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Contra placas foráneas

Carlos R. Aguilar Jiménez.


En su afán desquiciado de conseguir todo el dinero posible para llenar sus bolsillos, el director de la Policía Vial, José Guzmán Santos, desde hace días ha instruido a sus sicarios a bordo de patrullas y motocicletas para instalar retenes ilegales donde puedan extorsionar a conductores que porten en sus vehículos placas, matrículas, de otros estados, violando impunemente la ley federal que establece en todo el país se puede circular libremente con placas de cualquier estado, no obstante, para el corrupto José Guzmán Santos, esta ley no importa, porque sin motivo, pretextando sospecha de vehículos robados o cualquier detalle que a juicio insano de los agentes viales sirva para infraccionar, se llevan el automóvil a sus encierros, donde serán desvalijados y además multado el conductor.

Al jefe de vialidad no le importa la movilidad de vehículos, le tiene sin cuidado que los semáforos no funcionan y no estén sincronizados, como los de la carretera internacional a la altura del IMSS; tampoco le importa la doble fila y menos la honestidad y comportamiento de sus esbirros a bordo de patrullas, como el policía vial que recién me detuvo sin motivo alguno excepto porque se trataba de un sedan viejo con placas de Puebla, que afortunadamente toda su documentación está en regla, no obstante, buscando cómo salirse con la suya, el agente pretendió intimidarme argumentando que el coche tenía placas foráneas y yo vivo en Oaxaca, como si eso fuera delito, sin embargo, como no viajaba solo, mi acompañante comenzó a grabar la escena con su teléfono, circunstancia que le obligó a comportarse, cambiando su furia policiaca, por cierta cortesía y así dejarme ir, no obstante, muchos otros conductores no corren la misma suerte y, si son humildes, jóvenes o no tienen algún documento, inevitablemente serán asaltados y despojados de su auto, para luego en viacrucis interminable tratar de rescatarlo previo pago de miles de pesos que irán directamente a la caja fuerte o bolsillo personal de José Guzmán Santos, quien sabiendo que ya le queda poco tiempo en el cargo público que ostenta, le urge hacerse de todo el dinero mal habido que pueda conseguir de los desafortunados conductores con placas foráneas que caigan en poder de sus sicarios, mientras el caos vial aumenta, la doble fila es permanente y la actitud prepotente y grosera de los agente de vialidad es directamente proporcional al cuadrado (quizá al cubo) de su ignorancia, pero así es la ilegalidad y abuso en Oaxaca, no se puede circular libremente con placas de otros estados y, si se hace se arriesga uno a que sea detenido para ser cateado y extorsionado impunemente, y sin que el jefe superior de José Guzmán Santos le reclame y despida por violar la ley descarada y públicamente.   

Crean conciencia sobre derechos de la comunidad LGBTTI, en foro

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El Poder Judicial del Estado realiza el “Conversatorio: Identidad de Género, Igualdad y No Discriminación”

La Dirección de Derechos Humanos del Poder Judicial del Estado de Oaxaca realizó este viernes en la Biblioteca Francisco de Burgoa el “Conversatorio: Identidad de Género, Igualdad y No Discriminación”.

La Maestra Eunice Gutiérrez Cruz, Profesional Operativa en la Dirección General de Estudios, Promoción y Desarrollo de los Derechos Humanos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), abordó el Protocolo de Actuación para quienes Imparten Justicia en Casos que Involucren la Orientación Sexual o la Identidad de Género.

Durante su intervención y en presencia del Maestro Ángel Rafael Díaz Ortiz, titular de la Dirección de Derechos Humanos del Poder Judicial del Estado, Gutiérrez Cruz indicó que el protocolo tiene el objetivo de hacer valer los derechos generales a las personas de la comunidad de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales Transgéneros e Intersexuales (LGBTTI) que han sido históricamente ignorados.

“Las personas del colectivo LGBTTI tienen derecho al libre desarrollo de su personalidad lo cual implica elegir de forma libre y autónoma como vivir su vida, por lo que tienen derecho al matrimonio y adopción, a la modificación del acta de nacimiento por una reasignación sexo-genérica”, apuntó Gutiérrez Cruz, representante de la SCJN.

En tanto, el Magistrado Luis Enrique Cordero Aguilar, integrante de la Sala Indígena y Quinta Sala Penal del TSJE, expuso que hace falta hablar y capacitar más sobre el tema de los derechos de la comunidad LGBTTI para que los juzgadores dejen de ser pasivos.

“Ya no es suficiente que para dictar en Derecho Civil se conozca el Código Civil y para resolver un caso penal se enfoque sólo en el Código Penal. Ya no es suficiente que los abogados sólo lean literatura jurídica sino que deben conocer los tratados internacionales sobre diversos temas”, puntualizó el Magistrado Cordero Aguilar.

Por esto, dijo que es necesario que los juzgadores trabajen en precisar su lenguaje, en abordar los temas desde la perspectiva de género y con respeto en los derechos humanos, no solo simplificar las situaciones, sino tomar en cuenta las diversas situaciones que se involucran en cada caso.

En este sentido, Melissa Mijangos Boijseauneau, activista por los derechos de las personas del colectivo LGBTTI y primera mujer transexual reconocida en Oaxaca como tal, señaló que las integrantes de esa organización luchan contra los estereotipos y prejuicio sociales, de manera especial en el actuar de los juzgadores, ya que se interpreta que por el vestir o actuar de una persona es como se le debe de tratar.

El moderador, Doctor Rodolfo Moreno Cruz, indicó que la principal característica de los derechos humanos es la universalidad bajo el criterio de la uniformidad, la cual es ficticia puesto que busca generar una sola manera de visualizar al ser humano desde su sexo y no el género.

Energúmenos y vengativos

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Carlos R. Aguilar Jiménez.


Hasta el hartazgo, decepcionados, desilusionados y muchos furiosos, como energúmenos llegando al nivel de venganza acudirán a las urnas electorales este 1 de julio a desquitarse y vengarse, de lo que según su criterio es culpa de su pobreza, resentimiento y rencor social, esto es, del partido político en el poder, buscando no alguna alternativa coherente, propositiva y objetiva, sino únicamente aquella que les dice lo que quieren oír para desquitar su furia contra el sistema político, su enojo contra los adinerados e ira contra el presidente a quien culpan de todos los males y pobreza que sufren, sin saber que, como dijo Sor Juana Inés y yo adapto a las circunstancias: “Ciudadanos necios que culpáis al gobierno, sin saber que son la ocasión de lo mismo que culpáis”, porque es un hecho irrefutable que tenemos el gobierno que merecemos y tendremos el que corresponda, no a la razón y lógica de las circunstancias sociopolíticas, sino a las del enojo, furia y frustración.

Cierto es que vivimos en un contexto social de extrema corrupción, impunidad, indolencia e irresponsabilidad, pero no es culpa exclusiva de gobernantes, es de todos y cada uno de nosotros, desde el que se estaciona en doble fila, hasta el que vende drogas y secuestran personas, porque todos son delitos, unos menores que otros, pero todos lo son, así que el enojo e ira, el portarnos como energúmenos, en principio debiera ser contra nosotros mismos al momento de cometer una infracción por pequeña que nos parezca y, no culpar de todo al gobierno del que muchos se quieren vengar otorgándole su voto a quien astutamente les dice y promete, no lo que se puede hacer, sino lo que los deje contentos e ilusionados, aprovechándose del enojo y deseo de venganza de los ciudadanos malvivientes, y dig no como juicio, sino en función que viven mal y de malas, porque están enojados, amargaron su ánimo, y sin que les importen las consecuencias desastrosas o no de su voto, como energúmenos acudirán a las casillas a desquitarse y sentirse contentos con ellos mismos, igual a  aquel que dijo “ojo por ojo” con ánimo de venganza y represalia, con voto de castigo y pena del talión, que para lo único que servirá será para demostrar que a partir de 2019 probablemente seamos gobernados por decisiones de ciudadanos energúmenos que no razonaron nunca su voto ni analizaron sus implicaciones, decidiendo visceral y no cerebralmente, pero así somos, por eso tendremos el gobierno que merecemos y, aunque nos digamos morenos guadalupanos y cristianos, en realidad somos endemoniados, exaltados y ladinos dispuestos a desquitar nuestra furia aunque después lo lamentemos sin posibilidad de reivindicarnos porque lo hecho, hecho estará como resultado de portarnos como individuos energúmenos o ciudadanos vengativos capaces de linchar o bloquear calles y no como sosegados, respetuosos e inteligentes electores que razonen su voto y sus acciones.

Corral, un Gobernador que repudia las bases del federalismo en México

En enero pasado, el gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado, denunció que el gobierno federal a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, le estaba reteniendo recursos económicos al gobierno que encabeza, señalando que esto constituía una especie de represalia por perseguir a su antecesor en el gobierno chihuahuense, César Duarte Jáquez. Aunque su denuncia parecía estar revestida de un complejo fondo político, lo cierto es que todo lo resolvió cuando convirtió su inconformidad en un chantaje, y convino con el gobierno federal que dichos recursos le fueran transferidos a cambio de no continuar sosteniendo que esta era una acción política. Hoy, Corral es nuevamente noticia por su afán de seguir confrontando al ámbito federal respecto a la actuación y las disposiciones del Poder Judicial Federal.

En efecto, en enero pasado Corral acusó al gobierno federal, y en específico al presidente Enrique Peña Nieto y al secretario de Hacienda, Antonio González Anaya, de tratar de amedrentar a su administración mediante la retención de financiamiento para el estado debido a la prisión preventiva por un año que se le dictó al exsecretario general adjunto del Partido Revolucionario Institucional, Alejandro Gutiérrez Gutiérrez, así como Investigaciones que realiza la Fiscalía local sobre hechos de corrupción.

En aquella ocasión, Corral afirmó que días antes se había reunido personalmente con el secretario de Hacienda, Antonio González Anaya, quien le dejó ver el descontento del gobierno federal sobre las investigaciones que realiza el gobierno de Chihuahua y la detención del Gutiérrez Gutiérrez.

En ente sentido, dijo que el pasado 14 de diciembre, en Palacio Nacional, se firmaron diversos convenios que consistían en el otorgamiento por parte del gobierno federal de 44 millones 777,000 pesos por concepto de desarrollo regional en el estado; 35 millones 334,000 pesos por motivo de fortalecimiento a la gestión legislativa y 700 millones más por fortalecimiento financiero correspondientes al ejercicio fiscal 2017, los cuales dijo no se entregaron en el mes de diciembre como se pactó.

Ante este hecho, Corral relató que había solicitado a Gustavo Madero, coordinador de su gabinete, en el contexto de su buena relación con el secretario de Hacienda, que se comunicara con éste último para saber las razones del por qué no se habían destinado los recursos. El gobernador indicó que en la conversación sostenida, González Anaya arguyó que la recaudación fiscal se había caído por lo que se estaban “teniendo problemas para el cierre” del ejercicio fiscal 2017. No obstante, añadió Corral, la única entidad que no recibió recursos de apoyo federal fue Chihuahua.

De esta forma inició una disputa en la que Corral anunció que presentaría una controversia constitucional para obligar al gobierno federal para que le entregara los recursos que les correspondían, independientemente de cualquier criterio político. Hacienda respondió que no existía ningún criterio relacionado con la persecución judicial a César Duarte para limitar la entrega de los recursos.

Y una semana después, todos hicieron gala de las ilegalidades que ya no deberían existir en México: mediante una negociación de la que no hubo detalles, el gobernador Corral y el Secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, anunciaron de manera conjunta que existía el compromiso federal de entregar los recursos que eran motivo de la disputa, a cambio de que el Gobernador se diera por satisfecho. ¿Dónde quedó la legalidad, y sobre todo, dónde quedó la supuesta convicción de llevar un asunto como este ante el control constitucional que ejerce la Suprema Corte? Quedó, evidentemente, en el olvido.

DESACATO

Por ese mismo periodo hubo otro caso. En diciembre del año pasado, ocurrió la detención de Alejandro Gutiérrez Gutiérrez, quien presuntamente operó en un desvío de recursos públicos hacia campañas del PRI el año pasado.

“He sido informado por la Fiscalía Gral. del Edo. que el día de hoy se llevó acabo el cumplimiento de una orden de aprehensión dictada por juez competente en contra de Alejandro Gutierrez Gutierrez, en un operativo conjunto de la Policía Federal y de la Policía Estatal de #CHIH”, publicó Corral en Twitter. En aquella ocasión, el diario Reforma citó el testimonio de Jaime Herrera Corral, ex secretario de Hacienda de Chihuahua en el Gobierno de César Duarte, respecto a una presunta triangulación de recursos públicos, que habría sido avalada por la Secretaría de Hacienda Federal, cuando Luis Videgaray era su titular.

Según apuntaba ayer el periodista Raúl Rodríguez en su columna Gran Angular, tras el encarcelamiento de Gutiérrez y otros funcionarios, su defensa promovió que la PGR atrajera el caso por tratarse de un delito federal (el desvío, mediante empresas fantasma, de fondos entregados por la Secretaría de Hacienda para programas educativos de Chihuahua). En seguimiento, se operó para que los acusados fueran trasladados a un penal de la Ciudad de México, lo que el gobernador Corral interpretó como una maniobra de protección a los acusados, en coincidencia con la de demorar la extradición del ex gobernador César Duarte.

Fue así que el juez federal Gerardo Moreno García ordenó el traslado al Reclusorio Norte de la Ciudad de México de los tres imputados. La Fiscalía de Chihuahua respondió que no era posible porque enfrentan otras seis causas del fuero común que deben resolverse ante un juez de control de la entidad. Esta controversia de competencias entre la justicia local y la federal llegó hasta el Décimo Tribunal Colegiado de lo Penal, que finalmente dio la razón al juez federal Moreno García y confirmó la resolución de trasladar de Chihuahua a la CDMX a los acusados.

Rodríguez apuntaba que en esa ocasión llegaron agentes federales a tratar de hacer cumplir la determinación del juez federal, pero no se los permitieron. Y entonces, en un mensaje televisado, el gobernador Corral acusó al juez Gerardo García de acatar una consigna del gobierno de la República para excarcelar y garantizar la impunidad de Gutiérrez y coacusados, y dijo que “ya son muchas las tracaladas” de la justicia federal.

Luego de todo esto, ayer la Corte desechó por notoriamente improcedente un recurso de revisión promovido por Corral, contra la orden de que los casos de Gutiérrez y otros procesados sean conocidos por un juez federal en la Ciudad de México. La Corte indicó al gobierno de Corral que contra la determinación de los tribunales colegiados en conflictos competenciales no existe recurso alguno, por lo que son inatacables y los procesados debían ser recluidos en un penal federal en la capital del país, tal y como lo ordenó el juez de distrito Gerardo García.

DESPRECIO

Esto revela el profundo desprecio que Corral le tiene no sólo a la ley, sino al sistema competencial y a la división de poderes y ámbitos de gobierno establecidos en la Constitución. Es un signo más, de los muchos que existen, de por qué en este país la justicia y la legalidad están sometidas a una tóxica presión permanente, a manos de quienes deberían ser sus primeros garantes y defensores.

Ilegitimidad en Partidos Políticos

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Comentario semanal en el noticiero de Estéreo Cristal

Todos los miércoles por “El Vespertino” encabezado por Guillermo Ramón Ramirez en el 105.7 FM y 990 AM del Grupo Acir.

Lleva Poder Judicial del Estado capacitación a los abogados

A través de la Escuela Judicial realiza en el Istmo el Programa Regional de Actualización Jurídica

Como parte de las diversas acciones de capacitación, difusión, implementación y actualización en materia jurídica que realiza el Poder Judicial del Estado de Oaxaca a través de la Escuela Judicial, se realiza el Programa Regional de Actualización Jurídica en Juchitán de Zaragoza.

El objetivo del Programa Regional es realizar reuniones con impartidores de justicia para generar y proponer soluciones en las diferentes áreas del derecho, que permitan contribuir al mejoramiento de la administración de justicia, así como la capacitación y actualización constante de la comunidad jurídica de la entidad, en este caso de la región del Istmo.

Así, la tarde de este miércoles, con la participación de abogados y representantes de los medios de comunicación de la zona ístmica se realizó la Simulación de Audiencia Preliminar del Proceso Oral Mercantil, en la Sala de Oralidad, del Instituto de Estudios Superiores del Istmo. Ahí, la Juez Familiar de Matías Romero, Gabriel Aguayo Olivas; la Jueza Segundo Familiar de Salina Cruz, Gabriela Prieto Allende; la Jueza Civil Familiar de Juchitán, Concepción Cruz Santiago y la Secretaria del Juzgado Familiar de Matías Romero, Edith Hernández Ortiz dieron a conocer las bondades de la Oralidad Mercantil que entró en operación en todo el país en enero de este año.

Entre las ventajas del Juicio Oral Mercantil se pueden mencionar la rapidez en que se dicta sentencia, la presencia y participación activa del juez, la demostración de pruebas y de manera especial, la participación directa de la víctima y el imputado, lo cual brinda transparencia al proceso.

Concluida la Simulación de Audiencia, se realizó el Taller en materia de Derechos Humanos, impartido por el Jefe de Departamento de Seguimiento a Quejas y Recomendaciones de la Dirección de Derechos Humanos del Poder Judicial de Oaxaca, Aarón Chong Campos.

La Jornada Regional de Capacitación 2018 continuará este jueves en Juchitán con el encuentro entre magistrado y jueces en el Sistema Acusatorio Penal, con la participación del Magistrado Gerardo Carmona Castillo, de la Segunda Sala Penal; Magistrado Crescencio Martínez Geminiano, de la Primera Sala Civil y Magistrado Arturo León de la Vega, de la Tercera Sala Penal.

Además de un taller de actualización en materia penal impartido por el decano de los magistrados, Crescencio Martínez Geminiano, para concluir mañana viernes con la capacitación y asesoría para alcaldes, a cargo del Juez Civil de Tehuantepec, Eduardo Enríquez Martínez.

Después de la elección del 1-J, ¿será el principio del fin de los partidos en México?

La falta de claridad y congruencia en los planteamientos y decisiones básicas de los partidos políticos en México, contribuye a la gestación de una crisis que podría ser de dimensiones mayúsculas. Independientemente de la efervescencia electoral, y de la forma en que se están confrontando los candidatos en busca de la conquista del voto popular, lo cierto es que los partidos y las ideologías atraviesan por una crisis profunda de identidad y de credibilidad. ¿Será que después de la elección presidencial veremos desaparecer a los partidos actuales y, quizá, el surgimiento de nuevas organizaciones políticas?

En efecto, en todo el país hay una situación bipolar entre partidos y candidatos: mientras los primeros agonizan en sus respectivas crisis de legitimidad y de congruencia, los candidatos parecen ser los primeros contribuyentes a esa crisis de fondo. Es cierto que la elección presidencial crea un clima artificial de ánimo y revitalización de las fuerzas políticas, gracias a las campañas y al enorme derroche de recursos —públicos— que éstas traen aparejado.

No obstante, después de la jornada electoral, cuando se sepa quién ganó y quiénes perdieron la elección presidencial, y cómo se compondrá el nuevo mapa legislativo y de los gobiernos de las entidades federativas, de manera irremediable ocurrirá el cobro de facturas y las purgas al interior de los partidos, que bien podrían terminar —cada una en su propio contexto— con la desaparición de las fuerzas actuales.

Afirmar lo anterior tiene su fundamento en la crisis moral que enfrentan los partidos hoy en día, así como en los ajustes de cuentas internos que ocurren cuando se gana, pero sobre todo cuando se pierde el poder político. Si repasamos la situación actual de los partidos, veremos que, en sus respectivas circunstancias, no distan mucho unos de otros. Veamos.

El Partido Revolucionario Institucional, por un lado, vive una crisis profunda basada en que, primero, no tiene un candidato propio; segundo, en que está pagando por los excesos cometidos por muchos priistas —el Presidente, funcionarios federales, gobernadores, legisladores, etcétera— durante este breve retorno al poder presidencial; y tercero, porque no ha sido ajeno a la profunda crisis ideológica que afecta a todos los partidos, lo que reiteradamente lo sujeta a vaivenes respecto a la forma en que concibe y enfrenta problemas y temas sensibles frente a la ciudadanía, máxime con su candidato que parece más cercano a la derecha, que a las posiciones de centro izquierda, de las que se supone que el PRI ha sido garante durante décadas.

De hecho, como marca frente al reconocimiento de la gente, el PRI está padeciendo los resultados de gestiones gubernamentales desastrosas, así como también de no haber comprendido que el ejercicio del poder público no podía ser el mismo en la actualidad, que como fue en los años del régimen de partido hegemónico, en donde la ciudadanía tenía una participación limitada, y en donde había una suerte de resignación sobre la forma en que la clase política ejercía sus funciones incluso excediéndose, sin que eso impactara en cuestiones electorales, que también eran controladas por el aparato gubernamental.

Ahora bien, el Partido Acción Nacional vive un desmoronamiento material que ahora no se ha podido ver en una dimensión real, también gracias a que el proceso electoral ha sido una especie de analgésico frente a una infección que lo tiene amenazado de muerte. ¿Por qué? Porque, por un lado, el PAN nunca pudo estabilizarse luego del ajuste de cuentas interno derivado de la pérdida de la Presidencia de la República en 2012. Más bien, del pleito entre panistas salió beneficiado un vivales (Ricardo Anaya) que con traiciones y acuerdos cupulares se quedó con la dirigencia nacional del partido, y luego lo alió con sus adversarios para esta elección presidencial.

Evidentemente, no se puede hablar de la crisis panista sin tocar la que particularmente vive el PRD. Ambos partidos están totalmente desnaturalizados gracias a que trabaron una alianza pragmática, sin principios y sin derroteros definidos. Su candidato presidencial común, Anaya, dice que está en contra de temas como la legalización de la mariguana o los matrimonios igualitarios, con lo que formalmente pisotea la ideología de su aliado. Lo más lamentable es que el PRD está políticamente desfondado (gracias a Morena y a Andrés Manuel López Obrador), e ideológicamente está vacío, ya que luego de ser el principal garante de la izquierda en México, hoy son una comparsa vil de sus contrapartes, en una elección en la que, ni siquiera ganando, podrían conseguir algo de supervivencia frente a sus inconsistencias de fondo que la ciudadanía les viene cobrando desde hace varios años.

EN MORENA TAMBIÉN

Está equivocado quien crea que no va a ocurrir un cisma al interior de Morena, incluso ganando la elección presidencial. Si el resultado es derrota, ese partido quedará desfondado si Andrés Manuel cumple la promesa de no volver a ser candidato presidencial —lo cual es posible por la sola cuestión de la edad—, pues en Morena nada tiene más valor y en nada están mejor anclados que en la figura del tabasqueño. Sin él, quién sabe si el destino y la aceptación de ese partido siga siendo la misma en los siguientes años.

¿Y si ganan la elección? Andrés Manuel ha reiterado sostenidamente que todos los acuerdos que ha ido trabando tienen como objetivo el 1 de julio. Después, ha dicho, todos los que se incorporaron a Morena pueden regresarse a sus partidos y filiaciones políticas de origen. ¿Qué significa eso? Que no habrá una cohesión política donde tampoco existe ninguna otra identidad más que la de ganar una elección. Al final, eso abre la posibilidad tanto a que esos espacios se mantengan a partir de la búsqueda de intereses comunes —lo cual es posible—, como también a que exista un proceso de segregación de los aliados actuales, o de desencanto al interior de Morena.

Ocurrirá, si ganan la elección presidencial, que Andrés Manuel no querrá compartir el poder que llegaría a tener, porque es una condición casi natural del poder político la concentración y la resistencia a dividirlo. Menos en una persona como Andrés Manuel. Por eso, es también posible que aún en la victoria, Morena sufra desagregaciones importantes en el corto o mediano plazo, y que también se vaya clarificando el hecho de que no es un partido de izquierda, de que su principal figura política tampoco tiene convicciones respecto a ello, y que por eso haya quienes decidan irse a buscar —o a fundar— otras opciones políticas en las que sí exista identidad.

CRISIS COMPARTIDA

Al final, queda el hecho de que casi independientemente de cómo se resuelva la elección presidencial, a partir del día siguiente todos los partidos vivirán momentos de incertidumbre, porque entonces es cuando iniciará la resaca de su pragmatismo, de su desarraigo, y de la falta de identidad que los tiene, a todos, al borde del colapso.

Convien la ignorancia

Carlos R. Aguilar Jiménez.


No lo podemos negar, la ignorancia le conviene, va bien a todo aquel que consigue un poco de conocimiento, porque con lo que sabe o conoce puede manejar o manipular a los demás, dado que todos evolutivamente siempre buscamos, primero entre las mujeres a la que sabe, después entre los hombre a quien nos guíe e, incluso en el mundo de la magia y religión siempre el Dios supremo es el más sabio, omnisciente y sabelotodo, así que es innegable que a todos nos conviene que haya ignorantes, aunque nosotros también seamos uno en medio de la cadena de ignorancia y sabiduría.

A todos conviene que haya ignorantes, no obstante a quienes más conviene es a los políticos y gobernantes, principalmente en tiempos de campañas electorales, como en estos días cuando necesitan del voto de ciudadanos para encumbrarse en el poder y llenarse de dinero, porque sabiendo que la mayoría de la gente es ignorante (todos lo somos) aunque el mayor porcentaje además es crédulo, manipulable, incauto y sin escepticismo informado o crítica razonada, le pueden decir lo que sea, especialmente lo que quieren escuchar, sabiendo que no habrá refutaciones razonadas, salvo el hartazgo por corrupción o enojo por impunidad, siendo así que su voto no será por análisis, razonamiento o lógica, sino por sentimiento, por enojo o indignación, no por intelecto o razonamiento, porque en ignorancia se busca la violencia, agresión o venganza, no el diálogo, consenso o análisis.

A todos conviene la ignorancia y no solo en política. Antes afirmaba que a las religiones les va muy bien que la gente sea ignorante para que se crean los cuentos de dizque libros sagrados o promesas en el más allá de sacerdotes; indicaba que también convenía la ignorancia a políticos para engañar a potenciales electores, pero ahora digo también que conviene muy bien a dueños de canales de televisión para embrutecer más a la gente y, especialmente ahora a los de radio, porque grande fue mi sorpresa al escuchar a charlatanes que se dicen parapsicólogos unidos, que en la XEOA, la mexicana, tienen un programa de radio, del que la estación se deslinda de lo que dicen porque es programa pagado, en el que engañan a radioyentes, diciendo todo tipo de barbaridades sin que COFEPRIS o Secretaría de Salud intervenga al respecto, porque es cierto que a todos conviene la ignorancia y, con argumentos místicos, diciendo que la ciencia no sabe todo, que los médicos son ignorantes, todo charlatán, político, parapsicologo, vidente, astrólogo, ovniolatra, homeópata o quien sea sepa un poco, se aprovecha en su beneficio de los demás, así que: alabada sea la ignorancia porque sin ella, ¿quién con juicio o escepticismo votaría? ¿quien con cultura científica consultaría a un charlatán parapsicologo? Nadie, porque estaría al tanto de las falsedades y, es que de la ignorancia depende el éxito de políticos, pseudo médicos y empresarios de los medios, lo demás, son anécdotas…    

Ante el temor al autoritarismo, la respuesta está en una sociedad civil crítica y demandante

Un posible triunfo de Andrés Manuel López Obrador no constituiría, en sí mismo, el pase a la construcción de un régimen autoritario en México. Del mismo modo, un potencial triunfo en la carrera presidencial del panista Ricardo Anaya Cortés, e incluso del priista ciudadano José Antonio Meade, tampoco significaría que están conjuradas todas las posibilidades de la instauración de un régimen. En realidad, cualquiera podría intentar ejercer excesivamente el poder presidencial. Pero hoy más que nunca dependerá de la ciudadanía, y de su actuación frente al poder público, para que eso no ocurra en México.

En efecto, en estos tiempos electorales hay una tendencia muy marcada de instauración y fomento de miedo, con respecto a la posibilidad de la instauración de un régimen autoritario. Particularmente, señalan a Andrés Manuel López Obrador de ser un potencial Hugo Chávez, o un Nicolás Maduro, intentando generar un escenario para la perpetuación en el poder presidencial, a través de medidas devastadoras para la política, la economía y el Estado de Derecho.

Según dicha visión, básicamente Andrés Manuel llevaría a México a convertirse en un segundo Venezuela, con todo el drama y las implicaciones políticas que eso conlleva. No obstante, hay motivos consistentes para pensar que así como es latente esa posibilidad, también existen antídotos concretos y están en manos no de los partidos o los candidatos presidenciales, y que tampoco todo se resolverá el 1 de julio en las urnas, sino que la mayor parte de la responsabilidad de evitar que eso ocurra, está en nosotros los ciudadanos. ¿Cómo?

Para responder a esta interrogante, vale la pena considerar lo que se pensaba hace seis años cuando era inminente el regreso del PRI al poder presidencial. Enrique Peña Nieto, como candidato presidencial, tenía una ventaja casi tan cómoda frente a sus adversarios en la carrera electoral, como la que hoy tiene Andrés Manuel López Obrador frente todos sus oponentes. Se creía entonces que no sólo el PRI ganaría los comicios y volvería a la presidencia, sino también que con ello se establecería un segundo reinado priista que quizá volvería a durar 70 años o más.

Con el triunfo de Peña Nieto parecía cumplirse el vaticinio de la “dictadura perfecta”, y también aquellos que aseguraban que la del año 2000 fue una alternancia pactada entre los partidos Acción Nacional y Revolucionario Institucional, para que finalmente el PRI continuara gobernando luego de la despresurización social lograda con los triunfos panistas del año 2000 y un sexenio después. El problema es que la realidad apuntó a que el pretendido “nuevo PRI” no lo fue tanto, y que más bien hubo una cadena de excesos y actos indebidos por parte del régimen gobernante, pero sobre todo una presión ciudadana extraordinaria, lo que impidió que se cumpliera aquella idea de un regreso del priismo por un periodo prolongado en el poder presidencial.

Pues resulta que el priismo intentó volver para lo que siempre fue: un régimen que intentaba gobernar al ciudadano ofreciéndole estabilidad a cambio de la honestidad. Asumieron el poder y llevaron a cabo pactos reformistas con las fuerzas opositoras, pero se olvidaron que ellos ya no eran un régimen de los años setentas; que ya no tenían la capacidad de manipulación de los procesos electorales como en el pasado; y que ahora se enfrentaban a una ciudadanía más crítica, despierta y pujante, que no les pasaría por alto, y mucho menos les perdonaría, los excesos y los errores que pudieran cometer en el ejercicio del poder público.

Quizá no lo entendieron. Pero con todo y las maniobras que intentó el gobierno del presidente Peña Nieto para minimizar temas como el de la llamada “casa blanca” o la presión social por la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, y muchos otros como el de la enorme corrupción de algunos gobernadores insignia del malogrado “nuevo PRI”, lo cierto es que esos fueron los temas álgidos que marcaron el principio del fin de su corto régimen; que los excesos fueron cobrados por la ciudadanía en cada uno de los procesos electorales ocurridos entre 2012 y la actualidad; y que eso es lo que tiene al gobierno de Peña Nieto en la antesala de una posible derrota histórica para su partido, y su grupo político.

NUEVA OPOSICIÓN

Acaso un rasgo distinto al de quienes apoyan al régimen saliente, frente a quienes respaldan a López Obrador, es que los primeros no han sido excluyentes ni intolerantes, y los segundos sí. Hay un sector de la población que apoya a Andrés Manuel inopinadamente, y al mismo tiempo fustiga tajantemente a quien no lo hace o a quien lo critica. Ese quizá sea un rasgo preocupante, pero no determinante para el futuro de la presidencia si queda en manos del tabasqueño. ¿Por qué?

Porque aún ganando la Presidencia, Andrés Manuel llegaría al gobierno de una nación esencialmente heterogénea, en la que la mayoría de la población, por definición, estaría en su contra. ¿Cómo? Igual que como han estado en contra de todos los gobiernos, e igual que como han criticado a todos los gobernantes independientemente de su extracción política o partidista de origen.

Al final, lo que muchos no calculan es que no será el mismo Andrés Manuel que ven hoy, cuando llegue al poder presidencial, porque finalmente el hecho de convertirse en Presidente lo llevarán a cambiar sus posiciones y argumentos cuando sea él quien deba decidir por la nación, y se vea obligado a asumir decisiones que como opositor habría criticado de manera estrujante.

Lo más importante, en todo caso, es que de todos modos tendrá ante él a una ciudadanía crítica capaz de irle premiando o cobrando sus aciertos y errores, a través de todos los procesos electorales que ocurran entre el 1 de julio y la fecha de la siguiente elección presidencial. La posible derrota del PRI no se explica en lo que ocurra el día de la jornada electoral, sino en todo lo que se ha acumulado en los años, y sobre todo en cómo la ciudadanía ha ido mermando el poder del priismo a través de las derrotas en las elecciones locales; en el cobro de facturas por la corrupción en la elección legislativa intermedia; y en la forma en cómo la gente asumió que independientemente de las pretensiones del priismo, no le permitiría una segunda perpetuación en el poder federal, como seguramente sí lo imaginaron quienes llegaron al gobierno con Peña Nieto.

CIUDADANÍA Y MEDIOS

La respuesta a la publicación del escándalo de la casa blanca, fue la salida de Carmen Aristegui de MVS Radio. Aún así, ese fue un golpe de muerte para el gobierno de Peña Nieto. ¿No se habrá dado cuenta Andrés Manuel que desde antes de ser Presidente, con Ricardo Alemán él ya tiene a su seguro adversario, a quien le hizo lo mismo que en su momento hizo Peña Nieto con Aristegui? Vale la pena registrarlo, y ver lo que ocurra en el mediano plazo.