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Además del centenario de la Constitución federal, celebremos a nuestra Constitución

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+ Importante, reflexionar acerca de temas relevantes para la vida pública de la entidad


Estamos acostumbrados a ponderar a la Constitución federal sobre las leyes locales. Es una práctica entendible aunque, quizá, muy poco justificable en un sistema federal que, por lo menos en México, en muchos sentidos funciona al revés de cómo debería. En esa lógica, muchos olvidamos que tenemos una Constitución local, y que ésta tiene su origen en el mes de abril de 1922, cinco años después de emitida la Constitución federal que aún nos rige. Si no conocemos eso, mucho menos sabemos la gama de derechos y disposiciones que contiene; y qué decir sobre la importancia, la historia y los antecedentes institucionales que derivan de ese documento. Por eso, cada mes de abril resulta esencial regresar a nuestra Constitución local.

En efecto, México ha tenido un federalismo poco ortodoxo, en el que ha prevalecido la idea simple de que las leyes federales se encuentran en general por encima de las normas locales, y por eso hemos dejado de estudiar y comprender nuestras leyes estatales, comenzando por la Constitución. Esa tendencia tiene ciertas explicaciones, que parten del hecho mismo de que el propio sistema federal mexicano no funciona como debería en el marco de equilibrios y reparto de atribuciones, y más bien es un sistema en el que lo federal somete a lo estatal, y ahí termina casi todo.

Ejemplos tenemos varios, no sólo en el ámbito estrictamente jurídico, sino sobre todo en el político. En el jurídico, por ejemplo, resalta el hecho de que el juicio de amparo ha sido el estandarte protector más importante de los derechos y los límites de la actuación de las autoridades frente a los particulares.

No es culpa del amparo, pero el hecho de que su marco protector sea tan amplio y tan versátil, ha provocado que en general los sistemas de justicia locales sólo se ocupen de los asuntos del fuero común, y que los intentos por generar tribunales locales dedicados a la protección de los derechos de las personas hayan tenido un paso más bien deslucido, como en el caso de Oaxaca, que la justicia constitucional local ha sido muy poco recurrida y la gran mayoría de los promoventes prefieren acudir directamente a la justicia constitucional federal a partir de un asunto de economía procesal, de confiabilidad y hasta de resignación por el hecho de que finalmente la justicia constitucional estatal quedará supeditada a la federal, como ocurre en muchísimos casos.

En el ámbito político la cuestión es también particular: en el pasado si la división de poderes era ficticia, también lo era la autonomía entre ámbitos de gobierno. El Presidente tenía facultades metaconstitucionales para quitar y poner gobernadores, y decidir muchísimas cosas sobre los ámbitos locales, y éstos no tenían la fuerza para defender sus ámbitos de competencia.

Esto cambió de forma importante en los últimos años (hoy el Presidente ya no tiene la fuerza para quitar a un gobernador, como todavía ocurrió a finales de la década de los noventas, y en los años previos con abundantes ejemplos), aunque ahora uno de los grandes retos de las constituciones locales radica justamente en lograr el establecimiento de los parámetros necesarios de actuación para sujetar a sus gobernadores, a sus congresos, a sus órganos autónomos, y en general a todo el sector público, a nuevas reglas y límites de conducta que impidan que sigan floreciendo ejemplos escandalosos como los de los 16 gobernadores que hoy enfrentan diversos problemas con la justicia por desvíos, faltantes, peculado, y hasta delincuencia organizada y realización de operaciones con recursos de procedencia ilícita, como es el caso del veracruzano ahora preso en Guatemala, Javier Duarte de Ochoa.

ENCUENTRO CONSTITUCIONAL

Para efectos de reflexionar y entender mejor nuestra Constitución oaxaqueña, los días 24 y 25 de abril se realizará un importante encuentro de constitucionalistas oaxaqueños, denominado: “Seminario Oaxaca 2017 en Derecho Constitucional. Homenaje a las Constituciones mexicana de 1917 y oaxaqueña de 1922. Trayectoria y retos.” Este esfuerzo es encabezado por el doctor Raúl Ávila Ortiz y la Red de Juristas Pro Oaxaca, a la que están integrados los más importantes académicos —oaxaqueños y no oaxaqueños— relacionados con temas de derecho constitucional y materias afines, que están preocupados por entender y aportar ideas a nuestro constitucionalismo local.

De acuerdo con sus organizadores, el Seminario comprenderá una ceremonia de inauguración, conferencia magistral de inicio, una mesa de homenaje a las constituciones, cinco mesas redondas temáticas, una conferencia magistral de cierre y una ceremonia de clausura. Las conferencias magistrales tendrán una duración aproximada de 40 minutos y habrá espacio para preguntas y respuestas.

Las ponencias en las mesas redondas serán de alrededor de 15 minutos por expositor, a quienes se les ha pedido que intenten plantear su tópico en términos problemáticos dentro de la temática de la mesa, y usen una técnica argumentativa para justificar su posible propuesta de solución. Así, por ejemplo, explicar que derecho especifico estima ineficaz, por qué razones o causas, y cómo dotarlo de eficacia.

El programa de trabajo es excepcional. El lunes 24 se inaugurará el encuentro a las 9 horas en la Casa de la Cultura Jurídica de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en Oaxaca. Luego habrá una conferencia magistral denominada “Constitución y federalismo”, dictada por el doctor José María Serna de la Garza (IIJ/UNAM e IIDC). Luego habrá una mesa denominada “Homenaje a las constituciones oaxaqueñas”, y por la tarde de ese mismo día (a partir de las 16.30 horas), habrá otra mesa con la temática “derechos humanos y su eficacia”. Finalmente, el primer día de actividades cerrará con el tema “Derechos políticos, elecciones, partidos,  calidad y retos de la democracia”, en la que participarán diversos ponentes de amplio conocimiento en temas de derecho electoral, democracia, derecho indígena, y otros.

El segundo día de trabajo se desahogará, a partir de las 9 horas, una mesa denominada “Derechos económicos, sociales y culturales, pueblos y comunidades indígenas”. A las 11 horas continúa la actividad con la mesa “Federalismo y municipalismo”, en la que se abordarán muchos de los retos que hoy tienen figuras como los gobiernos estatales y el municipio libre, que básicamente se han mantenido intactas a pesar de los enormes cambios institucionales que ha sufrido el país en las últimas décadas y que, por ese solo hecho, son hoy un tema de interés que debe reflexionarse con seriedad y sensibilidad de cara a los cambios que urgen en esos rubros en todo el país.

Por la tarde de ese segundo día de trabajo, se realizará una última mesa de trabajo denominada: “Transparencia, fiscalización y anticorrupción”, para finalmente clausurar las actividades con una conferencia magistral, a las 18.30 horas, denominada: Trayectoria y retos de la Constitución Mexicana de 1917 y las constituciones locales”, que dictará el doctor César Astudillo (IIDC-IIJ/UNAM).

APORTARLE A OAXACA

Al final, encuentros como ese no tienen otro objetivo de aportar ideas para la permanente construcción institucional y constitucional de Oaxaca. Ideas, reflexiones y propuestas que bien podrían ser tomadas por quienes representan a las instituciones del Estado, que permanentemente hablan de cambios, reformas y compromisos, aunque en realidad hacen poco para consolidarlos. Ojalá hubiera más ejercicios de esa naturaleza y magnitud en Oaxaca.

Después de Duarte, nada va a cambiar con los ‘niños malcriados’ gobernadores

 

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+ Muchos ex gobernadores en problemas; abundante corrupción; cero autocrítica


La de los gobernadores y su relación con la federación, bien podría ser la clásica historia del niño tirano. Actualmente, en muchas familias hay niños o jóvenes a los que los padres los relevan de toda responsabilidad, pero al mismo tiempo los premian con inmerecida abundancia, hasta conseguir que éstos asuman actitudes agresivas, desafiantes y provocadoras con quienes están a su alrededor, así como todo tipo de violaciones a las normas y límites familiares derivados de una acelerada intolerancia a la frustración. Si vemos ese catálogo de conductas, éste bien podría ser el de los gobernadores-niños-tiranos que parecen ser el signo de los tiempos actuales en México, y sobre lo cual sorprendentemente, no existe ningún tipo de autocrítica institucional de fondo.

En efecto, a propósito de la captura en Guatemala del ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, se han hecho nuevos y actualizados recuentos sobre los mandatarios estatales que hoy se encuentran en problemas con la justicia, y que ya alcanzan una cifra alarmante de 16. Según dichos recuentos, hay siete ex gobernadores en prisión, a saber: los priistas Mario Villanueva Madrid, de Quintana Roo; Andrés Granier, de Tabasco; Jesús Reyna, de Michoacán, Flavino Ríos y Javier Duarte de Ochoa, de Veracruz, Tomás Yarrington Ruvalcaba de Tamaulipas; y el panista Guillermo Padrés, de Sonora.

Sujetos a proceso bajo amparo, dos: Luis Armando Reynoso, panista de Aguascalientes, y Rodrigo Medina, priista de Nuevo León. Investigados, cuatro: César Duarte, de Chihuahua (a quien ya se le libró una orden de aprehensión, por lo que hoy podría considerársele como prófugo de la justicia); Roberto Borge, de Quintana Roo; Fidel Herrera, de Veracruz, y Gabino Cué, de Oaxaca. Hay otro ex gobernador prófugo, además de César Duarte: Jorge Torres, de Coahuila; y otros dos que fueron dejados en libertad luego de ser investigados en México y Estados Unidos, respectivamente: Humberto Moreira, y Eugenio Hernández.

Esta larga lista de ex gobernadores en problemas puede presentarse de manera deliberada, como un conjunto de hechos aislados de corrupción, y no vistos como un fenómeno más o menos generalizado. Sin embargo, el problema deja de ser la aparente suma de casualidades con la que pretende ser presentada —para evadir las discusiones de fondo— cuando se cae en la cuenta que entre los ex gobernadores emproblemados con la justicia se encuentran los de casi la mitad de las entidades federativas que conforman la federación en México; y que entre ellos se encuentran los ex mandatarios de algunas de las entidades económica, poblacional y políticamente más importantes del país como Nuevo León, Veracruz o las del norte de la República.

Por esa razón, el problema institucional de los límites, controles y responsabilidades que la Constitución federal le establece a la figura de los Ejecutivos estatales, no puede ser visto como una discusión que puede seguir postergada o que es de fondo innecesaria. Pues aunque en un primer momento se debe perseguir y actuar enérgicamente en contra de esos y todos los gobernadores que han cometido excesos en el ejercicio de sus funciones, es evidente que en el mediano plazo la discusión que debe prevalecer es la relativa a la modificación sustancial de la figura de los Ejecutivos estatales —y, en general, de las responsabilidades, obligaciones y límites de los poderes estatales— para eliminar la inercia de los gobernadores-niños-problema.

PREMIOS Y CASTIGOS

Más allá de la lista de nombres de los gobernadores en problemas —que es llamativa, pero que no deja de ser anecdótica—, lo que también vale la pena ver es todo en lo que se les ha premiado y castigado desde hace dos décadas que inició el proceso democrático que a la larga, en el año 2000 dio origen a la primera alternancia de partidos en el poder federal. En ese trance, a los gobernadores se les estimuló sobremanera para convertirse en los hijos tiranos de la federación. Veamos si no, a partir de la elaboración de una lista —enunciativa— de premios/“castigos” que han recibido de mediados de la década de los noventas a la fecha, tanto en la Constitución como en sus responsabilidades.

Entre los premios, a los gobernadores se les llenó de recursos. De acuerdo con Héctor Aguilar Camín, entre el año 2000 y 2014, los estados y municipios recibieron transferencias por unos 355 mil millones de dólares de recursos federales —casi tres veces el monto del Plan Marshall que financió la reconstrucción de Europa después de la Segunda Guerra Mundial.

La gran mayoría de esos recursos tenían como destino rubros sociales y de infraestructura que hoy están colapsados, tales como la salud, la educación, la obra pública, y otros, que hoy tienen como único común denominador la inoperancia, la quiebra financiera, los gastos desorbitados e irregulares, y la incapacidad de cumplimiento gracias a la irresponsabilidad de quienes tuvieron bajo su facultad la operación de dichos rubros durante dos o tres sexenios en los que se acumularon enormes problemas que ahora requieren de una especie de rescate por parte de la federación.

Junto con esos premios, los gobernadores recibieron más. No sólo fue el dinero a manos llenas, sino también dinero federal muy poco fiscalizable, que además se supone que debía estar vigilado por un sistema de fiscalización que hoy sabemos que ha sido profundamente ineficiente. A la par de eso, a los mandatarios estatales se les permitió un enorme margen de opacidad en todo lo relativo a sus gestiones; y también la federación cerró los ojos al crecimiento desmedido de la impunidad sobre sus actos y los de sus subordinados.

Si los anteriores fueron sus premios, la federación también los “castigó”, aunque a la larga tales castigos no fueron sino premios disfrazados de reprimendas, justo como las que se les aplica a los niños tiranos para continuar alimentando sus actitudes voraces. ¿De qué hablamos? De que la federación, en sus reformas más importantes, le ha quitado responsabilidades y facultades a los gobiernos estatales, en un trato que bien habría podido ser el que se le aplica a un menor de edad.

¿Ejemplos? Todas las reformas estructurales del presidente Enrique Peña Nieto fueron recentralizadoras: tomó para la federación innumerables facultades en materias como la educativa, electoral, fiscal, energética, recaudatoria, de seguridad pública, de justicia, de construcción de infraestructura, de rendición de cuentas, de fiscalización y de combate a la corrupción.

Esto parecía castigo por el trato de menor de edad que hoy la federación le da a los gobernadores. Pero es premio en realidad porque lo está relevando, en lugar de obligar a los gobernadores a crecer y asumir las responsabilidades que, como en un camino fácil, optó por recogerles luego de los tiraderos que hicieron en esos rubros en los años previos.

REFORMA DE FONDO

Aseguramos que hablar de los ex gobernadores presos y procesados judicialmente, es anecdótico. Lo es porque mientras no se reformen los alcances y límites de los Ejecutivos de los Estados, y en general de los ámbitos de gobierno estatales y municipales —que son todo un problema distinto, aunque concomitante al de los gobernadores institucionalmente irresponsables—, estas historias las seguiremos repitiendo. El Sistema Nacional Anticorrupción no será la panacea, y de hecho no servirá, mientras prevalezca ese oprobioso acuerdo nacional de partidos, facciones y políticos para mantener el estado generalizado de corrupción e impunidad, y llevar con eso a la quiebra a la Constitución y al Estado de Derecho en México.

Al límite, incertidumbre en la IP por la falta de claridad en el pago de adeudos

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+ ¿Entiende el Gobierno que el sector privado está devastado? ¿Ayuda o los hunde?


Diversos organismos empresariales se han pronunciado por la posibilidad de cobrar por la vía judicial los adeudos que el gobierno de Oaxaca no les ha liquidado. Muchas de las empresas se encuentran al límite de la resistencia en sus operaciones, antes de tomar medidas como el cierre, la suspensión o disminución de sus operaciones, el despido de empleados o la moratoria en el pago a sus proveedores e impuestos. El mes de abril es crítico, y por esa razón la Secretaría de Finanzas debe abandonar sus posturas mezquinas y burocráticas, y ofrecer respuestas inmediatas al sector privado que, en general, está a punto del colapso.

En efecto, ayer el dirigente de la delegación en la entidad de la Confederación Patronal de la República Mexicana, Raúl Ruiz Robles, dijo que si el gobierno de Oaxaca insiste en su actitud de no agilizar el pago de adeudos que tiene con la iniciativa privada, intentarán la vía judicial como un mecanismo para intentar la recuperación de sus capitales. A esa, y otras organizaciones empresariales, les preocupa la cercanía del mes de mayo —que de sí es crítico para la economía estatal— por las tradicionales acciones del magisterio, pero también porque abril resulta un mes crítico para la fijación de sus obligaciones fiscales.

En un escenario en el que el común denominador es una situación económica devastadora, el gobierno de Oaxaca debía asumir que el sector privado en general se enfrenta no sólo a la disyuntiva de la quiebra y el cierre de operaciones, sino también a la de asumir formalmente las obligaciones por deudas sobre las que el gobierno los mantiene en la incertidumbre. Vale la pena analizar y entender esta situación.

En primer término, el gobierno de Gabino Cué terminó en medio de una enorme crisis financiera que hoy se refleja, desde uno de sus frentes, en la existencia de muchos prestadores de bienes y servicios a los que el gobierno les adeuda el pago por los servicios que ya fueron consumidos. A la gran mayoría de ellos, la administración anterior les extendió documentos conocidos como Cuentas por Liquidar Certificadas (CLC), mediante los cuales asumía el compromiso de pago y reconocía la suficiencia presupuestal para cubrirlo, aunque ello era independiente del momento final del pago.

Para que la Secretaría de Finanzas extendiera la CLC, las empresas acreedoras debían extender la factura correspondiente. La gran mayoría de los adeudos corresponden al ejercicio 2016, y las facturas (hoy conocidas como CFDI, o Comprobante Fiscal Digital por Internet) fueron emitidas a lo largo del ejercicio fiscal del que se deben presentar las correspondientes declaraciones durante los meses de marzo y abril de este año. Ahí existe un problema importante que revela la mezquindad de la Secretaría de Finanzas, que sin ofrecer ninguna alternativa a la situación crítica de la iniciativa privada, le ha cerrado todas las posibilidades de cobrar sus adeudos, o por lo menos de tener la certeza de que los recuperarán como para poder asumir los compromisos fiscales que se derivan de esta situación.

¿ALTERNATIVAS?

La existencia de las CLCs representa el compromiso habitual de pago del gobierno estatal. En este caso, a muchos prestadores de bienes y servicios, la administración entrante les ha propuesto la renegociación de los adeudos y la utilización de mecanismos de factoraje financiero para poder agilizar los pagos. El problema es que al plantear las alternativas, la Secretaría de Finanzas no ha tenido la voluntad o de asegurarle a las empresas que sus adeudos serán cubiertos totalmente aún con retrasos, o que agilizaran la utilización de las llamadas cadenas productivas para que éstos pudieran recuperar recursos, aún parcialmente, en un lapso relativamente corto de tiempo.

El problema es que no ha ocurrido ni uno ni otro escenario. En medio de eso, llegó el tiempo de la presentación de las declaraciones anuales de impuestos, tanto para personas físicas como para morales. Para las morales el plazo venció el pasado mes de marzo, y para las físicas vence al término del presente mes de abril. ¿Cuál es el problema? Particularmente, para las personas morales hay un problema fiscal importante porque las facturas que expiden, causan efectos fiscales desde el momento de la emisión y no del pago, como sí ocurre con las personas físicas.

Así, si ellos expidieron comprobantes fiscales digitales en el ejercicio 2016, y éstos causaron efectos a la emisión, ahora al presentar su declaración anual del ejercicio previo, deben cubrir los impuestos correspondientes. La disyuntiva de muchos empresarios radica en si cubren los gravámenes por facturas que no pueden, y no saben si podrán cobrar; sobre las que el gobierno no les ofrece ninguna certidumbre sobre el pago; y sobre las que tampoco lleva a cabo algún mecanismo de renegociación transparente y confiable para darle liquidez a las empresas, para continuar operando.

En esa lógica, Finanzas no ha tenido claridad en agilizar la utilización de cadenas productivas, lo cual resulta inexplicable. Éste no es un mecanismo intrincado ni imposible, y de hecho se puede realizar a través de un trámite en línea que no representa ninguna dificultad. Además, el gobierno sí podría generar algún tipo de vía para que no fuera sólo la banca de desarrollo la que ofreciera el servicio del factoraje financiero, sino establecer mecanismos alternos con la banca comercial para conseguirlo, y así poder ofrecerle diversas alternativas de liquidez al sector privado local, para así recuperar economías y continuar sus operaciones sin la pérdida de empleos y el cierre de empresas, que siempre es doloroso para cualquier economía.

El problema es que no hay sensibilidad, y a estas alturas pareciera que Finanzas o es la menos sensible y permeable al problema, o que está decidida a colapsar a la economía local a partir de la insistencia en renegociar todos los adeudos posibles, pero de hacerlo con una lentitud, incertidumbre y burocratismo que tiene asustados a los sectores productivos, que a estas alturas ya no saben si creer o no en que existe cierta voluntad por darles una salida y no por terminar de colapsarlos.

Al final debiera haber más sensibilidad de que la crisis económica de buena parte de los sectores productivos de la entidad no comenzó el 1 de diciembre, sino que lleva ya más de un año. El gobierno de Gabino Cué cerró la llave de los pagos a proveedores más de ocho meses antes de que terminara la administración; y la actual lleva ya más de cuatro meses sin ofrecer ninguna pauta concreta.

Por eso, deben asumir que a diferencia de los sectores productivos de otras entidades, o a nivel nacional, en Oaxaca el gran consumidor de la mayoría de los proveedores y empresas locales, es el gobierno. El presupuesto, les guste o no, es el que en gran medida mueve la economía local, y esa es una dinámica que no van a cambiar por su sola actitud. Más bien, por mezquindad e insensibilidad, están agravando la situación al punto de generar el colapso masivo de cientos o miles de empresas que están esperando las respuestas oficiales que quién sabe por qué no llegan, y para lo cual la vía judicial que intentan explorar tampoco resulta una alternativa viable para tener liquidez en el corto plazo.

DESPRESTIGIO INSTITUCIONAL

Podría ser explicable que el gobierno intenta renegociar adeudos porque esto representa un pasivo para las arcas estatales. El problema es que tienen a la economía local en un callejón sin salida. Es, además, otra mezquindad, querer castigar a quienes tuvieron tratos con la administración anterior, porque finalmente el empresariado ha proveído a todos los gobiernos anteriores. Con esa actitud, en el fondo, desprestigian al gobierno, en el que —así sea por seis años— ellos están de paso. ¿Asumirán, se dice cada seis años en Oaxaca, que los carniceros de hoy serán las reses de mañana?

Mientras no reformen la Secretaría General de Gobierno, todo seguirá de cabeza

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Saul Lopez
CIUDAD DE MÉXICO, 29MARZO2016.- Alejandro Murat Hinojosa, ex titular del Infonavit y candidato a la gubernatura de Oaxaca se reunió en privado con Cesar Camacho Quiroz así como diputados del PRI, PVEM y Nueva Alianza donde explicó algunas estrategias para su campaña electoral. FOTO: SAÚL LÓPEZ /CUARTOSCURO.COM

+ Gobierno debe buscar liderazgos homogéneos, no insistir en reparto entre grupos


El abrupto relevo en la Secretaría General de Gobierno (Segego) debiera servirle al grupo gobernante para un análisis autocrítico de fondo, y no sólo para resolver lo coyuntural —que radica en el relevo del titular de la dependencia. Dicho análisis de fondo tendría que versar sobre qué tipo de Secretaría General le podría ser útil al gobierno, y si la actual estructura de la Segego es un aporte o un lastre para la gobernabilidad. A la par de ello, un criterio fundamental tendría que radicar en el establecimiento de una línea más vertical y homogénea en quien encabece la labor relativa a la gobernabilidad. El reto no es sencillo. Pero la coyuntura permite esta posibilidad.

En efecto, vale la pena preguntarse si la Secretaría General de Gobierno sirve en las condiciones actuales, y si junto con el cambio de titular tendría también que haber una modificación operativa a la estructura y alcances de la dependencia. Ello, en primera instancia, tendría aún que responderlo Alejandro Avilés, que ex profeso se confeccionó una dependencia a modo cuando todavía era integrante y pastor de la LXII Legislatura, aunque en los hechos tuvo innumerables problemas de operación que, en buena medida, marcaron la pauta de su cese (disfrazado de renuncia). Además, en esa discusión tendría que participar la persona en quien recaerá la responsabilidad de relevar a Avilés.

El asunto, en esta lógica, no es de vanidades ni de poses, sino estrictamente de un sentido pragmático para tratar de proveerle algo mejor a Oaxaca. Durante años —al menos los seis de la administración de Gabino Cué— la Segego estuvo sometida a un desgaste constante propiciado por los propios grupos internos, que durante toda la gestión gabinista trataron de sobreponerse a sus pares. Desde que llegó a la dependencia Irma Piñeyro —que había sido candidata a la gubernatura por Nueva Alianza, y a la que Cué designó como un mensaje inicial de inclusión y pluralidad en la integración de su gabinete—, los principales integrantes del entonces nuevo grupo gobernante intentaron derrocarla, a través del desgaste institucional a la Segego. ¿Qué hicieron?

Por un lado Benjamín Robles Montoya, y por el otro Jorge Castillo Díaz, se dedicaron a desacreditar a la dependencia frente a los demás entes del gobierno. Materialmente, dejaron a Irma Piñeyro sin ninguna capacidad de interlocución y de influencia al interior del gabinete, a partir del acuerdo —y de la amenaza— a todos los demás secretarios y directores de los organismos estatales, de que atender sus peticiones significaba perder la gracia de aquellos, que eran los dos pilares más cercanos al Gobernador.

Por esa razón, nadie atendía, ni ayudaba a Piñeyro a resolver los problemas que llegaban a la Segego. Y en eso, se marcó una primera pauta de descrédito (que intentaba ser personal contra Piñeyro, pero que terminó siendo institucional contra la Segego), que luego se acentuó con el relevo en el cargo por parte del ex gobernador Jesús Martínez Álvarez, que intentó generar una Secretaría General fuerte y nuevamente fue desacreditado —por una especie de conspiración entre los grupos que encabezaban Robles y Castillo Díaz— en otro golpe institucional en contra de la Segego.

QUE PAGUEN LAS INSTITUCIONES

Martínez Álvarez tuvo dos intenciones para la Secretaría General: la primera consistía en el restablecimiento de las delegaciones de gobierno, y la segunda consistía en lograr una reforma a la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo en la que se estableciera al titular de la Secretaría General como jefe de gabinete. Martínez consiguió parcialmente el primero de los objetivos con la creación de la Subsecretaría de Operación Regional.

Pero no sólo no logró, sino que fue arrollado en su intención de modificar la ley para robustecer la presencia de la Secretaría General entre el gabinete. Pues lejos de quedar robustecida, nuevamente el acuerdo oprobioso entre los grupos de Robles y Castillo, consiguieron debilitar a la Segego, que en ese momento perdió la mayoría de las entidades que estaban sectorizadas a la dependencia, y ello envió un nuevo mensaje de desconsideración no sólo en contra de Martínez Álvarez —a quien nunca dejaron operar, y que terminó renunciando y distanciándose del grupo gobernante al punto del pleito— sino de la Secretaría General.

Así terminó el sexenio, y Avilés nunca se preguntó qué necesitaba ese modelo para operar correctamente. Más bien, lo que intentó en la reforma a la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo, ocurrida en septiembre del año pasado, fue tomar la mayor cantidad de espacios posibles para tener, en su lógica, la mayor cantidad de poder respecto a la integración del gabinete. Por eso la Segego nuevamente asumió las delegaciones de gobierno —que no fue sino el cambio de nombre de las coordinaciones regionales que ya existían, y que entonces como ahora eran inoperantes— e intentó ganar espacios al interior del gabinete.

Lo que seguramente Avilés nunca consideró es que la influencia de la Secretaría General no se traduce por qué tanto margen de operación tiene hacia dentro, sino qué tanta influencia tiene con relación a las demás secretarías del gobierno. Por eso, en una integración ‘plural’ —o de reparto entre grupos, como también se podría leer— su influencia resultó relativa, y sus excesos y errores iniciales significaron una señal en sentido contrario de lo que quizá habría querido para mostrarse como un secretario fuerte.

Avilés, de hecho, nunca demostró ascendencia con el Gobernador —es decir, que éste lo escuchara y respetara su opinión—; nunca demostró asertividad en el manejo de los conflictos políticos; tampoco demostró control ni influencia con cualquier otro ente que no fueran los partidos políticos; fue rápidamente desacreditado por las principales organizaciones sociales, encabezadas por la Sección 22 que, por su misma falta de ascendencia respecto al gabinete, no lo reconoció como un interlocutor válido, y luego abiertamente pidió su renuncia; y todo lo coronó con sus rápidas muestras de corrupción, de manejo patrimonialista del presupuesto y recursos de la dependencia, y de avidez en asuntos como su insistencia machacona en temas en los que contradecía al Gobernador, como la permanencia de los administradores municipales.

Por eso hoy quien vaya a resultar como nuevo titular de la General de Gobierno debe preguntarse con seriedad si esa estructura actual —que es un Frankenstein entre el pasado y las ambiciones de Avilés— le sirve a él o ella para desarrollar una gestión a favor Oaxaca, o si es necesaria una reingeniería de la dependencia para que en verdad pueda ser operativa independientemente de qué tantos cargos tiene el Secretario para repartir entre sus allegados.

En el fondo, hay un elemento subjetivo que se debe considerar, y es que quien sea designado como titular de la dependencia sea en verdad alguien que entrevere el entendimiento real de los procesos políticos y de gobernabilidad de la entidad —y que no sea una repetición de la soberbia e insensibilidad que se aprecia claramente en muchos funcionarios de la administración estatal, que siguen pensando que el gobierno de Oaxaca es una dependencia federal—, con el respeto y el respaldo político del Gobernador para ser, de jure o de facto, un jefe de gabinete que se pueda allegar de la ayuda todo el gobierno para resolver los problemas de la entidad.

 

¿REPETIR EL PASADO?

Si no se cumplen esos parámetros mínimos, y no existe ese ejercicio de autocrítica sobre la administración pública, entonces no podremos esperar sino una repetición de los excesos, errores y debilidades que llevaron a Avilés al fracaso.

Algunas consideraciones sobre la renuncia de Alejandro Avilés a Segego

 

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+ Escándalo por helicóptero, gota final de una crisis desde antes conocida


La noche del jueves, mediante un comunicado se dio a conocer que Alejandro Avilés Álvarez había renunciado a su cargo como titular de la Secretaría General de Gobierno. Esto ocurrió luego de que la Agencia Quadratin diera a conocer, la tarde de ese mismo día, que los hijos del ahora ex funcionario, habían viajado a Puerto Escondido en una aeronave del Gobierno del Estado en plan vacacional. Esta dimisión cimbró a la clase política estatal en plenos días de asueto. Por lo que deben considerarse algunos elementos para entender este cese fulminante como parte de un problema mayor que enfrenta el gobierno estatal.

En efecto, hay algunas consideraciones que permiten ver que el escándalo por el uso indebido de un helicóptero, fue el elemento que determinó esta primera decisión que moverá toda la estructura orgánica del gobierno estatal, pero que además de éste hay que considerar otras variables y antecedentes; también, este hecho debe ser visto como una demostración, para los mismos integrantes del gobierno, respecto a las prioridades de su actuación y a la poca sensibilidad con la que han actuado en estos cuatro meses de gestión.

En un primer plano, es necesario asumir que la caída de Avilés se da por una suma de factores, y no por un hecho fortuito. Habría que comenzar por la forma en cómo el ahora ex titular de la Segego había sido impermeable a todo tipo de crítica y señalamiento por sus prácticas primero como operador político, luego como dirigente partidista, y finalmente como líder cameral; todo eso, antes de ocupar la responsabilidad de la que fue separado el viernes en la Secretaría General de Gobierno.

Avilés era uno de esos políticos que gozaba abrevando una imagen controvertida. Por eso nunca se preocupó por recomponer esa imagen que, con la fuerza de reiterados señalamientos, se construyó desde hace mucho tiempo como un vendedor de candidaturas, como un negociante de paz social y de estabilidad en los ayuntamientos, y como un operador que siempre buscaba sacar provecho político y personal de cada situación en la que se veía envuelto.

Primero como operador electoral, se le acusó de ser un traficante de candidaturas; luego como dirigente priista, de ser ya no sólo un comerciante de postulaciones sino también un líder ventajoso que pretendía provecho económico antes de que se realizaran las votaciones. Y como pastor cameral fue el principal manejador de los recursos que ahora son una gran incógnita, en la Legislatura más cara (pues ejerció mil 800 millones de pesos en tres años, que ahora están extraviados en la opacidad y la discrecionalidad total) y más improductiva de la historia.

Aún con todos esos antecedentes, a Avilés le fue concedida la Secretaría General de Gobierno por dos razones: primero, como pago a sus servicios al grupo que impulsó la candidatura de Alejandro Murat; y segundo, como una cuestión casi irremediable: en un escenario en el que abunda la inexperiencia, él parecía el más aventajado de todos, y era el que ofrecía cierta certidumbre sobre el control de grupos que pudieran ser un dolor de cabeza para el gobierno. No es honorable —decían—, pero es eficaz. El problema es que rápidamente vieron, ya después del 1 de diciembre, que la gobernabilidad del Estado implicaba mucho más que las grillitas partidistas y las intrigas putrefactas de las que Avilés había demostrado ser experto.

MALOS ANTECEDENTES

Todos sabían que el Gobernador no le toleraría a Avilés escándalos como a los que él estaba acostumbrado. El 7 de diciembre apuntamos en este espacio que el gobernador Murat había demostrado pragmatismo al plantear su administración, que ahora debía ser entendido por sus funcionarios. ¿Entenderán todo esto los funcionarios recién designados?, nos preguntábamos.

“Vale repasar —decíamos— ejemplos que, por sus antecedentes, en los primeros días de gobierno comienzan a verse como potencialmente problemáticos, y que a menos que entiendan a cabalidad el mensaje, durarán poco tiempo en el gabinete a partir de la idea de que, a diferencia de mandatarios como Gabino Cué, Alejandro Murat no estará dispuesto a pagar costos políticos por otros, que decidió no pagar ni por él mismo.

“Uno es Alejandro Avilés, que fue nombrado secretario General de Gobierno, aún cuando carga un fuerte desgaste por la larguísima cadena de señalamientos que pesan en su contra en el interior del Estado por la venta de candidaturas al interior de su partido, y más recientemente por su intrigante papel en el Congreso del Estado. Con todo ese lastre, Avilés está obligado únicamente a desempeñar un papel excepcional como encargado de la política interna del Estado, antes que tratar de intentar cualquier acción que le importe señalamientos como los de su pasado. Esta tentación, lo llevaría fácilmente a ser cesado, por un Gobernador que, como lo hemos dicho, ha demostrado no querer cargar con esos señalamientos sólo para mantener un compromiso político.”

Queda claro que esto tan lógico, no lo entendió Avilés. Quién sabe si le pusieron un garlito, o si era una cuestión cotidiana, pero él decidió que su hijo viajara a la playa en un helicóptero oficial. Quizá menospreció que por una situación similar cayó David Korenfeld de la dirección de Conagua; que por algo muy similar hoy están procesando a Emilio Lozoya cuando fue director de Petróleos Mexicanos; y que hay una acusación similar que tiene en capilla al gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado. Si alguien lo invitó a usar la aeronave para ponerle un cuatro, Avilés pecó de candidez para ser defenestrado.

Sin embargo, ello no debe ser obstáculo para ver que su gestión como Secretario de Gobierno fue más problemática que ese episodio aislado. En este espacio reseñamos con amplitud desde los primeros días de la administración, como Avilés desconocía por completo el manejo del conflicto magisterial. Eso lo llevó a cometer errores tan graves como el de exponer al Gobernador a una agresión física el 21 de marzo, cuando convalidó la idea de que visitara el monumento a don Benito Juárez en San Pablo Guelatao, a pesar de los riesgos por la presencia magisterial, y por su pésimo manejo y previsión política ante una posibilidad como la que finalmente ocurrió.

Avilés también se vio envuelto en un problema grave al desatender las instrucciones del Gobernador relacionadas con los administradores municipales. Era público que todos los administradores respondían a sus intereses, y que por un sentido de avidez económica no cumplieron la instrucción de avenir a las comunidades para que en un lapso de 30 días realizaran los comicios extraordinarios, prefiriendo priorizar la asignación de obra pública y la disposición de los recursos de esas comunidades. Hoy, muchos de los conflictos postelectorales que ahogan a la capital tienen que ver con el capricho de Avilés de mantener a los administradores en contravención de las instrucciones del Gobernador.

RELEVO

Hoy que Avilés es el primero que cae, no falta la rapiña que va ya no tras sus despojos sino de lo que representa la Secretaría General de Gobierno. Ayer mismo ya se barajaban varios nombres, que van desde lo asequible hasta lo inaudito. Como posibles relevos mencionaban por ejemplo a Francisco Ángel Villarreal, a Celestino Alonso, al secretario de Administración Javier Villacaña, y hasta a personajes como Adolfo Toledo Infanzón o María del Carmen Ricárdez Vela, que ni bien se secaba la tinta de la renuncia de Avilés y varios de sus promotores ya la estaban candidateando como posible sucesora. Finalmente, la decisión que se tome debe ser de gran calado, porque nadie debía descartar la reacción de los enloquecidos incondicionales de Avilés que seguramente buscarán venganza desde regiones como la Costa o la Cuenca del Papaloapan.

El muro se tambalea y Trump celebra… ¿que los mexicanos ya no lleguen a EU?

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+ Tasas de migración han caído; ¿Cuántos mexicanos regresarían a nuestro país?


Desde la administración del presidente Felipe Calderón, el gobierno federal ha manifestado que la tasa de expulsión de migrantes mexicanos hacia los Estados Unidos había caído drásticamente. Desde entonces se decía que al cruzar el número de personas que se iban contra los que regresaban, el resultado era una tasa muy cercana al cero por ciento. Esa es una constante. Y sin embargo, primero como candidato y ahora como presidente de los Estados Unidos, Donald Trump ha reiterado la idea de que la migración mexicana es constante y caudalosa… hasta ahora, que ante el tambaleo del muro fronterizo como una de sus principales promesas de campaña, está comenzando a reconocer una realidad distinta.

En efecto, ayer el presidente Donald Trump anunció que su administración tomará “muy pronto” una decisión final sobre el proyecto ganador para la construcción del muro en la frontera con México. Trump destacó sin embargo que aún antes del inicio de la construcción del muro en la frontera sur, Estados Unidos ha empezado a registrar un “increíble” descenso del 68 por ciento en la inmigración indocumentada al país. “Nadie ha visto números así, es un récord, de hecho la gente ya no está intentando entrar porque sabe que no puede”, dijo en una entrevista con la cadena Fox Business Network.

En esta lógica, el secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, anunció la semana pasada que el número de personas detenidas tratando de cruzar de manera ilegal a Estados Unidos a través de la frontera con México “experimentó un “fuerte descenso” de alrededor del 71 por ciento este año. Las autoridades detuvieron en marzo pasado casi 17 mil personas en la frontera suroeste, en el quinto mes consecutivo de disminución de aprehensiones.

Trump expresó que no obstante las cifras, continúa el plan de construir el muro. “Hay gente que dice: ‘Trump no va a construir el muro’. Por supuesto, cien por ciento seguro que vamos a construir el muro. De hecho tuvimos cientos de interesados, tuvimos muchos diseños, he visto 10 de los mejores, pero quiero ver más. Estamos analizando los diseños y vamos a tomar una decisión muy pronto”, añadió.

Esta comienza a ser una posible ruta de escape respecto a una de las ideas de campaña más disparatadas de Donald Trump: en todos los tonos, y desde todos los frentes –desde México, los Estados Unidos y el mundo entero—, se le ha dicho que la construcción de un muro en su frontera sur es no sólo innecesaria y costosa, sino además xenófoba y contraproducente para la economía.

No obstante, por mantener su palabra, Trump continuó en la narrativa de que el muro era necesario para detener la inmigración, y que en ello la migración mexicana era la más perjudicial para su economía y para los empleos en los Estados Unidos. Al haber una franja de población estadounidense que históricamente ha abrevado esas ideas, Trump ganó adeptos con el problema que ahora no consigue los recursos para la construcción del muro y tampoco tiene los consensos políticos suficientes para lograr que éste sea bien visto ya no por los electores sino por los poderes federales, que le han comenzado a bloquear sus principales iniciativas.

Por esa razón, Trump parece estar virando el discurso hacia la idea de que la construcción del muro no es indispensable porque de todos modos la migración mexicana –y en general– ha descendido drásticamente.

¿Pero, en realidad es así?

MIGRACIONES

El flujo de migrantes hacia los Estados Unidos es constante y mucho de éste atraviesa por México. No obstante, sería reduccionista afirmar que todo lo que pasa por ahí es tránsito de mexicanos y que en ello no hay otros orígenes y otras finalidades relacionadas particularmente con llegar a los Estados Unidos. ¿De verdad la migración mexicana sigue siendo tan determinante para la economía y las fronteras de aquella nación?

Una respuesta interesante la ofrecía recientemente la Escuela de Políticas de Estrategia Global de la Universidad de California en San Diego (UCSD), quien en 2016 afirmaba categóricamente en un estudio que el flujo migratorio de México a Estados Unidos se ha terminado y que ahora el movimiento global de migrantes se observa de África a los países europeos.

De acuerdo con dicho estudio, el desplazamiento de trabajadores mexicanos inició en la década de los años sesenta, después de la generación de los baby boomers o explosión demográfica, que al concluir creó unos 20 años después una escasez de residentes en edad productiva. Mientras la tasa de natalidad bajaba notablemente en Estados Unidos, ascendía en México, y en la década de los años ochenta hubo generaciones de trabajadores jóvenes mexicanos que buscaban y conseguían trabajo en Estados Unidos.

Pero ahora, de acuerdo con ese estudio, la tasa de natalidad en México se estabiliza y alcanza niveles similares a la de Estados Unidos, lo que ha formado un ajuste en la oferta de trabajo estadunidense y la de trabajadores mexicanos. El estudio parece confirmar otros anteriores que informaron sobre una migración nula desde México. La patrulla fronteriza realiza la menor detención de migrantes en la frontera con México en más de medio siglo, de acuerdo con cifras de la propia patrulla.

La tendencia actual en la frontera con Estados Unidos, es que gradualmente a la intención de cruzar la frontera como indocumentados ha sustituido un incremento en peticiones de asilo político de individuos y familias que huyen de la violencia. El análisis de la UCSD es una nueva perspectiva ante la reciente retórica antiinmigrantes de la campaña del presidente, Donald Trump.

La barda que planea construir el mandatario electo resultaría más bien innecesaria para un flujo migratorio que llaga a cero y tiende a permanecer en esos niveles. El estudio universitario se refiere tanto a los mexicanos que intentaban cruzar la frontera como a centroamericanos y ciudadanos de otras nacionalidades que buscaban pasar desde México como indocumentados a los estados fronterizos estadunidenses.

Esto concuerda con lo que ha dicho el presidente Enrique Peña Nieto que también asegura que hoy en día la migración de mexicanos hacia los Estados Unidos es muy cercana al cero por ciento, a partir de diversas medidas administrativas y legislativas que ha emprendido el gobierno federal para lograr esa meta. Sostuvo que México adoptó una perspectiva regional corresponsable y humana, cuenta con una red de unidades médicas que en 22 meses brindó más de 36,000 consultas médicas gratuitas. Emprendió el programa Frontera Sur que ha entregado 110,000 tarjetas de Visitante Regional y 15,000 tarjetas de Visitante Trabajador Fronterizo e impulsó el desarrollo regional junto con Guatemala, Honduras y El Salvador.

Peña Nieto insistió en que el combate a las drogas es otro desafío mundial, en el que la corresponsabilidad y la prevención son la mejor vía para resolverlo, por lo que se debe impulsar el desarrollo, la inclusión y el fortalecimiento del tejido social

DESTINO INCIERTO

El retorno de los migrantes a México es un problema de muchas dimensiones, que parte del hecho mismo de que las comunidades no están preparadas para reabsorber cabalmente a esas personas que, además, ya tienen un modo de vida, un lenguaje, trabajos y formas de convivencia distintos. Más bien, es el miedo y el racismo el que ha hecho descender la tasa de migración y eso, junto con la política de persecución que tiene el gobierno de EU desde hace años, es lo que ha provocado este fenómeno de retorno. No es la bonanza mexicana ni las acciones de gobierno. Ello es una fantasía.

Perelló y su inaceptable justificación de la misoginia y la violencia contra las mujeres

 

Perelló

+ No sólo Radio UNAM: todos debemos asumir lo crítico del problema


Estamos acostumbrados a ver la violencia contra las mujeres como algo normal, y en muchos casos los varones asumimos el rol de propalar y justificar esa violencia a partir de una engañosa perspectiva de hombría. Es paradójico que mientras se intentan redimensionar prácticas comunes —y tradicionalmente aceptadas— como la del piropo, en general haya una explosión brutal de violencia física en contra de las mujeres. No se trata de ser políticamente correctos sino de ver la dimensión de este problema que lamentablemente no distingue condiciones sociales, culturales, académicas ni económicas. Un caso por demás aberrante es el reciente del académico de la UNAM y ex líder del movimiento estudiantil del 68, Marcelino Perelló.

En efecto, la semana pasada un grupo de intelectuales y periodistas de la capital del país pidieron a la Universidad Nacional Autónoma de México que actuara frente a las expresiones misóginas que se habían vertido en el programa Sentido Contrario que era parte de la parrilla de programación de Radio UNAM. La indignación se replicó luego de que algunos medios difundieran algunos de los dichos de Perelló en la transmisión del 28 de marzo, y se lanzaran llamados a la Universidad Nacional para que considerara la posibilidad de cancelar el mencionado programa, además de exigir que Perelló ofreciera una disculpa pública no sólo por el lenguaje que normalmente utilizaba en los programas sino sobre todo por el menosprecio y el escarnio mostrado en contra de las mujeres que han sido víctimas de alguna agresión sexual, al afirmar incluso que a varias de ellas les habían gustado tales agresiones.

Por ejemplo, en una nota del portal electrónico de la revista etcétera, se daba cuenta de algunos de los dichos de Perelló en la citada transmisión. “Perelló dijo que introducir un objeto o los dedos en la vagina de una mujer no es una violación, pues para que este delito se consuma ‘tiene que haber verga’ (…) hizo mención de la violación cuando retomó el caso de Daphne Fernández, quien acusa a cuatro jóvenes veracruzanos de haberla violado a principios de 2015, y a los cuales se les ha identificado con el mote de ‘Porkys’. Previo a mencionar el dictamen del juez (de quien dijo que consideró a Daphne como “metible”) refirió que ‘tampoco eso (…) de que te metan los dedos es para armar un desmadre estrepitoso’. (http://bit.ly/2pqHQZw).

Evidentemente, todo eso provocó la reacción de indignación que ya se ha mencionado. Por ello, el 7 de abril, la UNAM informó que debido a las expresiones realizada por Marcelino Perelló en el espacio “Sentido Contrario” en Radio UNAM sobre el caso Porkys de Veracruz, se cancelaba de manera inmediata.

En un comunicado, la máxima casa de estudios indicó que las palabras hechas en el espacio radiofónico atentan contra el espíritu de Radio UNAM al normalizar la violencia, y al oponerse a los conceptos de equidad e igualdad de género. “De forma inmediata se cancela el programa Sentido Contrario debido a que las expresiones del conductor titular de este espacio en Radio UNAM atentan contra el espíritu de esta emisora y de la Universidad Nacional Autónoma de México, al normalizar la violencia y oponerse al concepto de equidad e igualdad de género”, indica.

La Universidad Nacional agregó que además del lenguaje misógino y sexista utilizados por Perelló, el discurso se opone a los valores promovidos por esa casa de estudios. La UNAM indicó que en ese centro se promueve los valores universitarios y reiteró su compromiso con la libertad de expresión a favor de la equidad y contra la violencia de género.

¿QUÉ MÁS DIJO PERELLÓ?

Muchos se dijeron satisfechos de la cancelación del programa… pero habría que ver la dimensión de las expresiones de Perelló no sólo para celebrar su salida de Radio UNAM sino para reconsiderar con seriedad hasta qué punto una persona que se asume como líder de opinión, que es articulista de uno de los periódicos más importantes del país (el Excélsior), y que se presenta como una de las figuras máximas del movimiento estudiantil del 68, y de los académicos de la Universidad Nacional, puede ofender y denigrar a las mujeres.

Pues el sitio web laquearde.org —que tiene como misión promover los derechos de las mujeres— hizo una reseña mucho más amplia de todo lo que dijo Perelló en esa misma transmisión. Las palabras de Perelló que al parecer no se mencionaron en ninguna de las notas con las que se resaltó el hecho, resultan todavía más aberrantes, inaceptables y repugnantes. En cuanto a la normalización de la violencia sexual contra las mujeres, dijo por ejemplo: – “No me negarás que en los juegos sexuales está implícito la violación, el golpeo…” (sic) (…) – “El placer que implica el ser forzado, pero especialmente el de ser forzada. El placer del sometimiento.” (…) – “Eyacular en grupo en la cara de la mujer. Gozan los que eyaculan, pero goza también la mujer en la que eyaculan. Y es una humillación. Hay un placer en ser humillado.” (sic).

¿Uno más? Esto dijo Perelló sobre el piropo: “– “A ver, piropos vulgares: (Javier Plata ríe) “¡En esa cola sí me formo!”. Javier Plata: “Vamos a ponerle la peluca a Koyak” (carcajadas de los dos) “¡A huevo, sí!”, retoma el catedrático: “En mi juventud no era común depilarse, entonces muchas chavas llevaban las piernas velludas, y cuando eran muy velludas se les decía ‘Si así es el pueblo, cómo estará la capital?’ ‘Si así está el camino, ¿cómo estará el ranchito?’ (los dos ríen a carcajadas) Javier Plata interrumpe para decirle a “Laberinto”: ‘¡Di algo pues, no hagas caras, nomás así!’. Laberinto (incómoda): “Nunca me gustó que me piropearan en la calle, pero no iba yo a meter al bote por eso. Y eso que me dijeron cosas muy irrepetibles”. Marcelino: “En fiiiiin… ¡lo que es irrepetible es lo que dijo ‘Lady Guapa’ (la periodista Tamara de Anda en respuesta al acoso de un taxista)! ‘es que estoy harta de que me anden diciendo guapa por la calle’ ¡Ah, hija de tu puta, modesta y recatada madre! ¿Se dan cuenta? La tipa es una locutora de televisión que quiere hacer carrera en los medios. Entonces, obviamente se trata de una maniobra para salir en la tele. (…) Entonces dice: ¿cómo le hago para salir en la tele? ¡pus me chingo al primer taxista que vea! Incluso vean el video que la están filmando (sic), dice “¡ay, permítanme arreglarme el pelo!”. (…) Como la chava esa a la que le levantaron la falda en la Condesa (Andrea Noel): (hace expresiones de burla) Ayyy, no mames. Ayyy, no mames, te levantaron la falda. ¿Para qué andas usando faldas cortas, pues! ¿Pa’ que se te vean o pa’ que no se te vean las piernas? ¡La próxima vez que salgas a la calle, ponte armadura, hija de la chingada! O vete…” (lo interrumpe Laberinto) – “¿O sea, que tienes que vestirte de acuerdo a como te permita qué se yo quién para no faltarte al respeto?”-. Responde Marcelino: “¡No, no, no, no, la palabra respeto aquí no viene al caso! (…) ¡Las mujeres quieren gustar, quiere decir que quieren atraer! (…) Y entonces, claro, ¡llegaremos al resultado de que los hombres vendrán con un masking tape en la boca y las mujeres vestidas de monjas! Una chava cuero que se pone minifalda ya sabe que va a despertar la libido de los güeyes. ¡Pus para eso se la pone! O qué, ¿para qué? ¿nomás porque hace calor? Nooo…”  –“Pero…”- intenta disentir Laberinto… Marcelino la interrumpe: “¡Y ése es el deseo de la mujer, despertar el deseo del macho! Por el amor de dios, no nos hagamos pendejos! Ahora bien, hay reglas de convivencia, ¡pero es que ya empieza a ser pedo que la miren! ¿Qué le ves?, dice el güey. ¡Pus las nalgas, cabrón!”. (sic).

SIN MÁS, ESTO ES INACEPTABLE.

@ortizromeroc

¿Sabrán PRI y gobierno que las organizaciones sociales van en su contra en 2018?

 

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+ Paradoja: el gobierno quiere tener cerca a opositores, pero éstos se unen en su contra


Todos los movimientos, en el trato del gobierno con las organizaciones sociales y con la Sección 22 del SNTE, tienen algún grado de relación política con la elección presidencial de 2018. A partir de esta realidad, debería existir un análisis menos ordinario que el de suponer que, ahora, el gobierno caminará de la mano con las organizaciones sociales y el magisterio, y que esto no le generará un efecto contraproducente el año próximo. Sólo basta con considerar algunas coordenadas aparentemente sueltas, para corroborarlo.

En efecto, desde el mes de diciembre del año pasado la nueva administración estatal ha dado muestras reiteradas de su disposición a trabajar con las organizaciones sociales y con el magisterio. Con unos y otros, ha dado continuas y suficientes muestras de disposición, y a todos les ha prometido y reiterado su apertura y el establecimiento de una relación incluyente. En el lenguaje y lógica de las organizaciones sociales y el magisterio, esa disposición e inclusión debe traducirse específicamente en recursos económicos y en un reparto presupuestal favorable que les permita seguir manteniendo sus respectivas clientelas, y a sus agremiados.

El problema que existe, de entrada, es que esa relación carece totalmente de derroteros políticos, y ese es un problema tanto para el gobierno como para el grupo gobernante. ¿Por qué verlos y analizarlos por separado? Porque mientras para el gobierno su principal problema es la gobernabilidad, para el grupo gobernante su principal preocupación es, o debiera ser, la preservación del poder. Parece que en esos aspectos no existe un análisis concreto y medianamente apegado a la realidad, y por eso se están tomando decisiones que pueden ser riesgosas e improductivas tanto para el gobierno como para el grupo gobernante. Vale la pena ir por partes.

Primero, una relación sin derroteros políticos con las organizaciones sociales y con el magisterio, es un problema para el gobierno porque —como ocurre ahora mismo— la buena intención del gobierno por entablar con ellos una relación incluyente, democrática y civilizada no sólo no garantiza la paz social y la gobernabilidad, sino que tampoco ofrece certeza alguna de que la aplicación de los recursos tendrá como resultado el abatimiento de alguno de los muchos problemas sociales que existen en Oaxaca.

De hecho, lo que hasta el momento existe es una relación mucho más cercana al chantaje y a los intentos de subordinar al gobierno a las exigencias de las organizaciones sociales, que un diálogo civilizado en el que en el centro de la discusión estuvieran los problemas sociales y los mecanismos y visiones para resolverlos. En la realidad, las organizaciones campesinas y de lucha social, se han dedicado de lleno a exigir recursos públicos a fondo perdido bajo la amenaza de que, de no recibirlos en el tiempo y la forma que exigen, lastimarán la endeble paz social y la gobernabilidad en la entidad. Eso es exactamente igual con la Sección 22 del SNTE, sólo que ahí la amenaza está enfocada a la entrega de prebendas y privilegios relacionados con los trabajadores de la educación.

Por esas razones, si la relación del gobierno con las organizaciones sociales y el magisterio no tiene límites definidos ni puertos concretos de arribo, entonces es como estar en medio de una ruleta rusa. No hay certeza alguna de relacionada con la gobernabilidad ni con la paz públicas; no hay ninguna seguridad relacionada con el ejercicio de los recursos por las organizaciones; y tampoco hay una concertación en la que las organizaciones ofrezcan al menos cierto grado de confianza en que la buena relación no es sino la máscara de un chantaje. En esas condiciones, el gobierno debía comenzar a actuar con prudencia ante lo que puede ser el inicio de un problema —y un chantaje— de grandes proporciones propiciado por un error en el análisis global de la situación.

UN PROBLEMA ELECTORAL

Ahora bien, al problema del gobierno le es concomitante el problema del grupo que gobierna. ¿La nueva administración estatal —vista como grupo de poder— está consciente de que esas mismas organizaciones con las que dialoga y aparentemente acuerda, son las mismas que en tiempo real se están agrupando en su contra, no sólo para tener un mejor control —ellos— de la gobernabilidad, sino también para ir en contra del PRI en la elección presidencial de 2018?

Ayer, por ejemplo, en el marco del aniversario luctuoso del general Emiliano Zapata, diversas organizaciones sociales (UACOL, CCCP, Comuna de Oaxaca, MULT Y FPR, entre otras) coordinación con la Sección 22 del SNTE fijaron un posicionamiento “sobre los últimos acontecimientos ocurridos en Oaxaca”.

¿Cuál era el fondo de dicho posicionamiento? Rechazar diversas acciones del Gobierno del Estado relacionadas no necesariamente con la gobernabilidad, sino con la relación que en particular ha entablado con cada uno de ellos, y condicionar la paz al cumplimiento de diversas demandas. Esto, porque resulta que todos, en alguna medida, tienen ya alguna relación formal con la nueva administración estatal. Pero igualmente todos, en alguna medida, tienen también ya algún grado de disenso con el gobierno de Alejandro Murat —que resultaría hasta natural, pero que es también un signo de lo que vendrá en el marco del proceso electoral del año próximo.

Pues resulta que si buscamos el común denominador de todas esas organizaciones, incluyendo a la Sección 22, encontraremos rápidamente que todas son aliadas ideológicas, políticas y hasta incondicionales con Andrés Manuel López Obrador y con Morena. ¿De verdad el gobierno de Oaxaca —como grupo— calcula que todos ellos pueden entablar una relación civilizada con la administración estatal, pero que pase lo que pase, e independientemente de cuántos recursos estatales se destinen a ellas, de todos modos serán adversarios electorales en 2018?

Hay una circunstancia más que debe ser considerada: en Oaxaca, y aún con la victoria electoral de 2016, el resultado de los comicios arrojó más de un millón de votos en contra del PRI. Esas fuerzas de oposición, juntas o cada una por su lado, buscarán mantener ese nivel de votación no priista en los comicios de 2018.

Y quién sabe qué estrategia electoral podría estar ya armando el priismo oaxaqueño para tratar de contrarrestar esa situación. Pero lo que sí queda claro de entrada es que quienes ya tienen una ruta política y de financiamiento, son todas las organizaciones sociales que hoy se están sirviendo y condicionando los recursos a cambio de la paz social en Oaxaca, y que los utilizarán para sus fines en 2018 independientemente del tipo de “buena relación” que logren entablar con la administración estatal.

BUSCAR EQUILIBRIOS

Al final, nada de esto se trata de que rompan relaciones o que terminen de echarse en brazos de las organizaciones sociales, sino de que puedan dar los pasos calculados y analizados que hasta ahora no parece que existan. Más bien, lo que se ve es una relación planteada al margen de cualquier análisis, y sólo con una intuición por demás básica, que genera más suspicacias que certidumbres a la luz de los escenarios posibles de los meses y años siguientes. Hoy debieran preguntarse, con honestidad, si esas relaciones y tratos que están planteando con el magisterio y las organizaciones sociales les serán útiles en el mediano y largo plazo para conservar el poder. Ojalá sepan lo que están haciendo. Aunque a la luz de los hechos, parece lo contrario.

La Sección 22 es insaciable y todos lo sabemos; ¿Por qué seguirle dando todo?

 

CNTE

+ Ahora gobierno debe ser también aliado de afectados por el conflicto magisterial


Cualquier concertación con la Sección 22 es permanentemente compleja, porque dentro de sus bases fundamentales de negociación radica en nunca dar pasos atrás. Ello implica que no sólo que el magisterio siempre verá como parciales e insuficientes los ofrecimientos gubernamentales, sino además que en la siguiente negociación querrá ir por más. Eso queda claro hasta en sus consignas. Y en eso radica un problema grave como el que ahora ocurre con el gobierno de Oaxaca, que se asume como traicionado y defraudado por la beligerancia y el chantaje magisterial, a pesar de que en los meses recientes les cumplió a cabalidad sus exigencias.

En efecto, a lo largo de las últimas semanas hemos visto cómo la Sección 22 ha desplegado toda una batería de acciones tendientes a presionar al gobierno. Su intención ha sido no sólo la de lograr que el Gobernador acuda a cada una de sus mesas de negociación, sino también a que el gobierno siga respondiendo al desorbitado y desproporcionado pliego de demandas que presentaron el año pasado como condicionante a un diálogo civilizado con la nueva administración estatal.

El gobierno lo ha hecho en gran medida —cualitativamente más, incluso, de todo lo que la administración de Gabino Cué les dio a lo largo de seis años— y sin embargo la respuesta magisterial no ha sido la esperada. La Sección 22 ha seguido presionando —cada vez con mayor beligerancia—, en una actitud que el gobierno ha considerado que no es proporcional a lo que se ha conseguido; por ello, a partir del fin de semana el discurso gubernamental viró, de la actitud prudente, a la de resaltar todo lo que los integrantes de la Sección 22 han recibido en los últimos meses pero que a pesar de eso siguen presionando al gobierno para que cumpla sus demandas.

Ante ese panorama, parece que la actitud gubernamental es comprensible pero poco eficaz. Comprensible, porque independientemente de que los maestros de la 22 sigan diciendo que las respuestas son “mínimas e insuficientes” y que por eso siguen protestando, lo cierto es que cuando se revisa todo lo que el gobierno estatal, y la SEP, les han dado en los últimos meses el resultado es nada despreciable.

Sin embargo, aún con eso el resultado es poco eficaz al menos por dos razones: primera, porque a estas alturas los oaxaqueños sabemos que no sólo ahora, sino siempre, a los de la 22 les han dado todo y aún así nunca han dejado de protestar; y segunda, porque también ha quedado siempre claro que la Sección 22 es impermeable al rechazo ciudadano y que de no haber alguna acción más contundente para obligarlos a asumir una actitud más civilizada, ellos pasarán por alto la indignación ciudadana y gubernamental para continuar con su agenda de protestas, chantajes y presión social.

De hecho, antes de haber tomado cualquier decisión, el gobierno estatal debió considerar al menos dos lecciones dadas públicamente por la Sección 22 en el pasado, de cómo ellos no se sacian ni cuando reciben todo, y cómo esta política de ofrecerles para calmarlos resulta una dolorosa y costosa estratagema en la que finalmente todos —sociedad y gobierno— terminamos sufriendo y padeciendo las consecuencias.

ANTECEDENTES IGNORADOS

En 2005, cuando recién había asumido Ulises Ruiz como gobernador de Oaxaca, su secretario General de Gobierno, Jorge Franco Vargas, no sólo encabezó la primera negociación del entonces nuevo gobierno con la dirigencia de la Sección 22 sino que, por primera vez en mucho tiempo, logró que ese año el “tradicional” paro de labores del mes de mayo —mes en el que se llevaba a cabo la negociación con el gobierno estatal, que era independiente a la que el SNTE realizaba con el gobierno federal, para anunciar las nuevas conquistas en el marco del día del maestro— fuera prácticamente imperceptible.

¿Qué hizo el aparentemente eficaz Secretario de Gobierno para conseguirlo? Franco Vargas utilizó una estrategia simple: para evitar el paro de labores y la mayoría de las movilizaciones magisteriales —en aquel momento esta última era una meta importante, porque recordemos que Ruiz tuvo como una de sus principales ofertas de campaña la de terminar con las marchas que ahogaban a la capital— les ofreció más recursos y prebendas de las que estaban contenidas en el pliego petitorio 2005 de la Sección 22.

En aquel año 2005, la dirigencia seccional se fue a casa con un inesperado triunfo en la negociación con el gobierno. Aunque el problema vino al año siguiente, ya que para 2006 —año de la elección presidencial, en la que Ulises Ruiz le había prometido un millón de votos en Oaxaca al candidato presidencial del PRI, Roberto Madrazo Pintado— el gobierno de Oaxaca ni remotamente estaba en posibilidades de volverle a cumplir a la Sección 22 la hazaña de una respuesta superior al contenido del pliego de demandas magisteriales.

No podría porque ese año el régimen de Ruiz tenía fuertes compromisos electorales. Pero aún no teniéndolos, tampoco podría cumplir la demanda magisterial, ya que para entonces la Sección 22 tenía cumplidas todas sus demandas salariales —relacionadas con el aguinaldo, bonos, prestaciones y pagos extraordinarios—, y entonces gracias a la generosidad demostrada por el gobierno de Ruiz un año antes ahora irían por la madre de todas sus demandas: la rezonificación salarial de los más de 70 mil integrantes de la 22, para homologar sus salarios con los de las zonas económicas más aventajadas del país.

No había forma —ni entonces ni ahora— de que un gobierno estatal pudiera cumplir una demanda que costaba más de 15 mil millones de pesos, y un compromiso de cumplimiento que ahogaría las finanzas de cualquier gobierno local en México. En esa imposibilidad de cumplimiento, y en la voluntad decidida de la Sección 22 de no dar pasos atrás en sus negociaciones y logros anuales, se pavimentó el camino a la revuelta magisterial que ocurrió meses después. El gobierno de Ruiz se vio ahogado por las demandas, y la Sección 22 se sintió legitimada para seguir protestando, y para elevar el nivel de las presiones y los disturbios, por la negativa del gobierno de Oaxaca de cumplir sus demandas.

Al final, ocurrió la revuelta magisterial que le costó miles de millones de pesos a los oaxaqueños; que dinamitó la paz social y la gobernabilidad; que empoderó a la Sección 22 como el factor de gobernabilidad más determinante para la entidad y el sureste del país; y que sumió a la región en una crisis que todavía una década después no puede ser superada. En todo ese amargo episodio, el único ganador fue el magisterio: a éste, el gobierno federal le concedió su rezonificación salarial; le incrementó sus prestaciones; les regaló impunidad frente a todos sus actos, y además los reparó por lo que había ocurrido con el conflicto.

Por eso, a estas alturas nadie se sorprende ni se indigna porque al magisterio se le siga dando todo —y por eso falla el gobierno en el argumento que ahora utiliza para tratar de ganar el respaldo ciudadano— ya que los oaxaqueños hemos visto durante años cómo a la 22 se le intenta apaciguar dándoles todo, y cómo ellos responden no satisfaciéndose sino pidiendo más; y cómo esa ha sido una política cíclica e ineficaz que se sigue intentando a pesar de todo.

¿Y LOS OAXAQUEÑOS?

Por eso mismo, ahora el gobierno debe buscar el respaldo de la ciudadanía, con acciones a favor de la ciudadanía. ¿Cuándo buscarán concretar una alianza de verdad con los oaxaqueños —la inmensa mayoría— que no formamos parte ni de las organizaciones sociales ni del gremio magisterial? El respaldo, finalmente, no es excluyente. Pero quizá, a la mala, estén comenzando a reconocer que erraron en su estrategia inicial de gobernabilidad, para buscar una conciliación incluyente y de largo plazo a favor de los oaxaqueños, por encima del apapacho y los fallidos intentos de cooptación a los grupos de presión.

Ante los errores iniciales, será un reto encauzar la “nueva relación” con S-22

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+ Deben dejar indolencia y autoengaño sobre posibilidades reales de negociación


Uno de los mayores retos políticos que tiene el gobierno de Oaxaca en el mediano y largo plazo, radica en la recomposición de su relación con la Sección 22 del SNTE, y en el establecimiento de linderos visibles y confiables respecto a los temas sobre los que puede negociar con el magisterio. Hoy nada de eso existe, y lo que aparenta ser una relación institucional rápidamente degeneró en un chantaje. Por eso, la posibilidad de sacar algo provechoso de este caos resulta un reto mayor, y un éxito histórico, si lograra conseguirlo el Gobierno del Estado.

En efecto, el miércoles nuevamente la Sección 22 y los normalistas exhibieron su capacidad de movilización, y de presión, aislando por más de doce horas a la capital oaxaqueña y arrancándole —porque no fue un logro político, ni una concesión graciosa del gobierno, sino un eficaz acto de chantaje— al titular del Ejecutivo una nueva reunión de trabajo, programada para este día. Antes, la Asamblea Estatal de la 22 había resuelto exigir la destitución de Alejandro Avilés y Germán Cervantes Ayala, titulares de la Secretaría General de Gobierno y el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, respectivamente. Todo esto, visto globalmente, constituye un enorme problema.

¿Por qué? Porque el mensaje de los normalistas y de los integrantes de la Sección 22 hoy en día es concreto: ellos no quieren negociar con nadie más que no sea el Gobernador del Estado, y por esa razón no sólo están desestimando las capacidades —si es que las tuvieran— del Director del IEEPO y del Secretario General de Gobierno, sino que están exigiendo su destitución inmediata como una especie de condicionamiento al diálogo.

Así, si la 22 no reconoce la interlocución de las dos dependencias estatales con incidencia en su pliego petitorio (que es siempre una dualidad entre lo político y lo educativo) y al mismo tiempo exige la renuncia de sus titulares, entonces se hace lógico que en estas circunstancias no acepten dialogar más que con el Gobernador del Estado, a quien le están arrancando las reuniones de trabajo con base en movilizaciones, actos abiertos de chantaje, amenazas de violencia y, como el miércoles, con bloqueos a los principales puntos viales de la capital.

En esa sola circunstancia, hay ya varios problemas muy graves de operación política: el haber accedido de inicio el gobierno de Oaxaca a que el diálogo con la Sección 22 fuera directamente con el Titular del Ejecutivo, era desde el inicio una apuesta muy arriesgada porque ese sería el punto de referencia para cualquier negociación, y porque ello desactivaba de inicio cualquier manejo político alterno: en el ámbito estatal, no existe mayor autoridad política y administrativa que el Gobernador del Estado. Por eso, si de entrada se establece que el rasero del diálogo es directamente con el Mandatario, ya no existe otro margen para emprender acciones políticas alternas porque por encima de su autoridad administrativa y política, ya no hay nada ni nadie en el ámbito estatal.

De hecho, si ese resulta ya ser un problema mayor, es todavía más grave el hecho de que en ese diálogo no están establecidos los linderos. El Gobernador inició ofreciéndoles la regularización de tres mil 700 plazas, y hoy el magisterio le exige no sólo que dicho proceso continúe sin que los trabajadores eventualmente regularizados pasen por los procesos de evaluación que establece el Servicio Profesional Docente —que es un tema federal—, sino que ahora también exigen que el gobierno estatal asuma la responsabilidad por la contratación de los egresados de las escuelas normales.

FACULTADES CONCRETAS

El problema de fondo que enfrenta cualquier posibilidad de cumplimiento de dichas demandas, es que hoy en día el Gobierno de Oaxaca —entendido éste como los tres poderes del Estado— carece de las facultades para cumplir cualquiera de esas demandas. Explorar si quiera tal posibilidad implicaría, o el acuerdo con la autoridad federal para conseguirlo —a pesar del cuestionamiento nacional que implicaría seguir dando pasos regresivos en la implementación de la reforma educativa—; o la reinstauración de la vieja y perniciosa negociación particular del magisterio con el gobierno de Oaxaca, al margen de los dictados de la autoridad federal.

En cualquiera de los casos, el resultado es negativo. Es muy complicado que la autoridad federal quiera dar —al menos en este y el año próximo— pasos en reversa en la implementación de la reforma educativa. De hecho, el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, ha tomado como una causa casi personal la de descalificar las posiciones de Andrés Manuel López Obrador respecto al futuro de la reforma educativa si éste último llegara a ser presidente. Sería una incongruencia enorme que por un lado Nuño reprobara a AMLO por afirmar que modificaría el esquema administrativo del magisterio nacional; pero que por el otro premiara a la Coordinadora o a la Sección 22 en sus actos de chantaje para conseguir prebendas, plazas o mayores recursos.

Ahora bien, el restablecimiento de la doble negociación, sólo agravaría los problemas sociales, económicos y políticos de Oaxaca. Quedó claro que darles todo durante 33 años —aún a costa de colapsar, como lo vemos hoy, las finanzas estatales y el futuro de los oaxaqueños— no sólo no calmó a la Sección 22, sino que siempre la alentó a seguir adelante. Por eso los profesores de Oaxaca son de los más privilegiados en el país en cuanto a salario, pero al mismo tiempo son los más combativos y los que más siguen exigiendo al Estado.

En esa lógica, revivir la doble negociación implicaría que el gobierno de Oaxaca impulsara una política de perdonarles y justificarles —como había sido siempre— todos los excesos al magisterio, a cambio de lapsos verdaderamente momentáneos y efímeros de paz social, como a quien se le da respiración artificial con un tanque de oxígeno. Además, si se reviviera la doble negociación, entonces las finanzas estatales tendrían que asumir el compromiso de seguir costeando las plazas extraordinarias, los beneficios económicos extraordinarios, y todo lo demás que les terminaría dando a cambio de no romper el delicado esquema de la paz social a cambio de recursos.

A estas alturas, sabemos que esa fue una razón del desorbitado crecimiento de la deuda pública estatal en los últimos años; sabemos que esa fue la causa de la rebeldía magisterial; y que además es una solución contraproducente incluso desde el corto plazo. De ahí parte la insistencia —que parece que sólo llega a oídos sordos— de que el gobierno de Oaxaca establezca con claridad cuáles son los temas en los que puede negociar, cuáles los límites de su capacidad de negociación y acuerdo con el magisterio, y cuáles los temas en los que no puede incidir ni siquiera ante la amenaza de que la Sección 22 incendie Oaxaca.

EXPECTATIVAS INALCANZABLES

Todo ello debería darse en un marco de diálogos públicos, para que la ciudadanía pudiera saber concretamente qué se pide, qué se negocia, cómo se dialoga, y hasta dónde se puede llegar. Sólo que hoy el primer reto radica en establecer más interlocutores válidos y respaldados que puedan romper este acelerado círculo vicioso de lastimar a los oaxaqueños cada que la dirigencia de la Sección 22 quiera una nueva reunión con el Gobernador.