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¿Por qué el PRI le cerró la puerta a los candidatos ciudadanos?

PRItirijas

+ ¿Regresan a ortodoxia política, para reacreditar el partidismo?


Una de las cuestiones que es más trascendente de las decisiones que está tomando el priismo en Oaxaca, es que tajantemente le cerró la puerta a los candidatos ciudadanos. Esto ocurre cuando la moda, y lo políticamente correcto, son los llamados “candidatos ciudadanos” y, más aún, los candidatos independientes. ¿Qué intenta el priismo con esta maniobra de aparente ortodoxia política, pero que también puede ser un doble filo por la demostración que faltaba de que la democracia interna de los partidos es una falacia, y con ello reflejar la crisis actual de la democracia representativa?

En efecto, una de las noticias más relevantes de la emisión de la convocatoria del PRI a su proceso interno de selección de Candidato a Gobernador, fue justamente que en ella no consideró la posibilidad de recibir candidatos externos, para competir con los militantes priistas, por la candidatura. La nota, en un primer momento, radicó en que con esa decisión quien quedaba fuera era el empresario Gerardo Gutiérrez Candiani. Sin embargo, es evidente que más allá de los nombres o los proyectos políticos, en el fondo el PRI le cerró la puerta a Gutiérrez y a cualquier otra persona interesada en competir por una postulación no desde la vía independiente, sino dentro del sistema de partidos.

Esto es por demás interesante, porque este parece ser una de las primeras escaramuzas entre el sistema de partidos y la vía independiente, en un momento en el que a pesar de las trabas que los mismos partidos le han puesto a las candidaturas de ciudadanos sin partido, ya hay un Gobernador (el de Nuevo León) surgido de este nuevo modelo de acceso al poder público.

En el caso de Oaxaca, en otros momentos hemos apuntado algunas de las razones por la que las candidaturas ciudadanas son aún poco probables de materializarse en nuestra entidad. Pero junto a eso resalta el hecho de que el mismo Gutiérrez Candiani tenía claro, y así lo dijo públicamente, que en un estado como el nuestro un candidato ciudadano tendría que ser de todos modos postulado por un partido político. Y según decía, esa era la razón por la que él intentaba participar políticamente buscando el abanderamiento del PRI como candidato a Gobernador.

De hecho, el martes 22 de noviembre pasado, Gutiérrez Candiani dijo en una entrevista con El Universal Televisión que “quien aspire ser gobernador en Oaxaca por la vía independiente lo tendrá que hacer a través de los partidos políticos, pero lo que sí vale es que tenga una posición ciudadana al cien por ciento”.

Lo decía, seguramente considerando que en una entidad con tanta pobreza como Oaxaca es más fácil que gane un candidato respaldado por una estructura, que alguien que verdaderamente pueda involucrar a la ciudadanía en un proyecto político. Pero al recalcar que quien lograra eso, debía tener de todos modos “una posición ciudadana al cien por ciento”, lo que hacía era indicarle al sistema de partidos que al menos él no sería una figura confiable porque no le garantizaría al partido el acatamiento a sus intereses, o la colaboración en los asuntos que son propios de lo que hoy conocemos como la “partidocracia”.

Al tener clara esa brecha, entonces es fácil entender por qué el PRI decidió no invitar a ningún ciudadano a participar, y por qué circunscribió su convocatoria sólo a quienes pueden demostrar que tienen diez años militando en ese partido.

DOBLE FILO

Así, teniendo clara la razón más próxima de por qué el PRI le cerró la puerta a los candidatos ciudadanos que querían una postulación, sin garantizar continuidad o sumisión a los intereses partidistas, lo que queda claro es que con una maniobra como ésta el tricolor intenta demostrar purismo político, para demostrar que no sólo la “moda” de los candidatos independientes está en lo correcto.

Parece que esa es su intención. Sólo que para verdaderamente demostrarlo debe conseguir que haya un candidato priista verdaderamente legitimado, y respaldado por un proceso electivo que al menos tenga la apariencia de democrático, o que cuente con el apoyo de todas las corrientes. Si eso no ocurre entonces sólo abonará al descrédito que de por sí ya pesa sobre el sistema de partidos políticos en México.

Pues al cerrar la puerta a los independientes, pareciera que el PRI está animando a que se concentre el sentido de pertenencia por parte de sus militantes, y a que se demuestre que no necesita agentes externos, porque con sus cuadros políticos tiene posibles abanderados hasta de sobra. Esa parece ser su idea. El problema es que en un estado como Oaxaca hay tantos mini PRI como corrientes políticas existen, y esa pluralidad casi siempre termina en el punto del enfrentamiento y hasta en la mezquindad. Si eso ocurre entonces nada de lo que intentaba demostrar será válido. Y el PRI quedará ahogado en sus propias buenas intenciones.

Pues es evidente que si de algo está cansada la ciudadanía es de los arreglos meramente cupulares que luego son sólo legitimados por la democracia. Hoy la sociedad es incrédula del sistema de partidos luego de ver los interminables enfrentamientos entre cuadros o entre aspirantes a un mismo cargo de elección popular; está cansada de no sentirse representada y de que la mayoría de sus procesos terminen en trifulcas. Por eso fueron empujadas a la ley las candidaturas ciudadanas.

El problema es que si en este caso el PRI, o en general el sistema de partidos, termina haciendo el mismo fiasco de siempre entonces no habrá habido ninguna razón válida para marginar a la ciudadanía para preferir a la militancia. El PRI por ende tiene el reto de postular a un candidato verdaderamente legitimado. Y si no lo hace, le terminará dando la razón a todos aquellos que han empujado las candidaturas independientes y que, al margen de Gutiérrez Candiani, esperan que haya más participación de la gente y menos de las cúpulas del poder.

EFICIENCIA TRICOLOR

La convocatoria priista fue presentada desde el pasado sábado, pero hasta el mediodía de ayer el Comité Directivo Estatal del PRI emitió el comunicado correspondiente a dicho evento. Si algún reportero, o medio de comunicación, hubiera optado por “aguantarse al boletín” con la reseña respectiva, sin dudarlo se habría hecho viejo en la espera…

Convocatoria priista, sin sorpresas; sólo que margina a simpatizantes

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+ Las “terceras vías” también están en tricolor con los Benítez Tiburcio


Tal y como se esperaba, a la “fiesta” del Partido Revolucionario Institucional nunca estuvieron contemplados los simpatizantes, y eso se refrendó al conocerse la convocatoria de ese partido a quienes pretendan competir por su candidatura a Gobernador. El documento, que de entrada estaba dirigido a la militancia tricolor, estableció entre los requisitos para participar en el proceso interno, el demostrar una militancia de 10 años en ese partido. Ello decantó la lista de posibles participantes, y de paso constató que casi todo el proselitismo que hasta ahora se ha hecho, no tendrá utilidad alguna para quien finalmente se alce con la candidatura.

En efecto, el sábado el Comité Directivo Estatal del PRI dio a conocer el documento a través del cual el Comité Ejecutivo Nacional convoca a los priistas al proceso de designación de su candidato. En tal documento no había sorpresas, ya que es una convocatoria expresamente dedicada a la militancia tricolor que no establece condiciones para la adherencia de simpatizantes o no militantes de dicho partido. Lo primero que parece quedar claro es que el PRI decidió no jugar con el garlito de la ciudadanización de los partidos, y que más bien está dispuesto a actuar con la ortodoxia partidaria conocida y esperada.

Pues hasta una semana había aún la idea de que el priismo podría optar por una “tercera vía” que dejara de lado la añeja pugna entre los “liderazgos” (cacicazgos) priistas tradicionales de los últimos treinta años, y decidiera caminar con un candidato ciudadano en la persona de Gerardo Gutiérrez Candiani. Dicha idea fue alimentada por la percepción (porque nunca sabremos quién verdaderamente alentó al empresario a buscar la candidatura priista) de que a Gutiérrez lo había invitado directamente el Presidente de la República a competir en el priismo, aunque finalmente fue desechada el pasado sábado con la emisión de la convocatoria, que establece requisitos específicos de militancia para quien desee participar en la carrera por la candidatura a Gobernador.

En términos estrictamente políticos, lo que hizo el PRI fue atajar el doble filo que podría significar el abrir su proceso interno a la participación directa de la ciudadanía, para luego tomar la decisión cupular que siempre ha estado prevista. En el PRI, el Presidente de la República es quien toma las decisiones trascendentales. Y la única forma de que haya aceptación y disciplina frente a sus decisiones, es que todos los que estén sometidos a ellas se encuentren dentro del círculo de intereses políticos que controla directamente el Presidente.

Al lado de ello, puede haber una segunda posibilidad, que apuntamos hace una semana en este espacio: que el PRI finalmente decidió no explorar esa tercera vía porque ello significaba poner en riesgo el trabajo y capital político del priismo, y dejarlo en manos de intereses panistas. Apuntamos entonces que con Gutiérrez, un sector dentro del grupo gobernante, estaba intentando “caer parado” al margen del resultado de la elección: triunfando la coalición PAN-PRD, dijimos, tendrían un Gobernador de su grupo; pero triunfando el PRI (es decir, supuestamente perdiendo ellos), con Gutiérrez a la cabeza, también saldrían ganando porque éste es también un integrante de su grupo. Y más allá del tema local de Oaxaca (es decir, de la lucha permanente de los últimos treinta años, entre los distintos cacicazgos, por el reparto cíclico del poder político), lo que generaría esto es el dilema de que, en el fondo, en el esquema nacional, el PRI se pusiera involuntariamente al servicio del PAN, todo por tratar de negociar quién sabe qué con los grupos políticos locales.

TERCERAS VÍAS

En ese sentido, llama también la atención el abrupto intento de la diputada federal Mariana Benítez Tiburcio, por hacerse de la candidatura a Gobernador del PRI. Pues en el fondo, parece que la Legisladora federal también ha venido jugando como una posible “tercera vía” similar a la de Gutiérrez Candiani, con la única diferencia de que ella sí tiene militancia priista. También tiene cercanía al grupo gobernante. Y parece que fue otra de las cartas con las que algunos tratarían de “caer parados” en la sucesión de Gobernador, lanzándola a ella y paralelamente promoviendo inopinadamente la imagen de su hermano, que es funcionario de la Secretaría de Finanzas.

Frente a ello, habría que preguntarse si Mariana Benítez es diputada federal por el interés del PRI por involucrarla en la política oaxaqueña, o si hay otras razones. Ella ha tratado de presentarse como un activo del priismo oaxaqueño en el país, aunque lo cierto es que su candidatura a la diputación federal fue resultado del interés del ex Titular de la PGR, Jesús Murillo Karam por protegerla frente a hechos como la investigación por los desaparecidos de Ayotzinapa, los errores en la integración de los expedientes en contra de la profesora Elba Esther Gordillo, y otras cuestiones más por las que ella necesitaba protección (Murillo tiene el afecto presidencial, y ella era la segunda a bordo en la PGR) mientras pasaba la turbulencia política por aquellas situaciones.

Por esa razón, su activismo político y su reciente interés por Oaxaca parece tener motivaciones e impulso local. En otras circunstancias, o ella hubiera sido la candidata, o nadie dentro del PRI —ni ella misma— habría tenido el interés de mandarla a ser comparsa de otros en una competencia simulada.

¿Quiénes la promueven, y qué buscan? Parece, pues, que las mismas personas que promueven a Alberto Benítez Tiburcio, son los que también han alentado desde distintas vías a personajes que pudieran incidir en la competencia del partido que para ellos es opositor. Mariana Benítez tiene la ventaja de ser la única mujer participando en dicho proceso (también está la doctora María de las Nieves García Fernández, aunque ella más bien parece que participa de forma honoraria). Aunque ello no le resta importancia al hecho de que su participación en dicho proceso tenga más origen en una motivación local que en el interés del PRI porque haya muchos participantes.

DÍAS DECISIVOS

Pasan los días y hasta los más prudentes pierden el sosiego. Parece intencional la forma en cómo en los partidos alargan los tiempos, primero para evitar el desgaste de ser el primero en tener candidato; y segundo, para que los aspirantes se depuren solos. Eso pasa en todos los partidos.

¿Qué mensajes tiene el pacto de unidad en el PRI?

PactoPRI

+ No buscó un albazo sino apaciguar lo irremediable


El llamado pacto de unidad que firmaron ayer los aspirantes a la candidatura a Gobernador por el Partido Revolucionario Institucional, está lejos de tener como mensaje el madruguete o el adelanto a las formas previamente anunciadas. Más bien, el encuentro pareció ser un llamado a la prudencia entre los aspirantes, luego de que en los últimos dos meses han sido predominantes las descalificaciones entre grupos, el proselitismo de facto sin control, y la utilización de estrategias de “posicionamiento” que nunca estuvieron dentro del radar del verdadero proceso interno.

En efecto, ayer se realizó un encuentro entre el líder nacional del tricolor, Manlio Fabio Beltrones Rivera, y los ocho aspirantes a la candidatura a Gobernador de Oaxaca que el propio PRI reconoce como tales. Al encuentro acudieron Alejandro Murat Hinojosa, Eviel Pérez Magaña, Alfonso Gómez Sandoval Hernández, Mariana Benítez Tiburcio, Martín Vásquez Villanueva, Javier Villacaña Jiménez y Samuel Gurrión Matías. Ahí, se supone, firmaron un pacto de unidad en el que se comprometieron a mantener un clima de respeto y cordialidad, y a que cuando se anuncie la decisión cupular de quién será el candidato, todos se sumarán a él.

Todo esto ocurre en un contexto que, según parece, casi nadie toma en cuenta: en el PRI, sí, hay una competencia interna por la candidatura a Gobernador, pero en ella las reglas no necesariamente establecían lo que casi todos los aspirantes hicieron. Es decir, no contemplaba la posibilidad de que hicieran proselitismo; no incluía las encuestas y tampoco era una carrera de fenómenos o percepciones.

Era, más bien, una medición cupular en la que será una sola persona la que tome la decisión, y en la que tenían que considerarse —se supone— otros factores que no eran la de la entrega de despensas, o los recorridos con la militancia, o el trabajo territorial del que algunos presumen. Básicamente, la competencia interna siempre fue sólo en el ánimo presidencial, y en la legitimación que pudiera darle la dirigencia nacional del tricolor, como órgano formal de este tipo de decisiones.

Por esa razón, de entrada, el llamado pacto de unidad más bien pareció ser parte del interés que tiene el Comité Ejecutivo Nacional del PRI por apaciguar a quienes llegaron incluso a posturas irreductibles, y por enviar los mensajes de que todo lo hecho hasta ahora era bienvenido pero no necesario. De hecho, el mensaje de unidad está encaminado a la toma de una decisión cupular y vertical —como es el PRI— y a que frente a ella, todos los factores de poder se sumen y asuman una realidad en la que tienen un Jefe Político, y él es quien manda.

Y es que resulta que frente a todo esto, todavía hay quien insiste en los “mensajes”, en la percepciones y hasta en los albazos. Hubo quien, por ejemplo, ayer frente a la fotografía oficial del encuentro, aseguraba que la posición de cada uno en la imagen era el indicador de por dónde iba la decisión; decían también que era el encuentro previo para “planchar” a los que se quedarían en el camino. Evidentemente, nada de eso tiene sentido cuando las bases para hablar de todo eso se sustentaban en una competencia que nunca existió. Y resultó que, además, hasta en eso perdieron la cordura y continuaron en esa guerra de percepciones y ataques que no beneficia a nadie y, en estos momentos, a ellos más que a nadie.

LA IMPRUDENCIA

¿A quién le beneficiaba, por ejemplo, las bajezas que durante meses estuvieron circulando en redes sociales y en portales de noticias sobre algunos candidatos, si en la capital del país, quien decide, no lee eso y seguramente tampoco le interesa? Todo eso, fue resultado de una guerra intestina en la que pensaban que la decisión se tomaría con base en encuestas de popularidad o con sondeos de opinión. Nada de eso influyó y sí evidenció a quienes hoy no se pueden ni ver porque tal nivel de ataques los hizo perder la noción de que la política no es un asunto personal.

¿Cómo quedarán todos aquellos que gastaron millones de pesos en todo tipo de dádivas y regalos a gente que tampoco estaba involucrada en el “proceso interno” porque así como éste nunca existió, tampoco la militancia o los simpatizantes del PRI fueron invitados y ni siquiera tomados en cuenta? ¿Cómo o con qué tendrán que pagarle a esas personas o corporaciones que intencionalmente entregaron dinero a la nada para ese proselitismo estéril que finalmente no tendrá ningún resultado concreto?

Incluso, ¿cómo podrán hablar ahora de prudencia —que fue uno de los temas en los que el Líder nacional del PRI fue insistente— cuando los únicos que supieron detenerse a tiempo fueron Alejandro Murat y Alfonso Gómez Sandoval; el primero, que desde hace varias semanas detuvo prácticamente todas sus actividades políticas en Oaxaca justamente para dar paso a los tiempos establecidos en el partido tricolor; y el segundo que siempre demostró una gran conciencia sobre el verdadero sentido y fondo de la competencia, y nunca cayó en la tentación de imitar —en lo visible, o en las bajezas— a otros aspirantes que trataban de hacer campaña desprestigiando y sobajando a sus competidores, como si con esto hubiera algún tipo de crecimiento como políticos, o como aspirantes a un cargo público.

Por eso, en el fondo esta “competencia interna”, sólo aparente, es reveladora más en cuanto al temple y el compromiso de los aspirantes a la candidatura del PRI. Sirvió para que demostraran cuál era su nivel real de competencia; cuál su verdadero interés y forma de competencia por la candidatura; y cuáles sus herramientas. Todos, en el fondo, quedaron pintados de cuerpo entero en una competencia que existió sólo en las ideas de algunos pero que no pasa por casi nada de lo que se hizo.

VERTICALISMO

En el fondo, es una sola persona quien tiene la decisión, y no sabemos si está tomada ya o todavía no. Todo lo demás son meras especulaciones y manipulaciones que intentan apaciguar a quienes ya están desesperados por el resultado. Si recuerdan todos quién es el Presidente, de qué partido es, y quién es el que manda, entonces podrán entender la verdadera realidad y el verdadero sentido de todo lo que se ha hecho. Para bien y para mal.

Para sobrevivir, la Sección 22 debía cambiar su estrategia de lucha

SXXII

+ La agenda magisterial está abultada, pero insistían sólo en necedades


Es trascendental la primera reunión formal sostenida entre la dirigencia de la Sección 22 del SNTE, y funcionarios del IEEPO. Lo es en el ámbito político, porque ello significa el reconocimiento tácito y expreso de la nueva autoridad educativa por parte del ala más dura de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación… pero lo es más porque la agenda magisterial está rebasada de temas que no podían ser abordados por la estéril resistencia magisterial a dialogar, en términos prácticos, con la autoridad educativa.

En efecto, ayer mediante un comunicado se informaba que la Sección 22 había “cedido” a su postura de presión y reconoció como autoridad educativa en el estado al llamado “nuevo IEEPO”. El gobierno de Oaxaca confirmó la reunión con la autoridad educativa y la dirigencia sindical, en la que entregaron una solicitud formal para la realización de una mesa de trabajo con las autoridades del organismo educativo.

Según el boletín, el director del IEEPO, Moisés Robles Cruz, “recibió en sala José Vasconcelos del edificio central de ese instituto, al secretario general del gremio magisterial, Rubén Núñez Ginez, quien estuvo acompañado por miembros de la comisión política, para entregar al funcionario un proyecto de agenda temática con planteamientos de interés gremial, para ser abordada en una eventual reunión de trabajo”.

El comunicado no se refería a algún planteamiento concreto, pero sí dejaba ver la posibilidad de la normalización paulatina de la relación gobierno-sindicato —al menos en lo que toca al ámbito estatal— y ello sería el preámbulo para la posible reanudación del diálogo con la Secretaría de Educación Pública que, para ello, puso como condiciones fundamentales al magisterio oaxaqueño que no condicionara el diálogo al trabajo en las aulas, y estableciera una agenda de trabajo específica para su desahogo sin que ello implicara la negociación de la implementación de la reforma educativa.

En ese sentido, a lo largo de todo el año 2015 hubo una postura radicalizada por parte de la Sección 22 del SNTE, en el sentido de exigir la abrogación de la reforma educativa federal, así como la inaplicación de todos los preceptos, modelos y evaluaciones relacionadas con el nuevo modelo educativo. Esa fue una de las grandes razones por las que la SEP le cerró completamente la puerta al diálogo con la Coordinadora, pero eso se convirtió en una especie de “olla de presión” que derivó en los enfrentamientos del año pasado ante la aplicación de la primera evaluación a los educadores.

Pues resulta que la aplicación de la primera evaluación requirió el desplazamiento de unos 10 mil elementos federales que vinieron a la capital oaxaqueña a resguardar la aplicación de dicho examen. Desde entonces, apuntábamos en este espacio que no sería posible, ni sostenible, si quiera pensar en la posibilidad de que, ante la falta de canales de diálogo, tuvieran que ser miles de elementos los que resguardaran cada una de las muchas evaluaciones que aún se deben evaluar.

Porque si algo queda claro —apuntábamos en nuestra entrega del 25 de noviembre pasado— es que no habrá posibilidad, ni una sola, de que cada evaluación que se realice en las entidades federativas “problemáticas” como Oaxaca o Michoacán, sea resguardada por miles de elementos policiacos, o amenazadas por profesores iracundos que se oponen a la implementación de la reforma educativa. Evidentemente, tanto el Estado, como los profesores de la CNTE, deberán buscar sus respectivos cauces de entendimiento y lucha, para darle viabilidad de mediano plazo a sus derroteros, y para no anclarse a un escenario que en sí mismo no tiene futuro.

¿De qué hablamos? De que los profesores de la Coordinadora deben asumir, con seriedad, que su lucha tiene mucho más de fondo que el solo rechazo a la evaluación. Deben ver, por ejemplo, qué futuro tienen como organización, cómo podrán mantener la base social que tuvieron hasta hace poco tiempo gracias al terror disciplinario que aplicaban sobre sus agremiados; deben reconocer que mientras más tiempo pierdan en estas luchas parciales, más espacio pierden en los espacios educativos de decisión, en los que hasta hace poco tiempo eran nada menos que los amos y señores”.

AGENDA

En esos espacios educativos de decisión, es donde la Sección 22 ya tenía mucho, muchísimo terreno perdido, y era a lo que se tenía que abocar antes que seguir en su empecinamiento testarudo de exigir la abrogación de toda una reforma que no habría de ocurrir. Básicamente, lo necesario era que el sindicato demostrara que está preocupado por la realidad que enfrentan muchos de sus agremiados a los que, les guste o no, les está llegando el momento de enfrentarse a una evaluación que, por decirlo de algún modo, sigue estando muy lejos de ser el instrumento idóneo para medir las capacidades de los profesores.

De hecho, como lo apuntaba el investigador Ángel Díaz Barriga hace algunos meses (bit.ly/20fKL4h), entre los problemas técnicos se puede mencionar un examen de conocimientos que no necesariamente evalúa el desempeño, unas guías de examen que no reflejan ni los contenidos, ni la bibliografía del plan de estudios de la escuela normal. Un examen que no da elementos para medir el desempeño de los docentes frente a sus alumnos. Una solicitud de evidencias con un lenguaje poco académico. Subir ‘evidencias del mejor alumno y del alumno más deficiente’, cuando la psicopedagogía ha mostrado que cada alumno tiene procesos de desarrollo y de conocimiento particulares.

Esos son sólo algunos de los temas que se supone que la Sección 22 tendría que comenzar a debatir con la autoridad educativa. Ello sería la demostración de una organización gremial que asume su realidad, que pondera los planteamientos a futuro de sus representados, y que tiene interés en seguir adelante sin la perniciosa insistencia de ganar cada una de las batallas para ir a enfrentar las siguientes.

UNIDAD

Hoy se tiene programada la firma de un pacto de unidad entre los aspirantes del PRI a la candidatura a Gobernador que, bien lo sabemos, nadie va a respetar. Lamentablemente los polos dentro de ese partido son tan repelentes entre sí que no hay forma de una operación cicatriz real entre los que no sean los elegidos. A partir de hoy quedarán sólo cuatro o cinco días, máximo, para que se anuncie la decisión final. La moneda está en el aire. Nada más.

Con Moreira, varios ex gobernadores deben poner sus barbas a remojar

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+ Cuando hay voluntad, hasta el robo de un lápiz basta para perseguirlos


Sistemáticamente, el gobierno de los Estados Unidos ha reprochado a su símil mexicano su falta de voluntad para implementar un sistema eficaz de combate a la corrupción, y sobre todo para perseguir, con las leyes e instituciones que ya existen, a los políticos acusados de incurrir en actos de corrupción. En México se ha privilegiado siempre el interés político al Estado de Derecho. Y por eso la aprehensión del ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira Valdés, es un parteaguas que debe estar poniendo nerviosos a varios ex gobernadores que enfrentan señalamientos similares al suyo.

En efecto, el viernes pasado, Humberto Moreira, ex gobernador de Coahuila, fue arrestado a su llegada a España, en el aeropuerto de Barajas, en el marco de una operación llevada a cabo por el juez Santiago Pedraz. Según la información dada a conocer en aquellos momentos, al ex Mandatario se le investiga por los delitos de blanqueo, malversación cometida durante su etapa como gobernador, además de cohecho y organización criminal.

Básicamente, España decidió detenerlo por la transferencia de recursos no declarados por un monto de 200 mil euros, desde los Estados Unidos. Aunque a Moreira ya lo había acusado una Corte norteamericana del estado de Texas por delitos similares, fue el gobierno español quien finalmente le ejecutó una orden de aprehensión derivada de esas mismas investigaciones que iniciaron cuando en 2012 el secretario de Finanzas de su gobierno, Héctor Javier Villarreal Hernández, fue detenido en territorio texano acusado de lavado de dinero y robo de recursos del erario estatal.

Antes de su detención, las autoridades federales de Texas le habían incautado 2.2 millones de dólares depositados en una cuenta y habría perdido otros 2.3 millones. Y al parecer, el gobierno español únicamente continuó dando seguimiento a aquella investigación hasta que llegó a la conclusión de que los recursos que le fueron transferidos desde los Estados Unidos para su manutención —dice que estudiaba una maestría en Barcelona, y el monto por el que se le persigue es de 200 mil euros— eran de procedencia ilícita.

En México la gran incógnita es que sobre el ex gobernador Moreira nunca existió un procedimiento al menos similar al que se le instauró en los Estados Unidos, bajo la lógica simple de que si aquí había presuntamente cometido los delitos, entonces todas las acciones legales para perseguirlo y castigarlo tendrían que haber partido de la justicia mexicana. Nada de esto ocurrió, pero por la procedencia ilícita de los recursos, la inacción del gobierno mexicano para presentarlo ante la justicia no fue obstáculo para que se le instaurara un juicio en la Unión Americana y finalmente fuera detenido la semana pasada en España.

Y evidentemente lo que tiene nerviosos a varios en México, es que la actuación y la forma de ocultar recursos provenientes del erario por parte de un Mandatario o ex Mandatario, es la típica que utilizó el ex gobernador Moreira. Así como él, han sido prácticamente todos los que han dejado el gobierno utilizando todo tipo de esquemas legales para evadir el rastreo sobre el origen de los recursos, hasta el extremo de lo hecho por el secretario de Finanzas del gobierno de Ulises Ruiz, Miguel Ángel Ortega Habib, de transferirle una suma millonaria de recursos a su hermana y sobrino, o de tratar de ocultar su dinero bajo el nombre prestado de una de sus empleadas domésticas.

EL CASO OAXACA

En Estados Unidos no tardarán en apretar más al gobierno mexicano de cara a su falta de voluntad para perseguir la corrupción. A Moreira lo detuvieron por el supuesto blanqueo de una suma de dinero aparentemente menor, si se compara con los recursos que se le acusa de haber extraído de las arcas públicas coahuilenses. Se le acusa, de hecho, de no haber declarado una suma de unos 300 mil dólares norteamericanos, cuando se le acusaba de haber endeudado a su entidad por alrededor de 37 mil millones de pesos, y por haber “desaparecido” un porcentaje directo de esos recursos que nadie sabe a qué manos fueron a dar.

Ahora, si confrontamos esa voluntad por perseguir a alguien de cara a lo que se hizo en entidades como Oaxaca, en las que al Secretario de Finanzas le fueron inmovilizados más de mil millones de pesos (unos 90 millones de dólares al tipo de cambio de hace cinco años) a través de su hermana, su sobrino y una de sus empleadas domésticas, y que al propio ex Titular del Ejecutivo se le acusa de haber, asimismo, destinado sumas millonarias (se habla de mil 400 millones de pesos) para la construcción de un hospital privado, especializado en padecimientos de la mujer, en la Ciudad de México.

Por esa razón varios ex Gobernadores deben estar bastante preocupados porque Moreira ha sido el ejemplo claro de que cuando existe voluntad, no hay límite territorial o político que lo detenga. Evidentemente, la investigación y la persecución contra Moreira no pasa por la política nacional: es decir, no tiene nada que ver el gobierno mexicano, o su cercanía con la ex líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Elba Esther Gordillo Morales, ni mucho menos alguna aversión con el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto que, de hecho, no ha movido un solo dedo para investigarlo a él, y a otros ex mandatarios sobre los que pesan acusaciones de corrupción.

En el fondo, Estados Unidos está muy interesado en perseguir a esos corruptos no porque tenga la intención de castigarlos, tanto como de poner el ejemplo. El caso de Moreira será finalmente una bola de nieve que seguirá creciendo en la medida en que continúen indagando el origen de los recursos que le fueron transferidos, y la procedencia de las empresas desde las cuales se le hicieron esos depósitos por los que fue detenido el viernes pasado en el aeropuerto de Barajas, en Madrid, España.

PARADOJAS

Adelantados al momento, algunos ya dan por hecho la designación de los candidatos a la gubernatura, y acusan los intentos de albazo de otros, que se han mantenido callados. ¿No es una paradoja que el que acusa de desesperación, sea el mismo que se anticipe a los tiempos oficiales para autoanunciarse como seguro abanderado? Así de críticas están las cosas en el Partido Revolucionario Institucional, al que finalmente lo está agobiando como nunca la indefinición de su dirigencia nacional, y del Presidente de la República.

¿En qué se traduce realmente el apoyo de un gobernador al Presidente?

Sorpresa

+ ¿En los estados debe se erradica o se sigue fomentando “feuderalismo”?


Hoy que estamos en el umbral de la definición de los candidatos a Gobernador en Oaxaca, uno de los temas de los que se habla prolíficamente tiene que ver con la idea de que el Presidente de la República elegirá al abanderado del Partido Revolucionario Institucional, “porque necesita del apoyo de los Gobernadores”. ¿Qué implica en realidad, hoy, el apoyo de un gobernador al Presidente?

En efecto, si aún siguen vivos los viejos rituales del priismo tradicional en esta segunda etapa del PRI en el poder presidencial, entonces la lógica apunta a suponer que será el Presidente de la República el que elija a los candidatos a Gobernador de su partido. Siguiendo esa misma lógica, el Presidente es el gran jerarca político de su partido y es quien tiene las definiciones. Si eso es así, ¿entonces sus decisiones las toma en función de sus conveniencias, de la competitividad electoral de los aspirantes, o de sus afectos personales?

Evidentemente, la respuesta tendría que ser la suma de ellas pero ponderando la competitividad electoral, porque en la base de todo se encuentra el imperativo de que ese candidato —sea o no su incondicional, o de sus afectos personales— tenga la capacidad de ganar la elección. La democracia representada en el voto es, pues, la aduana y la condición sine qua non de todo lo demás. Por eso lo primero que define a un candidato es que electoralmente sea una opción ganadora. Y de ahí en adelante todos los demás factores tienen un peso relativo.

Si entendemos eso podremos entonces ir a las demás condiciones. ¿Qué tipo de apoyo necesita el Presidente de un Gobernador? Pues sabemos que todos los Mandatarios estatales necesitan del apoyo del gobierno federal; pero también debemos entender que en nuestra democracia, un gobernante federal —o estatal— aún con minoría legislativa, o aún con un Congreso opositor, puede continuar gobernando. Tal ha sido la prueba de los dos presidentes anteriores, o de igual número de gobernadores oaxaqueños, que han gobernado en periodos casi permanentes de crisis.

Y lo interesante es que en esta ecuación de la estabilidad del poder presidencial, siguen sin aparecer los Gobernadores, pues ellos representan un estrato distinto del federalismo, pero no específicamente de la división de poderes en el ámbito federal. Más bien, parece que los gobernadores han aprovechado la decantación del viejo poder presidencial omnímodo para gobernar y ejercer los recursos públicos con mayor libertad y discrecionalidad. A nivel federal no han un Jerarca como antes, pero en el ámbito estatal sí. Y los Gobernadores cambiaron el régimen de partido hegemónico por el llamado “feuderalismo”, en el que su poder se convirtió en una parcela que han administrado libremente, como en los tiempos del feudalismo.

¿Para qué necesita entonces un Presidente de los Gobernadores? Los necesita, por ejemplo, para poder coordinar acciones, pero sobre todo para incrementar el margen de estabilidad de su régimen. Los necesita, por ejemplo, para que apoyen sus planteamientos políticos y permitan su implementación en todo el país. No los necesita de amigos ni porque apoyan su visión ideológicas o las reformas que ya están concretadas. Los necesita siempre para lo que viene, no para lo que ya pasó.

LA CLAVE DEL CONGRESO

A pesar de los problemas que ha enfrentado, el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto goza de estabilidad política porque tiene a las dos cámaras federales con una ligera mayoría priista. Eso le da certidumbre de que sus iniciativas —salvo las de reforma constitucional— pueden transitar con tranquilidad, y de que no tendrá mayores sobresaltos. En esa suma/resta sí aparecen los Gobernadores, como jefes políticos —se supone— de las bancadas estatales en las cámaras federales.

Hoy, por ejemplo, Oaxaca es un estado opositor al Presidente por su conformación en las cámaras legislativas federales. Hay una mayoría de diputados y senadores de oposición, aunque eso se decanta porque las entidades federativas que tienen mayor número de diputados —el Estado de México tiene, por ejemplo, 63 diputados federales— son de mayoría priista. Ese sería un aspecto concreto en el que un Presidente necesitaría del apoyo de un Gobernador, o cuando menos no tener más diputados en contra frente a los que son sus correligionarios.

Y es que los Gobernadores sí representan un margen de operación política importante en sus territorios, en los cuales es más difícil que intervenga el gobierno federal. ¿Cómo se puede explicar, por ejemplo, que hace apenas seis años, cuando el gobierno estatal de Oaxaca era priista, tenía también el “carro completo” de los legisladores federales; y que ahora ocurra algo más o menos similar, pero de diputados del PAN y el PRD, cuando el gobierno estatal es controlado por un gobernador no priista?

Ahí es donde se centra una parte de esta discusión. Por eso, el Presidente ante todo necesita candidatos a Gobernador que, primero, puedan ganar; y segundo, que le sean afines en los asuntos sustantivos de su política y su gobierno. Un gobernador no es definitorio de una situación de ingobernabilidad. Sin embargo, un Gobernador que genera demasiados problemas sí se convierte en un adversario involuntario del Presidente.

En esa sumatoria debe encontrarse actualmente el presidente Peña Nieto, quien tiene la nada sencilla labor de escoger a quien sea, verdaderamente, su candidato a Gobernador en el PRI (que pueda ganar, primero, y que tenga identidad con él); y además debe tratar de influir en las decisiones que se tomen en las fuerzas de oposición. Ese es, al final, uno de los imperativos básicos de quienes se encuentran en ese tipo de lucha que se da desde el poder público, para mantenerlo, acrecentarlo y no perderlo.

TODO LO DEMÁS, SON PERCEPCIONES

Llama la atención la forma en que propios y extraños han jugado con las percepciones, pero no entran a esta discusión de por qué, y para qué, serían alguno de ellos el elegido del Presidente. Han ido del alarde de la amistad personal, o de encuestas, y hasta de supuestos apoyos venidos de las élites nacionales. Todos esos factores juegan, pero sólo de forma relativa. Al final, el que le asegure al Presidente ganar la elección, y estabilidad para su régimen, será el escogido. No hay más.

En el PRI ¿realmente hay un dilema por entregarse al PAN?

GGC

+ Gutiérrez Candiani intenta ser “bisagra” ¿pero hacia dónde?


 

Durante el fin de semana, se realizó una convocatoria entre militantes y simpatizantes del PRI para arropar, el miércoles próximo, al ex presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Gerardo Gutiérrez Candiani, en su intención de conseguir la postulación de ese partido a la gubernatura del Estado. Pretenden realizar un encuentro-comida para pronunciarse a favor del ex dirigente empresarial y, en su lógica, generar la percepción de respaldo de la militancia a ese proyecto político. Esto plantea un dilema: ¿De verdad el PRI, como fuerza política, está dispuesto a entregarse a un proyecto eminentemente panista?

En efecto, priistas que fueron convocados a dicho encuentro el miércoles próximo, comentan que hay, básicamente, tres expresiones de priistas que intentan acuerpar a Gutiérrez: unos son los militantes de ese partido que forman parte de la administración estatal y que aseguran nunca haber renunciado o perdido su militancia priista.

Otros, son los militantes del tricolor que son afines al ex gobernador Diódoro Carrasco, pero que no migraron al PAN cuando hace diez años éste renunció a su militancia priista y fue postulado por ese partido a una diputación federal plurinominal. El tercer grupo que acudirá a este encuentro es el de algunos ex colaboradores de Ulises Ruiz, que están intentando generar puentes con esta candidatura ante la posibilidad de que el senador Eviel Pérez Magaña (que es su “Plan A”) no consiga la candidatura.

Todos ellos impulsan a Gutiérrez bajo una lógica específica, que aunque de entrada parece lógica, también implicaría un proceso acrítico del priismo sobre su rumbo, sus alianzas y los proyectos que impulsa como partido, no sólo para Oaxaca sino para el país. Pues ellos dicen que la posibilidad de que el ex Presidente del CCE es alta ya que tiene relación directa con el presidente Enrique Peña Nieto; dicen, además, que siendo él el candidato priista a la gubernatura de Oaxaca (y eventualmente el siguiente gobernador) habría también certidumbre de su respaldo a las políticas e iniciativas presidenciales. Y sostienen que su candidatura es viable porque además es el que mejor genera puentes de entendimiento con el gobierno saliente.

En este último punto está la clave de lo que, de ser cierto, tendría que resolver no Gutiérrez o el PRI de Oaxaca, sino el CEN de ese partido y el propio Presidente de la República: ¿de verdad es necesario impulsar un proyecto político que, en realidad, está tan identificado con ideologías, intenciones y proyecciones distintas a las que tiene el grupo gobernante federal?

Pues para entender la dimensión de un asunto como éste vale la pena repasar los antecedentes, la identidad política, y hasta los círculos sociales, familiares y empresariales de Gutiérrez Candiani, para entender que no necesariamente sería un incondicional del Presidente, y sí podría ser la mejor carta hasta para sus supuestos adversarios políticos.

Gutiérrez Candiani ha sido, históricamente, un personaje proveniente del mismo linaje que llegó al poder con Diódoro Carrasco en Oaxaca, y que hoy tiene nuevamente el gobierno en las manos. Permanentemente, Gutiérrez ha tenido vínculos sociales y empresariales estrechos con el grupo gobernante local. Y buena parte de ese grupo, es el que está hoy amalgamado con las intenciones del Gobernador de Puebla de generar un bloque regional a favor del PAN, a partir de la operación política de Carrasco Altamirano como su Secretario General de Gobierno.

En ese sentido, si algo han dejado claro los integrantes de ese grupo es que sostienen su identidad por encima de todo. Por esa razón, el grupo gobernante oaxaqueño nunca ha desconocido a Carrasco Altamirano como uno de sus líderes morales, ni ha descobijado a quienes integran ese bloque desde los tiempos del diodorismo. De hecho, es tan fuerte la ascendencia que por esa razón quien era el Candidato a Gobernador de Carrasco es el mismo que hoy lo es del gobernador Gabino Cué.

CAER PARADOS

Al final, ese grupo está intentando “caer parado” al margen del resultado de la elección: triunfando la coalición, tendrían un Gobernador de su grupo; pero triunfando el PRI (es decir, supuestamente perdiendo ellos), con Gutiérrez a la cabeza, también saldrían ganando porque éste es también un integrante de su grupo. Y más allá del tema local de Oaxaca (es decir, de la lucha permanente de los últimos treinta años, entre los distintos cacicazgos, por el reparto cíclico del poder político), lo que generaría esto es el dilema de que, en el fondo, en el esquema nacional el PRI se pusiera involuntariamente al servicio del PAN para negociar quién sabe qué con los grupos políticos locales.

Un asunto como éste es de la mayor trascendencia, hoy que las coaliciones formales entre partidos enfrentan tantos cuestionamientos por la marginación de las ideologías, cuando de lo que se trata es de ganar una elección, y de repartir un gobierno en parcelas aunque esto haga inoperante cualquier administración, y nunca se planteen los fines a favor de la ciudadanía que se persiguen.

En ese sentido, existe hoy toda una discusión nacional, que ha generado una crisis al interior del PAN y el PRD, por la conformación de alianzas electorales. En esos partidos hay una verdadera crisis de confianza por la alta posibilidad de que unos funjan como esquiroles o comparsa de los otros, y por el provecho que intentan sacar gracias a uniones pragmáticas e inopinadas.

Y si todo eso está pasando, lo que no parece tener una explicación lógica es que, deliberada o involuntariamente, el PRI le abriera la puerta a la conformación de una alianza fáctica con el PAN, que ya no sólo involucraría al estado de Oaxaca sino, entonces sí, la conformación de un “eje” político entre Oaxaca, Puebla, Tlaxcala y Veracruz (que va a dejar de ser priista gracias al tiradero que dejará el gobernador Javier Duarte), pero trabajando a favor de los intereses del injerencista Gobernador de Puebla en sus aspiraciones presidenciales, y esencialmente para revivir electoralmente al Partido Acción Nacional.

POCOS DÍAS

La intención que tiene el PRI es que haya un candidato de unidad. Es decir, que dentro de unos días sólo se registre un aspirante al Proceso Interno y, al no haber contienda, sea quien se ubique como candidato. A más tardar falta una semana. Pero parece que al priismo aún le hace falta mucho por resolver…

Conago, a favor del Mando Único: ¿el federalismo se doblega?

conago

 

+ Modelo federal debe conciliar la seguridad con ayuntamientos


En su calidad de poder fáctico, la Conferencia Nacional de Gobernadores avaló la propuesta presidencial de integrar un Mando Único Policial para las 32 entidades federativas del país, y solicitó a las cámaras federales hacer lo necesario para implementar legalmente esa figura sin romper con la figura y atribuciones constitucionales del Ayuntamiento. Esa es una tarea compleja, máxime cuando por definición el Mando Único es incompatible con la figura del Ayuntamiento, y aún con la del federalismo en México. ¿Qué deberán hacer las cámaras federales para lograr ese equilibrio?

En efecto, de acuerdo con lo publicado en los últimos días en los medios informativos de la capital del país, los integrantes de la Comisión Nacional de Gobernadores (Conago) votaron ayer por unanimidad para que se eleve a rango constitucional el modelo de Policía Estatal Única en las 32 entidades federativas, entre ellas Oaxaca. El presidente de la Conago y gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, informó que tras reunirse con los mandatarios estatales de todo el país y el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, votaron por llevar al Senado de la República la propuesta en los próximos días.

Exhortó a los mandatarios a apoyar la reforma constitucional, porque la iniciativa contempla situaciones reales que atañen al país. Ávila dijo que esta medida no afectará la autonomía de los municipios, pero sí permitirá un mayor control de las corporaciones, lo que representa más cercanía y eficacia en materia de seguridad. En su oportunidad, Osorio Chong resaltó que esta iniciativa está planteada para fortalecer a las instituciones de seguridad del país. El funcionario federal reconoció el consenso al que llegaron los gobernadores y señaló que esta es “la vía para dar resultados en seguridad, a través  del trabajo coordinado y corresponsable”.

Frente a todo esto, vale la pena preguntarse ya no sólo el qué sino el cómo. Pues parece que entre los propios Gobernadores ya hay un consenso al respecto, pero existen muy pocas definiciones relacionadas con cómo pretender llevar a cabo esta misión. Pues según la iniciativa presidencial, el objetivo del gobierno federal consiste básicamente en diluir a las más de dos mil 300 policías municipales para integrar únicamente 32 corporaciones estatales que suplan a las corporaciones municipales en la tarea de brindar seguridad a todos los ciudadanos de un estado.

En este sentido, el presidente de la Comisión de Justicia de la Conago, César Duarte Jáquez, dijo que según la iniciativa de la Conago se plantea una reforma constitucional para consolidar un solo cuerpo policial, respetando las particularidades de cada entidad. “Hay que diferenciar el tema del mando único con el de las policías estatales. Lo que se está planteando es una reforma constitucional, para consolidar un sólo cuerpo policiaco estatal respetando particularidades de los municipios en los cuales, policías administrativas se hagan cargo del bando de policía y buen gobierno”, reiteró.

La Conago aclaró que esta iniciativa “no está relacionada con el Mando Único” ya que el modelo de Policía Estatal Única plantea consolidar un solo cuerpo policiaco estatal, “respetando las particularidades de los municipios en los cuales las policías administrativas se hagan cargo del mando de policía y buen gobierno”.

Evidentemente, parece que lo que los legisladores y el gobierno federal pretenden, en conjunto, es generar un nuevo Frankenstein que aparente atender un problema que en el fondo todo indica que seguirá al garete. ¿Por qué? Porque hoy en día es evidente que la seguridad pública enfrenta retos que necesitan determinaciones que no son las que están tomando los gobernadores en conjunto con el gobierno federal para atender de fondo el problema que presenta el país.

MANDO QUE DILUYE

En realidad, toda propuesta que está destinada a implementar un modelo de mando único tiene como telón de fondo la disolución de las corporaciones municipales y por ende un final cuestionable al federalismo, a través de la disolución, de facto o de iure, del municipio como figura política en la Constitución General de la República. ¿Por qué?

Porque pareciera que, en ese contexto, la intención de los gobiernos estatales y el federal se centra en que el municipio desaparezca como figura política, y sea relevada por una figura meramente administrativa que esté supeditada al mandato de cualquiera de los otros dos ámbitos de gobierno. Cada vez eso parece algo más evidente, aunque sería una verdadera tragedia para el federalismo mexicano, que en buena medida se materializa en la existencia de la figura municipal.

¿Por qué? Porque la figura del municipio está planteada básicamente bajo la lógica de que éste es el ámbito de gobierno que tiene más cercanía con la ciudadanía, que entiende mejor sus problemas, y que por ende es quien puede atenderlos de mejor manera, para luego buscar la coordinación con el gobierno estatal, y el federal, para que atienda los asuntos que escapan de su capacidad de respuesta.

En el caso de la seguridad pública, por ejemplo, no se trata sólo de entender al municipio sólo como el ámbito de gobierno más débil sino como el que debería ser el protagonista principal de la atención a ese rubro. Pues quizá si hablamos de los municipios urbanos o de las grandes ciudades, sería algo engañoso hablar de una verdadera proximidad social. Pero si hablamos de que la gran mayoría de los más de dos mil quinientos municipios del país son pequeñas demarcaciones, en las que se supone que debiera existir contacto y conocimiento permanente entre la ciudadanía y las personas que tienen como encargo su protección de la delincuencia, entonces se podría tomar conciencia de la necesidad de tomar un camino que no fuera necesariamente encaminado a la desaparición de la figura municipal, sino a su fortalecimiento.

CENTRALIZACIÓN

Lamentablemente, el acuerdo de la Conago no abona a esa idea y más bien parece justificar la intención de centralizar la seguridad pública y sacarla del ámbito municipal. Esto, finalmente, podría ser sólo la punta de lanza para que después se hagan “demostraciones” similares respecto a temas fiscales, de atención de servicios públicos y demás. Todas encaminadas a la constatación de que el municipio no puede cumplir con sus atribuciones y entonces pensar, “justificadamente”, en su desaparición.

Regular pre-precampañas demuestra pequeñez de los candidatos

PromociónPoli

+ Aspirantes no demuestran su capacidad de respeto y autocontrol


 

Aunque la autoridad electoral se lamente porque la ley no alcanza a regular lo que ahora se conoce como “pre-precampañas”, debiera ser un imperativo de los propios aspirantes a cargos de elección popular saber comportarse. El problema es que, libremente, casi todos los que aspiran a algún tipo de cargo público en la entidad han utilizado este tiempo como una especie de “zona libre”, al margen de lo que estipulan las normas, para hacer todo tipo de proselitismo en aras del proceso electoral que se avecina. Aunque ésta parece una conducta natural en nuestro sistema político, en realidad lo que demuestra es la pequeñez de los aspirantes a cargos públicos y el comportamiento irresponsable propio de un menor de edad.

En efecto, en las últimas semanas el IEEPCO ha tratado de regular las desbocadas campañas anticipadas que están realizando diversos aspirantes a cargos públicos. Ha intentado hacerlo con poco éxito, primero por la compleja situación que prevalece en cuanto a las normas electorales. Como no hay una regulación específica —luego de que el pasado 5 de octubre una decisión de la Corte dejara a Oaxaca sin marco jurídico-electoral gracias a las pifias de la LXII Legislatura— entonces la autoridad electoral no ha parado de trastabillar en la justificación y fundamentación de las resoluciones con las que intenta poner orden entre partidos y candidatos en la entidad.

El resultado evidente, es que el IEEPCO ha fallado estruendosamente en esa misión. Intentó, por ejemplo, meter en cintura la propaganda electoral que, hasta ahora, el aspirante a la candidatura a Gobernador por el PRD, José Antonio Estefan Garfias, ha disfrazado de portadas de revistas y de entrevistas de color; pero a pesar de las regulaciones y las sanciones que le impuso, no ha habido poder humano que logre retirar de las calles la propaganda de él y otros candidatos.

En esto la falla es doble debido a que toda sanción tiene por objeto aplicar un correctivo para quien viola una disposición, pero también tiene como propósito que los demás —que posiblemente estén incurriendo en una conducta u omisión similar— vean el escarmiento aplicado, y se abstengan de continuar haciéndolo. Nada de eso ha ocurrido, porque en todas las fuerzas políticas, sus candidatos, dirigentes y “cuadros” no han tenido el menor empacho en continuar con sus actividades de “pre-precampaña” sabiendo que, legalmente, la autoridad está impedida para sancionar diversas conductas, y evidentemente aprovechando también los huecos legales para hacer libremente todo tipo de proselitismo electoral.

Es por ello que, de distintas formas, los aspirantes a algún cargo público disfrazan también actos proselitistas aún ostentando cargos en la administración pública, o se inventan fundaciones o asociaciones civiles con evidentes fines electorales —y que además no aclaran el origen de los recursos que utilizan para sus actividades—, o simplemente realizan actos proselitistas en los que gastan en movilización, en comida, en dádivas y en organización, sin que todo eso se encuentre sujeto a ningún tipo de regulación o posibilidad de que la autoridad electoral revise lo ejercido.

Es evidente que, frente a eso, la salida fácil pudiera consistir en exigir que se estableciera algún tipo de legislación al respecto. No obstante, en el fondo más bien parece que lo que es necesario —y que no se ve por ningún lado— es la capacidad de auto regulación de los propios partidos y candidatos, para abstenerse de hacer no sólo lo que la ley les prohíbe, sino también para no incurrir en conductas que demuestren su profunda voluntad por romper el orden o la equidad que se supone que debe regir en este tipo de procesos democráticos.

NO HAY AUTOCONTROL

La explicación de por qué hay “pre-precampañas” es simple: como en cada reforma electoral la ley ha venido acotando los márgenes de tiempo y recursos económicos que se utilizaban en los tiempos de campaña, hoy los partidos y sus aspirantes siguen tratando de retrasar los tiempos con tal de tener espacios “libres” para hacer un proselitismo sin estar bajo el escrutinio de la autoridad electoral.

De hecho, si recordamos hasta hace relativamente pocos años la llamada “precampaña” no estaba regulada, y ese era el periodo que tenían los aspirantes a cargos públicos para hacer proselitismo desenfrenado, pues la ley no preveía ese periodo y por ello era tomado como un espacio franco para “posicionarse” electoralmente hablando y llegar a los tiempos formales de campaña ya avanzados en el trabajo político, y con buenos resultados en las encuestas de opinión ciudadana.

Una vez que fueron reguladas las precampañas comenzaron a buscar nuevas alternativas. El resultado de eso es la ahora llamada “pre-precampaña” que no fue sino el retraso de los tiempos para hacer las mismas actividades que antes hacían en la precampaña. En el fondo, todo esto revela algo que todos aceptan pero nadie se niega a ver en su magnitud: que por privilegiar la lucha por el poder nadie reconoce que quebranta no sólo las normas sino cualquier sentido mínimo de equidad y formalidad, en una contienda que debía tener como base el respeto a las normas.

Al incurrir en esas prácticas los partidos y sus candidatos hacen lo necesario para ganar espacio y posiciones frente a los electores, pero lo hacen a costa de presentarse ante la ciudadanía como los primeros promotores del quebranto a las normas.

En eso han incurrido casi todos los aspirantes a cargos públicos, a través de todo tipo de argucias que buscan esquivar las normas para hacer proselitismo en tiempos en los que se supone que no debía realizarse. Parece que en el fondo a nadie le preocupa que esas actitudes los ubiquen como personas incapaces de regirse a sí mismas según lo que dictan las normas, y también como oportunistas que están dispuestos a todo con tal de sacar un provecho por demás efímero.

MODERACIÓN

En esta contienda, llama la atención que el único que ha mantenido una actitud de moderación y apego a lo que debería ser el tiempo de “pre-precampaña” es Alfonso Gómez Sandoval Hernández. Éste, a diferencia de prácticamente todos, ha hecho proselitismo al margen de frivolidades y espejismos. Ello debiera ser más común en una sociedad que exige congruencia, pero que a su vez menosprecia a quien se sale de la práctica proselitista común (e indebida) de casi todos los candidatos.

Robles ya tenía cantado su destino sin la candidatura del perredismo

BRobles

+ Podrá integrar padrón como independiente, pero… ¿y lo que le falta?


 

Las recientes declaraciones del senador Benjamín Robles Montoya alimentan la percepción de que no será candidato de la alianza PAN-PRD a la gubernatura de Oaxaca. Esto se confirma por la compleja dinámica en que entró el PRD en los últimos días, en el que, en la capa superior, parece que lo que se está repensando es la política de alianzas del dirigente nacional, Agustín Basave, aunque en el fondo la disputa es por la designación de candidatos. Las réplicas de la crisis perredista por Tlaxcala —que no son nuevas, y que de hecho estaban anunciadas al menos desde hace un mes— se sienten fuerte en Oaxaca. Y Robles es el primero que acusa recibo de ellas.

En efecto, vale la pena ver las dos caras de una misma moneda. Por un lado, en Oaxaca Robles acusó al Mandatario estatal de ser el principal responsable de que no pueda ser candidato a la gubernatura por el PRD para las elecciones del próximo 05 de junio. Dijo que desde el gobierno pretenden influir en la decisión de su instituto político para dejarlo fuera de la jugada, situación que —dice— confirmó tras una reunión con dirigentes nacionales, quienes le notificaron que es Gabino Cué quien no lo quiere como candidato.

En el otro extremo, el nacional, se encuentra la apretada situación del dirigente Agustín Basave, que en los últimos días ha visto desdibujarse su estrategia de alianzas electorales con el Partido Acción Nacional. Básicamente, como lo apuntamos en este espacio el pasado 7 de enero, la presión que inusitadamente ejerció Acción Nacional sobre el PRD para cambiar a la candidata a la gubernatura de aquella entidad, reabrió un debate que parecía ya cerrado hasta entonces.

Ese debate tenía que ver, primero, con el acuerdo de que las entidades federativas en las que irían juntos PAN y PRD se “repartirían” para la designación de los abanderados. Pero más allá de eso, la discusión en el fondo radicó siempre en ver quién ostentaba mayor poder. Por eso, cuando el PAN presionó por la candidatura, el Consejo Nacional del PRD hizo sus cálculos y decidió replantear lo que inicialmente había emprendido Basave, que por eso hasta presentó su renuncia al cargo de dirigente.

Todo eso ha tenido impacto en Oaxaca. Pues el escenario perfecto para el senador Robles consistía en que el PRD dejara operar libremente a Agustín Basave, quien al inicio prometió que su dirigencia no estaría sometida a chantajes ni a caprichos, sino que todo se decidiría con base en la competitividad electoral de los candidatos, y con los intereses del partido. Esa era la lógica que beneficiaba a Robles, quien no tiene de su lado la simpatía política del gobierno y del Jefe Político local, pero tiene buenos números en las encuestas y, en términos cuantitativos, representa al activo electoral más importante del perredismo en la entidad.

¿Con qué se tropezó Robles? Parece que cayó, de forma anunciada, con la piedra que representan los verdaderos dueños del PRD, quienes tienen fuertes compromisos —ellos sí, aunque Basave no— con los gobernadores, con los dirigentes fácticos y con los jefes de las tribus. En el fondo, ellos son quienes han presionado a Basave al punto de ponerlo en la ruta de la renuncia. Y el tema real no es la política de las alianzas sino su determinación por no contravenir los acuerdos y las conveniencias con los gobernadores, independientemente de las promesas o los planes de la dirigencia nacional.

APRETAR LA DECISIÓN… EN VANO

Benjamín Robles está denunciando la cargada en su contra, con un agregado: dice que como en el PRD no hay garantías de que habrá una candidatura de unidad (la suya) entonces no se inscribirá al proceso interno. La razón es que eso lo inhabilitaría para después intentar la ruta de una candidatura independiente. ¿Por qué tanta urgencia por meterle presión a la decisión en el perredismo?

La respuesta aquí la adelantábamos hace más de un mes. En aquel momento (Al Margen 02.12.2015) apuntamos que, a la par de la definición del PRI sobre su candidato a Gobernador, en los primeros días de este año Robles Montoya trataría de presionar para apurar la definición de la candidatura a Gobernador, a través de la exigencia de que el PRD cumpliera su palabra de preferir la competitividad de sus cuadros, sobre el fiel de la balanza de los gobernadores en esas definiciones.

Quién sabe si lo logre —apuntamos—, porque la pulverización del perredismo nacional, y su incapacidad de generar posturas serias y consistentes, dificultan la posibilidad de contar con una previsión específica de lo que puedan finalmente decidir, en un panorama nacional tan descompuesto como en el que ahora se encuentran. Mientras, sus competidores internos (el diputado federal José Antonio Estefan Garfias, en específico) tratarán de capitalizar las indefiniciones del perredismo, y no desperdiciarán ninguna posibilidad de seguir generando la percepción de que la balanza podría definirse a su favor.

Eso es exactamente lo que ha pasado: la indefinición jugó siempre en contra de Robles, porque Agustín Basave nunca fue capaz de sobreponerse a los intereses del Consejo Nacional y de las tribus perredistas, que son el poder fáctico más importante dentro de ese partido. Por esa razón, parece que ya ningún escenario le es del todo benéfico: Basave parece no estar logrando su objetivo de presionar a la cúpula perredista para que acepte incondicionalmente sus exigencias. Ante esa derrota, si Basave finalmente se va, el PRD tendrá que buscar a un nuevo gerente (sólo le faltaría formalizarlo en el cargo); pero si se queda, lo haría asumiendo las exigencias de las tribus, que en el fondo no parecen ser sino la institucionalización, y la formalización, de los acuerdos, los caprichos, y los intereses de los gobernadores para la definición de las candidaturas, rumbo al proceso electoral de 2016.

INDEPENDIENTE, ¿CÓMO?

Sobre la intención de Robles de ser candidato independiente, la pregunta para él no sería si puede o no conseguir las firmas de apoyo ciudadano, sino cómo lo haría. La respuesta apuntaría irremediablemente al uso de la estructura electoral que ha venido armando a través de las organizaciones sociales que lo respaldan. ¿Eso significaría que también tiene la capacidad de generar un resultado electoral positivo? Porque para eso se necesita dinero, no popularidad. En eso radica la “confianza” de quienes le hicieron el fuchi a Robles, para impulsar a otro candidato. ¿Entonces?