. Hasta hoy, no se han notado las alternancias en la capital. ¿Cómo resolverán el ambulantaje, las invasiones, el abandono, la basura? Si votamos en función de eso, tendremos una oportunidad mejor. Si no, llevaremos al poder a populistas, a demagogos o a gente como Hugo Jarquín, que va exactamente en sentido contrario a lo que necesita Oaxaca.

La “legislatura histórica” que no dio color

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+ Diputados sin proyecto, la triste constante

 

Dicen los diputados, en halago propio, que la LXI Legislatura del Congreso local “pasará a la historia” por ser la que concretó la transición a la democracia. En el remoto caso de que eso fuera cierto, sería tristísimo el destino que están teniendo los principales dirigentes camerales. Ninguno de ellos pinta para un futuro prominente. Y ninguno de ellos parece ser digno de la trascendencia propia, de quien en verdad es parte de momentos históricos. Vale la pena revisar por qué.

En efecto, dos personajes dan cuenta exacta de cómo las circunstancias no necesariamente hacen a un político. Uno de ellos es el presidente de la Junta de Coordinación Política, el perredista Emanuel Alejandro López Jarquín, y otro es el coordinador de los diputados del PRI, Francisco Javier García López. Uno y otro se fueron con la finta de que con el solo hecho de pertenecer a alguno de los órganos directivos del Congreso local los enfilaría, en automático, a otros cargos públicos.

No tomaron en cuenta que la política pocas veces premia las casualidades o los falsos liderazgos, y que en estos tiempos de laxitud política hace falta mucho más que ser “pastor” o “líder parlamentario”, para abrir brecha en el futuro político. En esto, la gris gestión de cada uno de ellos habla por sí sola, y da cuenta de cómo hoy es una mentira que “por compromiso” hayan decidido terminar su periodo como legisladores locales.

Vayamos primero al caso de García López. Éste llegó a la coordinación de la bancada priista respaldado por los reductos del ulisismo que aún tenían fuerza dentro del partido. Sólo que desde el principio, ese “liderazgo” al interior del PRI fue muy relativo, debido a varias circunstancias. Una de ellas, esencial, es que durante el primer año legislativo, el entonces coordinador Martín Vásquez Villanueva permitió que cada diputado priista actuara y decidiera según sus intereses. Ello generó una división dentro de la bancada, entre los priistas aferrados y los que de plano se echaron en brazos del gobierno estatal para dar sus votos a cambio de obras, recursos y privilegios.

Esa circunstancia fue determinante para que, en el segundo año legislativo, cuando la coordinación de la bancada recayó en García López por una presión política, la unión del la bancada fuera poco más que relativa. Cuando menos la mitad de los diputados del PRI no atendieron nunca los dictados de su dirigente, y sólo votaban en bloque cuando las negociaciones institucionales y privadas no eran suficientes para conseguir los objetivos (confesables y no) que se habían planteado.

Sin embargo, en términos formales García López era el coordinador de los diputados del PRI, y por eso habría de entenderse, casi por razón natural, que también tendría preferencia en la designación de candidatos a diputados y autoridades municipales, y que parte de ese privilegio podría recaer sobre él mismo para conseguir, de trámite, la postulación que le permitiera su continuidad en la escena política, ahora como Alcalde. ¿Por qué no lo consiguió? En realidad, fueron dos circunstancias que no debemos dejar de ver.

La primera es la personal. Pues digan lo que digan, lo cierto es que la bancada priista de la LXI Legislatura local ha sido, por mucho, la más plegada a los intereses gubernamentales, y una de las menos visibles en capacidad, propuesta y liderazgo político de la entidad. Por eso, si en general el PRI perdió la oportunidad de convertirse en una oposición vigorosa en estos casi tres años, en gran medida la responsabilidad de eso recae en sus representantes populares, que nunca tuvieron la convicción ni las ganas de no darse a los intereses del gobierno.

La segunda es una circunstancia política. Pues García López, en su estatura actual, no es sino una hechura del ulisismo que si en una región del Estado perdió fuerza, fue en el Istmo de Tehuantepec. Allá, los grupos opositores al del ex gobernador Ruiz dentro del mismo PRI, son los que finalmente tuvieron la venia para decidir sobre municipios como Juchitán de Zaragoza, por donde finalmente quería ser postulado García López.

Por eso, en el momento de las definiciones fue atajado de forma categórica por esos grupos priistas que no le permitieron el paso ni siquiera como precandidato. Sin embargo, si de verdad hubiera crecido políticamente y tuviera la estatura necesaria para no ser desplazado, no tendría por qué andar justificándose, hoy, afirmando que por “responsabilidad” se quedó en su cargo, y no por no tener de otra.

 

LA HISTORIA PERREDISTA

Alejandro López Jarquín llegó a la coordinación de los diputados del PRD, y a la Junta de Coordinación Política, también por una circunstancia. Cuando Carol Antonio abandonó su curul, en el PRD se enfrentaron a la triste realidad de tener muy pocas opciones para reemplazar al istmeño. El único que tenía cierta presencia (aunque el hecho de tener, no significa tener mucho) era López Jarquín. Por eso, en él recayó la conducción de la bancada y también la responsabilidad de la Jucopo.

Jarquín es eteco, y por eso no queda claro de dónde le nació el “arraigo” por Xoxocotlán, un municipio receloso, al que no pertenece, en el que no tiene presencia y que, además, está lleno de vicios y problemas. Intentó, sin ningún decoro, hacer presencia para luego convertirse en candidato por la coalición. Sólo que, como en el caso de García López, otros grupos se impusieron y son los que finalmente van a decidir el futuro político en esa demarcación. Este fue otro caso en el que la estatura no fue suficiente y el crecimiento político fue mínimo. Por eso, hoy en un intento de justificarse, también dice que prefiere terminar con la “responsabilidad” de la Presidencia de la Jucopo a irse de candidato… aunque en el fondo lo que hace es resignarse a que no le queda de otra.

 

PROSELITISMO ELECTORAL

Qué maldición que Oaxaca sea tierra de recurrentes prácticas de mapachería electoral. En la prensa de la Ciudad de México circula la versión de que el director de Liconsa, el oaxaqueño Héctor Pablo Ramírez Leyva protege a operadores electorales como Esaú López Quero (líder de la Juventud Popular de la CNOP) a quien nombró como director de Liconsa en Oaxaca, y que antes de las denuncias del PAN en Veracruz ya había sido denunciado ante la Fepade por utilizar los beneficios sociales para fines electorales. No lo cesó, dicen, sino que lo mandó a Puebla a trabajar con otros operadores en aquella entidad. ¡Vaya remedio! ¿Será?

PAN: el hilo se romperá por lo más delgado

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+ Coalición, riesgo real por manotazo del CEN

 

A Eila Cuevas, mi madre,

con toda mi admiración y cariño.

La postulación de Francisco Reyes como candidato a Edil de Oaxaca de Juárez por la Coalición por el Desarrollo de Oaxaca, en conjunto con otras decisiones que está tomando unilateralmente el PAN desde la Ciudad de México, terminará provocando una ruptura fáctica de la coalición. Es evidente que los intereses del panismo maderista no son compatibles con los del grupo gobernante en la entidad. Y si una Coalición lo que busca es unir fuerzas para conseguir y preservar un fin común (el poder), en realidad ahora ocurre todo lo contrario.

En efecto, la noche del pasado lunes, un tanto de forma sorpresiva, el CEN panista dio a conocer que había decidido que el candidato a Edil de la capital oaxaqueña por ese partido, y por tanto de la Coalición, sería Francisco Reyes. La noticia tomó por sorpresa a todos aquellos que veían en los otros once postulados una auténtica lucha de poder entre los sectores afines al grupo gobernante.

En la decisión, no se vieron beneficiados ni los intereses del grupo directo del gobernador Gabino Cué, tampoco el del ex gobernador Diódoro Carrasco y tampoco el de los que desde el Comité Directivo Estatal buscaban impulsar una tercera opción que no significara un rompimiento con el grupo gobernante. Finalmente, la postulación recayó en la parte más débil del panismo. Y eso posiblemente marque la suerte del resultado en la capital oaxaqueña y los dos distritos electorales que están en juego. Veamos por qué.

Francisco Reyes es el candidato del edil Luis Ugartechea Begué. Éste ha desarrollado una administración municipal francamente intrascendente, que en estos casi tres años no ha sido capaz de lograr por lo menos el beneficio de la duda de la ciudadanía. Una gestión atropellada, sobrada e incapaz de ser sensible, por naturaleza no tiene capacidad de construir capitales electorales propios. Y si a eso le añadimos las aversiones personales, familiares y políticas que construyó Ugartechea a partir de sus lazos familiares, lo que tendremos es un desastre.

Para entender esto último es necesario traer a la memoria la reciente renuncia de Jesús Martínez Álvarez como secretario General de Gobierno. Éste, en la carta en la que anunció su dimisión, se dolió por no haber conseguido la confianza del Jefe del Ejecutivo y por no haber contado con el apoyo de la administración estatal. Cuando ocurrió esa renuncia, casi de inmediato el edil Ugartechea se dolió por algo similar: dijo que desde hace muchos meses el Gobernador no lo recibía para tratar asuntos relacionados con la ciudad, y dejó ver un estado de marginación y lejanía, que en mucho explica el abandono que sufre la capital oaxaqueña, y la fría distancia que existe entre el Munícipe y el grupo gobernante.

Eso parecía ser determinante para las definiciones políticas. Pues si era claro que Ugartechea no es, ni fue nunca, parte del grupo gobernante, entonces era también lógico pensar que los candidatos de uno y de otro para la contienda municipal del presente año, serían distintos —e incluso contrarios. Eso quedó claro cuando en el escenario del relevo en el poder municipal surgieron, dentro del PAN, candidatos tan variados que iban desde el panismo puro con Reyes, hasta los “ciudadanos”, como Bernardo Vásquez Colmenares, o incluso los afines a los grupos neopanistas como Sergio Bello, y otros que se inscribieron en la efervescencia natural de participar en un proceso electoral.

 

A MEDIANO PLAZO

Decíamos en nuestra entrega del pasado seis de mayo que “quien sea alcalde citadino se pondrá en la primera línea de la participación en el relevo estatal de 2016. Por eso al grupo del gobernador Cué le interesa perfilar a uno de los suyos, y no a un panista, como candidato a Edil citadino. No es un asunto menor. Y por eso los panistas de siempre, y los “ciudadanos”, y todos, rondan incansablemente la sede panista. Sólo que la decisión difícilmente podrá estar donde ellos creen. Estará en las más altas cúpulas del panismo y del gobierno. Y será ahí, en función de sus intereses, como definan esta candidatura. Hay quienes no lo ven. No alcanzan a entender este escenario en su contexto y fallan en el análisis y en la medición de fuerzas que intentan hacer al interior del PAN oaxaqueño” (http://bit.ly/16i8s2D).

Ese era el escenario: la puja entre el grupo gobernante contra los demás grupos al interior del PAN (y de la Coalición) por poner a su candidato en la carrera por la Presidencia citadina, para alimentar el número de posibles aspirantes al gobierno estatal en 2016. La razón es natural: el ahora grupo gobernante, finalmente buscará preservar su poder a como dé lugar a través de alguno de su grupo. Por eso tenía amplio interés en conseguir una postulación afín a sus intereses, independientemente de que el abanderado fuera o no panista, o fuera o no del grupo del edil saliente Ugartechea.

Por eso mismo este escenario es tan complejo. El panismo puro, desde la Ciudad de México, decidió dar un golpe de timón decidiendo esas postulaciones esenciales al margen de lo que interesa al grupo que gobierna la entidad, e incluso de lo que opinan los demás sectores del panismo adherente en la entidad. Eso es resultado de circunstancias como la de los llamados audioescándalos, o la cercanía que se acusa entre el gobierno y algunos sectores del PAN en la entidad. Pero lo que pone en riesgo es mucho más de lo que consigue el panismo puro. ¿Por qué?

Porque lo que está poniendo en riesgo no es la formalidad de la coalición, sino el trabajo material conjunto. Si el candidato a Edil no es bien aceptado por el grupo gobernante (que ya piensa en la sucesión de 2016), entonces no habrá preocupación por llevarlo al triunfo. El panismo tradicional olvida que estos comicios, plebiscitarios, no llevan ninguna inercia externa (como la de la elección de Gobernador en 2010 o la presidencial de 2012) y que por tanto sólo valdrán el trabajo político propio, y la ayuda que se pueda dar desde el poder. Esto último no está seguro. Por eso, la “victoria” de Reyes sabe amarga, porque significaría enterrar la coalición en la capital oaxaqueña, y arrastrar con esa derrota a quienes sean candidatos a diputados locales por la alianza de partidos.

 

LOS CANDIDATOS DE JFV

Qué curioso. Para este proceso electoral el otrora provocador de todos los males públicos de la entidad, Jorge Franco Vargas, tendrá dos candidatos en la lucha por la alcaldía citadina. Uno será del PRI, y el otro del PSD y los que se sumen a Hugo Jarquín. Vaya paradoja. Y vaya simulación de “democracia” en esos partidos.

Migrantes: en Oaxaca todo sigue igual (de mal)

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+ Atención, intrascendente para las autoridades

 

A ninguna autoridad en Oaxaca le interesa lo que ocurre con los migrantes que desde Centroamérica pasan por territorio estatal, y eso se nota por las nulas acciones que han emprendido para proteger y garantizar su paso por la entidad, libre de violencia y actos criminales. La transmigración, en los hechos, implica un falso dilema para las autoridades estatales que, en aras de no reconocer la estadía ilegal en el país de esas personas, las abandona a su suerte y las pone en bandeja de plata a los criminales. El gobierno debería tener un giro radical para eso. Y en un tema tan sensible como ese debían aparecer los organismos defensores de los derechos humanos aliados del régimen, que hoy lejos de ayudarlo, se han convertido en parásitos.

En efecto, todos aquellos que conocen la llamada “ruta del migrante” (es decir, desde su arribo a Chiapas, el abordaje del tren en Arriaga, el paso por el Istmo de Tehuantepec para luego llegar a Medias Aguas, Veracruz, y de ahí viajar o por el centro del país, o por Tamaulipas, hasta la frontera norte) saben que durante todo ese trayecto los transmigrantes corren riesgos extraordinarios, pero también que los gobiernos de varias entidades del país han comenzado a tomar medidas para que, al margen de si situación migratoria, esas personas tengan cuando menos garantizados los derechos fundamentales que no les niega la Constitución de la República.

Y es que Chiapas, por ejemplo, enfrenta un problema mayúsculo y permanente por compartir frontera con Guatemala. En años anteriores, todos los horrores que se relataban respecto a las agresiones y vejaciones que sufrían los transmigrantes comenzaban justamente en aquella entidad. Chiapas fue el primer territorio fértil en el que la delincuencia, los secuestradores, los tratantes de personas y los asaltantes comunes, hizo presa a los transmigrantes de una lista larguísima de delitos.

Con el paso del tiempo, el gobierno de aquella entidad comprendió que mantenerse al margen de ese problema equivalía a aceptar muchas de sus consecuencias y asumir la responsabilidad ineludible por esos hechos. Por eso, con el paso del tiempo el gobierno chiapaneco asumió, con razón, que el vigilar la legal estancia en el país de esas personas no era una atribución suya, y más bien centró su atención en contribuir a que esas personas tuvieran garantizado su paso por aquella entidad.

De ahí que a la migración centroamericana que llega a trabajar en las fincas chiapanecas, comenzó a procurarle servicios básicos de salud, de educación, de seguridad y de trabajo; y a los transmigrantes (que sólo van de paso porque no tienen como meta quedarse ahí, o en cualquier otro punto del país) les garantizó la seguridad y un paso libre de violencia, delincuencia y comisión de delitos.

Con el paso del tiempo, Chiapas consiguió disminuir de forma sensible los delitos que se cometen en contra de los transmigrantes, pero con su política aislada lo que provocó fue una especie de “efecto cucaracha” que, lamentablemente, vino a parar en el Istmo de Tehuantepec, en donde lejos de contribuir a solucionar ese problema, el gobierno ha preferido cerrar los ojos y centrar la “atención” a únicamente organizar redadas en las que participan autoridades estatales y federales, y que no siempre tienen como fin hacer que la ley se cumpla. Más bien, todos los horrores que antes ocurrían en Chiapas, ahora se cometen en territorio oaxaqueño. El problema es que aquí no ha habido atención para esas cuestiones tan graves.

 

TEMA OLVIDADO

Han pasado varios años desde que el padre Alejandro Solalinde denunció las amenazas en contra de su persona y de su organización, y que relató también las atrocidades que grupos criminales cometen en contra de los transmigrantes, que al no despertar ningún tipo de interés en las autoridades, se convierten en blanco libre de narcotraficantes, sicarios, secuestradores, maras, tratantes de personas y demás. Cuando eso ocurrió, originalmente acusó al gobierno de Ulises Ruiz de querer atentar en su contra. Pero lo cierto es que han pasado varios años desde entonces; que hoy la entidad es gobernada por un régimen distinto. Y es asimismo cierto y visible de todos modos las mismas cosas continúan ocurriendo.

El problema es que Oaxaca (el ámbito estatal y los municipales directamente involucrados) tienen puesta su atención en otros temas. Al gobierno estatal, por ejemplo, no le ha preocupado que, “curiosamente”, el municipio de Chahuites (el primero perteneciente a Oaxaca luego de que el tren conocido como La Bestia abandona el territorio chiapaneco) sea el punto de partida de la comisión de delitos y excesos en contra de los migrantes.

Eso no es ninguna casualidad: aquí los criminales encuentran el camino libre para poder hacer lo que no pueden en Chiapas. Al gobierno estatal —y sus funcionarios, y sus organizaciones satélites que dicen defender los derechos humanos— ese no es un tema prioritario. Y los gobiernos municipales también hacen mutis ante la situación, por no tener la capacidad de responder, o de guarecerse, ante el posible ataque de un grupo criminal que quiera tomar venganza por su intervención a favor de los migrantes.

Lo que revela todo esto es que los transmigrantes se encuentran en un completo estado de indefensión. Esto se constata cada vez que la Bestia tiene algún incidente (muchos de ellos en los que personas pierden la vida o sufren accidentes terribles que la mayoría de las veces implica la mutilación de sus extremidades), o que ocurren hechos violentos en contra de los transmigrantes. Cuando eso pasa (secuestros, extorsiones, violaciones, explotación, etcétera) y es denunciado por alguna organización, todos se santiguan y se dicen atentos a atender la problemática. Pero lo cierto es que olvidan sus promesas antes incluso de que ese día termine. Y los transmigrantes (que son personas, con derechos, dignidad e integridad) quedan de nuevo a merced de criminales que, ante la indefensión, hacen lo que quieren con ellos.

 

DÍA DEL VOCEADOR

Hoy 8 de mayo es Día del Voceador en Oaxaca. Desde este espacio, enviamos un abrazo fraterno a todos nuestros amigos expendedores de periódicos y revistas, que día a día contribuyen a la libertad de expresión llevando la información escrita hasta los hogares de los lectores. A todos, todos, les deseamos lo mejor, haciendo votos porque las autoridades atiendan sus demandas y les tengan la consideración digna de un gremio trascendental para la vida pública de Oaxaca.

Sección 22: el paro de labores es inminente

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+ Gobierno, ante dinámica que no puede parar

 

A Mónica, con todo

el amor del mundo

No hay sorpresas en la respuesta de la Sección 22 del SNTE a la propuesta del gobierno estatal respecto a su pliego de demandas, y tampoco la habrá cuando decreten el paro indefinido de labores. Al margen de la insuficiencia de las respuestas oficiales, lo cierto es que el propio magisterio democrático está metido en una dinámica imparable que irremediablemente apunta hacia el radicalismo. Al comprender este proceso, podremos también asumir que el paro, el plantón y todos los demás mecanismos de lucha del movimiento magisterial estarán presentes a partir de los próximos días, y cada año, hasta que haya algo que cambie el curso de la radical dinámica magisterial.

En efecto, desde el pasado 30 de abril el gobierno de Gabino Cué Monteagudo entregó a la Sección 22 la primera respuesta oficial a su pliego de demandas. Esto ocurre en el marco de la reciente reforma constitucional en materia educativa, de las protestas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación en varias entidades de la República, y del anuncio del gobierno federal de no permitir mayores negociaciones paralelas entre la Federación y el SNTE, y entre las secciones magisteriales y los gobiernos estatales. Eso, de entrada, determina la negociación de este año a ser un callejón sin salida si no se dan condiciones específicas para un arreglo excepcional.

Ese arreglo excepcional, según queda claro, no llegará. Es decir, que en este contexto ni la CNTE claudicará en sus demandas de derogación de la reforma educativa; ni el gobierno federal brindará atención extraordinaria al gobierno de Oaxaca para conducir su propia negociación con el magisterio democrático; a su vez, la Sección 22 del SNTE no tiene entre sus planes el de regresar a las aulas con menos de lo que han obtenido en años anteriores, o sin conseguir los dividendos políticos que ya planean. Y, en resumen, no pasará nada extraordinario que pueda hacer cambiar el curso irremediable del inicio de las hostilidades, el cierre de escuelas y la toma de la capital oaxaqueña a manos del magisterio.

Y es que en esto hay inercias que no han podido ser cambiadas. Una de ellas, fundamental, es la de la tormentosa relación entre el magisterio de la Sección 22 y el gobierno estatal. Ellos, al margen de la reforma educativa y de la modificación del escenario nacional que consiguió el gobierno federal al aprobar la reforma educativa y descabezar al gordillismo en el SNTE, continúan teniendo la misma relación tirante y condicionada de siempre. En este sentido, el gobierno estatal no ha podido romper la inercia de actuar siempre en función de lo que les determina la 22. Es ésta la que siempre pone las condiciones y los plazos de la negociación. Y le guste o no, el gobierno únicamente consigue modificar esas condiciones sobre la marcha, pero sin tener nunca una posición determinante respecto al qué o al cómo se negocia.

En esa misma lógica, la Sección 22 continúa teniendo una dinámica perfectamente establecida que, en los hechos, la hace estar de forma permanente en su propio callejón sin salida. Y es que la horizontalidad de sus órganos de decisión, y la proclividad de sus grupos dominantes de estar ceñidos a las posiciones radicales, los hace estar siempre, y aún cuando eso no les convenga, ajustados a los parámetros más radicales que pueden subsistir. Si el movimiento magisterial se conformó para luchar, entonces por eso ellos siempre buscan el argumento o la posición que les permita seguir estando en contra. No hacerlo, implicaría dejar de luchar. Y estar en esa posición significaría la terminación de su movimiento. Por eso nunca dejarán de hacerlo.

 

DINÁMICA DE CANIBALISMO

Al interior de la Asamblea Estatal de la Sección 22 del SNTE hay una dinámica permanente que los llama a la lucha. Esto, como lo apuntábamos en líneas anteriores, se explica porque el movimiento magisterial es un movimiento de lucha. Y dejar de luchar implicaría dar por terminado el movimiento. Por eso siempre van encaminados al radicalismo. Y ese radicalismo se traduce en ver cumplidas todas sus demandas so pretexto de accionar violentamente de no lograrlo, e incluso de movilizarse y presionar de forma “preventiva” para evitar que sus acciones puedan no ser tomadas en serio.

Eso explica mucho de la dinámica magisterial. Ninguna dirigencia, ningún grupo representativo, y ninguna corriente al interior del sindicato podría decirse satisfecha con las respuestas o el trato que les da el gobierno, porque de hacerlo, de inmediato sería tachada de apostasía, de traición al movimiento o —por decir lo menos— de haber perdido el espíritu de lucha.

Eso lo hacen a partir de ciertos postulados de lucha, pero también porque el propio magisterio ha comprobado a lo largo de sus más de treinta años de lucha, que la posición radical es la más popular dentro del movimiento, es la más seguida y es la que permite posicionar o conservar la influencia que se tiene dentro del sindicato. Por eso, mientras más radicales son, más ganan posiciones.

Por eso mismo, mientras más radicales sean sus posiciones, más se afianzan los grupos que controlan el sindicato. Y eso es también lo que explica por qué la dirigencia magisterial es siempre la primera que defiende y antepone esas razones radicales a cualquier interés o conveniencia de dar por terminada una jornada de lucha. Al final, como puede verse, el radicalismo dentro del magisterio es por sobrevivencia política.

Eso es lo que explica por qué, en un año tan particular como éste, finalmente sean los radicales quienes se impongan, y todo termine en el “tradicional” paro indefinido de labores, en el plantón en el zócalo de la capital oaxaqueña, y en un conjunto de manifestaciones que posiblemente se den dentro o fuera del Estado. La dirigencia magisterial buscará sobrevivir. Y la única forma de hacerlo es a través de sostenerse y reforzarse en sus posiciones radicales. Esto es así, aunque el escenario sea apocalíptico —una vez más— para Oaxaca.

 

OTRA FARSA

La elección de los integrantes de la Comisión Estatal de Arbitraje Médico pasó casi desapercibida por razones obvias: si los diputados ya fueron capaces de simular independencia y responsabilidad para elegir de entre los peores candidatos posibles a quienes encabezan el Instituto Electoral, la Comisión de Transparencia y Acceso a la Información, la Defensoría de los Derechos Humanos y la Auditoría Superior, no había razón para pensar que ahora fuera distinto. Y lo dicho. Por eso ya nadie tomó importancia a esa elección.

PAN: la alcaldía lo pone a prueba

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+ Militancia o ciudadanía, el dilema

 

La decisión sobre quién será el candidato de la Coalición Unidos por el Desarrollo debe darse antes de la mitad de la semana, y la decisión final se encuentra en la cancha del Partido Acción Nacional. Posiblemente nunca antes como ahora, el panismo se enfrenta a una decisión que tiene la apariencia de compleja, pero que en realidad, y por razones sustanciales, debe ser definido en función no de atavismos, sino del pragmatismo que ha caracterizado a la coalición gobernante en Oaxaca.

En efecto, cuando se estructuró la nueva coalición que habría de ir a los comicios intermedios en Oaxaca, se estableció una división territorial que, como cuotas, fue literalmente entregada a los partidos integrantes de la alianza. En ese conjunto de definiciones, se estableció que las fuerzas que ya gobernaban en los municipios, y que tenían representación en los distritos electorales, tendrían la preferencia en el establecimiento de candidatos. El reparto, de hecho, se centró en los municipios donde la coalición es oposición, y en los que le correspondían a Movimiento Ciudadano, que para esta elección decidió participar solo. Por esa razón, la capital oaxaqueña quedó en las manos de Acción Nacional.

Todo eso, sin embargo, no era en sí mismo garantía de nada. Pues como ocurre en todos los partidos, el PAN no es una fuerza homogénea, y además porque en una definición de esa magnitud también debía participar la opinión determinante del grupo gobernante no municipal, sino estatal. Ahí es donde todo entró en una dinámica de jaloneos, negociaciones y amenazas de rompimiento, de la cual sólo podrán salir a través de decisiones salomónicas. ¿Por qué?

Porque, en primer término, el panismo estableció como método de selección de candidatos la designación por parte del Comité Ejecutivo Nacional. El PAN le apostó a postular candidatos de unidad, pero sin cerrar la puerta a la ciudadanía. Por eso, su convocatoria establecía que podrían inscribirse no sólo militantes panistas, sino también ciudadanos con deseos de participar. Esto, que tiene una razón lógica de ser, en realidad se convirtió en el elemento de enrarecimiento de esta pugna interna por la postulación del candidato a la alcaldía citadina.

Esto porque, dentro del PAN oaxaqueño, los militantes tradicionales exigieron a la dirigencia estatal que la candidatura por la capital oaxaqueña fuera entregada a un militante, y no a “advenedizos”. El problema es que el panismo de cepa no reconoce por lo menos dos circunstancias determinantes: primera, que ellos solos nunca han ganado una elección y menos una tan competida como la de Oaxaca de Juárez; y segunda, que en esta elección no sólo tienen cabida las opiniones y la participación de la militancia panista (que tiene un peso específico muy relativo), sino también de la ciudadanía. Y que, en ese tenor, es determinante el interés del grupo gobernante por incidir en quién será el postulado.

Si desmenuzamos bien esas dos razones podremos entender el panorama actual del PAN, y también ver las sombras y luces que tiene la definición de su candidato.

 

CLAROSCUROS

El panismo nunca ha ganado una elección municipal en Oaxaca de Juárez: lo han hecho siempre ciudadanos que compiten electoralmente bajo las siglas de Acción Nacional. Si revisamos la historia de las elecciones municipales del panismo en la capital oaxaqueña, nos daremos cuenta que es cíclica en cuanto a la postulación de candidatos ciudadanos ganadores; en cuanto a los intentos de la militancia por imponerse en las candidaturas sólo cuando ven que pueden ganar; e incluso en las maniobras fallidas que han hecho varios de los alcaldes emanados del PAN por imponer a sus sucesores. ¿A poco no? Veamos.

Pablo Arnaud fue el primer gobernante de alternancia en Oaxaca. Ganó bajo las siglas de Acción Nacional, a pesar no sólo de no ser panista, sino incluso de tener en su contra a muchos de los militantes de Acción Nacional. Éstos no reconocían sus debilidades políticas y tampoco la presencia testimonial que tenían ellos como militancia panista. Desde el primer momento de Arnaud como gobernante, el panismo fue para él más un lastre que una ayuda. Pero continuaron postulándolo a partir de la fuerza y la aceptación electoral que tenía el PAN gracias a Arnaud, y no al revés como luego intentaron aparentarlo.

Después, el PAN fue a sacar de quién sabe dónde al malogrado munícipe Alberto Rodríguez González, que a fuerzas trató de imponer como candidato a su delfín, el ahora también desaparecido de la vida pública, Miguel Ángel Guerrero. Luego, cuando perdieron todas sus posibilidades de participar, a principios de la década pasada, el panismo desapareció y hasta perdió el interés por seguir siendo parte de las definiciones municipales. Fue hasta 2009 cuando reapareció integrando a Luis Ugartechea, otro ciudadano, a sus filas, y presentarlo como candidato a diputado federal por el distrito que comprende toda la capital oaxaqueña.

Ugartechea perdió esos comicios pero demostró tener capacidad para competir electoralmente. Por eso, el PAN lo presentó como candidato a alcalde citadino por la coalición PAN-PRD-PT-Convergencia. Y lo paradójico es que aun sin hacer campaña, ganó cómodamente la elección municipal. Hoy, de nuevo, Ugartechea intenta imponer a Francisco Reyes como candidato. Pero se enfrenta no sólo al panismo tradicional, que exige la candidatura para sí sólo ahora que están en condición de aparente ventaja, sino también al hecho de que el grupo gobernante (que es quien finalmente inyecta los recursos y la fuerza política que tiene toda la coalición rumbo a los comicios de julio próximo), que también quiere opinar, y tener ventaja, en la determinación del candidato por la capital oaxaqueña.

 

A MEDIANO PLAZO…

El trasfondo no es sencillo. Quien sea alcalde citadino se pondrá en la primera línea de la participación en el relevo estatal de 2016. Por eso al grupo del gobernador Cué le interesa perfilar a uno de los suyos, y no a un panista, como candidato a Edil citadino. No es un asunto menor. Y por eso los panistas de siempre, y los “ciudadanos”, y todos, rondan incansablemente la sede panista. Sólo que la decisión difícilmente podrá estar donde ellos creen. Estará en las más altas cúpulas del panismo y del gobierno. Y será ahí, en función de sus intereses, como definan esta candidatura. Hay quienes no lo ven. No alcanzan a entender este escenario en su contexto y fallan en el análisis y en la medición de fuerzas que intentan hacer al interior del PAN oaxaqueño.

IEEPCO: un árbitro que sólo está “pintado”

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+ Tiempos electorales: anarquía que se preveía

 

Es lamentable que ya bien entrados en los tiempos electorales, el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca no tenga la capacidad de ser un verdadero árbitro electoral. Hoy no existe un solo rubro relacionado con los partidos y el proceso comicial, en el que no se acusen excesos y anarquía. Pero eso no es sino un reflejo —que se veía venir— de la ingobernabilidad que prevalece al interior del instituto, como producto de su integración por cuotas, y de la incapacidad del Consejo General por dictar reglas con capacidad de cumplirse.

En efecto, bien dicen que lo que mal comienza, mal termina. Y ese ha sido el mal fario que ha perseguido a Alberto Alonso Criollo como consejero Presidente del IEEPCO desde que asumió su cargo, no sólo por su inexperiencia y por la incapacidad que ha demostrado en la conducción del Instituto y, hoy, del proceso electoral intermedio en la entidad, sino sobre todo porque desde el inicio las fracciones parlamentarias del Congreso local determinaron una integración por cuotas del órgano electoral, que es en sí mismo nociva para un Instituto que necesita imparcialidad, funcionalidad, y fuerza para hacer valer sus determinaciones.

En esta entidad sin memoria, posiblemente haya quien no recuerde cómo se integró el Consejo General de IEEPCO. Pero éste, que fue el primer órgano autónomo que se reconfiguró como producto de la reforma constitucional de 2011, fue entregado por completo tanto al grupo gobernante, como a los partidos que integraron la coalición. De esos dos bloques, salieron tanto Alonso Criollo, como los demás integrantes del Consejo General, que abiertamente eran propuestas del PAN, PRD y el entonces Partido Convergencia. Paradójicamente, el Instituto Electoral debe regular la actividad de los partidos. Pero fueron éstos quienes pusieron al árbitro, decretando con ello una debilidad de origen para el IEEPCO, y una inoperatividad que hoy genera más problemas de los que resuelve en el ámbito electoral.

Hoy esa debilidad está a la vista. Los ciudadanos se quejan recurrentemente de que, en el proceso electoral, los partidos políticos y sus candidatos cometen todo tipo de excesos en la difusión de sus anuncios en medios impresos, electrónicos y digitales; en la instalación de sus carteles, espectaculares y demás propaganda que, como basura electoral, hoy inunda las calles de los principales asentamientos en la entidad.

Y sobre todo, la ciudadanía y los mismos partidos, se quejan —y se señalan unos a otros—, por el hecho de que nadie cumple con las normas establecidas para precampañas y campañas en el Código Electoral; que asimismo no hay cumplimiento de las determinaciones y de las sanciones que impone el IEEPCO; y que el proceso electoral atraviesa por una alarmante situación de anarquía, en la que la autoridad fue rebasada, el orden en los partidos desapareció, y hoy los excesos se cometen con tal grado de desenfreno, que están minando la misma apariencia democrática de los partidos en Oaxaca.

 

LOS PARTIDOS SE EQUIVOCAN

En los partidos políticos ha habido una voluntad indeclinable, aunque equivocada, por tener el control del Instituto Electoral. Desde que se integró el Consejo General, y luego las Direcciones Ejecutivas, las representaciones partidarias han confundido su voracidad y sus ambiciones económicas con la posibilidad de dar a Oaxaca un órgano electoral medianamente funcional y con capacidad de darle certeza a los procesos electorales. Esto último, que es lo que más convenía a todos (y a los propios partidos más que a nadie, al menos para que la ciudadanía no cuestionara sus triquiñuelas), en realidad quedó en el cajón del olvido, en aras de mantener un control, inerte, del Instituto.

¿De qué hablamos? De que los partidos políticos exigieron desde el primer momento sus cuotas dentro del Instituto. Así, los integrantes de la Coalición, y en un segundo momento también el PRI, se repartieron la integración del Consejo General y luego de las Direcciones Ejecutivas. Nunca vieron al Instituto como árbitro, y sólo pensaron en repartirse sus recursos, sus posiciones y sus capacidades. Por eso, dentro del IEEPCO todos sus integrantes buscan proteger intereses partidistas, pero desdeñando los relacionados con la democracia electoral. Y por eso, como todos van hacia rumbos distintos, y a veces contrapuestos, el IEEPCO está lleno de debilidad, de contrasentidos y de intereses que nada tiene que ver con los fines que se supone que persigue.

No han entendido que el hecho de que tengan como rehén al IEEPCO no los llevará a ganar las elecciones. De hecho, el haber debilitado al Instituto sólo ha provocado que los partidos cometan más excesos; que esos excesos sean mal vistos por la ciudadanía, que hoy acusa a los partidos políticos de no respetar la ley ni al árbitro electoral, y de estar cometiendo infracciones que ya deberían estar erradicadas en estos tiempos de transición a la democracia.

Sin embargo, la libertad en los excesos es lo que buscan los partidos políticos. Empero, ¿creen que con eso podrán ganar las elecciones? Es decir, ¿será posible que conciban como una posibilidad que con el hecho de colocar propaganda donde no deben, que lo hagan fuera de los tiempos permitidos por la ley, que se ataquen deliberadamente partidos y candidatos, y que todo lo hagan sin observar los límites que impone la ley, podrán obtener mejores dividendos electorales?

Al parecer esa ha sido la visión de los partidos: colonizar al IEEPCO, aprovechar las diferencias políticas entre sus integrantes, cobrándoles los favores hechos desde el Congreso para su nombramiento y obligándolos a actuar según sus intereses, y dejando en un lejano segundo término los asuntos políticos en los que ya debería estar involucrado el Instituto. Todos le han apostado a la debilidad, aunque con ello hayan enterrado una oportunidad enorme de demostrar que sus promesas de transición a la democracia eran algo más que una pose para aprovecharse de la ingenuidad de los votantes. Algo verdaderamente lamentable.

 

PRIMERO DE MAYO

Es de veras alarmante que en una conmemoración como la del 1 de mayo, no haya espacio para el reconocimiento —oficial y ciudadano— sobre el grave problema que representa la informalidad en el comercio y el empleo en nuestro país. Gente como Hugo Jarquín debe estar feliz con el ambulantaje, aunque eso sea una voraz gangrena para la economía y para los derechos laborales y sociales de los oaxaqueños.

Ahora debe verse el apoyo federal a Oaxaca

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+ Tema magisterial, esencial en vida nacional

 

A partir de hoy comienza el periodo crítico en el tema magisterial, y por esa razón el respaldo federal (y todo lo dicho en defensa de la reforma educativa y de los gobiernos estatales que enfrentan las embestidas magisteriales) debe ser real y efectivo hacia Oaxaca. La llegada del mes de mayo marca el inicio de un calendario de algidez no sólo para los maestros, sino para todos los sectores sociales en la entidad, en el que este año en particular no hay cabida para las desatenciones o las visiones facciosas entre ámbitos de gobierno.

En efecto, hace apenas un mes, cuando iniciaron las protestas magisteriales en el sureste mexicano (Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Chiapas) en contra de la reforma educativa, tanto el gobierno federal, como los líderes de las cámaras legislativas federales, llamaron a los gobiernos estatales a eliminar la doble negociación con las secciones magisteriales, y exigieron a los Gobernadores no ceder ante las pretensiones de los maestros, que buscaban reformas a las constituciones locales para tratar de esquivar la evaluación y las nuevas disposiciones que establecía la reforma al artículo 3 de la Constitución de la República. En aquellos momentos, dijeron que los gobiernos estatales tendrían apoyo federal para enfrentar esas situaciones. Este es el momento de demostrarlo.

Y es que ayer que el Gobierno del Estado entregó su primera respuesta al pliego de demandas de la Sección 22, tanto el gobernador Gabino Cué como el director del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, Antonio Iturribarría Bolaños, aseguraron que la respuesta dada por la administración estatal a las demandas del magisterio no abarcan el cien por ciento del pliego petitorio. Claramente dijeron por qué: porque atender todas las demandas de la Sección 22 implica no sólo la atención del gobierno estatal, sino también de diversas instancias del gobierno federal; y también, porque los recursos estatales son insuficientes para dar respuesta total a esas demandas. Por eso hicieron el llamado a la Federación para que intervenga en este asunto.

El momento es crítico. El gobierno estatal ha manejado con pinzas la relación con la Sección 22, que aún siendo parte del “corredor radical” del magisterio adherido a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, ha sido el único que hasta el momento no ha parado labores de forma indefinida, que no ha radicalizado sus posiciones, e incluso que no ha roto diálogo con la administración estatal —que, valga decirlo, no cedió ante la pretensión magisterial de que se reformara la Constitución o las leyes estatales para dar cumplimiento a su demanda de una contrarreforma educativa.

Visto desde esta perspectiva, el escenario de Oaxaca es el menos adverso de los que enfrentan todas las entidades que tienen secciones magisteriales que se han declarado en contra de la reforma educativa federal. Sin embargo, eso no significa que no sea necesaria —indispensable— la atención tanto del gobierno federal como del Poder Legislativo, e incluso de los sectores de la política nacional que se han declarado a favor de la lucha magisterial y de la resistencia contra la reforma educativa. ¿Por qué?

Porque entendemos que, en este momento, de lo que se trata es de dar las mejores respuestas posibles al magisterio para que ellos puedan tener a salvo sus derechos. Si lo vemos desde esa lógica, nadie gana algo —ni siquiera el magisterio— yendo al paro indefinido de labores.

Todos ganaríamos mucho más (gobierno, magisterio, ciudadanía, etcétera), si hubiera la posibilidad de construir una respuesta integral, consensada y suficiente, que ni pusiera al gobierno en las manos de la 22, pero que tampoco le cerrara todas las puertas —incluidas sus válvulas de escape— y los obligara a llegar, con razón, al último recurso, que es el del paro de labores, la radicalización de las protestas, y la violencia.

 

RIESGO SOCIAL

Pero hay más. Oaxaca tiene al magisterio más experimentado en la implementación de acciones de campo relacionadas con la resistencia civil. En 2006, el magisterio oaxaqueño fue capaz de aglutinar a diversos sectores y grupos sociales que, por sus propias razones, también estaban dispuestos a combatir al gobierno en turno.

Con su fuerza fueron capaces de paralizar al Estado, y con su orden y disciplina tuvieron la capacidad de resistir no sólo a los embates políticos, sino también a los relacionados con la violencia y las acciones policiacas de disuasión. Por eso, si algo no le conviene al gobierno federal, ni a Oaxaca, ni a la sociedad, ni a nadie, es que el magisterio oaxaqueño termine adhiriéndose a la resistencia de los maestros guerrerenses o michoacanos, que ahora mismo buscan las condiciones para crear su propia versión de Oaxaca en el 2006.

Por todo eso, hoy el gobierno estatal debe apelar a que los llamados hechos por la Federación para que el gobierno de Oaxaca no cediera ante el magisterio, sean algo más que una bravuconada. En este momento, deben hacer presencia en la entidad funcionarios del más alto nivel del gobierno federal (de Gobernación, de la SEP, del ISSSTE, de la SCT, y todos los relacionados) para atender particularmente esta problemática. No se trata sólo de la negociación anual. Se trata de evitar que la insuficiencia de respuestas genere una mayor situación de caos en la entidad, y que ese caos se adhiera al que las otras secciones magisteriales, por sí solas, ya están construyendo en sus entidades federativas.

En esto no debe haber cabida para los partidismos o para las visiones facciosas. El gobierno federal debe atender a Oaxaca porque la adhesión de la Sección 22 al magisterio guerrerense será un coctel explosivo para el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, y no para el del gobernador Gabino Cué. Y debe hacerlo porque nosotros, la sociedad oaxaqueña, ya no merece seguir viviendo bajo las condiciones y el estado de sitio que cada mayo establece la Sección 22 como medida de fuerza, para negociar sus posiciones.

¿Habrá visión para entender todo esto?

 

MAYO, ÁLGIDO

Con todo eso, y con todo el pesar que esto nos provoca a todos los oaxaqueños, nadie debe esperar un mayo terso. No hay, de hecho, un solo indicio que demuestre que la negociación anual será tranquila. Más bien, por lo que debemos abonar es porque esa negociación no se desborde, y porque la situación del país no se torne tan crítica como para imantar a la Sección 22 de intereses ajenos. Mayo viene difícil. No cerremos los ojos.

Lo que revela “Un día sin maestros”

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+ Mito, que magisterio define economía

 

Una de las leyendas urbanas de nuestra época en Oaxaca, sostiene que los maestros son el pilar de la economía local, y que su lucha por mayores conquistas y prestaciones económicas se fundamenta socialmente por los beneficios que sus mayores salarios traen aparejados no sólo para los maestros y sus familias, sino también para toda la sociedad oaxaqueña. La iniciativa “Un día sin maestros”, que impulsó la propia Sección 22 del SNTE, revela lo contrario.

En efecto, como parte de los acuerdos de la Asamblea Estatal del 13 de abril, el pasado viernes la Sección 22 del SNTE implementó por primera vez su iniciativa “Un día sin maestro”. Según dijo la propia dirigencia magisterial, esta medida tenía el propósito de resaltar “la importancia que tienen las y los trabajadores de la educación en la economía local, principalmente los afiliados al gremio sindical más grande del estado, con más de 74 mil mentores”.

¿Qué “abstenciones” incluía esta medida? Según la propia Asamblea Estatal de la Sección 22, el pasado viernes los profesores dejarían de utilizar teléfonos celulares, computadoras e internet, además de que no acudirán a realizar compras a las empresas transnacionales. El acuerdo no contemplaba detener sus labores, sino únicamente llevar a cabo “un día sin maestros” desde sus centros de trabajo o desde el hogar evitar realizar ese tipo de actividades.

Los maestros, con esa medida, buscaban refrendar aquel mito urbano que sostiene que ellos, y su capacidad de gasto y compra derivado de sus salarios y prestaciones, tienen la capacidad suficiente para generar condiciones específicas en la economía local. Y es que, por años, la dirigencia sindical le ha vendido la engañosa idea a los maestros, de que la lucha por sus salarios tiene un impacto positivo no sólo para ellos sino para toda la sociedad, en el hecho de que al ser ellos el gremio más numeroso de la entidad, y al tener una percepción económica mensual asegurada, toda mejora en su capacidad de gasto y compra contribuye a mejorar la economía, al estimular la economía comprando más, y por ende generando más empleos, mejores salarios y mayor bienestar para todos los oaxaqueños. Ese no es más que un mito que no se refrenda en la realidad.

Esto lo demuestran las contundentes aseveraciones de quienes representan a los principales sectores empresariales y de servicios de la entidad. Por ejemplo, la dirigente estatal de la Canacintra, Adela Santos, aseguraba que hasta el momento “no se tienen reportes de afectación económica al sector empresarial por ‘un día sin maestros’”.

La representante del sector empresarial en el estado, afirmaba que no se reflejaron bajas ventas por esa iniciativa que contemplaba que los más de 74 mil maestros no utilizarían teléfonos celulares, computadoras e internet, además de que no acudir a realizar compras a las empresas transnacionales. Por el contrario, dijo —y esto es hasta de risa, porque revela la doble moral del magisterio—, “el pasado fin de semana, una de las tiendas departamentales tuvo gran afluencia por sus promociones que llevó a cabo durante dos días, lo que presentó una derrama importante en comercios de esa zona de la ciudad”.

Más o menos lo mismo sostuvo la representación en Oaxaca de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados, la Canirac, quien en voz de su presidente de la zona sur-sureste del país, Fidel Méndez Sosa, sostenía que “un día sin maestros” pasó totalmente desapercibido. Lo anterior al considerar que a pesar de que la Sección 22, es un gremio importante, no define la economía de la entidad.

“Un día sin maestros paso desapercibido para nosotros; no se sintió o resintió la falta de comensales en los restaurantes y pequeños negocios”, reiteró Méndez Sosa, quien también recalcó que los maestros no son el sector más importante: “todos hacemos que la economía fluya, por lo tanto esta acción paso desapercibida por lo menos en este rubro”.

 

LOS MAESTROS NO SON TODO

Hace siete años, cuando el magisterio orquestó la revuelta social ocurrida durante todo 2006, y que sí colapsó la economía de la entidad, el objetivo era el de la obtención de la rezonificación salarial por vida cara. Este beneficio buscaba que el gobierno federal mejorara el salario de todos los trabajadores de la educación en Oaxaca, para equipararlos a los de otras zonas económicas del país, en donde los maestros ganaban más por hacer el mismo trabajo que hacían los de la entidad.

En apariencia la iniciativa era noble, pues buscaba un beneficio para los mentores y sus familias, e incluso parecía un acto de justicia salarial para ellos. Junto con ese argumento —el de la “justicia salarial”—, construyeron otro relacionado con el hecho de que una mejora en su situación económica personal, multiplicada por setenta mil, traería aparejados beneficios para toda la población.

Decían que si un maestro ganaba más, entonces tenía mayor poder de compra y de consumo; que, por tanto, tendría más para ir a gastar en ropa, en restaurantes, en servicios, y en enseres, que estimularían a la economía creando más empleos, mejor pagados y con mayores prestaciones, así como más riqueza para quienes invertían creando y sosteniendo empresas que, con ese beneficio económico, tendrían también una mejor situación financiera.

Por todo eso, decían, su lucha era justa; y por esa razón, entre otras, el “pueblo de Oaxaca” estaba obligado a respaldarlos, y a exigir en conjunto al gobierno que les otorgaran los beneficios económicos que finalmente sí consiguieron, aunque a un costo social elevadísimo, del que no se han hecho responsables.

Y es que el costo de que ellos sí consiguieran su rezonificación, fue el conflicto magisterial que, social y económicamente, devastó a la entidad y generó pérdidas y quebrantos de los que aún no se recuperan los sectores económicos locales. El problema es que los maestros consiguieron su rezonificación, pero nunca se ocuparon de ver quién pagaría los daños, quién resarciría a quienes lo perdieron todo; y quién daría las condiciones para que se recuperaran los empleos perdidos —entre muchos otros rubros que quedaron pendientes.

 

NADIE PAGA

“Un día sin maestros” demostró que, como lo dicen los líderes empresariales, los maestros no son determinantes para la economía local. Lo que no dicen, pero todos vemos, es que su supuesta medida contra el capitalismo, en realidad reveló también su doble moral: la Venta Nocturna de Fábricas de Francia, el viernes, estuvo a reventar.