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MARTILLO EN OAXACA

Carlos R. Aguilar Jiménez


En exhibición pública de la biblioteca de Burgoa en el ex convento de Santo Domingo, considerable fue mi sorpresa al encontrarme este domingo al recorrer el magnífico lugar, disfrutando de sus muestras artísticas, arquitectura y exposición bibliográfica de la biblioteca de Burgoa, con el hallazgo entre sus vitrinas del libro más perverso y maligno que haya escrito la religión cristiana, el Malleus Malleficarum o “Martillo de las Brujas”, la obra más infame que avaló la Iglesia Católica y autorizó el Vaticano para identificar herejes y sobre todo torturar y castigar a las mujeres que clasificaba con cualquier pretexto o imputación, brujas o hechiceras aliadas del demonio.

Melleus Maleficarum

El Malleus Maleficarum es el más célebre manual para la caza de brujas. Data de 1486 y tuvo muchas ediciones durante el siglo siguiente a su primera edición, de las que una de las más antiguas es la que se exhibe en estos días en el Museo de Santo Domingo, en la Biblioteca Burgoa. Los autores fueron los sacerdotes dominicos H. Kramer y J. Sprenger. El primero decía tener experiencia directa en la caza de brujas pues había asesinado decenas de “brujas” en poblados de los Alpes, donde desarrolló eficaces métodos para la convicción de las inculpadas, por ejemplo, un ayudante sacerdote se escondía dentro de un horno fingiendo ser el diablo e iba llamando por sus nombres a las sospechosas del pueblo, y entonces Kramer mandaba detenerlas y las torturaba hasta que confesaban ser brujas y luego las quemaba en hogueras de leña verde, siendo apoyado en sus métodos por el papa Inocencio VIII quien emitió la Bula de 1484 en la que excomulgaba a quienes negaran su colaboración a los inquisidores. Esta bula papal es la introducción del Malleus Maleficarum. El libro se divide en tres capítulos. El primero dedicado a demostrar la peligrosidad de la brujería. En el segundo se indica en qué consisten los maleficios de las brujas, y en el último se da una guía de como conducir los procedimientos contra las hechiceras utilizando los “juicios“ de Dios”, siendo así el libro que más vergüenza deba dar a la humanidad y que vale mucho acudir a verlo en la exhibición del ex convento de Santo Domingo, para certificar directamente la existencia del libro más infame escrito por la Iglesia Católica y del que tenemos una valiosa edición en Oaxaca, que afortunadamente para las mujeres ya no tiene efecto alguno en su contra.

Reconstituir la APPO: una decisión equivocada de la Sección 22

APPO

+ El magisterio no ha reparado en cuántas alianzas sostiene Gabino Cué


Con mucha determinación, pero sin bases, la dirigencia de la Sección 22 del SNTE anunció formalmente la reactivación de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca, “en apoyo a la gremial y la creación de una red de medios”. Quizá por la vorágine de acontecimientos, pareciera que el magisterio sigue sin reconocer que la situación política actual de la entidad no es ni siquiera parecida a la del 2006; y que el decreto de extinción del IEEPO no es la agresión que ellos quisieran para levantar al pueblo de Oaxaca. En esas condiciones, su anuncio de una nueva APPO, está destinado al fracaso.

En efecto, prácticamente desde el inicio de las acciones de rescate del IEEPO de las manos de la Sección 22, ésta previó que una de las acciones que tomaría sería la de la reconstitución de la Asamblea Popular. Dicho anuncio pareció de inicio una de las tantas ideas al aire que barajó la dirigencia magisterial en su intento por encontrar un argumento lo suficientemente fuerte que detuviera las acciones que ya había emprendido el gobierno de Oaxaca para quitarle de las manos el control del IEEPO.

Ayer, la dirigencia magisterial formalizó el anuncio de la reconstitución de la APPO, aunque de entrada reconoció —sin ofrecer nombres— que sólo son 70 organizaciones las que apoyarían este nuevo conglomerado, y que como no tienen aún definida ninguna acción formal de lucha, ocuparán su tiempo en hacer recorridos por el interior del estado para invitar a que más grupos se sumen a su lucha, y a realizar foros (sin detallar exactamente con qué objetivo). Incluso, más pareciera que el anuncio hecho este martes por sólo 10 personas en una escueta rueda de prensa en el edificio sindical, fue más en respaldo a la convocatoria lanzada el lunes por el dirigente Rubén Núñez, que porque haya certeza de que pueden lograr la reconstitución de la APPO.

Junto a esto, también parece quedar claro que el magisterio pasa por alto que hoy los equilibrios de fuerzas entre el gobierno estatal, el grupo que gobierna, y las más de 500 organizaciones sociales que existen en la entidad, son diametralmente distintos a los que existían en 2006 con el régimen del gobernador Ulises Ruiz.

Concretamente, si bien la APPO no fue producto de la generación espontánea, tampoco fue una creación pura de la Sección 22. Pues en la APPO se conjuntaron agravios comunes de grupos sociales organizados —a los que el gobierno de Ulises Ruiz les había cortado, de tajo, los llamados “techos financieros” para la manutención de sus estructuras—, una artera agresión policiaca del gobierno hacia el magisterio, un inusitado apoyo social a la causa magisterial y popular y, como ingrediente clave, una enorme permisividad del gobierno federal frente a la crisis social inminente, y frente al uso de estaciones radiofónicas para la propagación de sus mensajes y el llamado a la revuelta.

Hoy la situación no pasa por ese conjunto específico de circunstancias. En Oaxaca hay una fuerte presencia policiaca, pero no ha habido un solo conato de enfrentamiento entre éstas y el magisterio. Mucho menos ha ocurrido una agresión violenta unilateral por parte del gobierno a un movimiento pacífico. A la par de ello, la gran mayoría de las organizaciones sociales tiene una relación más o menos fluida con el gobierno estatal, ya que éste ha mantenido permanentemente abiertas las llaves del presupuesto estatal, para la compra y manutención de la paz social. Esto se enmarca en el milimétrico acompañamiento que el gobierno federal ha demostrado estar dando al gobierno estatal, en la toma de la decisión de recuperar el IEEPO, y en su implementación.

Y finalmente habrá que ver qué destino tiene una de las primeras acciones anunciadas por la Sección 22 en el marco de la aparente reconstitución de la APPO, respecto a “la creación de una red de medios”. Esa red de medios tendría que ver con la articulación de varias estaciones radiofónicas de las comunidades del interior del Estado, y quizá hasta de las instaladas en la zona conurbada a la capital oaxaqueña.

Y quién sabe si en las condiciones actuales, los mismos operadores de esas estaciones estén dispuestos a ofrecerle apoyo a la Sección 22, en un movimiento que sólo involucra sus intereses al tratar de defender sus posiciones en el IEEPO. Pues hoy muchas de esas estaciones se encuentran en medio de un largo y complejo proceso para la obtención de permisos de transmisión por parte de la autoridad federal en materia de telecomunicaciones; y las que no están intentando regularizarse, han evitado involucrarse en conflictos para no darle motivos a la PGR para la requisa de sus instalaciones y equipos.

¿QUIÉNES SON LOS

ADVERSARIOS DE GABINO CUÉ?

Es una pregunta que, con seriedad, tendrían que hacerse los maestros al repensar la construcción de una nueva APPO. Gabino Cué, es cierto, tiene muchos adversarios luego de cinco años de gobierno. Pero la parte fina que el magisterio parece no ver es que muchos de esos detractores, el Gobernador los ha venido forjando justamente por su resistencia a dar por terminados los pactos políticos con los grupos que lo ayudaron a allanar su ruta rumbo a la gubernatura.

Es público y notorio que una de las alianzas que más le generaba costos políticos al régimen gobernante, era justamente la que mantuvo durante cinco largos años con el magisterio, a cambio de nada. En estas condiciones, es lamentable que hoy en día la CNTE repudie de la forma que hemos visto, a un gobierno que estuvo dispuesto siempre a darle todo y que no recibió ningún beneficio a cambio.

La alianza con el magisterio, al gobernador Cué nunca le reportó un superávit en términos políticos. Y eso, de hecho, opacó siempre la relación de claroscuros que su gobierno ha mantenido con las demás organizaciones sociales que, en la sombra creada por el propio magisterio, se han dedicado como nunca a explotar la industria del chantaje.

EL DINERO HABLARÁ…

Al final, los recursos económicos provenientes del presupuesto público son los que determinarán las alianzas que pueda tener la Sección 22 para este nuevo intento de reconstitución de la APPO. ¿Quiénes serán sus aliados? Todos aquellos a los que el gobierno no los haya incluido en sus “inversiones sociales”. Será, de nuevo, una medición de fuerzas y de intereses, y no una lucha por la democracia y por “el pueblo de Oaxaca”, como deliberadamente el magisterio ha intentado presentarla para involucrar a los incautos que quieran intervenir en esta nueva aventura.

En puerta, la requisa de la educación pública en Oaxaca

Gabino-Cué-Monteagudo+ Cué: si la S22 no inicia ciclo escolar, habrá despidos y reemplazos.


Si el anuncio de la extinción del IEEPO magisterial fue abrupto y sorpresivo, la advertencia sobre el arranque del próximo ciclo escolar en Oaxaca se está enviando un mes antes para que los trabajadores de la educación tomen sus propias decisiones. El gobernador Gabino Cué Monteagudo advirtió el fin de semana que si hay profesores oaxaqueños que decidan no iniciar el ciclo escolar el próximo 24 de agosto, habrá despidos y reemplazos con docentes de otras entidades.

En efecto, esta es una clara advertencia sobre la posible segunda utilización del remedio que la administración federal anterior aplicó con los trabajadores del SME, al extinguir la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, en octubre de 2009. Sólo que a diferencia de aquel anuncio, lo que hoy sostiene el Gobernador del Estado —y reforzado ayer en entrevistas radiofónicas ofrecidas en la capital de la República por el titular de la SEP, Emilio Chuayffet— es parte de una estrategia que ahora los trabajadores de la educación en Oaxaca deben sopesar perfectamente, para no terminar enredados en este tiro envenenado que les están lanzando desde los dos niveles de gobierno involucrados en la refundación del IEEPO.

¿De qué hablamos? De que esta parece ser una versión “tropicalizada” de la extinción de la Compañía de Luz y Fuerza, en 2009. En aquel tiempo, el presidente Felipe Calderón tomó la decisión de no continuar negociando con el Sindicato Mexicano de Electricistas, debido a que éste representaba una carga económica por demás onerosa para el presupuesto federal, a través de la compañía encargada de administrar el suministro de energía eléctrica a varias entidades de la región centro del país. El presidente Calderón emitió un decreto de extinción de la Compañía de Luz, generando una división entre los trabajadores a través del ofrecimiento de un atractivo plan de retiro, y de una eventual recontratación en la Comisión Federal de Electricidad.

¿Qué ocurrió? Que de los 44 mil trabajadores que tenía la Compañía, 16 mil se resistieron a aceptar cualquier forma de liquidación y/o recontratación en la Comisión Federal de Electricidad; pero cuatro años después (en octubre de 2013), el propio dirigente del SME, Martín Esparza Flores, firmó un acuerdo con la Secretaría de Gobernación para que sólo mil 400 de esos 16 mil fueran beneficiados con una pensión vitalicia de alrededor de 15 mil pesos mensuales. A los demás, les prometió la creación de una sociedad cooperativa nutrida con fondos sindicales para incursionar en la industria generadora de energía eléctrica, que hasta ahora no ha ocurrido.

¿Cuál es la lección en todo esto? Que ni siquiera en un movimiento tan cohesionado como el de los electricistas, hubo cohesión y resistencia cuando de lo que se involucró fue la relación laboral y los ingresos económicos, aún en el complejo panorama de la extinción de 44 mil fuentes de trabajo al mismo tiempo.

Para no perder operatividad, el gobierno federal diseñó la sustitución de los trabajadores de Luz y Fuerza por los de la Comisión Federal de Electricidad; y finalmente un porcentaje importante de trabajadores de la compañía extinta optó por la liquidación —que por el decreto de extinción de CLyFC era muy superior a lo establecido en las leyes laborales— y por considerar su recontratación en CFE (que abrió unas 10 mil nuevas plazas, ex profeso para quienes quisieran reincorporarse), frente a un número reducido que optó por la resistencia, y que terminó también aceptando una liquidación cuatro años después a través de un pacto político.

EL GARLITO

Frente al anuncio de la extinción del IEEPO dominado por integrantes del magisterio, la Sección 22 estableció como su moneda de cambio para negociar con el gobierno, el amague de no arrancar el ciclo escolar 2015-2016, que inicia el próximo 24 de agosto. Frente a esto vino el anuncio del Gobernador del Estado, de que cada profesor que no inicie el ciclo será sometido a las sanciones establecidas en la reforma educativa (es decir, al despido luego que acumule tres faltas en un periodo de treinta días) y sustituido por profesores de otras entidades de la República.

Es posible que haya muchos que quieran ver si el anuncio del Gobernador es real, e intenten apoyar a la Sección 22. Finalmente, lo que va a terminar pasando es que cuando vean que la sustitución de profesores esté ocurriendo, y que se inicien los procedimientos sancionadores, habrá muchos que regresen a las aulas.

¿Quiénes se van a resistir acompañando a la dirigencia de la CNTE? Quienes de por sí no tienen asignada una plaza de trabajo y fungen como “comisionados” a tareas sindicales. El gobierno federal tiene particular interés en ubicar a esos trabajadores que cobran sin trabajar, para ir por ellos de la forma que sea posible: ya sea regresándolos a que realicen alguna actividad productiva dentro del sector, o cesándolos.

Por ese solo hecho, los trabajadores de la educación ahora tienen la posibilidad de continuar dando una lucha civilizada e inteligente, buscando las formas de no exhibir a sus fuerzas de base para las movilizaciones, y resistiendo a los anuncios hechos por el Mandatario. No extrañaría que optaran por agredir a los profesores sustitutos, por tomar centros educativos o intentar resistir de varias formas. La diferencia entre una lucha irracional y una estratégica, radicará en qué mecanismo utilicen para protestar y resistirse sin poner en peligro sus plazas de trabajo. Si hacen lo primero, irán directo al fracaso; si hacen lo segundo tendrán amplias posibilidades de al menos generar un margen de negociación.

En la experiencia con Luz y Fuerza, también hubo resistencia; hubo también agresiones violentas a los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad que sustituyeron a los de Luz y Fuerza; hubo sabotaje y hasta hostigamiento. Pero al final no lograron revertir la decisión tomada por el gobierno de sustituir a quienes intentaran esas prácticas.

Al final, quizá por eso el anuncio se está haciendo con tanta antelación: para que nadie se diga sorprendido, pues de lo que se trata es de tomar el control del IEEPO, y no que los profesores pierdan su trabajo.

EL DENUESTO

El gobierno federal insiste en seguir desgastando a Rubén Núñez, como si de verdad él fuera el líder del magisterio oaxaqueño, a través de la filtración de grabaciones telefónicas y su estratosférico salario. No entienden que la verdadera victoria estará en no ceder en el control del IEEPO frente a la Sección 22.

Irrelevante señalar quién benefició a S22: siempre hubo corresponsabilidad

Seccion 22

+ La CNTE creció por la mezquindad y cálculos de ambos niveles de gobierno


Está a punto de cumplir una semana el anuncio de la refundación del IEEPO, y en diversos círculos no terminan de hacer el recuento de quién fue el responsable de haberle dado tanto poder y canonjías a la Sección 22 en Oaxaca. Más allá de los nombres, las épocas y el grado de responsabilidad que hubo, lo que queda es el hecho de que fue la corresponsabilidad —y la irresponsabilidad— de los dos ámbitos de gobierno —estatal y federal— lo que en veintitrés años formó y alimentó a este monstruo político, al que finalmente parecen haber descabezado el martes pasado con la extinción del llamado “viejo IEEPO”.

En efecto, en Oaxaca y en la capital del país han corrido ríos de tinta en preguntas y respuestas relacionadas con qué gobernador, y en qué contexto, se creó el IEEPO para entregárselo a la Sección 22 del SNTE. En esa búsqueda de responsables han abundado los nombres de los tres últimos ex gobernadores de Oaxaca, dos Presidentes de la República, varios ex titulares de la SEP, y un sinnúmero de circunstancias.

Dependiendo del interés, se ha dicho que el responsable es uno u otro, y lo mismo ha pasado cuando se intenta ubicar a un ámbito de gobierno en específico como el responsable de haber alimentado a la Sección 22 hasta los niveles actuales. Evidentemente, no hay un solo nombre de autoridad estatal o federal con atribuciones relacionadas, que en estas últimas dos décadas pueda excluirse de algún tipo de responsabilidad. Por eso, es evidente que el repaso de nombres y circunstancias es útil para ubicar el contexto pero en la actualidad ya no para depositar en él, o ellos, la responsabilidad por la medusa en que se convirtió el IEEPO en manos del magisterio.

¿Qué queda? Que hoy en día lo que vale la pena remarcar, en el ánimo ya no de revisar el pasado —y alimentar la ferocidad de la búsqueda de responsables— sino de prever las soluciones de fondo, es que en esta larga historia de corrupción, complicidades y excesos, hubo siempre corresponsabilidad e irresponsabilidad en el manejo del sector educativo entre los gobiernos estatal y federal.

Pues aunque las responsabilidades institucionales y las atribuciones legales se repartieron de distintos modos a lo largo de los años, es evidente que por mezquindad y la búsqueda de intereses de corto plazo, fue que, entre los propios niveles de gobierno, se desentendieron del problema, o lo manejaron de tal manera que lo que alimentaban era una bomba de tiempo que explotó desde el 2006 pero que hasta ahora se vieron en la necesidad de resolver de fondo.

¿Qué pasa? Que en todos estos años, el gobierno federal se lavó las manos diciendo que en virtud del convenio de descentralización del sector educativo, el responsable de lidiar con la situación política de los trabajadores de la educación, era el gobierno estatal. Durante años, la Federación se hizo la desentendida frente a las decisiones tomadas por al menos tres Gobernadores de Oaxaca, en el sentido de ensanchar las prestaciones económicas de los trabajadores de la educación, sus privilegios y su injerencia en el manejo institucional de la educación.

A lo largo de dos décadas, al gobierno federal no le importó que su par de Oaxaca (el gobierno estatal) se comprometiera con los salarios y prestaciones de los maestros, sobrepasando su capacidad financiera y hasta de costear endeudamiento; durante años, al gobierno federal no le importó que un sindicato magisterial creciente en número y fuerza en Oaxaca, pusiera de rodillas al gobierno estatal, y visto el problema ya no como un tema educativo sino de gobernabilidad, obligara al gobierno estatal a continuar pactando privilegios desproporcionados.

¿Cuándo le interesó? Muchos, muchos años después, cuando el conflicto magisterial en Oaxaca escaló al nivel de la violencia, y entonces el ya agonizante gobierno del presidente Vicente Fox “descubrió” que en Oaxaca había un grave problema con el manejo político de la educación. ¿Su solución? Lo resolvió agravándolo: de nuevo, cayó en la zona de confort magisterial apaciguándolo —según— al volverles a dar todo.

UN LARGO CONFLICTO

En 2006, el entonces gobernador Ulises Ruiz intentó tomar una medida similar a la tomada la semana pasada por el gobernador Gabino Cué: reformar el IEEPO. Sólo que a diferencia de ahora, intentó hacerlo con el magisterio ya alebrestado por el desalojo del 14 de junio; y trató de consolidar la medida ya con la carga del descrédito por la absurda decisión de haberles enderezado a la fuerza pública sin tener certeza de que podría contener al magisterio.

Hubo un acuerdo general para sacar, en ese año, a la estructura de la Sección 22 incrustada en las posiciones de mando en el Instituto. Pero paradójicamente, quien regresó a los maestros a su posición de autoridad fue nada menos que la Secretaría de Gobernación, que para apagar el conflicto dobló a su par de Oaxaca y pactó con el magisterio la paz de Oaxaca a cambio de la continuidad del reinado sindical en el instituto educativo, con todas las implicaciones que eso tenía.

Pasado eso, de nuevo al gobierno federal no le importó el problema magisterial. Volvió a verlo como un tema local, en una entidad que —para ellos— no era importante. Y mientras eso pasaba, en Oaxaca hubo también gran irresponsabilidad y enormes omisiones en la contención del problema educativo. El propio gobierno actual no se puede apartar del hecho de que llegó al poder de la mano del magisterio, pero en un contexto en el que la Sección 22 ya tenía casi veinte años dominando por completo el sector educativo, y la cuestión de gobernabilidad que éste traía aparejado.

Al final, vale más la pena apostar porque los dos ámbitos de gobierno aprendan del pasado, y no porque se pongan a ver quién fue el culpable de lo que ya pasó. Finalmente, fueron ambos. Lo que Oaxaca y la educación necesitan es a dos ámbitos de gobierno comprometidos con su función y verdaderamente dispuestos a replantear el manejo político y técnico de la educación, para no dejar latente la tentación de revivir el pasado.

¿Y RUBÉN NÚÑEZ?

En las últimas movilizaciones del magisterio, no se vio al dirigente Rubén Núñez. ¿Estará escondido, temiendo que le hagan efectiva las órdenes de aprehensión que dicen que existen en su contra? ¿O está preparando una despedida similar a que tuvo Enrique Rueda Pacheco hace algunos años, cuando fue acusado de traidor por parte de su propio gremio?

@ortizromeroc


Está a punto de cumplir una semana el anuncio de la refundación del IEEPO, y en diversos círculos no terminan de hacer el recuento de quién fue el responsable de haberle dado tanto poder y canonjías a la Sección 22 en Oaxaca. Más allá de los nombres, las épocas y el grado de responsabilidad que hubo, lo que queda es el hecho de que fue la corresponsabilidad —y la irresponsabilidad— de los dos ámbitos de gobierno —estatal y federal— lo que en veintitrés años formó y alimentó a este monstruo político, al que finalmente parecen haber descabezado el martes pasado con la extinción del llamado “viejo IEEPO”.

En efecto, en Oaxaca y en la capital del país han corrido ríos de tinta en preguntas y respuestas relacionadas con qué gobernador, y en qué contexto, se creó el IEEPO para entregárselo a la Sección 22 del SNTE. En esa búsqueda de responsables han abundado los nombres de los tres últimos ex gobernadores de Oaxaca, dos Presidentes de la República, varios ex titulares de la SEP, y un sinnúmero de circunstancias.

Dependiendo del interés, se ha dicho que el responsable es uno u otro, y lo mismo ha pasado cuando se intenta ubicar a un ámbito de gobierno en específico como el responsable de haber alimentado a la Sección 22 hasta los niveles actuales. Evidentemente, no hay un solo nombre de autoridad estatal o federal con atribuciones relacionadas, que en estas últimas dos décadas pueda excluirse de algún tipo de responsabilidad. Por eso, es evidente que el repaso de nombres y circunstancias es útil para ubicar el contexto pero en la actualidad ya no para depositar en él, o ellos, la responsabilidad por la medusa en que se convirtió el IEEPO en manos del magisterio.

¿Qué queda? Que hoy en día lo que vale la pena remarcar, en el ánimo ya no de revisar el pasado —y alimentar la ferocidad de la búsqueda de responsables— sino de prever las soluciones de fondo, es que en esta larga historia de corrupción, complicidades y excesos, hubo siempre corresponsabilidad e irresponsabilidad en el manejo del sector educativo entre los gobiernos estatal y federal.

Pues aunque las responsabilidades institucionales y las atribuciones legales se repartieron de distintos modos a lo largo de los años, es evidente que por mezquindad y la búsqueda de intereses de corto plazo, fue que, entre los propios niveles de gobierno, se desentendieron del problema, o lo manejaron de tal manera que lo que alimentaban era una bomba de tiempo que explotó desde el 2006 pero que hasta ahora se vieron en la necesidad de resolver de fondo.

¿Qué pasa? Que en todos estos años, el gobierno federal se lavó las manos diciendo que en virtud del convenio de descentralización del sector educativo, el responsable de lidiar con la situación política de los trabajadores de la educación, era el gobierno estatal. Durante años, la Federación se hizo la desentendida frente a las decisiones tomadas por al menos tres Gobernadores de Oaxaca, en el sentido de ensanchar las prestaciones económicas de los trabajadores de la educación, sus privilegios y su injerencia en el manejo institucional de la educación.

A lo largo de dos décadas, al gobierno federal no le importó que su par de Oaxaca (el gobierno estatal) se comprometiera con los salarios y prestaciones de los maestros, sobrepasando su capacidad financiera y hasta de costear endeudamiento; durante años, al gobierno federal no le importó que un sindicato magisterial creciente en número y fuerza en Oaxaca, pusiera de rodillas al gobierno estatal, y visto el problema ya no como un tema educativo sino de gobernabilidad, obligara al gobierno estatal a continuar pactando privilegios desproporcionados.

¿Cuándo le interesó? Muchos, muchos años después, cuando el conflicto magisterial en Oaxaca escaló al nivel de la violencia, y entonces el ya agonizante gobierno del presidente Vicente Fox “descubrió” que en Oaxaca había un grave problema con el manejo político de la educación. ¿Su solución? Lo resolvió agravándolo: de nuevo, cayó en la zona de confort magisterial apaciguándolo —según— al volverles a dar todo.

UN LARGO CONFLICTO

En 2006, el entonces gobernador Ulises Ruiz intentó tomar una medida similar a la tomada la semana pasada por el gobernador Gabino Cué: reformar el IEEPO. Sólo que a diferencia de ahora, intentó hacerlo con el magisterio ya alebrestado por el desalojo del 14 de junio; y trató de consolidar la medida ya con la carga del descrédito por la absurda decisión de haberles enderezado a la fuerza pública sin tener certeza de que podría contener al magisterio.

Hubo un acuerdo general para sacar, en ese año, a la estructura de la Sección 22 incrustada en las posiciones de mando en el Instituto. Pero paradójicamente, quien regresó a los maestros a su posición de autoridad fue nada menos que la Secretaría de Gobernación, que para apagar el conflicto dobló a su par de Oaxaca y pactó con el magisterio la paz de Oaxaca a cambio de la continuidad del reinado sindical en el instituto educativo, con todas las implicaciones que eso tenía.

Pasado eso, de nuevo al gobierno federal no le importó el problema magisterial. Volvió a verlo como un tema local, en una entidad que —para ellos— no era importante. Y mientras eso pasaba, en Oaxaca hubo también gran irresponsabilidad y enormes omisiones en la contención del problema educativo. El propio gobierno actual no se puede apartar del hecho de que llegó al poder de la mano del magisterio, pero en un contexto en el que la Sección 22 ya tenía casi veinte años dominando por completo el sector educativo, y la cuestión de gobernabilidad que éste traía aparejado.

Al final, vale más la pena apostar porque los dos ámbitos de gobierno aprendan del pasado, y no porque se pongan a ver quién fue el culpable de lo que ya pasó. Finalmente, fueron ambos. Lo que Oaxaca y la educación necesitan es a dos ámbitos de gobierno comprometidos con su función y verdaderamente dispuestos a replantear el manejo político y técnico de la educación, para no dejar latente la tentación de revivir el pasado.

¿Y RUBÉN NÚÑEZ?

En las últimas movilizaciones del magisterio, no se vio al dirigente Rubén Núñez. ¿Estará escondido, temiendo que le hagan efectiva las órdenes de aprehensión que dicen que existen en su contra? ¿O está preparando una despedida similar a que tuvo Enrique Rueda Pacheco hace algunos años, cuando fue acusado de traidor por parte de su propio gremio?

@ortizromeroc

La Sección 22 debe explicar para qué pide cooperaciones

Guelaguetza Popular

+ ¿Quién financia, por ejemplo, la Guelaguetza magisterial?


Uno de los principales resolutivos de la Asamblea Estatal de la Sección 22 del pasado miércoles, fue el de establecer una cooperación de veinte pesos semanales para cada profesor agremiado a su organización. El argumento para validar dicha determinación fue la inmovilización de las cuentas bancarias de la gremial por parte de la Secretaría de Hacienda, en el marco de la expulsión de toda la estructura sindical incrustada en el antiguo IEEPO. ¿Para qué, y a quién rinde cuentas, la Sección 22 por los recursos que por distintas cuestiones pide a sus agremiados?

En efecto, no es nueva ni única la cooperación exigida por el Comité Ejecutivo Seccional a todos sus agremiados. Reiteradamente, la dirigencia magisterial exige a los trabajadores de la educación cuotas supuestamente voluntarias para financiar actividades concretas. Una de esas actividades es la llamada Guelaguetza Popular, que desde 2006 ha organizado la dirigencia magisterial con el aval y la labor de los trabajadores, pero también con apoyos gubernamentales. Fuera de ese hecho, la gremial solicita aportaciones a los trabajadores, que no impactan en una cuestión de solidaridad en el momento de las movilizaciones y las acciones de protesta.

Pues resulta que la propia Sección 22 reconoció que la principal cuenta congelada fue una del Banco Santander, en la cual el Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, le deposita a la dirigencia magisterial en Oaxaca, parte de los recursos provenientes de las cuotas sindicales que el patrón (es decir, el IEEPO) le retiene a cada uno de los trabajadores agremiados en la Sección 22. Se entiende, pues, que una parte de esos recursos se queda en el CEN, y otra es “regresada” a los comités seccionales para que éstos puedan financiar sus actividades. Hasta ahí no hay mayor duda.

El problema surge cuando esto se utiliza como justificación para la imposición de una cuota semanal de veinte pesos a cada trabajador, dizque para financiar las movilizaciones y las jornadas de lucha que vienen. Utilizando aritmética básica, se puede concluir que si cada trabajador (son 81 mil, aproximadamente) cumple con su cuota, entonces la dirigencia magisterial tendría una suma superior al millón 600 mil pesos semanales sólo por ese concepto. La pregunta es, ¿para qué va a utilizar esos recursos?

Podría entenderse que, en alguna medida, sirve para costear los traslados y los gastos que genera la manutención de algunos de los dirigentes magisteriales cuando se trasladan y pernoctan en la capital del país, mientras negocian con instancias federales. Ya hace algunas semanas se dio a conocer en redes sociales, una imagen del secretario General de la Sección 22, Rubén Núñez Ginez, mientras viajaba —según— en la zona de primera clase en un vuelo comercial que iba de la capital de Oaxaca hacia la Ciudad de México.

Sin embargo, aún considerando que verdaderamente algunos —o todos— los integrantes del Comité Seccional (son más de 150, y no todos tienen necesidad de trasladarse o permanecer en la capital del país, y mucho menos de forma continua o permanente) costearan sus viajes con esos recursos, de todos modos no se alcanza a justificar la posible recaudación de una suma de dinero de tal magnitud para ser utilizada, y mucho menos justificada, en esas actividades, subrayando el hecho de que fue impuesta semanalmente.

De hecho, en el gremio magisterial es bien sabido que el Comité Seccional no paga la movilización de sus trabajadores. Los trabajadores de la educación, a través de sus delegaciones y estructuras regionales, tiene desde hace años un esquema perfectamente armado en el que las movilizaciones siempre son financiadas por ellos mismos.

El esquema más exitoso para eso, radica en que no todos los trabajadores se movilicen: lo hace un porcentaje de ellos, y quienes no acuden a las marchas recibían su constancia de participación sindical a través de las cooperaciones económicas o en especie que realiza para que viajen, coman y tengan dónde dormir, los profesores que sí asisten a las marchas, plantones o movilizaciones en Oaxaca o la capital del país. Incluso, cuando se decretan las movilizaciones masivas, son los mismos trabajadores los que se organizan para viajar en grupos. Sólo bastaría ver la alta incidencia de accidentes carreteros que hay entre profesores de la Sección 22, en el marco de sus movilizaciones y acciones de lucha… que no paga la dirigencia magisterial.

¿QUIÉN PAGA LA

GUELAGUETZA MAGISTERIAL?

Para la realización de la Guelaguetza magisterial —que ya es algo así como una “tradición” dentro de la Sección 22, que nació al calor de la revuelta magisterial de 2006— el magisterio estableció desde el inicio que cada trabajador debía dar una cooperación de 10 pesos. Esto, porque la dirigencia magisterial aseguraba que era una actividad autofinanciada que demostraba su disciplina y capacidad de organización. Lo que nunca dejó claro la 22 es si realmente recibía algún tipo de apoyo por parte del gobierno estatal.

Durante la administración del gobernador Ulises Ruiz casi de inmediato quedó claro que sí. Luego del conflicto magisterial, el gobierno estatal no sólo le facilitó infraestructura y medios para la realización de su Guelaguetza alternativa, sino que incluso les daba insumos por los que ellos se supone que debían pagar. Así, por ejemplo, durante varios años el gobierno estatal pagó todo lo relacionado con el alquiler de estructuras, lonas, sillas, mamparas y templetes utilizados para su presentación. Hubo una ocasión en la que incluso les facilitó el acceso al Auditorio Guelaguetza para cumplirles su capricho de hacer su presentación en el mismo recinto donde se realiza la llamada Guelaguetza oficial.

¿Qué apoyos recibe ahora para esa actividad, para la que exige cooperación a sus agremiados? Esta administración ha sido mucho más cuidadosa en dejar ver si les presta algún tipo de ayuda. Y dado el nivel de connivencia habido hasta hace menos de una semana entre la dirigencia magisterial y el Gobierno del Estado, no sería extraño que esas “facilidades” —que le ahorrarían dinero a los organizadores, cuyo destino nunca ha sido dado a conocer— continuaran, con la oscuridad sobre el destino de los recursos recabados entre los propios trabajadores dizque para financiar esas actividades.

DEMASIADO PREOCUPADOS

La Sección 22 no renta edificios, ni paga salarios. ¿Para qué quiere más de un millón y medio de pesos semanal?

En el discurso, la 22 demuestra haber perdido rumbo y defensa

IEEPO

+ La dirigencia de Sección 22 se derrota antes de salir a protestar


El despliegue policiaco y militar realizado en Oaxaca en el marco del anuncio de la extinción del IEEPO, es exponencialmente mayor al realizado por el gobierno federal cuando en 2006 decidió intervenir en la capital para restablecer el orden público, perdido por la revuelta magisterial. La razón, radicó en la posibilidad de un virulento alzamiento magisterial, ante el anuncio hecho por el Gobernador del Estado. No ocurrió. Y llama la atención que lejos de parecer un repliegue táctico, lo que se ve es que la 22 no logra articular la defensa y, al menos en el discurso, está asumiendo una actitud de derrota.

En efecto, el martes Oaxaca se estremeció con el anuncio hecho por el gobernador Gabino Cué, y respaldado por el gobierno federal, de declarar extinto el IEEPO. Lo trascendente del anuncio no era en sí la desaparición del Instituto —porque, de hecho, se creó un “IEEPO espejo” pero ya sin la intervención magisterial— sino el hecho de que se cortarían las fuentes de control de la dirigencia seccional sobre las bases magisteriales.

Se preveía que el magisterio tardara algunas horas en articularse —porque se encuentran en periodo vacacional—; pero había dudas sobre la magnitud de la réplica hecha al anuncio del Gobernador. La respuesta no ocurrió más que con una tenue declaración del dirigente Rubén Núñez Ginez. Pero técnicamente, el mismo martes el magisterio se dejó ver desarticulado, y en una posición más de excusa sobre su inacción que de planeación de la defensa de sus intereses, frente a un gobierno que por primera vez logró tomar la delantera.

¿De qué hablamos? De que los señalamientos de Núñez, en el sentido de que la extinción del IEEPO era una afrenta y de que defenderían las posiciones que les quitaron en el IEEPO “porque les pertenecen”, no vinieron acompañados de una sola acción. De hecho, lo más trascendente que pudieron hacer fue cerrar las dos calles que rodean al edificio central de la Sección 22. Pero dos días después no han podido superar la reunión urgente a la que convocaron, y las quejas sobre las acciones que tomó el gobierno en su contra.

Esa es una posición de justificación y de derrota que, además, carece de fundamentos reales. Ayer, por ejemplo, Mohamed Otaqui Toledo, vocero de la Sección 22, denunció que las cuentas bancarias de la sección 22, en las que el Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) deposita una parte de las cuotas sindicales que se les retiene a todos los maestros, habían sido congeladas. “Se trata de cuentas en el banco Santander y que desde ayer (martes) los profesores no pueden retirar dinero”. En ese mismo sentido, hubo otra declaración, del secretario de Prensa y Propaganda de la Sección 22, Benito Vásquez, quien acusó que se trata de un “golpe del gobierno” para acorralarlos y quitarles todo el financiamiento y no puedan realizar protestas.

Ambas declaraciones, leídas en el mismo contexto e incluso aisladamente, sólo dejan ver una cosa: que la Sección 22 está intentando, primero, justificar su incapacidad de accionar de manera “contundente” (usando sus mismas palabras) frente a un anuncio tan trascendente como el de la desaparición de su principal espacio de poder; y segundo, la Sección 22 está particularmente preocupada por sus fuentes de financiamiento internas, cuando es de todos conocido que no ocupa esas fuentes de financiamiento para acciones como la movilización de sus bases.

Es de todos conocidos, que el magisterio oaxaqueño está acostumbrado a realizar una autofinanciación de las movilizaciones, a través de cuotas establecidas y cubiertas por ellos mismos para costear viajes, campamentos, plantones y marchas en cualquier parte del país.

De hecho, fue así como los maestros “descubrieron” pequeñas fuentes de financiamiento que luego se convirtieron en lucrativos negocios, como el del llamado “ADO magisterial”: vieron que costear sus viajes rentando autobuses completos era muy barato. Luego, pasaron de cobrar cuotas exactas para el pago del transporte, a establecer tarifas entre ellos mismos ya con una ganancia marginal para quien organizaba los viajes. Y después la renta de autobuses pasó de ser para maestros al público en general. En todo eso, es posible que la dirigencia tuviera alguna ganancia o “comisión” por permitir ese negocio. Pero entre los propios maestros es bien sabido que la dirigencia seccional nunca puso un solo peso de las cuotas para financiar viajes, movilizaciones o plantones.

Eso refuerza la idea de que, en la búsqueda de justificaciones, el magisterio reitera lo abrumado que se encuentra, y deja ver su derrota.

CAMBIO DE DISCURSO

En los últimos dos días, a Moisés Robles Cruz, el ratificado director del llamado “nuevo IEEPO”, le han cuestionado mucho su falta de perfil profesional y experiencia en el manejo educativo. Tienen razón quienes lo critican. Y lo más probable, y hasta deseable, es que Robles sea sólo un “director de transición” que únicamente conduzca al instituto por el periodo de estabilización y reordenamiento por el que debe pasar, y llegado el momento le ceda la Dirección a un verdadero experto en temas y manejo educativo, como se supone que ocurriría si es que se llevan a cabo los ofrecimientos hechos ante el anuncio de la creación de un Instituto al margen de la política sindical.

No obstante, de entrada también llama la atención ese cambio de discurso, de la sumisión a la altivez, que no creeríamos ver del Director del IEEPO. En sus primeras entrevistas como director del nuevo Instituto, Robles convocó a los maestros de la CNTE a expresar sus inconformidades en una mesa de diálogo y no en las calles, ya que la nueva etapa del IEEPO no pone en riesgo sus derechos. “No hay pleito con los maestros, los maestros deben estar donde está su misión histórica, en las aulas”, afirmó.

“El llamado es primero para decirle a los profesores y al personal administrativo que desde luego no pierden sus derechos, sus derechos están reconocidos. Y según Milenio, sobre el llamado de la sección 22 a movilizarse contra la reestructuración del IEEPO, Robles dijo: “yo respeto a Rubén Núñez, exijo ese mismo respeto” (…) “Yo voy a seguir platicando con ellos, voy a seguir dialogando” (…) “no lo digan en la calle [sus inconformidades], nos lo pueden decir de manera ordenada”.

AMLO, OPORTUNISTA

López Obrador quiere en Oaxaca un “IEEPO legítimo” de la mano de la Sección 22… al servicio de Morena. ¡Vaya oportunismo!

Desaparecer el IEEPO: el golpe de muerte que necesitaba la 22

IEEEPO

+ Extinguir IEEPO pega en el feroz control disciplinario de CNTE


Aunque pareciera que el inusitado respaldo federal al gobierno estatal para emprender la extinción del IEEPO responde a una estrategia apologética luego de la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán, la toma de esta decisión es trascendental para la vida pública de Oaxaca. Con la desaparición del IEEPO se acaba la feroz disciplina con la que la Sección 22 del SNTE manejaba a sus agremiados, y ahora lo que es indispensable que ocurra es, primero, que el gobierno federal implemente correctamente la toma de control de la educación en la entidad; y segundo, que —ahora sí— haga conciencia en las bases magisteriales, de que la disciplina impuesta por la 22 se quedó ya sin elementos coactivos.
En efecto, La mañana de este martes, el gobernador Gabino Cué anunció la emisión de un decreto por el que se crea un nuevo instituto educativo en Oaxaca. Con esa decisión, dijo, desaparece el IEEPO para dar paso a un nuevo organismo dotado de autonomía de gestión. Vamos a crear un nuevo Instituto como organismo descentralizado de la Administración Pública Estatal, con personalidad jurídica, patrimonio propio y autonomía de gestión, dijo.
“Su misión será garantizar la aplicación plena de los principios educativos consagrados en los Artículos 3ro. y 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley General de Educación, así como dar real cauce al proceso de implementación de la Reforma Educativa en nuestro estado”, recalcó el Gobernador, en un mensaje transmitido la mañana de ayer en compañía de los titulares de Sedesol, de la SEP y de la vocería de la Presidencia de la República, Rosario Robles, Emilio Chuayffet y Eduardo Sánchez, respectivamente.
Es evidente que, en el plano nacional, el gobierno federal se tardó nueve años en entender que negociar con la CNTE era un error, y que por eso era necesario establecer un nuevo equilibrio de fuerzas en Oaxaca. Desde que ocurrió el conflicto magisterial de 2006, estaba claro que cualquier medida de contención de la fuerza magisterial —tomada por el gobierno estatal o federal, en dos grandes momentos distintos— necesariamente tenía que pasar por la desincorporación de los cuadros directivos impuestos por la Sección 22 en el IEEPO.
Hoy, sin embargo, parece que el gobierno federal se decidió a mostrar dicho respaldo al gobierno de Oaxaca, motivado más por la urgencia de emprender acciones que lo legitimen ante la sociedad, que por tener verdaderamente una convicción sobre el destino de la educación. No debió ser producto de un análisis muy elaborado, el llegar a la conclusión, primero, de que luego de la fuga del Chapo, el Estado mexicano debía demostrar su fuerza mediante alguna decisión contundente; y segundo, que uno de los gremios más desacreditados frente a la sociedad mexicana, y que pasa por un momento de debilidad, es el magisterio oaxaqueño.
Pareciera que, en el plano nacional, la decisión anunciada ayer responde más a ese análisis que a la convicción por el rescate de la educación, y por desmantelar el control político hegemónico que hasta ayer podía ejercer la Sección 22 sobre sus agremiados, y sobre la gobernabilidad, a partir de la disciplina lograda con el control administrativo de la educación en la entidad.

EL IEEPO, PUNTO CLAVE
Quitar del control administrativo del IEEPO a la Sección 22 era una cuestión clave. A través de ese control administrativo, el sindicato magisterial tenía en sus manos a todos los agremiados y podía controlar los premios y castigos según su participación en las actividades sindicales. Al quitarlos de ese control también los quita de la posición de fuerza que tenía la dirigencia, y sus brazos en el IEEPO, sobre las bases magisteriales.
Ahora lo que le falta es que los propios trabajadores de la educación comprendan que si desean seguir participando en las actividades sindicales es por convicción política pero no por coacción salarial ni por la búsqueda de premios o castigos otorgados por el sindicato sobre su salario, sobre sus condiciones o ubicación de trabajo, o sobre sus privilegios económicos. Y es que, como lo apuntamos en otros momentos (Ver Al Margen 11.02.2015), el problema es que la gran mayoría de los profesores se encuentra en una situación de no saber que no saben, ni sobre su verdadero estatus ante la reforma educativa, y tampoco sobre la situación en la que quedan ante la desaparición del IEEPO.
Pues en lo que toca a la reforma educativa, resulta que como desconocen por completo el nuevo entramado institucional relacionado con la educación, también ignoran que esa nueva estructura fue hecha para quitarle poder no a los maestros, sino al sindicato, y que por eso (al menos en el papel) la Sección 22 ya no tendría forma de continuar obligando a sus agremiados a asistir a las extenuantes y riesgosas jornadas de lucha, a cambio de premiarlos o perjudicarlos en su salario o condiciones de trabajo.
Esa ha sido la base de la disciplina, por la que la dirigencia de la Sección 22 tanto lucha por mantener. En el caso de Oaxaca, tuvieron totalmente dominado el IEEPO, que hasta ayer no había hecho un solo cambio para modificar el estado de cosas que privilegiaba al control que ejerce el sindicato sobre sus agremiados. Y durante todo este tiempo, el Sindicato le ocultó —porque así le convenía— a sus agremiados que ellos ya no tendrían ninguna necesidad de continuar en los plantones, paros, marchas y demás, si no era su convicción hacerlo.
Eso lo hizo la Sección 22 con el silencio y el ocultamiento cómplice del IEEPO, porque ambos eran parte de la misma estructura política. Ese silencio, no beneficiaba a nadie más que a la dirigencia magisterial, voraz, que estuvo a punto de conseguir la capitulación del Estado y el perdón absoluto de manos de sus supuestos verdugos, por lo que les habían quitado con la ley en la mano.

NO MÁS CONTROL
Hoy eso es primordial: que el gobierno le abra la puerta a cada trabajador de la educación para decida qué hacer. Muchos van a optar por continuar la lucha sindical de la mano de la Sección 22, pero habrá otros muchos que cuando reparen en el hecho de que ya no hay más coacción ni “estímulos” para que participen en la lucha sindical, decidirán volver a clases. Lo más trascendente es que con la extinción del IEEPO se disuelve también el monismo sindical que controló a los maestros, que hoy seguramente ya no recuerdan lo que es acudir voluntariamente a una acción sindical.
@ortizromeroc

Es inadmisible que sigan desnaturalizando la Guelaguetza

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+ Fiesta no debe ser monopolio de “comité de autenticidad”


Los oaxaqueños no debíamos dejarnos embriagar por la fiesta de la Guelaguetza, y más bien estamos obligados a no dejar de verla desde un sentido crítico. Sólo así podríamos entender a cabalidad que el proceso de modificaciones deliberadas por el que ha venido atravesando la Guelaguetza en los últimos años sólo le provoca daños y desnaturalización, y que si el gobierno no tiene en realidad un afán económico entonces debía ser el primero en insistir en que los Lunes del Cerro regresen a su origen.

En efecto, quizá en la última década hemos visto cómo la Guelaguetza se ha venido modificando sustancialmente. Desde la decisión de duplicar el número de representaciones, hasta la decisión —primero cuestionada, pero después avalada por la actual administración al ver su viabilidad comercial— de modificar el Auditorio Guelaguetza, hacen evidente que la fiesta de los Lunes del Cerro han venido perdiendo la trascendencia y el colorido que las caracterizó en el pasado como expresión cultural auténtica de las comunidades oaxaqueñas, para convertirla en un conjunto de espectáculos inertes que están hechos para deslumbrar al turista, pero sin respetar la raíz de las tradiciones que ahí se representan.

Hoy en día esa intención comercial está a la vista: desde que se decidió duplicar el número de representaciones de la Guelaguetza, el programa tradicional de los Lunes del Cerro comenzó a sufrir trascendentes modificaciones que han carecido de forma, orden y límites. Lo primero que ocurrió es que como había que cubrir con bailes y muestras de tradiciones las dos representaciones de cada lunes, el Gobierno del Estado y el Comité de Autenticidad —que en los últimos años no ha dado un solo destello de realmente velar por la preservación de las representaciones— comenzaron a relajar los requerimientos para las comunidades que aspiraban a participar en los Lunes del Cerro, y también comenzaron a incluir otro tipo de representaciones ajenas a los bailes, como calendas, mayordomías, bodas y fiestas populares de las comunidades, que hoy son parte de la representación.

Ello ha permitido tener cubiertas las cuatro presentaciones de los Lunes del Cerro, pero sin atender concretamente al criterio inicial de que lo primordial debían ser los bailes y la forma que establecieron los fundadores de esta tradición, hace más de medio siglo. Y los organizadores de la fiesta de los Lunes del Cerro han venido aprovechando año con año la doble bendición que, primero, para ellos constituye el hecho de que como la gran mayoría del turismo nacional y extranjero no tiene mayores antecedentes de lo que ve, de todos modos termina aplaudiendo y reconociendo la representación, que si bien es altiva y colorida, no es lo que debía ocurrir; y segundo, que al final, de todos modos la gran mayoría de los oaxaqueños termina seducido por la magia de la fiesta y por el amor a la tierra, y deja en segundo plano los aspectos negativos, y las desviaciones que ve pero no reconoce ni señala como debería, de los Lunes del Cerro.

Esta situación, al paso del tiempo, está institucionalizando lo que no debería ser de los Lunes del Cerro. Esto porque la reiteración de esas prácticas equivocadas, y de la forma en cómo han venido desnaturalizando la festividad, ha ocurrido sin una oposición firme de la ciudadanía, que lejos de seguir aplaudiendo y aceptando lo que a todas luces se ve que no es correcto, debería exigir el respeto a esta tradición, que si bien no es milenaria (porque tal y como la conocemos data de la década de los treintas del siglo pasado), sí tiene más de ochenta años siendo columna vertebral de la forma en cómo Oaxaca presenta a México y al mundo algunas de las principales tradiciones de sus pueblos originarios.

QUE LA FIESTA

CONTINÚE, PERO BIEN

No se trata de apostar porque los Lunes del Cerro permanezcan inmóviles o sin posibilidad de reconsiderar algunos de sus aspectos. Sin embargo, tampoco se trata de creer que la Guelaguetza es un monopolio del gobierno estatal o del llamado Comité de Autenticidad, y que en aras de mantener los aspectos comerciales terminen tomando decisiones que impactan decididamente en la forma en cómo se desarrolla la representación.

En ese sentido, sería harto lamentable —y esa es la ruta que lleva la fiesta de la Guelaguetza, particularmente desde que se duplicó el número de presentaciones en el Fortín— que los Lunes del Cerro terminara siendo una fiesta para los visitantes, que aparenta ser oaxaqueña, aunque sólo en la medida en que es un producto comercial hecho para quien busca la superficialidad.

Veámoslo sin ambages: hay muchas cosas que aparentan ser oaxaqueñas pero que en realidad están hechas para atrapar la atención del turismo: hay artesanías que sólo aparentan ser oaxaqueñas; mezcal que parece oaxaqueño pero que no lo es; artistas que son oaxaqueños impostores o, en el mejor de los casos, música o comida oaxaqueña que está tan estilizada que sólo por eso pierde todo su sentido y esencia como parte de nuestra tradición.

Al final se trata no de una resistencia al cambio sino a una evolución inteligente y pensada dentro del equilibrio entre lo comercial y la preservación de nuestra cosmovisión y tradiciones. No lo consigue el Comité de Autenticidad al manosear a su antojo la representación de los Lunes del Cerro, como si ellos tuvieran el monopolio de la decisión de qué y cómo ocurre la Guelaguetza. Y en esto el gobierno estatal ha sido permisivo al extremo, e incluso pareciera que —por un falso sentido de interés comercial— hasta estimula la toma de esas decisiones unilaterales que sólo lastiman la fiesta, y socavan el sentido de expresión cultural de los Lunes del Cerro.

No hay oaxaqueño que no agradezca que la fiesta de la Guelaguetza traiga la mayor derrama económica de cada año sobre nuestra entidad. Pero tampoco habrá oaxaqueño consciente que no repruebe que por esos afanes comerciales, estemos lastimando tanto nuestras tradiciones y hasta parezca que estamos matando a nuestra generosa gallina de los huevos de oro.

LO MISMO PERO “ALTERNATIVO”

Y nos seguimos preguntando: ¿Por qué la llamada “Guelaguetza magisterial” no es más que una copia simple de la tradición “oficial? Son de esas cosas inexplicables, que sólo revelan la indolencia de sus organizadores y la falta de compromiso de los profesores por rescatar algunas tradiciones de las comunidades. Abundaremos.

@ortizromeroc

RUBÉN OSIO

Carlos R. Aguilar Jiménez


Convertir las artes plásticas, la habilidad y el arte de pintar en una actividad divertida, atractiva, estética y, especialmente artística, para otorgarle en su sentido abstracto una perspectiva personal y social, es parte de la personalidad del maestro Rubén Osio, artista plástico quien desde hace más de dos décadas plasma su creativa, sugestiva y a veces alucinante imaginación, en tela, papel, madera y toda clase de materiales donde pueda representar lo que su imaginación, entelequias y talento le llevan a plasmar en su obra plástica que ha sido exhibida, presentada y encomiada en galerías, exposiciones, muestras y presentaciones.

Ruben OsioCreativo, original, polifacético y con un estilo que lo distingue esencialmente en el mundo del arte entre de lo que se conoce en el país como “Escuela de Oaxaca”, el maestro Ruben Osio, originario de Huajuapan y avecindado en Oaxaca, afirma que: “Tanto en la vida como en el arte nunca hay pérdidas”, porque lejos de considerarlas quebrantos, piensa son recursos, alternativas o posibilidades que se pueden obtener de lo que, para otros, serían desventajas y así, en cada trazo, pincelada o línea de cada obra que inicia, siempre encuentra infinitas oportunidades artísticas para hacer de cada pintura, con sus colores, perspectivas, figuras, matices, contrastes y fusiones estéticas,  un trabajo artístico único que lo distingue como un maestro de los pinceles, el óleo, la acuarela, los lápices, el grabado e incluso la escultura, como atestigua la enigmática cabeza de metal con casi dos metros de diámetro que luce a la entrada de su taller – estudio ubicado en un cerro cercano a población de Huitzo, lugar donde en sus momentos de inspiración busca aislamiento e intimidad para poder trabajar en paz y tranquilidad, dejando que fluyan libremente los trazos, pinceladas y toda la expresión de su imaginación artística, que actualmente y en función de su reciente producción pictórica, su obra se exhibe este mes en la exposición “MEZCALARTE” de la Galería Arte de Oaxaca ubicada en la primera calle de Murguía, (donde también se encuentra la magnífica obra escultórica de Judith Ruiz) y que también se puede apreciar en distintas plazas y colecciones privadas del estado, país y extranjero. Rubén Osio es así, por su obra artística un destacado maestro de la acreditada línea o escuela pictórica oaxaqueña.

La recentralización del poder impulsada por EPN no sirve para nada.

MÉXICO, D.F., 18ENERO2013.-  Enrique Peña Nieto, Presidente de México, durante la entrega de Apoyos del Programa de Ordenamiento de la Propiedad Rural. Ésto se llevó acabo en la explanada Francisco I. Madero de la Residencia Oficial de Los Pinos. FOTO: MISAEL VALTIERRA / CUARTOSCURO.COM

+ Antes, federalismo centralizado funcionaba por fortaleza presidencial


No ha pasado aún un año desde la desaparición de los 43 normalistas en Iguala, Guerrero, y desde entonces el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto no ha podido revertir la caída libre. Pareciera que el problema fue la incapacidad de reaccionar ante la detención-desaparición de los normalistas, o ante la crisis generada por su “casa blanca”. En realidad, esta crisis continuada tiene su origen en la recurrencia de prácticas de corrupción y en la indolencia gubernamental, pero sobre todo en la incapacidad de construir una presidencia sólida.

En efecto, aunque la recentralización del poder por parte del gobierno federal no ha sido un tema analizado con la profundidad que amerita, sí es clara la maniobra del presidente Peña Nieto con la mayoría de las reformas que impulsó en la primera mitad de su gobierno: en cada una de ellas había un ingrediente recentralizador, que arrebataba atribuciones y alcances a los poderes estatales y municipales, para volverlos a concentrar en el gobierno que él encabeza.

Así, vimos cómo el gobierno federal impulsó la reabsorción facultades en las reformas educativa, político-electoral, financiera, de transparencia y hasta la fiscal y energética. Ninguna de las reformas constitucionales y legales tuvo algún ingrediente que denotara la disposición a incluir a las entidades federativas en algunas de las tareas de reorganización y administración de facultades o funciones. La federación, en eso, recogió todas las facultades, dejando ver que, al haberlas antes tenido los estados de la República, las habían subutilizado o viciado. A partir de eso, ubicó a las entidades federativas como menores de edad y de esa misma forma justificó la recentralización de todo tipo de facultades.

¿Cuál fue el problema? Que el gobierno federal tomó facultades que no tenía la capacidad de ejercer. Por esa razón vimos cómo en pocos meses el gobierno de la República se desfondó al tratar de asumir el manejo de la educación en varias entidades federativas; cómo ha sido incapaz de impulsar una política fiscal eficaz y equitativa con todos los contribuyentes; cómo le inyectó esteroides al IFE y al IFAI para convertirlos en institutos nacionales, sin brindarles la autonomía y la fuerza institucional que requerían para no terminar en el ridículo; y cómo ni siquiera pudo impulsar la política de beneficios energéticos que el gobierno de EPN prometió cuando trataba de justificar la reforma petrolera.

El sonoro fracaso tiene mucho que ver con su falta de cálculo de las dimensiones de las tareas que asumía, pero sobre todo con una cuestión de soberbia. Antes, en los años del régimen de partido hegemónico en el país, el gobierno federal tenía fácticamente todas las facultades políticas y administrativas del país, porque el sistema político, y los mecanismos de acceso y regulación del poder público, permitían que el Presidente fuera un hombre fuerte, capaz de tomar decisiones y hacerlas cumplir sin importar que éstas tocaran los ámbitos de gobierno, la división de poderes, o las facultades depositadas en estados y municipios.

Por eso, en aquellos tiempos un Presidente podía quitar y poner a un gobernador, influir para que los estados absorbieran o transfirieran facultades  a la federación, o ser el fiel de la balanza en todos los conflictos políticos. En aquel entonces, reiteramos, el sistema político mismo estaba integrado para facilitar el funcionamiento de un centralismo disfrazado de federalismo. Y pareciera que el presidente Peña Nieto no entendió que los tiempos habían cambiado, justamente para que el sistema no permitiera poderes hegemónicos, y sin tener capacidad absorbió facultades que hoy no sólo le estorban sino que son la base de los cuestionamientos a su gobierno.

LA CORRUPCIÓN Y LA INCAPACIDAD

La incapacidad para ejercer las atribuciones que la ley establece, es un problema estructural que no sólo tendría Peña Nieto como gobernante, sino cualquier otro que hubiera incurrido en ese error de absorber voluntariamente lo que no va a poder cumplir. Pero la doble tragedia para el actual gobierno federal se revela cuando además de la pequeñez frente a las tareas por cumplir, se incurre en otras prácticas como la de la permisividad y el ejercicio de la corrupción.

¿Cuál sería el panorama actual si al gobierno del presidente Peña Nieto no se le hubieran atravesado tres hechos aparentemente fortuitos, como la detención-desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, la revelación del origen de su casa y el conflicto de interés respecto al constructor, y la reciente fuga del delincuente más perseguido del mundo? Seguramente, con todo y los dislates cometidos en la deficiente implementación de las reformas estructurales, el gobierno de Peña Nieto tendría un tránsito más o menos cómodo.

Pues es claro que la sociedad mexicana tiene una ominosa costumbre a que el gobierno prometa más de lo que puede cumplir, y hasta tolera cierto margen de ineptitud en el ejercicio de las tareas públicas. Seguramente, la sociedad mexicana no estaría tan enojada por la negociación de la reforma educativa; por la incapacidad del gobierno federal por cumplir con el establecimiento de las condiciones para una reforma política eficaz, o con otros de los temas en los que ha fallado. No estarían tan enojados porque entonces de lo que se hablaría es de incapacidad. El problema es que esa incapacidad se combinó con otro factor que la sociedad también tolera, pero por separado: la corrupción.

La actual administración federal incurrió en esos dos pecados al mismo tiempo: la incapacidad ha sido manifiesta, y la corrupción también. ¿El resultado? Un gobierno en debacle que, además, continúa tomando decisiones según sus cálculos políticos y no las necesidades nacionales. A pesar de todo, dicen haber salido “bien” en los comicios recientes, y por eso dicen que los cambios no son necesarios. No, a pesar de las tres crisis seguidas y de los claros signos de que este gobierno está dando tantos tumbos que ya se está llevando al país entre las manos.

LA FIESTA DE TODOS

A partir de hoy, contemos una semana con los mejores días de Oaxaca: cultura, colorido, expresiones folclóricas, mezcal, comida y la grandeza que rebasa por mucho nuestros problemas comunes. Bienvenidos todos los que vienen a conocer y disfrutar Oaxaca. Nosotros los oaxaqueños disfrutemos y valoremos estas expresiones, que son esencialmente nuestras.

@ortizromeroc