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Oaxaca debe superar el aislamiento

Bloqueo_CNTE_Chiapas

+ Bloqueos alimentan la segregación


En periodos de inestabilidad social, las barricadas han sido símbolo no sólo del “no pasarán” sino también —y sobre todo— de la inconformidad ciudadana. En Oaxaca, las barricadas fueron uno de los sellos distintivos del movimiento magisterial y popular de 2006, y hoy en una nueva modalidad, los bloqueos carreteros son un símbolo más o menos similar —aunque más profundo— de la resistencia de los trabajadores de la educación y las organizaciones que los respaldan. Si Oaxaca ya está de por sí aislada por sus condiciones, estos bloqueos producto de una inconformidad social, la convierten en una verdadera ínsula dentro de la república mexicana.

En efecto, ayer los profesores de la Sección 22 del SNTE decidieron romper con la tregua tácita que habían acordado para la celebración de los Lunes del Cerro. El lunes fue un día relativamente tranquilo, en el que la ciudadanía pudo acceder al espectáculo folclórico que mejor le acomodó —las Guelaguetzas magisterial y “oficial”— y también pudo entrar y salir de la ciudad sin mayor problema. Ayer fue un día distinto porque la Sección 22 decidió reactivar varios de los bloqueos carreteros que ya había levantado, y lo hizo como demostración de fuerza y para “coberturar” la mesa de diálogo que ocurrió entre representantes de la Coordinadora, y de la Secretaría de Gobernación.

Esto volvió a dejar a Oaxaca en una situación de aislamiento. El lunes mismo, los organizadores de La Carrera Panamericana, anunciaron que por todas las movilizaciones y bloqueos carreteros que ocurren en la entidad, tomaron la decisión de excluir a la entidad de su edición 2016 y trasladar el arranque del rally hasta la ciudad de Querétaro. Este, que hay que decirlo, es un golpe más de aislamiento a una entidad que parece estar decidida a quedar excluida de toda oportunidad que no sea para la movilización social.

Pues aunque muchos lo pasan por alto, La Carrera Panamericana es uno de los eventos automovilísticos más importantes del mundo, que genera un enorme desplazamiento de personal y equipos, y que representa no sólo derrama económica, sino también exposición de la entidad a turismo internacional de primer nivel, que sigue la competencia o que directamente decide invertir para presenciarla en tiempo real en cada uno de sus escenarios.

Así, este tipo de anuncios y realidades habría que verlos en una perspectiva más amplia. Oaxaca está viviendo hoy un momento difícil derivado del aislamiento generado por los profesores de la Coordinadora, pero profundizado por sus propias condiciones sociales. ¿De qué hablamos? De que, de por sí, Oaxaca tiene un problema fuerte de comunicación con las demás partes integrantes del país, y del mundo, y que este tipo de situaciones sólo complican lo que ya existía desde antes.

Por ejemplo, Oaxaca —la capital, o cualquiera de sus destinos de playa— no sería capaz de organizar un evento masivo (hablando hasta de un congreso de profesionistas) en el que tuvieran que desplazar a miles de personas en poco tiempo. Siguiendo el ejemplo, Oaxaca capital no sería capaz de poder recibir a veinte mil personas porque su capacidad de llegadas y salidas de vuelos comerciales hacen imposible el traslado de ese volumen de pasajeros en un periodo de unos cuántos días (para llegar y salir de la ciudad). La capacidad instalada de cuartos de hotel sí soportaría esa situación, aunque con un número enorme de problemas logísticos. Oaxaca, por eso, no se ha podido consolidar como un destino masivo de turismo. Y tal situación ocurre únicamente porque no hemos podido superar esa condición de aislamiento.

NO HAY COMUNICACIONES

Las carreteras —suspendidas— al Istmo y la Costa oaxaqueña son otro problema. Puerto Escondido y Huatulco son verdaderos paraísos que siguen aislados de Oaxaca, del centro del país, y del mundo, justamente porque no tienen todas las vías de comunicación que deberían. Las carreteras libres que existen son verdaderos actos heroicos, y las autopistas simplemente no tienen para cuándo terminarse. Eso provoca un verdadero problema porque esa es una condición indispensable para que sigan sin detonarse las condiciones de desarrollo que podrían tener cualquiera de esos destinos, o todos, para bien de todos los que viven ahí, y de Oaxaca.

Al final, este es un verdadero problema que no tiene para cuándo resolverse. Únicamente faltaría que los profesores de la Coordinadora decidieran cortar las comunicaciones que quedan —el internet, el teléfono, la señal radioeléctrica— para terminar de aislarnos del mundo. Tenemos un verdadero problema de segregación porque las condiciones han hecho que Oaxaca quede tácitamente separada del mundo. Esas barreras naturales se ven agravadas por la incapacidad de generar mejores condiciones de comunicación a través de la infraestructura. Y si a eso le agregamos los bloqueos y las barricadas que son un símbolo de inconformidad social, pero que inciden sensiblemente en las comunicaciones, el resultado es este caos que vemos cotidianamente.

PREMONICIÓN

Oaxaca no merece este aislamiento. Pero debemos comenzar por reconocer el problema que tenemos para poder entender la trascendencia de medidas que de forma simplista toman grupos como la Coordinadora para presionar en el logro de sus intereses. Nada de esto lo reconoce Gobernación, que dentro de algún tiempo terminará cediendo ante los profesores, y olvidando a todos los afectados. Esto ya pasó en el 2006 y es el destino manifiesto de esta nueva inconformidad en Oaxaca.

¿Por qué nos duele tanto Oaxaca?

ZócaloOax

+ Majestuosidad, llena de atavismos


Duele Oaxaca. Duele porque es una tierra mágica, pero por momentos parece que también condenada al atraso. Duele Oaxaca porque es un espacio lleno de colorido, de gente decente y maravillosa, pero que al mismo tiempo es una tierra que a veces pareciera condenada indefinidamente a la pobreza, a la marginación y al encono. Nos duele Oaxaca, porque en fechas como éstas, la encontramos como un espacio inigualable, determinado por la algarabía, pero también chapaleando para sobrevivir. Nos duele Oaxaca porque a pesar de todo la gente quiere salir a disfrutar su cultura, sus tradiciones y el orgullo de ver a esta tierra adornada por los colores de nuestras expresiones, y de la profunda pluralidad que somos. Duele Oaxaca porque a pesar de todo eso, parece que la única moneda de cambio posible es el enfrentamiento, el atavismo y la división entre sus diversas y abundantes expresiones políticas. Nos duele Oaxaca porque tiene todo para ser una tierra provechosa: porque es espacio de abundancia cultural, de riqueza natural, de potencial turístico, de bellezas naturales, de mujeres y hombres convencidos de su pertenencia. Pero duele, en realidad, porque a pesar de todo eso la comprobación cotidiana es que ha sido imposible salir adelante; porque no vemos más escenario que el de la confrontación, la zozobra, la incertidumbre y la incapacidad de entendernos. Nos duele Oaxaca porque tiene mucho y sigue siendo un reducto de la pobreza; porque nunca ha habido el espacio de entendimiento que es tan necesario en estos momentos, y siempre. Duele Oaxaca porque grupos facinerosos, de gobiernos y opositores, se han aprovechado de la pobreza, de la ignorancia y del atraso de las personas, para venderles historias imposibles, para manipularlas, y para utilizarlas en pos de sus intereses particulares. Duele Oaxaca porque hasta el momento no parece haber forma posible de arreglo entre nuestras diferencias naturales. Duele Oaxaca porque nuestra propia pasividad nos ha llevado a creer cosas que cualquier sociedad medianamente civilizada rechazaría por populista y por mentirosa. Duele Oaxaca porque (¡vaya paradoja!) resulta que nuestra mejor solución a los problemas sociales radica en seguir profundizándolos. Duele Oaxaca porque esas organizaciones, en su gran mayoría, no han traído sino más pobreza, más encono, más confinamiento y segregación, y menos civilidad. Duele Oaxaca porque de eso han sido cómplices los gobiernos que se han dedicado a resolver sólo sus problemas del corto plazo, sin detenerse a pensar por el espacio en la historia que desperdiciaron, y la posibilidad de hacer algo no por lo que ocurra mañana, sino por las generaciones siguientes. Nos duele mucho Oaxaca porque la educación sigue siendo símbolo del atraso, de la rebeldía inocua, y de la incapacidad de generar un movimiento con miras a llegar a objetivos posibles. Nos duele Oaxaca porque todos juntos hemos permitido que las cosas lleguen hasta la situación en que se encuentran: porque todos hemos sido cómplices –por acción u omisión— de la dictadura de quienes no quieren un arreglo provechoso para nuestra entidad. Duele Oaxaca porque la Sección 22 defiende a Oaxaca destruyéndola, porque reiteradamente la sociedad le ha dado la confianza para ser la voz cantante de los movimientos sociales, y porque reiteradamente el resultado ha sido una traición a la confianza, y una lucha destructiva, en la que ellos han logrado sus conquistas a costa de ver sometida la gobernabilidad, al Estado, y a la ciudadanía, a una agenda que ya ni siquiera responde a las necesidades de la gente, y quién sabe si en estos momentos sirva en algo a los intereses de la mayoría de sus agremiados. Duele mucho Oaxaca porque sigue habiendo mujeres que paren a sus hijos en condiciones infrahumanas; porque hay niños que se mueren —como dijera Marcos, en otros tiempos— de pobreza; porque la gente padece y sufre por enfermedades perfectamente curables, y porque el mayor riesgo para la salud muchas veces resultan serlo los propios servicios de salud. Duele, y duele mucho Oaxaca, cuando uno escucha a la gente tronándose los dedos por vivir al día, y por no tener qué llevarle de comer a sus hijos. Duele todavía más Oaxaca cuando la mayoría de nosotros somos incapaces de ponernos en los zapatos del otro, y entender por qué sufren, por qué padecen y por qué esperan, como única condición, que haya paz. Duele Oaxaca cuando parece que las cosas no tienen arreglo y aún así la ciudad lucha por levantarse; cuando vemos que Oaxaca tiene gran capacidad de ser mucho más que todos sus problemas juntos, pero que nosotros somos —o cuando menos parecemos— sus principales enemigos. Duele Oaxaca cuando corroboramos que el progreso anhelado sigue cancelado quién sabe para cuántas décadas más, porque cada agitación, cada enfrentamiento, cada amenaza de las organizaciones, y cada demostración de incapacidad del gobierno, significa más años de atraso porque la gente cada vez quiere venir menos a esta tierra maravillosa. Nos duele Oaxaca. Nos duele mucho cuando vemos en que años como el actual, hay una fiesta cultural a medias, cuando vemos el Auditorio Guelaguetza a medio llenar; cuando toda la gente que vive todo el año de lo que gana este mes, ve con tristeza que llegó apenas un cuarto de los visitantes que esperaban. Duele cuando vemos fiestas desangeladas. A gente con zozobra por si el siguiente bloqueo, o la siguiente manifestación ocurre en medio de alguna celebración. Duele porque no queremos, porque nadie quiere, una fiesta entre policías, pero tampoco una fiesta entre irracionales testarudos incapaces de entender. En momentos como éste, en los que Oaxaca muestra su mejor cara, duele, y duele mucho ver que al menos en el futuro cercano, para los oaxaqueños mucho significa nada.

Extraviados, los maestros que dicen que la cultura no se vende

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Guelagutza

+ Oaxaca debía vivir cómoda, y no intrincadamente de la cultura


Es doloso, desinformado y artero, el argumento con el que la Sección 22 del SNTE justifica la constante amenaza de boicot a las fiestas de la Guelaguetza en Oaxaca. Bajo la consigna de “la cultura no se vende” ellos creen defender las raíces y tradiciones de los pueblos y comunidades oaxaqueñas. Nada más equivocado. Y el problema es que esa estratagema, puesta tan de moda por quienes acostumbran oponerse por sistema a cualquier iniciativa, es aceptada y hasta aplaudida. La cultura sí se vende. Y, de hecho, Oaxaca debería vender mucho mejor sus expresiones culturales para no seguir pululando en la miseria.

En efecto, la semana pasada un grupo de integrantes de la Sección 22 acudió a la Plaza de la Danza para desmontar algunas lonas, mamparas y equipos instalados para la realización de algunas actividades relacionadas con los Lunes del Cerro. Los maestros llegaron hasta ahí, y bajo la consigna de “La cultura no se vende. Boicot a la Guelaguetza oficial”, provocaron algunos destrozos y, en ese mismo lugar, agredieron al compañero reportero del periódico Noticias, Mario Jiménez Leyva. Hubo algunos sectores sociales, que antes celebraron el video promocional de la Guelaguetza magisterial grabado entre vehículos quemados y escenarios de enfrentamiento, y que ahora también aplaudieron esas maniobras. ¿De verdad no reparan en el error en que incurren?

Pues no se trata de discutir si las raíces culturales pueden o no ser sujetas de actos de comercio, sino más bien de entender cuáles son los caminos por los que una comunidad aprovecha los potenciales que tiene. Así, por ejemplo, podríamos suponer que como los espacios naturales no se venden, las playas nacionales deberían estar circunscritas únicamente para sus habitantes; que las zonas arqueológicas deberían también estar vedadas o nunca haber sido rescatadas; bajo esa lógica, entonces debiéramos también pensar que las ciudades coloniales como Oaxaca deberían estar cerradas, y que la riqueza cultural de los pueblos debían estar circunscritas exclusivamente a ellos.

Eso es no sólo ilógico, sino artero. ¿Cómo serían las grandes capitales culturales del mundo, si no vendieran justamente eso: su riqueza cultural? ¿Cómo sería, por ejemplo, la Ciudad de México si decidiera que sus casi 200 museos —que la colocan como la ciudad con más museos en el mundo— estuvieran cerrados o reservados “porque la cultura no se vende”? ¿Qué serían de ciudades como París, Madrid, Barcelona, Londres, Nueva York y demás, si decidieran no explotar sus propias fortalezas culturales? Todas esas ciudades, y miles más en el mundo, tienen una economía boyante justamente porque encontraron sus fortalezas culturales, y su potencial económico, y decidieron explotarlas.

Eso, bajo ninguna lógica, ha significado que cualquiera de esas ciudades haya vendido o entregado su esencia cultural; más bien, lo que han hecho es hacer atractivos sus potenciales y ponerlos al servicio de la derrama económica. De esa manera, aquí y en China, pueden vivir y progresar millones de personas y familias, que de otra manera tendrían que vivir en la esclavitud de las maquilas o en la mendicidad.

ARGUMENTOS ARTEROS

Por eso es dable señalar lo doloso de la afirmación de que “la cultura no se vende”. Además, ¿no es artero decir que “la cultura no se vende” cuando ellos mismos no viven de eso, ni ponen en riesgo nada al hacer señalamientos que relevan de la voluntad y la opinión incluso a quienes son los protagonistas y dueños verdaderos de esas expresiones culturales? ¿Y no es hasta torpe creer que la cultura no se vende cuando, les guste o no, el consumo y comercio de servicios culturales en el mundo constituye una fuente de riqueza inigualable, y que en eso Oaxaca podría tener un escenario totalmente distinto al que hoy enfrenta, lleno de zozobra e inestabilidad, gracias justamente a quienes siguen pensando que “la cultura no se vende”?

Pero además, si los profesores de la Sección 22 del SNTE tuvieran un verdadero compromiso con la preservación de la cultura y tradiciones de las comunidades indígenas de Oaxaca, deberían demostrarlo a partir de:

  1. a) Evitar hacer apología de la violencia, como lo hizo en el video en el que promueve su Guelaguetza magisterial a través de bailes en los escenarios de los enfrentamientos con las fuerzas federales. Eso no genera ningún saldo positivo, porque la violencia —esa sí— no es cultura; porque ellos no representan a todo Oaxaca, y porque su empecinamiento le hace muchísimo daño a todas las víctimas colaterales de los hechos de los últimos meses.
  2. b) Emprender un verdadero rescate de la Guelaguetza. Critican hasta la ignominia a la llamada “Guelaguetza oficial”, pero ellos se han dedicado a hacer una copia fiel y exacta de los Lunes del Cerro, en su “Guelaguetza magisterial”. Con eso, han copiado los mismos errores, desviaciones e inconsistencias que se señalan de la celebración. Y en su cerrazón, se niegan a reconocer que una verdadera aportación a la cultura de Oaxaca tendría que partir de su intención de rescatar la fiesta —y las manifestaciones culturales de las comunidades— en sus expresiones originales.

LA MISMA GATA…

Por eso, es claro que en el aislacionismo sin sentido que promueve la Sección 22 existen más interrogantes que respuestas. Ellos están dispuestos a mantener a flote sus argumentos extraviados e irreflexivos, únicamente para oponerse a cualquier decisión oficial. Están dispuestos, pues, a acabar con el único potencial que tiene Oaxaca (la economía basada en la cultura) con tal de parecer muy valientes. Terrible.

¿Eliminar el fuero? ¿Servirá de veras para algo?

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•-Pedro-Kumamoto

+ Es un tema coyuntural y de oportunismo político


 

Si hay temas que verdaderamente constituyen una estratagema para el debate nacional, ese es el relativo al fuero que protege a los servidores públicos. Ello se agrava cuando, además, del engaño, este asunto se vuelve ocasión para el oportunismo de algunos legisladores locales que están acostumbrados a los “bomberazos” para salir del paso y justificar su dieta como representantes populares. Tal es el caso de Oaxaca y su falso debate sobre la eliminación del fuero.

En efecto, la semana pasada fue noticia nacional que el diputado local independiente en el Congreso del Jalisco, Pedro Kumamoto, había logrado la aprobación de una reforma a la legislación de esa entidad para eliminar el fuero. Eso, que en sí mismo resulta algo no del todo encomiable por razones que apuntaremos más adelante, ha servido como pretexto para que otros oportunistas se suban al tema como si fuera prioritario para el debate nacional, que está atiborrado de temas más urgentes. ¿De qué hablamos?

De que, en el caso de Jalisco, se informó que la reforma aprobada la semana pasada establece en el Artículo 91 de la Constitución de aquella entidad que “los servidores públicos pueden incurrir en responsabilidad política, penal, administrativa y civil, que será determinada a través del procedimiento previsto en la legislación penal”. Y en el 99: “la comisión de delitos del orden común por parte de cualquier servidor público, será perseguida y sancionada en los términos de la legislación penal”, de acuerdo con un comunicado del Congreso de Jalisco. La única salvedad que aún sigue teniendo dicha reforma es la necesidad de la aprobación de más de la mitad de los Ayuntamientos que integran el estado de Jalisco; esto es, que lo aprueben por lo menos 63 de los 125 municipios de aquella entidad.

Esto fue ocasión para el oportunismo de algunos “bomberos” legislativos en Oaxaca, que están dedicados de tiempo completo a cazar temas nacionales para tratar de replicarlos en el Congreso local, inependientemente de su inutilidad y su impracticidad frente al universo de temas que deben desahogarse en la entidad. En ese sentido, el diputado Sergio Bello Guerra presentó al Congreso oaxaqueño una iniciativa para eliminar el fuero constitucional de la legislación local, basado en una serie de argumentos que resultan —por decir lo menos— ridículos.

Según el Legislador “en nuestro estado la impunidad es uno de los problemas de mayor urgencia y gravedad, no sólo para la consolidación de la democracia sino, para su propia sobrevivencia, su prestigio y su correcto desarrollo”. Y no conforme con eso —y como si la impunidad tuviera que ver directamente con el fuero— afirmó que que la impunidad está en el centro de los grandes problemas del estado, pues “ante la violencia, la inseguridad, la corrupción y los conflictos de interés, las y los ciudadanos tienen la certeza de que quienes cometen delitos no serán investigados y mucho menos sancionados”, y que en la actualidad “el poder cobija y protege al delincuente, aparentando esta acción el principio rector de la vida pública”.

Así, considera el Diputado a sus pares y a todos los que gozan de inmunidad constitucional. Según él, se encuentran en el mismo rasero que los delincuentes y por eso es necesario quitarles el fuero constitucional.

UNA PATRAÑA

El debate sobre el fuero debía ser mucho más amplio, y no coyuntural, como hasta ahora lo es en México. De hecho, nadie se había acordado en los últimos años de la polémica inmunidad constitucional —desde 2006 cuando, de hecho, el entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador fue desaforado para ser procesado judicialmente por el desacato en el procedimiento judicial relativo al predio El Encino—, y poco se había discutido la necesidad de transformarla o eliminarla.

Todo lo trajo de nuevo a la picota, el caso del diputado federal Julio César Godoy Toscano, a quien se le sigue un proceso penal federal por sus presuntos vínculos con el crimen organizado. Fue su antiguo partido, el de la Revolución Democrática, quien lo protegió y le dio la pauta para que asumiera su cargo. Fue la filtración a la prensa de unas grabaciones telefónicas, lo que puso en evidencia que éste no parecía ser tan inocente como se creía. Y fue entonces cómo, en medio de la vorágine, que resurgió este añejo debate sobre la modificación o transformación del fuero constitucional.

El pequeño problema para los oportunistas como Sergio Bello, es que fuera de esos dos ejemplos —dos, entre miles de legisladores (locales y federales) que han existido desde que el poder está dividido en México— no existe otro que demuestre que el fuero constitucional es sinónimo de impunidad. Ese argumento, más bien, atiende al propagandismo propio de quienes prefieren las proclamas por encima de los argumentos. Pero, con seriedad, puede decirse que quizá un tercer ejemplo podría ser el de la llamada “chapodiputada” que también ha enfrentado un problema con el fuero, pero que ya le fue retirado para que responda ante la justicia por la falsificación de documentos con los que accedió a la celda de Joaquín Guzmán Loera en el penal de La Palma.

UN ENGAÑO

Los diputados oaxaqueños deberían estar más preocupados porque haya más debates serios y no patrañas con las que pretenden justificar el trabajo. Es cierto que el fuero debe replantearse, pero no como una forma de “bomberazo” con el que presentan iniciativas con el solo objetivo de llenar un record de “eficiencia” legislativa. Se entretienen en eso pero nada dicen sobre temas torales como el sistema anticorrupción y otros que duermen plácidamente en la Legislatura del Estado

Ni mil fallos de la Corte rectificarán elproblema de la reforma educativa

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+ Ley enfrenta crisis de legitimidad, no de legalidad o de constitucionalidad


Hay dos realidades paralelas alrededor de la maltrecha reforma educativa: una, la de la legalidad, que apunta a que la legislación en esa materia tiene plena vigencia y que por ende debe aplicarse en términos de ley; y la otra, que denuncia la ilegitimidad de la reforma y, a partir de ello, rechaza toda posibilidad de aceptar cualquiera de sus términos. El problema de fondo, entonces, no está en la ley sino en la incapacidad de los bloques —los que la repudian, y los que la defienden— de reconocerse y entenderse entre sí.

En efecto, esas dos realidades son excluyentes: por un lado, en la Secretaría de Gobernación hay instalado un panel permanente de negociación de los términos de la reforma educativa; en el otro extremo, se encuentran los otros dos poderes constituidos —el Legislativo, y el Judicial— que no sólo no reconocen los “consensos” que está realizando el Ejecutivo para lograr la aceptación de la reforma por todos los sectores magisteriales del país (la CNTE, en particular), sino que reiteran su voluntad por aplicar la norma educativa vigente en sus términos actuales.

Ese panorama, resulta que por un lado, en la mesa de diálogo instalada en Gobernación para la atención de las demandas estrictamente relacionadas con la reforma educativa, los representantes de la SEP aceptaron que no sólo la evaluación sino todo el entramado legal de la reforma educativa podría ser sometido a una consulta amplia entre todos los sectores magisteriales, pero la Coordinadora de antemano reitera que no aceptará el modelo educativo que ellos reducen todas sus demandas a una: la derogación de las reformas a los artículos 3 y 73 constitucionales —que constituyen la médula de la reforma educativa—, para que eso abrogue automáticamente toda la legislación ordinaria derivada de esos preceptos.

Pero en el otro extremo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación anunció que prevé discutir un proyecto de resolución, que establece que reubicar a los maestros que reprueben la evaluación docente en áreas administrativas es constitucional. Esto es, en términos constitucionales, la convalidación de la vigencia y legitimidad legal de la reforma educativa que las secciones sindicales que integran la CNTE, quieren que se abrogue.

Según anunció la Corte, en el proyecto de resolución —cuya discusión está programada para el 10 de agosto— fue realizado por el ministro José Ramón Cossío Díaz, con la que se propone confirmar una sentencia de amparo dictada por el Primer Tribunal Colegiado de Circuito en Puebla en un juicio promovido por 17 integrantes de la CNTE. A través de un recurso de revisión, los profesores solicitaron al máximo tribunal que estudiara la constitucionalidad de la revocación del mandato prevista para los maestros que reprueben, en tres ocasiones, la evaluación.

Conforme a la Ley General del Servicio Profesional Docente, publicada en 2013, los profesores que tienen el nombramiento de plaza deberán someterse a una evaluación al término del segundo año de haber iniciado su encargo. De no aprobar esa prueba, podrán intentarlo dos veces más. Si reprueban una tercera ocasión, el nombramiento será revocado sin responsabilidad para la administración pública. El maestro será removido de su área, pero conservará su plaza dentro del magisterio. El proyecto del ministro Cossío Díaz establece la diferencia entre una sanción administrativa, que puede implicar la separación del cargo, y la revocación del mandato, que implica un cese de funciones.

CRISIS DE LEGITIMIDAD

¿Qué se prevé, respecto a cada uno de los escenarios? Que independientemente de sus resoluciones judiciales, los acuerdos parciales en las mesas de diálogo, y sus proclamas en contra de la reforma educativa, esencialmente nada cambie. Esto es así porque tanto la Coordinadora, como el poder público, enfrentan hoy una crisis profunda de legitimidad que hace irreconciliables sus posiciones, independientemente del contenido de las mismas.

En ese sentido, es evidente que el contenido de la reforma educativa es prácticamente imposible que cambie porque legalmente los poderes Legislativo y Judicial sostienen que la reforma educativa no enfrenta ningún problema de legalidad —de forma y de fondo— y que por esa razón hablar de reformas es tanto como el cumplirle un capricho a quienes no quieren modificaciones, sino la anulación de la misma.

En el otro extremo está la propia crisis de legitimidad de la Coordinadora Nacional, que insistentemente ha tratado de presentarse como la representación viva del pueblo ya no sólo de Oaxaca, sino de México. El magisterio disidente, aglutinado en la CNTE, ha tratado de llevar la presión a la consecuencia última de toda pretensión política: el cambio en el orden jurídico. Particularmente, ellos quieren que se reforme una cuestión que les afecta en lo particular. Para ello han tratado de envolverse en el esquema de la representación popular. Sólo que esa representación está por mucho lejana de lo que verdaderamente pudiera catalogarse como un movimiento social de masas capaz de aglutinar la legitimidad como para una labor de esa naturaleza.

PROBLEMA SIN SOLUCIÓN

Por eso, la crisis no está en la reforma —ésta es, de hecho, el pretexto— sino en la ilegitimidad que se profesan quienes riñen. Entre ellos no se reconocen de verdad. Y por eso cualquier arreglo al que se llegue estará afectado exactamente del mismo problema que tiene hoy la reforma: independientemente de su contenido, será rechazada y señalada. Dadas las circunstancias, es un resultado más que previsible.

Núñez Ginez sí puede obtener su libertad en cualquier momento

NuñezSale

+ Sólo enfrenta delitos menores; darán “forma legal” a su salida


De acuerdo con Jerónimo Martínez Ambrosio, uno de los representantes del equipo jurídico de la Sección 22 del SNTE, la Coordinadora “espera” que el dirigente magisterial Rubén Núñez Ginez consiga su libertad bajo caución en los días siguientes. Esto sí es posible gracias a que —según ha informado la prensa— el Dirigente magisterial de Oaxaca sólo enfrenta cargos menores al haber obtenido ya su libertad por el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita. Sólo estarían cubriendo las formas legales para formalizar el acuerdo político tomado con el gobierno federal, para la liberación de Núñez Ginez.

En efecto, según la Agencia Quadratín Oaxaca, que entrevistó a Martínez Ambrosio durante la manifestación de maestros en las oficinas de pagaduría del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), dijo que se encuentran realizando el desahogo de las diligencias para obtener la libertad del líder de la Sección 22 y otros maestros detenidos. “Esperemos que se desahogue ya en un máximo de dos o tres días, y que los juzgados tampoco tengan la actitud de seguir dilatando el proceso”, señaló.

Pues resulta que durante el fin de semana, el gobierno federal informó que dos integrantes más del Comité Ejecutivo Seccional del magisterio oaxaqueño, habían obtenido su libertad. De entre ellos, destacaba la liberación de Aciel Sibaja Mendoza, secretario de Finanzas de la Sección 22, a quien en abril pasado el gobierno federal aprehendió al acusarlo de realizar —igual que Núñez Ginez— operaciones con recursos de procedencia ilícita. Así, si Sibaja logró obtener su libertad por un delito en el que supuestamente coparticipaba con Núñez Ginez, lo lógico es suponer que el destino de éste último sea más o menos el mismo que el del primero.

¿De qué acusaban a Sibaja y, por ende, a Núñez Ginez? De acuerdo con un análisis interno del gobierno estatal, se pudo establecer que luego de una detallada investigación de la Procuraduría Fiscal de la Federación y de la Unidad de  Inteligencia Financiera, permitió detectar que desde 2012 hasta mediados de 2015 —es decir, el período en que Rubén Núñez Ginez ha sido Secretario General de la Sección 22—, al amparo de diversos convenios suscritos indebidamente por dicha Sección sindical con las empresas ETESA, S.A de C.V., VASA Holding, S.A. de C.V. y Administradora de Negocios Monte Albán, S.A de C.V., entre otras, así como de personas físicas como el señor Octavio Arturo Quintano Cassani, éstas entregaban, de manera directa o indirecta, una comisión del 3.5% quincenal calculada sobre la cobranza de la quincena respectiva, a la propia sección sindical por las ventas y/o servicios que hacían a sus agremiados, a los cuáles, a su vez, se les descontaba el pago de los bienes, productos o servicios adquiridos vía la nómina que se manejaba cuando la sección aún controlaba el IEPPO.

Así pues, en  tan  solo una  de  esas  cuentas del  sindicato, la  número 65503473683  en  Banco  Santander  cuya  denominación  es  “Sección  22 Oaxaca Empresas” y  su  titular el Rubén Núñez, entre otros,  se recibieron 187 depósitos de varias empresas por 31 millones 967 mil pesos, los cuales fueron retirados mediante 116 operaciones por un monto de 31 millones 672 mil pesos; esta cantidad, a su vez, fue dispersada hacia otras cuentas de la propia Sección 22 y finalmente distribuidos mediante pagos de cheques en efectivo o transferencias.

PRUEBAS DESTRUIDAS

Dice el documento citado que en otra cuenta contratada bajo la denominación “Sección 22 Oaxaca CAPP” en el mismo banco y terminación 942, y cuyos titulares son Rubén Núñez Ginez y Claudio Felipe Mendoza García, se recibieron 52 operaciones de depósito por 45 millones 290 mil pesos, y se realizaron, con el mismo mecanismo, 3 mil 841 operaciones de retiro por una cantidad equivalente. En una tercera cuenta también en Santander, a nombre de “Sección 22 Oaxaca Finanzas” y cuyos titulares son Núñez y Sibaja, con número 65500169635, se observaron 70 operaciones de depósito por 8 millones 143 mil pesos, y 659 operaciones de retiros por 8 millones 223 mil pesos.

¿Qué significa la libertad de Sibaja, frente a estas acusaciones? Una de dos: que, o tiene a un abogado mejor que el de Elba Esther Gordillo —que desde 2013 se encuentra en prisión, acusada del mismo delito, y que a pesar de haber intentado varias estrategias de defensa legal, sigue en prisión por tiempo indefinido—; o que en realidad todo esto es parte —evidente— de una negociación entre la Sección 22 del SNTE y la Secretaría de Gobernación, para destruir políticamente las acusaciones que se presentaron ante un juez para librar las órdenes de aprehensión respectivas.

En ese panorama, Núñez puede recobrar su libertad en cualquier momento —algo que ya se veía venir desde su traslado a un reclusorio en Oaxaca— porque los delitos por los que sigue en prisión son relativamente menores (motín, robo, daño en propiedad ajena). No nos sorprendamos si eso ocurre cualquier día de estos, para que pueda ir a encabezar —aunque sea de presencia— las negociaciones con Gobernación.

“EL POLICÍA DEL IEEPO”

Mal se veían los maestros de la 22 llamando “el policía del IEEPO” al defenestrado Moisés Robles Cruz. Ellos lo aceptaron sin problemas, a pesar de que eran públicos sus antecedentes en la Policía Federal. Robles, al parecer, se fue como parte de las medidas de distensión al conflicto. Lo que nadie ha aclarado es si el nuevo Director es un enviado de la SEP para el largo plazo, o si sólo será un gerente del Instituto en lo que termina la administración.

Sistema anticorrupción: las sanciones morales deben también valer

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+ Que se repruebe igual a autoridades, a proveedores y a particulares


Es muy relevante que, en el discurso alusivo a la promulgación de las leyes ordinarias que conforman el Sistema Nacional Anticorrupción, el presidente Enrique Peña Nieto haya reconocido la importancia que tienen no sólo las actuaciones concretas de los servidores públicos, sino también la percepción que se genera de ellas. Es muy relevante porque en México queda claro que ni quienes detentan el poder, ni quienes estamos en el espectro ciudadano, hemos comprendido la necesidad de hacer que cada quien pague el costo político, y social, por sus acciones. Esta parece ser la nota distintiva, subjetiva, del Sistema Nacional Anticorrupción, que ayer vivió una jornada trascendente.

En efecto, ayer el presidente Peña Nieto encabezó el acto protocolario mediante el cual firmó, y mandó a publicar, los siete conjuntos normativos que conforman la legislación reglamentaria del Sistema Nacional Anticorrupción. En su discurso alusivo, el Mandatario fue muy concreto en el reconocimiento de la necesidad no sólo de que los servidores públicos se conduzcan con apego a la ley, sino que además lo hagan con la noción de que la percepción que generan esos actos trae aparejado también un costo social y político, que lastima la reputación de quienes los cometen, que también impactan en la legitimidad de las figuras institucionales, como la investidura presidencial, el cual debe generar más consecuencias que el solo repudio moral.

“Tenemos que vernos en el espejo, empezando por el propio Presidente de la República. En noviembre de 2014, la información difundida sobre la llamada ‘casa blanca’ causó gran indignación. Este asunto me reafirmó que los servidores públicos además de ser responsables de actuar conforme a derecho y con total integridad, también somos responsables de la percepción que generamos con lo que hacemos. Y en esto, reconozco que cometí un error. No obstante que me conduje conforme a la ley, este error afectó a mi familia, lastimó la investidura presidencial y dañó la confianza en el gobierno. En carne propia sentí la irritación de los mexicanos. La entiendo perfectamente. Por eso, con toda humildad, les pido perdón. Les reitero mis sinceras y sentidas disculpas por el agravio que les causé…”, dijo el Presidente.

Esto es de la mayor trascendencia, porque por primera vez —quizá en toda la historia nacional contemporánea— un titular de la Administración Pública Federal acepta que los actos realizados por los funcionarios deben ser no sólo legales, sino legítimos. Es decir, que no sólo deben cumplir con los parámetros legales estrictos, sino que también deben atender a lo que la ciudadanía considerará que es correcto.

Esta es una noción que en otros países se encuentra perfectamente construida desde hace mucho tiempo, pero que en México primero se rezagó porque la legitimación del poder público estaba basada en el corporativismo —durante el régimen de partido hegemónico—; y después, en los tiempos de la alternancia, en la idea de que el aval de los votos era suficiente para dar legitimidad al poder, independientemente de lo que ocurriera después.

Hoy queda claro que esos parámetros son insuficientes, y que por ende un funcionario debe cuidar la ley tanto como su comportamiento y sus acciones a la luz no sólo de la ley, sino de la legitimidad que debe mantener ante sus gobernados. A eso se refirió el Presidente, y por esa razón es muy necesario que nosotros como ciudadanos ahora vigilemos y participemos para que esa intención —aparente y forzada— se cumpla.

TODOS, FRENTE AL ESPEJO

“Tenemos que vernos frente al espejo”, dijo el Presidente. Y ver nuestro propio reflejo significa reconocernos tal cual somos. Y en los aspectos de la corrupción, queda claro que no se trata sólo de criminalizar o perseguir a los servidores públicos porque, como dice el dicho popular, “para que haya problemas hacen falta dos”. Esos dos son el que corrompe, y el que se deja, fuerza o “invita” a corromperse.

Ese otro es el ciudadano, que ahora también tendrá que pasar por el tamiz del sistema anticorrupción. Ese rubro ha sido otro tabú que ahora deberá romperse en México. Pues es evidente que el servidor público es quien está obligado a pagar un costo legal, social y político por los actos de corrupción en que incurre, pero también lo es que esa situación pasa también por quien participa, desde el sector privado, en la comisión de ese tipo de conductas. En eso debemos ser muy enfáticos, y firmes, porque el nuevo rasero de la evaluación de la función pública debe también pasar por los particulares que coparticipan de esas acciones indebidas.

El caso más concreto es el del propio Presidente. Él incurrió en una conducta inmoral. ¿Pero qué pasó con el dueño de la constructora que otorgó el “préstamo” para que la esposa del Presidente construyera su mansión? Juan Armando Hinojosa es, acaso, uno de los primeros particulares que abiertamente se ve sancionado moralmente —el valor de su compañía cayó, gracias al conflicto de interés, y quedó evidenciada frente a la opinión pública nacional— por verse relacionado en alguna práctica indebida en su relación con la función pública.

A NIVEL LOCAL

También habrá que ver qué acciones toma el Congreso y el Ejecutivo en Oaxaca para implementar un sistema estatal armónico, y necesariamente superior al nacional, para el combate a la corrupción. Oaxaca no aguanta más situaciones así y, para ganar credibilidad, el nuevo Gobernador deberá envolverse en esas banderas para cumplirle a la ciudadanía.

AMLO: su moderación, en el punto exacto para seguir en el sistema político

The presidential candidate for the lefti
The presidential candidate for the leftist coalition Progressive Movement of Mexico, Andres Manuel Lopez Obrador gestures during a press conference on July 12, 2012. Lopez Obrador called on Thursday for the invalidity of the election last July 1, which was second, and predicted that next week will present a “plan of defense of democracy” by the “peaceful”. AFP PHOTO/ Yuri CORTEZ (Photo credit should read YURI CORTEZ/AFP/GettyImages)

+ En 2006 pudo haber desatado revuelta nacional: antes, como ahora, lo evitó


A muchos les sorprendió la declaración hecha la semana pasada por el líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador sobre la necesidad de reformar, no derogar, la reforma educativa, y de mantener el principio de autoridad sin tratar de jugar a las vencidas con el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. La sorpresa fue, en primer término, por el viraje a la moderación de su discurso de respaldo a la CNTE; pero sobre todo, esa declaración revela que, igual que en 2006, López Obrador está frenando en el límite para no desbocar el sistema de partidos, como el mecanismo único de acceso al poder político.

En efecto, la semana pasada López Obrador dijo que lo que busca al apoyar a la CNTE en la oposición a la Reforma Educativa, es la revisión de la ley y no su abrogación. López Obrador puntualizó que es necesario que se atienda a una revisión exhaustiva de la reforma lo antes posible. “No se puede derogar reforma educativa, sería claudicación del Gobierno y no le conviene a nadie. Tiene que haber autoridad (…) No se puede derogar la reforma educativa, hay que revisarla en un periodo extraordinario antes del primero de septiembre”, expuso.

Estas palabras tienen una significación especial, porque contrastan fuertemente con las promesas lanzadas en abril pasado, cuando vino a firmar un pacto con el magisterio oaxaqueño en el que se comprometía a “devolver” el control de sistema educativo a los profesores, y a reinstalar a toda la estructura administrativa del IEEPO que provenía de la Sección 22. Aquel fue un pacto abierto a favor de la abrogación —de jure o de facto— de la reforma educativa en Oaxaca que, sin embargo, ahora matizó a partir de un planteamiento enfilado a la búsqueda de los equilibrios.

Esto tiene una significación particular porque López Obrador está pensando en el 2018, y porque sabe que lo menos que puede hacer es incendiar al país para luego —según calcula— recibir sus cenizas ya como Presidente de la República. En ese sentido, es notable la forma en cómo estableció un nuevo punto de inflexión en el que no sólo está llamando a los maestros de la CNTE a que se moderen, y a que transijan con el gobierno federal los nuevos términos de la evaluación docente, sino que tácitamente también está reconociendo a la autoridad federal, y la necesidad de que esos principios institucionales prevalezcan.

¿Qué resalta de ese cambio de discurso de AMLO? Que su pragmatismo, de nuevo lo está llevando a ponerse en el umbral de la revuelta social, pero que una vez más está optando por el sistema político como mecanismo de acceso al poder. Es una postura absolutamente incongruente, aunque al mismo tiempo es también la revelación de que aún con toda su vena autoritaria y su cercanía con el radicalismo, el tabasqueño sigue sin ser capaz —y qué bueno— de poner realmente en duda aquel viejo planteamiento de mandar al diablo a las instituciones.

CAMBIO DE DISCURSO

Por eso, igual que en el 2006, este sorpresivo llamado a la prudencia tiene como telón de fondo que López Obrador sabe que a pesar de que tenemos un sistema y una cultura política incipientes, hay situaciones que la propia sociedad mexicana ya no toleraría, como un intento de toma violenta del poder presidencial, o la vía de la revuelta como mecanismo de acceso al poder. Junto a eso, él mismo sabe que contribuir hoy a quebrantar el principio de autoridad, sería como darse un balazo en el pie si en 2018 verdaderamente llega a ser Presidente.

En ese sentido, vale recordar lo que ocurrió en 2006: en aquel entonces, su soberbia lo llevó a perder la amplia ventaja electoral que tenía; fue alcanzado por Felipe Calderón, que lo venció en los comicios por menos de medio punto porcentual. En respuesta, el tabasqueño instaló un plantón en el Paseo de la Reforma, se declaró en rebeldía pacífica y se negó a reconocer al gobierno electo. En noviembre de ese año se autonombró “Presidente legítimo de México”. Pero a pesar de todo su discurso incendiario, nunca intentó llevar su inconformidad a otro nivel.

¿Cuál habría sido ese “otro nivel”? Habría sido, indudablemente, el de la vía violenta a través de una revuelta o de un levantamiento armado. López Obrador no hubiera carecido de medios para hacerlo, ya que muchísima gente —de organizaciones, y también espontáneos— habrían estado dispuestos a respaldar un movimiento de esas características.

No ocurrió, justamente porque Andrés Manuel se detuvo en ese umbral y decidió no pasar al siguiente nivel, que habría sido el de la confrontación violenta para reclamar la victoria electoral que reiteradamente dijo que le robaron. Con todo, decidió seguir transitando por la vía de los partidos, y esperar a las siguientes oportunidades.

Ahora está ocurriendo algo muy similar: en el umbral del rupturismo —a través de su apoyo a la Coordinadora, que sí está dispuesta a todo—, de nuevo López Obrador se detuvo y le apuesta a moderar el discurso. Sabe que en la medida que lo logre, podrá tener un movimiento social importante respaldándolo, pero también una vía política para continuar su camino hacia el siguiente proceso electoral, sin romper con una institucionalidad que después podría perjudicarle.

PRAGMATISMO

Al final, aún con todo ese pragmatismo, Andrés Manuel deja ver su prudencia frente a algo tan importante para la vida nacional, como lo es el sistema que la Constitución prevé para el acceso al poder público.

La revolución de Pokémon: ejemplo de que la Generación X está ahí

PKGO

+ Pervive el adagio, al revés: los niños de ayer somos los adultos de hoy


 

Las generaciones anteriores a la llamada “generación X”, se deben ir acostumbrado a que quienes fuimos niños hace veinte años, ahora somos adultos. Eso significa no sólo que los adultos jóvenes “maduremos” o nos “aseñoremos”, sino también que esas generaciones de gente mayor comience a entender por qué somos como somos. Esto incluye modas, formas de vestir, gustos y diversiones, que estuvieron presentes hace dos décadas —cuando esos adultos ya eran nuestros papás— y que ahora vuelven cuando nosotros ya somos adultos y tenemos un espacio concreto en la sociedad en que vivimos. El ejemplo perfecto es la revolución que significa algo tan simple como Pokémon Go, del que tanto se habla hoy en día.

En efecto, se conoce popularmente como Generación X a los que nacimos entre finales de la década de los setentas, y hasta finales de los años ochentas —y quizá los dos o tres primeros años de la década siguiente. En México se ubica como la primera generación que estudió usando herramientas informáticas, pero fueron la última en usar las tradicionales por lo cual tienen habilidades apreciables para hacer uso de la computadora e internet pero a diferencia de las generaciones posteriores (que prácticamente no leyeron libros) suelen tener el hábito de la investigación por lo cual no creen fácilmente todo lo que encuentran en la red, esto los ha marcado como la generación de los “escépticos” o “desconfiados”, ya que además hablando de las novedosas formas de socializar, usan la tecnología, pero prefieren marcadamente los amigos reales a las amistades “virtuales”.

Esta generación creció en un momento en el que la historia de México estuvo plagada por crisis económicas de los setentas, ochentas y noventas. Por lo tanto, la generación X fue la más perjudicada en cuanto a la economía. La disponibilidad de información y material artístico, en gran medida por la aparición de internet, hace que esta generación sea radicalmente abierta comparada con las anteriores en cuestión musical, y logre conocer propuestas musicales de todo el continente, Europa y el mundo, prácticamente en el mismo momento de su lanzamiento mundial.

Quienes nacimos en ese periodo de tiempo, fuimos de los primeros que tuvimos acceso ya a una cantidad importante de series, caricaturas y programas de entretenimiento importados, que incluso llegaron a rebasar los contenidos nacionales tradicionales. Ello explica, por ejemplo, por qué en los noventas muchas de las barras televisivas de entretenimiento infantil y juvenil se terminaron, y por qué fue tan difícil que en los años siguientes se replicaran esfuerzos como los de Odisea Burbujas, Chespirito y muchos otros.

Lo más trágico es que esa visión malinchista tan de moda, hizo que muchos repudiaran esas series con las que —indudablemente— todos nos reímos en la niñez o primeros años de la juventud, y prefirieran otros programas traídos de fuera para la diversión nacional. Uno de ellos fue Dragon Ball; y otro, excepcionalmente exitoso fue Pokémon, con el que millones de niños de entonces crecieron, y que hoy resultan ser esos adultos jóvenes que hoy tienen inundado el espacio de internet con ese juego —revolucionado— que las generaciones siguientes no terminan de entender.

POKEMÓN GO

El concepto en general es sencillo —explica Víctor Beltri en un interesante texto publicado el jueves en Excélsior—, aunque puede ser bastante complicado. Los jugadores se asumen como entrenadores de los pokemones, que son criaturas que viven en estado silvestre hasta que son capturadas y sujetas a entrenamiento. Los jugadores tienen dos objetivos generales: el primero es coleccionar tantos pokemones como sea posible (de ahí la frase gotta catch’em all), y en segundo término entrenar a estos pokemones para que compitan con aquellos de otros jugadores. La estructura de colección, entrenamiento y batalla está presente en todas las versiones de los juegos, incluso en aquellas que se desarrollan a base de tarjetas.

Ahora bien, dice Beltri, Pokémon Go se basa en la tecnología desarrollada por Google para realidad aumentada en espacios urbanos, y que ya ha sido probada antes en aplicaciones como Ingress, aunque enfocada en un mercado distinto. Pokémon Go es un massively multiplayer online role playing game, o MMORPG. Hace uso de la localización geográfica y de la cámara de los teléfonos, y hasta el momento ha sido recibido con entusiasmo, a pesar de algunas críticas referentes a los peligros derivados de su uso y a las molestias generadas por los jugadores, en lugares emblemáticos como el Museo del Holocausto, cementerios, iglesias o los campos de concentración de Auschwitz-Birkenau. La aplicación ha recibido críticas también, debido al extraordinario acceso que requiere de las cuentas de Google de los usuarios, y que incluye todo tipo de archivos, fotos, videos y cualquier tipo de información relacionada con la compañía.

NOSTALGIA

Pokémon pertenece a Nintendo, que se reposicionará en la industria de los videojuegos a nivel mundial, a partir de una premisa muy simple: los niños de hace 25 años, que tuvieron como máxima aspiración poseer una consola de Nintendo para jugar esos juegos, hoy son adultos que en muchos casos cuentan con el poder adquisitivo para comprar ese artefacto que quizá en el pasado no se lo pudieron comprar sus padres, o para volver a jugar esas consolas que hoy son inconseguibles en el mercado. Quizá por eso, Nintendo anunció también esta semana el relanzamiento de su primer consola, el NES, que originalmente salió en 1985, y que fue con lo que nos divertimos muchos de los que hoy tenemos treinta y tantos años…

La solución al conflicto con la CNTE sí debe pasar por revisar la evaluación

Amlo

+ Un error, suponer que la reforma educativa era pétrea; siempre hubo fisuras


Andrés Manuel López Obrador aceptó públicamente que es necesario reformar la legislación en materia educativa, pero no abrogarla. Esta postura es fundamental en el cauce que lleva el conflicto magisterial encabezado por la CNTE, porque representa nada menos que la moderación de una de las voces más beligerantes que, según parecía hasta hace unos días, estaba dispuesta a llevar de nuevo el conflicto a una situación de crisis. Si para resolver cualquier conflicto es necesario que las partes en pugna se escuchen y transijan, ahora todos deben apostar a que la evaluación docente pase por esa profunda revisión que le vendría muy bien a los maestros, al SNTE, a la CNTE, y al país.

En efecto, ayer varios medios informativos de la capital del país dieron cuenta de las afirmaciones de López Obrador, hechas a un noticiario radiofónico, en las que concretamente aclaraba que lo que busca al apoyar a la CNTE en la oposición a la Reforma Educativa, es la revisión de la ley y no su abrogación. López Obrador puntualizó que es necesario que se atienda a una revisión exhaustiva de la reforma lo antes posible, pero que no se puede derogar reforma educativa porque “sería claudicación del Gobierno y no le conviene a nadie. Tiene que haber autoridad”, puntualizó.

De hecho, AMLO dijo que para ‘corregir’ algunos planteamientos, es necesario que se cuente con la intervención de maestros y especialistas, que determinen qué es lo mejor para la definición del proyecto educativo. No se puede derogar la reforma educativa, hay que revisarla en un periodo extraordinario antes del primero de septiembre”, expuso.

Estas declaraciones tienen un significado enorme. Pues contrario a todo lo que se pudiera suponer, es la primera vez en mucho tiempo que López Obrador ofrece destellos de una postura equilibrada, de Estado, y capaz de encarar los problemas sociales por encima de las proclamas o las conveniencias políticas. Esta postura del líder de Morena, por increíble que parezca, lo que está haciendo es afianzar no la conveniencia oficial, sino el necesario —y muy echado de menos— diálogo público, en el que la capacidad de escucharse y de transigir entre las partes en pugna, fuera el camino para resolver los conflictos sociales.

Esto es muy significativo. Hace apenas dos semanas parecía que la crisis magisterial en el sureste del país no tendría otro remedio más que —en uno de los extremos— la utilización de la fuerza pública; y que —en el otro extremo— todos los actores y grupos estaban anunciando —y denunciando, anticipadamente— un acto de represión, ante la utilización de la fuerza pública, independientemente del contexto y los resultados tanto de la negociación, como de otra posible intervención policiaca para terminar con las acciones de protesta de la Coordinadora.

LA EVALUACIÓN

Hay un punto en el que el gobierno federal ya logró generar un consenso, aún en detrimento de sus propias posturas: que cualquier forma de entendimiento con el magisterio nacional —el SNTE y la CNTE— pasa por la revisión del modelo de evaluación. Eso lo tuvo que hacer el gobierno federal a partir de la urgencia de hallar un arreglo con la Coordinadora, sin que esto significara, por un lado, premiar la beligerancia de las corrientes magisteriales disidentes; y que, por el otro, tampoco fuera un arreglo con la CNTE que dejara a los profesores identificados con el SNTE —que sí aceptaron los términos de la reforma— como unos peleles.

En esa lógica, la evaluación debe revisarse en un contexto integral, y ese no es un argumento nuevo. De hecho, en diciembre pasado apuntábamos lo trágico que resultaba que en los asuntos públicos el diálogo sin matices nos llevara a la intolerancia y la demagogia.

Es necesario asumir —dijimos en nuestra entrega del 31 de diciembre pasado— que existen muchos temas en los que hay todavía un largo trecho por recorrer antes de que pueda hablarse de mejora o de verdadera eficacia. Eso ocurre claramente en todo lo relacionado con la aplicación de la evaluación docente, que debe ser vista en su dimensión más justa no como la panacea, sino como el inicio de un camino que tiene mucho por rectificar.

Esa “rectificación” es justamente de la que hablaba ayer López Obrador, y es la que se verá obligada a buscar la Coordinadora si es que de verdad quiere llevar la negociación a un puerto viable para sus agremiados, antes que continuar en la lógica de “patria o muerte” que ha intentado sin éxito hasta ahora. Muchos de esos problemas de la evaluación están perfectamente detectados y lo que hace falta es reconocerlos, analizarlos y corregirlos desde la base misma de una reforma a la legislación ya existente.

Entre los muchos temas que deben corregirse, se encuentran por ejemplo un examen de conocimientos que no necesariamente evalúa el desempeño, unas guías de examen que no reflejan ni los contenidos, ni la bibliografía del plan de estudios de la escuela normal. Un examen que no da elementos para medir el desempeño de los docentes frente a sus alumnos. Una solicitud de evidencias con un lenguaje poco académico. Subir ‘evidencias del mejor alumno y del alumno más deficiente’, cuando la psicopedagogía ha mostrado que cada alumno tiene procesos de desarrollo y de conocimiento particulares, entre muchísimos otros más que cualquier maestro —al margen de las posturas políticas CNTE/SNTE— ha podido ya detectar y que, todos coinciden, hay que corregir.

REVISIÓN, INELUDIBLE

Ahí está la base del problema, y por eso la solución al conflicto social de Oaxaca sí debe pasar por la revisión de los “cómos” que están alrededor de la evaluación docente.