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Rito: la debilidad de su proceso le ganó a sus acusadores

Bulmaro Rito Salinas y Ulises Ruíz Ortiz

+ El ulisismo gana un “activo” en su “galería de corruptos”


Debe causar mucho desconsuelo el efecto social que provoca gente como el ex titular de Coplade, Bulmaro Rito Salinas: cuando en julio del año pasado fue aprehendido por agentes de la Procuraduría General de Justicia, nadie en la sociedad, en su partido o en el ámbito político estatal, se inmutó o protestó por su captura, y menos hubo quien acusara una motivación política en el hecho; y ayer que —luego de 16 meses en prisión— se anunció su liberación caucional, las únicas manifestaciones que generó la recuperación de su libertad fueron de protesta. A pesar de todo, la realidad se impuso a la ficción sobre la aparente persecución de los “saqueadores” de las arcas estatales del gobierno de Ulises Ruiz Ortiz.

En efecto, en las primeras horas de ayer martes en redes sociales se dio a conocer, como un “trascendido” la posibilidad de que Rito Salinas hubiera abandonado, durante la madrugada, la penitenciaría de Santa María Ixcotel, donde permaneció recluido desde julio del año pasado. Horas más tarde, el propio gobierno de Oaxaca confirmó la liberación del ex funcionario, pero aclaró que esto ocurrió al exhibir una fianza “a satisfacción del Juzgado Séptimo Penal del Distrito Judicial del Centro”.

De acuerdo con información de Quadratin Oaxaca, el Juzgado Séptimo de lo Penal en Oaxaca informó que Bulmaro Rito Salinas garantizó una fianza de 3 millones de pesos y la reparación del daño por más de 4 millones para obtener su libertad bajo caución la madrugada de este martes. De acuerdo con información del Juzgado, el inculpado exhibió en efectivo 800 mil pesos para gastos de ejecución y 8 mil 170.50 pesos para garantizar la multa.

Según Quadratin, los 3 millones de pesos que le fueron fijados por caución, así como los 4 millones 104 mil 976 pesos de reparación del daño, fueron asegurados por la defensa del inculpado mediante una fianza hipotecaria. Luego de asegurar esta cobertura, Bulmaro Rito obtuvo su libertad, aunado a que modificaron la condición de individuo peligroso a la sociedad, situación que había sido impugnada por los abogados.

Respecto a esta forma de recobrar su libertad a través de una cuestión de procedimiento, vale la pena recalcar que esto era cuestión de tiempo, porque prácticamente desde el momento de su aprehensión, aquí se dijo que en realidad la apariencia de justicia era un espejismo, y que el procedimiento mediante el cual se le había encarcelado encerraba debilidades evidentes.

El lunes 14 de julio de 2014 —cuatro días después de su detención— aquí apuntamos: Rito no está en prisión por alguno de los negocios presuntamente hechos al amparo del poder durante la administración de Ulises Ruiz, los cuales le dieron una fortuna económica incuantificable. Más bien, la Procuraduría le instruyó una averiguación previa al detectar que durante su gestión pudo haber desviado poco más de cuatro millones de pesos para su beneficio personal (…) lo que está ocurriendo es un conjunto de acciones oficiales para encerrarlo y, ahora, para mantenerlo en prisión”.

Un día después, sobre este mismo asunto, aquí apuntamos: “Sólo dos cosas son claras hasta ahora: primera, que Rito no está preso ni por los llamados ‘crímenes del 2006’; y segunda, que Rito tampoco está recluido en prisión porque el gobierno de Gabino Cué haya logrado desenmarañar el enredo que presuntamente le permitió hacer inmensos negocios al amparo del poder, o porque de fondo hubiera descubierto la forma en cómo habría hurtado recursos de las arcas estatales. No, porque aún con todas las afirmaciones infundadas y las especulaciones, lo único cierto es que Rito está preso por una acusación aislada, que es mucho menos trascendente y robusta de lo que parece”.

16 meses después, quedó claro que esa acusación poco trascendente y nada robusta fue de presunto peculado, y que el candado de su estadía en prisión, le fue puesto a través de la consideración de la juez de la causa de que Rito era un peligro para la sociedad. Una vez que ésta última cuestión resultó insostenible, y de que el imputado garantizó una fianza de ocho millones de pesos, no hubo objeción para que recobrara su libertad.

APARIENCIA DE INJUSTICIA

Es muy importante entender que Rito nunca estuvo en prisión por alguna de las razones que abrevaron su mala fama pública como político y como traficante de influencias y favores para hacer negocios y dinero al amparo del poder. Su estadía en prisión tampoco tuvo que ver con alguna de las múltiples exigencias de justicia que siguen pendientes respecto al régimen gobernante que antecedió al gobernador Gabino Cué. El encarcelamiento de Rito fue sólo un acto aparente de justicia que, para cuestiones de entendimiento práctico, ayer quedó sin efecto.

Con Rito en libertad, ahora lo que debe ocurrir es una nueva revisión al interior del gobierno sobre qué salió mal y por qué no han podido verdaderamente ir tras de quienes ellos mismos acusaron como “saqueadores”, y sobre quienes particularmente decían que habían cometido un gran fraude, y un enorme endeudamiento, por el descomunal negocio que fue la construcción de Ciudad Administrativa, y Ciudad Judicial, que ahora la Secretaría de Finanzas con tanta suficiencia anuncia que pronto terminará de pagar a sus constructores.

Al final, con Rito en las calles el ulisismo pierde ganando. ¿La razón? Pueden de momento ver su liberación como una victoria política y como un aliento para buscar recuperar la gubernatura en 2016. Pero en realidad lo que hizo el gobierno fue liberarlo para permitir que la galería de horrores de corrupción del ulisismo recuperara su alineación completa y original, para que los oaxaqueños valoren serenamente si quieren verlos de nuevo gobernando la entidad.

¿A DÓNDE VA LA IZQUIERDA?

Flavio Sosa asumió una parte importante del control de Morena en Oaxaca, a través de Nancy Ortiz Cabrera, que el fin de semana fue electa como lideresa estatal, y lo primero que hizo fue reiterar que no habrá alianza con el PRD. A su vez, algunas expresiones perredistas nacionales exigen que ese partido no se siga aliando con el PAN. En medio está el dilema de la competitividad, en una entidad como la nuestra, que es de las pocas donde aún les queda presencia. ¿En ese escenario de complejidad, alguien si aún existe, y qué rumbo lleva, el PRD local?

La 22 soslaya el futuro institucional de la educación en Oaxaca

IEEPO

+ ¿Tiene futuro la 59, la profesionalización docente… y el IEEPO?


Perdida en su testarudez, y en la pequeñez de miras que significa combatir sólo la evaluación docente, la Sección 22 del SNTE ha olvidado por completo que la reforma educativa significa mucho más que someter a los profesores a un proceso de revisión periódica de su desempeño frente a sus alumnos. Al menos en Oaxaca, la discusión educativa debiera pasar por una pléyade de temas que hasta ahora no han sido abordados por el propio magisterio, y que tampoco parecen tener un derrotero visible por la autoridad del IEEPO. Al no haber diálogo, ni propuestas, y mucho menos consenso entre los actores estatales inmersos en la educación pública, lo único que queda es seguir esperando los manotazos federales.

En efecto, éstos días serán intensos por los amagues de la dirigencia de la Sección 22 del SNTE en contra de los procesos de evaluación que ya comenzaron a implementarse en Oaxaca. La semana pasada hubo un primer anuncio del magisterio, que amenazó con intentar boicotear la realización de los primeros exámenes que formalmente se aplican en la entidad en el marco de la reforma educativa. El gobierno de Oaxaca respondió que de haber intentos de sabotaje, se ordenaría el uso de la fuerza pública para garantizar la realización de las pruebas.

En ese diálogo de sordos, en el que hay amenazas pero no amagues, el propio magisterio debiera preguntarse qué más existe después de la evaluación docente, que es el símbolo de la reforma educativa, pero no su único contenido. Pues hasta ahora, es evidente que todo lo han centrado en resistir a la evaluación, y a tratar de revertir la pérdida de su principal coto de poder, que era el control del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, pero no han reparado en que este conflicto tiene mucho más de fondo y que deberían estar pensando en un contexto real a mediano y largo plazo, y no únicamente en sus postulados trasnochados de lo que no podrán recuperar.

En ese sentido, resulta que los profesores insisten en que se abrogue la evaluación, pero ésta ya se les está aplicando. Ellos tienen todo el derecho de pedir que se deje sin efectos la ley que establece dicho requisito. Pero centrar toda su lucha a eso significa no reconocer que más allá de la evaluación hay mucho más camino por andar, y que ahora su lucha tendría que incluir el hecho mismo de que ellos fueran considerados en la planificación de los procesos educativos en el mediano y largo plazo.

Pues mientras los profesores de la CNTE insisten en esta cuestión parcial, el gobierno federal tiene un interés inusitado (el interés de que Aurelio Nuño, titular de la SEP, crezca como figura con la reforma educativa como herramienta política de cara a la sucesión de 2018) en que la implementación de la reforma educativa camine rápido, y que se haga con la menor oposición posible. En ese contexto, los maestros están desperdiciando la oportunidad de incidir en el debate aún vigente sobre el contenido de las normas estatales en materia educativa, y sobre las decisiones que se están tomando respecto a la implementación de la reforma federal.

Así, aunque parezca muy paradójico, este es el mejor escenario para el gobierno federal: tiene totalmente “entretenido” al magisterio oaxaqueño en su resistencia a una evaluación que ya no pueden parar. Y mientras los tiene distraídos y metidos de lleno en ese asunto irremediable, sigue tomando decisiones trascendentes para la educación sin ningún tipo de oposición, y ya sin considerar la postura de la autoridad educativa estatal, que está cada vez más disminuida y absorbida en funciones por las autoridades federales.

¿QUÉ SIGUE?

En el ámbito de la autoridad educativa estatal, debería fijar una postura concreta sobre cuál es el futuro de cuestiones como la Sección 59, que sigue sin merecerles ninguna consideración, a pesar de que han sido sus aliados silenciosos en la decisión sobre la confiscación del IEEPO a la Sección 22 y la aceptación de la reforma educativa como criterio educativo en la entidad.

Al IEEPO, además, debiera corresponderle hacer, públicamente, los planteamientos que son urgentes respecto a cómo se debe establecer la reforma educativa en la entidad. Toda la tarea se le quedó a los diputados, pero el Instituto ni por supervivencia, ni por olfato político, e incluso ni por dignidad, ha sido capaz de al menos delinear cómo piensan ellos que debe ser el planteamiento legal de la educación en Oaxaca.

Así, por sentido básico de subsistencia, el IEEPO debiera asumir que la iniciativa presentada por el Ejecutivo al Congreso local en agosto del año pasado es un modelo agotado frente a las circunstancias, y por esa razón debería provocar un diálogo público para seguir presionando al Congreso del Estado a que tome con seriedad el asunto y emita una ley educativa al menos en el plazo que le concedió la Corte para dicho efecto.

Y a la 22 debiera corresponderle lo relativo a su propio papel en el mediano plazo. No es viable pensar en sindicato magisterial atrapado en la discusión bizantina de la abrogación de la ley educativa, y desdeñando todos los temas que están relacionados con el presente y futuro de la educación en la entidad.

En el fondo, como todos los actores de la educación en Oaxaca siguen administrando sus posturas, lo que va a terminar ocurriendo es la toma de más decisiones federales. Quién sabe si éstas sean correctas, pero sí serán articuladas. ¿Qué puede ocurrir? Por ejemplo, más golpes a la Sección 22, con la aprehensión de líderes y la utilización de la fuerza pública para inhibir sus acciones y para continuar reduciendo su capacidad de acción. ¿Qué más? Puede ocurrir —y no lo descartemos— la absorción federal del IEEPO y la reducción del Director General del Instituto a la figura testimonial, que es hoy la delegación de la SEP en la entidad.

Por todo eso, el Oaxaca debiera haber más diálogo y menos silencio. El problema es que nadie lo entiende y eso deja todo el campo llano para que la federación siga con sus planes de hacer la reforma educativa una herramienta electoral de cara al 2018.

BOICOT

Y bueno, en ese contexto de luchas suicidas y sin sentido, la 22 ya se prepara para su tradicional boicot anual al Buen Fin. Bastante harían con asegurarse que sus propios agremiados no ocupen la fecha para comprar sus pantallas de leds, previendo el apagón analógico… no vaya a ser que ya no puedan ver las telenovelas y a Joaquín López Dóriga.

Evaluación: tras su aplicación está el efecto de la riña Estado-S22

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Evaluación docente

+ Concursos se han aplicado desde hace tiempo; falta marco jurídico


Ayer finalmente ocurrió sin incidentes la aplicación de la evaluación a profesores oaxaqueños. Antes había ocurrido una serie de escarceos entre el gobierno y la Sección 22, que había amagado con boicotear la jornada de aplicación de exámenes a los docentes. El gobierno de Oaxaca respondió amagando con la utilización de la fuerza pública si la 22 insistía en su intención. ¿Está en riesgo la evaluación? No, porque ésta ya se aplica en la entidad de diversas formas; la disputa más bien radica en cómo se presenta públicamente —si como victoria o como derrota— lo que ya ocurre.

En efecto, ayer ocurrió formalmente la primera evaluación aplicada a los docentes oaxaqueños en el marco de lo que disponen la Ley General de Educación, y la Ley del Servicio Profesional Docente. Ésta, como lo dispone la ley, tiene como objeto que los trabajadores de la educación dejen testimonio de sus propias capacidades, y puedan participar en los mecanismos de estímulo y ascenso salarial según sus resultados, o recibir capacitación para elevar los resultados de sus evaluaciones. Todo esto es lo que ha sido rechazado por el magisterio oaxaqueño, pero sin siquiera entrar a una discusión seria sobre el fondo de la evaluación, sino por un criterio político impulsado por la Sección 22 del SNTE.

Pues resulta que en el fondo, la aplicación y la resistencia a la evaluación a cargo del Instituto Nacional de Evaluación de la Educación (INEE) está centrada en una cuestión política, y además en la negativa, por una parte del gobierno federal, de ceder ante la exigencia del magisterio de la CNTE de no aplicarles la evaluación a sus militantes; y por la otra, la resistencia de la propia Coordinadora, de aceptar que fueron derrotados en la medición de fuerzas relacionada con el cambio de modelo educativo, y en la implementación de la evaluación como el mecanismo de mejora salarial de los maestros, ya sin la participación del criterio político del sindicato para su otorgamiento.

Lo cierto es que, en los hechos, esta no es la primera evaluación que se aplica a los trabadores de la educación en la entidad. La CNTE no lo reconoce, pero tampoco está en posibilidad de negarlo. Pues de hecho a los profesores se les ha venido aplicando un proceso gradual de implementación de las evaluaciones, que al menos en la entidad ya era muy urgente debido a que desde hace al menos ocho años se dejó de aplicar todo lo relacionado con el programa de carrera magisterial, y sólo se podría reactivar cuando los profesores decidieran participar en los procesos de evaluación que primero tuvo la extinta Alianza por la Calidad de la Educación en el gobierno del presidente Felipe Calderón, y en la actualidad con la reforma constitucional en materia educativa, que le transfirió todas las facultades de evaluación al INEE.

Otro de los procesos en los que la evaluación está formalmente presente al menos desde el año pasado, es en la asignación de nuevas plazas. ¿Qué ya no se recuerda que desde que Azael Santiago Chepi, se inició el proceso de someter a concurso las plazas que se ofertaban a los normalistas?

Oaxaca es de las entidades en donde menos se han otorgado nuevos espacios de trabajo a los normalistas recién egresados. Sin embargo, eso no significa que no haya habido el otorgamiento de nuevas plazas, o que las que se han otorgado se hubieran seguido dando bajo el criterio de participación político-sindical impuesto por la Sección 22, o a través de la llamada “contratación automática” que operó por décadas en la entidad, y que atiborró la nómina magisterial estatal, únicamente para alimentar las bases de movilización del sindicato magisterial.

ACEPTAR LA DERROTA

La Sección 22 no dejó de manifestar su rechazo a la evaluación, pero ya no hicieron nada para impedirla. Hace algunos meses todavía fueron a aplicar la fuerza para boicotear la aplicación de los exámenes, cuestión que ahora ya no ocurrió. ¿Qué sigue? El último reducto que les queda está en tratar de impedir que, algún día, el Congreso del Estado decida subir a su agenda de trabajo la aprobación de la legislación en materia educativa. Ese será otro golpe determinante a la “moral” magisterial que aún cree que puede revertir las decisiones tomadas y mantener el coto de poder que tuvo por años entre los trabajadores de la educación.

Hay varios aspectos que deben considerarse alrededor de esto. La Suprema Corte de Justicia de la Nación dio hace algunas semanas, un plazo de seis meses para que el Congreso del Estado culmine el proceso de armonización de las normas educativas estatales. Dicho plazo está corriendo en contra de la parsimonia legislativa. Irremediablemente, los diputados se verán obligados, a más tardar en el los dos primeros meses de 2016, a establecer como parte de su agenda la legislación en materia educativa para finalmente tener una ley aprobada antes de que venza el plazo que les concedió el Alto Tribunal para cumplir con ese deber.

El problema que existe es que el Congreso no es homogéneo. Es decir: a pesar de que la reforma educativa federal fue impulsada por el presidente priista Enrique Peña Nieto, y que hoy dicha legislación cuenta con todo el respaldo del gobernador Gabino Cué, que decidió romper con el magisterio, ello en ningún sentido significa ni que toda la bancada priista en la LXII Legislatura local esté a favor de la reforma, y mucho menos que los partidos que respaldan al gobernador Cué en el Congreso estén también a favor de la armonización lisa y llana de la normatividad educativa.

Al final, parece que la Sección 22 podría utilizar con inteligencia esa heterogeneidad legislativa para incidir en la discusión. ¿Lo harían? Si deciden intercambiar los gritos y la protesta callejera por un verdadero cabildeo entre los diputados, quizá lograrían algo. El problema es que no lo harán, y eso servirá de ocasión para el oportunismo de diversos legisladores que, sin considerar algún otro criterio, decidirán si apoyan al gobierno a la Sección 22 según intereses, y no según lo que pudiera ser lo mejor para la educación en Oaxaca.

FIN DE SEMANA NEGRO

Sí: pocas veces en nuestra ciudad hemos tenido un fin de semana tan trágico como éste. Lo peor es que son ciudadanos comunes los involucrados en varios homicidios. ¿Tan mal estamos como sociedad que somos capaces de comenzar a ver eso como “normal”?

Certificados de infraestructura educativa: impulso electoral de Nuño

Aurelio Nuño (www.columnaalmargen.mx)

+ No hipotecan al Estado sino a los municipios, a través de su Ramo 33


Ayer el Congreso del Estado sesionó para aprobar reformas a la Ley de Deuda Pública, no como un favor al gobernador Gabino Cué sino, implícitamente —y a cambio de la millonaria inversión prometida para las instalaciones donde se imparte educación básica en la entidad— para dar su anuencia a los afanes electorales del titular de la Secretaría de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer. Esto cobra sentido cuando se analiza la naturaleza de los certificados de infraestructura educativa prometidos por el gobierno federal en el marco de la reforma educativa, así como la urgencia de comenzar a realizar dicha inversión.

En efecto, hace dos meses, en el mensaje con motivo de su Tercer Informe de Gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto anunció un paquete de medidas encaminadas a fortalecer el Estado de derecho, impulsar el crecimiento económico y combatir la desigualdad. Entre estas medidas destacó la creación de nuevos “vehículos de inversión” que según los dichos del Mandatario, “permitan impulsar el desarrollo de infraestructura a partir de la conjunción de capital público y privado”.

Dichos instrumentos fueron los Certificados de Infraestructura Educativa Nacional (CIEN), que días después anunció el Titular de la SEP, y que en su momento presentó con la apariencia de una inversión federal. Sólo que conforme ha transcurrido el tiempo, y ha venido avanzando el proceso de implementación de dichos mecanismos, se ha ido descubriendo la verdadera naturaleza de los mismos. Y básicamente, resulta que no se trata de una inversión federal extraordinaria, sino de “adelantos” bursatilizados, a través de los cuales el gobierno federal está inyectando recursos para la rehabilitación de instalaciones escolares en el país, pero a cambio de descontarlos, a largo plazo, de uno de los fondos que reciben los municipios directamente de la federación.

Y es que, como lo explica la investigadora del Die-Cinvestav, Alma Maldonado (http://educacion.nexos.com.mx/?p=20), en el 2009 se modificó la normatividad para permitir la existencia de Certificados de capital de desarrollo (CKDs) o de los Fideicomisos de Inversión y Bienes Raíces (Fibras). En el caso de la infraestructura educativa el instrumento propuesto sería un “Certificado Bursátil Fiduciario (Cebure) cuya fuente de pago es el Fondo de Aportaciones Múltiples (FAM-Ramo 33) de las entidades federativas” (Salgado, 2005). En otros términos, apunta la investigadora, estos bonos funcionarían como una especie de hipoteca en donde los recursos que de todas maneras se recibirían (vía Ramo 33-FAM) para infraestructura educativa se concentrarán en un fondo que lanzará bonos a la venta en la Bolsa Mexicana de Valores. Con ello, el gobierno federal y los estados dispondrán de una gran cantidad de recursos inmediatos para invertirlos en este sector. Las interrogantes sobre estos certificados deben considerar al menos a tres actores diferentes: los futuros inversionistas, los usuarios de los servicios educativos y los involucrados en la política educativa.

Nada menos que de esto se tratan los CIEN, anunciados por el secretario Aurelio Nuño Mayer, y por lo que las Legislaturas de todo el país están modificando sus legislaciones domésticas para poder acceder a dicha modalidad de recursos, que aunque formalmente no constituye deuda pública, sí es una forma disfrazada de hipotecar los recursos que reciben los municipios a través de uno de los fondos que integra el Ramo 33 a que tienen derecho todas las municipalidades del país.

AFANES POLÍTICOS

En las últimas semanas, se ha insistido en que el presidente Peña Nieto “le metió en la bolsa 50 mil millones de pesos a Aurelio Nuño” para hacerlo crecer electoralmente, como uno de sus posibles prospectos presidenciales para 2018. El problema que hoy está surgiendo es que ese dinero en realidad no es una dádiva ni una estrategia federal, sino un préstamo a través del cual un funcionario federal podrá hacer campaña a costa de las entidades federativas y los municipios del país. A pesar de que ello no constituye un esquilmo, sí es una forma poco decorosa de hacer política con sombrero ajeno.

¿Por qué? Porque evidentemente, dicha inversión, distribuida en las 32 entidades del país, permitirá al Titular de la SEP tener una amplia presencia en prácticamente todo el territorio nacional, eliminando aquella vieja idea de que desde la SEP no era posible hacer política con fines electorales, y que tampoco era un espacio propicio para tener contacto directo con la ciudadanía.

Al estar Nuño en la posibilidad de prometer —y cumplir— inversiones en centros educativos, le pega a un tema sensible de prácticamente todas las comunidades apartadas o con algún grado de marginación —que no son pocas en el territorio nacional— que tienen escuelas en ruinas o en el abandono. Sólo que el “sombrero ajeno” con el que hará caravanas por todo el país, radica en el hecho de que en realidad esa no es una inversión federal sino eminentemente municipal, que silenciosamente se irá pagando en los lustros siguientes.

Además, esta situación margina todo cuestionamiento de cómo se financiará el mantenimiento que, en las décadas por venir, se le deberá dar a esa infraestructura educativa que en los meses siguientes será rehabilitada, si los recursos económicos con los que podría hacerse estarán destinados a solventar el proceso de bursatilización de esos instrumentos de inversión, con los que además Aurelio Nuño buscará hacer política y ser conocido en todo el país con una intención eminentemente electoral. Así pues, esta es la forma en cómo debemos ir entendiendo los instrumentos que sí tienen un fin loable, que es el rescate de las escuelas del país, pero que también tienen la intención de Aurelio Nuño tenga mecanismos para ubicarse en la ya próxima carrera presidencial de 2018.

BURSATILIZACIÓN

Para que entendamos mejor eso de la bursatilización: como ejemplo, el gobierno estatal bursatilizó en 2009 los ingresos producto de los impuestos vehiculares estatales por los siguientes 20 años, para tener dinero fresco dizque para inversión productiva. No hay claridad de qué destino tuvo esos recursos que obtuvieron al vender certificados en la bolsa de valores. Lo que sí sabemos es que por eso en Oaxaca es técnicamente imposible eliminar el impuesto a la tenencia y uso de vehículos, ya que lo que se recauda sirve para pagar ese “adelanto” que hicieron de esos impuestos futuros, los tenedores de esos certificados. Algo así.

Es histórica, por esquiva, la decisión de la Corte sobre la mariguana

SCJN-Mariguana

+ Fallo inhibe federalismo y reprueba callejón sin salida del partidismo


La decisión tomada ayer por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación es histórica y trascendental para el país, no sólo por el efecto lineal de abrir la primera puerta hacia la legalización de la mariguana, sino también porque demuestra que lo que en otros países resuelve la democracia y la capacidad de determinación de la ciudadanía y los órganos de representación popular, en México se resuelve con fallos judiciales. Es fundamental analizar todos los efectos y las implicaciones que tiene este fallo.

En efecto, ayer la Primera Sala de la Corte validó el uso “lúdico” de la mariguana, su siembra y consumo para consumo personal, sin incluir su comercio, suministro o distribución. En sesión privada, los ministros se pronunciaron a favor del dictamen de Arturo Zaldívar que amparó a cuatro personas para que la Cofepris les conceda el permiso para producir y consumir la hierba. Más tarde la resolución fue confirmada en sesión pública.

Básicamente, la sentencia respaldada por cuatro de los cinco ministros que integran la Primera Sala, declara la inconstitucionalidad de los artículos 235, 237, 245, 247 y 248 de la Ley General de Salud, en las porciones que establecen una prohibición para que la Secretaría de Salud emita autorizaciones “para la realización de los actos relacionados con el consumo personal con fines recreativos (sembrar, cultivar, cosechar, preparar, poseer, transportar) exclusivamente el estupefaciente cannabis (su resina, preparados y semillas) y el psicotrópico THC que en conjunto son conocidos como mariguana”.

Esto generó una primera expectativa entre muchas personas, que de entrada imaginaron que dicho fallo constituía la legalización total de la mariguana como un producto de consumo y venta libre, como los cigarrillos de tabaco, u otras drogas consideradas legales. Sin embargo, la resolución señala claramente que “en ningún caso supone la autorización para realizar actos de comercio, suministro o cualquier otro que se refiere a la enajenación y/o distribución de las sustancias aludidas”.

Asimismo, el fallo deja también en claro que los únicos “beneficiarios” de este fallo son Josefina Ricaño Bandala, Armando Santa Cruz González, José Pablo Girault Ruiz y Juan Francisco Torres Landa Ruffo, que interpusieron el amparo. La resolución no protege a la Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante A.C, que formó inicialmente parte de la demanda. No obstante, la importancia del fallo específicamente en torno a la mariguana, radica en que otras personas que legalmente deseen sembrar, cultivar, cosechar o poseer, para consumo personal, podrán hacerlo presentando amparos similares que se funden en argumentos y razonamientos a los que la Corte ya consideró como válidos en esta sentencia.

Así, lo que es de esperarse es que quienes se encuentren en este supuesto, opten por la misma ruta que siguieron las parejas del mismo sexo que desean contraer matrimonio, pero que las leyes de las entidades donde radican no permiten dicha figura: el amparo.

En el caso de las parejas homoparentales que deseaban contraer matrimonio, un grupo de abogados ganó diversos amparos y, con esos precedentes, todas aquellas personas del mismo sexo que desean casarse en cualquier parte del país, acuden a un amparo para que sea la justicia de la unión sea quien ordene que se realice el contrato de matrimonio, aún cuando la mayoría de las leyes civiles del país sigan diciendo que el matrimonio es un contrato que se celebra entre un solo hombre, y una sola mujer.

En este caso, quien desee poseer mariguana legalmente acudirá a un amparo basado en el derecho a la libre determinación de la personalidad de cada individuo, que la Corte reconoció como predominante para declarar inconstitucionales los citados artículos de la Ley General de Salud, y abrir una primera puerta hacia el reconocimiento legal del uso de la mariguana con fines lúdicos o recreativos, e inercialmente esto avance hacia los usos medicinales, y otros.

OTROS IMPACTOS

No obstante, dicha resolución tiene otros efectos sociales y políticos. Uno de ellos, trascendente es que, de nuevo, una decisión de la Suprema Corte sirve para bordear las incapacidades de la democracia representativa. ¿De qué hablamos? De que como los Ministros generalmente no tienen una militancia política definida, ni deciden en base a cálculos electorales, y no pagan costos políticos en los comicios siguientes, entonces son ellos quienes sí tienen la capacidad de tomar este tipo de decisiones.

Pensemos: ¿qué habría pasado si la invalidación de los citados artículos de la Ley General de Salud se hubiera intentado en el Congreso y no en la Corte? Sin temor a equivocarnos, para decidir los partidos habrían primero visto el cálculo político, el impacto electoral, y sus atavismos y prejuicios, para tomar la decisión. No obstante, la Corte asumió que este era un asunto de derechos, y resolvió en base a ellos, y no a intenciones políticas. ¿Cuál es la lección? Que en México es más fácil judicializar un asunto como éste, que esperar que la democracia representativa, sea la que decida el futuro de un tema tan polémico, trascendente y sensible como el reconocimiento legal del uso —así sea aislado— de la mariguana.

Lo más curioso del asunto es que este fallo no sólo demuestra implícitamente la ineficacia de la democracia representativa, sino también de la participativa, y confirma la existencia sólo aparente del federalismo mexicano. ¿Por qué? Porque justamente este fin de semana en Estados Unidos un asunto similar a éste se resolvió a través de un referéndum (es decir, del voto de la ciudadanía a favor o en contra de la decisión), y ésta ha sido la vía para legalizar o rechazar el consumo de la mariguana con fines lúdicos o medicinales, en diversos estados de la Unión Americana en los que dicha medida ha sido sometida a votación de la ciudadanía, y no a la decisión de un tribunal.

MENORES DE EDAD

Al final, si en México hubiera convicción por el federalismo, este asunto tendría que estar pasando (al menos parcialmente) por la decisión de la ciudadanía, y no quedarse sólo en la cancha de los administradores de justicia. Pero esta realidad demuestra la persistencia de la minoría de edad entre la ciudadanía, y la incapacidad de nuestro costoso y engorroso sistema político para resolver asuntos de tanta trascendencia como éste.

Frente al alza al pasaje, Sevitra evita los compromisos con la ciudadanía

Alza en la tarifa

+ Premian al “pulpo” y generan otro potencial caos con el sistema integrado


La Secretaría de Vialidad y Transporte (Sevitra) no sólo traiciona a los oaxaqueños al darle, con la autorización del alza a la tarifa del transporte público, un nuevo premio al pulpo camionero, sino que también está generando un nuevo caos con el llamado Sistema de Transporte Integrado, que ya planea poner en operación en la ruta Viguera-Xoxocotlán, con 141 nuevos autobuses. Antes de todo eso (incrementos a cambio de nada, y generación de nuevos sistemas de transporte), la Sevitra debería impulsar el reordenamiento de la flota camionera, las empresas, y los concesionarios, que ya están en operación.

En efecto, aprovechando el puente por los días de la celebración de los muertos, la Secretaría de Vialidad y Transporte anunció un incremento a la tarifa del transporte público concesionado de la capital y las zonas conurbadas, para fijarla en siete pesos por viaje. Al mismo tiempo, la dependencia anuncia el próximo inicio de operaciones de un nuevo sistema al que denominan como SIT: Sistema de Transporte Integrado. Según información difundida por el gobierno estatal, dicho sistema tiene la finalidad de orientar las acciones en materia de movilidad urbana “en el que el peatón es el centro de las decisiones, beneficiando especialmente a adultos mayores y personas con discapacidad”.

Según la información difundida, actualmente se construye una primera etapa que comprende la ruta de Viguera a Xoxocotlán, pasando por Calzada Madero, Central de Abasto y Parque del Amor. El SIT contempla la adquisición de una flota de 141 autobuses Dina Linner Padrón con capacidad  para 80 pasajeros y elevador de silla de ruedas para personas con discapacidad.

Y contempla, según lo que difunde, una alta tecnología de monitoreo constante a través de cámaras de seguridad, contadores GPS y GPRS, así como una alcancía de recaudo y un lector de tarjetas prepago. Lo que la información difundida no dice por ningún lado es quién se encargará de administrar dichas unidades, y cómo se planea que éste sea un sistema útil en el mediano y largo plazo para la ciudadanía, y no se convierta rápidamente en un nuevo “pulpo” que azote las calles, a los peatones, y a los automovilistas de la capital oaxaqueña.

La preocupación, en este sentido, no es menor. Pues en las ciudades donde operan sistemas más o menos similares al que se anuncia que se implementará en Oaxaca, éstos son operados por empresas privadas que sirven como administradores y reguladores del servicio, y que no necesariamente dependen de las empresas de transporte urbano tradicional. En el caso del Metrobús, en la Ciudad de México, éste opera bajo ese esquema que lo que intenta es evitar su perversión y su degradación a un servicio como el que prestan los autobuses de transporte público tradicionales. Gracias a eso es que se han podido sostener tanto las unidades como los mecanismos tecnológicos que permiten un funcionamiento eficiente.

Frente a esto, queda la incertidumbre de quién operará este sistema: pueden ser —pero no lo dicen— los mismos empresarios del transporte urbano tradicional; puede también ser operada por una empresa ajena a los servicios que ya se ofrecen; e incluso puede ser el propio gobierno quien directamente se encargue de la administración.

En cualquiera de los casos, esto choca con el hecho de que es el gobierno quien directamente está haciendo la inversión sin clarificar quién será el usufructuario de ese servicio, y cómo las arcas públicas recuperarán o preservarán la millonaria inversión que hoy en día se hace tanto para adecuar las vialidades a la operación de los autobuses, como en la propia adquisición de las 141 unidades que ya se anuncia que correrán por esa primera ruta establecida. ¿Entonces?

PREMIO A CAMBIO DE NADA

Al mismo tiempo, Sevitra les dio un nuevo premio a los concesionarios a cambio de nada. Les incrementó la tarifa del transporte, pero sin establecer una sola contraprestación concreta y obligatoria para los empresarios del “pulpo camionero”. En términos concretos, el alza se dio pero sin pasar por el reordenamiento del transporte concesionado, que es lo que verdaderamente le daría viabilidad al sector, tanto como una actividad lucrativa como en la mejora del servicio que evidentemente merece la ciudadanía a cambio del la onerosa tarifa que paga por el servicio de transporte público.

No hablamos de nada nuevo: habría sido provechoso que a cambio del alza a la tarifa, la Secretaría de Vialidad hubiera decretado, no pactado, el verdadero reordenamiento del transporte con base en los múltiples estudios que han mandado a hacer, y con los diagnósticos de cómo se debieran tomar medidas para mejorar el funcionamiento del transporte. No lo hacen, porque finalmente el “pulpo” es el amo y señor del sector, y la Secretaría de Vialidad es sólo una comparsa de sus intereses.

¿Por qué hablar de un reordenamiento? Porque buena parte del problema que tiene el transporte público es que está mal distribuido; que funciona mal; que hay un problema viejísimo con las rutas autorizadas; y que como no resuelven nada de eso, entonces optan por el camino fácil de decidir —entre todos— que sea la ciudadanía quien siga pagando, cada vez más, por ese servicio caro, deficiente y desordenado, que podría ser un mejor negocio para todos si los concesionarios estuvieran dispuestos a ceder por lo menos un poco a favor de la revisión exhaustiva de rutas, unidades y calidad del servicio, para al menos legitimar ante el público usuario las decisiones que toman.

No hay voluntad para ello. En cambio, nuevamente la Sevitra prefirió los anuncios subrepticios y el pacto con los camioneros, que dentro de no mucho tiempo revivirán su inconformidad por la puesta en operación del nuevo sistema de transporte integrado.

Al final, parece que fue a cambio de eso que les autorizaron la tarifa. Pero el problema es que si no hay orden, y si no se clarifica la operación del SIT, lo que tendremos dentro de no mucho tiempo en Oaxaca ya no será un pulpo, sino dos: uno, del transporte concesionado tradicional, y otro del nuevo sistema que, al pervertirse, podría convertirse en un nuevo grupo de presión que no resolvería los problemas de movilidad y sí sería un chantaje más para el gobierno y la sociedad oaxaqueños.

BORRÓN Y CUENTA NUEVA

¿Y entonces debemos olvidarnos que el “pulpo” es, junto con los conductores ebrios, el mayor causante de accidentes viales en Oaxaca?

Policías Municipales: los ayuntamientos se esmeran en que desaparezcan

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Policía Munipal

+ Casos como Cacaotepec, o Santa Lucía del Camino, corroborar la inercia


Hace un año, en noviembre de 2014, el presidente Enrique Peña Nieto propuso un decálogo de acciones para —según— recuperar el Estado de Derecho y la confianza de la sociedad en las instituciones del Estado, luego de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa y del predominio de la delincuencia organizada en amplias regiones de varias entidades del país.

De entre esas medidas, destacaban dos que incidían en las atribuciones de la figura constitucional del municipio, y que fueron duramente cuestionadas porque tenían la intención de borrar el federalismo en materia de seguridad pública. El problema es que a casi un año de distancia, hoy debieran ser los municipios quienes reflexionaran si no, con la persistencia de sus vicios y sus debilidades, están empujando implícitamente esa tentación recentralizadora del gobierno federal respecto a la seguridad y las policías municipales.

En efecto, como bien habremos de recordarlo, en la última semana de noviembre del año pasado, el presidente Peña Nieto presentó un decálogo de acciones que fueron anunciadas como el mecanismo del gobierno federal para que la sociedad recobrara la credibilidad en el Estado, luego de la cascada de hechos y revelaciones que pusieron en entredicho a toda la clase política nacional, y la fuerza misma del Estado como depositario de la soberanía nacional.

Una de esas medidas consistía en desaparecer las corporaciones de seguridad pública municipales para crear únicamente 32 policías estatales bajo el esquema del mando único; y otra, era una iniciativa de ley, que desde entonces fue enviada al Congreso —sin que hasta ahora se reporte algún avance legislativo— contra la infiltración del crimen organizado en las autoridades municipales. Dicha iniciativa, establecía que la federación podría asumir el control de los servicios municipales, o disolver un ayuntamiento cuando existieran indicios que la autoridad municipal estuviera involucrada, o cooptada, por la delincuencia organizada.

Desde el inicio, éstas dos medidas fueron muy cuestionadas. La relacionada con la posibilidad de que la federación asumiera el control de un Ayuntamiento cuando se comprobara que la autoridad municipal tuviera vínculos con la delincuencia organizada, porque parecía que el gobierno federal pretendía pasar por encima de los procedimientos ordinarios establecidos para el control recíproco de los ámbitos de gobierno —la desaparición de Ayuntamientos, que es una atribución de los congresos locales—, sin siquiera haberlos puesto en marcha.

Además, en ese intento terminaba desacreditando a la autoridad federal, que es la que ha fallado de extremo a extremo en el ejercicio de sus atribuciones relacionadas con el combate a la delincuencia organizada, y su penetración no sólo en las autoridades de muchísimos municipios del país, sino con toda la población. Vale la pena entender este asunto en una perspectiva amplia.

En primer término, el Presidente anunció una iniciativa de ley que, como lo apuntamos en líneas anteriores, buscaría o tomar el control de los servicios municipales, o desaparecer un Ayuntamiento, frente a indicios de que existen nexos con la delincuencia organizada. Eso pudiera sonar bien. El problema es que para una y otra posibilidad ya existen mecanismos establecidos en leyes vigentes, que son desacreditados por el gobierno federal sin antes haberlos puesto a prueba.

En este sentido, sólo hay dos caminos posibles para que pudiera ser funcional la ley contra la infiltración de autoridades municipales que propone el Presidente, para tener el efecto de asumir los servicios públicos o desaparecer un Ayuntamiento. El primero de esos caminos, es que el procedimiento de esa norma pase por la desaparición de poderes establecida en las Constituciones locales (lo que no sólo no facilitaría el proceso, sino que le pondría más trabas, haciéndolo más largo y complejo). Y el segundo, es que el gobierno federal decrete la eliminación o modificación de las facultades que tienen los Congresos locales para desaparecer los Ayuntamientos, lo cual sería la antesala para el establecimiento de un Estado unitario, y la disolución del federalismo mexicano.

LOS MUNICIPIOS NO SE AYUDAN

Hay un problema, que es grave: si el gobierno federal asumió de inicio que la seguridad pública en los ayuntamientos del país era un fracaso, y que por eso debía desaparecer, hoy parece que muchos municipios del país le están dando la razón gracias a la existencia testimonial de sus policías municipales, o a la persistencia de vicios que no ayudan al fortalecimiento o la confianza entre la ciudadanía y las corporaciones de seguridad pública.

En Oaxaca tenemos varios ejemplos. Uno bien podría ser Santa Lucía del Camino, que no se conformó con tener una Policía Municipal cuya única característica conocida son los abusos que permanentemente comete en contra de la ciudadanía, y el señalamiento de que más bien parece la seguridad de los giros negros que de la población. Lejos de eso, el edil Galdino Huerta creó una Policía Vial que sólo sirve para molestar a la ciudadanía, y para hacerla blanco de abiertas extorsiones, de multas estratosféricas, y de abusos con supuestos operativos que más bien parecen redadas, sin que hasta ahora se le conozca labor alguna con el “control de las vialidades” para el que se supone que fue creada.

Otro ejemplo debiéramos verlo en los hechos recientes ocurridos en San Lorenzo Cacaotepec, cuando hace algunas semanas la población intentó linchar a dos presuntos robachicos. Ahí, la población rebasó con toda facilidad a una corporación municipal que no ha sido eficaz en ser una forma de seguridad comunitaria, y que tampoco ha podido integrarse como una verdadera corporación policiaca. Son conocidas las imágenes de patrullas haciendo todo tipo de labores, menos las de seguridad, o de elementos de la policía extraídos de la población para cumplir un sistema de cargos pero no con bases sólidas relacionadas con la seguridad pública.

FRACASO

Esto termina dándole la razón, quizá involuntariamente, al gobierno federal, que quiere desaparecer a las corporaciones para crear una sola policía estatal en cada entidad federativa. Y es que no se trata de insistir en que se mantengan policías inoperantes, sino en que ésta fuera una oportunidad para que los propios ayuntamientos repensaran sus corporaciones e hicieran algo por mejorar.

Es necesario en México un debate serio sobre la legalización de la marihuana

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Legalización de marihuana

+ Retrospectiva: ¿cómo se llegó a prohibición de diversas drogas en el siglo XX?


La semana que termina fue pospuesto el debate en la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre la posibilidad de emitir una autorización para el cultivo y comercialización de marihuana con fines lúdicos y medicinales. El argumento para alargar una semana la reflexión de los ministros, radicó en la necesidad de conocer más puntos de vista sobre el tema. Es deseable que ese debate y ese análisis que se supone que están realizando los integrantes de la Corte pase no sólo por las cuestiones relacionadas con el combate al crimen organizado sino también por sus aspectos médicos, que son relevantes. Es necesario desmitificar este debate, sacarlo de los prejuicios y darle una perspectiva de avanzada. México no puede seguir evadiendo este tipo de cuestiones.

En efecto, lo primero que vale la pena entender es que no todo el tiempo, todas las drogas en México, y en el mundo, han sido ilegales. Antes de la primera guerra mundial en todo el mundo se podían adquirir las más diversas sustancias con una alta calidad. Hasta principios del siglo xx, en el mundo y en México, el consumo de drogas tampoco era castigado, y se veía como un acontecimiento cotidiano, que en el peor de los casos podría considerarse una enfermedad, curable con cierta facilidad, como lo prometían los anuncios que aparecían en la prensa de la época.

Según una publicación de El Universal sobre el origen de la prohibición de la mariguana en México (http://eluni.mx/20gAx4x), Ricardo Pérez Montfort (Yerba, goma y polvo, Era-Conaculta, México, 1999) cita algunos de los aparecidos en los diarios mexicanos: “Morfina / Curación radical de morfinomanía y narcomanías sin molestia: en casa/ Medicina y métodos nuevos. Muestra gratuita para cuatro días / Dr. Antonio Márquez, 1ª Donceles 4”. O éste otro: “Morfinismo/ Se cura este hábito en cuatro semanas / con el tratamiento Keeley aplicado en el / sanatorio para alcohólicos y morfinómanos / The Keeley Institute Puebla / 3ª. Aztecas 3. Médico director: Alberto O’Farrill.”

En la mayoría de las boticas del país, así como en hospitales y dispensarios se adquirían sin receta ni control “clorhidrato de cocaína, de morfina alemana de la casa Merck y francesa, Poulenc Frères”. En las ciudades donde se habían asentado los inmigrantes chinos no era difícil conseguir opio. Pérez Montfort asegura que durante el régimen de Madero un grupo de comerciantes chinos ofreció pagar impuestos por un millón de pesos si se le permitía monopolizar la importación de chandoo (el opio para fumar).

Ahora bien, las bases de los instrumentos legales y discursivos utilizados para combatir el consumo de drogas eran del porfiriato. Un antecedente se encuentra en el Código Penal de 1871 para el DF y el territorio de Baja California. Ese reglamento cuyo énfasis estaba puesto en garantizar el buen estado de los alimentos y de las medicinas, ya contiene un capítulo titulado “Delitos contra la salud pública”, donde se prohíbe la elaboración de “sustancia nocivas a la salud o productos químicos que puedan causar grandes estragos” (Axayáctl Gutiérrez Ramos, La prohibición de las drogas en México. La constitución del discurso jurídico, 1917-1931, tesis, Instituto Mora, México, 1996).

La Revolución, señala el artículo de referencia, fue un paréntesis en el fortalecimiento del discurso prohibicionista, pero una vez resuelta la fase armada, al momento de discutirse la Constitución, apareció el tema. Y era abordado con los prejuicios de la época, entre los que figuraba, en primer lugar, “la degeneración de la raza”: “es indispensable que las disposiciones dictadas para corregir esta enfermedad de la degeneración de la raza provenida principalmente del alcoholismo y del envenenamiento por sustancias medicinales como el opio, la morfina, el éter, la cocaína, la marihuana, etc., sean dictadas con tal energía, que contrarresten de una manera efectiva, eficaz, el abuso del comercio de estas sustancias tan nocivas a la salud.”

En los albores de la legislación prohibicionista las preocupaciones fundamentales eran el alcoholismo y el morfinismo. La marihuana, aunque se mencionaba al pasar, se mantenía al margen cuando se enlistaban las “sustancias peligrosas”. En 1920 los prohibicionistas ponen la mira en la marihuana. Hasta ese momento el cannabis era considerado una planta medicinal, “como lo demuestra –asienta Axayáctl Gutiérrez– su inclusión en la lista de sustancias medicinales del reglamento de farmacias y boticas que estuvo en vigor desde 1892”. Pero en una sesión del Consejo de Salud, en enero de 1920, fue propuesto que se añadiera a la marihuana en la lista de sustancias peligrosas: “la marihuana no es una planta medicinal –decía la propuesta– no es medicina. Pero es una de las manías más perniciosas en nuestro pueblo.”

EL DEBATE ACTUAL

Ahora bien, el polémico proyecto del ministro Arturo Zaldívar sobre la marihuana, plantea declarar la inconstitucionalidad de diversas disposiciones de la Ley General de Salud que prevén un “sistema de prohibiciones administrativas” y que constituye un obstáculo jurídico para poder realizar lícitamente todas las acciones necesarias para el autoconsumo de marihuana (como la siembra, cultivo, cosecha, posesión, transporte, etcétera). Prohibición que restringe de manera innecesaria y desproporcional el derecho al libre desarrollo de la personalidad.

El proyecto del ministro Zaldívar plantea que el libre desarrollo de la personalidad es un derecho fundamental derivado del derecho a la dignidad, que a su vez está previsto en la Constitución y en los tratados internacionales. El libre desarrollo de la personalidad, “permite la consecución del proyecto de vida que para sí tiene el ser humano, como ente autónomo”, de tal manera que “supone el reconocimiento del Estado sobre la facultad natural de toda persona a ser individualmente como quiere ser, sin coacción, ni controles injustificados o impedimentos”.

¿DEBATE O PREJUICIOS?

En ese sentido, este derecho permite que las personas decidan, sin interferencia de ningún tipo, qué actividades recreativas o lúdicas desean realizar, al tiempo que permite llevar a cabo todas las acciones o actividades necesarias para poder materializarlo. En este caso, se trata del consumo de sustancias, en particular de marihuana, lo que pertenece únicamente a la esfera de autonomía personal. Dicho debate tiene muchísimo de fondo, y lo que debe esperarse es una discusión, y una decisión, tomada con base en argumentos y no en prejuicios.

Nueve años de la crisis magisterial. Los cambios, mínimos.

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Desalojo-14-jun

+ Los cambios quedaron relegados por intereses personales


Han pasado exactamente nueve años de la incursión de la entonces denominada Policía Federal Preventiva a la capital oaxaqueña, para disolver los disturbios que encabezaban los profesores de la Sección 22 del SNTE, e integrantes de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca. En aquel momento, un mes y medio de presencia policiaca terminó con las afectaciones a terceros, y desactivó las acciones de los inconformes. Pero a la distancia, tendríamos que preguntarnos en dónde quedaron los postulados y aspiraciones que dieron vida a este movimiento social y, a la luz de los hechos recientes, en qué derivó aquella histórica protesta magisterial.
Las preguntas no son ociosas. Porque si alguien pagó los costos y las consecuencias de ese movimiento, fueron no sólo el gobierno estatal (que habiendo o no razón, fue vilipendiado y linchado de todas las formas posibles ante la opinión nacional e internacional), la administración federal (que fue la encargada de decidir la presencia policiaca, y quien cargó con el costo político de diversos actos calificados como “represión”), la Sección 22 (que puso las bases de organización, y que sostuvo su presencia aún en los momentos de mayor incertidumbre), y la Asamblea Popular, que fue el órgano que abanderó protestas, que generó el emblema del movimiento, y que aportó a los reprimidos de ese conflicto.
En realidad, lo que se ha reconocido poco pero ha sido una gran carga para Oaxaca, es que quien pagó los mayores costos por ese turbulento episodio, fue la ciudadanía. Y, en todo caso, es a ésta a quien se le tendría que ofrecer por lo menos una explicación de dónde quedó la secuela de aquellos aciagos momentos.
Pues contrario a lo que muchos consideran hoy, el conflicto magisterial de 2006 no se generó a partir de demandas de democratización. En realidad, la pugna entre el magisterio de la Sección 22 del SNTE y el Gobierno del Estado, comenzó cuando hubo un desacuerdo en los arreglos económicos a los que anualmente llegaban. Una vez agotadas las posibilidades de negociación, cada uno comenzó a mover sus propias piezas políticas para obligar al adversario a cumplir con sus pretensiones.
Visto a la distancia, es claramente perceptible que cuando se agotaron los canales de diálogo entre el magisterio democrático y el gobierno estatal —y ante la total inacción federal que asumía que el tema magisterial era local— comenzó a rondar el fantasma de la acción policiaca. Y paradójicamente, la represión fue buscada por ambos grupos: el Gobierno del Estado consideró la intervención de las fuerzas del orden, para dar una imagen pública de autoridad y determinación; y la Sección 22, para tener motivos con los cuales hacer escalar sus protestas, hasta lograr los objetivos inicialmente trazados.
Esa represión ocurrió el 14 de junio de 2006. Un desastroso operativo policiaco enfrentó a los profesores que se mantenían en plantón en el primer cuadro del Centro Histórico en la capital oaxaqueña. Los mentores terminaron replegando a los elementos de la entonces Policía Preventiva del Estado. Y al ser derrotadas las fuerzas del Estado, los profesores tuvieron la posibilidad de comenzar a ondear banderas de tipo político, que hasta entonces se encontraban ausentes de cualquier protesta o inconformidad magisterial o de los grupos que luego se unieron para encabezar las exigencias del conflicto social.

¿LUCHA POR EL BIEN COMÚN?
Teóricamente, un hecho que implica la necesidad de buscar y obtener el bien común, adquiere la calidad de “hecho político” y, por lo tanto, es de la incumbencia de toda la comunidad en la que ocurre. Si esa concepción la llevamos a los ejemplos tangibles, basados en la realidad, y los sometemos a cuestionamiento, entonces podremos concluir si éstos tienen una connotación de búsqueda del bien común en sus aspiraciones y poseen la capacidad de llevarlos a los hechos, o si todo se queda en simples ideales o cuestiones sin sustento.
Habría que pasar por ese tamiz lo ocurrido en 2006. Nueve años después, puede verse con total claridad que lo que fue un movimiento que verdaderamente tuvo respaldo social, y que gracias a ello abanderó causas de democratización y replanteamiento de los límites y las prácticas abusivas del gobierno, hoy no parece ser sino un mal chiste de lo que, en otros tiempos, fue un auténtico dique de resistencia que, además, prometía plantear los cambios políticos, legales y democráticos que eran urgentes para nuestra entidad.
No está de más seguirlo preguntando. Lo real, más allá de los idealismos, radica en que ni los profesores de la Sección 22, ni quienes integraron la APPO, tuvieron los elementos y la lucidez suficiente para entender que los cambios de fondo para beneficio de la sociedad, no ocurren cerrando calles o encabezando protestas o acciones de lucha, que luego son reproducidas por la prensa nacional e internacional y merecen la solidaridad de grupos disidentes de otros países. Esos cambios ocurren, fríamente, cuando se puede comprender de modo eficaz la lógica del poder, y se decide actuar dentro de ella para —como dicen los clásicos— generar los cambios desde dentro.
Uno y otro grupo, en estos últimos años, han sido incapaces de comprender que los cambios reales, para bien o para mal, ocurren únicamente por la vía institucional, o por los caminos de la verdadera violencia insurreccional. Todos sus postulados y aspiraciones se quedaron simplemente en eso, porque fueron incapaces de sumarse a las fuerzas que representan el acceso al poder.
Así, tal parece que su desconfianza y lejanía hacia los partidos políticos, su ánimo poco racional por criticar sin construir, y sus anhelos infundados de conseguir todo lo que se proponían, o simular que lo buscaban, a través de marchas, plantones y pancartas, los llevaron únicamente a dejar constancia de cómo se puede llegar a nada cuando una parte importante de una comunidad le apuesta a un todo.

CAMBIOS POSPUESTOS
Finalmente, es imposible decir que las cosas no han cambiado de 2006 a la fecha en la vida institucional y política de Oaxaca. Pero pudo haber evolucionado más si hubiera habido mayor compromiso tanto de los partidos en el poder, como del magisterio, por privilegiar la evolución pública a la satisfacción de sus intereses. Esos cambios pudieron haber sido impulsados y concretados por quienes encabezaron una lucha que para muchos era genuina, y no otorgados como una concesión graciosa del régimen de gobierno en turno, a los que en los últimos cinco años muchas de sus grandes promesas democratizadoras terminaron haciendo agua.

Evidenciado, que Ulises Ruiz terminó traicionando a uno de sus aliados

Grabación Ulises Ruiz Ortiz

+ Coqueteo con oficialismo, afirma desesperación por ver perdido el futuro


La filtración de una grabación telefónica del ex gobernador Ulises Ruiz generó un efecto dominó al interior de su propio grupo, porque confirmó las traiciones que, entre ellos, ya se veían venir. Ayer mismo, en la secuela de las revelaciones, se manifestaron los primeros destellos de ese rompimiento interno. Al final, grupo ulisista demostró no estar hecho a prueba de defecciones entre ellos mismos, y confirmó que sus ansias por retomar el poder fueron superiores a la cohesión que algunos creyeron que guardarían, para luchar desde sus propios espacios por la gubernatura de Oaxaca en 2016.

En efecto, ayer apuntamos en este espacio que uno de los posibles efectos que tendría al interior del ulisismo, la revelación de la conversación entre Ulises Ruiz y Hugo Scherer Castillo, era el posible distanciamiento con el director de Liconsa, Héctor Pablo Ramírez Puga Leyva, pues apuntábamos que antes y durante el tiempo en que éste último ha sido funcionario federal, Ramírez Puga ha sido un fiel integrante del grupo del ex gobernador Ruiz, a quien siguió considerando y ponderando aún cuando éste terminó siendo un apestado de la política nacional.

Al final —apuntamos—, sus nexos, y el padrinazgo de Ruiz hacia Ramírez Puga, terminaron siendo superiores al costo político que éste pagaba por mantenerlo cerca. “La lógica de Héctor Pablo era la de ser él el abanderado de ese grupo político rumbo a la sucesión oaxaqueña de 2016. Pero este audio revela que Ramírez no es, y nunca fue, el proyecto de Ruiz para buscar la gubernatura. En ese sentido, dicho audio tendrá sus propios efectos al interior del grupo compacto ulisista que irremediablemente se verá mermado, y que cambiará algunas variables rumbo a la elección de Gobernador”, apuntamos.

Esto, además, confirma las traiciones que ya se veían venir desde el momento en el que el propio ex Gobernador mandó a varios de sus correligionarios a coquetear con uno de los aspirantes a la candidatura a Gobernador por la alianza PRD-PAN. La intención —se apreciaba desde entonces— era regresar al poder a como diera lugar, así fuera intentando aliarse con un sector del oficialismo actual, a través de la persona del diputado federal José Antonio Estefan Garfias, que tuvo cierta cercanía —nunca fue del grupo compacto— con el ulisismo, y que hoy goza de una consideración importante tanto del grupo que gobierna como de la dirigencia perredista en la entidad.

Por esa razón, el 30 de septiembre apuntamos en este espacio lo siguiente: “El ulisismo está desatado: en un evento político, disfrazado de ‘un cumpleaños’, este fin de semana todos los herederos del ex gobernador Ulises Ruiz se fueron a alinear con los prospectos a la gubernatura del grupo gobernante. Dejaron ver sus dos rutas: por un lado, seguir respaldando a sus desechables ‘candidatos naturales’ (el senador Eviel Pérez y Héctor Pablo Ramírez); y por el otro —¡lo increíble!—, buscar una alianza con el gobierno estatal, para ir contra sus adversarios domésticos del PRI. Por eso, al ‘cumpleaños’, todo el ulisismo fue al pase de lista. Todo. De ese tamaño son las ambiciones, cuando de tratar de regresar al poder se trata”.

Y dos días después volvimos al tema, apuntando que una circunstancia determinante para el grupo ulisista radica en la pérdida de sus cauces para lograr la candidatura a Gobernador por el PRI, y que por eso estaban tratando de coquetear con Estefan. “José Antonio Estefan Garfias —dijimos en nuestra entrega del 2 de octubre— es un aspirante natural a la candidatura, ahora por los partidos del actual régimen, y entonces parece que el ulisismo está buscando generar empatía con ese grupo, para tratar de abrirse una ruta rumbo a la gubernatura ahora que sus credenciales dentro del PRI están más desvalorizadas que nunca.

“El problema es que ese grupo, el del ex gobernador Ruiz, tiene a sus propios prospectos a los que tendría que abandonar en aras de su nostalgia por el poder. Esos personajes son el senador Eviel Pérez Magaña y, eventualmente, el director general de Liconsa, Héctor Pablo Ramírez Puga Leyva. Este escenario en ninguna forma es descabellado y más bien pinta de cuerpo entero una posibilidad real, en la que por conquistar eventualmente una parte del poder político en la entidad, el grupo del ex gobernador Ruiz tendría que traicionar a varios de los suyos, comenzando por sus dos prospectos a la gubernatura. Sólo sería cuestión de tiempo”.

LAS TRAICIONES

Como en política las casualidades no existen, vale la pena resaltar algunos detalles que no deben pasar desapercibidos. Por ejemplo, que en la red social Twitter, la mayoría de los usuarios (conocidos como trolles) que habían sido críticos cotidianos —con descalificaciones al grado del insulto— del Director del Infonavit, Alejandro Murat Hinojosa, ayer se fueron desbordadamente en contra del senador Eviel Pérez Magaña, como aspirante ulisista a la gubernatura del estado.

¿Qué significa esto? Puede no significar nada. Pero como las casualidades no existen, entonces lo que se puede ver es una ruptura entre quienes veían al Director del Infonavit como adversario común. Si hubo cohesión, ésta se rompió luego de la difusión de la grabación de Ulises Ruiz y Hugo Scherer, y por eso el viraje en las críticas en las redes sociales, ahora para ubicarse ahora entre ellos. Evidentemente, esto deja ver una de las traiciones que ya eran previsibles, pero que terminó siendo entre los mismos aspirantes del grupo ulisista.

¿Qué queda? Inicialmente, la constatación de la profunda vocación del ex gobernador Ruiz por el oportunismo y por la traición, combinada hoy con la obsesión por recuperar a costa de lo que sea el poder que perdió en 2010. Por eso, en sus cálculos alegres considera como sus “amigos” a quienes ya responden a otros intereses, y cree poder influir en algunos partidos para que otros aspirantes, como el senador Benjamín Robles, terminen sirviendo también a sus ambiciones. Por eso, el audio no hizo sino confirmar lo ya conocido del ex Mandatario, y de paso puso en alerta a todos los grupos políticos que a partir de ahora harán lo que sea por no tener cerca a un impresentable como Ulises Ruiz y sus ambiciones relacionadas con su delfín, Eviel Pérez Magaña, y con Oaxaca.

EL CUÑADO INCÓMODO

Por si hacía falta el apunte: Hugo Scherer Castillo, es cuñado del ex gobernador Diódoro Carrasco Altamirano.