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Informe de Gobierno: la formalidad republicana que sigue sin tener un formato

Hoy el Gobernador Alejandro Murat entregará su Primer Informe de Gobierno al Congreso del Estado. Con ello se cumplirá estrictamente la formalidad constitucional. Pero sobre lo que debería ocurrir —y sigue ausente— es la posibilidad de que ese acto fuera parteaguas para un verdadero proceso de rendición de cuentas, cuestionamiento y autocrítica en favor de la democracia y del Estado oaxaqueño.

En efecto, hoy deberá ser entregado ante el Congreso, el documento que contiene el Primer Informe de Gobierno del Gobernador Alejandro Murat, y se tiene contemplado que éste ofrezca un mensaje a la ciudadanía oaxaqueña desde el Centro Cultural y de Convenciones. Esto, debido a que la Constitución local no señala un formato específico ni el protocolo que debe seguirse en dicho acto. Eso abre la posibilidad de que la dinámica del acto del informe quede sujeta al arbitrio y la negociación entre los actores involucrados, con una gama de posibilidades que van desde lo estrictamente indispensable, hasta un acto verdaderamente deliberativo y de debate.

No obstante, es claro que en Oaxaca, en términos democráticos, el uso de esa libertad no ha sido el adecuado. Esto porque, primero, a partir de la redacción constitucional, varios Mandatarios evadieron el formalismo de acudir al Congreso a entregar el documento conteniente del Informe, y rendirlo a través de un mensaje a la diputación local y al pueblo de Oaxaca. Ello se entendió como una forma práctica de evitar desencuentros entre partidos y entre poderes, tomando como base que la Constitución no obligaba a que el Gobernador acudiera personalmente a entregar el documento, y sólo establece como una posibilidad potestativa al arbitrio del Gobernador, la de emitir un mensaje desde la tribuna legislativa para explicar el contenido del Informe, o para establecer un posicionamiento político respecto a él.

Cuando llegaron los tiempos de la primera alternancia, en 2011, la dinámica del Informe cambió y entonces, como una demostración de cambio y de voluntad democrática, el Gobernador del Estado (ya siendo Gabino Cué mandatario) decidió abrir el espacio de negociación con las fracciones parlamentarias representadas en el Congreso para revivir la solemnidad del informe que se entrega personalmente ante los representantes del Poder Legislativo.

Ello, el primer año de gobierno de Cué, fue un ejercicio novedoso e incluso no visto por las generaciones más recientes. Sin embargo, como muchos otros actos del Legislativo, esa ventana democrática pronto degeneró en chantajes y negociaciones oscuras que terminaron con el aura positiva que tenía la reedición de ese protocolo político.

Sobran las razones para afirmarlo. En 2011 el gobierno estatal negoció largamente la forma en que sería establecido el protocolo y el formato para el Primer Informe de Gobierno. Algunos diputados querían, por ejemplo, que además de la entrega del documento del Informe y la emisión del mensaje por parte del Gobernador, hubiera un espacio para formular preguntas y ser respondidas, ahí, por el Mandatario. Otros propusieron que, como ocurre en algunas democracias consolidadas, hubiera un debate abierto entre el Gobernante y los Legisladores.

Sin embargo, todos sabían que optar por cualquiera de esos formatos no ensayados ni siquiera en el ámbito federal en México, en Oaxaca hubiera sido un suicidio político colectivo: todos habrían terminado enojados, confrontados y distantes. Y es que si de algo se trataba ese primer ejercicio de interacción entre el Ejecutivo y el Legislativo era de que éste sirviera para demostrar la vocación democrática y la pluralidad y apertura de quienes integraban el nuevo régimen.

Por eso la negociación se abrió, fue amplia y al final todos estuvieron de acuerdo en que se reviviera el clásico formato del Informe, en el que el Mandatario entregaba el documento del Informe, emitiera un mensaje, y después escuchara la réplica que hiciera el Presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado.

DEMOCRACIA DEGENERADA

Sin embargo, si todo eso tuvo en un primer momento mucho de rescatable, luego todo terminó en un fiasco. ¿Por qué? Porque los legisladores locales pronto encontraron el “negocio” no amagando al Mandatario con el formato y las condiciones de “gobernabilidad legislativa” para que pudiera llevarse a cabo el Informe de Gobierno, sino ocupando como moneda de cambio las comparecencias de funcionarios de la administración estatal, que es el acto de interacción que sigue en la relación del Ejecutivo con el Legislativo respecto al informe sobre la situación que guarda la administración pública estatal.

El problema fue que desde el primer informe de la administración anterior, los legisladores convirtieron las comparecencias —que es un acto política, administrativa y democráticamente estéril— en otro de sus actos de chantaje: conformaron la lista de servidores públicos comparecientes a partir de sus intereses, y no fueron a preguntarles —en sus comparecencias— sobre el verdadero estado de las dependencias a su cargo (o sus faltantes, sus yerros, sus inconsistencias, etcétera) sino que en las comparecencias fueron a bombardearlos, o hacer de la presencia de los Secretarios un acto sin ningún cuestionamiento y sin ninguna utilidad, según hubiera sido la negociación previa para determinar cómo serían tratados en el Congreso local.

En esa situación fue el signo de la anterior administración con respecto a los informes de gobierno y sus respectivas glosas, y en ese contexto al cambio de poderes y el Primer Informe del Gobernador de la segunda alternancia en Oaxaca. Hasta ahora no ha quedado del todo claro si los diputados de la LXIII Legislatura establecieron concretamente un formato específico para el acto protocolario de la entrega del Informe, y por eso lo único que parece claro es que habrá un representante del Ejecutivo entregando el documento en el Congreso, y un mensaje del Gobernador a través de un acto no protocolario en términos constitucionales, sino en un recinto y con un formato propios.

Lo grave de todo esto, es que con ese poco interés que se manifiesta, lo que se está dejando de lado, y perdida, es la posibilidad de llevar a cabo un acto de utilidad democrática y administrativa, y de generar a partir de ese acto de rendición de cuentas un mejor ejercicio de gobierno y un mejor control por parte del Poder Legislativo.

CAMBIO DE CONDUCCIÓN

A partir de hoy asumen la Junta de Coordinación Política, y la Mesa Directiva del Congreso, los diputados María de las Nieves García Fernández (PRI) y Jesús Romero López (Morena). Ambos, políticos con importante experiencia legislativa, que tendrán como principal reto sacar a la Legislatura local del marasmo y la improvisación que inundaron esos dos espacios durante el primer año de ejercicio legal de la LXIII Legislatura. Que esos enroques sean para bien de la política y el Congreso en Oaxaca.

El reto en Oaxaca: que el grupo gobernante evite que sus aliados se conviertan en sus principales verdugos

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Como institución, el gobierno de Oaxaca cuenta ya con amargas experiencias del pasado reciente, de cómo sus principales aliados han terminado siendo también sus principales verdugos. Hoy, cuando la administración estatal está a punto de superar su primer año de gestión, se deben considerar las experiencias institucionales previas para establecer —y mantener— un esquema institucional de gobernabilidad y convivencia con los principales factores reales de poder, pero con base estrictamente en la ley.

En efecto, si en Oaxaca hay una tradición de convulsión social casi permanente, en gran medida ésta se determina por las organizaciones sociales y, más recientemente, por las organizaciones de trabajadores y de prestadores de servicios. En ello, quien ha llevado la indiscutible punta de lanza ha sido la Sección 22 del SNTE, que desde hace décadas marcó una forma de presión y protesta social que ha sido imitada por innumerables grupos que intentan también obtener la atención y las prebendas por parte del Estado.

En esa lógica, el gobierno estatal estableció una relación política con el magisterio que, aún en su complejidad, nunca ha representado una alianza electoral abierta, como sí ha ocurrido con otras organizaciones, sectores y gremios. De hecho, con la Sección 22, las alianzas políticas siempre han sido circunstanciales y sólo han tenido como objetivo construir algún escenario o alcanzar algún objetivo, que no implica la cogobernabilidad. Cuando el propio gobierno ha malentendido esa circunstancia, es cuando más conflictos ha tenido con el magisterio que irremediablemente termina desmarcándose de las alianzas que pretenden tener como fondo lo electoral o el cogobierno.

De esto último fue un ejemplo el gobierno de Gabino Cué Monteagudo. Éste fue llevado al poder en parte por el trabajo electoral de la Sección 22, y por eso desde el inicio la gestión de Cué asumió que tendría el respaldo magisterial a cambio de que le entregara la parcela política del IEEPO —de la cual, además, el magisterio oaxaqueño ya gozaba plenamente desde 1992—. Lo que quizá el gobierno de Gabino Cué nunca comprendió, es que la decisión magisterial de llevarlo al poder no tenía como fondo un triunfo electoral ni alcanzar una gubernatura, sino derrocar al régimen —el de Ulises Ruiz— al que acusaba de represión y que siempre fue uno de sus principales adversarios.

Por esa razón, cuando Gabino Cué asumió que cogobernaría con la 22, y que ésta sería su aliada, se topó con pared. De hecho, los años del gobierno de Cué —cuando se supone que eran aliados— fueron de los más beligerantes por parte del magisterio. ¿Cuál era la razón? Que, en su lógica, la 22 busca sus propias conquistas e intereses políticos, pero no el convertirse en gobernante o cogobernante, porque eso les implicaría una responsabilidad política que como opositores no sólo no tienen, sino que repudian.

Por eso, antes incluso de que Cué asumiera la gubernatura, la 22 se desmarcó de él y anunció todas las movilizaciones y acciones que finalmente trató de ejecutar para arrinconar a la administración de los que según eran sus aliados. Todo el esquema cambió cuando en 2013 se aprobó la reforma educativa federal, y entonces como grupo político la Coordinadora intentó ya no combatir al gobierno estatal, sino confrontarse con la federación llevando como ariete justamente a la administración de Cué, de la que no era aliada sino a la que en realidad tenía sometida.

Ese fue el contexto en el que ocurrió la relación entre la 22 y el gobierno oaxaqueño en los últimos años, y eso mismo es lo que explica la complicada relación del estira-afloja permanente, que mantiene con el Gobierno del Estado.

GREMIOS VORACES

La historia ha sido distinta con diversas organizaciones sociales, gremios y centrales de trabajadores, con las que el gobierno sí ha trabado alianza. Si volvemos nuevamente al ejemplo inmediato de la administración del gobernador Gabino Cué Monteagudo, comprenderemos que, también, nunca pudo establecer condiciones de respeto y corresponsabilidad con ninguna de las organizaciones, gremios, grupos y hasta partidos políticos, con los que había mantenido alianzas. ¿De qué hablamos?

De que, como suele ocurrir, como alianza de carácter electoral, el grupo de Gabino Cué se valió de diversos grupos y organizaciones para hacerle frente a lo que entonces se denominaba como ‘la maquinaria priista’. ¿Qué hicieron? Trabar alianzas con grupos de transportistas, trabajadores, gremios y grupos de lucha social, para tratar de contrarrestar las expresiones de corporativismo priista que aún existían. Por eso, si bien en lo electoral hubo resultados positivos —porque la combinación de todas esas alianzas permitió el triunfo de Gabino Cué en los comicios de 2010—, en el ámbito de la gobernabilidad pronto todo se convirtió en un auténtico desastre.

De hecho, los partidos políticos que habían sido los aliados de Gabino Cué —el PRD, PT, Convergencia, el PAN y demás— fueron los primeros que se aliaron, primero para abandonarlo, y luego para ponerlo contra la pared. Por eso, durante esos seis años caóticos vimos cómo la gobernabilidad se hizo añicos, cómo el gobierno permitió todos los excesos posibles, así como las agresiones más inusitadas en contra de la ciudadanía, sin que hubiera consecuencias —ni las más mínimas— para nadie.

Por eso, si hoy queremos entender la radicalidad y los excesos que cometen organizaciones como el Sindicato Libertad, el Frente Amplio de Lucha Popular, el Frente Popular 14 de Junio y un sinfín de organizaciones que aglutinan a trabajadores, obreros o prestadores de servicios, lo que debemos comprender es que todo se descompuso gracias a los débitos políticos, pero sobre todo a la incapacidad gubernamental para establecer relaciones basadas en el principio básico de la supra a subordinación de todos —autoridades, organizaciones y ciudadanos— con respeto a la Constitución y a la ley.

Esto, en el momento en el que se encuentra Oaxaca, pudiera parecer anecdótico y quizá hasta ingenuo. Sin embargo, el Gobernador Alejandro Murat ha dado las primeras muestras palmarias respecto a la construcción de una nueva relación en la que los débitos políticos no signifiquen necesariamente el sometimiento de la ley a la voluntad o los intereses de los aliados o de las organizaciones sociales.

ESTADO DE DERECHO

La aprehensión de uno de los principales líderes de la CTM —uno de los sectores adherentes al PRI, y una organización que ni en los tiempos de Cué intentó actuar con tanta virulencia como ahora— es apenas una muestra que ahora deberá concretarse no con persecuciones ni con arrinconamientos, sino con el establecimiento y la constatación del principio de que nadie podrá estar por encima de la ley. Es algo por demás complejo. Pero si se quiere un futuro distinto y mejor para Oaxaca, ese debe ser el inicio de una nueva relación, y no una llamarada o un arrebato que no se consolide con una política de gobernabilidad de mediano y largo plazo.

La alianza del desencanto y los reaccionarios, no deben ganarle terreno a la democracia en México

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Es preocupante, aunque no inexplicable, que ante la defraudación de diversas expresiones políticas hacia los ciudadanos, el país esté regresando a los sectores conservadores tradicionales. Esos sectores no están necesariamente representados en las fuerzas de derecha en el país, sino más bien en quienes —desde instituciones como la iglesia, y hasta en algunos partidos que aparentemente son representados por fuerzas dizque progresistas, pero de un profundo talante reaccionario— intentan vender ideas a partir de posiciones inamovibles. Este es un juego peligroso que debemos comprender para entender hacia dónde vamos como país.

En efecto, enfilados a la sucesión presidencial de 2018, el escenario nacional es nada halagador: el partido que gobierna en el ámbito federal ha demostrado no tener voluntad profunda de cambio: al contrario, el Presidente Enrique Peña Nieto ha sido el primero en ser evidenciado como un político incapaz de sostener su intachabilidad personal y política. De él mismo —y de su gabinete, que por momentos hasta ha chapaleado en la ignominia—, se han revelado actos de corrupción, de conflictos de interés en los que pudo haber incurrido, e importantes deficiencias en su gestión como gobernante. Básicamente, pareciera que en México estamos enfilados a asumir la segunda alternancia de partidos en el poder presidencial, no como una posibilidad de evolución democrática, sino simplemente como un segundo fracaso —consecutivo— de los sucesivos regímenes de gobierno.

El problema es que ahí no termina la crisis. En el ámbito estatal, hay una lista enorme de gobernadores y servidores públicos que enfrentan denuncias por corrupción. Al menos media docena de gobernadores están encarcelados, y otros tantos se encuentran sujetos a investigación por sus posibles vínculos o con la delincuencia organizada, o con redes de lavado de dinero que intentaron llevar a manos privadas intereses, bienes y recursos sustraídos de las arcas estatales.

Lo que resulta aún más crítico, es que esos gobernadores que hoy son investigados, o que ya se encuentran en prisión o en procesos de extradición por haber sido detenidos en otros países, corresponden a dos generaciones que se supone que constituían la posibilidad de cambio en la forma de gobernar, respecto al régimen priista de antes del año 2000. Una de esas generaciones fue la de los gobernadores emanados de alianzas electorales; y la segunda, fueron los llamados “gobernadores jóvenes” que se supone que generacionalmente venían a relevar a quienes habían crecido en la tradición política que se quiso erradicar con la alternancia del inicio del presente siglo.

En los gobernadores aliancistas había una gran esperanza porque ellos representaron la primera gran posibilidad de cambio, y de superar a las tradicionales estructuras priistas. Se creía también —aunque en términos eminentemente “académicos”— que los gobernadores emanados de alianzas electorales, tendrían gobiernos más eficaces por la colaboración de varias fuerzas políticas en la conformación de planes y programas de trabajo conjuntos, y porque compartirían responsabilidades en los resultados de la gestión, frente a la ciudadanía.

Nada de eso ocurrió: todas las alianzas fueron eminentemente electorales, y tanto gobernantes como partidos prefirieron las parcelas y los intereses, que la necesidad de darle viabilidad a los gobiernos de coalición que hoy, aunque aparecen en la Constitución como figura política, están desacreditados sin haberse siquiera puesto en marcha.

Junto a ellos, los gobernadores jóvenes —Duarte, Borge, Padrés y otros que siguen en la impunidad— reflejaron el fracaso de la primera generación relativamente joven de políticos. Todos demostraron desbocamiento, excesos, descontrol e incapacidad de entender el rol al que estaban llamados. La expectativa en ellos es que demostraran mejores capacidades para gobernar. Pero, según los hechos, fue todo lo contrario a partir de que hicieron gobiernos más desastrosos incluso que sus antecesores, a quienes combatieron electoralmente a partir de la brecha generacional.

Si los gobiernos de coalición están claramente desacreditados; y si ocurre lo mismo con los políticos “jóvenes”, ¿entonces qué opción nos queda?

REACCIONARIOS

Para muchos, la opción es Andrés Manuel López Obrador por su apariencia de progresista, aunque en realidad asuma posiciones tan reaccionarias, en temas particularmente sensibles, del mismo modo que como lo hacen algunos de los sectores más conservadores y retrógradas de la sociedad mexicana.

Como concepto, se sabe que la reacción es lo opuesto a la revolución. Por eso, como a los partidos de derecha se les ha asociado históricamente con el conservadurismo, se les ha también identificado como fuerzas reaccionarias, por su proclividad a frenar cualquier posibilidad de cambio; a las fuerzas de izquierda —a las que también se les dice ‘jacobinos’, por haber sido éstos los que empujaron los cambios más profundos en la Revolución Francesa— se les ubica más con la revolución. A pesar de todo eso, lo cierto es que hoy es fácil comprender que la derecha puede no ser reaccionaria por definición; y que, en esa misma lógica, también puede haber izquierda reaccionaria, aunque enmascarada en progresismo. En México tenemos un claro ejemplo de ello.

Pues resulta que a pesar de ser un dirigente de izquierda y un autoproclamado líder progresista en México, resulta que López Obrador ha sido el único político en México que se ha pronunciado porque temas como el matrimonio igualitario, o el aborto, sean sometidos a una consulta ciudadana, como si los derechos fundamentales pudieran estar sometidos a la democracia. Esa, que es una posición política inadmisible, resulta ser la más cercana a la de la Iglesia Católica, que abiertamente se ha pronunciado en contra en esos temas.

¿Por qué el riesgo? Porque pareciera que cada que en México hay una crisis de credibilidad política, todos apuestan a regresar a esas instituciones que no cambian. La más icónica de todas, es justamente la Iglesia Católica que para muchos ha sido el principal bastión en contra de cualquier idea revolucionaria —de ahí el calificativo de reaccionaria— y porque es la única que nunca ha titubeado en sus ideas, ni las ha traicionado, a pesar de que éstas puedan ser las más nocivas para el país. Parece que ese es el rumbo que lleva México ante la crisis que la propia clase política sigue alimentando, como si estuvieran en medio de una carrera ferozmente autodestructiva.

AYUNO LOCAL DE IDEA

¿Alguien ha visto al menos algún pincelado de reacción o progresismo a nuestra clase política local? Oficialistas y opositores reducen todo al prolífico y redituable chisme y grilla política. Pero ninguna idea. Ni una.

Poder Judicial implementó sistema de notificaciones electrónicas

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La Escuela Judicial impartió un curso a los abogados litigantes con la finalidad de orientarles en el uso de este servicio digital

Como parte de la modernización administrativa en el Poder Judicial del Estado de Oaxaca y para optimizar tiempos en los procesos judiciales, así como evitar el traslado de los abogados litigantes a los juzgados civiles y familiares, la institución realiza el registro de interesados para el servicio del nuevo sistema de notificaciones electrónicas, procedimientoque se ha implementado con éxito en varios estados del país.

El servicio se ofrece de manera gratuita y opera bajo autentificaciones certificadas que garantizan la seguridad de la información que se maneja en la plataforma, así como la identidad del usuario que a través de una cuenta virtual otorgada por la institución de impartición de justicia, podrá tener conocimiento inmediato del día y la hora en el que deberá presentarse en el juzgado donde ha promovido un litigio.

Con la finalidad de orientar y atender las dudas de los abogados litigantes en este tema, la Escuela Judicial del Consejo de la Judicatura con el apoyo de personal de la Dirección de Planeación e Informática, impartió a la comunidad jurídica un curso de capacitación al que asistieron los profesionales del derecho, integrantes de colegios y barras de Abogados del estado, así como personal de instituciones gubernamentales como la Defensoría Pública.

Para tener acceso a los servicios del sistema de notificación electrónica, que operará por el momento en materia civil, familiar y mercantil, la parte interesada debe solicitar su registro de usuario ante la institución y presentar una memoria USB. La solicitud correspondiente se encuentra disponible en la página electrónica www.tribunaloaxaca.gob.mx.

Entre otras ventajas que ofrece este procedimiento, se encuentra la facilidad para los usuarios de recibir en un mismo correo las notificaciones de todos los expedientes dados de alta, reducir sustancialmente el tiempo de tramitación de los procesos, privacidad en su cuenta electrónica y  una vigencia de cuatro años del registro.

En lo que corresponde al Poder Judicial le permite disminuir costos, así como optimizar recursos humanos y logísticos.

¿Alguna vez tendremos una democracia deliberativa —auténtica— en nuestra democracia?

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Quién sabe qué sea peor de los poderes legislativos en México: si el egoísmo y la incapacidad para la construcción de consensos que refleja el Congreso federal, o las evidentes muestras de disciplina y sumisión ante los gobernantes, que ocurre en la gran mayoría de los congresos de las entidades federativas. En ambos casos, existe una notable ausencia de la democracia deliberativa, que debiera ser la piedra angular de los poderes, pero que es la gran ausente como fórmula de fondo para el abordaje de los problemas del Estado.

En efecto, no es necesario ser experto ni analista para comprobar que al menos en México la democracia difícilmente pasa por la deliberación de los órganos de representación popular. En el ámbito federal, existe una enorme inclinación por la concreción de los intereses partidistas, incluso por encima de lo que necesita el país o de lo que se espera de la democracia. En las dos cámaras legislativas federales hay una marcada tendencia al dominio de las élites, y el sometimiento de la verdadera voluntad popular expresada en los legisladores que llegaron a sus curules —en el caso de la cámara baja— o escaños —en lo que toca al Senado— por la vía de la mayoría relativa.

¿De qué hablamos? De que si bien en sí misma no es nociva la existencia de los legisladores electos por la vía de la representación proporcional, en realidad las élites políticas y los partidos han convertido esos espacios en el reflejo de la dominación a favor de los intereses de grupo, por encima de la democracia. Los diputados y senadores que llegan por la vía de la representación proporcional, difícilmente demuestran estar comprometidos con las causas y las exigencias de la ciudadanía, primero porque no hacen campaña; y segundo, porque además le deben su posición a las élites que los postulan como espacios de privilegio, para delegar en ellos el mando y la protección de los intereses del grupo.

Por esa razón, en el escenario federal, difícilmente los espacios de decisión son ocupados por legisladores que emanan directamente de la voluntad popular, entendida ésta como el método de elección por mayoría relativa. Más bien, en la mayoría de los casos, los espacios de coordinación de bancada, y de integración de los órganos de gobierno de las cámaras federales —la Mesa Directiva y, sobre todo, la Junta de Coordinación Política— son ocupados por la representación legislativa de esas élites; cuando no ocurre así, los representantes enviados son testimoniales —como en el caso de la bancada perredista, con Francisco Martínez Neri a la cabeza— porque en realidad las decisiones se toman en las cúpulas y sólo se traducen y legitiman por la coordinación visible que no es sino un instrumento de esas élites.

Empero, en la mayoría de los casos lo que ocurre es un abierto esquema de control por parte de las élites, y el desdeño a quienes son electos por la vía de la mayoría relativa. ¿Qué ocurre entonces? Que quienes pudieran tener un pulso más sensible de lo que la ciudadanía espera de su congreso, son desconsiderados por las élites. Y eso provoca la inhibición de cualquier forma de debate que, si llegara a darse, es únicamente en los espacios internos pero no donde debería ocurrir, que es en el foro legislativo, de cara a la ciudadanía, y en el espacio destinado para ello.

No ocurre porque la democracia deliberativa no logra cumplirse a cabalidad, y porque no se estimula la existencia plena de elementos de debate, discusión y argumentación libre de ideas, que permitan al Congreso —entendido éste como una asamblea que delibera— llegar a conclusiones favorables para la colectividad y legitimadas por ésta, a través del diálogo y la confrontación de posiciones políticas o ideológicas.

DIÁLOGO INHIBIDO

Una de las bases para la existencia de la democracia deliberativa en un Congreso, se encuentra en el respeto a la participación de todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria, en condiciones de libertad e igualdad. Otra de sus bases es que éstas tengan la posibilidad de generar un debate o una confrontación de ideas para que a través de eso se construyan las soluciones que demanda la ciudadanía a sus representantes populares.

El problema es que si en el ámbito federal no ocurre eso, porque las élites terminan dominando a las bases populares y entonces centralizan las decisiones en los intereses del grupo político, que no necesariamente son los mismos de la gente que milita, simpatiza o vota por los candidatos de ese partido.

Y en el caso de las entidades federativas, queda claro que el fenómeno más común se centra en el hecho de que los congresos se convierten en meros legitimadores y procesadores de las decisiones que se toman desde el Poder Ejecutivo. Esa es una de las mayores asignaturas que aún no se resuelven en México a pesar de las dos alternancias de partidos en el poder federal, porque en todo eso ha habido una marcada tendencia a dejar libre el poder de los Gobernadores —lo cual, necesariamente termina impactando en el manejo discrecional de recursos— y su consiguiente búsqueda de control de todos los poderes.

Por eso no resulta nada raro que en las entidades federativas también se inhiban los más importantes principios de la democracia deliberativa, pero en esos espacios porque más bien se dedican a simular sobre los temas que no son relevantes, y a disimular su actuación en temas que verdaderamente debieran ameritar un ejercicio pleno de democracia deliberativa para llegar a las decisiones más consensadas y —sobre todo— benéficas para la ciudadanía.

Lamentablemente esta no ha sido una constante y más bien lo que vemos es la repetición de las conductas y las maniobras para evadir el cumplimiento de la democracia deliberativa, y únicamente aparentar que se toman decisiones democráticas cuando lo cierto es que todo está supeditado a lo que quiere y le interesa al Titular del Poder Ejecutivo, que es quien termina ejerciendo meta constitucionalmente los poderes y las facultades más importantes gracias a su excesivo poder y a la proclividad del Legislativo a someterse a cambio de prebendas para sus integrantes.

EJEMPLOS

¿Que cómo se refleja lo que aquí apuntamos, en el ámbito federal? Lo vemos en temas tan mezquinamente regateados como la postergación indefinida de la creación de la Fiscalía General, o la convalidación silenciosa de la destitución del Fiscal Electoral; y en el ámbito local, por citar un caso de muchos, en la designación de los nuevos encargados del órgano de fiscalización. Botones claros de muestra del doble ayuno de democracia deliberativa que priva en nuestro país.

Los mexicanos medimos con doble rasero —y doble moral— las implicaciones del derecho al debido proceso

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Es paradójico que con la misma vehemencia con la que los mexicanos demandamos el perdón y la clemencia para nuestro compatriota que habría sido ejecutado la noche de ayer en los Estados Unidos al cumplirse la pena de muerte a la que se le condenó, sea también con la que denuncian la inutilidad del sistema de justicia penal acusatorio implementado en México y las supuestas bondades y facilidades que el sistema otorga a quienes están acusados de la comisión de un delito. Todo ello revela lo poco que entendemos el derecho al debido proceso, y la importancia que éste tiene para todo juicio del orden criminal.

En efecto, de no otorgarse clemencia de último momento, la noche de ayer miércoles debió haber sido ejecutado en el estado norteamericano de Texas, el mexicano Rubén Cárdenas Ramírez a quien se le acusó y condenó a la pena capital por haber sido hallado culpable de los delitos de secuestro, violación, y homicidio de su prima hermana, Mayra Azucena Laguna de 16 años de edad, en las inmediaciones de Retama Village, al sur de Texas, en febrero de 1997.

De acuerdo con el subsecretario de Relaciones Exteriores para América del Norte, Carlos Manuel Sada Solana, la condena a la pena de muerte que enfrenta el mexicano Rubén Cárdenas en Texas es ilegal, ya que no se respetó el derecho del detenido a poder avisar de su situación al consulado respectivo. El funcionario dijo que aún existen dos recursos para que la ejecución que se preveía se llevara a cabo ayer miércoles 8 noviembre, después de las 18:00 h, se pudiera posponer o suspender hasta que realizaran nuevas revisiones del caso. “Desde nuestra perspectiva, no se han agotado los procedimientos, el hecho de que haya existido una violación al debido proceso”, dijo el subsecretario Sada Solana.

“Desde nuestra perspectiva, no se han agotado los procedimientos, el hecho de que haya existido una violación al debido proceso, y por otro lado a la convención de Viena, no tener la posibilidad de una entrevista con un funcionario consular de entrada es una violación. El tema es que de origen hay una falla, y desde nuestra perspectiva es un acto ilegal”, subrayó el funcionario .

Sada Solana refirió que de ser rechazados ambos recursos, los abogados están preparados para buscar una apelación en la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos. Además, explicó que existe una solicitud de clemencia, donde incluso se han enviado 23 misivas de apoyo, y una de ellas ha sido del propio titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray Caso.

¿Qué implica todo esto? Básicamente, que el gobierno mexicano seguía apelando hasta la tarde de ayer porque los tribunales estadounidenses que conocen del caso, reconocieran que en el procedimiento que se le siguió al mexicano condenado a muerte hubo violaciones al debido proceso. Éste, que es un derecho de amplio contenido, en realidad es el único medio que garantiza la posibilidad de lo que en buen español podríamos entender como un juicio justo.

CONTENIDO INCOMPRENDIDO

La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha establecido que lo que en abstracto se entiende por derecho al debido proceso, está compuesto por lo que la propia Constitución denomina como “las formalidades esenciales del procedimiento”, cuyo contenido es: (i) la notificación del inicio del procedimiento; (ii) la oportunidad de ofrecer y desahogar las pruebas en que se finque la defensa; (iii) la oportunidad de alegar; y, (iv) una resolución que dirima las cuestiones debatidas y cuya impugnación ha sido considerada por el Alto Tribunal como parte de esta formalidad.

Ahora bien, dice también la Corte en la Jurisprudencia 1a./J. 11/2014 (10a.). Registro: 2005716 que otro de los núcleos del debido proceso, es el identificado comúnmente con el elenco de garantías mínimo que debe tener toda persona cuya esfera jurídica pretenda modificarse mediante la actividad punitiva del Estado, como ocurre, por ejemplo, con el derecho penal, migratorio, fiscal o administrativo, en donde se exigirá que se hagan compatibles las garantías con la materia específica del asunto.

Por tanto, dentro de esta categoría de garantías del debido proceso, se identifican dos especies: la primera, que corresponde a todas las personas independientemente de su condición, nacionalidad, género, edad, etcétera, dentro de las que están, por ejemplo, el derecho a contar con un abogado, a no declarar contra sí mismo o a conocer la causa del procedimiento sancionatorio.

Y la segunda, que es la combinación del elenco mínimo de garantías con el derecho de igualdad ante la ley, y que protege a aquellas personas que pueden encontrarse en una situación de desventaja frente al ordenamiento jurídico, por pertenecer a algún grupo vulnerable, por ejemplo, el derecho a la notificación y asistencia consular, el derecho a contar con un traductor o intérprete, el derecho de las niñas y los niños a que su detención sea notificada a quienes ejerzan su patria potestad y tutela, entre otras de igual naturaleza.

Todo eso es lo que el gobierno mexicano intentaba alegar a favor de nuestro paisano sentenciado a muerte. Al menos en este caso, y en otros similares en los que los juzgados y sentenciados a la pena de muerte son mexicanos en los Estados Unidos, parece existir un consenso social a favor de que todos esos derechos se respeten, y que se le permita acceder a un juicio con todas las garantías y mecanismos de protección antes señalados, para garantizar que la decisión que se tome sea apegada a derecho y a las circunstancias en las que se desenvolvió el juicio.

El problema es que eso mismo lo rechazamos dentro de nuestro sistema de justicia penal acusatorio. Amplias franjas de mexicanos se dicen en contra de un sistema de justicia más garantista y eminentemente dedicado a preservar los derechos fundamentales de todas las personas involucradas en un procedimiento penal. Sistemáticamente en México se habla de la llamada “puerta giratoria de la impunidad”, del “excesivo garantismo” que se le profiere a los acusados de la comisión del delito, y de la supuesta laxitud que existe en cuanto a la imposición de las penas de prisión.

En realidad, muchas de esas situaciones en realidad responden a la necesidad de que el sistema de justicia penal, garantice todo el catálogo de derechos que se ha señalado en líneas anteriores, y no sólo cumpla los caprichos o las exigencias de quienes ven la justicia desde uno solo de los extremos, sin entender la dimensión integral desde la que un asunto como éste debe ser visto.

RACIONALIDAD

Por eso habría que entender que con la misma vehemencia con la que todos nos sumamos al consenso a favor de los derechos del mexicano procesado en Estados Unidos, entendamos las implicaciones relacionadas con el debido proceso en nuestro propio sistema de justicia, bajo una perspectiva particular: el sistema de justicia anterior, el inquisitivo, fue el que fomentó y creó este caos judicial en el que vivimos. Partiendo de eso podríamos entender mejor nuestro propia perspectiva de la justicia.

Poder Judicial asiste a congreso internacional sobre sistema penal

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Magistrados y juezas participaron en el Congreso Internacional “Cambio Cultural en el Nuevo Modelo de Justicia Penal” que reunió a especialistas en el tema

CIUDAD DE MÉXICO.- En el marco del Congreso Internacional “Cambio Cultural en el Nuevo Modelo de Justicia Penal” organizado por el Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE), una delegación del Poder Judicial del Estado de Oaxaca intercambió experiencias y buenas prácticas con los asistentes a este foro, quienes en un espacio de diálogo identificaron estrategias para consolidar la aplicación de este esquema basado en los juicios orales.

Los magistrados Gerardo Carmona Castillo y Arturo León de la Vega, integrantes de la Comisión Permanente de Evaluación y Seguimiento de la Operatividad y Consolidación del Sistema Penal Acusatorio, así como las juezas Martha Elena Castillejos Sánchez y Concepción Ayala Dionisio, asistieron al encuentro desarrollado durante tres días en la Ciudad de México, en el que coincidieron con los especialistas en las resistencias y retos que aún se enfrentan derivado de la Reforma Constitucional de junio de 2008.

Indicaron que encuentros como este, que reunió a expertos de España, Argentina, México, Francia, Colombia, Alemania y Estados Unidos, permite enriquecer las acciones proyectadas en la entidad y conocer los desafíos y fortalezas para reposicionar a Oaxaca como pionera en la implementación  del nuevo Sistema de Justicia Penal, tal como lo ha manifestado el Magistrado Presidente, Raúl Bolaños Cacho, que desde el inicio de su administración implementó un trabajo coordinado en la institución.

Durante el  Congreso Internacional “Cambio Cultural en el Nuevo Modelo de Justicia Penal” que concluyó este miércoles, especialistas en la materia indicaron que se han dado cambios importantes; sin embargo, hace falta fortalecer aspectos como la inyección de recursos, las medidas cautelares, la capacitación de los operadores y la evaluación constante del sistema para alcanzar los resultados esperados.

En su oportunidad, el titular del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), Gerardo Laveaga, aseguró que en México requiere de una cultura de la organización, ya que los integrantes del sistema de impartición de justicia están más concentrados en los procesos y no en los resultados; además, dijo que hay resistencia en algunos sectores para aplicar el nuevo modelo, lo que han derivado en una proliferación de amparos, recurso que debe ser revisado.

Entre algunos de los temas abordados en mesas de trabajo organizadas durante el Congreso se encuentran: Los retos de las medidas cautelares, Criterios de Oportunidad; A un año de la implementación del nuevo sistema de justicia penal; Justicia para adolescentes; ¿Quién teme al Código Nacional de Procedimientos Penales?; Procedimiento abreviado, Análisis de las políticas públicas en atención a víctimas; Alcances y límites de cultura de la legalidad y Valoración de la prueba.

Indispensable, poner fin a la impunidad —y las complicidades— con las organizaciones gremiales

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Fue una muestra importante de determinación, tanto del gobierno estatal como de la Fiscalía General del Estado, la de sostenerse en la aprehensión del Secretario de Finanzas de la Confederación de Trabajadores de México en Oaxaca, a pesar de la virulenta reacción desplegada por sus agremiados para lograr su liberación. Fue una jornada indeseable para los habitantes de la capital, que sin embargo esperaban —esperábamos— que se mantuviera la postura institucional de no ceder ante los chantajes de grupos de presión como ese. Ahora será necesario que esa postura se constate no sólo en las acciones relacionadas con la justicia, sino también en los procesos electorales.

En efecto, la noche del lunes la Fiscalía General informó que había detenido a Marco Sánchez, Secretario de Finanzas de esa gremial, como probable responsable en la comisión del delito de homicidio calificado con las agravantes de premeditación y ventaja. Lo anterior, informó la institución encargada de la procuración de justicia en la entidad, en atención a los hechos suscitados el día 13 de junio del año 2013, cuando el ahora detenido efectuó disparos de arma de fuego desde un vehículo de motor, privando de la vida a cinco personas en la población de San Pedro Totolapan.

Derivado de los hechos, informó la Fiscalía General, se integró una averiguación previa, misma que fue consignada a un juez de lo penal, quien obsequió la orden de aprehensión del ahora procesado. Marco Sánchez fue detenido en inmediaciones del Fraccionamiento El Rosario, donde ocurrió una balacera entre los elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones y las personas que custodiaban al ahora detenido. Además del presunto homicida, ayer se informó que los ocho escoltas que lo custodiaban fueron también aprehendidos por esos hechos.

La respuesta de la CTM intentó ser contundente: desde la misma noche del lunes agremiados de diversos sectores de esa agrupación —motaxistas, taxistas, transportistas de materiales y de pasajeros—, iniciaron una serie de bloqueos en los accesos a la capital, y en algunas arterias viales que son vitales para las actividades de los habitantes de la capital.

Dichos bloqueos se mantuvieron durante toda la mañana de ayer, mientras corrían dos incertidumbres: la primera, de qué tanto se dejaría presionar el Fiscal General del Estado frente a la orden judicial que había ejecutado; y segundo, si alguien —y sobre todo, quién— estaría negociando por parte de la CTM con alguna de las instancias del gobierno estatal encargadas de la gobernabilidad, para tratar de distender las acciones de presión que habían desplegado.

Todo se mantuvo en incertidumbre hasta que después del mediodía de ayer, se estableció que los detenidos habrían sido trasladados a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada de la PGR, por tener también vínculos con actividades ilícitas del orden federal. Sin que quedara exactamente clara la razón —ni siquiera si hubo o no negociación—, alrededor de las 16 horas la CTM decidió levantar unilateralmente los bloqueos, mientras circulaban diversas versiones relacionadas con posibles acciones para despejar las vialidades de los bloqueos, que finalmente no ocurrieron.

DESHACER LAS ALIANZAS

Cuando en junio pasado explotó el problema entre los integrantes del Frente Popular 14 de Junio y los habitantes de la agencia Vicente Guerrero, en inmediaciones de la Villa de Zaachila, también se acusó de la existencia de algunas alianzas que habrían estimulado la sensación de impunidad entre algunas organizaciones. Se decía que las huestes del dirigente Francisco Martínez Sánchez estaban abusando de los espacios en donde tenían influencia, como consecuencia de las alianzas que se decía que habían trabado con el grupo gobernante.

No obstante, el propio desarrollo de las acciones de procuración de justicia y de seguridad pública, fueron dando pauta de que el espacio de impunidad que suponían los del Frente Popular 14 de Junio que tenían, no era tal. De hecho, el ofrecimiento hecho por la Fiscalía General del Estado de una recompensa a quien diera detalles para la localización del llamado Don Panchito y su hijo, dirigentes visibles del Frente Popular 14 de Junio, y la expulsión definitiva de los grupos contra los que se habían enfrentado los habitantes de la Agencia Vicente Guerrero, y de la Colonia Guillermo González Guardado, dieron la pauta definitiva de que, si había existido una alianza de cualquier tipo, ésta había quedado saldada ante la intolerancia del gobierno a sostener espacios de impunidad para las organizaciones sociales.

Todo eso, lamentablemente, se había convertido en una constante. En los últimos años ha sido común que los agremiados en organizaciones de transportistas, materialistas y prestadores del servicio de pasajeros, diriman sus diferencias de forma violenta. Ocurrió, por ejemplo, cuando hace cinco años transportistas de materiales pétreos se liaron a balazos cuando se realizaba la construcción de una tienda departamental en los rumbos de Plaza del Valle; esas conductas se han repetido, incluso con las correspondientes cifras de muertos y heridos, en diversas ocasiones. Así, junto a ese común denominador, había sido también cotidiana la ausencia total de autoridad.

Por eso, en estos tiempos de una segunda transición de partidos en el gobierno estatal, era indispensable que se estableciera claramente su relación con organizaciones sociales y populares como las que a lo largo del año han reaccionado violentamente, pero han sido parados hasta entonces. Pues a lo largo de los últimos lustros, ha sido común que en los tiempos de campaña, los liderazgos partidistas intentan colonizar a organizaciones caracterizadas por su violencia e irracionalidad, como el Sindicato Libertad, los sectores de la CROC que emergieron desde la prácticamente extinta Confederación Nacional de la Productividad, el Frente Popular Revolucionario y la organización 14 de Junio, que en los últimos años aglutinó a sectores emergentes como el mototaxismo y los tianguistas, entre otros, que tienen hoy amplia presencia en la capital y sus municipios conurbados.

Muchos de ellos siguen suponiendo que pueden tener márgenes de impunidad. Pero es ahora tarea del gobierno estatal, y de las instituciones de procuración e impartición de justicia, demostrar que tienen voluntad para enfrentar de fondo este flagelo que tanto daño le ha hecho a los oaxaqueños.

APOLOGISTAS

No debiera ser admisible que haya quien diga que los de la CTM le dieron una lección a la Sección 22 de cómo organizar bloqueos. Esas expresiones, implican rasgos de admiración ominosa, que no debieran ser lanzadas con facilidad por los mismos que en el fondo somos blanco de los actos de chantaje de unos y otros.

Mediación escolar, estrategia para mejorar convivencia entre alumnos

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El Centro de Justicia Alternativa del Poder Judicial llevó a la Escuela Primaria “José María Morelos y Pavón”, el programa La mediación: tu alternativa para la solución de problemas

En su labor de impulsar y fomentar la sana convivencia en las niñas y niños, así como darles a conocer las bondades y beneficios de la mediación como herramienta para tratar casos de violencia en el ámbito escolar y resolver conflictos de manera pacífica, el Centro de Justicia Alternativa del Poder Judicial del Estado de Oaxaca, continúa desarrollando en diferentes instituciones educativas de la entidad el programa “La mediación: tu alternativa para la solución de problemas”.

Como parte de la estrategia, personal del área de Mediación Escolar visitó la Escuela Primaria “José María Morelos y Pavón”, ubicada en la calle Quetzalcóatl, Manzana H, de la colonia Vista Hermosa, en la ciudad de Oaxaca de Juárez,  donde 428 alumnos participaron en talleres, actividades didácticas, juegos de rompecabezas y dinámicas grupales encaminadas a fortalecer el sentido de cooperación entre la comunidad educativa.

Asimismo, se presentó la obra de teatrino “Los Calcetines Solitarios”, una historia sobre el bullying acerca de un calcetín sin su par, constantemente maltratado de manera física y verbal que encuentra la solución a su problema sin necesidad de usar la violencia como medio de defensa y en la que se exaltan valores como el respeto, la justicia, honestidad, tolerancia y solidaridad,  donde los alumnos tuvieron la oportunidad de expresar sus puntos de vista.

Las actividades, que se desarrollaron del 26 de octubre al 6 de noviembre, concluyeron con la presentación de la puesta en escena “Una mediación en el bosque”, proyecto teatral que busca presentar el concepto de la mediación de manera creativa y lúdica, retomando el cuento de Los tres cochinitos y el lobo feroz para que los niños y niñas conozcan cómo se realiza una mediación y se hace uso del diálogo como principal forma de convivencia.

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, OCDE, nuestro país ocupa el primer lugar de casos de bullying en educación básica, donde más de 18.5 millones de alumnos de primaria y secundaria de escuelas públicas y privadas han sufrido algún tipo de acoso.

Los ciudadanos debemos luchar contra la anulación —de facto— de las candidaturas independientes

El proceso electoral de 2018 será particularmente competido, pero —paradójicamente— al mismo tiempo será inhibidor de la auténtica participación de la ciudadanía. Al ser una elección concurrente entre cargos federales, estatales y municipales, es muy probable que la inercia del proselitismo y la ingeniería electoral, así como la ausencia casi total del voto diferenciado, terminen por inhibir las auténticas expresiones de voluntad popular y, entre ellas, a las candidaturas independientes. Esto resultará una tragedia, porque ya está anunciada.

En efecto, en la jornada electoral del primer domingo de junio se elegirán, al mismo tiempo, a los nuevos integrantes del Senado, de la Cámara de Diputados, y al Presidente de la República; en el ámbito estatal, se elegirán a los diputados de la que será la LXIV Legislatura; y en el ámbito municipal se elegirán a las autoridades municipales que se rigen por el sistema de partidos en Oaxaca. Es decir, que será la mayor jornada electoral que se haya organizado y celebrado hasta ahora, y por eso mismo será un escenario particularmente complejo en el que se desatarán todas las pasiones y maniobras posibles para tratar de tomar ventaja de dicha circunstancia.

Una de las cuestiones que resultará más trascendente para este proceso, es el hecho de que habrá una competencia a fondo entre los partidos y coaliciones electorales que buscarán hacerse de los cargos más relevantes —que, en este caso, serán los federales. Para ello, habrá un despliegue monumental de recursos económicos, humanos y tecnológicos para poder influir en la voluntad de los ciudadanos. De ahí que, en el caso de la competencia electoral presidencial, se estén generando desde ahora los estandartes necesarios para impulsar esas acciones.

Así, en uno de los polos, se encuentra Andrés Manuel López Obrador, que desde hace años ha venido construyendo una imagen de liderazgo, único bajo la cual ha cimentado la fortaleza del partido político que encabeza. Por eso, en el caso de los liderazgos regionales, estatales, legislativos o municipales, lo cierto es que todas las figuras resultan relativas —y a veces intrascendentes— porque en el fondo todo está concentrado en la figura y las decisiones que tome el aún Presidente Nacional de Morena, y próximo candidato presidencial.

En esa circunstancia, es evidente que lo que hagan o dejen de hacer los militantes de Morena en realidad es relativo —incluso cuando se les acusa de traiciones, acuerdos discrecionales o actos antidemocráticos—, porque la única realidad apunta a que mientras sea López Obrador quien esté a la cabeza, todo lo demás será relativo, y al final todos le terminarán apostando a que el tabasqueño haga una buena campaña para que ganen. Igual que como ocurrió en ocasiones anteriores, en una elección como la que ocurrirá el año próximo, todos buscarán subirse a la inercia de la elección presidencial para que sea ésta quien mayormente decida quién gana y quién pierde, incluso en las comunidades más alejadas.

Algo muy similar ocurrirá en el ámbito priista. Ahí, las decisiones no quedarán centralizadas en la sola figura del candidato presidencial sino que, de hecho, ahí habrá mucho margen para que los liderazgos locales, y los gobernadores priistas, impulsen a sus candidatos a los cargos de todos los niveles que estarán en disputa.

Sin embargo, lo cierto es que aún con eso, la inercia será la misma: en cierto momento de la campaña, todos dejarán de hacer sus propios esfuerzos y dejarán que la inercia los lleve hacia la victoria o derrota según sea el destino de su candidato presidencial en cada una de las entidades federativas. Así, quien piensa que desde un municipio se trabaja para la Presidencia, más bien tendría que considerar que es la fuerza electoral superior la que termina arrastrando a todas las demás.

INDEPENDIENTES, SACRIFICADOS

Esa inercia, y esa lucha feroz entre grupos políticos, inhibe de manera natural las luchas y los intentos genuinos de la ciudadanía para acceder al poder público. Basta ver cómo a nivel de las candidaturas presidenciales, los partidos políticos hoy libran una batalla silenciosa pero a fondo en contra de quienes intentan hacerse de una candidatura por la vía ciudadana.

De hecho, más de 50 ciudadanos registraron sus intenciones de convertirse en candidato presidencial independiente. Pero los cálculos más optimistas sugieren que cuando mucho habrá uno —o una— que podría lograr juntar las más de un millón 200 mil firmas que son necesarias —por el margen de error que deben tener en la validación del respaldo ciudadano por parte de la autoridad electoral— para poder acceder a esa candidatura independiente. Lo cierto es que buena parte de los obstáculos —constitucionales, institucionales y materiales— a los que se enfrentan esos aspirantes a una candidatura presidencial independiente, fueron creados, y son fomentados, por los mismos partidos políticos, como parte de su feroz lucha electoral en la que quieren que no existan más contendientes ni competidores que ellos.

Si ello ocurre a nivel de las candidaturas presidenciales, ¿qué no podrá ocurrir en las candidaturas a cargos de menor jerarquía? Más allá de las conjeturas y de las cuentas alegres, lo cierto es que en este tipo de competencias el envión electoral inhibe la mayoría de las expresiones ciudadanas, que en este caso parten de las propias candidaturas independientes. Propios y extraños, terminan imbuidos en la efervescencia electoral y de los partidos políticos, y relegan y desdeñan las formas alternativas ya contempladas en la Constitución, para la participación a través de otras vías que no sean los partidos políticos.

Por esa razón, amén de las bondades que tiene la unificación de calendarios electorales entre la federación y las entidades federativas en términos de economía de recursos, lo cierto es que el gran escollo es el desaliento a la participación de la ciudadanía, y la preferencia abierta hacia la inhibición del voto diferenciado. En el fondo, habrá muchos que terminen siendo presa de los ardides de la maquinación electoral para terminar votando en todas las papeletas por un solo color partidista, sin diferenciar su voto, sin razonarlo y sin entregarlo a cualquier tipo de convicción.

Esa, de fondo, será ya una derrota anticipada para la democracia mexicana que intenta evolucionar, a pesar del propio sistema.

¿Y EN OAXACA?

Para muestra un botón: nadie habla, en lo local, de ninguna candidatura independiente. A ningún cargo. Otro tema de fondo, para la reflexión.