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¿A alguien le sorprende en Oaxaca la barbarie magisterial?

Pelonas

+ Tribunal popular de 2006: muestra de que la ley no se respeta


A pesar de lo abrumadoras que puedan parecer, las imágenes de un grupo de profesores chiapanecos simpatizantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, vejando y rapando a siete directivos por tacharlos de “traidores”, resultan ser casi cotidianas si se observan en el contexto de la lucha magisterial —y la abominable permisividad oficial— en entidades como Oaxaca. Aquí no sólo han ocurrido vejaciones como las perpetradas en el llamado “tribunal popular” instalado por la Sección 22 y la APPO en el 2006, sino muchas otras que nunca fueron sancionadas por la subordinación del gobierno a los excesos magisteriales.

En efecto, el pasado martes seis maestros —dos mujeres y cuatro varones— que ocupan cargos directivos fueron trasquilados en la ciudad de Comitán, en Chiapas, por integrantes de organizaciones campesinas, quienes los hicieron caminar descalzos y les colocaron cartulinas con leyendas como traidores a la patria y charros. Según la información, el supervisor de la zona 006, Armando Castellanos Aguilar, uno de los afectados, quien lleva cerca de 50 años en el magisterio, relató que durante hora y media fueron agredidos verbalmente y acusados de ser charros.

El docente explicó que había acudido a Comitán, donde está la sede de la supervisión a su cargo, para recoger documentación que le entregarían directores de escuelas con datos de profesores que no están de acuerdo con el apoyo al paro de labores del magisterio en protesta contra la reforma educativa. Agregó que luego llegaron dos maestras y tres profesores que le entregarían los documentos, porque la supervisión está cerrada. A uno de los compañeros, que está en la Coordinadora, lo cachetearon y le dijeron barbaridades.

Detalló que posteriormente los obligaron a quitarse los zapatos y los llevaron caminando más de dos kilómetros por el bulevar Belisario Domínguez, hasta la central de abasto, para que nos viera la gente. Una vez que llegaron a la central, les dijeron: Descansen, maestros, en las bancas.

“Lo que querían era que nos sentáramos para que nos quitaran el cabello”, dijo, cuestión que ocurrió a la vista de cientos de personas —representantes de medios de comunicación, incluidos— que fueron testigos de este acto de barbarie que luego fue difundido en medios informativos de la capital del país, y que por primera vez motivó reacciones de indignación por parte de sectores de la sociedad, el gobierno federal y hasta el sindicato magisterial, que rechazaron dicha práctica.

¿De verdad le queda a la sociedad no oaxaqueña, sino mexicana, indignarse hasta ahora por esos actos de barbarie cometidos por profesores y/o integrantes de organizaciones sociales, en contra de personas? Eso mismo ha ocurrido en Oaxaca docenas de veces, a la vista del público, a plena luz del día, y frente a las cámaras y micrófonos de los medios informativos —nacionales e internacionales— sin que alguien se inmutara por actos tan inadmisibles como los que vimos el martes pasado.

DOBLE MORAL

Particularmente, el Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, emitió un enérgico comunicado a propósito de los hechos de Comitán, en el que luego de condenar los actos de barbarie de la CNTE, “a los políticos, intelectuales y líderes de opinión que respaldan a la Coordinadora, el SNTE, representante legal y legítimo de los trabajadores de la educación, los convoca a que asuman una posición pública sobre estos actos”.

¿Por qué llamarlos a asumir una postura pública sobre esos actos? Porque justamente son ellos, junto con el silencio cómplice del gobierno, quienes no sólo han permitido, sino que han convalidado y justificado esas acciones cometidas durante mucho tiempo por el magisterio de la Coordinadora. Para refrendar tales prácticas, esos políticos, líderes de opinión e intelectuales han acudido a los falsos argumentos del comunitarismo, de la democracia popular y hasta de que eso es una consecuencia natural ante la cerrazón del gobierno a concederles sus exigencias o, en este caso, a instalar la mesa de diálogo con la administración federal, que en este caso es su principal demanda.

En 2006, por ejemplo, la APPO y la Sección 22 instalaron en el zócalo de la capital oaxaqueña un tribunal popular en el que, en más de una ocasión, vejaron de esa misma forma a varias personas al acusarlas de cualquier cantidad de “faltas” o actos de traición, como si ese solo hecho les diera el derecho y la legitimidad para llevar a cabo ese tipo de prácticas.

Recordemos: en 2006 ¿quién se indignó, quién se sintió ofendido por esa “barbarie” o por ese tipo de prácticas abominables por parte de un movimiento popular que era respaldado por todos aquellos que, en la visión más estrecha e ignominiosa que se pueda uno imaginar, asumían que sólo las autoridades violan derechos humanos, y que por ende esos actos eran “otra cosa” pero no las evidentes transgresiones a la dignidad y los derechos fundamentales de aquellas personas que en aquellos años —en muchos episodios— fueron blanco de la irracionalidad de los que, como ahora, en nombre de la lucha popular cometían actos indecibles contra los ciudadanos? Ojalá respondieran aquellos que sólo guardan silencio.

SILENCIO

En silencio estaremos tres días luego del ruidero que fueron las campañas. Ruido estéril en el que apenas hubo algunos destellos de propuestas, pero muchos más candidatos cobardes que decidieron cobijarse tras las “campañas grandes” de Gobernador. ¿Servirá este periodo? El ciudadano, convertido en elector, tendrá la palabra.

Terminan las campañas, y la guerra de lodo, intacta

Redes sucias

+ Necesitamos más propuestas y menos confrontación


Hoy terminan las campañas y el resultado es, a pesar del endurecimiento de las normas, una feroz guerra de lodo, en medio de una enorme aridez de propuestas y civilidad por parte de partidos y candidatos. Ante resultados de esta magnitud, habrá que preguntarse qué tan útiles pueden ser las reformas legales sucesivas cuando no existe responsabilidad por parte de quienes ponen en marcha los mecanismos electorales, y quienes participan en ellos. Junto a ello, habrá también que ver que la transformación de la guerra electoral apenas si es el preludio de lo que será el proceso electoral para renovar los poderes Ejecutivo y Legislativo federal, dentro de sólo dos años.

En efecto, el proceso electoral de Oaxaca no se puede ver como una arena aislada, sino como parte importante del proceso electoral más amplio y trascendente, previo a los comicios presidenciales de 2018. En el país se juegan doce gubernaturas, y de ellas sólo en dos existe una competencia electoral moderada por tener un ganador enfilado. En las otras diez gubernaturas que están en juego —Oaxaca entre ellas—, hay una enorme lucha entre varios partidos por lograr el triunfo en los comicios de este domingo. Esa competencia trajo consigo una guerra sucia que, a estas alturas —y de cara a las nuevas reglas electorales, que se supone que en gran medida fueron hechas para evitar estas situaciones— parece irremediable.

¿De qué hablamos? De una realidad palmaria y preocupante: que la guerra sucia entre partidos y candidatos, que tanto se ha tratado de inhibir con el endurecimiento sucesivo de la reglamentación electoral, sólo se trasladó de arena: pasó de los medios tradicionales y de las tácticas a ras de suelo, a la incontrolable arena virtual. Para todos es común encontrar en las redes sociales al mayor escenario de la disputa entre candidatos y partidos, pero fundamentalmente en cuanto a campañas negras.

Ese —que es un espacio por naturaleza incontrolable— se volvió el escenario de todos los denuestos, descalificaciones y “filtraciones”, que antes se daban a conocer a través de la radio o la televisión, e incluso a través de panfletos que se mandaban a imprimir para dar a conocer masivamente una historia oculta, un “escándalo” o la filtración de una conversación privada cuya grabación habría sido obtenida por medio de escuchas ilegales.

El asunto no es menor: en gran medida, las dos últimas grandes reformas político electorales nacionales tuvieron como finalidad acotar esos espacios, pero sólo trasladaron el denuesto a la arena virtual. Pues resulta que, dejando tuncas esas reformas, los partidos y candidatos nunca asumieron que la parte subjetiva del éxito de esas reformas, radicaba justamente en evitar la posibilidad de trasladar de espacio los ataques por los que fue prohibida la publicidad comprada con recursos privados en radio y televisión, para la difusión de campañas negras.

Hoy, por eso, vemos que en las redes sociales más populares hay una guerra feroz, todavía más agresiva que cualquiera que se hubiera podido ver en los mejores tiempos de la radio o la televisión como vehículos de transmisión de esas descalificaciones; y con un mayor grado de accesibilidad dado que la compra de pautas y espacios en redes sociales es tan penetrante e influyente como en su tiempo fueron los medios electrónicos, pero a un precio que ni siquiera es comparable con lo que costaba inundar de spots la radio y la televisión, cuando los partidos, los candidatos, y los particulares, tenían acceso a la compra de espacios para fines electorales.

ESTREMECEDOR PRELUDIO

Hoy nadie tiene empacho en recibir —con gusto y morbo— la filtración de conversaciones telefónicas obtenidas por medios ilegales. A nadie le sorprende que las redes sociales estén inundadas de “anuncios sugeridos” en los que el contenido son audios o video que abiertamente buscan descalificar a un candidato, a través de la agresión, la burla, la discriminación, la segregación o la calumnia. ¿Ese es, al final, el resultado de las complejas y costosas reformas políticas, y las transformaciones que han sufrido todas las instituciones electorales del país? Parece que sí.

El problema es que todo esto es preámbulo de la elección presidencial que, si algo extraordinario no ocurre, terminará desarrollándose en los mismos términos —y más agresivos— que los comicios que hemos visto hasta ahora. Lejos de suponer que aquella será una elección menos agresiva, en realidad debe verse que en los comicios estatales los “incentivos” —es decir, los intereses— son relativamente pocos frente a todo lo que representa la presidencia del país. Por esa razón, lo que más puede esperarse es que ésta sea apenas una competencia preparatoria de la ferocidad que habrán de tener los comicios federales de 2018.

AUTORIDAD FICTICIA

Y por si algo hiciera falta, habrá que irle exigiendo al Instituto Nacional Electoral, que asuma con responsabilidad la monserga que ha sido, para todos, la titubeante actuación del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca, ahora dependiente de la autoridad nacional electoral: como nunca antes, hoy vemos una autoridad electoral que se desacredita con sus errores, que trastabillea hasta cuando no hay conflicto, y que ha sido una entidad incapaz de estar a la altura de la demanda de estabilidad y certeza que tanto le urgen a este lastimado proceso electoral que hoy llega a su fin.

CNTE sí va con Morena: los radicales oficializaron su alianza

CNTE

+ Protestas de S22, una pantalla; van por “abrogación de la ley”


Ayer, la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) difundió en su página oficial un documento en el que pide orientar el voto hacia Morena el próximo 5 de junio. Este hecho no sólo confirma la alianza tácita que habían mantenido con Andrés Manuel López Obrador, sino sobre todo pone en evidencia la desesperación de la dirigencia magisterial por la poca participación en sus protestas de cara a la jornada electoral, y su decisión de no seguir cuidando las apariencias ante la demagógica oferta que el tabasqueño vino a hacerles a Oaxaca en los albores de la campaña electoral.

En efecto, ayer mediante un comunicado en el sitio web cencos22oaxaca.org, la Sección 22 del SNTE estableció que darán el voto de castigo a los partidos que firmaron el Pacto por México y que avalaron las reformas estructurales. En dicho documento, reconocen en Morena el partido que ha planteado el apoyo total al magisterio, no solamente a la Sección 22, si no al magisterio nacional.

Del mismo modo establecen “el rechazo total a las reformas estructurales y en especial a la mal llamada reforma educativa”, e instruye a su base “tener cuidado con el cinismo de los partidos que hoy en la coyuntura electoral pretenden con sus declaraciones confundir al gremio magisterial y a la ciudadanía, dando un falso respaldo al movimiento”. Y acuerdan brigadas en cada uno de los 37 sectores y con anticipación al 5 de junio, “llegar a cada delegación y centro de trabajo para orientar el voto por el partido que se ha comprometido con el magisterio y el pueblo”.

¿Qué les prometió Andrés Manuel López Obrador? Si recordamos, el 21 de marzo pasado el tabasqueño firmó con maestros de la CNTE —sin la presencia de la dirigencia seccional— un convenio para ir juntos en contra de las reformas estructurales, principalmente la Educativa. Obrador dijo en aquella ocasión, que este acuerdo “es para fortalecer la educación pública de Oaxaca”. Asimismo, lamentó que el Gobierno de Oaxaca “quiera implementar una Reforma Educativa sin el consenso de los maestros”, y dijo que de ganar Morena la gubernatura “se va a detener por completo la injusta campaña de desprestigio en contra de las maestras y los maestros (…) y Oaxaca dejará ser un escenario de conflicto y será laboratorio para la educación en el país”, remató.

AMLO dijo que el actual convenio buscará llevar un programa de transformación social y educativa para los oaxaqueños; que buscarán desde el Gobierno del Estado impulsar una nueva ley apegada al PTEO y buscarán la cancelación de la reforma educativa en Oaxaca.

Asimismo dijo que crearía la Secretaría de Educación Pública, que será dirigido por un personaje nombrado por una terna que presentará el magisterio y que tendrá como requisito que sea originario de la entidad y con una licenciatura en pedagogía o en escuela normal. Resaltó que de llegar a la gubernatura será el cese a la represión, además de que se pagarán los sueldos a los profesores y se buscará la libertad de los presos políticos. Pero, eso sí, este convenio tuvo como objetivo principal votar por los candidatos de Morena el próximo 5 de junio.

A la distancia, es evidente a la luz de las promesas del tabasqueño, de la deslucida protesta magisterial, y de la incapacidad para generar la exigida mesa de diálogo con el gobierno federal, a la CNTE no le quedaba más que oficializar su alianza con López Obrador. Ahora faltará ver —según su convocatoria real— qué capacidad tendrá para acercarle votos a los candidatos de ese partido.

PROTESTAS SIN CONVOCATORIA

Estábamos acostumbrados a ver a un movimiento magisterial de masas, con miles de personas protestando disciplinadamente, y a muchas más respaldado al movimiento magisterial desde distintos ámbitos. Hoy, frente a sus protestas (aparentes), debemos preguntarnos por qué más del 95 por ciento de las escuelas están abiertas; por qué los estudiantes normalistas no están “coberturando” las movilizaciones magisteriales, y por qué la CNTE decidió romper con sus principios rectores para “orientar” abiertamente el voto magisterial hacia el Movimiento de Regeneración Nacional.

La respuesta es simple: a pesar de la presencia que están tratando de demostrar en Oaxaca es evidente que la lucha magisterial atraviesa por una seria crisis de convocatoria y de capacidad de presión, que se ve reflejada en lo representativas —testimoniales— que han sido sus movilizaciones más recientes, y de la baja convocatoria que han logrado para cumplir con el programa de acción que se propuso la Coordinadora para esta jornada de protestas.

Pues resulta que, en solitario, la CNTE se resiste a reconocer que ahora no han podido convocar a todas sus bases tradicionales; que, en efecto, la reforma educativa les arrebató el control administrativo y económico de los docentes; que los normalistas —que eran cabeza de playa de sus protestas— ahora están ausentes porque asumieron que no tienen otro camino para obtener un empleo, que reconocer las nuevas reglas; y que, en última instancia, hoy ya no tienen otra forma de presionar al gobierno federal para que instale la mesa de negociación sino a partir de la decisión (electoral) de la alianza con López Obrador.

APUESTAS

Morena en Oaxaca apuesta a tener una bancada que logre superar al PRD, y que sea el contrapeso de la izquierda al siguiente gobierno; la Sección 22 quiere su mesa de diálogo. Ayer, AMLO fue el oportunista; hoy, la CNTE parece que pasó de tiburón a rémora de sus nuevos aliados formales.

Terminación anticipada de mandato: nuevo revés de la Corte

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+ LXII Legislatura tropieza de nuevo con sus excesos y errores


Nuevamente, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) enderezó un revés a la LXII Legislatura del Congreso local, al declarar inconstitucional la figura de la terminación anticipada de mandato de los ayuntamientos regidos por el régimen de sistemas normativos internos. Esa decisión la tomaron los ministros al corroborar que el Congreso no consultó de manera previa a municipios de poblaciones indígenas sobre ese apartado, relativo a la Asamblea General Comunitaria.

En efecto, de acuerdo con la información los ministros de la Corte invalidaron el artículo 65 Bis de la Ley Orgánica Municipal, la cual sólo tendrá efecto en los municipios que promovieron las controversias, ya que no se alcanzaron los ocho votos que establece la Ley Reglamentaria de las Fracciones I y II del artículo 105 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para que la declaratoria de inconstitucionalidad tenga efectos generales. No obstante, esto representa un precedente sobre la defensa de los derechos de los pueblos indígenas, y exhibe —otra vez— al Congreso por su desaseo y falta de cuidado al emitir normas contrarias a la Constitución. Pues resulta que, por unanimidad, los ministros consideraron que para la aprobación de los preceptos antes mencionados, el Congreso oaxaqueño no respetó el derecho de consulta previa varios municipios indígenas.

Ahora bien, como antecedente vale la pena recordar que el año pasado en la reforma político-electoral se estableció la figura de la terminación anticipada de mandato, en el artículo 113 de la Constitución local. Dicho artículo establecía que la reglamentación de esa figura estaría contenida en la Ley Orgánica Municipal. Sólo que, deliberadamente, los legisladores locales metieron esa figura en la Ley de Instituciones Políticas y Procedimientos Electorales (LIPPEO) que en octubre de 2015 fue declarada inconstitucional por la Corte. Luego de esto, la Legislatura local reformó la Ley Orgánica Municipal para establecer ahí la terminación anticipada de mandato.

¿Qué decía el texto de la LIPPEO? El artículo 282 establecía que para la terminación anticipada del mandato de un ayuntamiento indígena había que recorrer un largo e intrincado camino legal, y cumplir un conjunto complejo de requisitos ante el Tribunal Estatal Electoral (TEE), únicamente para que éste autorizara la celebración de la asamblea en la cual se decidiría, mediante votación de las dos terceras partes del total del padrón de ciudadanos del municipio o comunidad, si se declaraba la terminación anticipada del mandato de sus autoridades. El resultado de dicha asamblea debía ser revisado por el TEE, quien resolvería la procedencia de la determinación y, en caso de tratarse de municipios, lo remitiría al Congreso.

Únicamente en este punto, el Congreso conservaría la facultad de continuar nombrando a los administradores municipales y autorizando la celebración de nuevos comicios. Pero básicamente perdía todo el control respecto al manejo político de los conflictos municipales, entregándolo al TEE, cuyos integrantes ya no serán designados por el Poder Judicial del Estado, sino por el Senado, y por ende ya no responderían a los intereses del régimen o los diputados en turno, y tampoco estarían sujetos a sus conocidas medidas de presión o chantaje.

FALLO TRASCENDENTE

Esta resolución es trascendente, a pesar de que los ministros ni siquiera entraron a la revisión del fondo del asunto. ¿Qué regula el artículo 65 bis, que fue declarado inconstitucional? Dicho numeral, establece que la terminación anticipada procederá únicamente cuando lo solicite el 30 por ciento del número de integrantes de la Asamblea que eligió a las autoridades, y no el 20 por ciento del total de la ciudadanía reconocida conforme al sistema normativo del municipio.

Es decir, que el Congreso redujo drásticamente el número de personas que se necesitan para pedir la revocación, para establecer que se necesita únicamente un porcentaje del número de personas que participaron en la Asamblea, independientemente de que éstas hubieran participado o no en la asamblea electiva.

Otra diferencia notable es que eliminaron completamente la participación del TEE, para remitirla al IEEPCO. Ahora será éste, y no el Tribunal y su nueva autonomía, quienes substanciarán el procedimiento y declarar su procedencia para que se realice la Asamblea.

Todo ese procedimiento, sin embargo, no sirve para decidir la terminación anticipada. Ésta únicamente ocurrirá cuando el Congreso determine, por mayoría simple, emita un decreto declarando la terminación anticipada. Y entonces sí, el Congreso nombrará al administrador municipal y —cosa que no ocurre hoy en día— “autorizará” al IEEPCO a que convoque a la Asamblea para elegir a sus nuevas autoridades.

EL CONGRESO, DE NUEVO EXHIBIDO

Es una pena que esta Legislatura esté teniendo tantos desencuentros con la Suprema Corte. En lo que va de la LXII Legislatura, el Alto Tribunal les declaró inconstitucional la reforma sobre la residencia mínima para ser candidato a Gobernador; sacó del orden jurídico prácticamente toda la legislación secundaria de la reforma electoral; declaró también inconstitucional la Ley del Consejo de Sistemas Electorales Indígenas; y ahora ocurre esta nueva declaratoria. Lo más alarmante es que nadie en el Congreso asume su responsabilidad. Ni quienes tienen el deber técnico de cuidar la constitucionalidad de lo que legislan, y ya ni pensar en quienes tienen algún tipo de responsabilidad política. Vergonzante.

Sistema Nacional Anticorrupción duerme, y a Tenorio lo exculpan

Germán Tenorio

+ Ocupan mismo mecanismo con que URO exculpó a sus funcionarios


Mientras la legislación reglamentaria del Sistema Nacional Anticorrupción chapalea en el fango legislativo federal, en Oaxaca pareciera que el grupo gobernante tiene prisa por comenzar a vacunar con impunidad a sus integrantes acusados de corrupción. A eso apunta la prisa por exonerar, a priori, a Germán Tenorio Vasconcelos, de cualquier quebranto cometido durante su gestión como titular de los Servicios de Salud de Oaxaca. En realidad, están utilizando una vía muy parecida a la que el ulisimo ocupó para dejar tranquilos a varios de sus funcionarios.

En efecto, ayer TIEMPO daba a conocer que tanto la Secretaría de la Contraloría y Transparencia Gubernamental, como la propia Secretaría de Salud, emitieron sendos documentos a través de los cuales liberan de toda responsabilidad o faltante en la dependencia durante el tiempo en que fungió como Secretario de Salud y Director de los Servicios de Salud de Oaxaca.

En el primero de los documentos —de los cuales ayer daba cuenta este diario—, la Contraloría reconoce que sobre Tenorio Vasconcelos no existe ninguna inhabilitación para el desempeño de cargos públicos de carácter estatal. Ello se refuerza con un segundo documento, emitido por Hugo Alberto Espinosa Morales, subdirector General de Administración y Finanzas de los Servicios de Salud de Oaxaca, mediante el cual hace constar que Tenorio Vasconcelos no tiene adeudo o faltante alguno relacionado con recursos financieros y patrimoniales durante el tiempo que ostentó los cargos antes descritos en los Servicios de Salud.

¿Qué indican estos dos documentos? La certeza jurídica —que no legitimidad— de que para el gobierno de Oaxaca, Tenorio no tendría responsabilidad alguna por la cual responder ante alguna instancia administrativa o judicial, de entrar su gestión a una verdadera revisión. Esto no significa que, en los meses o años siguientes, no se le pudiera iniciar algún procedimiento sancionador. Pero esos dos documentos sí son elementos importantes a su favor para establecer que, independientemente de cualquier revisión, a él ya se le habría liberado de responsabilidad por su desempeño como servidor público.

¿Qué intentan hacer? Algo muy parecido a lo que, en su momento, hizo el gobierno de Ulises Ruiz con la gran mayoría de los funcionarios de su administración, que manejaron recursos económicos sensibles y que, de una u otra forma, habrían podido tener un destino distinto al que originalmente le habría sido asignado.

En su momento, el gobierno de Ruiz, con la colaboración incluso de las instancias de fiscalización, habrían emitido documentos más o menos similares de reconocimiento de no adeudos o faltantes a favor de distintos funcionarios, con los que ya no hubo posibilidad de continuar los procedimientos administrativos en su contra por el supuesto “saqueo” que luego acusó Perla Woolrich como titular de la Contraloría estatal.

CON LA LEY A FAVOR

Respecto al enriquecimiento ilícito, el Código Penal establece sanciones importantes que, sin embargo, ni a los “saqueadores” de Ulises Ruiz se les pudo aplicar. ¿Qué dice? El artículo 217 bis A señala que comete el delito de enriquecimiento ilícito el servidor público, que con motivo de su empleo, cargo o comisión, por sí o por interpósita persona, aumente su patrimonio, sin que pueda justificar la procedencia lícita del mismo, respecto de los bienes a su nombre o de aquellos respecto de los cuales se conduzca como dueño.

Incluso, como aparente señal de dureza, el precepto señala: “respecto de los bienes que se acredite que fueron obtenidos de manera ilícita, serán decomisados a favor del Estado y pasarán a formar parte del fondo para la procuración de justicia y administración de justicia por partes iguales”.

¿Cómo se le podría aplicar una sanción —necesaria, aunque surrealista— como ésta, a un funcionario como Germán Tenorio, sobre quien el Estado oaxaqueño ya no tiene ninguna presunción ni investigación en curso respecto a presuntas conductas indebidas en su desempeño como servidor público, y al que incluso ya le extendió documentos que materialmente le servirán como una especie de “finiquito” y de liberación de toda responsabilidad en su desempeño?

Todo esto cambiará cuando entre en vigor el Sistema Nacional Anticorrupción, que pretende establecer parámetros distintos, se supone que más estrictos, para revisar el desempeño de los servidores públicos, así como lo relacionado con la situación de su patrimonio.

El pequeño gran problema es que, como si todo esto fuera una gran burla para los ciudadanos, los partidos y los diputados —alentados por quienes se resisten a que este sistema tome forma y colme la demanda de los ciudadanos de no más impunidad frente a la corrupción—, la legislación reglamentaria del Sistema Nacional Anticorrupción está verdaderamente atorada en las cámaras federales, y como ésta no existe, hasta ahora las entidades federativas tampoco tienen puntos de referencia para comenzar a delinear cómo serían sus propios sistemas estatales en la materia.

¿Al final qué queda? Impunidad por todos lados, y ex funcionarios felices porque no tendrán que rendir cuentas por su desempeño como servidores públicos.

¡REPRESIÓN!

Es lo que quisieran gritar los menguados profesores de la Sección 22 que aún protestan en Oaxaca. No lo tendrán. La —aparente— tolerancia excesiva que ayer les tuvo la Policía Federal es una muestra clara de ello. Buscan provocar y hacerse presentes de cara a los comicios del 5 de junio. Eso explica todo.

Los partidos ¿apuestan a la judicialización de la elección?

Partidos políticos

+ En pragmatismo, no es tan malo construir “un cochinero”


En este último tramo de la campaña, y de cara a la jornada electoral, los ciudadanos vemos con cierto asombro cómo algunos partidos están preparando varios escenarios alternos al del resultado electoral. Uno de los que preparan —y lo anuncian— es el de la judicialización del resultados electoral; pero hay otros que ya piensan en organizar un cochinero para apostarle a entrampar la elección. Debe haber mucha atención frente a esos signos alarmantes y amenazadores para nuestra incipiente democracia.

En efecto, entramos ya en el último trecho del proceso electoral. El próximo 1 de junio —dentro de sólo seis días— terminarán las campañas, y vendrá el periodo de veda que no es sino la antesala de la jornada electoral. Siendo esto inminente, llama mucho la atención cómo desde el propio sistema de partidos se están comenzando a elaborar las líneas discursivas que escucharemos en las semanas siguientes, y que tienen que ver con las denuncias de abusos, de utilización indebida de todo tipo de recursos, y de intervenciones indebidas del sector público en las campañas y a favor de tal o cual candidato. Esta perspectiva no es fortuita: más bien, tiene que ver con la posible preparación del enrarecimiento postelectoral.

Pues resulta que para cualquier ciudadano medianamente interesado en cómo se han desarrollado las campañas electorales, es evidente que —de nuevo— los partidos están rasando los límites de la legalidad en el desarrollo de sus campañas pero que, todos, ya pasaron desde hace mucho tiempo todos los umbrales de la legitimidad política. Los hechos de los últimos días así lo demuestran: hay una guerra feroz, descarnada e inhumana en redes sociales entre todos los candidatos; y, acaso como nunca, unos y otros han echado mano de recursos tecnológicos para convertir en un auténtico chiquero, el estrecho contexto en el que la ciudadanía participa del proceso electoral… simplemente como espectadora.

Específicamente, estas campañas electorales han estado marcadas no por las propuestas y ya ni siquiera por el trabajo proselitista de los candidatos a distintos cargos de elección popular, sino que más bien ha estado inundada de ataques, de filtraciones de conversaciones telefónicas obtenidas y difundidas ilegalmente; todos los candidatos —cada uno según sus posibilidades— le ha apostado fuertemente a la promoción de campañas negras, al denuesto del adversario y a la demostración de cuán corrupto es el otro. En el fondo, más bien todos juntos han contribuido con denuedo a  demostrar cuán impresentable es toda la política actual.

Empero, ese no es el problema, sino el escenario que le depara al proceso electoral. ¿Qué buscan? Al parecer, todos esos elementos son el preámbulo a la táctica que más de uno intentará. ¿Cuál? No la de ganar, sino de enturbiar la jornada electoral. ¿La intención? Lograr, en el mejor de los casos, la anulación del proceso electoral… y que no haya un ganador.

APUESTAS DE RIESGO

No es una buena noticia cuando los partidos políticos comienzan a hablar de la judicialización del proceso electoral. No es bueno, cuando hablan de eso en boca propia, o cuando lo denuncian del adversario. Al final de cuentas, toda judicialización implica el no reconocimiento del resultado electoral, la inconformidad, y el riesgo —importante o no— de que pueda venirse abajo todo el proceso, con el resultado de la elección como “premio” principal.

Por ejemplo, el martes el dirigente nacional del PRD, Agustín Basave, estuvo en el Senado de la República para solicitar la intervención política de la Comisión Especial de Seguimiento de los Procesos Electorales, que presidente el diputado perredista Guadalupe Acosta Naranjo. “Es una intervención política —reconoció Basave—, cuidando que las elecciones no se nos vayan a desbordar, ya hay muchos incidentes, eso es lo que vine a hacer y por eso hablé con el diputado Guadalupe Acosta Naranjo. Durango, Oaxaca, Veracruz, Quinta Roo, Tlaxcala, Tamaulipas, son los que vemos como ‘focos rojos’, probablemente Zacatecas, también. Pero, tenemos ya muchos  reportes y ya muchas denuncias en varios de estos estados”.

En esa misma lógica, hace dos días Santiago Creel afirmaba en Oaxaca que el PAN no le apuesta a alentar la judicializar; sin embargo, advirtió que en Acción Nacional no van a permitir que se burle un solo voto y “también estamos denunciando las intervenciones ilegales que ocurren a lo largo y ancho del país, particularmente la ocurrida en Oaxaca con una bodega llena de despensas porque todo eso ensucia la elección”.

En el bando contrario, están las declaraciones que han realizado en la Ciudad de México varios integrantes del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en esa misma lógica. ¿Qué significa? Que al margen de quién lo protagonice, todos ven un “cochinero” inminente, del cual uno de ellos podría salir ganador al enturbiar el proceso, deslegitimar el resultado y, en el último de los casos, conseguir que se repita el proceso electoral. ¿Quién puede ser? Cualquiera. Lo importante —y terrible— es que los que perderíamos, por partida doble, seríamos los ciudadanos.

INSISTENTES

Los profesores de la Sección 22 que no dejan de buscar la posibilidad de una respuesta gubernamental a su paro —testimonial— de labores. Por eso han buscado cerrar carreteras, comercios y oficinas públicas. Buscan coronar su papel de grupo de presión, con el que participan en cada proceso electoral. Difícilmente, en este caso, lograrán su cometido.

UABJO: Helmes sigue siendo Rector; Bautista, entre dos fuegos

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+ Martínez Neri chantajeó para ganar la mitad de la administración


Desde el arranque de su gestión, Eduardo Bautista está prácticamente solo en la rectoría de la UABJO. Al verse obligado a ceder posiciones administrativas a los factores de poder que permitieron su arribo al máximo cargo universitario, Bautista no logró acomodar a ninguno de los que pudieran considerarse como sus aliados. Por eso, a partir de ahora vivirá entre el fuego cruzado de los ex rectores Eduardo Martínez Helmes y Francisco Martínez Neri, y con la espada de Damocles pendiendo permanentemente sobre su gestión. Vale la pena revisar por qué.

En efecto, ayer en un comunicado, la administración universitaria anunció que el rector Bautista hizo los primeros nombramientos. Según la información, como secretaria General fue ratificada la maestra Leticia Mendoza Toro; como secretaria Particular, fue designada María del Refugio Caballero Merlín; como abogado General fue nombrado Héctor López Sánchez; como Contralor fue designado el contador Hilarino Aragón Matías, y el arquitecto Enrique Mayoral asumirá el cargo de Secretario Técnico.

Asimismo, se anunció que el doctor Aristeo Segura Salvador fue confirmado en la Secretaría de Planeación; que Amilcar Sosa Velasco es el nuevo Secretario Administrativo, y que la contadora Esther Jiménez Ochoa será la nueva encargada de la Secretaría de Finanzas. Para todo aquel que conozca los intríngulis universitarios, es evidente que cada uno de esos nombres revela la magnitud y el resultado de la negociación que debió entablar —con el respaldo oficial— el ex rector Martínez Helmes para permitirle el arribo a Bautista, pero también el peligro que ronda sobre él por el cruce de intereses incompatibles.

En ese sentido, de entrada se confirma lo que apuntamos en este espacio el pasado 16 de mayo, cuando apuntamos que Eduardo Bautista tendría un rectorado particularmente supeditado a demasiados ‘liderazgos’. Para lograr su triunfo —apuntamos entonces—, Abraham Martínez Alavés se vio obligado a pactar con un grupo demasiado extenso de liderazgos universitarios. Ahora tendrá que pagarle, con posiciones y recursos de la Universidad, a grupos incompatibles entre sí que querrán compartir el poder. El problema no será para los Martínez —Abraham, y su ‘familia real’— sino para Eduardo Bautista, que tendrá un gabinete no plural, sino internamente irreconciliable. Ahí no habrá política que logre conciliar intereses tan heterogéneos como los que permitieron su arribo a la rectoría. Pero esa será su realidad.

Todo esto se confirma a partir del evidente reparto que hicieron de la administración universitaria. ¿De qué hablamos? De que, para generar estabilidad, Eduardo Martínez Helmes pactó con Francisco Martínez Neri —y su nuevo aliado, Rafael Torres Valdés— la entrega de al menos cinco de las posiciones clave de la administración universitaria. Por la sola ascendencia de los nombres, es claro que las secretarías Académica, de Finanzas, de Planeación y la Administrativa, además de la Contraloría, fueron cedidas a Martínez Neri. Helmes, a su vez, sólo se habría quedado con la Secretaría Particular de la Rectoría, y con la posición del Abogado General.

¿Por qué es relevante esto?

AYUDA OFICIAL

En primer término, resalta el chantaje del que Neri hizo objeto a Martínez Helmes, pero con el que terminará siendo su cómplice, o su socio. ¿Por qué? Porque a partir del millonario quebranto financiero que tiene la Universidad —unos 250 millones de pesos, por lo menos— Neri habría exigido posiciones a cambio de no atizar las revisiones que realiza la Auditoría Superior de la Federación a las cuentas universitarias.

Neri, no lo perdamos de vista, es coordinador de la bancada perredista en la Cámara de Diputados, y la ASF es el órgano técnico de fiscalización de la Cámara baja, y por ende un órgano dependiente de San Lázaro. Así, la negociación habría sido “posiciones de control, a cambio de impunidad”. Cuestión a la que claramente cedió Martínez Helmes, aunque hipotecando el futuro de su sucesor.

En la otra parte de la negociación, Helmes se quedó con posiciones clave dentro de la Universidad, como lo es el cargo que él mismo ostentó durante dos rectorados: la Secretaría Particular, que es la puerta de entrada —y la garantía de control— de cara al Rector. Así, Helmes tendrá la certeza de conocer cada movimiento de Bautista.

Todo esto —y la denodada negativa a entablar diálogo con Silviano Cabrera y Miguel Ángel Reyes Franco— fue avalado por el gobierno estatal, que en esta ocasión no entabló diálogo a través de la Secretaría General de Gobierno sino que, por órdenes de Jorge Castillo Díaz, habría actuado a través de la Fiscalía General del Estado —llevando además de por medio, la amenaza de la integración de averiguaciones previas en contra de los inconformes con el resultado de la elección.

FUTURO INCIERTO

Sí, futuro incierto para el atribulado Eduardo Bautista, que no sabe en la que se metió. En la administración universitaria está en medio de dos fuegos: el de Martínez Neri que tiene en sus manos dos terceras partes de la estructura administrativa; y el de Martínez Helmes, que conservará espacios de control político y económico como la Dirección de Redes. No podrá aliarse más con uno que con otro; si lo hace con uno, será blanco del otro. Por eso, a menos que demuestre las virtudes políticas que aún pudiera tener escondidas, no tiene hacia dónde moverse. Y por eso mismo no le quedará más que ser un “Rector fachada”.

Oaxaca de Juárez: segundo mayor escenario de competencia electoral

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+ Elección cerrada; resultado al aire: los números no dan certeza alguna


Poco se ha analizado el reto mayúsculo que significa la elección de la próxima autoridad en el ayuntamiento de la capital oaxaqueña. Sin exagerar, este municipio significa el segundo mayor capital político a disputarse luego de la gubernatura, y pasando muy por encima de las diputaciones locales y, sin menospreciar, de cualquier otro ayuntamiento en la entidad. Si Oaxaca de Juárez es el epicentro de la actividad política en la entidad, la competencia por conquistar ese espacio es, como nunca, de pronósticos reservados.

En efecto, esta será una elección municipal atípica en la capital del Estado, por la desconcertante selección de candidatos que ocurrió en los dos principales partidos. Por un lado, en la coalición que integran el PRI-Partido Verde-Nueva Alianza, se decidieron por José Antonio Hernández Fraguas, y en la coalición PAN-PRD por el panista Sergio Bello, rompiendo con esas dos decisiones la inercia aparente de que la alcaldía citadina se la disputarían esencialmente mujeres. Esta es una cuestión relevante, aunque no precisamente por el impulso a la fuerza electoral sino porque, en apariencia, ambos bloques habrían intentado deprimir la participación y el interés del electorado.

Para explicar esa situación, sólo basta con voltear a ver a sus candidatos: por el lado priista se encuentra Hernández Fraguas, que en realidad no goza de todo el prestigio y los buenos antecedentes que presume como político y como ex gobernante de la capital. Si se recuerda, su gestión estuvo enmarcada por la intermitencia en la atención al municipio, derivada de los evidentes afanes electorales que hicieron creer a Hernández Fraguas que podía ser candidato a Gobernador. Además de eso, en su gestión no se consiguió ningún resultado relevante y tampoco hubo signos distintivos. Tan no fue así, que casi faltándole un año para terminar su trienio, Hernández Fraguas se separó definitivamente de la alcaldía para sumarse a otra campaña —la de Eviel Pérez Magaña— fallida.

El caso de Sergio Bello es tanto o más alarmante. Es un empresario hotelero que consiguió la curul —¿a la que alguien sabe si solicitó licencia?— en el Congreso local gracias no al trabajo político sino a las amistades que tiene en el Comité Ejecutivo Nacional del PAN. A decir de los mismos panistas, Bello no tiene trabajo político ni capitales electorales, además de que su desempeño como legislador local plurinominal tampoco ha tenido un solo signo distintivo como para pensar en la segunda candidatura más importante de esta contienda. ¿Qué pasó entonces? Que las dos coaliciones tomaron sus respectivas decisiones considerando al adversario. Y este fue el resultado.

No obstante, aunque pudiera parecer esto lo interesante, en realidad hay mucho más. Porque resulta que antes de Fraguas y Bello como candidatos en esta contienda, la capital de Oaxaca ya tenía su propia historia de desencuentros electorales entre esos partidos. Apenas la contienda de 2013 por la alcaldía citadina, estuvo enmarcada por la rudeza y la incapacidad de las fuerzas políticas de construir escenarios definidos.

Fue tal la polarización, que Javier Villacaña logró alzarse con la victoria en alguna medida impulsado por la división de las fuerzas coaligadas que se generó desde el gobierno estatal, por la aversión del grupo gobernante contra Luis Ugartechea como presidente saliente, y qué decir de Francisco Reyes Cervantes como abanderado de un sector panista con el que el gabinismo no sentía ningún compromiso.

DEVENIR ELECTORAL

Los resultados de la elección municipal de 2013 en la capital fueron, según el IEEPCO, los siguientes: la Coalición Compromiso por Oaxaca (PRI-Verde, que impulsó a Villacaña) obtuvo 35 mil 913 votos; la coalición Unidos por el Desarrollo (PAN-PRD-PT, que abanderó a Reyes Cervantes) logró 35 mil 282 votos. Una diferencia de sólo 631 votos, en un contexto en el que el propio gobierno estatal envió al perredista Hugo Jarquín, a dividir (y romper) el esquema de triunfo de la propia coalición, a través del Partido Unidad Popular, del que fue candidato. Jarquín obtuvo —en esa elección definida por menos de mil votos— un total de nueve mil 448 sufragios.

¿Qué es lo relevante de todo esto? Primero, que si otra hubiera sido la decisión del PAN, y ésta hubiera sido acorde con los intereses del gobierno estatal, entonces no habría habido una división de las fuerzas de izquierda y la coalición PAN-PRD habría barrido sin problemas a un priismo que aún con todos los votos que logró Villacaña no habría tenido lo suficiente para ganarle al abanderado de la otra coalición con al menos tres cuartas partes de los votos que le robó Hugo Jarquín.

Hay un segundo efecto: hoy, aún con el poco entusiasmo que generan los dos principales candidatos a la alcaldía, hay elección de Gobernador en la que, por un lado, se encuentra Alejandro Murat como candidato creciente; pero en la que, en el otro extremo, hay una coalición no dividida, en la que Bello y Jarquín juegan más o menos en el mismo carril de los intereses electorales.

ELECCIÓN INÉDITA

Por todo eso, la pregunta que debían hacerse los candidatos —y particularmente Hernández Fraguas— es qué tan sobrado puede estar en la campaña. La capital no es un territorio que fácilmente se presta a ser indulgente con el priismo. Pero la coalición lleva una carrera muy cuesta arriba con un candidato como Bello. Por eso no es exagerado afirmar que el resultado será de pronóstico reservado.

¿Por qué el Chapo Guzmán sí puede ser extraditado a EEUU?

Chapopote

+ No le aplicarían la pena de muerte; la ley mexicana lo prohíbe


El manejo informativo sobre la posible —y dicen que hasta “inminente”— extradición a Estados Unidos de Joaquín El Chapo Guzmán, genera más interrogantes que luces sobre la veracidad de esos dichos, pero sobre todo apunta a que este es un doble juego mediático para generar presión y desconcierto entre la ciudadanía. El gobierno federal mantiene viva la discusión porque sabe que uno de los temas que preocupa a la sociedad mexicana, es la posible tercera fuga del capo; y éste sabe que en la medida que pueda mantener la discusión su posible extradición, gana tiempo para seguir interponiendo recursos legales en México, y quizá hasta para negociar una pena —relativamente— benévola con la justicia de la Unión Americana.

En efecto, hace dos semanas trasladaron a Guzmán Loera del penal de máxima seguridad de El Altiplano, en el Estado de México, a un centro penitenciario federal localizado en Ciudad Juárez. En aquel momento, se dijo como rumor —hecho correr por el propio gobierno federal— que ese traslado de centro penitenciario tenía como objeto avanzar en el proceso de entrega a la justicia estadounidense. Rápidamente, los abogados del encarcelado desmintieron la versión y anunciaron que interpondrían diversos recursos legales en contra de la posible entrega a los Estados Unidos.

Todo ocurría casi al mismo tiempo, cuando el nueve de mayo el Consejo de la Judicatura Federal confirmó que el juzgado tercero de distrito de procesos penales federales en la Ciudad de México había emitido ya una opinión jurídica en el sentido de que la solicitud de extradición presentada por la Embajada de Estados Unidos ante su similar de México, cumple con todos los requisitos establecidos en el tratado de extradición celebrado entre ambas naciones.

A partir de esta resolución, reconoció el Consejo de la Judicatura, corresponderá únicamente a la Secretaría de Relaciones Exteriores dar la autorización para que se cumpla con el traslado de “El Chapo” Guzmán a EU, para lo cual cuenta con un periodo de aproximadamente un mes. Y una vez que la Cancillería autorice el traslado, la defensa del líder del Cártel de Sinaloa podría presentar un amparo que retrasaría el proceso hasta por un año más si éste se lleva hasta sus últimas consecuencias.

Es decir, que se impugne ante tribunales colegiados e incluso ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Siete días después, otro juez federal emitió una segunda opinión favorable de extradición, a partir de que son dos cortes estadounidenses las que requirieron al gobierno mexicano al capo en extradición, para que responda por los delitos cometidos en aquel país.

JUEGO DE ESPEJOS

En este punto, es claro que tanto el gobierno mexicano como la defensa de Guzmán ha barajado una especie de juego de espejos. ¿Por qué? Porque cuando recién fue ingresado a El Altiplano, la defensa jurídica de Guzmán aseguró que éste mismo había pedido que aceleraran el trámite de extradición, ya que las condiciones en las que lo tenían eran inhumanas. Hoy, esos mismos abogados dicen que El Chapo tratará de hacer valer una suspensión de amparo que tenía a su favor en contra del traslado de centro de reclusión, justamente para que lo regresen al Estado de México.

En esa misma lógica, el gobierno mexicano ha también jugado con la verdad. ¿Por qué? Porque también dolosamente, dejó correr la versión de que en Estados Unidos podrían aplicarle la pena de muerte a Guzmán Loera por los delitos que cometió en contra de ese país. Luego, dejó también correr la versión de que ya había “arreglado” con los Estados Unidos para que se le aplicara otra pena, pero no la de muerte, y que el traslado podría ocurrir dentro de algunos días. Éstas son imprecisiones manejadas deliberadamente para manipular las apariencias sobre el verdadero proceso que se le sigue al criminal para presentarlo ante la justicia estadounidense.

Pues resulta que, por ejemplo, la fracción V del artículo 10 de la Ley de Extradición Internacional señala que el Estado Mexicano exigirá para el trámite de la petición de extradición, que el Estado solicitante se comprometa: a que si el delito que se impute al reclamado es punible en su legislación hasta con la pena de muerte o alguna de las señaladas en el artículo 22 constitucional, sólo se impondrá la de prisión o cualquier otra de menor gravedad que esa legislación fije para el caso, ya sea directamente o por substitución o conmutación.

Todo esto, ocurre a partir de la lógica simple de que en todo proceso de extradición debe haber reciprocidad sobre diversas cuestiones, que van desde el hecho de que, una vez entregado a otro país, el reo sólo puede ser juzgado por los delitos por los que se solicitó la extradición; que el delito por el que se le requiere, se encuentre también tipificado en México como delito; y que no se le pueda aplicar una pena mayor a la que se le podría aplicar en nuestro país, si aquí se le juzgara por dichos delitos, entre otras.

CALDEAR LOS ÁNIMOS

En el fondo esa parece ser la intención: decir verdades a medias, presentarse como “héroes” en asuntos que están perfectamente establecidos en una ley y, en resumen, tratar de jugar con el ánimo de los mexicanos que está cada vez en un nivel mayor de descontento. Al final, eso puede explicar tantas inconsistencias no legales, sino de administración de la información, en cuanto a un asunto judicial y de soberanía, como es la extradición del Chapo Guzmán.

¿El gobierno federal dejará en el olvido sus acuerdos con los traidores?

Estefan

+ Estaba anunciado que el ulisismo iría de lleno o con Eviel, o con JAEG


Los operadores del gobierno federal hicieron una operación política por demás cuestionable con los grupos que inicialmente pretendían que el candidato del PRI a la gubernatura fuera el senador Eviel Pérez Magaña. El régimen del presidente Enrique Peña Nieto, interesado en que Oaxaca vuelva a ser un estado gobernador por el PRI, intentó una operación cicatriz que no sólo ha sido fallida sino que, además, resultó en una alianza abierta con sus adversarios políticos. ¿Todo eso quedará impune?

En efecto, hoy es claro que por una especie de atracción natural, a la campaña de José Antonio Estefan Garfias se unieron dos grupos que hoy le pesan como lozas, y que ahora más que nunca es previsible que la pueden hundir: por un lado se encuentran los intereses del “facilitador” financiero de la actual administración, Jorge Castillo Díaz; y en el otro extremo está el acuerdo que la coalición CREO trabó con un sector del priismo resentido, porque ninguno de los integrantes de su grupo fue considerado como candidato a la gubernatura.

Respecto a todo esto, no deja de llamar la atención la forma en que tanto el gobierno federal, como el CEN del PRI, han desatendido los efectos de sus acuerdos fallidos. Pues como contexto, debemos recordar que el grupo del ex gobernador Ulises Ruiz Ortiz estaba resuelto a que el candidato a la gubernatura fuera su ‘delfín’, el senador Eviel Pérez Magaña. Ellos, como bloque, estaban resueltos a lograr ese objetivo aunque, desde hace casi un año, dejaron ver que no tendrían problemas en transitar a otros proyectos políticos si no eran satisfechos en sus intereses.

De hecho, desde septiembre del año pasado, los representantes del ulisismo dejaron ver esa posibilidad a través de un mensaje constatado justo en la celebración del cumpleaños del ahora candidato a gobernador por la coalición CREO, José Antonio Estefan Garfias. A aquel evento, que fue una especie de ‘pre-destape’, acudieron varios de los integrantes del grupo del ex gobernador Ruiz, con un mensaje claro: de darse las circunstancias, abandonarían a Eviel Pérez Magaña para caminar con Estefan Garfias.

Apuntamos en aquel entonces: “El ulisismo está desatado: en un evento político, disfrazado de “un cumpleaños”, este fin de semana todos los herederos del ex gobernador Ulises Ruiz se fueron a alinear con los prospectos a la gubernatura del grupo gobernante. Dejaron ver sus dos rutas: por un lado, seguir respaldando a sus desechables “candidatos naturales” (el senador Eviel Pérez y Héctor Pablo Ramírez); y por el otro —¡lo increíble!—, buscar una alianza con el gobierno estatal, para ir contra sus adversarios domésticos del PRI. Por eso, al “cumpleaños”, todo el ulisismo fue al pase de lista. Todo. De ese tamaño son las ambiciones, cuando de tratar de regresar al poder se trata (Al Margen 30.09.2015)”.

Hoy es evidente que, por un lado, la conversación filtrada a redes sociales entre Castillo Díaz y Beatriz Rodríguez Casasnovas, no deja duda de la alianza que finalmente sí trabaron con la campaña de Estefan Garfias, pero sí deja la interrogante de qué está haciendo el gobierno federal y el PRI para contener a este grupo que, por un lado, traicionó a Alejandro Murat al prometerle que caminarían como grupo con él a cambio de posiciones administrativas; pero que también está traicionando al propio Pérez Magaña, a quien finalmente dejaron solo —en ridículo— para caminar con sus adversarios ahora convertidos en aliados.

¿Y LOS ACUERDOS?

Cuando se definió a la candidatura al gobierno de Oaxaca por el PRI, se habló de que a Pérez Magaña —entonces senador con licencia— le habrían ofrecido un importante cargo en la administración pública federal, como parte del arreglo político al interior. Dicha versión se materializó justo cuando arrancó la campaña a la gubernatura, y Pérez Magaña —que era coordinador general de campaña— fue llamado a ocupar una de las subsecretarías de Desarrollo Social del gobierno federal. luego se repartieron algunas posiciones más para —según— consolidar el acuerdo entre los dos grandes bloques priistas en la entidad.

¿Qué pasó? Que de todos modos una parte importante del ulisismo se fue a la coalición CREO para apoyar a Estefan Garfias —que quién sabe qué tan bien le caiga el “apoyo” de un grupo tan desacreditado como ese—; que, pareciera que en el equipo de campaña de Murat Hinojosa sí se dio por cierta la idea de que esa operación cicatriz funcionó; pero que, a la luz de los hechos, resultó que los ulisistas tomaron las posiciones que les dieron en el gobierno federal, desde el PRI, pero que de todos modos consumaron la traición al proyecto de recuperación de la gubernatura del Estado.

En todo esto, la pregunta es: ¿De verdad el gobierno federal se quedará inmutado ante esta doble jugada con la que, gracias a dos traiciones, se pretenden quedar con sus “pagos de marcha” por no haber obtenido la gubernatura, y con lo que puedan obtener de enquistarse en el proyecto de sus supuestos adversarios?

SIN SORPRESAS

A nadie le sorprende la difusión de historias sobre la fortuna —y los problemas con la justicia— que enfrentan Castillo y los demás operadores financieros del gobierno estatal. Desde hace años, casi cualquier persona que haya hecho negocios o prestado servicios con el gobierno, sabía que ese era el verdadero conducto para estar dentro del presupuesto. Ahora sólo se está ventilando lo que fue secreto a voces casi desde que arrancó esta administración.