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Líderes de la Sección 22 caen por el manejo irregular de sus recursos

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Núñez-y-Villalobos

+ Financiaban su movimiento gracias a sobreprecios con sus agremiados


La detención de los dos principales dirigentes de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, tiene una causa eminentemente política, pero resulta también con sustento en la torpeza —y los delitos cometidos— en el manejo de sus fuentes de financiamiento. No sólo se trata de ver bajo qué cargos fueron detenidos, sino cómo nacieron esas responsabilidades.

En efecto, la mañana del sábado fue detenido el secretario de Organización de la Sección 22, Francisco Villalobos Ricárdez. Se informó que fue aprehendido en la región del Istmo de Tehuantepec luego de salir de una reunión de trabajo. La gremial activó algunas acciones de protesta en la capital oaxaqueña y algunas zonas del Istmo; y la madrugada de ayer se informó que también Rubén Núñez Ginez había sido detenido en la Ciudad de México por elementos de la Policía Federal. Primero se especuló sobre los delitos que se les imputaban y que, en apariencia, eran por quebrantos cometidos en manifestaciones y en el proceso de transición del viejo al nuevo IEEPO.

Más tarde se supo que, en realidad, los dirigentes de la Coordinadora habían caído por la presunta comisión de los mismos delitos por los que hace tres años fue puesta en prisión su adversaria principal dentro del magisterio, la lideresa nacional del SNTE, Elba Esther Gordillo Morales. En ambos casos, la principal acusación que les formuló el gobierno fue por la realización de operaciones con recursos de procedencia ilícita.

Pero el caso de los dos dirigentes de la CNTE, la situación parece todavía más compleja: ellos recibían en cuentas bancarias, recursos que les proveían diversas empresas dedicadas a hacer negocios con los propios maestros. Lo que recibía la Sección 22 era una especie de “moche” o de cobro de derecho de piso por permitirle a esas empresas operar entre el gremio magisterial y mantener contratos firmados con la autoridad educativa para venderles bienes a los profesores y llevar a cabo el cobro de los mismos a través de descuentos vía nóminas.

De acuerdo con un análisis interno del gobierno estatal, se pudo establecer que luego de una detallada investigación de la Procuraduría Fiscal de la Federación y de la Unidad de  Inteligencia Financiera, permitió detectar que desde 2012 hasta mediados de 2015, es decir, el período en que Rubén Núñez Ginez ha sido Secretario General de la Sección 22, al amparo de diversos convenios suscritos indebidamente por dicha Sección sindical con las empresas ETESA, S.A de C.V., VASA HOLDING, S.A. de C.V. y Administradora de Negocios Monte Albán, S.A de C.V., entre otras, así como de personas físicas como el señor Octavio Arturo Quintano Cassani, éstas entregaban, de manera directa o indirecta, una comisión del 3.5% quincenal calculada sobre la cobranza de la quincena respectiva, a la propia sección sindical por las ventas y/o servicios que hacían a sus agremiados, a los cuáles, a su vez, se les descontaba el pago de los bienes, productos o servicios adquiridos vía la nómina que se manejaba cuando la sección aún controlaba el IEPPO.

DINERO SUCIO

Actualmente las autoridades fiscales del país tienen la capacidad de detectar cuando cualquier persona recibe recursos económicos a través del sistema bancario, es decir, cuando recibe depósitos, cheques o transferencias a sus cuentas de banco e incluso a sus tarjetas de crédito. Cuando recibe cantidades de dinero importantes, a esa persona le es abierta una investigación por la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, para revisar la procedencia de los mismos y, de entrada, para proceder al cobro de los impuestos, pero también para establecer su responsabilidad en la comisión de delitos como defraudación fiscal, o lavado de dinero. Ahí cayeron los líderes de la 22.

Así pues, en  tan  solo una  de  esas  cuentas del  sindicato, la  número 65503473683  en  Banco  Santander  cuya  denominación  es  “Sección  22 Oaxaca Empresas” y  su  titular el Rubén Núñez, entre otros,  se recibieron 187 depósitos de varias empresas por 31 millones 967 mil pesos, los cuales fueron retirados mediante 116 operaciones por un monto de 31 millones 672 mil pesos; esta cantidad, a su vez, fue dispersada hacia otras cuentas de la propia Sección XXII y finalmente distribuidos mediante pagos de cheques en efectivo o transferencias.

Dice el documento que hemos mencionado antes, que en otra cuenta contratada bajo la denominación “Sección 22 Oaxaca CAPP” en el mismo banco y terminación 942, y cuyos titulares son Rubén Núñez Ginez y Claudio Felipe Mendoza García, se recibieron 52 operaciones de depósito por 45 millones 290 mil pesos, y se realizaron, con el mismo mecanismo, 3 mil 841 operaciones de retiro por una cantidad equivalente. En una tercera cuenta también en Santander, a nombre de “Sección 22 Oaxaca Finanzas” y cuyos titulares son Rubén Núñez Ginez y Aciel Sibaja, con número 65500169635, se observaron 70 operaciones de depósito por 8 millones 143 mil pesos, y 659 operaciones de retiros por 8 millones 223 mil pesos.

LUCRO CON SUS AGREMIADOS

Generalmente esas empresas que proveen servicios a los trabajadores del Estado, venden sus productos o servicios a sobrecostos estratosféricos. Por ejemplo, una de esas empresas vende automóviles a crédito “accesible” a los maestros, con la garantía de su estabilidad laboral. Así, un coche que cuesta 150 mil pesos en el mercado, esas empresas lo terminan vendiendo, en “pagos chiquitos”, hasta en 500 mil. Todo, claro, con cargo a los maestros y previa comisión a la dirigencia magisterial. Bonita “lealtad” de la 22 con su gremio.

Independientes: aquí deben entender por qué sí pueden funcionar

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+ El Bronco y Kumamoto, analizaron y entendieron bien su contexto


Fue una ocurrencia que algún candidato independiente en Oaxaca invitara al diputado jalisciense, Pedro Kumamoto, a hacer campaña proselitista, como si esa fuera una garantía de incrementar el número de simpatizantes, o de votos. Es claro que los candidatos independientes en Oaxaca no sólo no entendieron la dinámica propia de sus aspiraciones sin partido, sino que tampoco entienden por qué Kumamoto, o El Bronco, sí fueron “fenómenos” electorales en sus entidades, y ellos no. Mientras sigan así, las candidaturas independientes en Oaxaca seguirán fracasando.

En efecto, es necesario buscar la explicación del fracaso de este primer ejercicio de candidaturas independientes en Oaxaca, porque lo que necesita ocurrir es la corrección de los errores, y no el desencanto. Apuntábamos en nuestra entrega anterior lo dramático que fue el fracaso de casi todas las candidaturas independientes que compitieron en el actual proceso electoral que ocurre en Oaxaca, y el hecho aislado de que uno solo de todos los candidatos ganara, y —en el caso de Santa Lucía del Camino— otro se acercara al triunfo, con la contradicción de que su candidatura finalmente terminó beneficiando al PRI. Esa explicación debe partir del entendimiento sobre las similitudes y diferencias entre los independientes de Oaxaca, y las “figuras” nacionales como Kumamoto o Jaime Rodríguez Calderón.

Pues resulta que, cada uno en su contexto, tanto Pedro Kumamoto como El Bronco supieron leer y entender cuál era exactamente el escenario al que se enfrentaban, y se allegaron de los medios para conseguir el éxito de sus candidaturas. En el caso del jalisciense, Kumamoto aprovechó muy bien que Zapopan —el distrito electoral que representa en el Congreso de Jalisco— es una demarcación que tiene a un sector de población permanentemente conectado e interactuando en redes sociales; que, además, es un distrito poblado por gente de clase media que tiene cierto grado de preparación académica, y con base en eso supo conectar muy bien con ese tipo de público porque sabía a quiénes se estaba dirigiendo. Eso explica que para toda su campaña haya gastado menos de 300 mil pesos, y que su proselitismo haya sido eminentemente a través de las redes sociales y los medios digitales.

Por su parte, Jaime Rodríguez Calderón también estudió perfectamente al público al que se dirigía, y la base de su éxito como candidato independiente descansó en que encontró el discurso exacto, el respaldo económico, y la forma de interactuar con el electorado de Nuevo León para explotar sus aspiraciones políticas. Es claro que el Bronco no ha sido un ejemplo como servidor público —ahora está demostrando sus insuficiencias y debilidades—, pero que sí lo fue como candidato que, como si fuera un proveedor de servicios con muchos recursos a su alcance, supo ofrecerle a sus clientes (el electorado) exactamente lo que querían escuchar, y así se hizo de una gubernatura —que, valga decirlo, se le está haciendo agua entre las manos.

INDEPENDIENTES, SORDOS

¿Cuál es la diferencia entre esos candidatos independientes, y los nuestros? Una, fundamental, es que aquéllos supieron exactamente qué venderle al electorado, mientras que los nuestros no supieron ni siquiera en dónde se encontraban parados. Para ejemplos, basta acudir a cualquiera de ellos.

De entrada, no comprendieron que ser candidato independiente no significa no hacer campaña, o jugar a que se hace. Una cuestión que fue por demás recurrente en estas campañas, es que los candidatos sin partido se dedicaron a creer que un solo sello los haría viables como candidatos, o que el solo hecho de “conocer a mucha gente” los haría competitivos. No alcanzaron a aterrizar la idea de que el candidato independiente se encuentra al margen de las estructuras de un partido, pero que eso en ningún sentido significa que no debían hacer trabajo territorial y establecer ejes concretos para ganar la confianza ciudadana a través justamente de la legitimidad que brinda el no estar anclado a la estructura de un partido.

En ese mismo sentido, pareciera que en Oaxaca la mayoría de los independientes asumió que por tener esa calidad estaban exentos o “disculpados” respecto a tener un presupuesto para sus actividades. Veámoslo en esta perspectiva: los partidos políticos tienen carretadas de dinero para su proselitismo. Y si bien no se trataba de competir con ellos en fuentes de financiamiento, ello tampoco significa que se podía pensar en una campaña sin recursos. Es reprobable el recurso que se utiliza para la compra del voto o para las estructuras electorales. Sin embargo, es claro que hay costos que se deben cubrir en rubros como la publicidad, la propaganda o ciertas actividades que no pueden ser pedidas a título gratuito cuando representan una fuente de ingresos o una actividad económica para ciertas empresas.

DINERO O ESTRATEGIA

Respecto a todo esto se podría apelar a la campaña de Kumamoto en la que dice que no gastó ni 300 mil pesos. Sí, pero él aprovechó un manejo eficiente de las redes sociales, en una sociedad que está muy identificada con esos medios. Por ello, más bien optimizó sus recursos pero eso no significa que no haya invertido dinero. Si al jalisciense un despacho de expertos en marketing digital le hubiera cobrado por el servicio que él mismo emprendió, seguro hubiera tenido costos mucho más elevados. Eso había que entender, y es lo que habrá que ir corrigiendo en Oaxaca.

Independientes: el problema, que haya iniciativa sin liderazgos

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+ Sociedad civil organizada, ausente; sólo hubo “villamelones”


Dentro de las muchas lecciones y temas para analizar, que dejó la jornada electoral del 5 de junio en Oaxaca, se encuentra el primer fracaso de los candidatos independientes. Esto es doloroso no sólo porque pareciera que la propia ciudadanía rechazó y castigó a quienes, sin partido, decidieron buscar un cargo de elección popular ahora que la ley lo permite, sino sobre todo porque lo que en realidad ocurre es que la sociedad civil organizada —para quien fueron pensadas estas candidaturas— está totalmente ajena y apática a la posibilidad de participar en política aprovechando sus ventajas. En su mayoría, los que participaron fueron sólo “villamelones” de la política, que ahora tendrán que repensar sus aspiraciones y el modo de impulsarlas.

En efecto, en su edición de ayer, TIEMPO daba cuenta de que sólo uno de todos los que participaron como candidatos independientes a cargos municipales en Oaxaca, obtuvo la victoria. Según la información, éste fue Manuel Guzmán Carrasco que ganó la alcaldía de Putla Villa de Guerrero, en la región de la Sierra Sur de Oaxaca. De acuerdo con la información de nuestro compañero reportero Juan Carlos Medrano, Guzmán Carrasco obtuvo 3 mil 331 votos, que representan el 24.49 por ciento, seguido del candidato del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Rogelio Ortiz Mejía, quien logró 2 mil 282 sufragios, es decir 16.7 por ciento de la votación.

Apunta la nota que la autoridad electoral únicamente le entregó cuatro mil pesos a Guzmán Carrasco para la realización de sus actividades proselitistas, pero que él tuvo que invertir alrededor de 200 mil pesos más para reforzar esas tareas. Al margen de la victoria particular de este personaje —conocido en su municipio como “el mosco”—, lo que salta a la vista es el sonoro fracaso de este primer ejercicio de candidaturas independientes en Oaxaca. ¿De qué hablamos?

De que en realidad, salvo este caso aislado, todos los candidatos independientes ni siquiera figuraron de manera importante en las votaciones. De hecho, junto con Guzmán Carrasco, otro de los independientes que logró una participación importante —aunque parece que no una victoria, fue el candidato independiente a la presidencia municipal de Santa Lucía del Camino, Luis Rey López Martínez, que sin embargo quedó en tercer lugar en la contienda, por debajo de la candidata de Morena, Carmen Arellanes Meixueiro, y del aparente ganador de la contienda, el priista Raúl Cruz González.

SÓLO ARIDEZ

¿Qué hay fuera de esos dos independientes? Sólo fracasos y, sobre todo, lecciones que aprender. En la carrera por la alcaldía de la ciudad de Oaxaca de Juárez, por ejemplo, hubo cinco candidatos independientes. De todos ellos, ninguno tuvo una participación competitiva. El que más votos obtuvo fue el ex alcalde Pablo Arnaud Carreño, que hace veintiún años (en 1995) marcó un hito en Oaxaca al ser el primer candidato del Partido Acción Nacional en ganar la alcaldía oaxaqueña, para luego ser candidato a Gobernador, y finalmente diputado federal por ese partido. Aún con esa amplitud de antecedentes, Arnaud sólo pudo conseguir cuatro mil 673 votos, seguido de todos los demás aspirantes, que hicieron un papel eminentemente testimonial en esta contienda.

¿Qué refleja esto último? Que al menos en este ejercicio democrático, las candidaturas independientes fueron para aficionados de la política, pero no para las personas –y los grupos— en los que esencialmente se pensó cuando se establecieron estas candidaturas. ¿De qué hablamos? De que se supone que los principales destinatarios de esas candidaturas son los integrantes de la sociedad civil organizada. Sí, esa que se supone que trabaja y hace cosas por la comunidad al margen de las responsabilidades, los recursos y los servicios públicos, pero que cuenta con sus propios capitales para incidir en el ánimo de la ciudadanía y que pretendería llegar a un cargo público al margen de la postulación y las complicaciones de la política partidista.

Es evidente que esos representantes de la sociedad civil organizada —que sí existen— nunca aparecieron. Más bien, lo que se vio fueron a algunas personas con muy buenas intenciones y ánimo de participar en política (aunque también vimos a otras, tratando de participar en política como si eso fuera un juego o una revancha contra sus adversarios personales) que en realidad más parecían “villamelones” haciéndose parte de una moda.

Pues resulta que en muchos deportes, se les conoce como “villamelones” a esas personas que son aficionados de moda o de ocasión, que sólo se interesan por ese deporte cuando es popular, o que sólo le van a un equipo cuando llega a una final, desplazando con eso a quienes son seguidores permanentes de esa actividad, lo mismo en sus altas que en sus bajas.

VILLAMELONES

Pareciera que, en realidad, en esta contienda electoral vimos a varios independientes bienintencionados, pero también vimos a varios villamelones que decidieron subirse a esta “moda” política, pero sin la intención real de acceder a un cargo como una forma de servicio, y sin la capacidad real de hacerle frente al voraz sistema de partidos, que busca justamente esas debilidades para demostrarle a la ciudadanía que las candidaturas independientes no sirven. Por eso, para demostrar lo contrario, se necesitan más liderazgos como el de Guzmán Carrasco en Putla, o el de Luis Rey López en Santa Lucía, y a más sociedad civil organizada capaz e interesada en participar, y a menos aficionados de ocasión que sólo dañan a esta incipiente figura de nuestra vida democrática.

En Oaxaca habrá tres frentes ¿sin liderazgo? para abanderar a izquierda

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+ PRD, PT y Morena: enfrentados y… ¿dispuestos para seguir la debilidad?


 

Si no varían los resultados que arroja el Programa de Resultados Electorales Preliminares, el PREP, el PRI tendrá 15 diputados de mayoría, el Movimiento de Regeneración Nacional, tres, y la coalición PAN-PRD, siete. Es de esperarse que, en el reparto de las 17 diputaciones de representación proporcional, quede integrado el PT, que es el único de los partidos minoritarios que habría logrado mantener su registro. ¿En las condiciones actuales, alguien podría creer que algunos de esos partidos, o todos juntos, sean capaces de abanderar a la izquierda, y a la oposición, en Oaxaca?

En efecto, esa resulta ser una pregunta actual y necesaria en Oaxaca. Vemos de entrada que el PRI no tendrá problemas en conformar una bancada de hasta 21 integrantes (los 15 que ganaron su curul en los comicios del domingo, además de hasta seis plurinominales que podrían obtener); que, por su parte, la coalición PAN-PRD integrará una bancada de hasta 12 diputados (los siete de mayoría, y hasta cinco plurinominales según su porcentaje de votación) y que el Partido del Trabajo tendría hasta dos diputados de representación proporcional.

Con estos números, queda claro que el PRI tendrá una bancada fuerte, de 21 diputados, pero incapaz de sacar por sí solo ninguna reforma, ya que al haber una integración total de 42 diputados en el Congreso local, para aprobar una reforma legal se necesitan 22 votos, y para una modificación constitucional son necesarios 28. ¿De verdad demostrarán convicción las fuerzas de izquierda para establecer una oposición madura? ¿O es que alguno(s) de ellos se preparan para asumir el papel de esquirol de su propia —y supuesta— “ideología” política?

De entrada hay dos factores que se deben considerar: primero, que ahora habrá por lo menos tres bloques de izquierda; y segundo, que el ejercer un verdadero papel de oposición no significa estar en contra de todo lo que proponga el gobierno, sino que más bien se trata de equilibrar las posiciones entre el oficialismo y la oposición. Sólo que según la experiencia de las últimas dos legislaturas (que han estado marcadas por la pluralidad de partidos), ese papel de oposición responsable ha sido prácticamente nulo, y más bien se han ido o, al extremo de ser comparsa del oficialismo, o a la postura de convertirse en una oposición inopinada que simplemente establece una postura política por conveniencia pero sin tener capacidad de argumentarla o justificarla.

Este es un asunto por demás importante de cara a la integración de la LXIII Legislatura, y de la nueva administración en el Gobierno del Estado, porque aún con su amplia bancada, el PRI no será capaz de ejercer por sí mismo ningún control sobre el procedimiento legislativo, y de hecho se verá obligado a negociar permanentemente con alguna de las cuatro bancadas con las que conviva en la Legislatura local.

Por todo eso, vale preguntarse si esas bancadas opositoras estarán también preparadas para concertar y convivir con esa rasante mayoría priista, que buscará siempre la forma —confesable o no— de allegarse de los votos y los consensos que necesite.

OPOSICIÓN MADURA

Hay un elemento adicional en este análisis: el proceso electoral, y su contexto, generaron una división entre las fuerzas de izquierda en Oaxaca, que hoy parece irreconciliable: el PRD sufrió una profunda merma con la formalización de Morena como partido político, ya que éste último se llevó más de la mitad de su militancia —comprobable en números—, y además nació siendo por demás crítico con esa izquierda orgánica como hoy concibe al PRD.

A su vez, el PT oaxaqueño seguirá teniendo presencia legislativa gracias a que Benjamín Robles Montoya provocó un cisma en la coalición PAN-PRD, y la ruptura que les costó, a todos ellos, la gubernatura del Estado. En esas condiciones, ¿existiría la forma de actuar juntos o, cuando menos, coordinados ya como bancadas del Congreso del Estado?

Esto tiene mucho de fondo, porque de la respuesta a esa interrogante partirá también la posibilidad de ejercer un verdadero equilibrio al PRI como bancada, y a la nueva administración estatal, también de filiación priista. El reto que tienen tanto el PRD, como Morena y el PT será actuar en congruencia con ciertas líneas no necesariamente para entorpecer cualquier medida que impulse el Ejecutivo, como tampoco para terminar siendo comparsa de éste; más bien, la congruencia tendría que apuntar a una oposición no confrontada entre sí, que fuera capaz de generar el margen de concertación que justamente tratará de romper el PRI para tener una Legislatura más cómoda.

LA IZQUIERDA, A PRUEBA

Al final, ¿quién de ellos tendrá la capacidad de asumir el liderazgo en general de la izquierda opositora en Oaxaca? La bancada perredista está destinada a quedar bajo el liderazgo o de Carol Antonio o de Eva Diego —por ser dos que ganaron su curul por mayoría y que cuentan con más experiencia parlamentaria, frente al reparto de tribus que fue la lista plurinominal final de ese partido—; la de Morena no refleja aún un derrotero claro sobre su posible liderazgo cameral; y la del PT, indiscutiblemente será coordinada por Jesús Romero López, que demostró ser uno de los pocos incondicionales de Robles Montoya en todo este periplo. ¿Quién de ellos tendrá la suficiente convicción y la fuerza para no caer en los extremos, y demostrar que, juntos o separados, pueden seguir siendo una opción democrática sólida para Oaxaca?

El régimen hoy paga el costo de conformar un gobierno de parcelas

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Murat-Cue

+ Derrota, efecto de permisividad e impermeabilidad ante corrupción


Es simple y reduccionista creer que el resultado de los comicios en Oaxaca, es consecuencia de un pleito entre familias, e incluso entre facciones políticas. Aunque es innegable la existencia de esos factores en los saldos electorales, lo que es claro es que el gobierno estatal fue derrotado no sólo por Alejandro Murat y el PRI, sino también por su delirante incapacidad de entender y asumir lo que los oaxaqueños esperaban de él. En ese análisis, más que en el pleito de cacicazgos, se puede encontrar la lógica del voto ciudadano y de la reprimenda social que éste selló en sus boletas electorales.

En efecto, a la hora de la comida de ayer era ya posible ver un resultado prácticamente final de la elección de Gobernador: Alejandro Murat terminó aventajando a José Antonio Estefan Garfias por un margen decimalmente superior a siete puntos. Esto no sólo selló la victoria electoral del Abanderado priista sino que también complicaba muchísimo la viabilidad de cualquier recurso legal para impugnar el resultado de la elección. Asumiendo esto último, muchos comenzaron a buscar explicaciones, y por mucho la respuesta fácil apuntó al pleito eterno entre grupos políticos. Hay algo de eso. Aunque en realidad la mayor parte de la derrota se explica en no haber entendido los enojos —vistos como el resultado de la esperanza defraudada— de la ciudadanía.

¿De qué hablamos? De que en realidad los oaxaqueños libres —los que no son parte de una estructura electoral, y que deciden su voto en función de su decisión propia— definieron el sentido de su sufragio en función de lo que esperaron y no recibieron, y de lo que exigieron al gobierno que combatiera, pero éste no lo hizo. A partir de eso puede entenderse este resultado, que no sólo habla de un ganador contundente sino también de una sociedad polarizada y dividida que votó en diferentes vertientes al buscar formas alternativas de castigar/premiar según la visión propia con la que analizaron el escenario electoral.

En esa lógica, es evidente que al margen de los números, es claro que la mayoría de los ciudadanos castigó al candidato de la coalición PAN-PRD no específicamente por pertenecer a un linaje o jerarquía política, sino más bien por ser el candidato del régimen que no le cumplió las promesas planteadas, y que abusó de la impermeabilidad en la que basó su ejercicio público.

Es evidente que a cinco años y medio de gestión, Gabino Cué Monteagudo enfrenta todo tipo de cuestionamientos por la insatisfacción ciudadana sobre su gobierno. Pues no se trata de que, en rubros como la obra o los beneficios sociales, no haya hecho nada, sino que más bien no llenó la expectativa que él mismo generó cuando fue candidato.

En otros rubros como la corrupción, la ciudadanía asumió también que el Gobernador quedó mucho a deber no sólo por no haber perseguido y castigado con energía —como lo prometió— a los funcionarios corruptos del anterior régimen, sino porque hoy se considera que también toleró actos de corrupción dentro de su propio gobierno. El aura de impunidad con que, de cara a la ciudadanía, se conducen ex funcionarios como Netzahualcóyotl Salvatierra, Germán Tenorio Vasconcelos o Jorge Castillo Díaz, son ejemplos palmarios de cómo también los electores castigaron no al candidato, sino al gobierno del que emanó.

TOMAR NOTA

Por esa razón, si alguna tarea debió comenzar desde ayer el virtual Gobernador Electo, es la de enfrentar esos cuestionamientos ciudadanos justamente para no tropezar con la misma piedra. Más allá del pleito entre gens o grupos políticos, lo que es evidente es que el electorado oaxaqueño castigó los excesos cometidos desde el poder, y que esos excesos se reducen a temas muy concretos que ahora deberá enfrentar el nuevo gobierno para ganar la legitimidad que —es necesario decirlo— le fue regateada en las urnas.

En ese sentido, Oaxaca vivió una elección, sí, competida, pero con un resultado endeble que ahora deberá ser reforzado con acciones concretas. Ninguno de los candidatos a la Gubernatura obtuvo al menos una votación cercana a la que se obtuvo hace seis años. Gabino Cué ganó la elección de 2010 con más de 700 mil votos. Hoy nadie consiguió esa cifra por haber sido una elección de tercios; pero eso mismo refleja el hecho de que la ciudadanía buscó diversas opciones para tratar de resolver su propio dilema sobre el sentido de su voto, y que finalmente hubo un resultado pero menos sólido que el de hace seis años.

Por eso Alejandro Murat debe trabajar a fondo en el combate a la corrupción, y en el establecimiento de medidas de control para quienes integren su gobierno. Él no está en condiciones de simular —como lo hace ahora el gobierno federal, en contubernio con los dos principales partidos de oposición— que atiende el reclamo ciudadano sobre la corrupción y la impunidad; y tampoco estará en condiciones de pretextar sobre la falta de resultados en su gobierno y en los compromisos que asumió de frente con la ciudadanía.

APRENDER DEL PASADO

Se trata, en buena medida, de eso; pero no sólo de que Murat tome nota, y vaya a resolver los temas que no pudo enfrentar el gobierno saliente. Se trata, más bien, de asumir que Oaxaca sí se puede incendiar —ya ocurrió en 2006— cuando el hartazgo ciudadano llega a ciertos límites. La endeble legitimidad que dejaron las urnas, es el primer indicador de que se debe aprender del pasado; que no debe ganar la soberbia, ni creer que lo difícil era ganar la elección. Lo realmente complejo será gobernar. El reto de verdad, apenas viene.

El día después de los comicios: que nadie abuse de las expectativas

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Oaxaca

+ Oaxaca enfrenta retos que no merecen el oportunismo del ganador


Al margen de quién haya sido el ganador de la jornada electoral de ayer, lo que a todos nos debe quedar claro es que, para los siguientes seis años, Oaxaca necesita un gobernante responsable y serio que comience por aprender de los errores de quienes ejercen, y han ejercido el poder en la entidad. La ciudadanía no merece seguir viviendo en medio de la demagogia, del discurso fácil y de las promesas inalcanzables. Eso debe comenzar desde hoy, y por ello es fundamental distinguir esos retos primarios que tendrá quien resulte ganador de esta contienda electoral.

En efecto, es evidente que para los partidos y candidatos, lo primero que debe quedar claro es que la contienda electoral terminó ayer, y que hoy lo que sigue —y regresa al foco de la atención— son los problemas de Oaxaca. Hay quien falsamente supone que todo se reduce a los procesos electorales, y que un gobierno se trata sólo de ganar o perder en las urnas. Quien da por válido ese análisis limitado, deliberadamente deja de ver que más allá de los resultados y los comicios, lo que hay son problemas y realidades que deben ser enfrentados no con estructuras electorales, sino con trabajo de gobierno y con visión de Estado. A partir de hoy, eso es lo que debe contar para Oaxaca. ¿De qué hablamos?

De que, en primer término, el ganador de la jornada comicial de ayer domingo, debe asumir desde hoy que su oferta de trabajo frente a la ciudadanía oaxaqueña —ayer concluyó su faceta de electorado— debe estar alejada de las expectativas fantasiosas y que más bien debe tener apego a la realidad y lo que se puede hacer en las tareas de gobierno. Hace seis años aprendimos todos la dura lección de las promesas irrealizables, que fueron hechas en medio de la borrachera democrática del triunfo electoral. En 2010, Gabino Cué como gobernador Electo prometió a los oaxaqueños una larga lista de asuntos que al cabo del tiempo terminaron por no ocurrir.

¿Olvidamos ya esas promesas? Vale la pena repasar algunas. Pues Gabino Cué prometió, por ejemplo, ir en contra de todos los actos de corrupción por los que fue cuestionado su antecesor, Ulises Ruiz, y por los que de hecho perdió los comicios de 2010. Cué dijo en aquel momento que iría en contra de todas las personas que se habían excedido en el ejercicio de sus funciones. Pero a seis años de distancia quedó claro que nada de esto ocurrió no sólo por la incapacidad de los servidores públicos de esta administración para acreditar los actos ilegales cometidos por los funcionarios del gobierno anterior, sino también por la falta de voluntad para verdaderamente hacerlo.

Hace seis años, Gabino Cué prometió que Oaxaca abatiría sus márgenes de pobreza, marginación e inmovilidad económica. Nada de esto ocurrió en la medida que había sido prometido. Y lo grave en esto, no es que en Oaxaca no haya habido obras o trabajo de gobierno; más bien, el problema fue que en su momento el Gobernador Electo hizo promesas muy superiores a lo que su gobierno, o cualquier otro, podría cumplir. Y por eso, para la ciudadanía nunca fue suficiente el poco o mucho trabajo de gobierno realizado, porque siempre se esperó mucho más, de lo materialmente posible.

GANAR CON RESPONSABILIDAD

Es claro que si es responsable y claro de sus tareas por venir, el ganador de los comicios de ayer domingo apenas si tendrá tiempo para festejar su triunfo, y después tendrá que ponerse a trabajar con todo denuedo para conformar los planes y programas de gobierno con los que ejercerá su mandato a partir del 1 de diciembre. Oaxaca es todo menos un día de campo; y sus problemas merecen a un ganador responsable y claro de lo que a partir de ahora le corresponde hacer.

Por ejemplo, de entrada toda la estructura gubernamental necesita pasar por un proceso profundo de revisión y reestructuración institucional. Siempre fue evidente que esta administración saliente tuvo muchos problemas de funcionamiento, derivado de que su estructura fue pensada —si es que realmente fue producto de la razón— siempre en función del pago de las parcelas políticas a los partidos aliancistas. Siempre fue común ver que el gobierno funcionaba en bloques, y que siempre estaban enfrentados unos con otros. ¿La razón? Que las dependencias gubernamentales fueron entregadas con criterios eminentemente partidistas. Y que eso generaba un enfrentamiento y una medición de fuerzas constante entre sus titulares e integrantes.

Otro de los problemas estructurales que debían comenzar a revisar desde hoy, es el hecho de que el gobierno estatal funcionó, durante estos casi seis años, a partir de una lógica de no “repetir” los modelos de las administraciones anteriores. Al pensar de esa forma poco estructurada, crearon verdaderos Frankensteins que sólo demuestran esa inoperancia. Dependencias como la Secretaría de Desarrollo Social y Humano, el Coplade testimonial, la exorbitante Subsecretaría de Planeación de Finanzas, o la Secretaría del Trabajo, fueron resultado de esa lógica en la que se crearon dependencias pensando en cómo desaparecer las estructuras anteriores, pero sin considerar que lo creado podía resultar peor que lo que tanto repudiaban.

¿VACACIONES? EN 2022

Sí. Aunque haya un resultado contundente de la jornada electoral, nadie debe pensar en “vacaciones” o “descanso”. El ganador debe ponerse a trabajar. Y los derrotados también. Oaxaca necesita, con urgencia, a la oposición firme y congruente que hasta ahora no ha existido, y que más bien se dedicó, de tiempo completo, a ser pelele del poderoso en turno.

La zona metropolitana sigue siendo un asunto relegado

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+ Municipios problemáticos: no tienen un remedio cercano


Es preocupante la forma en que la discusión pública sobre la capital oaxaqueña y sus municipios aledaños, fue tan anodina y evasiva a lo largo de la campaña electoral que terminó hace dos días. Aunque hubo mucho ruido, lugares comunes y promesas demagógicas, los habitantes de este sector —que debía ser considerado desde hace mucho como una auténtica zona metropolitana— nuevamente nos quedamos esperando por lo menos algún esbozo de la indispensable integración de los problemas y las soluciones que, al menos parcialmente, debieron plantear todos aquellos que aspiran a gobernar los más de 20 municipios que constituyen esa zona.

En efecto, es lamentable la forma en cómo las campañas electorales en el ámbito municipal fueron ruidosas y llenas de apariencias, pero con una total carencia de propuestas integradoras, y capacidad de planteamiento de los problemas reales que enfrenta este conjunto de municipios, cuyas dolencias no terminan donde los límites territoriales de cada demarcación. Oaxaca y sus municipios conurbados enfrentan profundos problemas comunes. Pero nadie se atrevió, o quiso, hablar de ellos. Y es entendible: hoy es claro que ninguno de los políticos que aspiran a ser gobernantes, tiene ánimos de hacer compromisos más allá de las conveniencias electorales.

En ese sentido, resulta que Oaxaca de Juárez enfrenta importantes problemas que esperan una solución integral, y que van desde el ambulantaje hasta el manejo de la basura, o la contaminación ambiental, que nadie sabe en qué estado se encuentra. La capital está —literalmente— pegada a por lo menos veinte municipios con los que comparte otros problemas como la inseguridad, la gobernabilidad, la salud y la proliferación de flagelos sociales que van desde el narcomenudeo hasta los abundantes giros negros.

En ese escenario, quienes aspiran a ser gobernantes del municipio de Oaxaca de Juárez, se limitaron a hablar de las “grandezas” de la ciudad, ignorando —deliberadamente— que la capital es mucho más que el Centro Histórico o el Patrimonio Cultural de la Humanidad, y que un verdadero ánimo de generar un gobierno de avanzada, tendría que pasar por la toma del liderazgo para articular acciones con las autoridades de todos los municipios conurbados, con el objeto de abatir problemas concretos con la colaboración y las acciones de todos. Lejos de eso, el ánimo fue el de seguir viendo a la capital de Oaxaca como una ínsula, en la que los problemas son manejables y en los que nadie más que una solitaria autoridad municipal tiene injerencia.

LOS CONURBADOS, PEOR

Oaxaca de Juárez tiene vecinos incómodos como Santa Lucía del Camino, Santa Cruz Xoxocotlán, y varios otros que no son sino focos de problemas, que tampoco tienen para cuándo solucionarse.

En Xoxo, por ejemplo, hay un verdadero flagelo en las autoridades municipales salientes, que no sólo pervirtieron el sentido de comunidad que había en ese municipio —eso lo transformaron en bailes populacheros— sino que además le han venido trasladando a Oaxaca de Juárez muchos de los asuntos que ellos no pueden resolver.

Xoxocotlán es el municipio dormitorio más importante de la capital. Pero lejos de vislumbrar soluciones concretas a sus propios problemas, se ha dedicado a trasladarle esos costos —ambulantaje, inseguridad, giros negros, autotransporte anárquico, etcétera— a una capital que ya de por sí está abrumada por tantos asuntos —propios y ajenos— que no tiene capacidad de enfrentar.

El caso de Santa Lucía del Camino es peor. Galdino Huerta Escudero resultó ser peor gobernante que Omar Blas, Alejandro Díaz o Pedro Cabañas, porque cada uno de ellos al menos encubrió su corrupción en la aparente ingobernabilidad que había en sus gestiones. Huerta, lejos de ellos, asumió el poder repartiendo prebendas, pero todas las hizo con cargo a la ciudadanía, y a las pocas fuentes de empleo y economía que existen en esa demarcación. Por eso, a plena luz del día y a la vista de todos, Huerta dedicó su gestión a exprimir, esquilmar y agraviar a la ciudadanía con un gobierno que, además, se dedicó a seguir promoviendo la existencia de giros negros. Al final, parece que todas las maniobras con las que Huerta se enfrentó con la ciudadanía, no fueron sino la fachada para entregar el municipio a quienes promueven todo tipo de vicios.

¿Qué solución posible hay? Raúl Cruz González divagó durante toda su campaña para terminar evadiendo los temas torales de ese municipio. Tanto silencio apuntó siempre a la convalidación —y la continuación— de las grotescas prácticas inauguradas por Huerta. Y los demás candidatos no hicieron sino una triste exposición de su falta de compromiso con la ciudadanía a la que pretenden representar, y de los problemas que tendrán que enfrentar de ganar los comicios de este domingo.

Al final, de nuevo la idea de que la capital debe verse como una auténtica zona metropolitana seguirá esperando quién sabe hasta cuándo. No hay visos de que algo de eso pueda ocurrir. Y más bien tenemos que prepararnos para dos años más —o cinco— de que las autoridades administren los problemas que no pueden ni quieren resolver.

HOSTIGAMIENTO

¿No lo recordamos? El año pasado, en vísperas de la jornada electoral federal el gobierno federal decidió el envío de 15 mil elementos federales para dispersar a los maestros, que tenían tomada la Terminal de Abasto y Reparto de Pemex, en El Tule. Ahí comenzó el proceso que culminó en la confiscación del IEEPO a la Sección 22. En esa perspectiva, las actuales son sólo patadas de ahogado magisteriales. Bien vale la pena no olvidar.

¿A alguien le sorprende en Oaxaca la barbarie magisterial?

Pelonas

+ Tribunal popular de 2006: muestra de que la ley no se respeta


A pesar de lo abrumadoras que puedan parecer, las imágenes de un grupo de profesores chiapanecos simpatizantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, vejando y rapando a siete directivos por tacharlos de “traidores”, resultan ser casi cotidianas si se observan en el contexto de la lucha magisterial —y la abominable permisividad oficial— en entidades como Oaxaca. Aquí no sólo han ocurrido vejaciones como las perpetradas en el llamado “tribunal popular” instalado por la Sección 22 y la APPO en el 2006, sino muchas otras que nunca fueron sancionadas por la subordinación del gobierno a los excesos magisteriales.

En efecto, el pasado martes seis maestros —dos mujeres y cuatro varones— que ocupan cargos directivos fueron trasquilados en la ciudad de Comitán, en Chiapas, por integrantes de organizaciones campesinas, quienes los hicieron caminar descalzos y les colocaron cartulinas con leyendas como traidores a la patria y charros. Según la información, el supervisor de la zona 006, Armando Castellanos Aguilar, uno de los afectados, quien lleva cerca de 50 años en el magisterio, relató que durante hora y media fueron agredidos verbalmente y acusados de ser charros.

El docente explicó que había acudido a Comitán, donde está la sede de la supervisión a su cargo, para recoger documentación que le entregarían directores de escuelas con datos de profesores que no están de acuerdo con el apoyo al paro de labores del magisterio en protesta contra la reforma educativa. Agregó que luego llegaron dos maestras y tres profesores que le entregarían los documentos, porque la supervisión está cerrada. A uno de los compañeros, que está en la Coordinadora, lo cachetearon y le dijeron barbaridades.

Detalló que posteriormente los obligaron a quitarse los zapatos y los llevaron caminando más de dos kilómetros por el bulevar Belisario Domínguez, hasta la central de abasto, para que nos viera la gente. Una vez que llegaron a la central, les dijeron: Descansen, maestros, en las bancas.

“Lo que querían era que nos sentáramos para que nos quitaran el cabello”, dijo, cuestión que ocurrió a la vista de cientos de personas —representantes de medios de comunicación, incluidos— que fueron testigos de este acto de barbarie que luego fue difundido en medios informativos de la capital del país, y que por primera vez motivó reacciones de indignación por parte de sectores de la sociedad, el gobierno federal y hasta el sindicato magisterial, que rechazaron dicha práctica.

¿De verdad le queda a la sociedad no oaxaqueña, sino mexicana, indignarse hasta ahora por esos actos de barbarie cometidos por profesores y/o integrantes de organizaciones sociales, en contra de personas? Eso mismo ha ocurrido en Oaxaca docenas de veces, a la vista del público, a plena luz del día, y frente a las cámaras y micrófonos de los medios informativos —nacionales e internacionales— sin que alguien se inmutara por actos tan inadmisibles como los que vimos el martes pasado.

DOBLE MORAL

Particularmente, el Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, emitió un enérgico comunicado a propósito de los hechos de Comitán, en el que luego de condenar los actos de barbarie de la CNTE, “a los políticos, intelectuales y líderes de opinión que respaldan a la Coordinadora, el SNTE, representante legal y legítimo de los trabajadores de la educación, los convoca a que asuman una posición pública sobre estos actos”.

¿Por qué llamarlos a asumir una postura pública sobre esos actos? Porque justamente son ellos, junto con el silencio cómplice del gobierno, quienes no sólo han permitido, sino que han convalidado y justificado esas acciones cometidas durante mucho tiempo por el magisterio de la Coordinadora. Para refrendar tales prácticas, esos políticos, líderes de opinión e intelectuales han acudido a los falsos argumentos del comunitarismo, de la democracia popular y hasta de que eso es una consecuencia natural ante la cerrazón del gobierno a concederles sus exigencias o, en este caso, a instalar la mesa de diálogo con la administración federal, que en este caso es su principal demanda.

En 2006, por ejemplo, la APPO y la Sección 22 instalaron en el zócalo de la capital oaxaqueña un tribunal popular en el que, en más de una ocasión, vejaron de esa misma forma a varias personas al acusarlas de cualquier cantidad de “faltas” o actos de traición, como si ese solo hecho les diera el derecho y la legitimidad para llevar a cabo ese tipo de prácticas.

Recordemos: en 2006 ¿quién se indignó, quién se sintió ofendido por esa “barbarie” o por ese tipo de prácticas abominables por parte de un movimiento popular que era respaldado por todos aquellos que, en la visión más estrecha e ignominiosa que se pueda uno imaginar, asumían que sólo las autoridades violan derechos humanos, y que por ende esos actos eran “otra cosa” pero no las evidentes transgresiones a la dignidad y los derechos fundamentales de aquellas personas que en aquellos años —en muchos episodios— fueron blanco de la irracionalidad de los que, como ahora, en nombre de la lucha popular cometían actos indecibles contra los ciudadanos? Ojalá respondieran aquellos que sólo guardan silencio.

SILENCIO

En silencio estaremos tres días luego del ruidero que fueron las campañas. Ruido estéril en el que apenas hubo algunos destellos de propuestas, pero muchos más candidatos cobardes que decidieron cobijarse tras las “campañas grandes” de Gobernador. ¿Servirá este periodo? El ciudadano, convertido en elector, tendrá la palabra.

Terminan las campañas, y la guerra de lodo, intacta

Redes sucias

+ Necesitamos más propuestas y menos confrontación


Hoy terminan las campañas y el resultado es, a pesar del endurecimiento de las normas, una feroz guerra de lodo, en medio de una enorme aridez de propuestas y civilidad por parte de partidos y candidatos. Ante resultados de esta magnitud, habrá que preguntarse qué tan útiles pueden ser las reformas legales sucesivas cuando no existe responsabilidad por parte de quienes ponen en marcha los mecanismos electorales, y quienes participan en ellos. Junto a ello, habrá también que ver que la transformación de la guerra electoral apenas si es el preludio de lo que será el proceso electoral para renovar los poderes Ejecutivo y Legislativo federal, dentro de sólo dos años.

En efecto, el proceso electoral de Oaxaca no se puede ver como una arena aislada, sino como parte importante del proceso electoral más amplio y trascendente, previo a los comicios presidenciales de 2018. En el país se juegan doce gubernaturas, y de ellas sólo en dos existe una competencia electoral moderada por tener un ganador enfilado. En las otras diez gubernaturas que están en juego —Oaxaca entre ellas—, hay una enorme lucha entre varios partidos por lograr el triunfo en los comicios de este domingo. Esa competencia trajo consigo una guerra sucia que, a estas alturas —y de cara a las nuevas reglas electorales, que se supone que en gran medida fueron hechas para evitar estas situaciones— parece irremediable.

¿De qué hablamos? De una realidad palmaria y preocupante: que la guerra sucia entre partidos y candidatos, que tanto se ha tratado de inhibir con el endurecimiento sucesivo de la reglamentación electoral, sólo se trasladó de arena: pasó de los medios tradicionales y de las tácticas a ras de suelo, a la incontrolable arena virtual. Para todos es común encontrar en las redes sociales al mayor escenario de la disputa entre candidatos y partidos, pero fundamentalmente en cuanto a campañas negras.

Ese —que es un espacio por naturaleza incontrolable— se volvió el escenario de todos los denuestos, descalificaciones y “filtraciones”, que antes se daban a conocer a través de la radio o la televisión, e incluso a través de panfletos que se mandaban a imprimir para dar a conocer masivamente una historia oculta, un “escándalo” o la filtración de una conversación privada cuya grabación habría sido obtenida por medio de escuchas ilegales.

El asunto no es menor: en gran medida, las dos últimas grandes reformas político electorales nacionales tuvieron como finalidad acotar esos espacios, pero sólo trasladaron el denuesto a la arena virtual. Pues resulta que, dejando tuncas esas reformas, los partidos y candidatos nunca asumieron que la parte subjetiva del éxito de esas reformas, radicaba justamente en evitar la posibilidad de trasladar de espacio los ataques por los que fue prohibida la publicidad comprada con recursos privados en radio y televisión, para la difusión de campañas negras.

Hoy, por eso, vemos que en las redes sociales más populares hay una guerra feroz, todavía más agresiva que cualquiera que se hubiera podido ver en los mejores tiempos de la radio o la televisión como vehículos de transmisión de esas descalificaciones; y con un mayor grado de accesibilidad dado que la compra de pautas y espacios en redes sociales es tan penetrante e influyente como en su tiempo fueron los medios electrónicos, pero a un precio que ni siquiera es comparable con lo que costaba inundar de spots la radio y la televisión, cuando los partidos, los candidatos, y los particulares, tenían acceso a la compra de espacios para fines electorales.

ESTREMECEDOR PRELUDIO

Hoy nadie tiene empacho en recibir —con gusto y morbo— la filtración de conversaciones telefónicas obtenidas por medios ilegales. A nadie le sorprende que las redes sociales estén inundadas de “anuncios sugeridos” en los que el contenido son audios o video que abiertamente buscan descalificar a un candidato, a través de la agresión, la burla, la discriminación, la segregación o la calumnia. ¿Ese es, al final, el resultado de las complejas y costosas reformas políticas, y las transformaciones que han sufrido todas las instituciones electorales del país? Parece que sí.

El problema es que todo esto es preámbulo de la elección presidencial que, si algo extraordinario no ocurre, terminará desarrollándose en los mismos términos —y más agresivos— que los comicios que hemos visto hasta ahora. Lejos de suponer que aquella será una elección menos agresiva, en realidad debe verse que en los comicios estatales los “incentivos” —es decir, los intereses— son relativamente pocos frente a todo lo que representa la presidencia del país. Por esa razón, lo que más puede esperarse es que ésta sea apenas una competencia preparatoria de la ferocidad que habrán de tener los comicios federales de 2018.

AUTORIDAD FICTICIA

Y por si algo hiciera falta, habrá que irle exigiendo al Instituto Nacional Electoral, que asuma con responsabilidad la monserga que ha sido, para todos, la titubeante actuación del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca, ahora dependiente de la autoridad nacional electoral: como nunca antes, hoy vemos una autoridad electoral que se desacredita con sus errores, que trastabillea hasta cuando no hay conflicto, y que ha sido una entidad incapaz de estar a la altura de la demanda de estabilidad y certeza que tanto le urgen a este lastimado proceso electoral que hoy llega a su fin.

CNTE sí va con Morena: los radicales oficializaron su alianza

CNTE

+ Protestas de S22, una pantalla; van por “abrogación de la ley”


Ayer, la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) difundió en su página oficial un documento en el que pide orientar el voto hacia Morena el próximo 5 de junio. Este hecho no sólo confirma la alianza tácita que habían mantenido con Andrés Manuel López Obrador, sino sobre todo pone en evidencia la desesperación de la dirigencia magisterial por la poca participación en sus protestas de cara a la jornada electoral, y su decisión de no seguir cuidando las apariencias ante la demagógica oferta que el tabasqueño vino a hacerles a Oaxaca en los albores de la campaña electoral.

En efecto, ayer mediante un comunicado en el sitio web cencos22oaxaca.org, la Sección 22 del SNTE estableció que darán el voto de castigo a los partidos que firmaron el Pacto por México y que avalaron las reformas estructurales. En dicho documento, reconocen en Morena el partido que ha planteado el apoyo total al magisterio, no solamente a la Sección 22, si no al magisterio nacional.

Del mismo modo establecen “el rechazo total a las reformas estructurales y en especial a la mal llamada reforma educativa”, e instruye a su base “tener cuidado con el cinismo de los partidos que hoy en la coyuntura electoral pretenden con sus declaraciones confundir al gremio magisterial y a la ciudadanía, dando un falso respaldo al movimiento”. Y acuerdan brigadas en cada uno de los 37 sectores y con anticipación al 5 de junio, “llegar a cada delegación y centro de trabajo para orientar el voto por el partido que se ha comprometido con el magisterio y el pueblo”.

¿Qué les prometió Andrés Manuel López Obrador? Si recordamos, el 21 de marzo pasado el tabasqueño firmó con maestros de la CNTE —sin la presencia de la dirigencia seccional— un convenio para ir juntos en contra de las reformas estructurales, principalmente la Educativa. Obrador dijo en aquella ocasión, que este acuerdo “es para fortalecer la educación pública de Oaxaca”. Asimismo, lamentó que el Gobierno de Oaxaca “quiera implementar una Reforma Educativa sin el consenso de los maestros”, y dijo que de ganar Morena la gubernatura “se va a detener por completo la injusta campaña de desprestigio en contra de las maestras y los maestros (…) y Oaxaca dejará ser un escenario de conflicto y será laboratorio para la educación en el país”, remató.

AMLO dijo que el actual convenio buscará llevar un programa de transformación social y educativa para los oaxaqueños; que buscarán desde el Gobierno del Estado impulsar una nueva ley apegada al PTEO y buscarán la cancelación de la reforma educativa en Oaxaca.

Asimismo dijo que crearía la Secretaría de Educación Pública, que será dirigido por un personaje nombrado por una terna que presentará el magisterio y que tendrá como requisito que sea originario de la entidad y con una licenciatura en pedagogía o en escuela normal. Resaltó que de llegar a la gubernatura será el cese a la represión, además de que se pagarán los sueldos a los profesores y se buscará la libertad de los presos políticos. Pero, eso sí, este convenio tuvo como objetivo principal votar por los candidatos de Morena el próximo 5 de junio.

A la distancia, es evidente a la luz de las promesas del tabasqueño, de la deslucida protesta magisterial, y de la incapacidad para generar la exigida mesa de diálogo con el gobierno federal, a la CNTE no le quedaba más que oficializar su alianza con López Obrador. Ahora faltará ver —según su convocatoria real— qué capacidad tendrá para acercarle votos a los candidatos de ese partido.

PROTESTAS SIN CONVOCATORIA

Estábamos acostumbrados a ver a un movimiento magisterial de masas, con miles de personas protestando disciplinadamente, y a muchas más respaldado al movimiento magisterial desde distintos ámbitos. Hoy, frente a sus protestas (aparentes), debemos preguntarnos por qué más del 95 por ciento de las escuelas están abiertas; por qué los estudiantes normalistas no están “coberturando” las movilizaciones magisteriales, y por qué la CNTE decidió romper con sus principios rectores para “orientar” abiertamente el voto magisterial hacia el Movimiento de Regeneración Nacional.

La respuesta es simple: a pesar de la presencia que están tratando de demostrar en Oaxaca es evidente que la lucha magisterial atraviesa por una seria crisis de convocatoria y de capacidad de presión, que se ve reflejada en lo representativas —testimoniales— que han sido sus movilizaciones más recientes, y de la baja convocatoria que han logrado para cumplir con el programa de acción que se propuso la Coordinadora para esta jornada de protestas.

Pues resulta que, en solitario, la CNTE se resiste a reconocer que ahora no han podido convocar a todas sus bases tradicionales; que, en efecto, la reforma educativa les arrebató el control administrativo y económico de los docentes; que los normalistas —que eran cabeza de playa de sus protestas— ahora están ausentes porque asumieron que no tienen otro camino para obtener un empleo, que reconocer las nuevas reglas; y que, en última instancia, hoy ya no tienen otra forma de presionar al gobierno federal para que instale la mesa de negociación sino a partir de la decisión (electoral) de la alianza con López Obrador.

APUESTAS

Morena en Oaxaca apuesta a tener una bancada que logre superar al PRD, y que sea el contrapeso de la izquierda al siguiente gobierno; la Sección 22 quiere su mesa de diálogo. Ayer, AMLO fue el oportunista; hoy, la CNTE parece que pasó de tiburón a rémora de sus nuevos aliados formales.