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Gobernación debe explicar qué derrotero lleva negociación con la CNTE

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MesaCNTE

+ Coordinadora reacciona hacia delante: liberan presos; aprietan protestas


Los grupos parlamentarios en el Congreso federal, o la Legislatura del Estado de Oaxaca, o la misma ciudadanía, deberíamos dejar atrás la parsimonia y exigirle al gobierno federal que deje de actuar discrecionalmente en sus negociaciones con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Los oaxaqueños, y los mexicanos, debíamos conocer con detalle qué plan, o qué derrotero siguen las negociaciones de Gobernación con el magisterio. Pues según parece, no terminan de comprender la dinámica magisterial, y al fortalecerlo, están llevando la reforma educativa, y el Estado de Derecho, a la quiebra.

En efecto, es alarmante cómo la Secretaría de Gobernación sigue cayendo en el garlito de ofrecer, y dar, muestras de distensión del conflicto magisterial, cuando es bien sabido que la Coordinadora es un movimiento que siempre reacciona hacia delante. ¿De qué hablamos? De que sólo en el último gran movimiento de esta tormentosa relación Gobernación-CNTE, el gobierno federal cumplió el acuerdo de dejar en libertad a los dos últimos líderes que aún estaban en prisión, y la Coordinadora reaccionó anunciando acciones que hablan de todo, menos de la distensión del conflicto.

Al contrario: la mañana del viernes, finalmente recobraron su libertad los secretarios General y de Organización de la Sección 22, Rubén Núñez Ginez y Francisco Villalobos Ricárdez, luego de haber permanecido en prisión durante dos meses, acusados de realizar operaciones con recursos de procedencia ilícita, daños, lesiones y otros delitos del fuero local. La aprehensión de esos dos líderes, ocurridas los días 11 y 12 de junio en Salina Cruz y la Ciudad de México, fue lo que desató los bloqueos, el desastre de Nochixtlán, y esta historia de terror, amagues y sometimiento, que hoy presenciamos todos los mexicanos.

Frente a esa supuesta muestra de “buena voluntad” del gobierno federal hacia la Coordinadora, ésta reaccionó endureciendo sus posiciones: reiteró su exigencia de la abrogación de todo el entramado constitucional y legal que constituye la reforma educativa; la reactivación de los bloqueos carreteros y la toma de oficinas gubernamentales y comercios, que parecía haber cesado en los últimos días; la liberación de todos sus presos políticos, la reinstalación y el pago de salarios a todos sus trabajadores, la recontratación de los despedidos; la garantía de que no habrá descuentos o sanciones a quienes han participado en las movilizaciones y acciones de protesta.

Acordaron también —y este es un resolutivo que no había aparecido en sus documentos— su decisión de impedir la transmisión de poderes el próximo 1 de diciembre en Oaxaca; y la amenaza velada de no iniciar el ciclo escolar 2016-2017 si no se cumplen todas esas condiciones.

¿Qué significa todo esto? Que, según parece, las dádivas de Gobernación han servido de poco porque, de nuevo, la Coordinadora reaccionó duplicando sus amenazas y movilizaciones, y no aceptando que atraviesa por un proceso de distensión en el que, recibiendo las muestras de voluntad del gobierno federal, se supone que tendría también que responder bajo esa misma lógica.

NO ENTIENDEN OAXACA

Lo que parece, en todo esto, es que los funcionarios que negocian por parte de la Secretaría de Gobernación no conocen Oaxaca, y no entienden el drama que ha sido el gobierno de Gabino Cué: éste último, durante cinco años, se declaró aliado incondicional de la Sección 22; les concedió la no implementación de la reforma educativa en Oaxaca durante dos años (de 2013 a 2015); les ofreció aprobar su PTEO convertido en Ley Estatal de Educación (cosa que la 22 finalmente rechazó por los ajustes mínimos que le hizo el gobierno a su iniciativa); y al gobierno de Oaxaca nunca le pasó por la cabeza utilizar la fuerza pública en contra de quienes fueron sus aliados.

¿Cuál fue el resultado de esa política del gobierno estatal, frente al magisterio oaxaqueño, de dejar hacer, y dejar pasar? Más movilizaciones, más bloqueos, más chantajes y ningún avance ni en los temas políticos y de gobernabilidad medulares, y tampoco en lo referente a la educación. Durante esos primeros cinco años —hasta el 21 de julio de 2015, cuando el Gobernador extinguió el IEEPO bajo la hegemonía de la 22— no hubo ningún indicador de mejora en la gobernabilidad o en la educación. El magisterio siguió movilizándose, parando labores, protestando, exigiendo, demostrando su poder al gobierno para mantenerlo sometido; y mientras la educación —lo medular, se supone— no vio ningún avance derivado de esa política pro magisterial.

Ese es el destino manifiesto del gobierno federal, hoy que está implementando esa misma política frente al magisterio. La Coordinadora le añadió nuevas exigencias, nuevos acuerdos, y nuevas condiciones a su plan de acción, porque a partir de ello manifestarán que las muestras federales de voluntad son “mínimas e insuficientes”, y que necesitan más —más concesiones, más dádivas, más permisividad— para no llevar a cabo todo lo que ahora se proponen. Es decir, la libertad de Núñez y Villalobos, y todo lo que les han dado, fueron directo al cajón de la nada. Van por más, y eso es lo único que importa.

NO ES OAXACA: ES EL PAÍS

Esa gangrena hoy ya no es exclusiva de Oaxaca: aquí la situación es —relativamente— manejable: pero basta con voltear a ver el caso de Chiapas, donde la Sección 7 ya recuperó la autoridad educativa; en Michoacán, la Sección 18 va por el mismo camino. Y Gobernación está negociando la derogación de facto de la reforma educativa. Una pequeña gran historia de terror…

¿El rescate económico federal ahora sí aterrizará en Oaxaca?

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+ En 2006 hubo una historia amarga; ahora sí hay presión de IP


En un conflicto como el magisterial de Oaxaca, el común denominador es la mezquindad y de eso no debemos sorprendernos. Por un lado, la Sección 22 del SNTE insiste en que sus protestas son legítimas y que no dañan a nadie y, hasta hace pocos días, el gobierno federal estaba seguro que el problema no pasaba de la mesa de negociación con el magisterio. Ni siquiera cuando el 19 de junio Gobernación decidió abrir las carreteras, lo hizo por una convicción o lealtad con los sectores productivos, sino sólo para no parecer pelele ante la provocación de la CNTE. Hoy que el gobierno federal tiene encima la presión de las cúpulas empresariales, y ya anunció un programa de rescate económico para Oaxaca, todos deben vigilar que no se repita la historia de hace una década.

En efecto, en los últimos días el gobierno federal ha dado a conocer que cuando menos a través de tres de sus dependencias iniciará un proceso de reactivación económica para la entidad. Han asegurado, por ejemplo, que invertirán mil millones de pesos en fondos de garantía para que la banca pueda emprender un programa de otorgamiento de créditos preferenciales para que los comerciantes y empresarios de la entidad puedan reactivar sus negocios.

La Secretaría de Turismo federal, por su parte, informó que en conjunto con la Secretaría de Economía se preparan programas de apoyo para los empresarios turísticos afectados por las manifestaciones y bloqueos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. “Sí estamos en pláticas con la Secretaría de Economía para ver qué programa podemos trabajar de manera conjunta para apoyar a las empresas que han sido afectadas y estamos al final del día esperando la resolución del conflicto para poder entrar”, aseguraba el titular de esa dependencia, Enrique de la Madrid, al tiempo de asegurar que se mantiene un diálogo con las asociaciones de hoteleros y restauranteros de Oaxaca y Chiapas para conocer los impactos a más de dos meses del conflicto magisterial.

Esta, aunque no lo parezca, es una historia ya conocida en Oaxaca de no muy destacables resultados. Cuando en 2006 un conflicto magisterial de mayores proporciones, devastó la economía y el empleo en Oaxaca, también el gobierno federal anunció un programa de rescate económico por más de mil millones de pesos para —según— reactivar e indemnizar a los comercios y empresas que habían resultado dañados por la crisis magisterial, y luego, el gobierno estatal hizo un par de anuncios más o menos similares, primero para activar la economía, y luego para resarcir a quienes habían resultado con daños. ¿Cuál fue el resultado?

LA MEZQUINDAD

El saldo de ese primer intento de rescate fue la mezquindad total. Por un lado, el gobierno federal —que cambió de presidente, de Vicente Fox a Felipe Calderón, casi en medio de la crisis de 2006— se desentendió casi por completo de la promesa de rescate económico para la entidad; esa situación fue aprovechada por algunos dirigentes empresariales locales para conseguir beneficios discrecionales y preferenciales de la crisis, olvidando que eran todos, y no unos cuántos, los afectados por el problema social. Para muestra, un botón.

En 2007, luego de la crisis magisterial, varias agrupaciones lanzaron llamados desesperados al rescate económico; el gobierno federal respondió. Pero hubo claroscuros. A dirigentes empresariales locales de aquel tiempo, como Fredy Alcántara Carrillo, José Escobar Gómez o Adalberto Castillo González, se les señaló en su momento de no haber sido parejos con la consideración a todos los empresarios con los apoyos ofrecidos por el gobierno federal.

Si se recuerda, luego del conflicto magisterial de 2006, hubo también en las cámaras empresariales locales una fuerte crisis interna, en buena medida por haber perdido la compostura durante el conflicto. Porque aunque la gran mayoría de los empresarios y comerciantes de la capital manifestaron su abierto desacuerdo con las acciones de la Sección 22 y de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca, no les gustó que altos funcionarios del Gobierno local cooptaran a los líderes empresariales, y a través de ellos trataran de hacer posicionamientos de conveniencias políticas, que ni eran consensados con todos los agremiados ni tampoco les reportaba conveniencias o beneficios para la situación por la que estaban atravesando.

Lo más grave de todo eso, es que junto a la cooptación también hubo un problema fuerte por la incapacidad de bajar los apoyos a quienes verdaderamente lo necesitaban. De 2006 hacia delante, hubo una fuerte purga de empresas locales simplemente a partir de que muchos no alcanzaron a atravesar el umbral de la crisis política, traducida en su propia crisis interna.

Muchos otros no alcanzaron a ser beneficiarios de apoyos, porque también salió a relucir que tenían problemas añejos con el fisco y eso les impidió el acceso a los fondos federales; y, así por el estilo, aquella promesa del rescate económico para muchos se convirtió en un simple espejismo porque nunca tuvieron la posibilidad de materializar algo.

FUTURISMO

Ya se deshacen algunos sectores políticos por especular sobre quiénes podrían ser los integrantes del próximo gobierno. Sólo barajan nombres al azar, y se hacen bolas, porque eso se va a decidir —como suele ocurrir casi siempre, por las negociaciones y los consensos entre los grupos con los que el próximo Mandatario va a gobernar— la noche del 30 de noviembre, y en los días siguientes.

SCJN falla a favor de la reforma educativa; Segob, la abroga de facto

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+ Reiterada crisis de legitimidad, se repite porque lo legal no es legítimo


Ayer La Suprema Corte de Justicia de la Nación rechazó un amparo presentado por un grupo de integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que impugnaba la ley que permite cesar a los docentes que no obtengan resultados favorables en las pruebas de permanencia. A pesar de este fallo, que avala la legalidad de la reforma educativa, resulta que de todos modos el gobierno federal sigue negociando la abrogación de facto de ese conjunto de leyes, abonando con ello a la preocupante brecha que existe en México entre lo legal y lo legítimo.

En efecto, en su resolución los ministros de la Primera Sala consideraron que la evaluación obligatoria que tienen que presentar los trabajadores del Servicio Profesional Docente, para permanecer en el servicio u obtener una promoción dentro del mismo, no tiene la naturaleza de una sanción administrativa, pues sólo se traduce en el cumplimiento de una condición para permanecer en el cargo.

Al revisar un proyecto del ministro Arturo Zaldívar, los integrantes de la Corte señalaron que el incumplimiento de las condiciones de permanencia en el empleo, como la acreditación de evaluaciones, da lugar a una consecuencia jurídica consistente en la terminación del nombramiento y la separación del Servicio Profesional Docente.

Todo ello, derivado de la disposición contenida en la Ley General del Servicio Profesional Docente, respecto a que todos los trabajadores del sistema educativo deben evaluarse luego del segundo año de haber obtenido su nombramiento definitivo. La Corte avaló lo dispuesto en la ley, en el sentido de que cuando un trabajador haya reprobado en tres ocasiones consecutivas la evaluación puede ser dado de baja del servicio sin responsabilidad para el patrón.

Con esta resolución, la Corte prácticamente cerró la posibilidad de que los trabajadores de la educación continúen argumentando, como mecanismo de defensa legal, que se violan sus derechos fundamentales al aplicarse las disposiciones contenidas en la reforma educativa. Este fallo, al final, tendrá que llevar a los profesores a buscar mecanismos de defensa en la vía laboral o administrativa (aunque ésta última vía también quedó muy maltrecha, al considerar la Corte que la separación del cargo no debe ser considerada como una sanción administrativa) para tratar de contrarrestar las disposiciones de ley, aunque finalmente —y ese es el efecto colateral, irremediable, que alimenta Gobernación con su grosera negociación con la Coordinadora— el camino idóneo terminaría siendo la defensa en las calles, o en la presión social como hasta ahora lo han hecho los docentes de Chiapas, Michoacán y Oaxaca.

ALIMENTAN LA ILEGITIMIDAD

Ante esta realidad, nos encontramos frente a un problema en el que los poderes federales no sólo actúan descoordinadamente frente a un problema no sólo legal, sino de gobernabilidad, porque mientras el Legislativo señala que las normas que emitieron son constitucionales, y el Judicial lo avala con sus resoluciones, el Ejecutivo las deja sin efecto gracias a las negociaciones que entabla con el propio magisterio en aras de mantener en banquitos la gobernabilidad nacional.

Así, resulta que independientemente de las resoluciones judiciales o de las posiciones que asuma el Congreso frente a la reforma educativa, los acuerdos parciales en las mesas de diálogo y las proclamas en contra de la reforma educativa, terminan triunfando porque los compromisos que valen son los que se hacen ante Gobernación, y no en lo que dicta la Corte o resuelve el Congreso federal. Y, de hecho, esto es así porque tanto la Coordinadora, como el poder público, enfrentan hoy una crisis profunda de legitimidad que hace irreconciliables sus posiciones, independientemente del contenido de las mismas.

En ese sentido —escribimos el 21 de julio en este espacio, y confirmamos hoy fehacientemente—, es evidente que el contenido de la reforma educativa es prácticamente imposible que cambie porque legalmente los poderes Legislativo y Judicial sostienen que la reforma educativa no enfrenta ningún problema de legalidad —de forma y de fondo— y que por esa razón hablar de reformas es tanto como el cumplirle un capricho a quienes no quieren modificaciones, sino la anulación de la misma.

En el otro extremo está la propia crisis de legitimidad de la Coordinadora Nacional, que insistentemente ha tratado de presentarse como la representación viva del pueblo ya no sólo de Oaxaca, sino de México. El magisterio disidente, aglutinado en la CNTE, ha tratado de llevar la presión a la consecuencia última de toda pretensión política: el cambio en el orden jurídico.

Particularmente, ellos quieren que se reforme una cuestión que les afecta en lo particular. Para ello han tratado de envolverse en el esquema de la representación popular. Sólo que esa representación está por mucho lejana de lo que verdaderamente pudiera catalogarse como un movimiento social de masas capaz de aglutinar la legitimidad como para una labor de esa naturaleza.

¿ACABAR CON LOS BLOQUEOS?

Osorio Chong, el titular de Gobernación, le dijo a los representantes de la Iniciativa Privada que va a terminar con los bloqueos de la Coordinadora. La pregunta es cómo. Pues hasta ahora les ha dado todo lo que han pedido, y hasta más, y de todos modos Oaxaca sigue ahogada bajo un sitio intermitente, y asolada por la inmovilidad económica. Todo, mientras la reforma educativa está casi capitulada en las negociaciones de la capital del país. Entonces, ¿así cómo?

Pueblos Indígenas: relegados en los procesos democráticos

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TQUIS

+ La Reforma indígena será un gran pendiente de este régimen


Ni siquiera la conmemoración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, ha sido suficiente para que los poderes del Estado en Oaxaca hagan algún tipo de manifestación respecto a la “minoría” más grande de nuestra entidad: los pueblos y comunidades indígenas. A nadie en el gobierno estatal le interesa el tema; y en esas mismas condiciones se encuentran los poderes Legislativo y Judicial del Estado, que tampoco reflejan ningún tipo de preocupación —ni por la pose política— por ese sector poblacional, que representa a la inmensa mayoría de los oaxaqueños.

En efecto, ayer se conmemoró el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, y de ello resulta primeramente relevante conocer que de acuerdo con los datos de la Encuesta Intercensal 2015 del Inegi, las entidades con mayor porcentaje de hablantes de lengua indígena con respecto al total de su población son: Oaxaca, con el 32.2 por ciento de su población total compuesta por indígenas; le siguen Yucatán 28.9% de su población, Chiapas con el 27.9 por ciento;, Quintana Roo, con el 16.6%; y Guerrero, con el 15.3 por ciento de su población total compuesta por indígenas.

A la par de ello, como datos generales es importante saber que Oaxaca representa una importancia particular, en términos políticos, porque la nuestra fue la primera entidad que llevó a su marco constitucional el reconocimiento de los derechos políticos de los pueblos y comunidades indígenas. Este proceso de inclusión implicó el establecimiento del sistema de organización política en los pueblos, primeramente conocido como usos y costumbres y ahora denominado como sistemas normativos internos.

De hecho, Oaxaca fue una entidad vanguardista en ese sentido, porque la reforma en materia de derechos políticos de los pueblos y comunidades indígenas ocurrió con mucha anticipación (en 1996) a la reforma a la Constitución federal de 2001, que estableció una serie de derechos y programas de gobierno para los pueblos indígenas del país, pero abordando muy tímidamente lo relacionado con la capacidad de autodeterminación política de esas sociedades indígenas.

Así, al haber sido Oaxaca un estado de vanguardia en el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, lo lógico sería esperar a que ese progresismo se quedara no sólo en la reforma constitucional local de 1996, sino que ello marcara el inicio de un proceso de evolución de las normas en la materia. En ese sentido, el gobierno de Diódoro Carrasco consideró como suficiente su aportación al haber impulsado tal reforma. La administración siguiente fue, en realidad, la primera que percibió y manejó políticamente esos primeros cambios asentados en la Constitución; y el gobierno de Ulises Ruiz fue totalmente omiso en el tema, porque pareció siempre que sus prioridades y problemas fueron otros.

Ante ese panorama, hubo una expectativa amplia de que la reforma indígena —concebida en Oaxaca como de “segunda generación”, ante la existencia de la primera gran reforma que estableció los usos y costumbres— llegaría a la par de la pretendida “Reforma del Estado”, cuestión que no ocurrió, bajo el argumento de que la reforma indígena tendría su propio espacio, atención e importancia tanto por parte del Congreso del Estado, como del gobierno estatal.

Nada ocurrió, y por eso nada dicen al respecto.

OMISIÓN TOTAL

Es tanto el desinterés del régimen estatal por el tema indígena, que por eso nunca tuvo interés en impulsar una verdadera reforma indígena. A estas alturas, es claro que ya no lo hará, pero con el añadido de que, hoy la Secretaría de Asuntos Indígenas —dependencia se supone que encargada de “organizar, promover, vigilar y ejecutar las políticas y acciones para el cumplimiento de las disposiciones constitucionales en materia indígena, tratados internacionales, la Ley de Derechos de los Pueblos y Comunidades Indígenas del Estado de Oaxaca y demás ordenamientos jurídicos correspondientes”— ni siquiera tiene titular, y tampoco tiene perspectivas de que pueda hacer algo al final de un régimen que tuvo todo menos interés en dicho tema.

En ese sentido, una de las paradojas que revelan la poca capacidad de entendimiento de la importancia de este tema, fue la renuncia de Adelfo Regino Montes, que fungió durante más de cinco años como titular de la SAI sin ningún resultado destacable. Regino, ciertamente, se presentó siempre más como un aliado de las comunidades indígenas que como un servidor público. Sin embargo, ello no fue acicate para que impulsara políticas o propuestas más decididas a favor del sector, ni tampoco para que lograra una mayor atención tanto a la problemática indígena, como a las posibles perspectivas de solución a los temas que les interesan.

DESINTERÉS GENERALIZADO

Si eso pasó del lado del Ejecutivo, en el terreno del Legislativo y Judicial las cosas fueron tanto o más desalentadoras. En el Congreso, nunca hubo el menor viso de interés en la posibilidad de impulsar una reforma indígena que actualizara no sólo el marco político, sino todo el elenco de derechos de los pueblos originarios en la entidad. Y la gran obra del Poder Judicial fue crear una Sala Indígena, con los magistrados del Tribunal Electoral que se quedaron sin materia ante la reforma política nacional, pero sin establecerles un esquema digno de trabajo cuando menos para justificar el salario de magistrados que siguen cobrando los juzgadores que antes veían los temas electorales, y que ahora tiene el encargo del tema indígena, como si lo electoral y lo indígena fuera algo así como la misma cosa. ¿Qué hay en el fondo? Indolencia. Desinterés. Y silencio. En los tres poderes del estado con más indígenas en el país.

Las cámaras empresariales ocupan de pretexto el conflicto de Oaxaca

ParoEmp

+ Inusitado interés de líderes empresariales por nuestra economía local


Las protestas del sector empresarial, por lo que ocurre en Oaxaca por el conflicto magisterial, ocurren en dos niveles paralelos pero con finalidades distintas: en el ámbito local, se encuentran los micro y pequeños empresarios que están devastados por la incertidumbre que priva en la entidad gracias a la beligerancia de la CNTE y la pasividad gubernamental; y en el ámbito nacional hay una protesta de las organizaciones de patrones y empresarios que utilizan el problema de Oaxaca para ajustar cuentas con el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, con quien ya estaban enfrentados. Por eso, no es solidaridad, sino conveniencias y oportunismo, lo que predomina en la relación del empresariado local y nacional de cara a las protestas de la Coordinadora.

En efecto, ayer finalmente sí se llevó a cabo el paro generalizado de labores al que llamaron varias organizaciones locales de comerciantes y empresarios de la entidad. Según cálculos realizados por los organizadores de dicha manifestación, al paro de labores se habrían sumado unos tres mil micro, pequeños y medianos comercios y empresas en varias regiones de la entidad, y éste tenía como finalidad mostrar la inconformidad de los sectores productivos con los términos en que el gobierno federal ha negociado con la Coordinadora, y en rechazo a la beligerancia magisterial y a la determinación del gobierno de permitirles todo tipo de excesos en contra de la ciudadanía.

En el plano nacional hubo un mensaje todavía más fuerte. Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, pidió al gobierno federal sujetar el diálogo a principios y condiciones “muy concretas” para empezar a ponerle alto a las agresiones a la sociedad. “No podemos acabar este proceso con un arreglo efímero o parcial, y menos a un costo tan alto para la sociedad: pérdidas económicas y de empleos; descomposición institucional y social; posible freno a reformas necesarias y urgentes; mantenimiento de privilegios y prebendas obsoletos a costa de impuestos que son producto del esfuerzo de toda la sociedad”, advirtió.

Dijo que aún cuando la conciliación es indispensable “no habrá una solución contundente, perdurable y justa si se acompaña de la infracción de la ley y si se tolera que se violenten los derechos de los terceros (…) si se mantiene ese camino sólo se postergarán y heredarán los problemas y se recrudecerán o resurgirán, señaló en su mensaje semanal, que tuvo como tema central emplazar al gobierno federal a establecer una ruta de fondo para el conflicto magisterial del sureste del país —no sólo es Oaxaca— y a fijar fechas y acciones por realizar.

En apariencia hay un mensaje homogéneo de solidaridad y congruencia entre el sector empresarial local y los grandes centros patronales del país. Hay que diferenciar, sin embargo, entre el mensaje concreto enviado por los comerciantes y empresarios oaxaqueños, que se encuentran en una situación de ahogamiento por el prolongado conflicto entre el magisterio y el gobierno federal, y la oportunidad que vieron las centrales empresariales del país para continuar su propia agenda de conflicto con el gobierno federal, la cual rebasa por mucho la sola dimensión del problema de Oaxaca.

MIPYMES

La Ley para el Desarrollo de la Competitividad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa, vigente en todo el territorio nacional, establece una estratificación base para la denominación de micro, pequeña o mediana empresa, según el número de trabajadores de cada una de ellas, en los diversos sectores generales de la economía.

Según esa Ley, en los sectores comercios, industria y servicios, una micro empresa es la que cuenta con hasta 10 trabajadores; en lo relativo a la pequeña empresa, dispone que en los sectores industrial y de servicios éstas son las que tienen hasta 50 trabajadores, y que en el rubro de comercio se consideran pequeñas las que tienen hasta 30 empleados.

Las medianas empresas son, en el sector industrial, las que tienen entre 51 y 250 trabajadores; y en el sector comercio y servicios son las que tienen hasta 100 trabajadores. Bajo esta denominación, y sin entrar en mayores detalles, puede verse que la inmensa mayoría de los comerciantes y empresarios de la entidad pertenecen a la categoría de la micro, pequeña y mediana empresa (Mipymes), que esencialmente no se encuentra agrupada en las grandes organizaciones de empresarios, como el Consejo Coordinador Empresarial, que se han venido manifestando denodadamente en contra de la forma en cómo el gobierno federal ha manejado el problema de Oaxaca.

En el fondo, resulta que los empresarios inusitadamente interesados en el manejo político del problema de Oaxaca, y en las afectaciones que padecen los llamados Mipymes oaxaqueños, en realidad enfrentan problemas mayores con el gobierno federal. En su agenda está, por ejemplo, la inconformidad por el incremento de las acciones recaudatorias por parte de la Secretaría de Hacienda, o la negativa del gobierno federal por impulsar una reforma anticorrupción verdaderamente encaminada a transparentar las relaciones de los servidores públicos y el interés nacional.

OAXACA, EN LA AGENDA

Lo relevante es que esto pone a Oaxaca en el centro de la agenda nacional. Lo importante, en esto, es que los empresarios locales no confundan la supuesta solidaridad de las cámaras nacionales; y que los grandes gremios patronales del país no actúen con vileza sólo para cobrar sus propias afrentas con el régimen del presidente Peña Nieto, sin reconocer el drama económico de Oaxaca.

Paro generalizado: signo expreso del diálogo de sordos

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+ CNTE vs IP: enfrentados irremediablemente desde 2006


El paro general convocado para este día por diversos sectores productivos de la entidad, no sólo es reflejo de inconformidad, sino sobre todo de que en Oaxaca los diversos sectores de la sociedad siguen sin la menor posibilidad de comunicación y entendimiento. La polarización ha llegado a tal nivel, que por eso aún cuando se habla de un diálogo tripartita (magisterio, gobierno y sectores productivos), la constante es la beligerancia, el enfrentamiento y el egoísmo entre ellos.

En efecto, ante la falta de condiciones legales y jurídicas para que puedan llevar a cabo sus actividades, sectores productivos de la capital del estado anunciaron la realización de un paro general de labores este lunes. No es la primera vez que ocurre: en 2006, al menos en tres ocasiones hubo paros similares, pero en aquel tiempo impulsados por algunos grupos de empresarios —como los gasolineros— ante los daños ocasionados por el conflicto que entonces, igual que ahora, ahogaba a Oaxaca en la parálisis económica gracias a los disturbios y las acciones emprendidas por el magisterio y las organizaciones que acompañaban sus protestas.

En esta ocasión, según dijeron los gremios de empresarios que anunciaron el paro, las acciones buscan que se garantice el Estado de Derecho, el libre tránsito en todo el territorio y las suficientes garantías para poder seguir trabajando y evitar más pérdidas. Se comprometieron a que aún cuando no brindarán servicio al púbico, no dejarán de pagarles a sus empleados, pues el objetivo es que las autoridades confirmen que hay un hartazgo por este clima de ingobernabilidad provocado por el conflicto con la CNTE.

Este anuncio revela dos cuestiones fundamentales: primera, que ahora a diferencia de 2006, el gobierno federal y estatal olvidó que unos de sus principales aliados naturales eran los sectores productivos, y que era importante cuidar su relación con ellos; y sobre todo, se revela la inexistencia total de vasos comunicantes entre los grupos en crisis.

Por eso, este llamado de la Iniciativa Privada tiene como mensaje el reproche abierto no sólo a la Sección 22 y a la Coordinadora por sus acciones, sino también al gobierno federal que los dejó solos en este proceso de necrosis que vive Oaxaca. Incluso, hacia ambos —gobierno y CNTE— el mensaje de los empresarios parece también de reproche abierto al egoísmo con el que han manejado este conflicto, pues en éste cada uno ha visto por sus propios intereses pasando deliberadamente por alto que Oaxaca es mucho más que el gremio magisterial y el gobierno, y que hay muchos grupos que siguen sin ser considerados en este diálogo que debiera ser incluyente, y no degradante.

GRUPOS DESDEÑADOS

Durante el conflicto magisterial de hace una década, a pesar de todas las torpezas cometidas, el gobierno de Ulises Ruiz nunca dejó de percibir la importancia de tener de su lado por lo menos a las representaciones más importantes de los comerciantes y empresarios de la entidad. El gobierno de Gabino Cué, y mucho menos el federal, han tenido hoy esa sensibilidad y por eso el paro de labores de este día tiene como mensaje exhibir no sólo el rechazo a las acciones de la Sección 22, sino también a la indolencia y el egoísmo con los que el gobierno ha tratado a quienes mueven gran parte de la economía de la entidad.

Acaso muchos ya no lo recuerdan, pero en el 2006 los representantes de diversas organizaciones de empresarios, comerciantes, hoteleros y prestadores de servicios, se constituyeron en una especie de “emisarios civiles” del mensaje y la posición gubernamental, gracias a que, por cooptación o por atención, el gobierno de Ruiz siempre trató de tenerlos cerca, e incluso luego les dio posiciones gubernamentales, como fue el caso de José Escobar o Freddy Alcántara Carrillo, quienes luego de haber sido representantes empresariales de Oaxaca —en Coparmex y la Asociación de Hoteles y Moteles— pasaron a tener trato privilegiado por el gobierno, e incluso Alcántara luego fue nombrado subsecretario de Economía, en el último tercio del gobierno de Ruiz.

Sorprendentemente, en aquellos momentos la IP local cuestionaba la indolencia con la que el gobierno del presidente Vicente Fox Quesada trataba el problema magisterial de Oaxaca, y repudiaba las acciones de la Sección 22, pero difícilmente se confrontó con el gobierno de Oaxaca. Incluso, también llegaron a parecer voceros oficiosos, o emisores del mensaje que el gobierno de Ruiz no se atrevía a dar, pero a lo que parecía que enviaba a los empresarios.

En este caso no existe ningún tipo de relación, y por eso el paro generalizado de la IP este día no sólo cuestiona las acciones de la Sección 22, sino también la pasividad e indolencia del gobierno —estatal y federal— que ahora olvidaron por completo incluir a quienes debieran ser coprotagonistas del diálogo por Oaxaca —y no las concertacesiones que ocurren entre Gobernación y la CNTE— que tampoco está ocurriendo.

ILEGITIMIDAD TOTAL

En este escenario crítico, algunos actores fundamentales deberían estar preocupados por fungir como árbitros, conciliadores, o vasos comunicantes entre los grupos en pugna. El diálogo entre Gobernación y la CNTE nunca fructificará en algo benéfico para Oaxaca. acaso será negociar la ley y dejar el pleito en un nuevo impasse hasta la siguiente crisis. ¿Dónde están Francisco Toledo, Alfredo Harp, o algunas otras personas con amplia legitimidad en Oaxaca, ya no para establecer una posición, sino para contribuir a la conciliación real entre grupos y ciudadanía que tanto se necesita en estos momentos?

PRD: la caída electoral bajo su propia perspectiva

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+ PT y Morena ganaron a pesar de perder la elección


Un documento interno, elaborado por la Secretaría de Elecciones del Comité Ejecutivo Nacional del PRD, pinta de cuerpo entero el panorama electoral en Oaxaca, junto con el desastre, y las traiciones entre partidos, que determinaron el resultado de los comicios del cinco de junio.

En efecto, sin un solo viso de autocrítica, el PRD reconoce que los verdaderos ganadores en Oaxaca fueron el Movimiento de Regeneración Nacional, y el Partido del Trabajo; que el mismo perredismo fue blanco de diversas traiciones que abonaron a la victoria electoral del PRI; y que, todo eso, es preámbulo de los movimientos que ahora mismo están ocurriendo en el Congreso para cambiar las relaciones políticas entre partidos y con el Ejecutivo.

Aunque es algo extenso, vale la pena conocer el análisis sobre los comicios de Oaxaca, realizado por la propia Secretaría de Elecciones del PRD. Incluso, vale la pena pasar por alto la poca seriedad del lenguaje utilizado y lo coloquial que de entrada pudiera parecer el contenido de dicho análisis.

Dice el documento: “Debido a que en este Estado [de Oaxaca] sólo participaron 153 de los 570 municipios en la elección municipal, no es posible hacer una comparación global de estos resultados con los de las otras elecciones. El PRD desciende 4.5 puntos porcentuales de 2013 a esta elección, mientras que la distrital y de gobernador se comportaron muy parecidas, tanto en votos absolutos como en el descenso porcentual que tuvieron, el cual fue fuerte, de más de 6 puntos.

“En este Estado el PAN tampoco pudo mantener su votación, como lo logró en la mayoría de las elecciones, en lo municipal baja solo 2 puntos, pero en lo distrital fueron 11 puntos y la de gobernador perdió́ 10 puntos, un muy fuerte retroceso. Pero el PRI, el ganador, también cayó estrepitosamente, en lo municipal 7 puntos, en lo distrital 11 y en la de gobernador 7.5. Fue Morena la que creció́, muy poco en lo municipal, apenas 1.5%, pero en la contienda distrital dio un brinco de más de 8.5% y en la de gobernador de más de 5.5%. Por lo tanto de los partidos grandes, todos decayeron excepto Morena.

“A los partidos “rémora” tampoco les fue bien, todos perdieron porcentaje, solo el PVEM creció́ escasas decimas de punto. Los independientes lograron también un modesto 4.7% en la elección municipal, en la distrital fueron marginales. Obviamente caso aparte es el PT, que se benefició de una escisión perredista, la cual lo hizo el partido más exitoso de la entidad, al crecer 7.5, 7.7 y 7.4 puntos respectivamente.

“Ya se sabe que las sumas aritméticas en lo electoral no necesariamente arrojan certeza, pero dan una pista del “hubiera”. Si se hubiera mantenido la Alianza original PRD- PAN-PT con un candidato de consenso, se hubiera vuelto a ganar la gubernatura y por mucho. El PRI no ganó, perdimos nosotros”. Esto último, vale la pena remarcarlo.

TRAICIONES MUNICIPALES

“En cuanto a la evaluación, el PRD tuvo un desempeño municipal contrastante, en 40 municipios tuvo de buen a excelente avance, 23 de los cuales resultaron en triunfo, mientras que en 66 perdió́ voto duro. Bajamos de 41 municipios ganados en 2013 a 32 en esta ocasión, aunque resalta que mantuvimos Juchitán, Pinotepa y Loma Bonita, recuperamos Xoxocotlán y Tehuantepec pero perdimos Pochutla, San Pedro Mixtepec y Tlaxiaco, en este ultimo sorprende lo mal que nos fue en el municipio pero lo bien que avanzamos en el distrito.

“En lo distrital hubo 6 distritos con avance, 4 de ellos con triunfo y 4 perdiendo voto duro, los 15 restantes se quedaron en diferentes grados de lo factible. Pasamos de tener 7 diputados de mayoría relativa a 4. El PAN también tuvo extremos, aunque no tantos con perdida de voto duro, 43 municipios en avance y 39 de perdida, pero distritalmente apenas logró 2 distritos con buenos resultados, el resto en lo factible por ello solo se quedó con 3 diputados de Mayoría Relativa.

“El PRI no tuvo un buen desempeño, 38 municipios con avance y 49 perdiendo voto duro, en lo distrital 5 con buena votación y el resto en lo factible, pero gracias a las razones
que ya se anotaron antes, a su alto voto histórico y a sus alianzas obtuvo más de la tercera parte de los municipios y 14 de los 25 distritos. Por supuesto a Morena le fue bien, 61 municipios con avance y solo 6 perdiendo voto duro. En lo distrital un asombroso avance en 24 distritos. Pero nuevamente se repite la historia, aun con esos buenos resultados solo triunfa en 12 municipios y en 4 distritos”.

¿Por qué es relevante este análisis? Primero, porque refleja, en un sentido alejado del triunfalismo propio de los partidos, la dimensión de los resultados electorales de Oaxaca en los comicios de junio pasado. La diferenciación de resultados, entre elecciones municipales, distritales y de Gobernador, en un solo municipio o distrito, por ejemplo, refleja el nivel de traiciones que dominaron la elección, y afectaron al perredismo.

LO QUE VIENE

En los corrillos de la política local, por ejemplo, se dice que Tomás Basaldú, que es presidente municipal de Pinotepa Nacional, y diputado electo, es el favorito del perredismo para presidir la bancada perredista en la LXIII Legislatura. La intención, aseguran, es afianzar la alianza con la fracción del PRI, para hacerle frente a la bancada de Morena. Esos serán los únicos tres partidos que integrarán la Junta de Coordinación Política. Lo paradójico es que, ganador y perdedor, hoy están aliados, primero para segregar a la representación legislativa del PT, y para contrarrestar a Morena. Quién sabe si lo logren.

El gobierno federal olvida, y repudia, a la IP oaxaqueña

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+ Ninguna estrategia: economía local agoniza desde 2006


Es patética la posición del gobierno federal, que optando por el camino fácil asume que con el solo hecho de que se haya realizado la fiesta de los Lunes del Cerro en Oaxaca, y de que se hayan —medio— reabierto algunas de las vías de acceso a la capital oaxaqueña durante estas semanas. El problema de fondo no radica ahí, sino en que la economía local enfrenta una crisis que se arrastra desde hace una década, y que se acentuó por la imagen de ingobernabilidad y caos que, en gran medida gracias al gobierno federal, Oaxaca le ofrece al mundo.

En efecto, al iniciar la semana, el Consejo Coordinador Empresarial hizo un llamado a recuperar la paz, el respeto y la legalidad ante las protestas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), y demandó la actuación de todas las instituciones del Estado mexicano en la solución del conflicto. En voz de su presidente, Juan Pablo Castañón, el CCE consideró que se ha llegado a un punto inaceptable la disrupción en varias zonas del país de la legalidad, el orden y la paz pública por parte de la CNTE y otros grupos afines, y que en muchos casos persiguen intereses particulares.

Ya basta —señaló el CCE: los derechos y la seguridad física y patrimonial de ciudadanos y empresas no pueden ser moneda de cambio de ningún proceso de diálogo o negociación entre un grupo en particular y las instituciones del Estado (…)Nadie pide que se reprima la protesta, sino que se respeten los derechos de todos por igual y se proteja a la población”, subrayó el dirigente empresarial.

En su publicación La voz del CCE expresó que el diálogo debe prevalecer, pero no a costa de la ley, el orden y la tranquilidad pública, y menos aún si quien paga los costos y las pérdidas es la sociedad, son los ciudadanos. Y refirió que además de frenar cambios para que las nuevas generaciones tengan acceso a una mejor educación, en especial en algunas de las zonas más pobres, el conflicto genera afectaciones muy serias y cuantificables en diversas actividades y en el mismo ánimo de la población.

NEGACIÓN Y REPUDIO

¿Cuál fue la respuesta del gobierno federal, y sus aliados? Por un lado, la negación; y por el otro, el repudio. En el primero de los aspectos, el propio Miguel Ángel Osorio Chong señaló que “ha venido atendiendo las quejas presentadas por el sector empresarial”. He estado observando en estos últimos días —dijo en una entrevista radiofónica— el planteamiento del sector empresarial, con el que hemos venido platicando y con el que hemos venido avanzando.

Referente a los mensajes difundidos por los sectores productivos, el titular de Gobernación precisó que cuando se reunió con ellos y abordó el caso específico de Oaxaca… Les aseguré que estarían las condiciones para llevar a cabo la Guelaguetza, les aseguré que íbamos abrir los caminos y se cumplió, que íbamos a resolver el tema de los trenes, también se resolvió. La mayoría por diálogo y algunas, porque veo la exigencia como si no se estuviera haciendo, del uso de la fuerza pública para poder despejar caminos, carreteras o trenes”.

Así, no conforme con esto, el líder de los diputados federales del PRI, el mexiquense César Camacho Quiroz, dijo que la posición del sector privado, más que un planteamiento jurídico, se trata de una estrategia política.

En consecuencia, subrayó el legislador, le tocará a un juez resolver sobre este asunto, que es más bien deducir un planteamiento político, formular un planteamiento político, aprovechando una vía jurídica que pronto se resolverá. “Las reacciones que el sector empresarial tiene frente a acontecimientos concretos, no son asuntos sencillos de resolver, pero están avocadas las autoridades a que esto ocurra no solo en el marco de la ley, sino con el respeto de los derechos del resto de las personas que se ven afectados en su derecho al libre tránsito, en su derecho a dedicarse a la actividad comercial que más le convenga”, afirmó.

De verdad, los funcionarios federales y la gente del PRI —que acaban de ganar el gobierno de Oaxaca— siguen sin entender lo que ocurre en la entidad. Aquí, la crisis no se generó el 19 de junio cuando fue el enfrentamiento en Nochixtlán: de hecho, ese fue el mero pretexto que desató la furia y la podredumbre que estaba escondida desde hace una década. A partir de ese día, los comercios y empresas locales volvieron a sufrir, porque vienen arrastrando no sólo una crisis que tuvo su origen en el conflicto magisterial de 2006, sino también profundos daños económicos por los que hoy no han podido resistir ni un mes sin una actividad económica constante.

Pues resulta que cualquier empresa medianamente seria tiene ciertos activos para resistir las temporadas bajas. Para la gran mayoría de esos comerciantes, ese soporte quedó devastado en 2006, y nadie los resarció por las pérdidas sufridas en aquel entonces. De hace una década a la actualidad, no han vuelto a haber la misma ocupación hotelera, apenas si se lograron recuperar los asientos de avión ocupados —y ahora se volvieron a perder, quién sabe hasta cuándo—; la economía local ha crecido marginalmente. Y finalmente, en esta enfermedad crónica de la economía local, sólo hacía falta un cambio brusco de temperatura para que esa neumonía volviera.

¿EXAGERACIÓN?

Por eso es una protesta razonable la del sector privado en contra de un gobierno dispuesto a dejar que Oaxaca se pudra. No se trata de la carretera abierta o de los Lunes del Cerro: se trata de que Oaxaca se recupere de fondo de esta crisis que lleva una década.

El problema de esta nueva crisis magisterial, es que sí se jodió Oaxaca

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+ Guelaguetza crítica; destinos turísticos, aislados. ¿Eso no es pudrirse?


Cuando luego del enfrentamiento de Nochixtlán, un periodista de la capital del país le preguntó al Secretario de Gobernación si con esa nueva negociación que se entablaría al más alto nivel con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, se volvería a “joder” Oaxaca, Miguel Ángel Osorio Chong, lo negó categóricamente. Dijo que el diálogo iba a devolverle a la entidad la gobernabilidad y el orden que necesitaba. Hoy debería dolerle la cara de vergüenza, ante la realidad de que aún con el diálogo y la tolerancia demostrada, de todos modos sí se jodió Oaxaca.

En efecto, el 23 de junio –luego del desastre de Nochixtlán— el secretario Osorio Chong le dijo al periodista Joaquín López Dóriga que el mejor logro de la mesa de negociación que entablaron luego del enfrentamiento del domingo 19 de junio “es que haya agendado una nueva reunión para el siguiente lunes”. Luego de esa respuesta, llena de laxitud y ambigüedades, López Dóriga le soltó: “¿Va a dejar que se joda Oaxaca…?”. Y esta fue la respuesta de Osorio Chong:

—No, Joaquín, no. Nunca —respondió—. Ni Oaxaca ni ningún otro estado. Estamos en pleno respaldo a los gobiernos estatales para que la ciudadanía viva en la tranquilidad y en las libertades que nuestra Constitución determina. Nosotros vamos a seguir acatando esta discusión —la mesa con la Coordinadora—, es nuestra obligación y lo vamos a hacer de cara a la sociedad con mayores márgenes de transparencia para que puedan todos observar la acción, la actitud y la responsabilidad de este gobierno.

¿En verdad el gobierno federal no permitió que se jodiera Oaxaca? La respuesta a esa pregunta, surge de hacer un contraste simple con la realidad. Pues a simple vista pudiera parecer que, en efecto, Oaxaca no se jodió porque el problema magisterial no se profundizó al nivel que parecía luego del desastre que provocó el propio gobierno del presidente Enrique Peña Nieto —y la dependencia a cargo de Osorio Chong, de quien depende la Comisión Nacional de Seguridad, al implementar un operativo carente de planeación e información— al falla en su intento por despejar las vías de acceso a la capital oaxaqueña.

En ese sentido, luego del 19 de junio hubo quien dijo que se repetiría otro 2006, aunque claramente nadie tenía la fuerza como para generar un movimiento social de tales dimensiones. Por voluntad, la Sección 22 decretó un repliegue táctico, y la Coordinadora aceptó de inmediato el diálogo con Gobernación, porque ello significaba aprovechar la posibilidad de regresar a la negociación con el gobierno federal, gracias a lo que había ocurrido en Oaxaca.

En esa lógica, Gobernación consiguió cierto compás de tiempo en un conflicto que ya no escaló, pero no logró destrabar de fondo la crisis, ni preservar los derechos y las libertades que Osorio Chong le dijo a Joaquín López Dóriga. Es más, hasta el día de hoy, Segob ni siquiera ha logrado devolver la movilidad y la tranquilidad a los oaxaqueños para poder ofrecer los pocos servicios productivos que existen en la entidad. Y, en eso, las desangeladas fiestas de julio en Oaxaca demuestran que a pesar de las promesas del Secretario de Gobernación, la entidad sí va —como en el 2006— en una clara ruta de pudrición social y económica.

GUELAGUETZA, AGÓNICA

Con tal de hallar nota en Oaxaca, muchos medios de la capital del país se dedicaron semanas enteras a remarcar los bloqueos que existían en la entidad. Los oaxaqueños sabíamos que las condiciones en la capital eran relativamente “normales”, pero eso no fue suficiente para atraer al turismo que simplemente no llegó. En ese sentido, la Guelaguetza —y sus actividades periféricas— fueron la demostración fehaciente de que con todo y las promesas federales, Oaxaca sí se jodió. ¿Por qué?

Porque ninguno de los pocos sectores productivos de la entidad recibió el trabajo esperado para la temporada. Porque a pesar de las promesas de Osorio, de todos modos sigue siendo muy complicado acceder a la entidad; porque varias de las vías de acceso a los principales destinos turísticos siguen estando en entredicho; porque la relativa “normalidad” que vimos en celebraciones como la de los Lunes del Cerro, y otras actividades, fue brindada por la ciudadanía oaxaqueña que sí respondió al llamado de las festividades, y que suplió —al menos con presencia, aunque no con derrama económica— al turismo nacional e internacional que sólo llegó a cuenta gotas, y que sólo se decidieron a venir a quienes no les importó tener que lidiar con una tranquilidad a medias.

Ahora bien, y al margen de eso, nuevamente la iniciativa privada —que es de donde depende la mayoría de las fuentes de trabajo en la entidad— vive una situación igual de crítica, lo mismo por los bloqueos carreteros que por la falta de consumidores de servicios turísticos, e incluso porque la inmovilidad económica de algunos sectores primarios, termina ahogando a los que a su vez dependen de ellos. Y el problema es que a todo ese sector nadie lo reparará cuando termine —si es que algún día acaba— esta crisis.

NEGOCIAR LA LEY

El gobierno federal lo niega, pero claramente está negociando la ley con la Coordinadora. Ya sólo falta que liberen a Rubén Núñez Ginez y Francisco Villalobos, mientras todos los demás sectores claman la atención que no les ha dado el gobierno federal. La 22 sigue haciendo lo que les viene en gana: a placer bloquean calles, destruyen, obstaculizan y cierran carreteras. Con eso, jodieron la Guelaguetza. Y al pudrir la principal fuente de ingresos de miles de oaxaqueños, al menos en 2016 Gobernación y la 22 sí jodieron a Oaxaca.

 

Sorpresas de la (in)justicia: indígena en prisión, por matar tres conejos

Heliodoro

+ La justicia debe humanizarse; para eso fueron reformas constitucionales


En uno de esos casos que uno creería que ya no existen en nuestro país, un indígena zapoteca originario de Tlacolula de Matamoros lleva casi siete meses recluido en el penal de Ixcotel, acusado —sin un señalamiento directo que lo incrimine— de matar a tres conejos de campo. Esta, que es una historia absurda pero real, ocurre ahora mismo en Oaxaca, y debería merecer la atención de los organismos de defensa de los derechos humanos nacionales e internacionales, y de quienes se dedican a defender y promover los derechos de las comunidades indígenas.

En efecto, resulta que el juez segundo de Distrito en Oaxaca, Fidel Gallegos Figueroa, inició un procedimiento penal en contra de un oaxaqueño indígena de nombre Heliodoro Morales Mendoza, por haber matado tres conejos. El expediente es el 121/2013 y el delito por el cual se le acusa es contra la biodiversidad, en la conducta de realizar actividades de caza o captura de ejemplares de especie de fauna silvestre. El señor Morales lleva más de seis meses en prisión.

La historia de esta injusticia tiene como contexto las labores de campo del señor Morales. En 2012, en terrenos comunales de Tlacolula, en los que realizaba labores de agricultura, aparecieron tres conejos de campo muertos. Personal de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) presentó una denuncia ante el Agente del Ministerio Público federal en contra de quien resultara responsable por la posible comisión de un delito ambiental.

Aunque los funcionarios de la Conanp cumplían con su función, porque los terrenos están dentro de un área natural protegida, también lo es que históricamente esa zona ha sido utilizada por los comuneros para la agricultura. Un elemento importante es que el delito referido se refiere a la cacería o captura de animales silvestres que son comercialmente atractivos para la caza o el comercio ilegal, como venados, jaguares, loros, tortugas y aves que alcanzan un alto valor económico en el mercado negro.

Sin embargo, en este caso en la zona los comuneros consideran a los conejos como una plaga —dada su abundancia, su capacidad de reproducción (cada 40 días, en promedio, en vida silvestre), y por los daños que provocan a los sembradíos— y por eso no es raro que controlen su proliferación a través de distintos métodos, y sin que esto signifique que los hayan puesto en peligro de extinción, ni mucho menos.

Así, en su momento la Conanp presentó la denuncia, y al hacer las investigaciones el Ministerio Público consideró que los responsables del supuesto delito eran las dos personas que realizaban trabajos de campo en esa zona. Uno de ellos era el señor Morales Mendoza, quien fue aprehendido en el mes de enero pasado, y recluido en la penitenciaría de Ixcotel.

Ahí comenzó un vía crucis para el señor Morales y su familia que aún no termina, únicamente por la determinación del juez de la causa de no atender a la proporcionalidad del asunto y al sentido más básico de la justicia, y por preferir los criterios rigoristas por encima de los principios establecidos por las reformas en materia de derechos humanos, y la relativa al establecimiento del nuevo sistema de justicia penal.

INJUSTICIAS

Uno de los principios que según Eduardo Couture debe regir la actuación de los abogados —jueces, incluidos—, es el que establece que se debe siempre luchar por el derecho, pero que si en algún momento existe conflicto entre el derecho y la justicia, siempre se debe velar por los intereses de la justicia. ¿Se cumple este principio deontológico, en una situación como ésta? Evidentemente, no.

Ahora bien, en su defensa, el señor Morales alega que se ha violentado en su perjuicio el derecho de acceso a la justicia pues le dice el juez que el delito que presuntamente cometió, es un delito grave, y que por eso tiene derecho a salir de la cárcel con el beneficio de la libertad bajo fianza.

Frente a eso, le han explicado al juez, en diversos escritos, que es de sentido común que el legislador no pudiera prever todos los casos posibles, y que es razonable que el delito de biodiversidad, del que se le acusa, sea un delito pensado para los traficantes de pieles, grandes industriales, explotadores de bosque, comerciantes ilegales, pero no cree razonable que la norma quiera sancionar a un campesino que cuida de sus terrenos y evita las plagas.

Asimismo, el señor Morales ha alegado que se viola en su perjuicio la presunción de inocencia, porque nunca fue acusado por una persona que lo señalara directamente, sino que únicamente hay pruebas que aseguran la muerte de tres conejos pero sin relación del nexo causal con algo que lo incrimine a él directamente. Incluso, señalan que la averiguación previa se inició en contra de otra persona, quien reconoció su culpabilidad, pero a pesar de ello, a él se le inició el proceso penal.

VIOLACIONES AL NUEVO SISTEMA PENAL

Incluso, el juez de la causa está sometiendo el nuevo sistema de justicia penal, a un criterio evidentemente inconstitucional: ese sistema, pugna justamente porque no todos los hechos posiblemente constitutivos de delito terminen con penas de prisión sino que, al contrario, que las personas que lleguen a penas privativas de libertad sean únicamente las que lo ameritan por reincidencia, peligrosidad o gravedad. Así, incluso en el caso de que sí hubiere sido responsable el señor Morales, ¿tres conejos ameritan un día, siete meses, o hasta nueve años en prisión? Más bien, ello revela, con toda claridad, una falta evidente de sentido común y una voluntad decidida por reprimir los principios fundamentales del nuevo sistema de justicia penal. Es decir, una tentación abierta por oponerse a la supremacía de la Constitución.